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<  Milo x Camus ~  Yaoi Dorado   ~  Carcel de Hielo (MiloxCamus)

shakarya
Publicado: Mie Abr 23, 2008 11:41 pm Responder citando
Hilda de Polaris Hilda de Polaris
Registrado: 21 Abr 2008 Mensajes: 60 Reputación: 19.9
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Carcel de Hielo

Esta cárcel oxidada y húmeda. Olorosa a putrefacción. Empañada de soledad. Con sabor a odio y amargura es el lugar donde habito desde aquel maldito día que lo conocí. Me llaman frío, insensible, sarcástico. Una persona que jamás en su vida ha amado ni sufrido. Pobres idiotas. No tienen la menor idea de que lo es el verdadero dolor del amor, el cual te va matando poco a poco estrujando cada hueso de tu cuerpo dejándolo en astillas. Que te va exprimiendo el corazón haciendo derramar sin cesar ese líquido rojo carmín provocando que se agote tu vida en cada aliento que das a este pesado aire.

Aun maldigo ese día que cruzaste esos ojos azules seductores y misterioso. Cuando te acercaste a mi y tu juguetona mano se deslizo entre la mía estrechándola. Cuando por primera vez escuche emanar de tu boca ese nombre que me haría pasar muchos días de insomnio y me harían soñar que me encontraba por un corto instante en el cielo, el lugar que siempre había anhelado conocer y que me parecía imposible de alcanzar.


Milo. Ese era el nombre de aquella persona. De aquel demonio disfrazado de ángel, el cual que me condujo a las trincheras de un agridulce y cruel amor.

Erróneamente pensaba que en él había encontrado un refugio en donde esconder toda esta tristeza, ese miedo que he sufrido desde que tengo uso de razón. De probar por primera vez aquel sabor del cariño, del amor que siempre se me había negado de pequeño. Quería ser arropado y protegido de esas desilusiones las cuales me perseguían como espectros asfixiándome cada día. Creía que mi salvación estaba en él. Que el conocernos en este internado fue como la mayor bendición del cielo y que nuestro “amor” sería irrompible tras aquella noche.


Si aun la recuerdo perfectamente. Sucedió en tu habitación, envuelta por las negras cortinas de la oscura noche de otoño. La luna reflejaba con su tenue luz tu cuerpo desnudo y bien formado. Esperaba sentado en la cama mi pronta llegada.

Quise huir pero fue en vano había caído bajo tu merced cegándome en una lujuria que jamás había sentido. No pude soportarlo más y sin poner resistencia deje que me desabotonaras la camisa para que tus manos tuvieran la libertad de recorrer mi pecho .Al mismo tiempo yo comencé a saciar aquella sed que me habías provocado. Besaba ansiosamente tu cuello inhalando al mismo tiempo aquel perfume que había grabado en mi mente desde que te vi. Pronto te aprisione con mis manos tu espalda fuerte deslizándolas lentamente grabando en cada yema de mis dedos tú suave y seductora piel. Tú jugueteabas con mis mechones mientras tu rostro reflejaba una sonrisa llena de satisfacción la cual sus labios me susurraron sensualmente al oído aquellas palabras.

- Hazme tuyo porque tuyo seré para siempre…

Terminaste de quitarme las ropas que me cubrían dejándome desnudo y listo para cumplir tus peticiones. Recostándote en la cama y aprisionando tus manos con las mías y tu cuerpo contra el colchón bese tus labios rojos y carnosos embriagándome son ese venenoso sabor, sintiendo la calidez de tu tibia saliva recorrer por mi lengua. Con una mano recorría tus caderas afiladas mientras que tú deslizabas de un modo sensual tu dedo índice en mis labios para después acariciar mi pene el cual al sentir tu contacto comenzó a ponerse erecto. Ya era el momento de que aplacaras mi lujuria y mi ansiedad.

Oía tus gemidos que emanabas con fuerza y placer al ir introduciendo mi pene provocando que ese líquido blanquizco saliera de tu cuerpo deslizándose entre las blancas sabanas. La razón no existía para ambos en ese momento solo el amor acompañado por la excitación.
Ninguno quería soltarse del otro. Queríamos permanecer así por toda la noche sintiendo nuestro calor emanara de nuestro cuerpo, nuestro aliento chocar en nuestros rostros nuestros labios haciendo contacto fusionándolos con aquellos besos que sellaban un sentimiento mutuo que teníamos…al menos eso creí.


Una semana después de aquella noche comenzaste a comportarte de un modo diferente. Tu actitud hacia mi había cambiado de cariñosa a una altanera, cada vez que te dirigía la palabra tu simplemente me ignorabas y seguías de frente. Trate de preguntarte varias veces lo que te ocurría, que error había cometido, que te había dicho para que te comportaras de ese modo… ¿acaso solo fue un juego lo nuestro y ya te aburriste de mi?... era la pregunta que había surgido en mi mente la cual siempre contestaba de manera negativa y afirmando que tu me amabas. Ja que tonto fui. Tal parece que es verdad lo que dicen del amor te deja ciego para siempre y lleno de dolor. Después vendría aquel día trágico, el día en donde caería prisionero en esta cárcel.

Eran las 10:00 de la noche. Por haber respondido con la verdad a una absurda teoría del profesor de historia me quede haciendo un trabajo en la biblioteca. ¿Por que al ser humano le afecta la verdad? Si dicen que esto es un don y que deberíamos sentir orgullosos y tranquilos en decirla y saberla. Esa pregunta me la formulaba mientras caminaba por los oscuros pasillos del internado siendo estos reflejados por la escasa luz de la luna que se iba ocultando entre las nubes anunciando una fuerte lluvia. A punto estuve de llegar a la entrada hacia los dormitorios cuando vi tu silueta correr de manera apresurada como si tratases de escapar de algo…o de alguien. Sin pensar en las consecuencias que traería decidí seguirte, tal vez esta era la oportunidad de aclarar esta angustia y desesperación de una vez por todas.

Cruzando los dos grandes y solitarios patios llegue hasta las afueras de los dormitorios donde ahí se encontraba una vieja y abandonada capilla la cual los profesores nos tenían prohibida entrar…las razones jamás las supimos.

Ahí estabas recargado sobre esa vieja puerta mirando hacia los lados de un modo nervioso y temeroso…tu semblante reflejaba un terror que no se podía describir. A punto estuve de salir de mi escondite detrás de los pupitres viejos cuando vi que una silueta de lejos se acercaba ha ti. Para mi sorpresa era nada más y nada menos que el profesor de historia…Shura, el intachable, el estricto…tu amante.

De un modo sensual camino hacia ti y tomándote de la espalda comenzó a inhalar el aroma de tus cabellos para después dirigirse hacia tu oído y susurrar aquellas palabras.

-Este es el premio que te mereces por cumplir con tus deberes

No entendía a que se refería cuando tu de repente de un manotazo te separaste de el y con ira y temor a la vez le reprochaste

- Págame de una buena vez lo acordado…ya jugué un rato con Camus tal y como me lo pediste ahora exijo lo acordado

- Toma aquí esta tu paga hiciste un buen trabajo

No quería creer lo que veía y oía en ese momento…no de seguro se trataba de una farsa…no eso no era verdad tu me habías jurado que me amarías y que por eso te entregabas a mí…no…no todo esto era una mentira. Una gran furia destallo dentro de mí sin control alguno…ya no me importaba cuales fueran las consecuencias…solo quería verlo muerto .sin poder contenerme más salí de mi escondite corriendo con lágrimas amargas, lagrimas de dolor y de furia deseosas de venganza.

Al verme en ese lugar tu expresión se denoto un semblante de sorpresa mientras que la de tu acompañante solo sonreía de un modo burlesco y satisfactorio.

- Si no mal recuerdo te deje trabajando en la biblioteca jovencito

-Ca…Camus

-Dime por que Milo…por que me engañaste

- Camus…no es lo que piensas en verdad yo…

- Pero que mocoso tan ingenuo eres Camus, creíste cada una de sus palabras tan falsas y absurdas. Jajajajaja en verdad me das lastima, no me digas que te creíste que eras el único con el que Milo entrego su amor “incondicional”

- Camus escúchame por favor…yo en verdad…

- Cállate

- No el que tendrá que callarse serás tú

Tras haber mencionado estas lúgubres palabras Shura saca una pistola del interior de su saco negro. Su dedo se encontraba a unos milímetros del gatillo mientras que el cañón del arma apuntaba directamente a mi pecho. Con una mirada sádica y enferma este se acercaba cada vez dispuesto a disparar en cualquier momento

- Descubriste este pequeño secreto y sabes si – lo toma de la barbilla- alguien se entera arruinaría mi reputación y prestigio…y eso no lo permitiré además de que me arruinarías mi jugoso negocio…Milo tiene mucho potencial y eso creo que lo sabes muy bien

Con mirada desafiante y cegado por la furia di un puñetazo en la cara al dichoso profesor provocando una hemorragia nasal muy fluida. Tras esta acción jalo el gatillo de arma y soltó la bala pero esta no llego hacia el destino que se esperaba… Te atravesaste…impediste el fin de mi destino parándote en ese momento enfrente de mí…yo simplemente observe perdido. Shura soltó el segundo disparo hacia tu ya herido pecho provocando que cayeras al suelo agonizando de dolor mientras los charcos de sangre recorrían el frío suelo de piedra manchándolo de aquel crimen

- Se lo tenía merecido…era un cualquiera y la verdad en poco tiempo ya me seria inservible…ahora sigues tu

Antes de que disparara forcejee con su mano para poder quitarle el arma sin embargo este alcanzo a dispararme en el hombro causando un agudo e insoportable dolor sin embargo tras un acto rápido conseguí arrebatarle el arma y sin pensarlo dispare contra su pecho. No se cuantas veces...si fueron tres o cinco…simplemente cuando menos me di cuenta su cuerpo ya estaba inerte sobre mis pies manchándolos de su oscura sangre. Temblando y con miles de sentimientos revueltos en ese momento camine lentamente hacia el cuerpo de Milo quien todavía aun se encontraba en sus últimos segundos de agonía. Hincándome hacia ti y cargando tu cabeza sobre mis piernas me miraste con tus ojos llenos de lágrimas mientras una pequeña y dulce sonrisa se reflejaba en tus ya pálidos labios

- Yo en verdad…te amo…perdóname Camus y permite llevarme una sonrisa tuya para siempre

Sentimientos mezclados tenia en ese momento, quería reprocharte el por que me habías mentido, quería golpearte, quería besarte quería odiarte, quería amarte pero no pude. Cumplí tu última petición y sonreí ante tus ojos azules los cuales se ocultaron en tus pesados parpados sellándolos para siempre en un sueño eterno. Llore. Me aferre a tu inerte cuerpo manchándome de tu sangre. Bese tus fríos labios. Pronto pequeñas gotas comenzaron a emerger del cielo cayendo de manera fluida cubriéndonos en una cortina de agua lavando el crimen que se había cometido, anunciando nuestro adiós…


Son las 6:30 del 22 de agosto. El anochecer se va aproximando y no quiero retrasarme en el vuelo que tomare a Rusia. Te has ido desde hace 6 años y contigo se ha ido mi alma, mi felicidad, la creencia de que existe el amor. Has encerrado en esta cárcel de hielo mis sentimientos y mi corazón y permanecerán así hasta cuando tú vuelvas con la llave para liberarlos… ¿ese día llegara? No, jamás llegara. Espero no volver de nuevo esta lápida dentro de muchos años porque esta vez el que volara muy lejos en busca de la infinita paz seré yo…
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