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<  Ikki x Hyoga ~  Yaoi Bronceado   ~  Arresto Domiciliario - COMPLETO

luribel
Publicado: Sab Jul 26, 2008 5:29 am Responder citando
Seiya Adicto Seiya Adicto
Registrado: 05 Jul 2007 Mensajes: 73 Ubicación: La Comarca Reputación: 9.1

Hola ^^ Cuanto tiempo sin pasarme por aquí ... Timido Bueno, pues para dar un rato la tabarra vengo a dejar un fic TERMINADO... Si, increible pero cierto. He tardado un año, pero lo he terminado. Asi que lo voy a dejar completo... nada de intrigas ni actualizaciones anuales... Risota

Espero que a l@s ODAS del lugar les guste Timido

Besos

Luri

PD.- Se me olvidaba... Este fic tiene LEMON y vocabulario soez. Leerlo por cuenta y riesgo Babas


Ultima edición por luribel el Sab Jul 26, 2008 5:49 am, editado 1 vez
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luribel
Publicado: Sab Jul 26, 2008 5:41 am Responder citando
Seiya Adicto Seiya Adicto
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Capitulo 1: Nunca despiertes la ira de un Dragón

Hyoga abrió la puerta del piso de estudiantes que compartía con los otros cuatro chicos de bronce, cargado de libros y con un humor de perros. Febrero era un mes maldito y tener a un histérico Seiya clamando que prefería otra guerra santa a volver a examinarse de Macroeconomía II, no ayudaba en nada.

Ahora que Atenea había regresado de nuevo al Santuario, y que los caballeros de oro habían retomado su función de guardianes y custodios, los huérfanos que Mitsumasa Kido adoptara en su día, habían sido dispensados de sus funciones en la Orden y trataban de seguir con una vida que a veces les quedaba grande.

Sin infancia, forjados a sangre y fuego entre combate y combate, notaban que existía un abismo entre ellos y los demás chicos de su edad. Les faltaban tardes ociosas en el parque, partidos de baloncesto un domingo por la mañana, amaneceres en la playa alrededor de una hoguera... Películas que nunca vieron, y canciones que jamás escucharon... Se sentían desubicados, raros, ignorantes... La Fundación, a cargo de Tatsumi y siguiendo deseo expreso de Saori Kido, trató de integrarlos de nuevo en la sociedad civil.

Y es que, realmente, el secretismo de la Orden, el mero hecho de vivir solo con un objetivo, la salvaguarda de Atenea y el mundo, el vivir al segundo sin saber si al siguiente seguirían vivos o no, les había pasado factura y estaban totalmente “fuera de onda”, como solía decir Seiya.

Estaban muertos para este mundo, y resurgir de nuevo en él fue más arduo y doloroso que enfrentarse a todo un ejército de sirvientes de Hades.

Para algunos más que para otros.

Seiya de Pegaso no tuvo problemas. El líder espiritual de los chicos de bronce, don “no hay nada imposible para un caballero de Atenea” salió al mundo con los pies bien plantados, los brazos en alto y un “¡Mundo, he vuelto!” que dejó a los demás a años luz de su estela luminosa. Se puso al día enseguida. Lo probó todo. Lo escuchó todo y vivía con verdadero entusiasmo cada nuevo descubrimiento.

Shiryu, le siguió de forma tan natural como el respirar. Si había sido brazo y hombro de Pegaso durante todos y cada uno de los combates, ¿cómo no iba a estar a su lado ahora, el leal caballero del Dragón? Se limitó a seguir a Seiya de la misma forma que lo había seguido en los combates, y era el único que, con su natural temple y carácter, conseguía frenar el ímpetu del castaño cuando este amenazaba con cegar a todos los demás con su brillo interior y su natural desparpajo, calmando nervios y limando asperezas entre los miembros más inexpresivos del grupo y el alocado muchacho.

Shun tardó algo más en adaptarse. No fue su carácter afable, generoso y desprendido lo que le dificultó su integración en la vida real, sino la popularidad que encontró y que no buscaba. Era querido y admirado por todo el mundo, alumno ejemplar, amigo ideal, novio perfecto ... No habían pasado ni dos meses desde su llegada al campus, cuando se había convertido en el chico más popular de este , para desesperación de su hermano y de él mismo.

Ikki “Aléjate o Muere” no es que llevase mal la popularidad de su hermano, de hecho estaba tan orgulloso que no cabía en sí de gozo. El que su hermano fuese el tío más cojonudo de todo Tokio hubiese sido perfecto.... Si él se hubiese podido quedar a margen... Y no había forma. La casa siempre estaba inundada con visitas, cartas o llamadas telefónicas, hasta el punto que había días que desaparecía completamente del mapa, y sólo regresaba cuando estaba seguro que no encontraría a ninguno de los seguidores de Shunny dando la brasa, o cuando sentía el cosmos de Andrómeda decaído. Entonces entraba en lo que Seiya llamaba “Fase Papá Gallina” y regresaba de donde fuera que se escondiese para dejar que su otouto apoyara la cabeza en su hombro.

Hyoga no se había adaptado. Al igual que Fénix, estaba acostumbrado a ir solo y ser autosuficiente. Su entrenamiento por el austero y disciplinado Camus, le había marcado tanto que llegaba a ser cuadriculado en su comportamiento. Era frío, distante, analítico y riguroso hasta la perfección, poco dado a las bromas y enervantemente ordenado, por lo que difícilmente podía llegar a llevarse bien con alguien tan desordenado, desorganizado y pasota como podía llegar a ser “el pollo”. No es que Seiya no fuese desorganizado y alborotador, o que la paciencia de Shiryu pudiese ser desquiciante, es que el maldito fénix era tanto o más orgulloso que el mismo Cisne, y no era la primera vez que habían llegado a solucionar sus diferencias privadamente y sin concesiones, a escondidas del resto y sobretodo de Shun, que no hubiese soportado el ver como su mejor amigo y su único hermano se partían el alma a puñetazo limpio.

Cuando el Cisne atravesó el umbral de la casa, oyendo desde la misma entrada a Seiya clamando por otra guerra santa, sintió como el ánimo le caía a los suelos a la par que los libros y perdió los estribos. El suelo se cubrió de escarcha y transformó el pasillo en una pista de patinaje, y fue la más desgraciada casualidad la que hizo que fuera Ikki el que bajara por la escalera de la planta superior y se cayese de bruces contra el suelo en medio de un ...”Ruso, date por muerto”

La alfombra prendió como si fuese yesca y en menos de dos minutos se desató la tan esperada “Guerra Santa” que deseaba Seiya.

El timbre de la puerta sonó y los combatientes se quedaron estáticos, trabados como estaban en medio de su particular refriega, la alfombra carbonizada en medio de charcos de hielo a medio derretir.

- ¡¡El casero!! – se oyó gritar a Seiya desde la salita – ¡¡EL CASEEEEROOOOO!!!

Shiryu bajó como alma que lleva el diablo desde su habitación mientras cundía el pánico en la casa.

- ¿Pero que ha pasado aquí? – se exasperó el chino mientras veía a Cisne y Fénix trabados por las solapas de sus respectivas camisas.

Los combatientes se separaron y se señalaron mutuamente.

- ¡Ha empezado él!

Dragón avanzó directamente hacia la puerta sin saber muy bien que demonios iba a contarle esta vez al casero. Ya habían tenido “inundaciones ” , “corrimientos de tierra” “termitas gigantes” e incluso un “ suceso paranormal” ideado por un imaginativo Pegaso que dejo al pobre hombre aterrorizado ... ¿Y que otra cosa le iban a decir después de que el pobre hombre viera un demonio de fuego salir por la puerta de la cocina?

Tuvieron que hacer un exorcismo en toda regla para la paz espiritual del propietario.

- Me tenéis harto ... – masculló el moreno, agitando su larga cabellera azabache – De verdad. Si tenéis algún problema, por favor, solventarlo FUERA de la casa...

Dirigiéndoles una última mirada asesina, Shiryu se aprestó a abrir la puerta, pero en él último minuto oyó a Shun en el exterior, hablando con el Sr. Miyazaki. Finalmente el anciano se fue mientras Andrómeda entraba en la casa.

- Quería saber si habíamos vuelto a tener fenómenos paranormales ... – dijo el peliverde plantado ante la puerta – ¡Debí decirle que sí! – miró la alfombra chamuscada y la placa de hielo a medio fundir.
- Este pato imbécil congeló el suelo ...
- Y tú le prendiste fuego, pollo inmundo...
- ¡¡¡BASTA!!!!! – explotó Shiryu – ¡¡NO PUEDO MÁS!! Ahora mismo voy a llamar a Saori ...
- No jodas, lagartija ... – resopló Ikki

Hyoga no replicó, pero su mirada se hizo aún más fría, ante la clara amenaza del oriental.

- ¿Qué no joda?¿Yo? – el chino había perdido los nervios. Los demás podían ver como sus cabellos se erizaron y su tórax se hizo más amplio. La ropa comenzó a ceñírsele al cuerpo de forma peligrosa – ¡Habló la “Paciencia” personificada! Esta situación es insostenible, así que yo me largo ... Tengo examen de parasitología en tres días... TRES DIAS .. ¡Y con vosotros no hay quién pueda!

Seiya estuvo a punto de sufrir un colapso nervioso.

- ¡No puedes dejarnos! O sea, yo no me quedo con estos... Hyoga no sabe ni pelar una patata...
- Siempre pensando con el estomago, Sey ... – suspiró Shun entre divertido y exasperado
- Nos matarán de hambre... .
- Shiryu, creo que estás exagerando un poco ... – dijo finalmente Hyoga mientras recogía sus libros y trataba de disculparse, sin saber muy bien cómo.
- Estoy de acuerdo con el Pato – le secundó Ikki tratando de arreglar las cosas – Esto ha sido una broma, ¿verdad rubito?

Shun miró a su hermano con sorna, mientras Seiya seguía pegado como lapa al joven y colérico dragón, que no desviaba la vista de los dos idiotas que tenía por compañeros de piso. Les miró de hito en hito, primero a uno, después al otro y finalmente una extraña sonrisa comenzó a cruzar por sus labios.

- Estáis castigados.
- ¿Qué? – dijeron cuatro sorprendidas voces.
- Lo que estáis oyendo. Ni Shun, Sey o yo ... Ninguno de los tres tiene porqué estar aguantándoos todo el santo día, así que nosotros nos vamos a la Mansión y vosotros, tercas mulas...
- ¡¡¡Ey!!! – exclamó Pegaso
- Perdón .... – suspiró el moreno chino tratando de no perder la calma y el vestuario – Vosotros, almas cándidas e inocentes, os vais a quedar aquí soportándoos mutuamente, y aprendiendo a convivir como personas civilizadas, mientras nosotros volvemos a las comodidades de la Mansión.
- ¿En serio? – le miró Seiya alucinado.
- Completamente.
- Venga, Shiryu... Como broma, estuvo bien ... – Ikki se acercó al dragón conciliador, pero este le dejó con la palabra en la boca tirando de Shun y Seiya, y obligándoles a seguirle.
- La verdad es que extraño al viejo Tatsumi ... – sonrió brillantemente Andrómeda a su hermano, mientras este le miraba suplicante diciéndole con la mirada que no le abandonase con el rubio témpano de hielo.
- Pues ahora que lo dices ... – le siguió la corriente el castaño – Creo que yo también.

Ikki explotó con la furia ígnea de un volcán.

- Haced lo que os de la real gana .... – y de un golpe desportilló la puerta del saloncito, mientras la cerraba con furia asesina.

Shiryu esperó a que se asentasen de nuevo los cimientos de la casa antes de encararse al pétreo rostro de Hyoga.

- No pienso quedarme con ese energúmeno... – le dijo el rubio con el ceño fruncido.
- O te quedas ... O llamo a Saori para que reparta su “ejemplar” justicia. Tú eliges, Hyoga. Porque nosotros estamos hartos de sus infantiles trifulcas ... O aprenden a llevarse bien, o aprenden a llevarse bien.
- Me encanta que me des alternativas, Shir – bufó el rubio molesto con todos, con Ikki y con el mismo por no haberse controlado y haber dejado que las cosas se saliesen de madre.
- Me lo agradecerás....
- Yo al menos lo voy a agradecer ... – Seiya trotó alegremente hacia la puerta con una maleta, mientras el Cisne le acribillaba con la mirada.
- Gracias por dejarme con el cavernícola dos días antes de los parciales.... De verdad, ya te lo estoy agradeciendo.... – dijo con ironía
- El cavernícola es mi hermano, Hyoga – Shun pasó airado por delante de sus narices y se fue al salón para despedirse de Ikki, mientras Shiryu trataba de mantener el rostro serio.

Hyoga cerró los ojos maldiciendo su mala fortuna.

- Buena suerte, Hyoga ... Y ahora, si me disculpas, tengo apuntes que recoger.

Diez minutos más tarde, los tres jóvenes cruzaban la puerta. Ikki estaba a un lado, con los brazos cruzados y el gesto más hosco de lo habitual. Hyoga en el otro extremo de la puerta, más envarado que de costumbre y con una gélida atmósfera arremolinándose a su alrededor.

Ambos aguardaron en la puerta hasta que los otros se hubieron marchado. Cuando el taxi desapareció tras la esquina de la calle, ambos se introdujeron en la casa, a la vez, chocando y peleando por pasar primero, arrogantes y orgullosos como ellos solos.

- Aparta tu frío culo siberiano de esa puerta
- No jodas, y quita de en medio
- Qué más quisieras
- Vete a la mierda
- Vete tú, que yo llegué primero ...

Finalmente, a empellones, consiguieron entrar a la vez. Se miraron furiosos y finalmente, de un portazo, Ikki cerró la puerta tras de sí. Tomaron direcciones opuestas mientras murmuraban sobre las excelencias de su compañero.

El primer día de arresto domiciliario había comenzado... E iba a ser muuuy largo.
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luribel
Publicado: Sab Jul 26, 2008 5:42 am Responder citando
Seiya Adicto Seiya Adicto
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Capítulo 2 : Marcando el territorio

Dos pares de ojos, azules y grises, se observaban con animadversión desde la imposible distancia que había entre sus dormitorios, situados puerta con puerta, uno enfrente del otro.

Eran las siete y media de la mañana de un frío mes de febrero y apenas se colaba la triste luz del amanecer por las rendijas de las ventanas. Se encontraban solos, sin más compañía que la de ellos mismos.

Solos y con un claro objetivo... Hacerle lo más miserablemente posible la vida al otro.

Estudiándose con cautela, ambos dirigieron la vista hacia el extremo opuesto del pasillo, con extraña expresión.

El cuarto de baño.

El único cuarto de baño que tenía la planta de arriba.

Y ellos eran dos.

Sus miradas volvieron a cruzarse con la intensidad de una tormenta eléctrica.

Hyoga vió como los músculos del moreno empezaban a tensarse debajo del pijama de franela rojo, como se agitaban de mal contenida y nerviosa anticipación... como si fuera una pantera.

Ikki sentía la antinatural calma que precedía a la tempestad en cada línea de la pétrea expresión del rubio. Su porte rígido, casi envarado, su mirada helada y fría como amanecer invernal, distante y letal, gélido como un iceberg marino, presagiaba galerna.

Súbitamente, de forma impulsiva, ambos se movieron con la misma rapidez ... para quedar atorados en la puerta del cuarto de baño.

- Apártate de mi camino, ruso idiota
- Lo mismo digo, pollo inmundo...
- ¿A quién llamas pollo inmundo, pato descerebrado?
- ¿Ves a alguien más por aquí? – preguntó con ironía hiriente Hyoga
- ¿Y a qué desgraciado rubio puede deberse? – contraatacó Ikki con ira – ¡Fuiste tú el que desencadenó una glaciación nada más entrar por la puerta!
- No me jodas .... ¡Qué tú chamuscaste la alfombra!

Siguieron forcejeando, demasiado orgullosos para capitular y dar el brazo a torcer, atorados los dos en el quicio de la puerta. Finalmente el sonido de un móvil zanjó una cuestión que iba a durar más que la batalla de los mil días.

El teléfono de Ikki canturreó con la inconfundible melodía asociada a Shun. Hyoga, viendo su oportunidad, le propinó al moreno un buen golpe en el estomago mientras éste se giraba inconscientemente hacia el origen del ruido. Perdió el equilibrio y el Cisne aprovechó su ventaja para sacarlo del baño de un buen empellón.

La puerta se cerró delante de las narices de un furioso Fénix, que estuvo a punto de tirar la puerta y media casa de un solo golpe. Sin embargo, la insistente melodía del móvil le obligó a girarse y correr hacia la habitación para pillar la llamada al vuelo.

El ruso le oyó maldecir y correr hacia el insistente politono de Shun con una gran sonrisa de satisfacción en el rostro. Se miró en el espejo con orgullosa altivez mientras se hablaba a sí mismo.

- Caballero del Cisne 1 - Pollo cavernícola 0

Se desvistió mientras silbaba y abría la llave de la ducha, mientras saboreaba su victoria con malsana satisfacción.

Pero la mañana no había hecho más que comenzar y tendría que andar con pies de plomo. Sabía que el Fénix no dejaría pasar semejante insulto y contraatacaría.

Sólo de pensarlo se le aceleraba la sangre y le martilleaba el corazón.

- Le voy a hacer la vida a cuadritos a este desgraciado.... Prepárate, Ikki de Fénix porque vas a conocer la cólera de un caballero de Hielo...

* * * * *

Ikki oyó el agua de la ducha correr mientras bajaba a la cocina, tras haber hablado con Shun. El peliverde le había dicho que le llamaba para asegurarse que no se quedaría dormido, aunque él sabía perfectamente que era para comprobar si quedaban cimientos en la casa. ¡Mentía tan mal! Sonrió meneando la cabeza de un lado para otro, y mientras abría la nevera pensó que sería buena idea quedar para comer con Shun en la facultad y perder de vista al ruso del demonio que le había asestado un golpe a traición aprovechando un segundo de distracción.

- Subestimé a ese pato desgraciado ...

Le oyó silbar entusiasmado, mientras sus ojos refulgían furiosos. Una sádica sonrisa le cruzó el rostro mientras lentamente hacía hervir el agua de la cafetera sosteniéndola en la mano, con el poder de su cosmos.

Una malévola idea le había pasado por la mente y se dispuso a ejecutarla con un gran deje de satisfacción.

- Quién ríe el último, ríe mejor, rubito...

Apoyó una mano en el grifo del agua y dispersó una cantidad exagerada de calor a través del sistema de tuberías ... Que terminó con un espantoso alarido en la planta de arriba.

Hyoga no tardó ni dos minutos en aparecer hecho una furia escaleras abajo, con una simple toalla alrededor de la cintura, chorreando y la piel roja como una gamba.

- Voy a matarte, animal ... ¿Qué pretendes, cabrón?
- ¿Yooo? – Ikki le miró con absoluta inocencia, la sonrisa ladeada, apoyado de forma indolente en la nevera, mientras la cafetera silbaba y el aroma del café se dispersaba por la cocina.
- Tu madre, no te jode.... – Hyoga le señalo con el dedo de forma acusadora, temblando de furia, silabeando cada palabra – Esta me la vas a pagar, Fénix. Juro que esta me la vas a pagar de una forma u otra...
- Mira como tiemblo, patito... – se burló sin despegar su vista de él ni un solo momento, viendo como el agua le resbalaba perezosa a través del pelo, y se perdía en su torso moldeado.
- ¡Voy a matarte!
- Puedes intentarlo, ruso... – el moreno se puso en guardia mientras la cafetera seguía silbando y silbando conforme la temperatura corporal del fénix iba en aumento. Sin embargo, aquellas molestas gotas de agua seguían resbalando por el cuerpo del Cisne y se perdían más allá de la toalla anudada en su cintura...Le descolocaban y no podía apartar su vista de ellas...

Hyoga estaba realmente furioso, con la idea de transformar a aquel hijoputa en consomé de pollo brillando con lucecitas de neón sobre su cabeza, pero algo en la mirada del moreno le hizo percatarse de su desnudez. No es que nunca hubiese estado desnudo delante de otro hombre, los veía a pares en el gimnasio, pero su forma de mirarle le hizo estremecer y sentirse incómodamente vulnerable. Su posición se retrajo levemente y fue suficiente para que Ikki se diera cuenta de que algo andaba mal con él, que miraba al ruso de forma demasiado intensa y se sintió pillado en falta, poniéndose más a la defensiva. Desvió el rostro y le dio la espalda, tratando de ignorarle, pero siendo consciente de la presencia del rubio en cada poro de su piel.

"Pero en que demonios estoy pensando...?!"

La cocina estaba empezando a resultar un sitio demasiado pequeño y agobiante, e Ikki odiaba los espacios cerrados.

Hyoga le vio girarse, darle la espalda de forma deliberada, mientras los músculos de su espalda se marcaban en el pijama de franela, tensos como las cuerdas de un arpa mal afinada, con toda su atención centrada en aquella maldita cafetera.

Podía haberle atacado, haber dirigido su puño hacía él y golpeado por sorpresa, vengarse de la jugarreta del agua caliente, pero se vio incapaz de hacerlo. Tan sólo sentía la imperiosa necesidad de salir corriendo de aquella maldita cocina e interponer cuanta distancia fuese necesaria entre él y el moreno.

De la sensación de sentirse ... vulnerable.

Abandono la asfixiante cocina sin decir una palabra más, con un aura gélida arremolinándose en torno a él, mientras su compañero, seguía con la vista perdida en el fregadero, viendo como el café quemado se perdía por el desagüe, con una expresión indescifrable en el rostro.

* * * * * *

Después de la aventura de la mañana, se evitaron durante los dos días siguientes como si estuviesen apestados. Procuraban no coincidir al levantarse, ni estar en la misma habitación. Comían en la facultad para no encontrarse y por las noches, siempre que llegaba uno, el otro estaba encerrado en su habitación, enfrascado en los libros y estudiando con un ahínco terrorífico, sin despegar la vista, y pendientes en todo momento de donde se encontraba el otro, para poder rehuirse.

Marcando cada uno su propio territorio y encerrándose en él como si fuera una jaula.


Ultima edición por luribel el Sab Jul 26, 2008 5:51 am, editado 1 vez
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Publicado: Sab Jul 26, 2008 5:42 am Responder citando
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Capitulo 3 : Tres hombres y un solo destino

Hyoga fue a almorzar esa mañana a la Facultad de Medicina para ver a Shiryu. Llevaba tres días con los nervios alterados, haciendo verdaderos y titánicos esfuerzos por no encontrarse con Ikki; y teniendo en cuenta que ambos vivían en la misma casa, que compartían baño y cocina, su ánimo estaba en una verdadera “alerta máxima”.

Nada más entrar reconoció al chino. Estaba sentado al lado de una ventana, con la nariz metida dentro de un libro, mientras distraídamente removía el café con una cucharilla, y siendo absolutamente inmune a las miradas de adoración de la camarera.

- Hola – le saludo con un gesto.

El Dragón levantó la vista del libro y lo dejó a un lado, mientras le sonreía con calma. Conocía a Hyoga y sabía que no era sólo el placer de su compañía lo que le había arrastrado hasta el otro extremo del campus. Así que espero pacientemente mientras Hyoga se ufanaba con su propio café ...

- Se va a congelar ..... – puntualizó Shiryu como si tal cosa

El Cisne pegó un respingo mientras veía cristales de hielo en la taza.

- Mierda ...
- Espera, pediré otro – le hizo un gesto a la camarera, y esta llegó rauda con una sonrisa deslumbrante.

Con el segundo café en la mano, y visto que Hyoga daba vueltas y vueltas y no soltaba prenda sobre el verdadero motivo de su “visita”, Shiryu decidió ser sutil.

- ¿Cómo va todo en casa?
- Bien – contestó el otro cortante mientras desviaba la vista
- ¿Sigue en pie? – dijo con diversión el pelilargo
- Por quién me tomas ... – el rubio se revolvió – Por supuesto que sigue en pie. Se perfectamente cómo controlarme ...
- Ajá . ¿E Ikki?
- ¿Qué le pasa a ese pollo cavernícola? – su respuesta fue rápida y muy a la defensiva
- Nada. Sólo quería saber si él también seguía en píe o si tendría que ir a Rozan a pedir la armadura de Libra para descongelarlo...
- Muy gracioso...
- Vamos, Hyoga .... No puede ser tan malo – le dijo Shiryu conciliador – Cuando quiere, Ikki es una persona razonable ...
- No jodas.... – Hyoga explotó – El martes puso el agua de la ducha en punto de ebullición, el hijo de puta...
- Supongo que tú no le darías ningún motivo para hacerlo ...
- No te pongas de su parte ahora... – resopló Hyoga

Shiryu lo dejó correr. Por ahí no iba a conseguir nada. Shun ya le había contado el incidente de la ducha desde el otro lado de la barrera, y ese camino era un callejón sin salida.

- Y estos últimos días ...
- No ha pasado nada ... – incomprensiblemente el Cisne estaba mucho más molesto con esto último de lo que el mismo quería admitir – Él se ha limitado ha hacer su vida y yo la mía ...

Un silencio incómodo cubrió la mesa mientras el Dragón trataba de elegir las palabras adecuadas con sumo cuidado.

- ¿Te molesta que Ikki te ignore?

Un estremecimiento en la boca del estomago obligó a Hyoga a torcer el gesto, mientras el cristal de la cafetería empezaba a formar intrincados mosaicos de hielo.

- Tengo que irme, Shiryu – el rubio se incorporó rápidamente dejando al otro casi con la palabra en la boca, sin responder a la pregunta – Tengo clase a las doce. Nos vemos luego.

Shiryu le vio alejarse con honda concentración y no sintió cuando Seiya le atacó por detrás, divertido.

- ¿Has hablado con Hyoga?¿Volvemos a casa?¿Hacemos una fiesta?

EL Dragón le miró divertido. Es que tenía unas ocurrencias ....

- Todavía no, Sei ... – se levantó dejando la cuenta pagada – Vamos, necesito hablar con Shun, antes de que vaya a comer con Ikki.

- Tienes un plan – el castaño le miraba casi con adoración

- Aún no ... – le dijo con suficiencia - Tu espera y verás.

* * * * *

Un joven peliverde irrumpió en el aula de fotografía al terminar sus clases obligatorias. No tenía más en el día de hoy y decidió pasar por el club de fotografía para ver a su hermano.

Saludó a los compañeros de clase de Ikki y aguardó hasta que este salió de la sala de revelado, con las mangas remangadas hasta los codos y una clara expresión de satisfacción en el rostro.

- Nii-san – saltó hacía el con alegría - ¿Cómo va todo?
- Bien – Ikki le revolvió el pelo como hacía siempre – Acabo de terminar de revelar unas fotos. El profesor dice que tienen potencial ... Las vamos a incluir en la exposición de primavera.
- Me alegro mucho, nii-san ... ¡Me encantan tus fotos!
- Gracias – le sonrió como sólo a él solía hacerle. Se oyeron algunos suspiros femeninos desde el otro lado del aula - ¿Vamos a comer?

El otro asintió y ambos salieron tranquilamente del club de fotografía mientras Ikki se despedía de alguno de sus compañeros. Caminaron un trecho mientras el mayor le iba contando entusiasmado las ideas que tenía para la exposición y Shun asentía satisfecho.

Llegaron a la cafetería de la Facultad de Educación, donde estudiaba el peliverde, y pidieron comida para llevar. Después se fueron hacia uno de los parques que separaba Derecho de Filosofía y Letras, y allí se repantigaron para comer y aprovechar el espléndido día de sol de febrero, junto con otros estudiantes desperdigados que remoloneaban por allí.

- ¿Cómo van las cosas con Hyoga, nii-san?
- Ya me extrañaba a mí que no sacaras el tema... – murmuró Ikki

Shun sonrió divertido y esperó a que le contestara. El moreno comenzó a removerse inquieto,

- Pues bien. El tiene su lado de la casa y yo tengo mi lado de la casa. Nos cruzamos lo imprescindible y evitamos desagradables encuentros. Fin de la conversación.
- Ay, nii –san...
- ¿Qué? – le miró directamente – Te prometí que le dejaría en paz, y eso he hecho... ¿Cuándo piensa la lagartija levantarnos el castigo?
- Pues creo que, a este paso, nunca, nii-san

El otro puso los ojos en blanco mirando al cielo.

- ¿Y se puede saber porqué, otouto?
- Lo sabes perfectamente – le dio un mordisco a su bocadillo de tortilla con tomate – Dijo que “tendrías que aprender a llevaros bien” no a ignoraros olímpicamente...
- Joder, con la maldita lagartija ... Espero que el examen de Parasitología le haya salido cojonudo, porque a mi me está jodiendo el cuatrimestre...
- ¿Y eso porqué? – el menor le miró con curiosidad
- Porqué hecho de menos sus cualidades culinarias, no te fastidia.... – Ikki resopló molesto – ¡Porqué estar encerrado con Mister Hielo 2 e ir andándole de puntillas me tiene harto!

Shun rió con fuerza, tanto que olvidó su bocadillo y parte de él fue a ser pasto de los gorriones.

- Si, tu ríete ... Creo que pasas demasiado tiempo con el cabeza de chorlito de Seiya...
- No te enfades, nii-san – siguió riendo – Es que no he podido evitarlo ...
- Sí. Tu bocadillo de tortilla y yo ya nos hemos dado cuenta...
- Nii-san, no le andes de puntillas a Hyoga y compórtate de forma normal ...
- De forma normal, ¿no? – le miró divertido y continuó con cara de absoluta inocencia - ¿Le puedo dar algún golpe?
- ¡¡Nii-san!!
- ¿Quéee? – rompió algunas briznas de fresco césped y se las lanzó – Era una broma...
- ¿Por qué no tratas de establecer otras formas de contacto físico que no impliquen violencia?

A Ikki casi se le cayó la manzana del susto. Una imagen muy vívida de Hyoga en toalla cruzó su mente, y trató de apartar esa perturbadora imagen a toda costa. Aquella visión del ruso, con el agua resbalándole perezosa por el torso, le perseguía en sueños de forma incómoda.

Shun le miró de forma extrañada, pero siguió como si nada, siguiendo una intuición fraternal.

- Si, nii-san. Un abrazo, una palmadita en el hombro, un buen apretón de manos ... Ya sabes. A Hyoga le duele que seas tan borde con él...
- ¿Qué yo soy borde con él? No, si el Pato va a resultar ser una hermanita de la caridad, el jodido cabrón....
- Pero que radical que eres, nii-san ....
- ¿Pero de parte de quién estas tú, pequeño bastardo?

Shun volvió a reír de nuevo.

- Soy un caballero de Atenea, así que solo estoy de parte de la verdad, el amor y la justicia ... – se puso una mano en el pecho de forma muy teatral.
- Realmente, creo que pasas demasiado tiempo con el Burro con Alas...

Ya había avanzado el sol, e Ikki tenía una tutoría con su profesor de fotografía, así que ambos se despidieron y Shun le hizo prometer que pensaría en ser más tolerante con Hyoga. El moreno le hizo un vago gesto asegurando que no prometía nada, mientras le daba la espalda y el peliverde se dirigía rumbo a los aparcamientos para regresar a la Mansión.

* * * * *

Se hallaban los tres reunidos en la habitación de Shiryu.

Saori no estaba en casa. Tenía un viaje de negocios en Grecia y Tatsumi la había acompañado, por lo que tenían la Mansión completa para campar a sus anchas.

Shiryu estaba con las piernas cruzadas en la cama, mientras Seiya estaba repantigado en el otro lado de la cama. Shun había optado por sentarse en una silla mientras les contaba la conversación con su hermano, y el Dragón les ponía al día de su almuerzo con Hyoga.

- Esto está más claro que el agua de la cascada de Rozan ...
- ¿El qué está claro? – pregunto el castaño
- Que se gustan, Seiya ...
- ¿Que quéeeee? – el pony estuvo a un tris de caerse de la cama ante tan categórica afirmación. Shun rompió a reír divertido. - ¿Estamos hablando de Ikki y Hyoga, verdad? ¿De nuestro Ikki y de nuestro Hyoga?
- Si, Seiya ... – dijo el Dragón con paciencia
- ¿Conoces a alguien más que se llame así? – Shun le lanzó un cojín a la cara
- ¿Y porqué se pelean tanto? – Seiya insistió con sus grandes ojos castaños abiertos como platos mientras dejaba el cojín a un lado
- Por qué no tienen otra forma de comunicarse ... Pelearse continuamente era una forma de estar en contacto, sin arriesgarse. – el chino se apartó el pelo del rostro
- ¿Arriesgarse a qué?
- A que les hagan daño, Sei – Shun dejó la silla, y se sentó en la cama con ellos. – Se esconden tras esas peleas para no afrontar lo que sienten...
- Pero si ya se están haciendo daño ....
- No son conscientes de ello ... – Shiryu adoptó una actitud meditabunda – Vamos a tener que obligarles a ello.
- ¿Obligar? – Shun se mostró incrédulo – “Obligar” e “Ikki” son términos incompatibles.
- Pues anda que con el Cubo de Hielo... – Seiya se recostó en el cabezal

Permanecieron los tres silenciosos hasta que Seiya pegó tal bote en la cama, que estuvo a punto de tirar a los otros dos de ella.

- Ya lo tengo
- ¿El qué? – Shiryu le miró interesado
- La forma de hacer que la olla a presión explote ...
- No estamos hablando de comida, Sei – Shun le dio un coscorrón
- NOOOO – protestó indignado – Me refiero a hacer que se enfrenten a lo que sienten ...
- ¿Y bien? – le animó el moreno

Seiya hizo una pausa dramática mientras los otros aguardaban. Finalmente Shun le amenazó de muerte con las cadenas si no hablaba.

- Celos
- ¿Celos? – dijeron los otros al unísono
- Sip. Un ataque de celos en toda regla ... ¿No es la exposición de fotografía dentro de dos semanas?
- Y que tiene que ver una cosa con la otra, Sei....
- No funcionará...
- Sí lo hará...Ikki será el centro de atención ... Ha hecho unas fotos buenísimas.
- ¿Y tú cómo sabes lo de las fotos? – se extrañó Andrómeda
- Pues porqué he posado desnudo para él ....Soy su tema principal

PLAF ... Shiryu se cayó de la cama y arrastró todo el contenido de la mesilla de noche tras él.

- ¿QUÉ TÚ HAS HECHO QUÉ? – el Dragón de Shiryu hizo aparición en su espalda al tiempo que su camiseta quedaba reducida a jirones – Repite eso, aprendiz de centauro descerebrado...
- So...sólo son un..unas fotos de des...desnudo mas..culino, Shir – Seiya retrocedió asustado mientras el chino le agarraba por las solapas.
- Chicos... – trató de mediar Shun
- ¿Sólo unas fotos? – le dijo con los ojos brillantes de cólera ignorando a Andrómeda
- Chicoooooos....
- Te ... Te lo juro, Shir... Ikki me lo pidió y no me pude resistir.
- ¿CÓMO QUE NO TE PUDISTE RESISTIR?
- Es que...
- ES QUE ... NADA!!

Aquellos dos siguieron enfrascados en su particular pelea, mientras Shun se levantaba y salía de la habitación tranquilamente, mientras le veía el potencial al plan de Seiya y se preguntaba quién sería la persona adecuada para darles celos a Hyoga.
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luribel
Publicado: Sab Jul 26, 2008 5:43 am Responder citando
Seiya Adicto Seiya Adicto
Registrado: 05 Jul 2007 Mensajes: 73 Ubicación: La Comarca Reputación: 9.1

Capítulo 4: Fotografías, celos, ex-novios y otros asuntos candentes...

La Sala de Exposiciones “Mitsumasa Kido” estaba a rebosar de estudiantes e invitados. El rector, muy ufano, dio un discurso al que pocos prestaron atención y cortó la cinta de inauguración del nuevo edificio cultural que la Fundación Graude había donado para la Universidad de Tokio, en medio de una salva de aplausos.

Aunque los estudiantes de Bellas Artes habían tomado ese edificio como su santuario, en realidad pertenecía a toda la comunidad estudiantil, y tras un par de gestiones por parte del club de fotografía, estos últimos habían podido usar la sala principal para hacer las exposiciones.

“El hombre y la naturaleza” era el tema principal a representar y la sala estaba acondicionada para introducirse en ello, con hojas sueltas, troncos secos, luces que hacían claroscuros, música ambiental que simulaba el rumor del agua y el canto de los pájaros.

La sala estaba tan llena que no cabía ni un alfiler, y Hyoga y los demás casi tuvieron que abrirse paso a empellones hasta llegar hacia la mitad de la sala, y poder ver las fotografías de Ikki.

- Ese ruidito me está poniendo nervioso – Seiya se removió inquieto mientras señalaba una bucólica fuente – A este paso tendré que ir a cambiarle el agua al canario ...
- ¿Dónde está tu hermano? – Shiryu se hizo espacio entre dos estudiantes mientras buscaba con la vista el famoso desnudo del Pegaso
- No lo sé – Shun recorría la sala con la mirada, pero con tal cantidad de gente no distinguía a su nii-san – Dijo que estaría aquí ...
- Si, él y medio campus más por lo que veo ... - el chino pescó a Seiya de la solapa de la camisa - ¿Cuáles son las fotografías de Ikki?

El castaño señaló detrás de Hyoga. Este se giró hacia el mural que estaba a sus espaldas, mientras veía la sonrisita que le bailaba al peliverde en los labios. Hizo ademán de seguirles pero Andrómeda le detuvo.

- Créeme, mejor será que aguardemos aquí ... No quiero andar cerca de Shiryu cuando empiece a transformarse en la versión china de Hulk ...

El ruso le miró sin entender.

- Seiya posó desnudo para Ikki y a Shiryu no le ha gustado nada de nada la idea... – el joven peliverde rió por lo bajo – Lleva varios días inaguantable... Ya ha roto varias camisas, así que imagínate...
- ¿Qué Seiya qué? – el rubio se quedó plantado en el sitio con cierta crispación en el rostro
- Vamos, Hyoga ... No empieces tú también. De Shiryu me lo espero, pero tú no irás a decirme que también estás celoso de Sei ... ¿o sí?

La última parte la dijo con cierta malicia, pero a Hyoga le pasó desapercibida la ironía y ni siquiera le contestó. Avanzaba ya decidido a través de la sala y bastante tenía con bregar con la muchedumbre tratando de alcanzar al chino, al modelo y a las fotografías de marras ; sin creer que Seiya hubiese sido capaz de semejante puñalada trapera.

"Porqué era una puñalada trapera, verdad? Lo era? "

La molestia de Hyoga iba en aumento, y no tenía muy claro contra quién dirigirla : si contra Seiya, contra Ikki o contra el club femenino de esgrima al completo, que no paraba de cruzarse en su camino buscando las fotos del maldito fénix.

Llegó ante el Dragón y el Pegaso, que ufano mostraba la foto en cuestión. El Cisne se quedó plantado en el sitio. La imagen y la composición eran de una belleza exquisita. El cuerpo de Seiya era un claro-oscuro que se fundía con un bosque, y la forma que adoptaba hacia recordar la misma apostura que un potro salvaje, con el cabello castaño revuelto hacia atrás y el torso desnudo, captado en un salto hacia el infinito.

Jamás hubiese pensado que aquel pollo cavernícola tuviese una sensibilidad semejante.

- Es ... – titubeó el ruso
- ...buena – murmuró Shiryu
- ¡Por supuesto que es buena!– se jactó el castaño japonés henchido de orgullo – Y no es porqué sea yo el modelo, pero es que estoy que me caigo de bueno ...

Shiryu le dio una colleja en toda la nuca, con fastidio. Aún no tenía muy claro que iba a hacer con Seiya, aunque reconocía que Ikki había plasmado exactamente el espíritu del Caballero de Pegaso ... Salvaje, libre, y despreocupado. Pero fuera lo que fuese lo que tuviese en mente el moreno chino respecto a su enfado con Sei, tomó un giró de 360º cuando un par de chicas que observaban la fotografía reconocieron al modelo, y trataron de pegarse a él como chicle a suela de zapato.

- Se acabó – se exasperó el Dragón y tomando a Seiya del brazo lo arrastro fuera de la sala, mientras la camisa iba ciñéndosele al cuerpo por momentos – Shun, nosotros nos vamos. Dile a Ikki que quiero hablar con él de esa foto... Adiós!

El peliverde le hizo un gesto con la mano, mientras trataba de mantener la compostura ante aquel ataque de celos del Dragón.

- Nunca me hubiese imaginado que Seiya fuese tan rematadamente listo ... – Shun llamó la atención del ruso, que seguía recorriendo las fotos de Ikki con el asombro pintado en el rostro – De esta Shiryu no sale ...
- ¿Qué?
- Nada, nada... Cosas mías - Shun se quedó atrás mientras sentía el móvil vibrar con un sms. Lo abrió y una divertida sonrisa apareció en su cara. – Te dejo un momento, Hyoga. Tengo que salir fuera a por alguien ... Si ves a mi hermano, le dices que me espere un segundo, ¿de acuerdo?
- Si ... – le dijo sin darse cuenta de a lo que accedía hasta que fue demasiado tarde, viendo la cabellera de Shun perderse por la puerta – ¡No! Un momento... ¡Maldita sea!

Trató de mantener la calma, pero el malhumor regresó al instante. ¿Qué demonios había ocurrido para que de pronto se encontrara en un lugar atestado de gente y en la exposición de una persona a la que llevaba dos semanas completas evitando como su fuera la peste?

Cruzándose de brazos y poniendo una cara que seria capaz de congelar el mismo infierno, aguardó el regreso de Shun, mientras su vista seguía puesta en la fotografía de Seiya.
* * * * *

Ikki se encontraba sólo en el tejado del edificio de exposiciones. Cuando comenzó a entrar la gente y el espacio vital a reducirse, el aire empezó a parecerle incluso enrarecido y discretamente, sin que nadie se percatase, desapareció de la exposición y huyó hacia el terrado.

Con el fresco aire de la noche, parecieron aclarársele las ideas y la sensación de confinamiento desapareció, dejándole disfrutar del momento. Con aire casual, sacó un cigarrillo de la chaqueta y lo encendió con una chispa de su propio cosmos. Le pegó varias caladas y dejó que poco a poco se consumiera entre sus dedos, mientras la brisa nocturna despeinaba sus rebeldes cabellos y se llevaba lejos las preocupaciones.

Tenía que reconocer que estaba nervioso. Era la primera vez que mostraba a tanta gente sus trabajos, y no estaba acostumbrado a la notoriedad. Sabía que era una gran oportunidad para darse a conocer y poder optar por una de las escasas plazas de reportero gráfico que saldrían ese verano. Llevaba mucho tiempo esperando por esa plaza que le permitiría alejarse por una temporada de la Mansión sin sentir la velada culpabilidad que siempre le reconcomía cuando necesitaba huir y dejar atrás a su hermano y a los demás.

Huir y poner tierra de por medio antes de que la situación con Hyoga se le escapará de las manos e hiciera algo de lo que se arrepintiese toda la vida.

Era lo bastante honesto consigo mismo para poder darle nombre y apellidos a lo que sentía por el ruso. No sabía cuál fue el momento exacto en el que dejó de pensar en Esmeralda para terminar pensando en Hyoga, pero había ocurrido y era así de simple. Poco a poco aquel truncado amor de juventud había ido templándose en el recuerdo, y aunque sabía que siempre ocuparía un lugar en su corazón, ahora el presente le golpeaba con saña en la cara y era un ruso desalmado, frío, distante y egocéntrico como él mismo, el que se le plantaba desafiante como un sueño inalcanzable.

Porqué había vislumbrado al verdadero Hyoga tras esa fachada de iceberg marino con la que se empeñaba en cubrirse, y eso era algo por lo que merecía la pena luchar.

El problema era que no sabía como acercarse a él sin que terminara declarándose la 3º Guerra Mundial, y conforme aumentaba la virulencia de sus enfrentamientos, cuanto más desprecio mostraba Hyoga, más dolido y más irracional se mostraba él en sus respuestas, y en lugar de acercarse lo único que conseguía era estar cada vez más y más lejos del ruso. Las diferencias eran más fuertes que las pocas cosas que les unían, y aquello se estaba transformando en una situación insostenible, como las dos semanas de convivencia y reclusión en la casa de estudiantes.

Una verdadera tortura.
Tenerle tan cerca y no ser capaz de alcanzarle.

Ver como aquellos ojos azules le miraban siempre con desprecio y no ser capaz de cambiar ese hecho.

El cigarrillo se apagó y tiró la colilla en el tejado. Miró su reloj y suspiro pesadamente.

- Tendré que volver ahí dentro ... – se deslizó por el borde de la azotea con desgana, y con un par de saltos llegó al suelo.

Se compuso la camisa azul oscuro y se dirigió a la puerta de entrada del edificio. Sin embargo se detuvo sorprendido en la misma entrada cuando su hermano apareció sonriente con una visita inesperada...

El poderoso caballero Shaka de Virgo...

* * * * * *

Shaka entró con la gracia que le caracterizaba en la Sala de Exposiciones, flanqueado por un animado Shun y un encantado Ikki, que estaba gratamente sorprendido y entusiasmado por la presencia del Caballero de Virgo.

Fénix apreciaba realmente a Shaka de Virgo. No sólo por ser el mentor de su hermano en la Orden, sino por la especial y estrecha relación que siempre habían compartido desde su primer enfrentamiento en el Templo de la Virgen. El indio había sido el primer que había sido capaz de ver a través de la coraza de la que siempre se recubría, y el que le había animado a dedicarse seriamente a la fotografía para poder expresar lo que llevaba dentro.

El que hubiese abandonado su retiro espiritual para ir a su primera exposición le tenía emocionado.

Tanto que Ikki no fue capaz de darse cuenta que la temperatura de la sala descendió dos grados completos en cuanto Hyoga poso su vista en ellos dos, hombro con hombro, charlando animadamente.

- Mira, nii-san – Shun tiró de la manga del moreno con decisión, en un gesto casi infantil, que mantenía desde que eran niños – Allí esta Hyoga.

Ante la sola mención del Cisne, Ikki se giró rápidamente mientras Shaka observaba con aire meditabundo la rauda respuesta del moreno ante aquel requerimiento y la fría expresión del ruso cuando sus ojos se cruzaron.

- Interesante ... – murmuró sin cambiar un ápice su plácida expresión
- ¿Verdad? – secundó Andrómeda.

Ikki se adelantó hasta donde estaba el ruso olvidando toda precaución, demasiado emocionado con la exposición y con el hecho de que Hyoga hubiese venido a verla como para ver las señales de peligro que destilaban los ojos del otro.

Para Ikki, que el rubio hubiese aceptado la invitación y hubiese ido a ver sus fotografías, era más que suficiente. Así que de un plumazo olvidó las dos semanas de confrontación en la casa. Sin embargo, para Hyoga, la cara de felicidad que lucía en ese momento el japonés, iba por otros derroteros más... “místicos” y eso terminó por enfurecerle.

Más de lo que jamás hubiese reconocido ante nadie y mucho menos, ante él mismo.

Así que cuando Ikki se acercó a él con una verdadera bandera blanca, y no con esa habitual expresión de engreimiento que le caracterizaba, dispuesto a enterrar el hacha de guerra, Hyoga no supo verlo.

Cegado como estaba por unos celos que jamás hubiese pensado llegar a tener, el Cisne se refugió en lo más profundo de los abismos helados de su Siberia natal, transformándose en un verdadero carámbano de hielo andante.

Pasó de lado con indiferencia, chocando con el moreno con toda intención, sin dignarse siquiera a mirar atrás.

Ikki se quedó estático, envarado en el sitio. El rostro oscurecido de muevo y la mandíbula tensa en un rictus casi mortal, mientras sus dos compañeros miraban asombrados el comportamiento de ambos.

Hyoga desapareció sin saludar siquiera a los otros, apartando a la gente a su paso y desapareciendo airado de la sala.

- Me gustaría ver las fotos, mi querido Ikki – Shaka avanzó hacia él, haciendo como si no hubiese visto nada en absoluto, sin cambiar su tranquila expresión y sonriendo al moreno.
- Las fotos .... – murmuró Ikki todavía con los puños cerrados y una peligrosa aura arremolinándose a su alrededor.
- Si, me ha dicho Shun que son muy hermosas y quisiera que me las mostraras. – tomó al moreno de forma delicada del brazo, apretando suavemente, tranquilizándolo con su voz suave y su expresión pacífica. - ¿Nos traerías un refresco, mi joven alumno?

Shun captó la indirecta y la velada orden que iba implícita en ella de no ir tras el ruso. Así que haciendo un gesto se dirigió en busca del refrigerio, mientras buscada a alguien conocido entre la sala. Lo que fuese que Shaka tenia en mente, iba a llevar su tiempo.

- Voy a matar a ese maldito hijo de .... – comenzó el moreno
- Me gusta esta ... Emana paz y serenidad. Siempre me han gustado los pétalos de cerezo en flor. – Shaka le ignoró y siguió paseando entre los estudiantes
- ...Iceberg marino con patas ...
- Y esta delicada composición de sombras ... ¿Son los cerezos de la Mansión, verdad? Se ven espléndidos con la llegada de la primavera... – el tono cambió de pronto. Se habían ido a un extremo casi vacío de la sala, cerca de una de las puertas de emergencia - La culpa es tuya.
- ¿Hoy no vamos a ir en plan críptico?
- No. Eso sólo lo utilizo en aprendices estúpidos que se dejan impresionar con fuegos de artificio... - Shaka le miró sin el menor atisbo chiste en sus ojos, de forma peligrosa. – Y tú no eres estúpido, ¿verdad?
- Le invité .... ¡Le invité, maldita sea! Esto es importante para mí y él... Él...
- “La verdad te hará libre”
- Ah, veo que ahora sí que soy estúpido ... Y he pasado al nivel de novato en prácticas... – resopló el otro.
- Tú le invitaste y el vino ... ¿No ves la conexión?
- Que puta conexión y que gaitas, Shaka ... Joder, conforme vino, se fue y me mandó a la mierda .... Vino para regodearse y mandarme freír espárragos. Para él soy menos que nada ...
- Retrocedamos dos segundos en el tiempo....
- Ah, joder ... ¿Qué divina ley cósmica que quebrado en el intervalo de dos segundos para que Hielo Jr me dediqué el mejor de sus desprecios?

Ikki miró de forma exasperada y dolida al Caballero de Virgo, que olvidada ya su beatífica expresión y sacando una mala leche bastante notoria, dejaba atrás su fachada de buena educación y modales beatíficos, para sacar el demonio indio que llevaba dentro, y que pocos habían siquiera vislumbrado.

- A ver, aprendiz descerebrado .... Usa la cabeza y la lógica para analizar la situación y dejar de pensar con tu jodido orgullo herido.... – el moreno se cruzó de brazos y desvió la vista incómodo – Quiero saber qué paso en el intervalo tiempo que transcurrió entre el momento en que Hyoga estaba en la sala esperando a que TÚ llegaras y el momento en que se te fue de entre las manos, como espuma de mar ... Y quiero que seas tú quién me lo diga.
- Y yo que cojones sé que demonios pasa por la cabeza de ese pato frígido...
- Quiero saberlo ... – la voz del caballero más cercano a Dios empezó a tener verdaderos tintes amenazantes. – Dímelo, Ikki ...
- ¡¡ NO-LO-SÉ!! – silabeó el moreno cada vez más furioso.
- ¡DIMELO!
- Argh ... Por Buda!! Y yo que demonios sé, Shaka .... – el japonés se llevó las manos a la cabeza en un además desesperado – Entramos, le saludé y me mandó a la PUUUUTA MIEEEEEERDA!!
- Puedes hacerlo mejor, pequeño saltamontes...
- ¡¡No jodas, místico cegato!!
- Eso mismo estaría haciendo yo ahora mismo, pollito de cascarón, en este preciso momento, en la comodidad del Templo de Los Gemelos, y por partida doble, si tu hermano no me hubiese arrastrado hasta aquí ... Y cabe añadir – puntualizó el indio - que él SÍ que sabe que ha ocurrido esta noche...
- Otro maldito virgo tenía que ser...
- Ikki – le tomó por los hombros y le obligó a que se encarara con él, ojos grises contra pupilas verdes teñidas de oro y polvo de estrellas – No te lo repetiré más. Quiero que me cuentes exactamente, con pelos y señales, que ha pasado en esta sala cuando hemos entrado aquí .... Sabes hacerlo y has sido adiestrado para ello.
- De acuerdo,¡¡maldita sea!! – el moreno se dio por vencido y cerrando los ojos, trató de abstraerse del ruido y el ambiente de la sala. Retroceder en el tiempo y ver escena a escena, paso a paso, persona por persona todo cuanto había pasado en la sala, en una gran visión estereoscópica.

Su respiración se hizo lenta, pausada mientras trataba de abrir su ojo interior para ver más allá de lo evidente.

- La sala esta llena de gente. Una mujer de azul y rojo ha derramado su copa encima del rector. Hay una pareja de novios metiéndose mano disimuladamente entre la estatua del fauno y el camarero acaba de darse cuenta de que alguien le ha dejado un aperitivo a medio comer en la bandeja.

Shaka puso los ojos en blanco.

- Veo a Hyoga. Está solo en medio de la gente. Y destaca como un oasis en medio del desierto ... Hay un espacio en torno a él que nadie cruza, es un vacío que él ha creado mientras... Mientras mira las fotos. MIS FOTOS.

Ikki abrió los ojos sorprendido y el indio asintió plácidamente.

- Continua, Ikki.

El moreno asintió emocionado.

- Las mira y su expresión es perplejidad. Pero le gustan. Lo veo en la forma en que ladea la cabeza, en como mueve los labios, en como las mira ... – Ikki se quedó prendado que aquella visión, de aquel reconocimiento, de aquel ruso con la máscara fuera, tan cálido ... – Se gira hacia la puerta. Me ha visto. Me mira a mí y sus ojos aún brillan ... Pero, ahora... Ahora hace un frío de cojones! Acaba de descender la temperatura de la sala. La mujer que hay al lado de Hyoga se estremece de frío ... Pero él no me mira a mí, sino a ...

Ikki se detuvo perplejo.

- No te detengas ahora que ya casi lo tienes, aprendiz – le ordenó el Caballero de Virgo con energía
- Te acaba de ver entrar y su expresión se ha congelado. Ya no hay luz ni calor en sus ojos, sólo ... sólo veo furia. Se acaba de atrincherar, se acaba de esconder cómo hace siempre bajo capas y capas de hielo siberiano ... Y se marcha ... dolido.

La voz de Ikki se fue apagando mientras la comprensión se abría paso a pasos agigantados en su mente, y el corazón se le desbocaba.

- Él ... – murmuró el moreno anonadado
- ... está muerto de celos – Shun salió de la nada con los refrescos y algo avergonzado – Sé que eso era lo que yo buscaba, pero no pensé que se lo fuera a tomar tan mal, nii-san.
- ¿Que tú qué, pequeño bastardo?
- Perdóname, nii-saaaan – el peliverde se arrojó a los brazos del otro con ojos de cordero degollado e Ikki fue absolutamente incapaz de enfadarse con él – Yo sólo quería darle a Hyoga un empujoncito ...
- No pasa nada... – Ikki le revolvió la cabellera en un gesto paternal – Iré a hablar con Hyoga
- ¿Aceptarías un consejo?

El moreno se giro hacia Shaka sorprendido.

- ¿Me lo darías?
- Estoy generoso esta noche y además tengo prisa.... – un brillo lujurioso cruzo por las verdes pupilas de discípulo de Buda – Así que sin que sirva de precedente, seré claro y conciso a más no poder...

Un silencio expectante se hizo entre los tres hombres.

- Fóllatelo – Shun se tropezó e Ikki casi se cae de espaldas ante tan categórica afirmación – No le des tiempo a decir nada, no le escuches, no abras la boca .... Simplemente arrincona al más aventajado y frígido discípulo de Camus y métesela bien dentro. O que te la meta él ... Me es indiferente. Pero que esto se solucione esta noche, antes de que Hielo Jr empiece a hacer centrifugar sus neuronas como una lavadora y esté perdido en un mar de conjeturas que le lleven a imaginarte desnudo en MI templo .... ¿Estamos, pollito de cascarón?

El Fénix asintió con un extraño nudo en la boca del estomago, mientras el peliverde estaba ruborizado hasta las orejas.

- Bien – Shaka se acomodó la túnica y volvió a adoptar su pose más beatifica y angelical – Me alegro.

Ikki sonrió mientras el otro hacía ademán de irse, pero se detuvo en el último momento, mientras que una lluvia de pétalos de cerezo caían a su alrededor de forma lánguida.

- Por cierto, realmente las fotografías son muy buenas. ..Felicidades.


Ultima edición por luribel el Sab Jul 26, 2008 5:50 am, editado 1 vez
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luribel
Publicado: Sab Jul 26, 2008 5:44 am Responder citando
Seiya Adicto Seiya Adicto
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Capitulo 5 : No me grites .... Que no te escucho.

Hyoga dejó con furia el cartón del zumo junto a los otros envases que había ido sacando de la nevera, congelados y transformados en verdaderos bloques de hielo. Tanto el agua como la botella de leche, o la lata de coca-cola habían corrido la misma suerte que el envase de naranja y habían sido arrojados de cualquier manera en el fregadero.

Molesto por ser incapaz de controlarse, arrojó el último brick contra los demás, dejando que el ruido del impacto llenara el silencio de la cocina.

Cerró sus manos con fuerza sobre el poyato de la encimera mientras un intrincado mosaico de hielo se expandía bajo sus manos, cada vez más rápido. Cuando se quiso dar cuenta, medio mueble relucía con destellos de diamante bajo la fría luz de la cocina.

-¡ Mierda!

Trató de calmarse. Cogió aire por la nariz y lo fue exhalando lentamente por la boca. Intentaba dejar su mente en blanco, como la nieve de Siberia, pero la imagen de Ikki y Shaka, hombro con hombro, le perseguía de forma implacable.

¿Porqué demonios le había invitado Ikki a la exposición dos días antes, con su usual antipatía y facilidad de palabra, si iba a pasar la velada con el Hijo Divino de Buda? ¿Para restregárselo por las narices? Había creído ver algo en la forma de mirar de Ikki, aquel día, cuando se enfrentaron en esa misma cocina tras el incidente del agua caliente ... Y ahora se maldecía por haber sido tan iluso.

¿Cómo había podido imaginar aquella mirada de deseo en los ojos del maldito Fénix?

Se llevó las manos a la cabeza, exasperado.

Aquel pollo idiota estaba jugando con él. Sólo quería hacerle la existencia lo más miserablemente posible y se maldecía una y otra vez por haber sido tan transparente en la Sala de Exposiciones. Aquel par, el Místico Divino e Ikki, estarían riéndose de él, a base de bien, entre polvo y polvo en el Templo de la Virgen.

¡¿Pero cómo había podido perder el control y haberse descubierto de forma tan idiota?!

Ojala no hubiese aparecido nunca allí; ojala no hubiese visto nunca las fotos del Fénix; ojala no hubiese descubierto al verdadero Ikki tras aquellas hermosas y delicadas fotos; ojala no se hubiera enamorado de él ahora que ya no podía tenerlo...

Un ruido le sobresaltó, cortando el hilo de sus pensamientos.

La puerta trasera de la cocina se había abierto y, recortado contra la noche, se encontraba Ikki, con el rostro envuelto en una máscara impenetrable. Sus los ojos ardiendo de tranquila determinación.
Hyoga se quedó parado en el sitio.

Parpadeó varias veces sorprendido, incapaz de dar crédito a lo que veía. Una parte de su mente le decía que aquello no era real, que su imaginación le estaba jugando una mala pasada, que Ikki seguía en el Templo de Virgo enlazado con Shaka en un abrazo orgásmico...

El moreno se quitó la chaqueta sin decir una palabra. Dejó las llaves, la cartera y el móvil en la encimera de la cocina, mientras sus labios esbozaban una ladeada sonrisa al descubrir el hielo que la recubría.

El ruso se sintió pillado en falta y sus ojos se entrecerraron en un peligroso ademán.

-¿Qué haces aquí? – dijo con helado y sereno desprecio.

Ikki no respondió. Simplemente empezó a desabrocharse los primeros botones de la camisa con tranquilidad, como si tuviese todo el tiempo del mundo.

Uno tras otro.

Con un movimiento pausado se terminó de quitar la camisa mientras Hyoga seguía estático, mudo de asombro, ante aquel cuerpo de infarto que se mostraba en toda su hermosa plenitud.

Cuando el moreno se llevó las manos al cinturón del pantalón, desabrochándolo, el otro por fin reaccionó.

- Si quieres lucirte, creo que te has equivocado de sitio... – escupió a la defensiva. Ikki no mudo su postura ni un ápice. - ¿No deberías estar cierto Templo ... eh, imbécil?

El cinturón de cuero fue a acompañar al resto de las prendas, mientras que el moreno seguía con lo suyo, como si tal cosa.

Hyoga se giró y se largó de la cocina echando pestes por la boca.

- Encima este desgraciado me viene con un numerito exhibicionista para burlarse de mí ...

Oyó a Ikki tras de sí, que apoyado en el dintel de la puerta se quitaba los zapatos y calcetines pausadamente.

- Por Atenea ... – masculló el rubio subiendo las escaleras de dos en dos, molesto con semejante provocación y deseando estrangular a aquel desgraciado. Si tan sólo se hubiese mantenido firma en la sala de exposiciones; si tan sólo no se hubiese puesto en evidencia... Si hubiese mantenido la calma, si no se hubiese dejado llevar por esos celos enfermizos ... ¡Ahora aquel idiota no estaría montando semejante numerito a su costa!


Llegó a la puerta de su habitación hecho una furia, congelando muebles y enseres a su paso , como el dios Odín en la Batalla de Asgard, pero en siberiano, tratando de escapar de no sabia muy bien qué.

No llegó a entrar jamás.

Ikki le cortó el paso con firmeza, rapidez y audacia. Con una seguridad aplastante y con una férrea determinación ardiendo es sus ojos grises.

De un empujón seco introdujo a Hyoga en su propia habitación, cortándole toda huida, mientras sus boxers se iban a hacer compañía al resto de los trastos del suelo.

- Ni lo sueñes, pollo inmundo ... – Hyoga retrocedió molesto, agitado, confuso y hecho un mar de líos. Aquella visión del moreno como la diosa había tenido a bien traerlo al mundo le descolocaba. Muy a su pesar, su cuerpo reaccionaba ante semejante arquitectura. – Si quieres follar, creo que te has equivocado de sitio ... Ve a buscar al Buda para bajarte las ganas y déjame salir de aquí antes de que te congele los cojones....

El moreno extendió la mano hacia él mientras los ojos del ruso se afilaban peligrosamente, su cosmos brillando como un diamante helado.

- Te lo advierto, Ikki ... No lo repetiré una tercera vez...

Hyoga hizo ademán de atacar, pero el japonés fue más rápido y el rubio terminó tumbado en la cama cual largo era. Las manos del ruso brillaron de forma gélida y letal dispuestas a dar un doloroso escarmiento a Ikki.

- No me vas a someter, me oyes, gilipollas ... No soy plato de segunda. Vete a tomar por culo con tu místico y déjame de una puta vez en paz!

El golpe hizo trastabillar a Ikki, que quedó a merced del ruso. Este no desaprovechó la oportunidad e hizo girar las tornas, dejando al moreno tumbado en la cama. Se sentó a horcajadas sobre él, inmovilizándole los brazos con los suyos.

- Dé...ja...me...en...paz – silabeó Hyoga – No quiero saber nada de ti, ¿entiendes?

Sostuvo la tranquila mirada de Ikki todo el tiempo que fue capaz, sin mover un músculo. El moreno siguió en su mutismo sin alterarse lo más mínimo.

- ¿Pero a ti que demonios te pasa, japonés engreído y egocéntrico? ¿Qué quieres? ¿Qué pretendes?¿A qué juegas, coño?

El ruso le liberó los brazos con un suspiro exasperado.

Ikki aprovechó que tenía las manos libres para sujetar la del ruso, y ante el total asombro de este, se llevo los dedos a sus labios, para lamerlos con indolencia antes de introducirlos perezosamente en su boca. Aquello descolocó por completo al rubio, que sintió como la sangre se le agolpaba en una parte muy comprometida de su anatomía. Tras unos minutos de placentera tortura, Ikki liberó la mano del estupefacto rubio, mientras echaba los brazos hacia atrás, dejándose caer de forma indolente y perezosa en la cama.

Ofreciéndose.

La voluntad de Hyoga se quebró como cristal de Bohemia, atrapado por aquellos ojos grises que le miraban con verdadero y genuino deseo ...

Y sin darse cuenta, sucumbió a ellos.
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luribel
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Seiya Adicto Seiya Adicto
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Capítulo 6 : La verdad os hará libres

Ikki se despertó con la claridad de la mañana filtrándose por el store de su propia habitación. Debía ser pronto aún, puesto que casi no se oía ruido en la calle.

Miró a su compañero en silencio, sin atreverse a moverse por temor a despertarlo. Mientras contemplaba el relajado rostro de Hyoga, que estaba acurrucado a su lado por la estrechez de la cama, rememoró todos los acontecimientos de la noche pasada con una sonrisa.

Había llegado a la casa de estudiantes aparentando mucha más determinación que la que sentía. Recordaba haber estado parado en la puerta trasera bastante tiempo, infundiéndose ánimos y dudando en la viabilidad del loco plan de Shaka. Ni que fuera tan fácil acercase al ruso para preguntarle “¿Follamos?”. Sin embargo, cuando entró en la cocina y le vio furibundo, en pleno proceso de glaciación, algo en él prendió como yesca.

El primer exabrupto de Hyoga no se había hecho esperar. Pudo ver la cólera del rubio arremolinándose a su alrededor con un aura gélida mientras preparaba, uno a uno, sus dardos venenosos.

Y entonces supo exactamente donde estaba el problema con el Cisne.

Las palabras de Shaka repicaron en su cabeza como gongs indios … “No le des tiempo a decir nada, no le escuches, no abras la boca ....” Si. El problema no era sus diferentes caracteres, sino que los dos se comportaban como unos verdaderos hipócritas, escondiendo todo el rato lo que realmente sentían, camuflándolo bajo capas y capas de insultos y desprecios, temerosos de mostrar quiénes eran realmente o lo que querían.

Cómo unos cobardes.

El tenía clarísimo lo que quería de esta vida. Lo tenía justo enfrente. Sólo tenia que dar un primer paso … Sólo uno. El primero… Y puesto que era malo con las palabras, puesto que no confiaba en saber decirle a Hyoga exactamente lo que sentía, sin cagarla, sólo le quedaba una opción.

Demostrárselo.

La cara del pato cuando empezó a desnudarse había sido todo un poema. Aquella mezcla de asombro, incredulidad, deseo y mala leche le cautivó al momento. Estuvo a punto de reírse ante semejante cara de agobio, y sin embargo, aguantó el tipo. Desoyó cada una de las palabras de Hyoga, dejando que le resbalaran como si fueran agua, mientras se iba quitando la ropa.

Le había perseguido escaleras arriba con calma, y sólo en el último minuto, cuando le vio a punto de atrincherarse en su propia habitación, Ikki le había cortado el paso con celeridad, para obligarle a entrar en la suya.

Hyoga estaba acorralado, y alguien acorralado, es imprevisible. Por eso, Ikki le había visto moverse, con celeridad, para atacarle, y entonces él, le había empujado a la cama sin miramientos. Quería aquel cuerpo dorado bajo el suyo, en contacto, para toda la vida a ser posible, pero cuando el ruso habló, escupiendo hiel y veneno a espuertas, supo que Shaka, el hombre más cercano a dios, nunca, nunca iba mal encaminado.

“ Métesela … O que te la meta…Que esto se solucione esta noche, antes de que Hielo Jr empiece a hacer centrifugar sus neuronas como una lavadora y esté perdido en un mar de conjeturas que le lleven a imaginarte desnudo en MI templo …”

¿Cómo podría hacerle comprender que Shaka para él no era nada, salvo un amigo, un confidente, un guía en medio de la tormenta… un padre?

El golpe siguiente le pilló desprevenido, y sin darse cuenta, terminó de espaldas en la cama, con un furioso Hyoga a horcajadas sobre él, inmovilizándolo. El moreno no mudo su expresión. Simplemente le miró con serena calma, y cuando el ruso, derrotado, le soltó, supo la respuesta a su pregunta. Supo cómo le demostraría que aquello no era un juego.

Se entregaría a la persona que quería y en la que confiaba. Y haría que el Cisne lo entendiera.

Había visto como la determinación de Hyoga por alejarse se fundía en un charco de agua ante semejante invitación y provocación. Había podido ver como le deseaba tanto como él. Así que, cuando Ikki se acercó de nuevo, el ruso no retrocedió, sino que inclinó y sus labios se encontraron a medio camino, apenas un roce que terminó desencadenando una verdadera tormenta eléctrica, allá donde sus cuerpos tomaban contacto.

Ni dudas, ni vacilaciones. El tiempo para eso había terminado. Solo un par de cuerpos sudorosos moviéndose al unísono, el uno contra el otro, como si la vida les fuera en ello y no quedara nada más en el mundo salvo ellos dos. Esa era la única verdad que tenían ahora.

Ikki sintió a Hyoga explotar dentro de él en medio de una nebulosa tántrica, y antes de que él mismo pudiera darse alivio, o alcanzarle, se encontró con la mirada ardiente del ruso, que impaciente se sentaba sobre su miembro desatendido, sin cuidado alguno, moviéndose de forma desatada. El moreno se había descargado en él de forma escandalosa, rugiendo como un león africano.

El Cisne, finalmente, se dejó caer agotado e Ikki le recibió con los brazos abiertos, tratando de volver al mundo de los vivos después de haber atravesado el Eliseo. Durante varios minutos nada dijeron, ni palabra alguna cruzaron. Cuando Hyoga por fin decidió moverse, el japonés le había susurrado de forma sincera:

- Quédate a dormir esta noche…
- Claro … - le había respondido el otro con más sinceridad aún.

Y así habían amanecido, uno en los brazos del otro…

Hyoga se movió sacando a Ikki de los placenteros pensamientos de la noche anterior. El ruso le dio la espalda, completamente dormido, y él aprovechó para acercarse aún más, piel sobre piel. Su compañero volvió a acomodarse, acercando su espalda aún más al pecho de Ikki, y este, satisfecho, pasando un brazo protector por encime del otro, pensó que sería un verdadero desperdicio abandonar la cama tan temprano.

Con esa certeza, volvió a quedarse placenteramente dormido.

* * * * * * *

Ikki despertó solo en la cama. El hueco a su lado aún estaba tibio y conservaba el olor a tundra salvaje de Hyoga. Oyó ruido abajo, en la cocina, y, activado por un resorte, saltó de la cama, poniéndose el primer pantalón que encontró por el camino. Bajo las escaleras con rapidez. Eran más de las dos de la tarde.

Se detuvo en el umbral de la cocina. El ruso estaba tomando una taza de café mirando a la nada con expresión ensoñadora y relajada, con una sonrisa en los labios. El japonés se quedó parado en el sitio, atesorando esa imagen como oro en paño, el corazón aleteando con un sentimiento cálido.

- Clic – dijo finalmente entrando mientras hacia un gesto fotográfico imaginario.

El rubio se giró sobresaltado.

Se miraron en silencio sin saber muy bien como actuar ni que hacer. Parecía que andaban sobre un suelo de cristal, que podía romperse con cualquier paso en falso.

- Buenos días, pato – le saludó finalmente Ikki. Parecía estúpido que se comportaran como dos adolescentes. Seguían siendo ellos dos. Era ilógico tratar de no comportarse como siempre…

El otro le miró sorprendido y después se echó a reír.

- Buenos días, pollo durmiente … ¿Has dormido bien?
- Cómo un bebé de pecho … - se acercó a Hyoga y sin más preámbulo se inclinó para besarle suavemente. – Hum…Café – se relamió los labios.

Intentó separarse un poco, pero la mano del rubio estaba firmemente anclada a su nuca, mirándole a los ojos con malicia.

- Anoche fuiste mucho más convincente …
- Anoche estaba mucho más motivado … - le respondió a un suspiro de sus labios, con la sonrisa torcida.
- ¿En serio? – el ruso se movió con rapidez apresando la parte más comprometida del Fénix.
- Eres un cabrón, rubito … - le susurró al oído mientras colaba las manos por debajo de la camisa de su compañero, para recorrer toda su espalda.
- Reconoce que te gusta que lo sea …
- Cuando tu reconozcas que te pone cachondo que me comporte como un hijo de puta …
- Pues vas listo … - Hyoga se levantó de la silla para acomodarse contra la mesa y dejar que su camisa se fuera a tomar viento. El moreno empezó a recorrer su cuello mientras el ruso se ufanaba por desabrocharle el pantalón – Aún tienes que explicarme la foto de Seiya…
- No hay nada que explicar … - hizo que se recostara contra la mesa para bajar por su pecho de divinidad nórdica – El Burro quería cazar a Shiryu y a estás alturas lo tendrá a sus pies … No supe decirle que no. Me puso la misma cara de cordero degollado que pone Shun…
- Hablando de tu hermano …
- Otro virtuoso virgo manipulador … - los pantalones de Ikki se fueron a hacerle compañía a los de Hyoga, en el frío suelo – No preguntes … No querrás saberlo.
- Si quiero … saberlo.

El moreno ascendió de nuevo suavemente hasta encontrarse cara a cara con el ruso, mientras se hacía sitio entre sus piernas, tanteando y buscando. El Cisne se arqueó hacia atrás cuando sintió al japonés abrirse paso dentro de él.

- Quería ponerte celoso… trayendo a Shaka… a la exposición…
- Aunque sea tu hermano … Voy …a … despellejarlo… vivo …
- Ponte en …la cola.

Las caderas del moreno se desataron con impetuosidad mientras el rubio se aferraba a él con desesperación. Estuvieron moviéndose, peleando contra la integridad física del mobiliario de la cocina, hasta que terminaron los dos, en medio de un escándalo de gemidos.

- ¿Dónde nos deja esto, Ikki? – el aludido levantó la cabeza para poder mirar al ruso.
- ¿Realmente necesitas una respuesta? Creo que no he sido lo suficientemente explícito entonces … - murmuró besándole de nuevo.

Hyoga sonrió.

- Tomaré eso como un sí, pollo del demonio …
- ¿Un sí?
- Un sí para todo lo que yo quiera y disponga por supuesto, tal y como corresponde a un heredero de la Casa de Acuario… - se puso serio de nuevo – Yo te quiero, Ikki. No juegues conmigo…
- Yo también te quiero, pato desalmado y jamás se me ocurriría hacerlo … Tengo en muy alta estima a mis cojones.
- Idiota…

Se miraron en silencio, libres de toda duda, y realmente dichosos por haberse quitado todas las capas y todo el lastre que les impedía estar el uno al lado del otro.

- ¿Tu crees que Shiryu se encontrará muy decepcionado si no transformamos la salita en el nuevo campo de batalla? – Ikki le ayudó a incorporarse mientras tiraba de él camino al sofa de la habitación de al lado, con intenciones nada castas ni puras.
- Sólo si dejamos el cuarto de baño indemne ...
- Hum… que tentador….
- Esta Shiryu no nos la perdona…

Los dos se dirigieron a trompicones hacia la salida de la cocina, entre besos y abrazos, mientras decidían seguir bajo arresto domiciliario el resto de sus vidas, libres, seguros y confiados el uno en el otro, porque, como el Hijo de Buda siempre decía: La verdad os hará libres. Siempre.

FIN

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Gracias por leerlo ^^ . Prometo terminar el Polliasno ahora
Risota, Sole, de verdad de la buena... Latigazo Asi pierda las pestañas de tanto teclear.. jajaja.

Besos

Luri
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Aphrodita
Publicado: Lun Jul 28, 2008 6:59 pm Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3368 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 170
votos: 5

No, aun no lo leì, lo harè en cuanto pueda separarme un poco de los libros (me siento un ratòn de biblioteca) pero me causò gracia la capacidad que tienes para admitir tu problema con los fics inconclusos!!!!

Hay varios que tienes que terminar jajajaja! Pero claro, empieza por el pollony (A todo esto ¿que fue del patonejo que estabas haciendo?)

Despuès vuelvo y te dejo un comentario sobre el fic xD
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luribel
Publicado: Dom Ago 03, 2008 7:31 am Responder citando
Seiya Adicto Seiya Adicto
Registrado: 05 Jul 2007 Mensajes: 73 Ubicación: La Comarca Reputación: 9.1

Chica, es que los musos son la mar de escurridizos!!! Asi que como no voy a admitir que tengo un problema de fics sin terminar... jajajajajaja. Concretamente tengo 4 jajaja ... Es mi proposito de este año ir terminando los fics que tengo a medio-hacer, y voy por buen camino jijiji.

Palabra que el siguiente es el Polloponny ... Mecanografiando

Y del fic patonejo aquel ... ¿Estaba yo escribiendo un fic Patonejo?¿Yo? Angel Jajajaja ... Palabra que terminaré los 4 fics que me quedan pendientes!!

Mucha suerte con los libros y nos seguimos leyendo

Kiss Amor
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