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| songfic_maniak |
Publicado: Mie Ago 01, 2007 3:36 am |
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Seiya Maníaco

Registrado: 05 Jul 2007
Mensajes: 222
Ubicación: ¡Cazando Dragones! >w<
 
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El primero que publico aquí... y lo hago porque resulta que el rpg de aquí me inspiró a escribir esto ^^U y ya, es una de las parejas que mas adoro, RadamanthysxKanon, para que se den cuenta que mi cejón tiene un gran corazón
NOTA- Los hechos en pasado estaban en cursiva y se supone que la canción de estar centrada pero no pude usar bien los códigos soy una inútil, aún así espero que se entienda .w.
“A TU LADO”
Interpretada por RBD
Escrito por Songfic Maniak
-Tengo… mucho frío.
Narana narana, narana narananana
Narana narana narana
Tan solo bastó que sus labios emitieran esa tímida queja para que, en un instante, el adolescente que temblaba sin control fuera arropado por dos brazos al tiempo que un cálido aliento chocaba contra su rostro el cual lucía un tono ceniciento.
-¿Mejor… Kanon?- preguntó el que lo había abrazado frotando sus manos contra su cuerpo tratando de hacerlo entrar en calor.
-Si, gracias- contestó bajando su rostro al sentir el calor del sonrojo en sus mejillas.-Radamanthys- lo llamó en un susurro.
-¿Qué pasa?
-¿Crees que nos encuentren?- preguntó alzando su rostro de nuevo para observar con sus esmeraldas temblorosas aquellos ojos ámbar los cuales también lucían inquietos.
-Por supuesto, Kanon, vendrán pronto- le contestó luchando para que su garganta no se cerrara por la angustia acumulada- muy pronto- repitió sintiendo como su voz estaba a punto de quebrarse…
A pesar de algunos cuentos y la lluvia en el camino
A tu lado se que esta el destino
A pesar del viento fuerte, a pesar de los naufragios
A tu lado se que estoy a salvo
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Ninguno de los dos llegó a creer que llegarían a encontrarse en tal situación, ambos habían sido amigos desde que tenían memoria, igual de hiperactivos y buscando siempre la forma de romper con las reglas solo para hacer enojar al mundo entero. Eran compañeros de juegos y grandes aventuras, fue por esa razón que, cuando los padres de Kanon decidieron aquel verano enviarlo a un campamento, Radamanthys no dudó en pedirle a sus padres acompañarlo para pasar esos días con su mejor amigo.
Ambos pensaron que sería el lugar perfecto para hacer lo que les viniera en gana, sin embargo, tan pronto como llegaron al campamento sus monitores les dejaron en claro estrictas normas que debían acatar. Así, los días en aquel lugaro transcurrieron resultando un tormento para ambos, en especial para Radamanthys a quien habían puesto en un equipo diferente al de su amigo y por esto no había ganado ni una sola condecoración en todas las competencias ya que Kanon siempre había sido mas astuto, mas fuerte, mas ágil… en todo siempre había sido mejor que él.
Eso jamás le había importado a Radamanthys ya que esas habilidades servían para todas las travesuras que juntos hacían, pero con él en su contra la sensación se había tornado verdaderamente frustrante, jamás había sentido celos ni mucho menos envidia por Kanon pero en esos días todo había cambiado. Al paso del tiempo ambos fueron distanciándose y la rivalidad se acrecentó por su orgullo e inmadurez comenzando a olvidar la amistad tan especial que compartían.
Esa tarde todo el campamento había ido de expedición al bosque y los grupos se encontraban en un enorme lago, ambos jóvenes se habían retado a una carrera desde donde estaban los demás hasta el otro extremo del lago, Kanon había resultado vencedor y, después discutir con Radamanthys para que admitieras su derrota, regresaron al otro extremo totalmente fatigados, dándose cuenta que el grupo se había marchado sin ellos.
Cruzaron sus miradas, salieron del lago y se apresuraron a tomar sus ropas las cuales habían escondido entre unos matorrales para evitar que sus compañeros las escondieran como solían hacer a los que se descuidaban, había sido un grave error ya que si algún monitor hubiera visto la ropa se hubieran dado cuenta de su ausencia.
A pesar del cansancio, ambos recorrieron la zona tratando de no alejarse mucho el uno del otro, la desesperación comenzó a hacerse presente hasta que salieron a unas praderas mas adentro del bosque donde, al menos, ya no se sentían tan encerrados y perdidos.
Anduvieron caminando en círculos sin darse cuenta de ello, preocupándose cada vez mas al darse cuenta como, al paso de las horas, el sol comenzaba a ocultarse. Mientras que Kanon se dedicaba a hallarle algún sentido a la brújula que uno de sus instructores le había regalado, el rubio daba vueltas al mapa que había llevado consigo tratando de encontrar en todas esas líneas la que podría llevarlos fuera del bosque.
-¡Pero si serás idiota, Radamanthys!- exclamó el otro cruzando sus brazos- No solo eres idiota, ¡Eres el mas idiota de los idiotas!
-Cállate, no dejas que me concentre- contestó el aludido frunciendo el entrecejo con enfado- y no me digas idiota o, cuando salgamos de esto, te acusaré con tu monitor.
-No eres quien para amenazarme, ¿por qué mejor no te callas y lees de una vez el maldito mapa?
El rubio miró a aquel que permanecía con los brazos cruzados delante, después miró al mapa, después nuevamente al chico, una vez más al mapa… finalmente, suspiró y bajó el pedazo de papel en sus manos dándose por vencido.
-Olvídalo- dijo cerrando sus párpados y haciendo bolita el mapa para arrojarlo lo más lejos posible- esto no sirve.
-¡Se supone que sabías leer el mapa!- exclamó Kanon
-¡Así como se supone que tú sabías usar la brújula! Tú tienes la culpa de todo, Kanon- le reprochó cruzando sus brazos de igual forma que su compañero.
-Yo no tuve la culpa- contestó Kanon encogiéndose de hombros.
-¿Qué no tuviste la culpa? ¡Por ti nos alejamos del grupo!
-Tú me retaste, además, ¿acaso no estas en el grupo de cartógrafos? Deberías saber leer el mapa o la brújula, pero se me olvidaba ¡No obtuviste la condecoración!- agregó observando la franja que Radamanthys portaba en su pecho- es mas, no te has ganado una sola, ¿qué piensas mostrarle a tus padres? Mira…- dijo mostrando orgulloso su franja llena de medallas- deberías aprender a mí.
-Eso es por que te ha tocado el mejor equipo, no es mi culpa no obtener medallas.
-Es la peor excusa que he escuchado en mi vida- contestó Kanon en tono burlón.
-Bien, entonces, dado que tú eres mejor que yo seguro puedes sacarnos de esto, dime, Kanon ¿qué podemos hacer?
-Lo primero que tú debes hacer es dejar de fruncir tus cejas, de por si parece que solo tienes una, poniendo ese gesto empeora.
No obtuvo respuesta del rubio, este solo le dirigió una última mirada llena de resentimiento al que alguna vez había sido su mejor amigo y le dio la espalda comenzando a alejarse.
-¡Espera, Radamanthys!- exclamó Kanon permaneciendo en su lugar-¿¡A dónde vas?!
El rubio se giró lo suficiente para mirarlo de soslayo.
-A un lugar donde este lejos de ti- contestó para, después, seguir su marcha.
Aunque no quisiera aceptarlo, esa respuesta le había dolido demasiado al de cabellos índigos quien tuvo el impulso de seguir a su amigo, pero no lo hizo sino que se quedó ahí viendo como se alejaba.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
No sabía cuanto tiempo había pasado, lo único que sabía era que se había quedado dormido presa del cansancio por todo lo que habían pasado a lo largo del día, hasta que las quejas de su amigo lo habían despertado abruptamente, extrañas palabras salían de su boca como entre murmullos, entre ellos el rubio pudo reconocer su propio nombre saliendo de aquellos labios pálidos.
-Kanon- llamó el rubio incorporándose y abrazando mas a su amigo dándose cuenta que su respiración se encontraba agitada- despierta, Kanon- le dijo moviéndolo levemente hasta que el otro abrió sus ojos con dificultad.
-¿qué…?- no alcanzó a completar la pregunta ya que, al momento, lo atacó cierto vértigo que lo obligó a cerrar sus ojos y aferrarse a los hombros de su amigo con fuerza.
-¿Kanon, te sientes mal?- preguntó pasando su mano por el rostro de su amigo dándose cuenta que algo no estaba bien- tienes demasiada fiebre...- le dijo retirando el sudor frío de su frente- estás ardiendo- agregó tragando con dificultad.
-S-si, creo que si…- contestó el de cabellos índigos apoyando su espalda en las duras rocas detrás de ellos- estoy mareado.
-Iré a buscar ayuda- se apresuró a decir Radmanthys tratando de ponerse de pie mas Kanon le impidió hacerlo.
-¡No!- suplicó aferrándose a él.
-Pero Kanon…
-No me dejes, no, por favor- pidió ocultando su rostro en el pecho del otro.
Tú me vuelves invencible no conozco lo imposible
si volteo y te encuentro aquí...
Déjame vivir cerca de ti, ¡Siempre a tu lado!
-Quizá ya hayan organizado una expedición nocturna para encontrarnos, no deben estar lejos, te prometo que regresaré pronto, te prometo que no tardaré.
-No quiero- contestó Kanon negando con vehemencia.
-No voy a abandonarte, solo voy a…
-Entonces, quédate- pidió Kanon al tiempo que sus ojos se llenaban de lágrimas- quédate, no quiero estar solo… tengo…miedo.
Radamanthys tuvo un súbito impulso de abrazar a su amigo con fuerza y así lo hizo siseando para tratar de tranquilizar a aquel que ya había comenzado a llorar por su condición y lo desesperante de la situación.
-No quiero… morir- sollozó Kanon causando un escalofrío en el cuerpo de su amigo.
-No, Kanon, no vas a morir- dijo el rubio atreviéndose a besar la frente de su amigo y acunarlo entre sus brazos.- no hables así que me pones nervioso.
A la orilla de algún beso, a la orilla de tus manos
Déjame vivir siempre a tu lado
A tu lado…
-Es que ya no puedo…- le dijo cubriendo su rostro con una de sus manos en un intento por ocultar sus lágrimas- me siento muy mal.
-No te preocupes, pronto nos encontrarán y van a curarte, solo aguanta un poco más, Kanon, deja que vaya a buscarlos, sabes bien que te pediría que vinieras conmigo pero no puedes caminar, déjame ir, por favor.- pidió tomando sus manos.
-¡Que no!- gritó Kanon deshaciendo el enlace e incorporándose lo suficiente para tomar el rostro del rubio entre sus manos temblorosas- ¿¡qué no entiendes?! ¡Siento que me muero! Me estoy muriendo, prefiero morir así, contigo, que hacerlo en soledad… sin que nadie pueda estar aquí para hacerme compañía.
-Kanon…
-Tengo miedo- repitió con sus esmeraldas llenas de lágrimas- tengo tanto miedo, Radamanthys- repitió liberando un sollozo.
El rubio sintió su pecho repitiendo cierto golpeteo que aumentada en velocidad y fuerza, en su estómago apareció un vacío, en su garganta un nudo y en sus ojos copiosas lágrimas que no pudo contener al escuchar las últimas palabras de su amigo, su mejor amigo.
-No quiero que mueras, ¡no quiero perderte!- exclamó el rubio abrazándolo con intensa posesión, después se separó para unir su frente con la del otro que se encontraba aún ardiente- Kanon, yo te quiero, no puedes morir así… ¡aquí!- exclamó negando y sujetando aquel rostro empapado en lágrimas- no te mueras, prometo ya no molestarte, ni gritarte, ¡haré lo que me pidas!- exclamó con desesperación.
-Radamanthys… solo te pido… que te quedes conmigo- contestó Kanon cansinamente cerrando sus ojos víctima del veneno en su cuerpo.
A la orilla de un suspiro, ¡A la orilla de tu abrazo!
Déjame vivir siempre a tu lado, siempre a tu lado
¡Siempre a tu lado!
El rubio observó aquel rostro lleno de dolor, sentía su cálida y agitada respiración chocar contra él y, por un momento, se perdió en esos labios trémulos los cuales yacían entre abiertos.
Sin siquiera pensarlo, unió sus labios a aquellos que lucían mas pálidos que nunca hallándolos algo fríos y resecos, una de sus manos dejó aquel húmedo rostro para perderla entre las hebras enredadas de Kanon quien no supo como corresponder aquel beso mas no se apartó ya que le agradaban los escalofríos en su cuerpo y el cosquilleo en su estómago que aparecía al tiempo que aquellos labios se apoderaban de los suyos, lo acariciaban de forma suave hasta adentrarse en su boca para recorrerla de igual manera.
Lo último que pudo ver fue una media sonrisa en el rostro de su amigo la cual le devolvía la esperanza de sobrevivir y aquellos ojos ámbar que lo miraban con una ternura infinita, después de eso, no resistió más y se desvaneció en aquellos fuertes brazos, seguro que el dueño de estos se encargaría de protegerlo en su inconciencia.
Narana narana, narana narananana
Narana narana narana
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Radamanthys se lamentaría toda la vida el haber abandonado a su mejor amigo, algo dentro de él le dijo que se quedara con él, sin embargo, su orgullo le había ganado a su incómodo presentimiento de que algo malo sucedería y se alejó tratando de buscar por sí solo la salida del bosque.
Kanon quiso seguirlo pero, de igual manera, quiso seguir esa pugna sin sentido y tomó otro camino tratando de dejar de pensar en el rubio y en lo que le pudiera pasar.
Sin darse cuenta ambos caminaron por el bosque de forma paralela acercándose cada vez mas y sintieron casi al mismo tiempo cierto escalofrío que les advertía peligro, sin embargo fue el rubio quien comprendió a que se debía...
-Kanon- el nombre de su amigo salió de improviso de sus labios y no calló, al contrario, siguió llamándolo sintiendo una enorme desesperación de encontrarlo cuanto antes.
El otro respiraba agitado observando a sus pies una víbora de cascabel Mojave que bailaba delante de él amenazante, la había pisado accidentalmente por las hojas secas debajo de sus pies y sabía que lo único que le restaba era permanecer inmóvil esperando que la víbora no reaccionara al ataque, pero había sido demasiado tarde, ¡la víbora se abalanzó hacia él y encajó sus colmillos en su pierna!
Kanon gritó y retrocedió aterrado, su brusca reacción bastó para que la víbora se apartara y huyera dejando al adolescente lleno de miedo y desesperación al saber que su veneno estaba dentro de su cuerpo.
Necesitaba ayuda y gritó el nombre de la única persona que, sabía, podía ayudarlo: Radamanthys.
Al escuchar su nombre, el rubio corrió tan rápido como sus piernas lo permitieron hacia el gemelo hasta encontrarlo tirado entre las hojas de un árbol con las manos apretadas fuertemente arriba de su tobillo.
-¿¡Qué te pasó?!- preguntó preocupado arrodillándose frente a él.
-Me mordió una víbora- dijo con sus ojos llenos de lagrimas- ¡Me voy a morir!- exclamó empalideciendo tan pronto como esa oración salió de sus labios.
-¡No te vas a morir!- gritó el rubio sacudiendo al otro con brusquedad para hacerlo reaccionar- déjame ver…- pidió llevando sus manos a la herida.
-Me duele- contestó Kanon sin querer apartar sus manos.
-¡Kanon, déjame ver!- le gritó tratando de apartar sus manos.
-¡ME DUELE!- repitió con mas fuerza el de cabellos índigos apretando su herida.
El rubio no hizo caso a su reclamo y apartó sus manos pudiendo ver las dos marcas que había dejado el ataque.
-Está bien- las dos palabras se le escaparon de sus labios en un vano intento de volver mas llevadera la situación
-No, ¡no está bien!- contestó Kanon cubriendo con sus manos su boca para evitar dejar escapar los sollozos, más nada pudo hacer para frenar sus lágrimas.
-No te preocupes- respondió Radamanthys desamarrándose un paliacate azul que llevaba amarrado en el brazo para amarrarlo unos centímetros mas arriba de la herida, se inclinó y comenzó a succionar con su boca el veneno al mismo tiempo que apretaba la herida con sus manos para llegar a extraer todo el veneno posible, mientras que Kanon apretaba sus dientes con fuerza aguantando el dolor que esa acción le provocaba.
El rubio se separó para escupir aquella esencia ácida mezclada con el sabor metálico de la sangre y volvió a succionar mientras escuchaba como Kanon no dejaba de llorar y quejarse, se sentía culpable por ser el causante de tanto dolor pero sabía que tenía que hacerlo y que pronto terminaría.
Minutos después, Radamanthys escupió por última vez ya sin poder sentir veneno en su boca, dio un sorbo a lo último de su botella de agua para enjuagarse la boca y volvió a escupir para que no quedara rastro de veneno en ella. Se levantó y sintió la mano de su amigo tomar la suya con fuerza.
-¡No te vayas!- gritó Kanon con su rostro alzado para ver al otro que lo miraba con sorpresa.
El rubio se volvió a arrodillar para sostener los hombros de su amigo que temblaban a causa de los sollozos.
-¿¡Me crees capaz de abandonarte?!- le preguntó apretando sus hombros con fuerza y el otro lo miró con sus humedecidas esmeraldas antes de negar.- quería ayudarte a ponerte de pie, tenemos que encontrar el campamento cuanto antes, saqué parte del veneno pero sabes bien que no fue todo y comenzará a afectarte, ¡Necesitas ayuda urgente! Debemos llegar cuanto antes o…
No pudo terminar la frase, de tan solo pensarlo sintió como su piel se erizaba ¿perder a su mejor amigo? Eso le resultaba imposible.
-Ven- le dijo ayudándolo a ponerse de pie, Kanon hizo un gesto de dolor al apoyar su pie en el suelo- trata de no apoyar tu pie, yo te ayudaré a caminar- agregó Radamanthys pasando uno de los brazos de su amigo por su hombro mientras que con su mano libre se encargaba de abrazar su cintura para convertirse en su soporte.
A partir de ese momento todo empeoró, cada paso representaba un suplicio para Kanon quién se aferraba a su amigo sintiendo calambres y mareos por todo su cuerpo pidiendo detenerse a momentos para recuperar el aliento con su dificultosa respiración.
La tarde pasó y el bosque se llenó de penumbra, ninguno de los dos decía nada pero, por vez primera en sus cortas vidas, sentían un miedo que les calaba más que el frío de esa noche el cual iba acrecentándose. Kanon tenía miedo de morir y Radamanthys de no poder hacer nada para evitarlo.
Después de todo, a pesar de que desde niños hubieran estado en constante competencia y muchas veces sus discusiones y desacuerdos terminaran en golpes, el aprecio y un especial respeto mutuo siempre había existido de por medio, se habían hecho compañía toda la vida y se querían mucho más de lo que un par de hermanos podrían llegar a quererse. Su relación era, simplemente, única y especial y ellos lo sabían.
Kanon se dirigió a su amigo el cual lo miró de reojo dispuesto a escucharlo.
-¿Tú crees que podamos encontrar el campamento?, ¿crees que nos estén buscando?- preguntó con debilidad.
-Si, si lo creo. Deben estar cerca, tú no te preocupes por nada, Kanon, vamos a estar bien.
-Es que… siento que mi cuerpo se entume, estoy muy mareado- siguió Kanon al tiempo que luchaba contra sus párpados que querían cerrarse.
-Respira profundamente, eso ayuda- le recomendó el rubio mientras forcejeaba con una rama para abrirse camino.
-¿Sabes por dónde estamos caminando? Ten cuidado, escuché que en esta zona hay riscos…
-Vamos, Kanon, yo sé lo que haaaaa…
El grito del rubio fue acompañado por el gemelo cuando ambos sintieron el suelo desaparecer debajo de ellos, en ese instante ambos creyeron que caerían desde una gran altura y morirían pero, para su fortuna, tan solo habían caído en una zanja bastante profunda. Aún así ambos respiraban agitados por el susto que habían tenido y, tan pronto como pudieron reaccionar, si dieron cuenta que se habían separado.
-Rada…
-¡Kanon!-exclamó el rubio tentando en la oscuridad hasta que su mano chocó con torpeza con el brazo de su amigo quien se encontraba tirado boca abajo.
El rubio lo ayudó a incorporarse hasta que ambos quedaron sentados en aquella zanja.
-Te lo di…
-¡Ni se te ocurra decir “te lo dije”!- advirtió Radamanthys y después soltó un bufido de entera ira- ¡estúpido campamento!- gritó quitándose su franja para arrojarla al otro extremo de la zanja.- ¡Todo esta mal!
-No digas nada más- pidió Kanon conteniéndose de vomitar por los intensos mareos que experimentaba.
-¡Esto no podría estar peor!- exclamó Radamanthys cruzándose brazos y en ese preciso momento, como una cruel broma del destino, ambos escucharon relámpagos que avecinaban una terrible tormenta.
-Te dije ya no hablaras- dijo Kanon sintiendo como eran mojados por una ligera lluvia que, bien sabía, se acrecentaría en cuestión de minutos.
A Radamanthys solo se le ocurrió quitarse su playera y cubrir a su amigo con ella tratando de protegerlo del frío y apaciguar un poco el temblor en su cuerpo, sin embargo su playera se empapó rápidamente y ambos fueron mojados por la lluvia tratando de alejarse de los charcos que se habían hecho en la zanja.
Los dos permanecieron en silencio esperando que la tormenta pasara, Radamanthys observaba nervioso a su amigo quien movía su cabeza de un lado a otro con lentitud, comenzando a delirar por el veneno en su sangre, empero evitaba quejarse para no preocuparlo mas.
-Debí quedarme- dijo el rubio tomando la mano mas próxima del otro la cual yacía inerte a su lado- perdóname- le dijo entrelazándolo con la suya.
Kanon inspiró profundamente arqueándose al sentir una punzada de dolor que se esparció por todo su cuerpo, después ladeó su rostro apoyándolo en las rocas detrás de él.
-Estás aquí, ahora- le contestó sonriéndole con debilidad al tiempo que apretaba mas aquella mano sintiéndose reconfortado con tan simple acto.
A pesar de la tormenta que golpea nuestra barca
A tu lado siempre estoy en calma
A pesar de lo difícil, a pesar de los tropiezos
A tu lado nada me da miedo
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
El rubio sintió como su amigo se había desvanecido en sus brazos, lo apoyó con toda la delicadeza posible en las rocas detrás de él, exprimió su playera y la pasó por el rostro de Kanon que aún era víctima de una alta temperatura.
-Perdóname…- le dijo apartando algunos mechones índigos que se habían adherido a su rostro y cuello- pero no puedo dejarte morir.
Se despidió de su amigo besando su frente seguro que Kanon ya no podría despertar. Salió de la zanja escalando a pesar de que sus brazos y piernas temblaban de cansancio y, una vez fuerz, corrió gritando por ayuda con su voz ronca por la infección en la garganta que había aparecido por la lluvia y el frío.
Tal como lo había imaginado no tardó mucho en ver luces de linternas a la lejanía, bastó que gritara mas para que los monitores y protectores civiles lo encontraran y lo atendieran, Radamanthys no aguantó mas y entre un incontrolable llanto les explicó lo que había pasado y los guío hasta la zanja donde se encontraba Kanon.
Los protectores civiles, entrenados para ese tipo de circunstancias, siendo mas altos y fuertes no tardaron en sacar a Kanon de la zanja y darle primeros auxilios para, después, llevarlo a una clínica que estaba a un par de horas de ahí.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Despertó sintiéndose desorientado, el frío había desaparecido así como los malestares, aún le dolía la pierna pero ya no estaba entumecida como antes. Sintió una mano posicionarse sobre la de él, giró su rostro encontrándose con Radamanthys quien le sonreía con sus ojos ambarinos nublados de lágrimas.
Tú me vuelves invencible
No conozco lo imposible si volteo y te encuentro aquí
Déjame vivir cerca de ti... ¡Siempre a tu lado!
-Te quedaste…- susurró Kanon cerrando sus ojos de nuevo y suspirando aliviado al darse una idea de donde se encontraba, habían sido rescatados, no había muerto…- todo esta bien- agregó mostrando una pequeña sonrisa.
Las lágrimas se derramaron de los ojos de su amigo quien se inclinó y lloró en silencio mojando su mano y las sábanas, dio gracias a la vida por permitir que los hubieran encontrado y le hubieran inyectado a Kanon el antídoto a tiempo.
Los monitores habían regañado al rubio argumentando que él debió haber ido a buscar ayuda cuanto antes. Unas horas mas y Kanon hubiera muerto, pero ninguno de ellos comprendía que si Radamanthys hubiera ido a buscar ayuda Kanon hubiera muerto mucho antes no a causa del veneno sino por el dolor, el abandono y la soledad.
-Salvaste mi vida, gracias- agregó acariciando los mechones de su amigo con su mano libre ya que la otra era apretada con fuerza por el rubio.
A la orilla de algún beso, a la orilla de tus manos
Déjame vivir siempre a tu lado
A tu lado...
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Kanon salió cojeando de aquella pequeña clínica algunos días después del incidente, los padres de ambos jóvenes ya habían llegado tan pronto como les comunicaron lo ocurrido, ni el hermano gemelo de Kanon ni los dos hermanos de Radamanthys fueron con ellos para no preocuparlos de más. Solo les restó ir a recoger sus pertenencias para volver a la seguridad que para ellos representaban sus alcobas, encerrados en sus respectivas casas.
Antes de irse Radamanthys recibió una sorpresa bastante inesperada.
-La medalla al mérito y al valor- dijo el director del campamento mientras la colocaba en el pecho del rubio quien creía que todo aquello era una mala broma. No podía creer que le estuvieran otorgando a él la condecoración más importante de todas.- Kanon nos explicó todo lo que hiciste, tú lo salvaste y le hiciste compañía cuando te lo pidió, estamos orgullosos de haber tenido en el campamento a un niño como tú- agregó el director estrechando la mano del rubio quien frunció su entrecejo al escuchar que se refería a él como un infante.
Después se encogió de hombros restándole importancia a ese detalle, después de todo, a los trece años estaba acostumbrado que los adultos aún lo consideraran un chiquillo.
Escuchó emocionado los aplausos de sus compañeros antes de despedirse de ellos y llevar su equipaje y el de Kanon a la camioneta de sus padres donde ambos viajarían.
En el camino ambos narraron su aventura entre risas al darse cuenta de lo inmaduros que habían actuado dándole mas importancia a méritos sin sentido que a su amistad. En el camino, Radamanthys se apoyó en el hombro de su amigo quedándose profundamente dormido, minutos después el mismo Kanon lo acompañó en su sueño recostándose de igual forma.
A la orilla de un suspiro, ¡A la orilla de tu abrazo!
¡Déjame vivir siempre a tu lado!
Siempre a tu lado
Y así permanecieron el resto del camino a casa, Kanon con varias preseas que, con el paso del tiempo, olvidaría y Radamanthys con aquella que yacía en su pecho y era cubierta con una se sus manos, la misma que le recordaría que lo mas importante no era ser el primero en todo sino poner el corazón en todo lo que hiciera y así lo haría.
Más aún en aquella relación que, desde ese beso que habían compartido, Kanon y él iniciaría y que perduraría más allá de la adolescencia, más allá, incluso, que la vida misma.
Siempre a tu lado...
FIN |
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| Eleniel |
Publicado: Vie Ago 03, 2007 1:49 am |
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Shaina de Ophiuchus

Registrado: 26 Jun 2007
Mensajes: 4179
Ubicación: en mi jangada
Reputación: 601.4   votos: 5
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chales, y yo esperando que corrijas para dejarte comentario xD iba a esperar un buen rato, nein?
me gusta me gusta ^^ el cejón no es tan cascote como todos pensabamos ¡no señor! x´D y me gusta también la historia. Pobrecito Kanito, y me imaginé la escena de Rada chupándole la pierna y debo confesar que me causó gracia la imagen x´D aunque no lo hayas puesto en tono gracioso (sabés lo de las imágenes y blablabla)- sumatoria; que me encantó el ficki ^^ yo lo llevaba a Kanon de campamento y sarabadabá a la primer chance x´D.
convidame de tu creatividad, nena.
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Saga de Hades---> HAGANLA DE NUEVO COMO ATHENA MANDA!!!!
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