Pegasus Fantasy
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<  Yaoi Bronceado   ~  20 de Julio * Hyoga & Shun * One Shot / Lemon

Aphrodita
Publicado: Sab Jul 14, 2007 9:37 am Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3368 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 170
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20 de Julio


Aphrodita


Dedicado muy especialmente a la hermosa persona que es Sapphire Celeste (¡FELIZ CUMPLEAÑOS PRINCESA! XD). Perdón que no te pueda enviar algo por correo pero en esta mugrosa provincia es una suerte encontrar algún negocio interesante... Gracias que hay una panadería en la esquina y hasta me vi tentada de mandarte una docena de facturas, pero debido a la distancia iban a llegar verdes XD.
Te quiero mucho, cuando vaya a Buenos Aires te envió algo mas lindo que este mediocre fic *_*... Pero va con mucho cariño para ti (Y espero que el mensaje llegue).
Este fic habla de una fecha que en la Argentina, además de ser comercial, es muy especial, el Día del Amigo.


Capitulo 1.


Faltaba poco para el 20 de julio, a pocos días la cabeza del pobre Shun iba a mil ideando el regalo perfecto para su mejor amigo, y le daba coraje consigo mismo ver como ya todos tenían sus regalos muy bien empaquetados ¡¿Y él?! Nada, ni un mísero regalo de un dólar.
En Japón iba a ser el primer año que se celebrase El Día del Amigo... ¡El primer año! Y ellos, como buenos amigos que habían sido durante toda su vida, no podían dejar pasar esa fecha tan especial. A tan solo cuatro días el ambiente tenso se respiraba en la Mansión, Mansión prácticamente vacía sin Saori y sin Tatsumi desde que se habían ido al Santuario... Demasiado para ellos cinco.
Shun supo que no le quedaba mucho tiempo, ya era viernes, el sábado los negocios abrían medio día, y los domingos permanecían cerrados... Tenia solo ese día, antes del lunes, para comprar algo ¡Lo que fuese! Es que... El pequeño supo lo que su amigo quería, el problema residía no sólo en la crisis económica de su bolsillo, sino en la vergüenza que le daba entrar a un negocio a comprar ¡ESO! Pero en fin, si era lo que Hyoga realmente quería como regalo, en su interior supo que era perfecto... Pero ¿Por qué a él? ¿Por qué le tenia que pasar esto?... No era un niño, y se lo demostraría a todos.
Andrómeda entró nervioso a la tienda en donde una joven muchacha pelirroja lo esperaba con una sonrisa. ¿Tenia que ser mujer, joven y linda?.

- ¿Sí? ¿En que te puedo ayudar?...
- Pues... Etto... Mire... Yo... Busco... Emmm... Ropa interior...
- ¿Para hombre?...
- Eh... Si... –Titubeó el peliverde escondiendo su mirada ¡Qué no era el fin del mundo!
- ¿De que estilo?...
- Pues... De diseño... Con dibujos
- ¿Qué edad tiene el chico?... –Pregunto la dama buscando entre cajas de prendas infantiles.
- Pues... Mas o menos mi edad...
Un momento de silencio... ¿Qué chico de 15 años busca como ropa interior, ropa infantil?
- Pues no tengo de ese talle...
- ¿Ah? ¿No?...
- No...
- Pero yo vi en la vidriera, la semana pasada, uno con dibujos que...
- Si, pero esos motivos no son infantiles... –Rió la joven, apenas, para no abochornar al otro.
- Lo sé... –Confesó Shun –Es para regalar a un amigo... –Acotó, como si sonase la mentira más antigua del mundo.
- Un amigo... Claro...
Pero era cierto ¡Dioses!
- Hyoga se llama... –Dijo inútilmente, como si al decir un nombre la joven le creyese --Es mi mejor amigo...
- Si, pues mira tengo algunos con letras, palabras... Frases en ingles como... “Yo soy tu papi”... ¡Oh!... –Exclamó encontrando una prenda –Este tiene penes en caricaturas...
- Fue similar el que yo había visto, pero igual... Siga mostrándome... –Andrómeda comenzó a sentirse mas relajado.
- Si, supongo que este no era, no solemos poner estos diseños tan explícitos en la vidriera pero si algunos más ligeros... Como esto... –Sacó de una pequeña caja rectangular una prenda de color verde con pequeños conejos blancos y una inscripción que decía “Soy tuyo”.
- ¡Ese era!... –Exclamó el peliverde contento, pero esa alegría se borró de su rostro cuando una anciana entro a la tienda. –Me lo llevo... –Dijo rápidamente.
- Pero ¿El talle?...
- No importa... –Se apuró el pequeño escondiendo con premura la prenda, mientras la anciana se acercaba curiosa, saludando a la empleada, quien correspondió el saludo–Esta bien este... –Agilizó, mirando apenas y calculando el talle a ojo –Cualquier cosa ¿Lo puedo venir a cambiar?
- Si, con la bolsa no tendrás problema, además aquí en Tokio somos la única casa que maneja este tipo de lencería erótica para hombres...

Unica en su genero... Ya que es muy común hallar lencería erótica para mujeres, pero para hombres ¡Era todo un logro!.
Shun guió su mirada a la anciana, quien con un gesto despectivo le respondió su saludo de buenos días, pero enseguida la voz de la muchacha lo hizo volver en sí.

- Disculpa... Aun no has pagado...
- Oh, cierto... –El peliverde volvió sus pasos, sumamente apenado --Lo siento... ¿Cuánto es?
- $74,99... --Dijo la pelirroja con una sonrisa.
- ¡¿CUÁNTO?!
- Setenta y cuatro dólares, con noventa y nueve centavos. –Volvió a repetir con voz melódica cual anunciante de supermercado.
- Tome... –Cedió gentilmente un billete de cien que sacó de su billetera.
- Tu vuelto...
- Gracias... –Respondió Shun con la mirada gacha, podía sentir la mirada de la anciana clavándose en su cuello.
- ¡Disculpa! ¿No quieres que te lo envuelva?
- No, así esta bien... Gracias...

Y sin mas se retiro del local sintiéndose estúpido, pues si era un regalo ¿Por qué le dijo que no? Ahora de seguro pensaría que era para él. Dioses, de mal en peor, por lo menos ya había salido del local y podía respirar aliviado bajo el sol de julio, sin embargo... ¡Se había gastado todo!... Los cien dólares que debía dividir en cuatro lo había destrozado con ese regalo tan peculiar... Pero en fin, si era lo que Hyoga quería ¿Por qué no regalárselo?, O por lo menos esa semana cuando caminando juntos se pararon frente a ese vidriera y con una sonrisa el Cisne exclamó: “¡Eso esta alucinante!... Yo quiero eso... Jajajaj” ¿Qué tenia de gracioso quedar como un niño? Aun peor, como un pervertido.
Ahora solo quedaba el regalo de su niisan, de Seiya y Shiryu ¿Qué le regalaría con 25 dólares a los tres? Sin dudas iba a ser el peor regalo de todos.


***


Shun llegó a la Mansión y con sigilo se escabulló por las escaleras, preparó y metió todos los regalos dentro de una misma bolsa y los escondió bajo su cama, donde dormirían hasta el lunes por la mañana.
Cuando Andrómeda despertó y bajó a la sala ese 20 de Julio, todos se encontraban reunidos con una sonrisa en sus labios:

- ¿Qué esto Ikki?... –Preguntó Seiya investigando su regalo con curiosidad.
- ¡No lo abras aquí!... –Pidió el aludido algo nerviosos –Es un video...
- ¿Un video?...
- Sí...
Haciendo memoria el peque recordó:
- ¡Ah!, El video de reproducción sexual ¿No?...
Tanto Hyoga como Shiryu escondieron su mirada y se distrajeron con sus paquetes disimulando la embarazosa situación.
- Ten lagartija... Este es para ti... –El Phoenix extendió un paquete macizo y rectangular.
- ¡Gracias, Ikki!... –Se emocionó el Dragón al ver que era un libro, pero se quedo estático cuando leyó la portada –Un libro sobre... Sexualidad...
- Seh... –Respondió el peliazul –El Kamasutra Gay...
- Gra-gracias...
- Hyoga... –Sentenció Ikki con tono seco–Esto es tuyo...
El mencionado levantó su vista sorprendido ¿Un regalo del Phoenix hacia él? Eso si que era raro pero ¡Vamos! Es el día del amigo, el día ideal para dejar las diferencias de lado.
- Un cinturón de castidad... –Se decepcionó el ruso.
- Seh, sé que lo necesitaras... –Sentenció el peliazul primero con una sonrisa malvada, pero luego fulminando con la mirada a su pseudo amigo.
- Otouto... –Llamó Ikki a su pequeño hermano –Baja, no te quedaras toda la mañana en la escalera... Ven que tengo tu regalo...
Con una sonrisa el peliverde se unió a la “fiesta”.
- ¡Gracias niisan!... –Con impaciencia el joven rompió el papel que envolvía su regalo, sorprendiéndose con el mismo.
- Es una ferrari, a escala... Original y de colección... Creo que ya estas grande para los autos de juguete, por eso te compré este...
- Oh, niisan... Es precioso ¡Gracias!... –Shun no supo si enojarse por ver como aun lo seguía tratando como a un niño, o ponerse contento por haber recibido ese regalo y no un auto de plástico, un camión o algo por el estilo.
- Bien Ikki... –Distrajo el Pegasus volviendo por las escaleras ¿Cuándo había desaparecido? –Me costó recordar donde había escondido los regalos, pero aquí esta el tuyo... Y el tuyo Shiryu... –Le cedió a su amigo –Hyoga ten, y Shun... Espero que te guste...
Todos paquetes de diversos tamaños y la primera exclamación del Phoenix.
- ¡¿Qué?!, ¡¿Me tratas de sucio o de oloroso?!
- Ese perfume es muy masculino y muy caro... –Se ofendió el menor.
- Lo sé, sé que es caro...
- ¿Y entonces?
- No hubieras gastado dinero en un perfume... –Murmuró serio.
- ¡Desagradecido!... –Exclamó el morocho con sus manos en su cintura.
- Niisan... –Reprochó Shun –No seas así...
- Lo siento... Gracias ponny... –Porque iba a negar que estuvo a punto de comprarse ese perfume semanas atrás pero que no le había alcanzado... ¡El narcisista del peliazul! ¿Para que esconderse si ya todos conocían su colección de perfumes?
- Seiya... –Pronunció entre dientes el pelilargo, blandiendo un celular en su mano.
- ¡Oh! Vamos Shiryu... Sabes que lo necesitas...
- Y tu sabes perfectamente que estoy en contra de la dominación tecnológica... ¡No hubieras gastado dinero en esto!...
- ¡Shiryu!... –Se quejó Seiya con un tono algo infantil –Es imposible hallarte sin un celular...
- ¡Nómbrame!... –Sentenció el Dragón –Y yo saldré de mi cuarto, bajaré las escaleras y preguntaré que necesitas... No hace falta llamarme a un celular...
- Gracias Seiya... –Dijo Hyoga algo sorprendido por su regalo ¿Era alguna especie de indirecta?
El Pegasus se lo confirmó.
- Ese mapa, amigo errante, es para que sepas a donde tienes que volver...
Acaso, ¿Ese había sido el regalo más tierno de todos?.
- ¡Acuarelas!... –Exclamó Shun sentado en el sillón, bien... Otro regalo ñoño.
- Si, como eres el artista del grupo... –Sonrió el morocho repleto de felicidad, le encantaba eso de los regalos. –El año que viene té regalo algo profesional... –Dejó en claro que su situación económica nada tenia que ver con el concepto que tenia sobre su amigo peliverde, de hecho Seiya era el único conocedor de lo que padecía Shun.
- ¡Ah!... Los míos... –Exclamó Shiryu. –Este es el tuyo Ikki... Perdona que no te lo envolví, no me dio tiempo...
- Otro mas que me trata de sucio... –Ikki observó con recelo las sales aromáticas para bañera.
Conociendo la reacción de su amigo, el Dragón se acercó a su oído y le susurró.
- Es para que lo uses con Seiya...
- Oh... Gracias... --Ahora comprendía el fin del regalo.
- ¿Otro video?... –Se Sorprendió Seiya al descubrir la forma de su regalo.
- Si, había pensando en un libro... –Comentó el pelilargo –Pero como era para ti, en ultima instancia me decidí por un video, al fin y al cabo explica lo mismo.
- ¿Sobre reproducción sexual?... –Se decepcionó el Pegasus, ahora tenia dos regalos repetidos.
- Cuidados... –Aclaró Shiryu mirando de reojo al peliazul que estaba a su izquierda –Muy diferente al otro, quizás no tan explicativo Seiya... Y te recomiendo que mires primero este...
Seiya dejó el regalo de Shiryu junto al de Ikki, cuya tapa era bastante contundente: “Adicción anal VI”
- Y para ti Hyoga...
El aludido se puso de pie, dejando el sillón donde se había sentado junto a su amigo peliverde, y se acercó a los otros tres.
- No sabia que regalarte y te compré ropa...
El rubio rompió a reír y ante el rostro de su amigo aclaró.
- Yo tampoco sabia que regalarte, y también te compre ropa...
Ahora que el pelilargo comprendió, también rompió a reír.
- Es una camisa, sino te gusta con la misma bolsa puedes ir a cambiarla...
- No Shiryu, esta bien... Me gusta el color.
- Pruébatela para ver si te va el talle... Tenemos el mismo cuerpo pero quizás...
- A simple vista me va bien... Gracias...
- Shun... –Sentenció Shiryu –Espero que puedas comprenderme... Necesitaba regalar un libro, y te compré uno*...
- Esta bien Shiryu... Me gusta leer... –Sonrió Shun levantándose del sillón. –Gracias...

El pequeño rompió el papel leyendo apenas la tapa: El Hobbit... ¡Dioses! Otro más ¿Por qué siempre lo tenían que tratar como a un niño? ¡No lo era!. Al notar el rostro de decepción de Andrómeda, el Dragón aclaró:

- Si bien El Hobbit fue escrito como un cuento para niños, lo leen muchos adultos y es la precuela del Señor de los Anillos...
Al escuchar ese nombre, el rostro del peliverde se iluminó por completo.
- Te gustará... –Aseguró el pelilargo.
- Bien pato sucio, quiero tu regalo... –Exigió Ikki impaciente.
- Pues bien... –Susurró el Cisne poniéndose de pie en busca de su bolsa que tenia escondida detrás del sillón y como cual Santa Claus comenzó a repartir. –Ikki... –Sentenció entre dientes –Seiya... Shiryu... –Y cuando le tocó el turno a Shun sonrió como nunca lo hacia, y cuando lo hacia, era solo para el conejo –Shun... Este es el tuyo...
- Waou... Ganso... –Se quedó el Phoenix anonadado, sin palabras –La colección de Make Up... Esto cuesta...
- Fortuna, lo sé... –Completó el ruso y nada mejor que tenerlo contento a su próximo cuñado.

El peliazul cuasi adivinó sus intenciones y lo fulminó con la mirada ¡Qué bajo buscar comprarlo de esa forma! *_* Pero era la colección de Make Up, la que por tantos años deseó ¡Dioses! ¿Quién iba a decir que ese escuincle le iba a dar el mejor regalo en décadas?.

- ¿Lubricante a base de vaselina?... –Se extrañó Seiya ¡Si que había recibido regalos atípicos!
- Créeme... Lo necesitaras... –Sentenció el rubio mirando de reojo a Ikki –Después me lo agradeces... Y Shiryu, ya sabes, sino te gusta o no te va el talle lo puedes cambiar...
- Gracias Hyoga... –Dijo el aludido guardando dentro de su bolsa... Una camisa.
- ¡Hyoga!... –Exclamó Andrómeda repleto de felicidad.
- ¿Te gusta Shunny?
La cara de asco de Ikki fue muy notoria: “¿Te gusta Shunny?” ¡Patético!
- ¡Un Discman! ¡Por fin lo tengo!...
- Sabia que te iba a gustar... –Sonrió Hyoga satisfecho, sentándose a su lado, siempre supo lo que Andrómeda en verdad quería.
- “Sabia que te iba a gustar”... –Repitió Ikki con burla, en voz alta, sin darse cuenta, muerto de celos y envidia ¡¿Cómo podía ser que ese pato sarnoso le regalase a su propio otouto el regalo perfecto?! Acaso ¿El no conocía lo suficiente a Shun como para saberlo?
- Ikki... –Censuró el morocho codeándolo.
- Lo siento... –Susurró el Phoenix volviendo en si y escondiéndose de la mirada de reproche de Andrómeda.
Andrómeda... El pobre peliverde se hundió en el sillón, sumamente abochornado, se produjo un segundo de silencio en el que habló, ya cuando todos habían calmado esa ansiedad por los regalos:
- Yo... Los regalos de ustedes...
- Tranquilo otouto... –Dijo Ikki con ternura –No hacen falta los regalos, solo son gestos lindos pero no en verdad significativos... –Intentó tranquilizarlo imaginando que no había podido comprar nada.
- No es eso, yo los tengo pero... Se los daré después... –Le daba vergüenza ir en busca de sus insignificantes regalos.
- No te preocupes Shun... –Fue Shiryu el que habló –De veras, es algo secundario...
- No, de verdad, yo los tengo es que...
- Ya Shun, debo admitir que esperaba otro mas pero... –Dijo Seiya.
- ¡Que si los tengo!... –Se exasperó el peliverde –Lo siento, digo que si los tengo, pero se los daré después...
La sonrisa que portaba Hyoga, dedicada solo a él era un bálsamo para Shun en ese momento tan embarazoso.
- Tengo otro regalo para ti... –Susurró el Cisne en el oído de su mejor amigo, consiguiendo que su cuerpo se estremeciera, el murmullo de los demás solapaban sus palabras.
- ¿De... veras?
- Si, pero es una sorpresa...
- Que bueno, porque yo también te tengo una sorpresa... –Desde ya que Andrómeda no pensaba darle su regalo tan peculiar frente a todos ¿O que pensaban?, ¿Que sí?

Ese lunes en particular habían quedado en planear una salida, nada raro, algo a la tarde, pues al otro día debían seguir con sus deberes diarios, ya sea ir a trabajar y/o estudiar en algunos casos. Afortunadamente esa salida despejó al conejo blanco, haciéndole olvidar un poco su decepción consigo mismo, pero al regresar cerca de la cena, supo que debía enfrentar a sus amigos con sus regalos de segunda mano ¡¿Qué iban a pensar de él?! ¿Que no valoraba su amistad, o que no eran lo suficientes buenos para recibir regalos?.
Shun subió uno a uno los peldaños de la escalera y derrotado fue en busca del regalo de su niisan... Supo que ese seria ese el más difícil de todos, por quien lo recibiría, luego, después de la cena quedarían los otros dos, porque Hyoga no podía quejarse del suyo aunque... A ultimo momento al peliverde le entró el miedo, pánico al pensar que tal vez, cabia la remota posibilidad de que Hyoga... ¡No quisiese en verdad eso! O que no lo considerase un verdadero regalo... Pero ¿En qué pensaba? ¿Cómo no le iba a gustar? ¡Era Shun! Era él, todo lo que rodeaba a Andrómeda era significativo e importante para el ruso.


***


- Niisan... –Susurró Shun en la puerta del cuarto de su hermano.
- Shun, sí, pasa... –Invitó el aludido con una sonrisa.

Andrómeda ingresó escondiendo detrás de su espalda un paquete pequeño, envuelto en papel de regalo, con su mirada baja intentó armar una oración pero la culpa lo consumía por dentro. Haciéndole el regalo perfecto a su mejor amigo y dejando en segundo plano a su niisan, ¡Si este se enterase! Se moriría de celos en ese preciso instante.

- ¿Qué sucede otouto?
- Tu... Regalo... –Torpemente el peliverde cedió el paquete –Disculpa por no haberte dado algo mejor... –Pronunció mientras su hermano descubría que había allí dentro –Pero creí que te gustaría, siempre te gustó esa foto...
- Shun... –Pronunció el Phoenix con voz parca –Este ha sido el mejor regalo que me dieron en toda mi vida... Por lo que significa esta foto para mí...
- Hace años que la tenia y bueno...

Esa foto, era una foto vieja de ellos dos cuando eran niños, con Ikki pequeño y sosteniendo entre sus frágiles brazos a su indefenso hermano, en ese momento tan solo un bebé de meses... Una foto que para ambos significaba mucho.

- Digamos que solo gasté en el marco...
- Pero Shun... –Volvió a repetir el peliazul con sus ojos húmedos –Este ha sido, lejos, mucho mejor que el regalo de ese ganso malhablado.
- ¿De veras?... –Preguntó el menor contagiado con la emoción de su niisan, además sabia lo que significaba para él la colección de CD’s.

Ante el asentimiento del mayor, Shun no pudo mas que abrazarlo con fuerza, al final había resultado mucho más fácil de lo que creyó. ¡Haberlo sabido antes! En fin, que su niisan no se enterase que la idea de ese regalo era repetida ¡Porque ahora sí, moriría de celos ahí mismo!.



Capitulo 2.



Llegó la hora de la cena y Shun nuevamente supo que no podía dilatar mas el asunto, fue por eso que intercedió el paso de Seiya en su habitación, cediéndole abruptamente un paquete aun más pequeño que el anterior, sin decir nada, muerto de vergüenza.

- ¿Y esto?... --Preguntó el Pegasus.
- Mi regalo... El tuyo, de mí para ti... –Respondió Andrómeda torpemente –Es el Resident Evil... Sé que lo querías y bueno...
- ¡Gracias Shun!...
- Sé que no es mucho...
- Pero de veras ¡Gracias!... –Repitió el morocho con efusividad. –Ha sido, por lo menos, lo que yo en verdad quería...

Había querido ese juego por mucho tiempo, a pesar de que era miedoso con esas cosas. Y no le importaba el precio aunque sabía que tan solo costaban cinco dólares los juegos de Playstation. Seiya era así, valoraba el gesto y a decir verdad... Había resultado ser el mejor regalo de todos, a comparación de los videos y... La vaselina.

- ¿Bajamos a comer?... –Propuso Seiya alegre.
- Vamos...

Shun se sintió aliviado, comenzaba a sentirse mas aligerado, ahora solo le faltaba Shiryu, y tan mal hasta el momento no le había ido. Pensar que buscó la manera de dividir esos 25 dólares de manera equitativa. En fin, era hora de cenar, después se encargaría de su amigo Dragón.


***


Persiguió al pelilargo por toda la casa, dando con él en la oficina de Saori a estas alturas vacías, Shiryu se encontraba buscando unos papeles de la fundación, pues desde que Saori no estaba, era desde Tokio, su mano derecha.

- Hola Shun... –Saludó el Dragón --¿A qué se debe tu rostro?... –Advirtió la tristeza en el otro.
- Tengo tu regalo... Y sé que es una porquería, pero seré sincero: No tenia mucho dinero, y ante la desesperación se me ocurrió esto... Si no te gusta lo entiendo, no hace falta que me mientas...
- Shun...
- Además sé que no significa mucho... En valores...
- Shun...
- Aunque eso no quita que va con cariño...
- ¡Shun!... –Llamó Shiryu riendo apenas–Ya... Dame el regalo y deja que yo juzgue... –Aunque desde ya que no lo iba a hacer.

Sin opciones, suspirando derrotado, Shun extendió el paquete muy similar al que le había dado a su niisan, espero un tiempo prudencial para hablar, mientras el pelilargo se encontraba muy entretenido rompiendo el papel.

- Es una foto de nosotros cinco... Justo después de Hades, cuando nos recuperamos de la batalla... Es linda y bueno... Yo tengo casi todas las fotos de nosotros...
- Shun... Gracias... Es genial... –Shiryu no tenia palabras para describir lo que sintió ante ese regalo, mas sus ojos hablaron por él.
- Shiryu...
- Gracias, tu sabes que yo valoro estas cosas...
- Lo sé, por eso...
- ¿Cómo pensaste que no me iba a gustar?... –Reprochó con lagrimas en sus ojos –Así me regalen la edición especial de Tolkien –Tema aparte: cuesta fortuna –No se hubiese comparado con esto, nada se compara con esto...
- Gracias... –Fue lo único que pudo decir Andrómeda.
- Gracias a ti... –Contradijo el Dragón abrazando apenas el porta retrato.
- El portar retrato es de madera, de calidad... –Aclaró el peliverde para quebrar un poco ese momento.
- Esta bonito, pero aun más su contenido... Shun... –Pronunció Shiryu –No importa el regalo en si, sino quien te lo da y con el tipo de cariño con el cual lo hace... Hay regalos que en valores pueden ser insignificantes ¿Pero tienes una idea de lo que logran en uno?
- Pues... Una vez recibí una postal de June, desde Etiopía, cuando peor me sentía... Ya sabes, cuando mi niisan se entero que yo, bueno... Eso... Y no sé, creo que ese regalo será por mucho tiempo el mejor de todos los que he recibido... Pues nada ni nadie me ha ayudado tanto en ese momento...
- ¿Ves?... ¿Comprendes lo que intento decirte?
- Si... –Sonrió Shun algo apenado por su paranoia con los regalos.
- Bueno pequeño, todos se han ido a dormir... –Susurró el pelilargo –Yo también me iré ¿Tu que harás?
- También, me iré a la cama... Buenas noches Shiryu...
- Buenas noches Shun...

Andrómeda salió primero del despacho directo a su cuarto para buscar ansioso el último regalo, pues de seguro Hyoga aun seguía despierto. En pocos minutos, mientras el peliverde se preparaba, la Mansión se sumió en un silencio casi absoluto, exceptuando los ruidos nocturnos de una noche estrellada, repleta de insectos que disfrutaban del calor que particularmente hacia en esas fechas.


***


Shun llegó ante la puerta de Hyoga y golpeó muy despacio, para no alertar a nadie, pero lo suficientemente fuerte para que el Cisne escuchase el llamado. La puerta se abrió dejando entrever a un ruso asombrado por repentina visita a esas horas de la noche.

- Shun, pasa... –Invitó en un susurro.
- ¿Estabas por dormir?... –Preguntó Andrómeda algo apenado.
- No, estaba leyendo...

El peliverde ingresó en ese cuarto y se quedó de pie, algo confundido. El rubio notó esta incomodidad y guardó silencio un tiempo prudencial. Shun, vestido con su piyama blanco se veía adorable, como un niño pequeño e indefenso, aquello se le hizo sugestivo a Hyoga, quien no pudo evitar que su mirada recayera en las redondeces del menor, por lo menos hasta que este volteó para romper ese silencio.

- Tu sabes Hyoga... –Le costaba hablar –Tu eres... Tu siempre...
- Tranquilo... –Rió el Cisne con ternura, descalzo y vestido únicamente con un pantalón deportivo.
- Yo sé que... –Le costaba al pequeño hablar, ver al ruso con su torso desnudo era demasiado –Tu como amigo mereces el mejor regalo, y bueno me he decidió a darte aquello que tu anhelabas...
- Shun...
- Déjame hablar... –Pidió el aludido algo nervioso –Lo decidí así porque tú eres el mejor amigo que cualquiera puede tener...
- Lo sabes Shunny, ya hablamos de ello... Yo no quiero ser tu amigo...
- Lo sé es por eso...
- Pero tampoco te presionaré, entiendo que para ti no es tan sencillo como lo es para mí... Quedamos en que seguiríamos siendo amigos...
- Hasta que y... Quiera... –Completó el peliverde --¿Quieres tu regalo o no?

Hyoga no pudo responder, y Shun tomó aquello como una afirmativa, por eso con tranquilidad comenzó a quitarse la parte de arriba del piyama, sin desabrochar los botones, como si fuese una camiseta, dejando su torso blanco desnudo. El Cisne comenzó a respirar con dificultad, la sangre comenzaba a agolparse en la zona baja de su cuerpo y su corazón podía sentirlo latir, hasta podía escucharlo. Pero fue grande la sorpresa cuando el menor se quitó los pantalones.

- ¡Shun!.. –El ruso se aguantó la risa al ver esa prenda, común, pero de un motivo bastante peculiar en su pequeño “amigo”.
- Tu dijiste, la semana pasada, que te gustaría verme con esto, que tu querías esto...
- Te queda... Precioso... Tiene conejitos...

Esa prenda, reconoció el rubio y por eso le había gustado, era un claro ejemplo de lo que en realidad significaba Shun: Inocente, divertido... Y a su vez muy provocativo... Por eso le había gustado tanto cuando la vio, por eso fantaseó con vérsela puesta, pero desde ya que era una broma, aunque entendió el fin de Andrómeda, el regalo no era la prenda, sino lo que había allí adentro, quien la portaba.

- ¿Te gusta?... –Preguntó el peliverde con tono inocente, pero con una mirada libidinosa.
- Me encanta... –Aclaró Hyoga con voz ronca, acercándose lentamente hacia su presa.
- ¿Recuerdas el mes pasado, cuando estabamos encerrados en el lavadero?...
- Si... –Respondió el Cisne hundiendo su rostro en el perfumado cuello de su amigo, y dejando que sus manos decidieran el rumbo por su cuenta.
- Bueno, yo quería... Pero tu acabaste en mi boca...
- Es que tienes una boquita muy linda Shun... –Argumentó el ruso mordiendo sutilmente ese cuello mientras sus manos acariciaban la espalda del menor –Una boca muy cálida, suave y atrevida...
- Bueno... Yo quería hacerlo...
- ¿Por qué no me dijiste?
- Bueno, pues... –Andrómeda cerró sus ojos, dejándose llevar por la grata sensación de ser abrazado y acariciado por esas manos –Me gustaba mucho y no lo pude evitar...
- ¿No podías sacarlo de tu boca?... –Preguntó el rubio completamente excitado, ahora su boca buscaban los labios de su amigo, su lengua, su sabor... Sus manos comenzaron a descender lentamente, pecaminosamente.
- No, no podía... –Respondió el peliverde –Pero también quería... Desde ese día estoy decidido es que... ¡La tienes muy grande! y... Me va a doler... –Dijo esto ultimo casi en un susurro, mientras Hyoga tomaba sus brazos y los colocaba sobre sus hombros.
- Prometo hacerte el menos daño posible –Aseguró Hyoga ya con sus manos dentro de esa fina ropa interior, con delicadeza la deslizo por sus piernas y la retiro dejándola olvidada en algún lugar de su cuarto.

Shun se dejó besar una y otra vez, y de tan solo pensar en lo que iba a suceder sentía vibrar su cuerpo de placer. El Cisne detuvo todos sus movimientos para observar con lascivia la entrepierna de su niño, con su miembro completamente erguido.
Andrómeda sintió que su cuerpo lentamente caía sobre una superficie blanda: la cama de su amigo, quien con paciencia besó su rostro, bajando lentamente por su cuello hasta su pecho donde se detuvo unos segundos para succionar sus tetillas. El ruso escuchó los primeros gemidos del menor cuando su lengua comenzó a descender mas y mas, hasta llegar a la mata de pelo que recubría el tronco de su pedazo, pero la risa del peliverde le indicó que era mas cosquillas que placer lo que le causaba, sin embargo la historia fue distinta cuando sintió esa misma lengua en la punta de su miembro.

- Te gusta ¿Verdad?... –Preguntó el ruso con una sonrisa, levantando apenas su cabeza.

Shun no pudo si quiera abrir sus ojos, menos responder, entrelazó sus dedos en la rubia cabellera de su hombre y lo instó a que siguiera. Hyoga no se hizo rogar y saboreando primero esa punta, bajando con su lengua a través del tronco, engulló su pedazo sin piedad, metiéndolo y sacando de su boca incesantemente, hasta que lo creyó conveniente. Los gemidos de Andrómeda iban en aumento, volviéndose peligrosamente escandalosos.

- Shhh... Despertaras a todos... –Susurró el Cisne jugando con su boca y el pene de su amigo como si de un helado se tratase.

El peliverde ya no sabia que hacer con sus manos, no sabia como ponerse, su cuerpo se movía solo, con un lento vaivén que acompañaba la labor de su amante. Hyoga notó que ya había llegado al limite, y por eso dejó su miembro tranquilo, y sutilmente volteó a su amigo quien se desconcertó “¡¿Ya?! ¡¿Tan rápido?!” Pensó Shun un poco atemorizado por la simple idea de ese miembro clavándose profundamente en su interior... ¿Y porque negarlo? También excitado hasta la medula.
Sin embargo los planes del Cisne eran otros, un poco mas sucios de lo que Andrómeda imaginaba. El ruso, precavido, acarició primero el trasero de su niño, sintiendo en la yema de sus dedos su tersura, jugó con su dedo, dibujando apenas el orificio tan anhelado y besó con gracia aquella zona, consiguiendo que el otro se arquease de placer, aun mas, cuando sintió la húmeda lengua del rubio hurgando ese lugar tan intimo y cerrado, tan puro y misterioso... Tan inexplorado.
La saliva hizo su trabajo a la perfección, dilató un poco aquella cerrada entrada, lo suficiente para que un dedo se introdujese con relativa facilidad. Sentir eso en su interior fue tan extraño para Shun, por un lado prohibido, y por el otro placentero, doloroso pero a su vez calmaba un poco ese deseo que nacía con furia en su interior y que comenzaba a desbordarlo por completo.
Extasiado con tan solo jugar allí, el rubio dejó escapar algunos gemidos masculinos, también era demasiado para él, aquello que por tanto tiempo añoró ya lo tenia allí, frente a sus ojos, podía saborearlo inclusive.

- Hyo-ga... –Su voz, apenas fue un murmullo, mas bien un jadeo.

El aludido tomó eso como una petición, y metiendo otro dedo buscó con su mano libre el enhiesto pedazo de Andrómeda para masturbarlo y tenerlo así lo mas excitado posible.
Supo que debía introducir otro dedo si quiera asegurarse de una buena penetración, pero el peliverde era tan estrecho... Se las arreglo para ponerlo con las rodillas sobre el colchón, a pesar de la queja del menor:

- No Hyoga, así me da mucha vergüenza...

Hyoga no escuchó, o no quiso escuchar, y de todos modos lo colocó en esa posición, y ahora si, con mas libertad pudo meter un tercer dedo que no entró muy profundo pero que si dilato un poco mas aquella entrada. Con suavidad el Cisne retiró esos tres dedos y observó la entrada ensanchada que poco a poco volvía a la normalidad.
El ruso dejó que el joven peliverde descansara su vientre sobre el colchón, y acostándose sobre su espalda, le hizo sentir el peso de su cuerpo sobre el suyo, y su miembro duro entre sus nalgas. Shun por reflejo, por un impulso, abrió un poco sus piernas, invitando así a su amigo, el rubio se incorporó un poco cuando su respiración se normalizó lo necesario, y estuvo a punto de comenzar a empujar, pero no... No quiso que su primera vez con Shun (Si en verdad esa era “La primera vez”) fuese de esa forma, quería verlo, a los ojos, quería escuchar sus gemidos en su oído, quería ver su boca ligeramente entreabierta dejando escapar sus pecaminosos y homosexuales gemidos... Quería ver su rostro, curvado por el placer y el éxtasis de sentirse dolorosamente penetrado. Así que Hyoga volteó nuevamente a su niño, poniéndolo boca arriba, se recostó sobre él y besó su boca con pasión, hundiendo su lengua en su interior, mordiendo sus labios.

- Ya Hyoga... No aguanto mas...

Eso era lo que el Cisne necesitaba oír, y sin vueltas, tomando con su mano su propio miembro lo situó en la entrada de Andrómeda, empujando apenas, arrancándole un gemido de dolor que sublimó con besos y con caricias... Los bucles verdes del mas chico, que caían sobre la almohada del ruso, tapaban en parte su rostro, en ese tiempo el cabello de Shun había crecido considerablemente, y con esos resortes el rubio se entretuvo, quizás para así distraerse un poco y darle tiempo al cuerpo del peliverde a acostumbrarse a la invasión.

- ¿Este es tu regalo?... –Por fin hablo Hyoga.
- ¿Te... Gusta?... –Preguntó Andrómeda con dificultad cuando sintió una fuerte estocada en su interior y el rostro del Cisne curvado en una mueca de placer y dolor --¡Ahaa!...
- Esta apretado aquí... –Entrecerró sus ojos para no ver el rostro del peliverde y así acabar en el acto –Es un regalo muy especial, Shunny... Gracias...
- ¿Si?... Pues para mi también... Este regalo me gusta mas que el Discman... –Confesó Shun.
- Me lo hubieses dicho antes, y me ahorraba el dinero... –Bromeó el ruso ya con todo su pedazo dentro de esa intimidad que se abrió para recibirlo.

Se quedaron quietos y en silencio, mirándose a los ojos, con una sonrisa en sus labios, sonrisa que pronto se torno en un gesto de placer cuando Hyoga comenzó con un lento y pronunciado vaivén, lento pero que en pocos minutos fue frenético... Los gemidos de Shun acompañaban los suyos, clamando por mas, como si su vida dependiese de cada estocada... Y el Cisne dejaba su vida en cada una de ellas.
Las manos del ruso aferraron las de Andrómeda, mientras este ultimo buscaba que morder para no hacer un escándalo; sus piernas aferraron con desesperación la espalda de Hyoga, mientras que sus caderas se elevaron para recibir mejor esa intimidad, el Cisne comprendió, aunque le hubiese gustado estar así toda la vida, que ya era la hora... Y con empatía buscó el pedazo del peliverde, para masturbarlo y ayudarlo a llegar, afortunadamente Shun encontró el hombro del ruso donde solapar su grito cuando el orgasmo era ya un echo.
El rubio se concentró en su persona, sintiendo el cálido néctar de su niño refregándose en sus vientres y el débil palpitar de su miembro que pronto acompañó con los espasmos del suyo, miembro que latía en el interior de Andrómeda, y furioso acabó... Contrario a lo imaginado, sus últimos vaivenes fueron delicados y dulces, como si el peliverde se tratase de una frágil muñeca de porcelana... Así Hyoga sintió gozar al máximo.
Los últimos gemidos, contra todo intento de su dueño por evitarlos, resonaron en aquel cuarto a media luz.
En silencio, Shun se recostó sobre el cuerpo de su hombre una vez que este salió de su interior provocándole una extraña sensación de vacío. Fueron unos segundos de calma y quietud en donde el Cisne aprovechó para acariciar la tupida melena de su niño, disfrutando de tan preciado momento... Hasta que Andrómeda quebró el silencio recordando un detalle:

- Hyoga...
- ¿Si?.. –Correspondió somnoliento.
- ¿Y mi regalo?...
- ¿Eh?... –Se desconcertó el ruso incorporándose apenas.
- Dijiste hoy a la tarde que tenias una sorpresa para mi...
- Oh... –Recordó el rubio –Eres un vicioso... –Se burló divertido –Ya tuviste dos ¿Quieres otro?
- Es que... Tu me lo dijiste y ahora quiero saber...
- Bueno... –Concedió Hyoga sonriendo con picardía, se incorporó completamente, hurgando debajo de su cama de donde sacó una bolsa cuyo contenido era un enigma.
- ¿Y esto?...
- Mi regalo... –Rió el Cisne ante el rostro del menor –No quise dártelo porque... Tenia miedo de que te ofendieras...

Shun sacó del interior del paquete un pequeño consolador, que por arte de magia comenzó a andar solo provocando un sonido peculiar ¡Y el que pensaba que su regalo era obsceno!
La sonrisa del ruso se borró por completo, sintió que había estado muy desubicado con su regalo.

- ¿Ves? Por eso no quise dártelo...
- ¿Por qué no me lo diste antes?... –Exclamo Andrómeda desconcertando al otro –Pudimos haberlo usado, tonto... –Rió acostándose sobre el cuerpo de su hombre con el aparato encendido en su mano.
- En el fondo siempre supe que te iba a gustar... –Se contradijo el rubio –Por algo lo compré...
- Pero bueno... –Dijo Shun con malicia, con un brillo especial en sus ojos –Tu regalo yo tuve que ponérmelo...
Unos segundos de silencio en donde Hyoga reacomodó sus ideas, aunque todo era muy claro, y cuando cayó finalmente en la cuenta no le quedó mas que exclamar:
- Ni se te ocurra Shun...
- ¿Por qué no?... –Rió el menor con picardía –Es justo ¿No te parece?
- Es muy distinto... –Se quejó apartándose un poco de su niño, al cual comenzaba a temerle con esas locas ideas metidas en su cabeza ¡Ni loco... Jamas se dejaría meter esa cosa!
- ¡Vamos Hyoga!... –Pidió Andrómeda entre carcajadas buscando la forma de derribar a su amigo para llegar a su trasero y así meter el ruidoso aparato.

Entre risas, siguieron jugando al gato y al ratón, el Cisne intentando huir de un sexopata que buscaba contra toda queja meter ese juguete en su sagrada e intocable intimidad. Al final, pensó Shun, no había sido tan terrible como imaginaba, sus regalos habían gustado y hasta el talle le había ido perfecto a pesar de que lo corroboró a ojo, (Pero bueno, uno mas o menos sabe que prenda la ira y que no), Y aunque en un principio se sintió estúpido con aquel regalo, terminó agradeciendo su idea.
Y todos concordaban en algo aunque no lo manifestaron, el mejor regalo, a su manera, había sido el de Shun... Y desde ya que Hyoga no pensaba lo contrario. Un día del Amigo, para recordar.


.FIN.



Al final, resultó ser peor de lo que pensaba que iba a ser, perdón Sapphi, sé que te mereces algo mejor *_*.
Me salió muy grotesco el lemon, demasiado para mi gusto. ¿Ves Sapphi? Es el equilibrio perfecto, Ikki & Seiya / Hyoga & Shun jajajaja! Y a Shiryu se lo dejamos a Saori ¿Va?.
¡Que seas feliz este día, y todos tus días! XD


14/01/2007 01:08 a.m.
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Aphrodita
Publicado: Sab Ago 11, 2007 7:34 am Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3368 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 170
votos: 5

Autor: Sapphire_Celeste, 15/Ene/2007 17:03 GMT-3: escribió:


Dita!!!!

Mi fic te quedó... simplemente... HERMOSOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!

Con semejantes dotes de humor y ese lemon tan... LEMOOOOON

Moschooooooo como todo lo que escribes.

Y es miooooo... mi fiiiiic... KYAAAAAAAAAAAA!!!!

Me encantaron muchísimas partes... pero la entrega de los regalos fue simplemente genial.

Ese Ikki quejándose de todo y el pobre Seiya destilando ingenuidad por todos y cada uno de sus poros . Pareja moscha entre las más!!!!!!

Y luego Shun con su timidez, su dulzura y su innata sensualidad.

Kyaaaaaaaaaaa... el conejito que a mi me gusta , al lado del pato que me enloquece .

No, si más bonito no te pudo quedar.

Muchísimas gracias hermoso solecito, de verdad te agradezco enormemente que tomaras de tu tiempo para escribir esta historia tan divertida y patoneja.

Mil gracias , y aunque ya te lo haya dicho muchas veces, una más no queda mal: eres una escritora maravillosa e incomparable... y estoy feliz de que seas mi amiga !!!!!!!!

TQM Dita !!!!!!!!!!!!

Con cariño,
Sapphirella... hada patoneja instalada en el nirvana después de semejante fic BELLOOOOOO .



PD. Sipo... sipo y SIPOOOOOO . El balance perfecto de parejas bronceadas es Hyoga&Shun, Ikki&Seiya y Saori&Shiryu... aunque si Shiryu se quiere meter de vez en vez y armar tríos, yo no me molesto. O igual lo juntamos como Jabú... ¿como ves?





Gracias Sapphire por leer, de verdad. Sé que te mereces algo mejor pero fue lo que pude hacer, justo comenataba eso, ya no recuerdo donde X_X Pero me cuesta hacer un fic dedicado, como que ¡Ah! mucha presion!" .
En fin, Shiryu es bienvenido en un trio, claro que si, pobre, que ni Hyoga&Shun ni Ikki&Seiya podrian dejarlo solo a tremendo amigo. Yo lo prefiero con Saori, antes que con Jabu, para hacer un equilibro entre tantas parejas de chicos Como habiamos hablado XD Algun dia haré ese fic, un Ikki & Seiya, Hyoga & Shun, Shiryu & Saori.


Rosas!!!
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