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| Aphrodita |
Publicado: Sab Jul 14, 2007 11:12 am |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
Mensajes: 3358
Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
Reputación: 159.5   votos: 5
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Corazón clandestino
Aphrodita
Para cuando vengas de las vacaciones haws, mi León Dorado, aquí el fic que me pediste eones atrás. Como no me pusiste condiciones, me tome la libertad de hacerlo a mi gusto, y como saben mi opinión sobre el incesto, salió esto...
One Shot / Lemon / Incesto.
“Estoy enfermo”... Lloraba el Santo sobre el frío suelo de aquel Templo “Estoy enfermo ¡Me doy asco!” Aferraba su cabeza fuertemente, como si así pudiese quitarse esas imágenes en su cabeza “¡ESTOY ENFERMO!” Gritó con todo el aire de sus pulmones, tomado de sus piernas, echado como una bolsa de basura sobre el suelo de su Templo.
Aioria apuró su paso cuando escuchó ese grito, que doloroso y desgarrador llegó a sus oídos. Desde que su hermano había vuelto a la vida, no era el mismo. Desde ya, le había dicho Shion en modo de consuelo, no es fácil volver de la muerte, solo tiempo... Tiempo era lo que necesitaba Sagitario para volver a ser el mismo de siempre.
Pero lo que no sabían, ni Shion, ni los demás Santos, incluido el hermano menor, era que el peso de Aioros iba mucho mas allá de eso, su dolor no tuvo su raíz en el difícil regreso... No.
Así encontró Leo a su hermano mayor, echado en el suelo en posición fetal, llorando desconsoladamente.
¿Qué podía hacer para ayudarlo? Aun más preocupante ¿Había algo que lo ayudase? La muerte, la inexplicable, aterradora y desconocida muerte.
Como pudo, con todo el dolor que le dio ver a su hermano en ese estado, Aioria lo jaló de los brazos y lo arrastró hasta el sillón.
¿Por cuanto tiempo estuvo tirado allí?... La pregunta correcta era ¿Por cuantos días?.
Sin saber bien que hacer, Leo fue a la cocina en busca de un paño el cual empapo con agua natural de la canilla, y volvió al sillón para limpiar el rostro de su hermano, para disipar esas lagrimas que abundantes seguían cayendo por sus mejillas, caprichosa e inevitables.
- A...Aioros... –Susurró Aioria apenas con un hilo de voz –Dime ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer?
Pero el Santo dueño del Quinto Templo no recibió respuesta alguna, solo el lastimero sollozo de quien en un pasado había sido el Santo mas respetado y emblemático de ese lugar, quien había sido por mucho tiempo la representación de la verdadera justicia en la tierra. Ahora, ese Santo tan respetado se encontraba maltrecho en un sillón, llorando como una criatura.
Paciencia, le habían dicho a Aioria ¡Paciencia! ¿Era acaso una burla?. Jamas creyó poder tener la oportunidad de estar nuevamente junto a su hermano, y ahora que esa oportunidad era un hecho no podía disfrutarlo... Y le pedían paciencia... Había sido paciente por mucho tiempo.
¿Por qué? ¿Por qué pasaba eso? Si semanas atrás, cuando los Dioses le concedieron la oportunidad de volver para cumplir su ciclo en la tierra, todo estaba bien. Aioros confundido por el paso inevitable e inexorable del tiempo, pero a la vez alegre de poder respirar el mismo aire que respiraba su hermano.
Todo había estado perfecto, como un sueño... Hasta que alguien o algo se le ocurrió despertarlos de ese bello sueño, para transportarlos a la pesadilla que hoy día les tocaba vivir.
¿Por qué?
Cosas que Aioros no podía aun explicar, algo que había nacido en su ser, que lo consumía por dentro, que lo mataba en vida, tan contradictorio... Pues esa era también su razón de vida: Su hermano Aioria.
Finalmente, luego de llorar un buen tiempo entre los brazos de su pequeño hermano, el Santo de Sagitario se quedó profundamente dormido. Y recién en ese momento, más tranquilo si es que podía estarlo realmente, Leo soltó las primeras lagrimas amargas de impotencia.
¿Qué podía o que debía hacer por su hermano, que poco a poco comenzaba a destruirse? Todo se desmoronaba ante sus ojos y no había nada por hacer ¡¿No lo había?!.
Aioros despertó con un fuerte dolor de cabeza, y también de cuello, este ultimo dolor debido a su postura, se acomodó mejor y descubrió que estaba durmiendo sobre algo, o mejor dicho, sobre alguien. La tenue luz que se colaba por las ventanas iluminaron apenas el bello rostro de Aioria, del joven leonino.
Sagitario sonrió sinceramente ante esta imagen, su hermano era todo un hombre, y vaya que lo era. Los años habían pasado sin tregua y allí se encontraba el pequeño Aioria, dormido, frágil, indefenso... Sus labios ligeramente entreabiertos... Y una loca idea inundó la mente de Aioros, aquella misma idea que lo atormentaba.
Perezosamente Leo despertó encontrándose con el apagado y demacrado rostro de su hermano mayor, no supo que decir y permaneció en silencio.
- Tengo... Tanto miedo... –Susurró Sagitario.
Leo se incorporó en ese sillón, extrañado por esas palabras, descubriendo que ya era de día, el dolor en su brazo le indicó que había pasado toda la noche en la misma posición con su hermano sobre su pecho.
- ¿A que le temes? Aioros... –Se atrevió a pronunciar Aioria.
- A mí... –Sollozó Aioros –A lo que te pueda hacer...
Leo frunció su frente confundido, guió su mirada al suelo como si allí encontrase las palabras correctas.
- ¿Qué sucede hermano?... –Preguntó Aioria; su tono de voz suplicaba la respuesta.
- Té vi... –Balbuceó tomando entre sus brazos sus piernas, balanceándose hacia delante y hacia atrás, con su vista perdida en la nada y su rostro curvado por el dolor y la tristeza.
- ¿Eh?...
- Te vi... Hace tiempo...
- ¿Dónde?... –Aquella situación comenzaba a desesperarlo.
Lentamente Leo poso sus ojos en su hermano, su mirada era algo dura, como de reproche.
- En tu Templo... Te vi... –Lloró Sagitario hundiendo su rostro entre sus piernas encogidas.
- ¿Que viste?... –Su tono fue duro, reclamó la respuesta, una inmediata –Aioros... No sé que te está pasando, pero...
- ¡Te vi en tu Templo! ¡Con él!... –Explotó finalmente.
- ¿Con... ... –Pero Aioria silenció de golpe.
- ¡Me vuelve loco!... –Dijo Aioros sin sentido aparente.
- ¿Me viste con...?
- Si... –Sentenció Sagitario sin poder pronunciar su nombre.
- Mira hermano... –La vergüenza dominó al león –Yo... No es que me gusten los hombres, Milo solo... –Era difícil hablar de ello con un hermano –Es un buen amigo y nosotros solo... Bueno... Cuando no tenemos suerte con las mujeres, sobre todo cuando por largos periodos no podemos salir de aquí...
- ¡No expliques!... –Censuró Aioros fuera de sí.
- ¿Estas... Enojado conmigo?... –Se lamentó Aioria –Yo... Entiendo que te moleste pero... No quiero que te enojes conmigo... ¿Te doy asco?... –Pronunció a lo ultimo con sumo dolor --¿Te avergüenzo?
- ¡Me vuelve loco!...
- Hermano... –Su voz hecha un nudo fue un desgarro.
- Yo... No puedo...
- Espero que algún día me perdones...
- No puedo evitarlo... –Aioros hablaba mas consigo mismo que con su hermano.
- ¿Qué no puedes evitar?
- Esta enfermedad...
- ¿De que hablas?
Con dificultad, Leo se acercó mas a su hermano, con el fin de estrecharlo entre sus brazos ¿Qué estaba ocurriendo con él? ¿Tanto le afectaba haberlo visto hacia un mes en su Templo? Aquello fue un error por parte de Aioria, buscar un abrazo.
- No me toques... –Pidió el mayor hiriendo profundamente al otro.
- Her-mano... –Leo se quedó con sus brazos apenas abiertos, y los dejó caer lentamente sobre sus piernas --¿Tanto te he decepcionado?...
- ¿No te das cuenta Aioria?... –Por primera vez Sagitario deposito su mirada en su hermano --¿No te das cuenta? Soy un monstruo.
- Aioros... –Terminó por enloquecer Leo –Por favor, explícate... ¿Qué te sucede?
- Soy un monstruo...—Repitió Aioros –Eso es lo que soy, me doy asco...
- ¿Por qué?
- Porque no puedo... Desde... Desde... –Sagitario hizo un intento vano por explicarse –Desde que los vi... Yo... No lo puedo evitar...
- ¿Qué no puedes evitar?
- Sentir estos celos... Las ganas de matar a Escorpio con mis propias manos, y la envidia malsana que le tengo...
Leo silenció un momento ¿Qué quiso decir su hermano mayor con todo eso? Como si Aioros le leyera la mente le respondió esa pregunta.
- Yo, estoy enfermo... No puedo sentir eso ¿Entiendes?
- ¿Qué?
- ¡Aioria!... –Se exaltó Sagitario.
Silencio... Pesado silencio que se apoderó de los hermanos, uno confundido y el otro aterrador ¿Quién sintió un sentimiento y el otro? Pues, los dos por igual. Aioria, a pesar del rechazo anterior, hizo otro intento por tomar entre sus brazos a su desconsolado hermano mayor, y esta vez Aioros no lo rechazo, por el contrario, le correspondió ese abrazo, hundiendo su rostro en su cuello, deleitándose con el aroma masculino del menor... Leo sintió ese sutil toque, el respirar de su hermano en su cuello, pero eso no fue lo que lo alarmó, sino sentir sus húmedos besos recorrer esa zona tan erógena.
- No... No lo puedo evitar... –Susurró Sagitario en su oído, consiguiendo que el otro se estremeciera de pie a cabeza.
- Aioros... –Pronunció Leo débilmente, derrotado, vencido.
El aludido no correspondió el llamado, por el contrario, se perdió por completo. Volvió al cuello de su hermano y siguió empapándose de su aroma; confundido Aioria no supo que hacer, menos que decir, por un lado supo que esos besos no eran propios de un hermano, pero por el otro... Se sentía tan bien, tan cálido.
- Siempre... Tu has sido mi mundo, desde pequeño... –Aioros sonrió mientras sus labios se acercaban peligrosamente a la mejilla del menor y sus manos a su vientre.
Una tenue caricia debajo de la tela de su camiseta consiguió hacer reaccionar a Leo, quien en un intento vano buscó detener el osado viaje de esa mano, pero los cálidos besos en su mejilla lo distrajeron por completo.
- Aioros ¿Qué haces?... –Dijo en un dejo de inocencia.
Aquello era obvio, lo estaba acariciando, lo estaba besando. Sagitario se detuvo cuando sus labios llegaron a la comisura de los de su hermano, y buscó su mirada, pero Leo permaneció con sus ojos cerrados, confundido, respirando con dificultad. La mano de Sagitario recorrió sutilmente su vientre hasta llegar a su pecho y allí se quedó.
- No soporto verte con él, ni con nadie... –Susurro Aioros consiguiendo que su hermano abriese los ojos para mirar al que le decía eso –Tampoco soporto sentir esto...
- Aioros esto esta...
- Mal... –Completó Sagitario echando su cuerpo levemente sobre el del menor para vencerlo y conseguir que se acostara sobre su sillón.
Las mismas manos, que osadas, atrevidas e indecorosas acariciaban la morena piel de Aioria, ahora intentaban desvestirlo, intentaban quitarle la camiseta blanca que tan bien le quedaba al cuerpo. El dueño de dicha camiseta mucho no pudo hacer, preso de la confusión y ¿Por qué negarlo? Del deseo.
- Estoy enfermo... –Confesó Aioros hundiendo su rostro nuevamente en el cuello de su hermano –Estoy enfermo y tu quizás seas mi cura.
- Aioros, no creo que estés enfermo... Solo... Confundido...
Palabras vacías que intentaban explicar lo inexplicable. Con su cuerpo completamente sobre el de Aioria, Aioros buscó situarse entre sus piernas... Sus manos recorrieron el desnudo vientre del menor, y a cada paso un ronco suspiro.
- ¿Comprendes Aioria?... –Su voz a diferencia de antes sonaba calma y serena –Comprendes que ya nada volverá a ser lo mismo...
El aludido solo asintió débilmente con su cabeza.
- Para mí... – Continuó Sagitario bajando su mano hasta la entrepierna del otro --Desde que descubrí este sentimiento que me quema las entrañas... –Desabrochó lentamente el botón del pantalón de jean --Nada es igual... –Terminó bajando el cierre de ese mismo pantalón, dejando al descubierto la tela de la ropa interior --Mi mundo ahora cambio para siempre... –Deslizó delicadamente la prenda, con ropa interior incluida.
- Lo sé... –Respondió Leo tragando grueso, cooperó con su hermano y levantó sus piernas para que le quitasen el pantalón.
Aioros se incorporó un poco, para observar a su querido hermano, para observar su desnudes, su extensa desnudes... De pie a cabeza, pues sus zapatos, junto a sus medias descansaban junto al sillón desde la noche anterior.
Leo sintió arder por dentro al notar esa penetrante mirada que observaba sin descaro su intimidad... Sintió arder como nunca al comprender que esa mirada era perteneciente a su hermano, y no a un hombre común... Una mirada que lejos era la de un hermano, una mirada que le dedicaría Milo, por ejemplo, pero no Aioros.
- Eres todo un hombre... –Sonrió Sagitario, dando la otra cara de la moneda, pues hacia un rato estaba destrozado y ahora parecía por fin tener esa calma interior que tanto necesitó.
- Aioros... –Dijo Aioria con la voz ronca por el deseo cuando sintió la cálida mano de su hermano sobre su enhiesto miembro.
- Eres todo un hombre, y precioso... Debes cuidarte...
- Sé cuidarme perfectamente... –Sentenció Leo con dificultad sosteniendo esa mano que lentamente comenzaba a masturbarlo.
- Lo sé, pero debes cuidarte... Querrán robarte, eres hermoso, y muchos querrán tenerte... Yo no lo permitiré, yo no permitiré que nadie te robe, ni mucho menos, te lastime...
- Aioros... Por favor... –Suplicó Leo arqueándose un poco.
- ¿Qué?...
- Ven... –Pidió Aioria –Bésame...
Aun vestido Sagitario se dejó caer lentamente sobre el cuerpo de su hermano menor y buscó sus labios pero antes de llegar a destino se detuvo... Acaso ¿Eran consientes de que en verdad, no habría marcha atrás? Aioria estuvo a punto de protestar pero finalmente Aioros estrechó sus labios con su boca, primero con un leve contacto, superfluo de labios, que luego se convirtió en un beso profundo, donde las lenguas libraban un combate ardoroso por el dominio del otro.
Poco a poco, Leo fue desvistiendo a su hermano para quedar en igualdad de condiciones, dejando al descubierto ese cuerpo que en un pasado y que en el presente era admirado por él... Un suspiro escapo de sus labios, labios que se vieron presos por la boca del mayor.
Ahora si, sus pieles estaban en un contacto directo, un contacto que quemaba profundamente, dejando heridas difícil de sanar pero a esa altura ¿Qué importaba?. Aioria abrió ligeramente sus piernas para recibir mejor a su hermano, quien con delicadeza se acomodo mejor, con su miembro duro sobre la sagrada entrada del otro.
- ¿Quieres que te la chupe?... –Preguntó Leo y recibió la reprimenda de su hermano.
- Aioria... No te comportes como una ramera barata...
- Yo solo... –Se intentó excusar el menor sin comprender el reto.
- Si quieres chupármelo hazlo, pero no preguntes con esas palabras tan soeces...
- Lo siento, hermano...
Hasta en la cama, a pesar de ser ya un hombre, Leo recibía las reprimendas de su hermano mayor. Pero aun no le había quedado en claro.
- ¿Quieres... O no?... –Preguntó algo asustado de recibir otro reto.
- Quiero hacerte el amor... –Respondió Sagitario introduciendo apenas su miembro sin lubricar en la acostumbrada entrada de Aioria.
- Ahh... –Se le escapó a Leo, mitad dolor, mitad placer.
- Quiero estar dentro de ti... –Susurró el mayor en el rostro de su hermano, besando sus labios.
- Aioros...
- Quiero... Estar así contigo... –La mitad de su pedazo ya había atravesado los anillo de carne, y pudo sentir el calor envolver su miembro.
Aioria se aferró como naufrago a la espalda de Sagitario, mientras este, hundiendo su rostro en el cuello de Leo, dio una estocada firme y segura. Una lagrima recorrió su mejilla cuando sintió que su pedazo había llegado lo mas lejos posible. Aioros se quedo allí, quieto, disfrutando del momento y también buscando la compostura necesaria para seguir adelante.
¿Cómo puede ser que algo tan bueno los haga sentir tan mal?
Aioria descubrió el rostro de su hermano empapado en lagrimas, y sutilmente secó con la palma de sus manos su mejilla, enterneciéndose profundamente con aquella vista, se elevó un poco para poder besar sus labios al mismo tiempo que el mayor comenzaba con un lento vaivén.
Las mentes en blanco, no pensar en nada fue lo que necesitaron para llevar a cabo semejante acto inmoral, inmoral por lo menos para la sociedad.
El lento vaivén de Aioros, comenzó a tomar cierta velocidad, la necesidad de meterse mas y más adentro de su hermano menor comenzaba a desbordarlo, sentir en su miembro esa presión, saber, con el alma y con el cuerpo que Aioria estaba siendo completamente suyo.
Leo enredó sus piernas con las de su hermano, y levantó un poco las caderas para que su miembro se rozase mas intensamente con el vientre de Sagitario, supo que no faltaba mucho para llegar al final, lo podía ver en los ojos del mayor. Aioria cerró sus ojos y dejo que su semen escapase libre ensuciándolos a ambos, Aioros observó por ultima vez el rostro de su hermano menor para guardar en su mente su cara curvada por el inaceptable placer sexual.
Placer, eso era lo que demostraba el rostro de Leo, un profundo placer ¿Y quien se lo había causado? Su propio hermano... Un placer que solo un amante puede ocasionarlo. Ante la idea de que su hermano estaba gozando intensamente Aioros llevó sus manos a su cuello. Cerró sus ojos para conservar en su mente esa sonrisa y esa mirada, y para evitar que el rostro de su hermano, ahora de dolor y de confusión, suplantase esa gloriosa imagen.
Un par de estocadas, y Sagitario sintió su semen inundando el interior de Aioria, recién en ese momento aflojó la presión que sus manos hacían sobre el cuello de Leo, y con suma dificultad abrió sus ojos... Encontrando el cuerpo inerte de Aioria, descansando sobre el sillón.
No pudo mirarlo. Con lagrimas en sus ojos, desnudo, Sagitario se puso de pie y fue hasta la cocina... Busco una cuchilla y acostándose al lado del cuerpo ya sin vida de Leo, se produjo dos profundas heridas en lugares certeros, donde la arteria perdiese mas sangre que una simple vena. Abrazó el desnudo cuerpo de Aioria, tomándolo entre sus brazos, y se dejó caer en un profundo sueño sin retorno... Se dejo caer en el pozo más obscuro y profundo de los infiernos.
FIN
Seee, hace tiempo que no hacia algo tan enfermo y retorcido... ¡¿Qué!? ¡¿No les gusto el final?! Ok, esta bien, aquí voy de nuevo:
Placer, eso era lo que demostraba el rostro de Leo, un profundo placer ¿Y quien se lo había causado? Su propio hermano... Un placer que solo un amante puede ocasionarlo.
Aioros sintió como poco a poco su semen comenzaba a surgir desde lo más profundo de su ser, abrazó la cintura de Aioria y dejó que este se descargara, copioso, abundante, espeso, en su sagrado interior. Las respiraciones agitadas, el profundo olor a sexo que inundaba el Templo era su castigo por el pecado cometido.
Leo sintió las lagrimas de su hermano sobre su hombro y acarició su pelo, intentando buscar las palabras acordes:
- ¿Sabes.?.. Yo siempre te he admirado... –Aioria podía escuchar el sollozo del mayor –Cuando tu te fuiste, era muy pequeño... Y siempre te recordé... Pero cuando volviste y te vi...
Aioros se incorporó apenas, para acomodarse mejor y escuchar a su hermano menor.
- Me decepcioné...
- ¿Te decepcionaste?... –Aquello había dolido.
- Si... Porque no eras como yo te recordaba... Desde ya, aun muerto, tu vida, la vida aquí siguió su curso... Y cuando té vi no eras el mismo Aioros que yo tuve cuando era niño... Y me di cuenta de que te había perdido...
- ¿Perdido?... –Ahora si, las lagrimas cesaron y se incorporó completamente, saliendo del interior de su hermano con su miembro semi erguido.
- Si... Que no eras mi hermano...
- Pero Aioria... Yo siempre seré...
- Deja que me explique... –Pidió Leo –Supe que te había perdido, que no eras mi hermano, o por lo menos el que yo recordaba y comencé a verte como a un hombre... Quizás por eso para mi no fue todo tan traumático...
- Aioria ¿Tu?... –No supo bien que preguntar.
- Estoy enfermo... –Respondió Aioria con una sonrisa –Estamos enfermos Aioros...
- Si, lo sé... –Sonrió Sagitario. –Y que no nos den la cura...
Comenzaron a reír estrepitosamente dando los primeros indicios de que la cordura comenzaba a abandonarlos... Si, estaban enfermos ¿Qué mas daba? Quizás no encontrasen la cura nunca pero... Siendo un Santo, podían morir cualquier día, mejor vivir la vida.
El tiempo había pasado... Aioros no era el mismo Aioros, ni Aioria el mismo niño... Cuando se encontraron intentaron reconocerse, en vano... Pues supieron en su interior que el tiempo perdido era irrecuperable. Para Aioros fue más difícil, pero allí estaban, riendo a carcajadas y provocándose mutuamente para volver a repetir el acto más inmoral e indecoroso del mundo: El incesto... En sangre, pero no en alma, pues ya hacia tiempo que no se consideraban hermanos y antes de perderse mutuamente prefirieron buscar otro lazo, mas profundo y placentero.
FIN
¿Ya? ¿Conformes? Gracias por leer. Nos vemos en... Me olvidé o_O. Si tiran piedras por favor fíjense que no tenga punta.
21 de enero de 2007 – Argentina. |
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| 5thwitch |
Publicado: Mar Jul 24, 2007 7:39 pm |
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Seiya Fan

Registrado: 24 Jul 2007
Mensajes: 28
Ubicación: Italia
 
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| Siempre mi fic preferidaaaaaaaa! |
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| Shion |
Publicado: Jue Jul 26, 2007 9:38 am |
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Seiya Maníaco

Registrado: 23 Jul 2007
Mensajes: 399
 
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| me gusta mas el final retorcido :P |
_________________ ¿el tamaño importa?
el tamaño no tiene nada que ver con la Libido...solo hay que ver los elefantes..
¡¡ Mira lo grandes que son y no me excitan nada.!! |
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| Aphrodita |
Publicado: Sab Ago 11, 2007 9:37 am |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
Mensajes: 3358
Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
Reputación: 159.5   votos: 5
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5thwitch: Jajaja! Muchas gracias por tus palabras Me alegro que lo hayas leido hace tiempo, gracias a ello nos conocimos =)
Shion: Shiiii! A mi también *¬* Adoro los finales así, gracias por tomarte la molestia de dejarme un mensajito.
Besos! |
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| Aphrodita |
Publicado: Sab Ago 11, 2007 9:39 am |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
Mensajes: 3358
Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
Reputación: 159.5   votos: 5
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Autor: Bitriu, 22/Ene/2007 09:49 GMT-3: escribió:
quisiera estar anferma asi como airos (estoy loca)
Autor: Gadya, 23/Ene/2007 13:55 GMT-3: escribió:
SEEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHHHH!!! me gustó el primer final, tan oscuro, dan depre, tan... eso... no leía algo así desde... Cuervos en casa, qué buen final... si, estoy enferma, y qué, me encantan los finales asi!!!!! es que toda la onda del fic daba para ese... el segundo... bueno, si, final feliz... me sigo quedando con el primero XDD
Ahora si, pasemos al fic... si bien Aioria fue una de las primera parejas que leí para Aioros (quéeeee??? oOo Nada de Saga??????????????? ú_ù) sigo admitiendo que no me gusta para nada la pareja ¬¬ está bien, el incesto me fascia, peeeero... no se, Aioros x Aioria nunca me llamó la atención, quizás porque me daba algo de cosita... al ser el primer incesto que leí me quedó el tabu, y es gracioso, porque entre gemelos me encanta! y eso tendría que ser más tabu todavía, pero no me da nada... en cambio Aioros x Aioria... ahhh, mi complicada mente... aunque admito que si me gustó ver a Aioros tan freak XDDDD es algo que tenía pendiente en mi vida XDDD ahora sólo me falta Saga x Objeto contundente XDDDD
Y lo más gracioso es que yo estaba escribiendo un fic más o menos parecido, pero trio... creo que ahora no lo voy a escribir XDDDD
Gracias Orfeo (Bitriu) por leer y tomarte la molestia de comentar n_n
Gadya! No, porque siempre me decis lo mismo? Escribí ese fic igual . Ahora, a mi el incesto es... Tan contradictorio... Porque me gusta pero no, o sea ta bueno, pero solo puedo hacer fics enfermos cuando de hermanos se trata, es que... No es ¿Normal? Que sé yo, no soy psicologa. Poss, mira, mi primer fic leido fue un Ikki & Seiya mpreg o_O Y no me gusta el mpreg, me quedo la impresion, asi que te entiendo, sin embargo si me gusta el Ikki & Seiya Que locas mentes que tenemos. Gracias por leer!!!!
Rosas! |
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