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<  Yaoi Dorado   ~  "La educación de los Ángeles" DMxDita (SF-Lime)

songfic_maniak
Publicado: Sab Dic 01, 2007 3:00 pm Responder citando
Seiya Maníaco Seiya Maníaco
Registrado: 05 Jul 2007 Mensajes: 222 Ubicación: ¡Cazando Dragones! >w<

Título: “La educación de los Ángeles”
Autor: Songfic Maniak contacto: songfic_maniak@hotmail.com

Dedicatoria: Pues este me gustó mucho a pesar de que si algún familiar llegara a enterarse que escribí esto me mandan a conversar con el sacerdote como ya lo han hecho antes, siempre he sido la rara de mi tradicional y religiosa familia .w. este fic se lo dediqué a cinco amigos de mente muy compleja y abierta, esos que me han enseñado tanto de la vida. Uno de ellos es Mer o Elen, como muchos la conocen ^^ buscando que le halles lo lindo a mi religión ¿? Jajaaaaa ¡te quiero un montón, perra! =) (venganza xD) lo traigo acá a PF para que te lo leas =) Gracias por todas tus enseñanza hermanita

Personajes.
Principales: Deathmask & Afrodita Secundarios: Saga, Shura Incidentales: Aioros, Aioria, Kanon, Milo, algunos otros caballeros dorados (mención) Originales: Mención de los maestros de DM y Dita
Pareja principal: Deathmask & Afrodita
Parejas secundarias: Na/
Tipo: Drama, Songfic
Clasificación: PG13

Advertencias: Involucra conceptos de la religión católica apostólica romana y contiene también versículos de la Biblia que al tratar ser interpretados por los personajes de una forma muy particular puede llegar a ofender a los creyentes y causar controversia en los no creyentes. Pueden contener lenguaje NO apto para menores.
Estado: Concluido
Última Actualización: Escrito del 29 al 30 de noviembre del 2007, publicado en esta última fecha.

Comentarios adicionales: La canción que he empleado “Tiempo Pequeño” interpretada por Bebe es la ganadora del Goya del 2006 a mejor canción de una película la cual también fue galardonada: “La educación de las hadas”. La trama de la película y mi songfic NO tienen ningún parecido, pero decidí titular a mi songfic de esta forma como un homenaje ya que tan solo pensar en el título “la educación de los ángeles” se me vino toda la historia a la mente 8)

Resumen: Cuando Deathmask era niño no creía en la Diosa Athena, dado su origen italiano él fue bautizado bajo la religión católica y era un gran creyente. Con los años cometió muchos pecados, incluyendo traicionar a su más grande amor, pero: “No olvides, Deathmask que tu Dios entregó a su hijo para el perdón de tus pecados”.


Ultima edición por songfic_maniak el Sab Dic 01, 2007 3:10 pm, editado 2 veces
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songfic_maniak
Publicado: Sab Dic 01, 2007 3:01 pm Responder citando
Seiya Maníaco Seiya Maníaco
Registrado: 05 Jul 2007 Mensajes: 222 Ubicación: ¡Cazando Dragones! >w<

“…Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación y líbranos de todo mal.
Amén”



"LA EDUCACIÓN DE LOS ÁNGELES"


"Tiempo Pequeño" Interpretada por Bebe

Escrito por Songfic Maniak



-¡¡Maldito, Cabrón!!- exclamó el que alguna vez había sido el guardián de Piscis una vez que se enteró de la cruel noticia, abofeteó al hombre delante de él quien ladeó su rostro por la fuerza del impacto mas no se atrevió a reaccionar... no se sentía con derecho de hacer ni decirle nada.

-Lo siento- se limitó a decirle con vergüenza.

-¿¡Lo sientes?!- repitió Afrodita extendiendo sus brazos- ¡eres un descarado! un perro infeliz, ¡¡¡ESO ES LO QUE ERES!!! Aquí el único que debe sentirlo soy yo, SOY YO POR DARTE UNA OPORTUNIDAD A TI ¡MALDITO SEAS, DEATHMASK!- gritó golpeando su pecho una y otra vez consiguiendo menguar las fuerzas del otro el cual retrocedió y tomó aquellas manos para impedir que siguieran haciéndole daño.

-No quise, ¡te lo juro! No sé en que estaba pensando, no creí... no creí que esto pudiera pasar- siguió disculpándose el italiano mirándolo culpa y remordimiento- Afrodita, yo... yo te amo

-Por favor, ¡No me vengas con esa pendejada ahora!- le reclamó el sueco alejándose y empujándolo- ¡lárgate!

-Afrodita...- rogó tratando de acercarse de nuevo

-¡¡¡QUE TE LARGUES!!!¡NO QUIERO ESCUCHARTE, ME DAS ASCO, ASCO!- gritó hasta desgarrar su garganta, ambos se miraron intensamente, al cabo de algunos segundos el de cabellos celestes aclaró su garganta y volvió a hablar- no vuelvas a buscarme... esto se acabó...- le dijo con una voz dolida, esa que a penas y pudo pasar por su estrecha garganta.

Dio media vuelta y se dirigió a su habitación, cerró la puerta con fuerza y le echó seguro para darle a entender a Deathmask que la conversación (si así podría llamarse a ese intercambio de palabras dolientes) había terminado, el italiano no insistió mas, haciendo uso de toda su fuerza de voluntad también le dio la espalda a lo mejor que le había pasado en toda su existencia y salió de ese departamento donde había pasado los mejores años de su vida.

Cinco años habían pasado desde que las guerras contra los dioses terminaron, cinco años en los que les permitieron salir del Santuario y rehacer sus vidas, Deathmask y Afrodita decidieron compartir su tiempo desde entonces, momentos buenos y malos, pero lo que el italiano olvidó es que lo único que Afrodita jamás le podría perdonar era la mentira y, por sobre todas las cosas, la traición.

Fue una lástima que ninguno de los dos pudo enterarse de las lágrimas que ambos habían derramado tras la discusión, Deathmask por sentirse solo y culpable, Afrodita por sentirse traicionado y saber que muy ponto se encontraría totalmente solo.

¿Quién se va y quién se queda?
¿Quién le duele más la soledad?
¿Quién le duele más la soledad?

A partir de entonces los segundos, minutos y horas se fueron y se divisaron como si se encontraron metidos en un reloj de arena, Afrodita podía ver pasar el tiempo en ese departamento que olía a tanta soledad, no sabía que pensar, mas bien, no quería hacerlo o si eso era lo correcto prefería arrancarse el corazón y dejar de sentir, por que todo le recordaba al italiano, lo que había y no en cada esquina y en cada habitación.

Cuando menos se dio cuenta, los meses habían pasado y él no había recibido noticias de Deathmask, en parte porque no quería saber de él, por otro lado porque estaba demasiado perdido en todo lo que habían vivido y todo lo que pudieron haber hecho si el italiano no lo hubiera arruinado todo, a pesar del dolor de saberse engañado no podía mas que sentir lástima por Deathmask ya que él en su pecado había llevado su castigo, aunque, de igual forma, aún lo amaba, por mas que le doliera, lo amaba de forma desmedida.

Si tos’ los rincones de mi vida
Tienen algo tuyo

Constantemente llegaba a su cabeza la primera vez que conoció a Deathmask, en ese tiempo él no solía llamarse así, ese sobrenombre se lo dio su maestro, ese mismo que le enseñó a actuar como un verdadero mal nacido, sin embargo Afrodita jamás pudo olvidar a ese niño tan lleno de inocencia que siempre llevaba bajo el brazo un libro que parecía ser muy pesado, lo observaba algunos tardes que tenían libres, en lugar de convivir con el resto de sus compañeros el italiano se sentaba debajo de un árbol, apoyaba su espalda en el tronco y leía hasta que el sol se ocultaba.

Movido por la curiosidad que el aprendiz de Cáncer despertaba en él, un día se atrevió a acercarse al árbol, sin embargo se quedó detrás del tronco sin atreverse a hablarle, simplemente asomando su cabeza de vez en cuando para observarle. Aproximadamente una hora más tarde, el italiano suspiró y se giró hacia él.

-¿Qué se supone que haces?- le preguntó a Afrodita quien dio un respingo al saberse descubierto- has estado espiándome por mucho tiempo, anda, dime, ¿qué es lo que quieres de mí?

El escandinavo entrelazó sus manos y salió de su “escondite” para sentarse a su lado, el italiano apoyó su brazo derecho en la única rodilla que tenía alzada y lo observó fijamente, Afrodita lo miró de reojo y le sonrió.

-¿Y bien?- insistió Deathmask ansioso por escuchar una respuesta de parte del niño que le hacía compañía.

-Tienes un acento muy extraño- susurró el alumno de Piscis ocasionando que el otro riera quedo y asintiera un par de veces.

-No eres el primero que me lo dice, tengo este acento porque provengo de Italia, a penas estoy aprendiendo el griego.

-Yo tampoco soy de aquí, soy de Estocolmo, la capital de Suecia- le informó, el italiano solo se limitó a alzar ambas cejas en un gesto de sorpresa mas no respondió nada- disculpa por estarte observando desde detrás del árbol, es que... eres el único que no juega con nosotros, los demás aprendices, y... siempre llevas ese libro a todas partes, quería preguntarte de qué trata.

-¿Este?- preguntó el italiano mostrándole el grueso libro- es la Biblia.

-¿Por qué lees la Biblia?- siguió preguntando Afrodita cada vez mas interesado.

-Porque soy de Roma, una de las ciudades mas creyentes de todo lo que dice este libro, cuando nací me bautizaron como católico, apostólico y romano, en Italia la mayoría de las personas crecen con esta fe, me cuesta trabajo entender que debo proteger a la diosa Athena, he leído varias partes de la Biblia y a ella no la mencionan en ningún lado.

-¿No crees en nuestra diosa?- le preguntó casi ofendido.

-No es que no crea, pero se me hace extraño que nos pida pelear en busca de la paz, he leído acerca de los dioses olímpicos, ellos son... pecadores-dijo en susurro y encogiéndose de hombros como temiendo que alguien lo escuchara- no hay otra palabra para definirlos, me temo. Cometen errores e injusticias, pelean entre ellos, beben vid para embriagarse, comen ambrosía y se entregan a placeres mundanos... los seres divinos no deberían ser así; el Dios en el que yo creo no es así.

-¿Qué nombre tiene tu Dios?

-¿Nombre? No lo sé- respondió el italiano llevándose una mano a la barbilla como si tratara de recordarlo- creo que en el antiguo testamento decía que su nombre era Jahvé, pero ese es un Dios vengativo, antes de hacer la alianza con los hombres, en el nuevo testamento es alguien enteramente bondadoso, así que yo le llamo solamente Dios, él no comete pecados, es omnipresente, omnipotente, omnisciente... el es el camino, la verdad y la vida.

-¡Estás loco! ¿Quieres decir que no hay más dioses, solo uno y que ese se encarga de todo?- preguntó el sueco desconcertado.

-Así es- respondió el italiano con gran fe.

-Pero, ¿qué hay de su ejército? Debe tener alguno ¿no es así? Athena nos tiene a nosotros a sus ochenta y ocho caballeros, ¿cómo es que tu Dios es tan poderoso si no tiene ejército?

-Mi Dios no es bélico- contestó el aprendiz de Cáncer- él da amor, no hace guerra, pero, ciertamente, tiene a su ejército de ángeles, arcángeles y querubines que lo acompañarán en el juicio final, incluso, los hombres de mas fe pueden ser parte de su ejército. Cuando yo muera, seré uno de sus ángeles.

-Eso no es divertido, con nuestra Diosa Athena puedes ser parte de un ejército en vida, además, tienes una armadura.

-También siendo fiel al señor tengo una armadura- siguió el italiano hojeando el libro hasta encontrar el párrafo que buscaba.- la carta a los efesios, capítulo seis, versículos del trece al diecisiete, dice:

“Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas.
Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza, tengan buen calzado, estando listos para propagar el evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio.
Por último usen el casco de la salvación y la espada del espíritu, o sea, la palabra de Dios.”

-¿Esa es tu fe, te educas para ser un ángel?- preguntó Afrodita al cabo de algunos minutos en los que ninguno de los dos dijo nada.

-Si, algún día seré un ángel- contestó el italiano devotamente.- por cierto, ¿cómo te llamas?

-Anders, pero deberé tomar el nombre de una de las estrellas de la constelación de Piscis, como es tradición de mi templo, ¿y tú?

-Me llamo Dante- contestó el niño sonriendo como ya no podría sonreír a medida que fuera creciendo y extendiendo su mano para estrecharla con su compañero.

¿Cual es tu camino?
¿Cual es el mío?

¿Dónde se encontraron?
¿Dónde se han ido?


Los años fueron pasando, Dante olvidó su nombre y se convirtió en “Deathmask”, el caballero de Cáncer, el del estigma, el asesino del Santuario. A base de golpes fue cambiando, su cuerpo se curtió de cicatriz y se llenó de odio, de oscuridad, poco a poco se le fue decantando toda la bondad que llevaba consigo hasta no quedar nada de ese niño que alguna vez había llegado al Santuario ateniense.

En un inicio se negó a cambiar, el sueco muchas veces lo observaba rezar en silencio, cuando Dante creía que nadie lo veía, alejado, subía un monte cercano y ahí lloraba y clamaba piedad, pero su Dios no pudo responderle a tiempo y su maestro se encargó de desparecer su inocencia y despedazar cada rastro de esperanza.

Afrodita siempre estuvo conciente de los crímenes de su compañero, pero jamás se alejó de él aunque le lastimaba ver que el italiano en algún lugar había olvidado su Biblia, había extraviado su camino y se había convertido en su propio Judas, pero solo él, solo Afrodita sabía cuanto le dolía aquello a su amigo.

Una noche que paseaba por territorios cercanos al Santuario vio como asesinaba a un hombre a sangre fría, horrorizado, intentó detenerlo, pero ya era tarde.

-¿Por qué haces esto?- preguntó Afrodita empujándolo con brusquedad- te has convertido en un asesino ¡Estás faltando a tu Dios!- agregó tratando de hacer entrar en razón al que alguna vez fue un joven lleno de fe y bondad.

-¿Mi Dios?- preguntó el italiano negando con la cabeza- ¿¡Qué sabe Él de justicia?! Afrodita, yo creía que Dios era bueno, que si rezaba por las noches los golpes iban a acabarse, ¡Mira!- exclamó abriendo su camisa y mostrando varias heridas que aún no cicatrizaban.- ¿esto es misericordia?

-Dante…

-¡No me digas así! Porque ese era el creyente, ese era el bueno, yo ya no merezco que me llamen por mi nombre de pila, ¡no tengo humanidad en mí!- dijo alejándose.

-Tú eres tan humano como yo, como cualquiera- dijo el sueco impidiendo que el otro se alejase y recorriendo las heridas con sus manos, el contacto estremeció a Deathmask quien se dejó acariciar y abrazar por su amigo.

-No tengo perdón de Dios, sirvo a dioses mundanos, he cometido herejía al servirle a la diosa Athena, he asesinado a mis hermanos… me estoy condenando al infierno- susurró Deathmask aferrándose a la espalda de Afrodita.

-No hables así, tú alguna vez me dijiste que tu Dios no era vengativo… ¿no crees que pueda perdonarte?- preguntó Afrodita tratando de darle consuelo.

Deathmask se alejó un poco para mirar directamente a los ojos a Afrodita, eran tan celestes que verlos asemejaba mirar el mismísimo cielo, sonrió al imaginarse que su Dios, en toda su magnifica bondad, le había enviado a Anders como ángel guardián, ese que le ayudaría a seguir su camino cuando mas extraviado se sintiera.

-Él entrego a su hijo, ¿sabes?- contestó el italiano entrelazando sus manos con las de Afrodita- entregó a Jesús, derramó su sangre para el perdón de nuestros pecados… cada uno de nosotros debe cargar su cruz en esta vida…

-Yo te ayudaré con tu cruz, Dante- respondió Afrodita acariciando su mejilla para, luego, atreverse a besar sus labios, el italiano se sentía tan maravillado por ese momento que correspondió aquel beso y abrazó mas a “su ángel”, se fundió en un abrazo con él y aferró su alma a la bondad que Afrodita poseía como su última esperanza de salvación.

Anda, deja que te acompañe que no es
momento de andar solo

Cualquier pecado le perdonó a partir de entonces, cualquiera de los siete pecados capitales: orgullo, avaricia, gula, pereza, ira, envidia, incluso, lujuria, siempre y cuando Dante la sintiera por él. Ambos cometieron el pecado de la sodomía, pero a cambio se amaron como a sí mismos, tal como lo dictaba el segundo mandamiento, hasta que Deathmask hizo una estupidez.

Una noche Saga, Kanon, Shura, Afrodita y él quedaron de ir a un bar a beber, pasar un buen rato y ponerse al corriente de los acontecimientos en sus vidas, el italiano se pasó de copas, comenzó a propasarse con Afrodita en público y este, enfadado, decidió retirarse creyendo que el italiano se quedaría en buenas manos con el resto de sus acompañantes, sin embargo, Deathmask insistió en irse solo, sintiéndose humillado e incomprendido por Afrodita decidió que no le daría el gusto de llegara casa y pedirle perdón para poder acostarse con él, así que fue a la zona roja de la ciudad ateniense y contrató a la primera prostituta que se le presentó.

Ella tenía SIDA, pero Deathmask no se enteró sino hasta algunas semanas después cuando un ligero resfriado lo dejó en cama durante días, Afrodita había sospechado que el italiano lo había engañado esa noche, después de todo, sus ropas olían a perfume barato… pero jamás lo creyó capaz, ellos usaban preservativos en todas sus relaciones por un problemas que Afrodita tenía en la sangre. El italiano fue hacerse exámenes médicos, cuando se enteró todo su mundo se devastó, bien pudo esconderle la verdad al sueco, pero sabía que no era justo además de que tarde o temprano este lo sabría, así que se lo dijo dispuesto a soportar las consecuencias de su acto, fue ahí cuando Afrodita decidió abofetearlo, correrlo del departamento y terminar con su relación.

Una de tantas tardes Afrodita recibió una visita inesperada, cuando abrió la puerta de su departamento se encontró de frente con Saga y Shura quienes llevaban un semblante cansino y taciturno, al verlos presintió lo peor, después de todo, cuando Deathmask se había ido ya la enfermedad estaba algo avanzada, siempre había sido muy delgado y de bajas defensas por lo que seguramente el virus se desarrollaba a gran velocidad.

-Tenemos que hablar- dijo Saga observando al sueco, este los dejó pasar y los condujo hasta la sala, no les ofreció nada de beber para darles a entender que no los quería tener ahí por mucho tiempo. Se sentó en el sillón que estaba en frente de donde ellos se encontraban, cruzó los brazos y se dispuso a escuchar.

-Estamos aquí por Deathmask- comenzó Shura a quien le gustaba ser directo siempre.

-¡Vaya, que sorpresa!- exclamó Afrodita con sarcasmo.

-¿No te interesa saber si vive o ya ha muerto?- preguntó Saga con dureza, ocultos bajo sus brazos, los puños de Afrodita se cerraron con fuerza, pero él siguió con su gesto de indiferencia.

-¿Vienen a llevarme a su funeral?- preguntó el sueco en un hilo de voz deseando que la respuesta fuese negativa.

-No- respondió Shura colocando su papel que al parecer tenía escrito una dirección y Afrodita no pudo evitar suspirar y ver aquello con curiosidad- este es el hospital y el cuarto en donde se encuentra, queremos que vayas a verlo.

-No iré- fue su cortante respuesta.

Saga y Shura se miraron entre ellos, lucían indecisos, como si dudaran en decirle algo al que estaba frente a ellos, finalmente, fue Saga quien comenzó a hablar.

-Debes ir, Afrodita. Sabemos que guardas rencor, no solo a él sino a nosotros que permitimos que se fuera a meter con esa mujer, porque estoy seguro que tú lo amas todavía y te duele saber que morirá y crees que si tú hubieras estado ahí eso jamás le hubiera ocurrido…

-Por favor, Saga, ¿crees que siento culpabilidad por ese maldito? ¡Él se lo buscó! Que él pague las consecuencias, yo no le debo nada- siguió Afrodita luciendo toda la tranquilidad que podía fingir- ¡es mas, que vaya la prostituta a cuidarlo! Seguramente…

-¡ÉL NO LA QUIERE A ELLA!- gritó Shura perdiendo los estribos ante el comportamiento y palabras del sueco- ¿No lo entiendes, Afrodita? ¡Él te ama a ti! Solo a ti, si tú lo vieras… él… está tan mal… tan triste…- el español bajó su rostro y cubrió sus ojos de los cuales comenzaron a brotar lágrimas, tanto Saga como Afrodita lo observaron por un tiempo indefinido hasta que Shura inspiró profundo y alzó su rostro retomando valor para seguir hablando- te añora, te llama entre sueños, está arrepentido, él te necesita tanto, tanto Afrodita, cada día que pasa se debilita mas, a veces… cuando duerme tan tranquilo creemos que ya ha muerto, pero no… después comienza a hablar entresueños y te llama, pero tú jamás le contestas, ¡tú jamás apareces!

-¡Él no necesita de mí!- exclamó Afrodita poniéndose de pie- ¿a eso han venido?, ¿a tratar de convencerme que vaya a verlo?

-Si- respondió Saga sin más.

-Se hubieran ahorrado la molestia de venir, no estoy dispuesto a…

Las palabras de Afrodita fueron interrumpidas cuando Saga caminó con pasos firmes y agigantados hacia él y lo tomó del cuello de la camisa hasta alzarlo algunos milímetros del piso.

-¡Deja de perder el tiempo por tu maldito orgullo porque no te queda mucho!- le espetó acercándolo mas a él- ¡se aman, Afrodita! Él te necesita y tú… ¡tú necesitas despedirte de él, maldita sea! No permitas que esto se quedé así. Por el amor que hay ente ustedes o por el que alguna vez sentiste por él, por lástima, por solidaridad, por compañerismo, por misericordia o piedad ¡o lo que sea! ¡¡Ven con nosotros!!

-No puedo- contestó Afrodita sintiendo su barbilla temblar del puro coraje y tristeza- él me traicionó.

-No queda mucho tiempo, Afrodita, si no superas tu orgullo y el miedo de volver a verlo lo perderás para siempre y te arrepentirás toda tu vida- agregó Shura.

Con lo pequeño que es el tiempo
¿quién recogerá el perdido?

Afrodita no dijo más, las lágrimas se escaparon de sus ojos celestes y eso bastó para que Saga lo dejara, una vez que sus pies volvieron al piso se dejó caer en el sillón y se encorvó cubriendo su rostro para que los dos caballeros presentes no pudieran observar sus lágrimas.

Saga y Shura se dispusieron a salir del departamento, pero antes de irse Afrodita escuchó claramente al español por última vez:

-¿Sabes? El riesgo que tú corriste en el poco tiempo que Deathmask no sabía que tenía SIDA fue parecido al que él vivió desde que empezó una relación contigo, Afrodita… no olvides que tu sangre es veneno y cualquier error pudo ser fatal para él y jamás te reclamó nada, ni mucho menos se alejó, fue el único en aceptarte.

Tras aquel recordatorio lo siguiente que escuchó Afrodita fue la puerta cerrarse, en parte Shura tenía razón, él, por su condición de caballero de Piscis, fue envenenado por su propio maestro, su sangre se convirtió en un veneno mortal para todo aquel que estuviera en contacto con ella, cualquiera llaga, cualquier contacto con su sangre o líquido seminal resultaría fatal, por eso mismo todos esos años siempre usaron protección, porque Afrodita no podía resistir hacer suyo a Deathmask, pero si alguna vez hubiera eyaculado dentro de él sin un preservativo de por medio hubiera sido cuestión de horas para que el italiano muriera.

Si Deathmask no hubiera decidido amarlo, Afrodita jamás hubiera podido compartir ese sentimiento con nadie, él había sido el primero y el único en su vida y así sería incluso después de su muerte.

Tomando la decisión más importante de su vida, se puso de pie, enjugó sus lágrimas, tomó el papel de la mesita, caminó hacia la habitación que había compartido con el italiano y sacó algo de uno de los cajones de su pareja, después se dirigió a la entrada, tomó su abrigo que estaba en el pechero y salió del departamento dispuesto a ver al italiano después de tantos meses.

Llegó a la exclusiva clínica, al parecer le habían dicho a su antigua Diosa sobre la situación de Deathmask, ya que el seguro de trabajador del italiano jamás le hubiera alcanzado para pagar ni siquiera una semana en ese lugar.

Preguntó a varias enfermeras por el cuarto que estaba escrito en aquel papel hasta que se encontré frente a la puerta que indicaba el número, ahí afuera estaban Aioria, Milo, Kanon y Aioros bebiendo café en vasos herméticos, no pudieron ocultar su sorpresa al ver al sueco presentarse.

-¡Afrodita!- exclamó Aioros abalanzándose hacia él- me alegra verte, a él también le alegrará- le susurró al oído al tiempo que Afrodita correspondió su abrazo.

Milo se apresuró a entrar a la habitación, poco después salió Shura y no pudo evitar sonreír al ver al sueco.

-Estás aquí- le dijo caminando hacia él y abrazándolo dubitativo liberando unas cuantas lágrimas, el sueco suspiró y lo abrazó con más fuerza para hacerle entender que no estaba ahí para discutir sino que iba con toda la intención de hacer las paces con Deathmask.

Entró al cuarto, lo que vio ahí lo desconcertó por completo: había ventanas que le daban luz al entorno, sin embargo, el italiano se encontraba dormido, uno de sus brazos tenía una aguja intravenosa, llevaba una diadema de oxígeno para ayudarle a respirar, su pecho estaba descubierto y tenía conectado electrocardiograma en donde resonaba cada una de sus débiles pulsaciones y su cuerpo estaba lleno de manchas y, sobre todo, llagas.

Saga se encontraba de pie al lado de la cama, cuando observó a Afrodita entrar a la habitación, se inclinó lo suficiente para sacudir al italiano y susurrarle algunas palabras, este entreabrió sus ojos y los enfocó en dirección a la puerta, inevitablemente sus ojos se llenaron del lágrimas, una felicidad inmensa lo embargó y, movido por esta, trató de incorporarse en la cama, lo cual consiguió con ayuda de Saga.

-Afrodita- susurró Deathmask con su voz debilitada, el sueco le sonrió y le pidió a los otros dos con la mirada que los dejaran solos.

Saga y Shura salieron de la habitación, una vez solos, Afrodita caminó hasta sentarse en la cama de frente al italiano, este no podía contener sus lágrimas que caían en las sábanas tras llegar a su barbilla.

-No llores- dijo Afrodita pasando la yema de su dedo por el borde de los ojos del otro para despejarlos de las gotas saladas que amenazaban por derramarse- Dante…

-Te eché tanto de menos- interrumpió el italiano tomando aquella mano posada sobre su mejilla para besarla con vehemencia- perdóname, por favor.

-No, no- dijo el sueco acercándose hasta abrazar al italiano- soy yo quien debe pedirte perdón, Dante, no debí dejar que esto te pasara, debí quedarme contigo esa noche… jamás debí correrte de nuestra casa ni mucho menos debí haber perdido tanto tiempo por el rencor y el orgullo, no quiero perderte- le dijo sin poder controlar su llanto.

-Lo arruiné todo- dijo Deathmask respirando agitado- lo eché todo a perder.

-No, yo fui quien te fallé, debí quedarme a tu lado, Dante, has sufrido tanto, mi amor, en tan poco tiempo, mira como te encuentras…

-Lo tengo merecido- respondió el italiano tomando el rostro de Afrodita con sus manos temblorosas- estoy pagando por los pecados que cometí, mi amor…

-Tú no merecías esto- insistió Afrodita acariciando los rebeldes cabellos del otro- tanto sufrimiento, tanto dolor…

-Ya no- interrumpió Deathmask moviendo su cabeza de un lado a otro de forma negativa- ahora estás aquí, Anders, no sé por qué y no me importa saber el motivo, solo quiero imaginar que estás aquí por que aún me amas… sentí algunos días morir, pero fue por ti, por la esperanza de volver a verte que no me di por vencido… ahora… ahora solo te pido que aguardes a que me vaya.

-No, tú no vas a morir… aún te falta tanto, Dante- dijo Afrodita sin querer aceptar la realidad.- deja que tu cuide, deja que te ame por mucho tiempo más, por favor- le pidió llorando amargamente.

Si tú me cuidas yo me curo
Mi cura es tu compañía

-No tengo miedo, amor- dijo el italiano sonriendo- no ahora que tú estás aquí, contigo ya no siento miedo… ni dolor… mi dulce ángel…

Deja que te cuide las alas...
Tus alas

Afrodita no quiso escuchar más y selló aquellos labios con un beso, Deathmask lo correspondió más no de forma pasional como siempre, sino que fue una caricia suave la que sus lenguas se prodigaron, pero no menos entregada y amorosa.

Al fin volvían a estar juntos, se compenetraban en un beso y se fundían en un abrazo.

Anda, deja que te acompañe que no es
momento de andar solo

Lloraron durante un largo rato, hasta que sus compañeros decidieron entrar a la habitación, ya era tarde así que solo estuvieron un corto periodo de tiempo y todos se despidieron de Deathmask que se veía mas animado, por un momento todos retomaron la fe que podría recuperarse, olvidándose que el virus del SIDA no tenía cura y era mortal una vez que se encontraba en su fase Terminal.

Llegó la noche, Saga y Shura decidieron irse y dejar que la guardia de esa noche la hiciera Afrodita.

-Hasta mañana, amigo- se despidió Shura sujetando el hombro del italiano quien se encontraba acostado, no supo por que pero, tras todos esos meses que había lucido fuerte ante Deathmask se quebró y comenzó a llorar, al verlo el enfermo se apresuró a incorporarse y lo abrazó.

-No malgastes tus lágrimas, Shura- le dijo compartiendo su tristeza.

-Fuiste mi mejor amigo- respondió el español sollozando, el italiano rió quedo y alborotó sus cabellos.

-Aún no he muerto, Shura- fue su esperanzadora respuesta.

El español asintió en repetidas ocasiones con la cabeza, secó sus lágrimas y se puso de pie dispuesto a ya no mirar hacia atrás, por su parte Saga se despidió de Deathmask y le agradeció quedamente a Afrodita el acceder haber ido.

Una vez que Saga y Shura salieron de la habitación, tan solo quedaron el enfermo y su ángel guardián, este sacó de su abrigo lo que había tomado del cajón del italiano y este, al ver aquel entrañable libro no pudo más que entornar sus ojos y fijarlos en él.

-Mi Biblia- dijo sin poder creerlo.

-Jamás perdiste tu fe, Dante- dijo Afrodita caminando hasta tomar su lugar en la cama, justo al lado del italiano.- ¿recuerdas cuando nos conocimos?- le preguntó pasando su brazo por sus hombros y acariciando sus cabellos con ternura, el italiano apoyó su cabeza en su hombro y asintió.- decías que querías ser un ángel, convertirte en un guerrero de tu Dios.

-Él me detesta- dijo con pena- me repudia desde que mi maestro me rebautizó como “Deathmask”.

-Dante es tu nombre de pila- le recordó Afrodita abriendo la Biblia- además, tú alguna vez me dijiste que tu Dios había entregado a su hijo para el perdón de los pecados de la humanidad… Él murió por ti.

-Y resucitó al tercer día, según las escrituras- atinó a decir el italiano demostrándole a Afrodita lo devoto que seguía siendo. Tomó la Biblia, hizo la señal de la cruz y se persignó antes de abrirla para buscar una lectura, tras algunos segundos dio con uno de los párrafos que mas le gustaban de ese compendio de maravillosas historias las cuales conformaban toda su fe- El evangelio según San Marcos, capítulo catorce, versículos del veintidós al veinticinco ¿podrías… leer por mí, por favor?- le preguntó al sueco quien no titubeó en tomar el libro y comenzar a leer:

“Durante la comida Jesús tomó pan, y después de pronunciar la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: “Tomen, esto es mi cuerpo”. Tomó luego una copa y después de dar gracias, se lo entregó y todos bebieron de ella. Y les dijo “esto es mi sangre, la sangre de la alianza, que será derramada por una muchedumbre. En verdad les digo que no volveré a probar el zumo de cepas hasta el día en que lo beba de nuevo en el Reino de Dios.”

-Él se entregó en cuerpo y sangre a la humanidad- susurró Deathmask besando el cuello de su acompañante- yo quiero entregarte a ti, Afrodita, mi cuerpo y mi sangre también para que perdones mis pecados.

-¿De qué hablas?- preguntó el sueco mirándolo asombrado.

-Quiero hacer el amor contigo, por última vez, quiero que me tomes… quiero sentirme tuyo.

-No hagas esto- pidió Afrodita desviando su mirada y negando- no puedo hacerlo, no quiero que sea la última vez, Dante.

-Por favor- pidió el italiano tomando su rostro para besarlo, sus cálidos alientos se mezclaron- de cualquier forma sabes bien que no llegaré a ver el amanecer, siempre viví en la oscuridad y es mi destino morir entre ella… quiero que hagamos el amor sin ninguna barrera, dame un poco de luz Afrodita, regálame de tu veneno y dame una muerte rápida que yo ya no quiero seguir con esto.

Entre lágrimas de dolor y desconcierto Afrodita decidió cumplir su última voluntad y comenzó a besarlo con suavidad planeando que le haría y que no esa noche, presintiendo que las palabras de amor saldrían de sus labios en el momento apropiado. Esa noche fue de ellos, se amaron con la pasión de la primera vez y la experiencia de todas las que les sucedieron... cada beso y cada caricia se tatuó en el alma de ambos, pero más allá de sus palabras entre cada respiración cortada parecía haber una melodía implícita de fondo, una que sonaba a ligera despedida y a intenso deseo acompañado de sueños imposibles para ambos.

Mis cinco sentidos son para ti
Mis manos para sujetarte a ti

Y, tras haberse amado, tras haberse dicho todo lo que necesitaban decirse esa noche y repetir sus nombres hasta el cansancio Deathmask aún pudo decir más, se guardó sus más sinceras palabras para susurrarlas al oído del sueco cuando este cayó rendido a sus brazos después de haber tocado el cielo junto a él.

-Afrodita, te amo.

-Yo también- dijo el sueco incorporándose y cubriendo el cuerpo del italiano con las sábanas- te amo tanto que no podré concebir esta vida sin ti, Dante…

-Me quedo a tu lado, Afrodita, hice la comunión contigo- dijo el italiano mostrando una enorme sonrisa, con aquellas palabras al sueco se le presentó la idea de poder acompañar a Deathmask a donde quiera que fuera tras su muerte.

Tomó la mano del italiano y la besó con dulzura, pasó sus labios por cada dedo hasta llegar al pulgar el cual mordió abriendo una herida y bebió la sangre que emanó de él.

-¡No!- exclamó Deathmask apartando su mano de inmediato, pero ya era tarde, algo de su sangre yacía en el labio de Afrodita- ¿por qué?

-Por que sin ti no hay vida.- respondió el sueco sintiendo el sabor metálico de aquella sangre en su boca, pero no temía a lo que pudiera hacer ese virus en su cuerpo, su alma anhelaba partir lo mas pronto posible con Dante al paraíso en el que él creía.

Y mi alegría....
Para que la bebas toda tú

Afrodita tomó aquel rostro que mostraba horror y desconcierto se inclinó hasta compartir un nuevo beso sabiendo de antemano que extrañaría aquel contacto ya que Deathmask sería el hombre más importante de su vida.

-Anda, Dante, deja que te acompañe en la muerte… quiero resucitar a tu lado- le dijo para animarle.

Anda, deja que te acompañe que no es
momento de andar solo

Deathmask lo abrazó y gimió lastimeramente, mojó las sábanas con su llanto y ocultó su rostro en el pecho de Afrodita, ahí, donde su corazón latía desbocado, ambos lloraron hasta que ya no hubo mas lágrimas en ellos y, antes del amanecer, Afrodita bebió el último suspiro de vida del italiano quien se dejó morir en sus brazos.

-Espera por mí, Dante- le susurró besando sus cabellos y llorando en su amarga soledad.

Anda, deja que te acompañe que no es
momento de andar solo

Ni siquiera pasó el medio año cuando Afrodita se halló en una cama similar en la que alguna vez Deathmask había estado, todos sus compañeros estaban presentes en su lecho de muerte, después de no poder atestiguar la muerte del italiano juraron que permanecerían al lado del sueco y no lo dejarían morir solo, curiosamente y para sorpresa de todo, Afrodita sonreía mientras miraba en un punto fijo al techo.

-Se ha convertido en un ángel, ¿saben?- dijo repentinamente, todos lo observaron extrañados, la alta fiebre debía hacerlo delirar, sin embargo el sueco no dejaba de sonreír.- dice… que ha venido por mí…

-Afrodita…- susurró Saga cayendo de rodillas al lado de su cama, los demás caballeros bajaron su mirada, presentían que el final había llegado.

-No se entristezcan por mí, ya todo esta bien…- dijo Afrodita mostrando la sonrisa mas hermosa de toda su vida, extendió su brazo como si quisiera alcanzar a algo… o, mas bien, a alguien- Dante…- susurró lleno de fe, cerró sus ojos y, segundos después, su brazo cayó inerte a la cama…

El silencio llegó a la habitación ya que un ángel había pasado por ahí, para llevarse al amor de su vida quien murió con su semblante lleno de alegría. Había valido la pena renunciar a sus creencias griegas y beber de su amado cristiano para entregarse a su mismo Dios porque sabía que en la otra vida ambos serían perdonados y serían libres de amarse por un tiempo aún mas largo que la misma eternidad.


Déjame que te acompañe



Fin
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Eleniel
Publicado: Sab Dic 01, 2007 6:08 pm Responder citando
Shaina de Ophiuchus Shaina de Ophiuchus
Registrado: 26 Jun 2007 Mensajes: 4194 Ubicación: en mi jangada Reputación: 614.8
votos: 5

Antes que nada, dejame agradecerte por la mención. No sé, yo también fui criada en la religión católica, y reconozco el valor de la filosofía de vida de los cristianos (de hecho, intento vivir como cristiana) aunque vos ya sabés todo lo demás que también opino. Una de las cosas que me gustan de vos, es que podemos hablar del tema, intercambiar opiniones muuuy dispares y que ninguna salga ofendida. Y no exageres, que lo único que te he enseñado es a instalar el msn y bajarte temas de yousendit JAJAJAJAJAA. Te quiero.

Mujer... qué gótico lo tuyo, por amor de Budha x´D

De verdad que me gustó mucho y me dejó medio triste porque a pesar de considerarlos el par de mierdas más grandes de este universo (y de cualquier otro) al fin que se querían, se amaban y en fin; hubiera preferido yo que los pisara un auto. ¿? Pero ya, no veo yo la forma de ofender con tu relato, te quedó muy bueno.

Dante; no hay nombre que le calce mejor O_O Y como sufre el condenado! De verdad que no me lo imaginaba tan cristiano al muy pendejo xD pero es una visión interesante, porque viste que cuando las personas son muy malvadas, luego se vuelven muy buenas; y viceversa, hay que ver lo lastimados que quedan algunos si su Dios les dá la espalda-

No sé qué mas decirte; siempre te salen muuuy grosos los personajes ubicados en sus situaciones. Ese Saga x´D maaadre mía quien tendrá el valor de plantarsele en contra? Solo un desquiciado x´D

*babas*

pd: no te preocupes por lo que me dijiste el otro día, que iré al infierno por mi color de ojos. Si pasa eso... iré a buscarte!!!!! muajajaja!
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