Pegasus Fantasy
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Aphrodita
Publicado: Mar Jul 10, 2007 4:45 pm Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3368 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 170
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Dejaste ver tu corazón


Aphrodita


Hola Gadya, hola todos. Bien mi cielo: Feliz cumple atrasado, feliz primer añito, feliz todo jajajaja! Espero que te guste, yo disfrute haciéndolo sufrir a Shiryu y dejándolo mal parado a mí adorado ponny *_*.


One Shot / Lemon:


CAPITULO 1: “Ser sincero con los sentimientos, no es algo fácil”...


Santuario de Athena, Nueva Orden. Si bien los Santos Dorados que lucharon, no hacia muchos años, en la Guerra Santa contra Hades habían sido revividos por su Diosa, estos recibieron el permiso de abandonar sus puestos y dedicarse a una vida más normal.
Desde ya que todos los que pudieron irse del Santuario así lo hicieron, sin embargo, por una necesidad, Saga debió permanecer en su puesto... La Casa de Géminis aun no poseía dueño, pues si bien el gemelo lo era, también era Patriarca.
Todos los Santos Dorados novatos, eran muy jóvenes para ocupar el puesto de Patriarca, por eso sin mas opciones el peliazul que en antaño había librado una batalla contra su Diosa ocupando ese mismo puesto, era hoy en día Patriarca... Ironías de la vida: Quien había traicionado a la Orden por alcanzar ese poder, en ese momento lo ocupaba por mera decisión de Saori.
Nunca se supo si Saga estaba realmente de acuerdo, si envidiaba a sus demás compañeros por la vida que llevaban, o si odiaba su destino, lo cierto es que jamas se quejo, y jamas reprocho nada, ni siquiera cuando su Diosa le impuso un niño para que entrenase y ocupase el cargo de Géminis.
Luego de cinco años, algunos Santos tuvieron que demostrar su capacidad para ocupar el puesto vacante de cada casa, quedando en el siguiente orden:

Aries: Kiki.
Tauro: Geki.
Géminis: Saga.
Cáncer: Nachi.
Leo: Ikki.
Virgo: Shun.
Libra: Shiryu.
Escorpio: Jabu.
Sagitario: Seiya.
Capricornio: Ban.
Acuario: Hyoga.
Piscis: Marin, la única mujer en la Orden.

Al principio, cuando la mayoría tuvo que entrenar en Grecia para ganarse la Armadura de Oro, era todo puro revuelo y nerviosismo, y cuando la ceremonia se llevó a cabo, a mas de uno se le hizo extraño verse envestidos con sus respectivos mantos, así como ver a sus compañeros. Con el correr de los años, gracias a las reuniones que el Patriarca Saga solicitaba para tratar temas referidos a la Orden, y así como Misiones otorgadas por él mismo, se les hizo costumbre verse con el ropaje Dorado.
Luego de dos años viviendo en el Santuario, los Santos ya se sentían como en casa, yendo de un lado al otro, visitando a sus compañeros de armas y viviendo la misma vida que había vivido los anteriores Santos Dorados. Atrás había quedado la Mansión Kido, Japón y sus costumbres. El único que realmente se sintió cómodo desde un principio, obvio que fue Kiki, quien con sus quince años, había vivido la mayor parte en la Casa de Aries junto a su Maestro Muu.
Kiki había crecido ¡Y demonios que lo había hecho! Era todo un hombre a pesar de su corta edad, su cabellera de fuego que había crecido notablemente sin llegar a los hombros, lo convertía en un adonis Griego... Su belleza era masculina sin dudas, y muy cautivamente, mas de uno supo que a medida que transcurrieran los años, ese chiquillo se volvería endiabladamente más bello, sumado a la experiencia, seria una combinación sin dudas exquisitas.
Pero Kiki, como todo adolescente solo buscaba diversión, pasar la vida, y vivirla lo mejor posible antes de que una Guerra terminase con el ocio volviéndolo inevitablemente responsable. Siempre había sido un niño revoltoso, la diferencia era que ahora ya no era mas un niño, su cuerpo lo demostraba... Y sus travesuras eran de otro nivel. Mas de uno se quedaba observando al más pequeño del Santuario con ojos impuros y lujuriosos, miradas que no pasaban desapercibidas para el joven Aries.
Shiryu era quien siempre lo salvaba de sus líos y embrollos, Libra era una especie de hermano mayor, siempre cuidándolo y aconsejándole, como si ese fuese su deber, como si alguien superior le hubiese impuesto esa condición. Lo cierto era que para el pelilargo, Kiki era mucho mas que un amigo, era como el hermano menor que nunca pudo tener. Y Dioses, que Aries odiaba saber y sentir eso... ¿Qué mas quería Kiki que cortar ese lazo que lo distanciaba de ese hombre? Un lazo de hermanos que no le favorecía para nada y quizás eso explicaba su comportamiento tan descuidado y despreocupado en la Orden, una manera de llamarle la atención a Shiryu y demostrarle que ya no era un niño, que había crecido y que era tan deseable como cualquier otro. Los actos libidinosos de Aries, Shiryu no los tomo como esperaba Kiki, como un llamado de atención, sino simplemente como las travesuras de un adolescente... A los quince años, las hormonas siempre mandan... Pero a veces Aries se pasaba de la raya y era ahí cuando Shiryu ocupaba ese papel de niisan que nadie le había otorgado y que tanto molestaba a Kiki.
Subiendo las escalinatas que conducían a los Templos Superiores, Shiryu negaba con su cabeza convenciéndose que lo mejor era no inmiscuirse, bastante se había enojado Aries la ultima vez se involucro, como para volver a meter la “Cuchara”, pero... Los nuevos rumores, de verdad que lo preocuparon, pues una cosa era acostarse con muchachas y muchachas del pueblo, una muy distinta era con un compañero de Armas... Si Saga llegaba a enterarse de ello... Bueno no, Saga no era Shion, y conociéndolo a Géminis lo mas probable era que celebrase tal acto. Pero ¿Tenia que ser Geki? O sea, ¿Qué le había visto?... Libra atravesó su propio Templo y siguió camino con esa idea en su cabeza ¿Qué buscaba conseguir Kiki con su acto? ¿Qué lo echasen de la Orden? Si bien eran conocidas las relaciones entre Santos, estas eran bajo un completo silencio común y nunca salían a la luz por mas obvia que fuese la unión. Pero Kiki era aun muy pequeño, no tenía experiencia en esas cosas, en ocultar lo necesario... Siempre la boca se le iba, y terminaba hablando de más.
Shiryu intento alejar a su pequeño amigo de su mente y lo consiguió cuando, llegando al Templo de Sagitario, vio algo que termino por crisparle los nervios al siempre tranquilo y centrado Libra... Seiya hablaba animadamente con su vecino, o mejor dicho: Coqueteaba con Ban sin descaro. Como cual padre, Shiryu se acerco como un tornado a su amigo y sacándolo de un brazo lo arrastro rumbo a los Templos inferiores... Sagitario supo que lo mejor era esperar a que la furia menguara en el ex Dragón, también supo que no estaba en posición de reprochar nada pero aun así, tampoco iba a dar por perdida esa pelea el ex Pegasus.
En un santiamén atravesaron Escorpio y llegaron al Templo de Libra, recién en dicho lugar Shiryu soltó aquel brazo que aferraba como si fuese un enemigo:

--¡¿Qué te sucede?!... –Increpo Seiya con el mejor tono de inocencia que le pudo salir.
--¿¡Que me sucede!? ¿¡Que me sucedes!? ¿¡Dices!?... –Exploto Libra con las manos en su cintura y una mirada inquisidora --¡¿Crees que soy idiota?! ¿¡Que no me doy cuenta!?
Alguien ingresó al Octavo Templo, pero ninguno de los dos involucrados en la discusión notaron ese detalle.
--¡Solo estaba hablando! ¡Dioses!... –Exclamo Sagitario indignado –Te estas volviendo muy paranoico con ese tema...
--¡Te parece, maldición!... –El pelilargo no iba a dejarlo pasar así como así --¡¿Hablando?! ¡¿A ti te parece que coquetear con alguien es lo mismo que hablar?!...

Kiki, de espaldas al Ex –Dragón negó con su cabeza al escuchar parte de la discusión, siempre era igual, y siempre terminaba igual... Con una reconciliación, para después volver a lo mismo... Era un círculo continuo de nunca acabar.

--Shiryu...
--Además dime... ¡¿Por qué vas tan seguido al Templo de Saga?!... –Al ver que su niño iba a acotar algo, Shiryu se le adelanto --¡¡Y no me vengas con eso de que es el Patriarca!! ¡¡¡Porque ninguna reunión se hace por la noche y menos en el Templo de Géminis!!!...
--Shiryu... –Volvió el morocho a llamar la atención de su hombre, mirando sobre su hombro pudo ver la sonrisa lastimosa de Aries y su porte desgarbado –Kiki...

Libra volteo confundido al escuchar ese nombre y efectivamente, el muchacho estaba de pie en su Templo con las cejas arqueadas y una sonrisa burlesca en su rostro. El pelilargo bajo los humos, y tranquilizándose pronuncio:

--Hola Kiki...
--Perdón si interrumpo... –Dijo el pelirrojo rascándose la punta de la nariz sutilmente.
--No... Para nada... –Se adelanto el Ex Pegasus exclamando con efusividad y alegría, el joven había sido su salvavidas en un momento tan delicado como ese, pues no supo que contestarle a su amante sobre sus visitas nocturnas al gemelo.
--Si quieren... No tengo problema... –Pronuncio Kiki señalando al aire la puerta –Vuelvo mas tarde...
--No hace falta Kiki... Seiya ya se iba... –Espeto el ex Dragón con tono firme, tan firme que Seiya no tuvo mas alternativas que saludar y dejar a los dos amigos dialogando solos.

Aries, como de costumbre, se dejo caer en el sillón de manera desordenada, Shiryu se acomodo en el sillón de enfrente luego de alcanzarle una taza de te, comenzaron a dialogar como buenos amigos que eran, pero como siempre, el lemuriano quiso volver la conversación mas adulta, demostrarle al otro que ya no era un niño:

--Si... A pesar de lo que digan... El grandote tiene lo suyo... –El pelirrojo arqueo sus cejas fugazmente, por supuesto se refería a Geki, su vecino.
Libra nada acoto, se limito a reír despacio por la picardía del muchacho.
--Es bastante brusco... Pero a mi me gusta así... A veces, claro... –Continuo Kiki observando las reacciones de su amigo, esperando ver algún atisbo de celos o algo. –Al otro día me dolía todo el cuerpo... No era para menos, me dio como si fuese la ultima vez, encima la tiene así... –Hizo un gesto raro con sus manos.
El pelilargo, reaccionando intento desviar el tema:
--Kiki... Por favor... –Suplico avergonzado al ver la despreocupación del menor.
--¡¿Qué tiene de malo?!... –Pregunto Aries riendo –Todo el mundo lo hace... Y sino lo hacen ¡Deberían!... No saben lo que se pierden...

El ex Dragón sonrió nuevamente tomando un sorbo de su vaso, se quedo observando a ese joven adolescente que sin mas hablaba de sus aventuras amorosas como quien comenta una entretenida excursión. Ni siquiera él, a esa edad vivía la vida de aquella forma y mucho menos consideraba el sexo como un estilo de vida, o una filosofía, era cierto que las hormonas mandaban, pero de ahí a hacerles caso todo el tiempo, a veces el lemuriano exageraba con ese tema.
El pelirrojo bajo su vista nervioso y se dedico a revolver su te, la mirada insistente del otro se le había clavado muy profundo en su ser ¿Que pensaría Shiryu de él? ¿Lo seguiría viendo como un crío? ¿Sentiría algún tipo de celo?. Decidido, Kiki continuo hablando despreocupadamente.

--¿Y sabes quien no se queda atrás?...
--No... ¿Quién?... –Pregunto Libra mas que nada por complacer al otro, no imagino con lo que se venia.
--La virgen... No tiene nada de virgen... –Aries rompió a reír tirando su cuerpo hacia atrás –No se si Acuario tuvo algo que ver en ello... ¡Pero Dioses que manera de coger!... –Exploto jocoso.
--¿Q-Que?... –El pelilargo dejo el vaso de jugo antes de atragantarse.
--Shun... Con su carita de ángel no engaña a nadie... Si, te comprendo... –Dijo el lemuriano al ver el rostro del otro –A mi también me sorprendió...

El japonés se puso de pie conteniendo la furia, el no solía explotar con facilidad, las cosas no solían hacerle perder la compostura, pero todo tiene un limite... Y por Zeus, por momentos el pelirrojo odiaba esa pasividad y tranquilidad en el otro, solo lo veía desbordarse cuando algo involucraba al estúpido de Seiya... Si, Kiki odiaba con todo su ser a Sagitario, aunque odiar es un sentimiento muy fuerte, pero rayaba esa idea.

--¿Qué sucede?... –Pregunto Aries, no pudo ver el rostro de su amigo ya que se encontraba detrás del sillón, a sus espaldas.

El lemuriano sonrió victorioso, nunca supo los motivos verdaderos, pero desde hacia dos años que la relación de Shiryu con Shun no era para nada buena... Quizás había acertado y dado en el blanco, quizás Libra ahora si se retorcería de celos. El pelirrojo no supo lo que causo en el pelilargo, no supo que removió en su interior recuerdos dormidos y dolorosos que eran preferibles dejarlos así.

--Kiki... –Pronuncio el japonés –Ya es tarde... Ve a tu Templo...

Kiki bajo su vista nuevamente, una tristeza lo inundo por completo, observando el líquido negro que bailaba en la taza llego a la conclusión de que a Shiryu no le importaba... No le importaba saber con quien se acostaba o con quien dejaba de hacerlo.
Aries prácticamente sin probar su te y sin saludar, se puso de pie y se retiro con el corazón en un puño. Tomó la reacción pasiva de Libra como una despreocupación, dejando en claro que nunca le importo y que nunca le importaría nada de él... Lejos de eso el pelilargo se alarmo... ¿Se alarmo o solo era una excusa para poder ir y decirle a Virgo en el rostro lo que se tuvo guardado durante dos años? Sin pensarlo demasiado, el japonés busco serenarse, recuperar el aire que escaseaba en sus pulmones a causa de la bronca, y se encamino con paso firme y decidido hasta el Templo del peliverde.


;;;;;;


Cuando Shiryu llego al sexto Templo del Santuario ingreso con paso firme y seguro, como un huracán, ni siquiera busco hacerse notar, tampoco hizo falta, ya que sus pasos rebotaron en la Casa de Virgo alertando a su dueño.
Shun se puso de pie y salió de la cocina... Ni en un millón de años hubiese esperado semejante visita, por el porte y el rostro de Libra, este no fue precisamente a visitarlo en son de amistad.
Sin tapujos el pelilargo soltó increpándole con un dedo:

--Quizás a ti no te importe... Pero a mi sí...
--¿De que hablas?... –El peliverde lejos de molestarse o enojarse intento descifrar las palabras de su compañero de armas.
--Sabes perfectamente de que hablo... ¡De Kiki!... –Exploto el ex Dragón a lo ultimo manteniendo su erguida postura –Él es un crío... Un adolescente hormonal e impulsivo... No sabe controlarse y eso será la causa de su expulsión...
--Shiryu... –Habló el ex Andrómeda interrumpiendo las palabras del otro –Por empezar... Kiki no es tan crío como tu crees... –Una sonrisa cálida se instalo en su rostro, supo en su interior que el fin de Shiryu fue siempre cuidar del revoltoso Kiki sin darse cuenta que este había dejado de ser un niño.
--¡No importa si lo es o no!... No deja de ser un adolescente...
--¿Y con eso?... –Con sus palabras, Shun busco llegar a la raíz del problema sin querer causar la ira del otro.
--¡Se meterá en problemas! ¡Se le ira la lengua y hablaras de mas!... –Libra intento contenerse, comenzaba a salirse de sus cabales
--No deberías preocuparte por el Patriarca... –La sonrisa de Virgo en ese momento fue sarcástica –Saga no es Shion...
--Solo te advierto una cosa Shun... –El pelilargo mantuvo una distancia prudencial, no quiso perder la poca cordura y abalanzarse sobre el peliverde para molerlo a golpes --A Kiki lo llegan a echar de la Orden por tu culpa y lo pagaras muy caro... –Dio la vuelta para marcharse de aquel Templo, ya había dicho todo lo que quiso decirle, en parte.
--¡Shiryu!... –Llamo el ex Andrómeda con voz firme --¿Qué tengo que hacer? ¡¿Dime?!... –Exigió a lo ultimo...
--¿Eh?... –Se desconcertó Shiryu dando la vuelta para observar extrañado a su antiguo amigo.
--¿Qué tengo que hacer para que me perdones?... –Explico Shun con la voz un tanto quebrada, por mas que quiso disimularlo todos esos años, la falta de Libra se hizo sentir en su vida --¿Qué tengo que hacer para que entiendas que?... Que... Yo no lo sabia...
--¡¿No lo sabias?! ¡Ja! Shun... No me hagas reír... –El ex Dragón comprendió a la perfección las palabras del menor. --¿Me vas a decir que no sabias lo que pasaba entre nosotros?...
--¡Pues, sí!... –Admitió Virgo dolido --¡Pero nunca supe!... ¡Dioses!... No me imagine que lo de ustedes era tan serio... No imagine que tu... Que tú lo querías tanto...
--Te acostaste con el hombre que amaba... A mis espaldas... Y eras mi mejor amigo Shun... Entiéndeme... Me llevara tiempo perdonar algo así... – Dicho eso, sin mas, Libra se fue del Templo ahogando un llanto.

¿Cuánto tiempo mas tendría que esperar? Se pregunto el peliverde. Ya había aguardado por ese perdón dos agonizantes años... ¿Tanto costaba recuperar la amistad del pelilargo?... Es difícil perdonar a quien amamos, ya que las cosas nos duelen el doble cuando vienen de quien menos las esperamos... Pero si lo había perdonado a Seiya ¿Por qué no a Shun?. De alguna retorcida manera, el ex Dragón busco enojarse con Virgo, echándole por completo la culpa, quizás para no aceptar que el error fue de Sagitario, o quizás para no ver la realidad: Que el peliverde no fue la única victima del engaño del menor de los Kido.


::::::


Al otro día, apenas se levanto, Shiryu no había desayunado aun que un joven pelirrojo irrumpió en su Templo hecho una furia.
Kiki, primero indignado por la reacción pasiva del otro, termino por explotar cuando se entero de la visita de Libra a Shun ¿¡Quien, con un demonio, se creyó ese pelilargo para inmiscuirse de esa forma en su vida personal!? ¿¡QUIÉN!?.

--¿Kiki?... –Susurro el ex Dragón aun dormido, de pie en su cocina, con el torso desnudo.
Aries intento no quedarse con cara de idiota observando los pectorales marcados de aquel ser que hacia tiempo le quitaba el aire y el sueño, hasta inclusive, por momentos, las ganas de vivir.
--¿¡Conque derecho fuiste al Templo de Virgo!? ¿¡Conque derecho te interpones en mi camino!?

Shiryu abrió sus ojos como plato, si bien escuchaba su compañero le estaba reprochando pero ¿Qué?... ¿El hecho de ir al Templo de Shun? ¿El hecho de hablar con él? ¿O el hecho de hacer todo a sus espaldas?.

--Perdón si mi actitud te molesto... –Fue lo único que pudo decir Libra acomodando un poco las ideas en su revuelta cabeza.
--¡¡¿Perdón?!!... ¿¡¡¡Perdón es lo único que me dices!!!?... –Ahora si, el lemuriano estaba que hervía.
--¿Cuál es el problema Kiki? Explícate... –Aunque el pelilargo no solía perder la paciencia con facilidad, la conversación lo estaba poniendo un tanto... Sensible.
--¡Primero actúas como un idiota! ¡Nunca te importa un carajo lo que hago y dejo de hacer! ¡Y solo por que es Shun, fuiste y hablaste con él!... –Kiki de pie, increpo a su amigo de manera efusiva y gestual --¡¿QUIEN TE NOMBRÓ MI PADRE?!... –Odiaba que se adueñase de ese rol que nunca nadie le otorgo.
--Kiki... Primero... –Numeró el mayor harto de los reproches del otro –No intento ocupar ningún rol en tu vida...

“Chocolate por la noticia” Pensó Aries tranquilizándose un poco, aquella frase se le calo profundo en los huesos, desde ya que Shiryu le había demostrado un millón de veces que no tenía la intención de ser parte de su vida, pero ¿¡Se lo tuvo que decir!? Bastante era con vivir eso cada día a flor de piel, como para escucharlo de la boca del mismo Libra.

--Segundo... –Continuo el japonés elevando su voz, demostrando un poco de autoridad –Quizás si... Me metí en tus asuntos... Pero por que me preocupo por ti...
--¿¡Te preocupas por mi!?... –El lemuriano soltó una risa irónica.
--Si... Me preocupo... –Reafirmo el ex Dragón serio y muy molesto.
--Pues déjame decirte que a veces lo disimulas muy bien... –Dijo el pelirrojo sarcásticamente –O te comportas como un idiota ignorándome olímpicamente... O haces estas cosas que no entiendo...
Bien... Era la segunda vez que Kiki llamaba a Shiryu “Idiota”, y eso no paso desapercibido para el aludido... Aries jamás insultó a Libra, ya sea por respeto o lo que fuese, pero no era habitual en él.
--Te equivocas... Siempre me preocupo por ti... Pero tu lo has dicho antes: No soy tu padre y por ende no puedo cambiar las cosas... Pero si a ti no te digo nada y no te reto, es para que no te enojes conmigo...
--¡Mira lo bien que te ha salido!...
--Fui a hablar con Shun... –Interrumpió el ex Dragón con voz firme –Por que él es el adulto... Él esta actuando mal... Tu solo eres un adolescente que intenta vivir su vida... Sin preocupaciones y libre... Pero él no, él sabe las consecuencias que puede acarrear en la Orden, algo de estas magnitudes...

Una sorpresiva lagrima amarga de angustia y soledad, surco el rostro fino y aterciopelado del lemuriano... Si las palabras anteriores le habían abierto una herida en su corazón, estas nuevas de Shiryu fueron como agua salada en la misma herida... ¡Dioses! Aparentemente, la imagen de Libra, sobre el pelirrojo, no cambiaria ni en cien años... Ni por mas amantes que este ultimo tuviese, ni por mas aventuras que le contase a su amigo. Kiki lo comprendió... El era solo eso: Un adolescente enamorado de un hombre que solo lo veía como a un hermano menor. ¡Bha! Un hombre, el pelilargo contaba con solo 21 años, pero aparentemente, esa corta diferencia era suficiente para abrir una brecha entre ambos.
El japonés se quedo de piedra al ver las lagrimas bañar el rostro compungido del mas joven, se acerco a él despacio, con la intención de estrecharlo entre sus brazos y consolarlo, nunca quiso hacer ni decir nada que lo lastimase... Sin embargo, al ver este acercamiento, Aries dio un paso hacia atrás evitando la reconfortante caricia.

--No... –Susurro el lemuriano con la voz quebrada.
--Kiki... Yo... Lo siento... No se que dije, perdón... –Dijo el ex Dragón dolido por la distancia del otro y extrañado por la reacción.
--Una vez mas me demuestras lo idiota que eres... –Dijo el pelirrojo con un atisbo de enojo en sus palabras.
--¿Por qué me dices eso?... –Ya era la tercera vez que lo llamaba así.
--Porque lo eres... Nunca te das cuenta de nada... –Kiki siguió dando pasos hacia atrás a medida que su compañero se acercaba –Eres un idiota y un cornudo que nunca se da cuenta de nada... –Reafirmo nuevamente, ahora si, lleno de furia –¡Estas con un tipo que no te valora!... ¡¡Que no sabe el hombre que tiene a su lado!!...
--Kiki... –Shiryu intento defender a su indefendible amante, pero el otro no se lo permitió.
--Te engaña... En tus propias narices y tu no haces nada... Que poca autoestima te tienes Shiryu... Nunca lo espere de ti... –Aries trago saliva al ver que las palabras le costaban salir, intento regular su entrecortada respiración y con la manga de su camiseta limpio violentamente sus lagrimas.
--Eso ya lo se... No necesito que un crío venga a decírmelo, no soy tan idiota... –Las palabras del lemuriano tuvieron un efecto desconocido hasta para el mismo Libra.
--Tu eres tan idiota... –Continuo el pelirrojo hiriente, lanzando una risa irónica –Que cree realmente que Seiya sube para encontrarse con el Patriarca...
--Kiki ¡Basta!... –Pidió el pelilargo conteniendo sus puños, cerrando sus ojos y contando hasta diez, apretó tan fuerte que por poco sus dedos se le clavan en la palma de la mano.
--Pero nunca llega... Siempre encuentra algo mas entretenido en el ultimo Templo... Y no Shiryu... –Dijo Kiki con tono sarcástico –No va a verla a Marin por entrenamiento... O ¿Quien sabe? quizás si... Quizás Piscis le este dando algunas clases especiales a su antiguo discípulo... No me extraña, siendo la única mujer...

El ex Dragón abrió sus ojos lentamente al escuchar esas palabras, porque una cosa era el estúpido de Ban, su mejor amigo Shun y hasta el Patriarca Saga, pero una muy distinta era verse engañado por una mujer, sobre todo a Marin quien se había ganado su respeto.
Aries noto la reacción de su compañero y en ese momento, tarde, se arrepintió de sus palabras... Tan enojado e insultado que se sintió, que no reparo en el daño de sus acusaciones. Un ruido los trajo de vuelta a la realidad, bruscamente voltearon la mirada hacia la puerta, debajo del marco de la misma, Seiya freno sus pasos al ver la extraña situación.
El lemuriano seco nuevamente las lagrimas y como un torbellino paso por esa puerta empujando con fastidio a Sagitario, Shiryu negó con su cabeza y luego de dirigir su vista hacia su hombre quien no comprendió los motivos de tal arrebato en el pelirrojo, se contento con mirar el suelo y masajearse la nuca ¿Valía la pena explotar una vez mas y pedirle explicaciones al morocho, para escuchar excusas y palabras vacías de arrepentimiento? Sin dudas, el ex Pegasus era un caso perdido y ni ganas tuvo Libra de discutir con él, bastante había tenido con ese adolescente impulsivo. Al fin y al cabo si, comprobó el pelilargo, era un completo idiota y un cornudo sin remedio ¿¡Que mas daba!?.


______


Shiryu esperó alguna reacción por parte de su amante, o alguna pedido de explicación de lo sucedido esa mañana con Kiki, pero lejos de eso, Seiya permaneció ese día y los siguientes en un estado de mutismo que alarmo al otro.
Sagitario se comportaba de manera muy extraña, pensativo y silencioso, mas servicial que de costumbre y mas cariñoso y dispuesto ¿Qué estaba pasando allí? Se pregunto Libra consternado, lo mejor era no saber: La curiosidad mató al gato... En este caso Shiryu mató al Pegasus. Y ni tanto, porque ya estaba curado de espanto (Como suele decirse) Por el pequeño de los Kido.
Fue una tarde gris y fría, donde Sagitario exploto sin poder contener mas la angustia, entre lagrimas y sollozos, sentados en las escalinatas de Libra le confeso a su amante un engaño con su vecino Escorpio... Automáticamente el pelilargo soltó el abrazo y lo distancio fríamente de su cuerpo.

--P-Perdón... Perdóname Shiryu... –Suplico Seiya sin contener sus lagrimas, a esa altura ya ni vergüenza le daba llorar, prácticamente se había vuelto un experto en conseguir el perdón a base de lagrimas, una manera de dar lastima.
--¿¡Y me lo dices así!?... –Exploto Shiryu respirando con dificultad, era en esos momentos donde realmente tenia unas irremediables ganas de romperle a Sagitario la cabeza contra la columna de su Templo, otra cosa a la que el morocho estaba acostumbrado ¿Cuántas veces su cabeza se estrello en batalla? Así quedo el pobre.
--Te juro... Que de haber estado sobrio, no lo hubiese hecho... –Iluso el ex Pegasus al creer que esa era una buena manera de explicar lo acontecido.
--¡Encima con Jabu! ¡¡Ni un poco de respeto me tienes!!... –Libra reparo en las palabras de su amante y acoto --¡Fue en el cumpleaños de Geki! ¡¿Verdad?!... ¿¡¡Verdad!!?... –Al ver que el otro solo se limitaba a llorar lo tomo de los brazos y lo sacudió --¡Dime por lo menos!...
--¡¡Si!!... ¡¡Si!!... –Respondió Seiya ocultando su mirada --¡Fue en el cumpleaños de Geki!...
--Claro ¿No?... –Recordó el pelilargo, soltando los brazos de su niño, se puso de pie para observarlo desde arriba con desprecio –Cuando desapareciste de la fiesta, no fuiste a dormir porque te sentías mal, como me dijiste... ¡Estabas revolcándote con Jabu!...
--Shiryu yo...
--Basura... –Escupió el ex Dragón las palabras con desprecio, para continuar con cinismo –Cuéntame ¿¡Que tal la pasaste!? ¡¿Te lo metió en la boca, como tanto te gusta, te la dio por atrás, de espaldas y de pie?! ¡Por que a ti te encanta así!...
--Shiryu... ¡Ya basta!... –Comenzaba a ser ofensivo, además lo estaba asustando, Shiryu no era para nada cínico, eso era algo normal y cotidiano en Ikki pero no en Libra.
--¡¿Dónde te cogió?!... –Lejos de escuchar el pedido de su amante, el pelilargo continuo aun con mas efusividad --¿¡Donde!?... ¡Dime, basura!... ¿¡En tu Templo!? ¡¿En el suyo?!... ¿¡O EN EL MIO!?...
--En su Templo... –Respondió Sagitario con un dejo de idiotez, creyó que era lo mejor, quizás si le respondía algo, lo que fuese, pero algo y pronto, su hombre dejase de lado esa postura cínica que comenzaba a atormentarlo.
--Vete... No quiero ni olerte cerca... –Espeto el ex Dragón un poco mas calmo e ingresando en su Templo dejo a un supuesto destruido Kido sentando en las escalinatas de su Casa.

El morocho busco componerse, y una vez mas tranquilo ingreso al Templo de Libra en busca de su amante predilecto, lo hallo de espaldas, en el baño, con el grifo del agua fría abierto y quizás llorando. El ex Pegasus, teniendo en cuenta el peligro que representaba para su vida semejante acto, tomo por detrás a Shiryu, abrazando su cintura y depositando unos cálidos besos en su cuello.
Libra soltó un suspiro de resignación y se observo a través del espejo, con los ojos un tanto rojos y en esa situación deplorable, se sintió el ser mas patético de la historia.
El pelilargo se dejo vencer, volteo para estrechar en sus brazos a su incorregible niño y beso su boca con tanta pasión y con tanto enojo que un hilillo bien merecido de sangre corrió por los labios de Seiya.


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Shiryu sintió un gran vacío en su corazón, lamentó que la discusión con Kiki lo halla distanciado de él... A causa de su estupidez, Libra lo único que había conseguido era el enojo de Aries, pero lejos de eso, el lemuriano solo necesito acomodar sus sentimientos y serenarse un poco... Por mas que quisiese, y por mas intentos que hizo, jamás pudo y jamás podría distanciarse del pelilargo... Aunque eso le pesara.
Costó la reconciliación definitiva entre estos dos amigos, pero para alegría de ambas partes, lograron volver a ser los mismos que antes, siempre y cuando mantuvieran una condición impuesta por el otro... Por su lado el pelirrojo le exigió a su compañero que dejara de ser tan idiota con respecto a Seiya; mientras que el ex Dragón le exigió a Kiki que siempre fuera sincero y directo con él, que no se guardase nada... Aries esbozo una sonrisa nerviosa al escuchar esas palabras ¿Hasta que punto debería ser sincero y directo con el hombre que amaba en secreto?.


CAPITULO 2: “El dolor y el alivio que causan las palabras sinceras”...


Kiki atravesaba el Templo de Libra con una sonrisa radiante en su rostro, Shiryu al verlo pasar sonrió enternecido con aquella imagen... Imponente, Aries portaba su armadura rumbo a su propio Templo, venia de una reunión con el Patriarca... De seguro alguna Misión, aunque Saga no solía darle misiones al lemuriano por considerarlo joven y con poca experiencia, aparentemente había cambiado de parecer.
Libra se sintió hasta orgulloso y sorprendido, jamás imagino que la armadura de Aries le sentase tan bien al pelirrojo, pero esa vestimenta dorada lo hacia brillar por demás, dándole un aspecto mas adulto y masculino y no tan desgarbado y adolescente.
Lejos de preocuparse, el pelilargo no vio nada extraño en eso, hasta que... Si hasta que algo o alguien le hizo ver la realidad... Y odió a Hyoga en su momento con toda la expresión de la palabra, lo odio por demostrarle que Saga no dejaba de ser un pervertido y un aprovechado... Alarmado, Acuario fue a confesarle a su amigo y compañero de batallas un comentario hecho por el mismo Géminis, donde alardeaba sobre como “Se movía al pendejo cuando estaba arriba”.
Cómo cual padre, el ex Dragón puso el grito en el cielo... Y no fue por considerarlo a Kiki demasiado chico para andar haciendo esas cosas, ni por la desfachatez de quien debería dar el ejemplo, el Patriarca... Sino porque conocía lo suficiente a Saga, tanto que sin ir mas lejos, había sido su primer hombre, como a muchos Santos jóvenes le había pasado, y le crispo los nervios imaginar a ese hombre, que le doblaba en edad a Aries... Sometiendo a sus mas bajos instintos a una criatura tan dulce como lo era el lemuriano... Bueno, lo de dulce estaba por verse, el punto era que ¡Por todos los Dioses! ¡El pelirrojo solo tenia 15 años! ¡Y Géminis con sus 35 se lo estaba gozando, siendo el Patriarca, la máxima figura dentro del Santuario!.
Pero no, esta vez no iría con Saga, otro que era un “Caso perdido”; iría con el mismo jovencito para aclarar los tantos ¡¿Qué es eso de andar acostándose con un hombre mucho mayor?! Ni se imaginaba Kiki el embrollo en el que se estaba metiendo al liarse con un tipo así y para mal en pero ¡Geminiano!.
Dejando al pobre ruso solo en su Templo, Shiryu vestido mundanamente, bajó hecho un nervio hasta la Primera Casa del Santuario.
Inevitablemente, como si fuese necesario, al atravesar Virgo, las imágenes de lo sucedido hacia ya dos años, golpearon fuertemente en la cabeza de Libra ¿Justo en ese momento tenia que recordar lo ocurrido entre Seiya y Shun? Pero nada sucede porque si... Todo tiene una razón de ser, y esa verdad, el japonés, lo descubriría mas adelante.


* Flash Back *


Shiryu ingreso al Templo de Virgo con el fin de entablar un dialogo con Shun, necesitó contarle la ultima que le había hecho Hyoga a Ikki para joderle su día... Sin embargo unos gemidos característicos de gozo lo alertaron.
Cuando Libra decidió que lo mejor era irse para no estorbar al peliverde en plena faena, algo lo hizo desistir... O mejor dicho un gemido le llamó poderosamente la atención... Un gemido demasiado conocido para el pelilargo quien siguió sus pasos, con algo de duda y temor por lo que podría llegar a encontrarse, adentrándose mas en el Sexto Templo del Santuario... Se cuido de no hacer ningún tipo ruido con sus pies y pronto, sus dudas y temores fueron confirmados.
Sin ningún tipo de reparo, sin siquiera tomar la precaución de cerrar la puerta, ya sea por respeto o para evitarle tal disgusto, esta se encontraba abierta de par en par, permitiéndole al ex Dragón observar con dolor al hombre que amaba abierto de piernas y recibiendo sin tapujos ni restricciones el enhiesto pedazo de su mejor amigo.
Ni Seiya, ni el ex Andrómeda notaron enseguida la presencia del otro, tan enfrascados que estaban, tan dedicados a lo suyo que ofrecieron, por un buen tiempo, un espectáculo por demás hiriente y ofensivo al pobre de Shiryu... Gimieron y se retorcieron de placer... Libra de pie en el marco de la puerta se limito a grabar a fuego en su mente las funestas escenas, para recordar mas adelante porque odiaba a ese par, aunque bueno, se quedo odiando a Shun únicamente.
El primero en notar la presencia del pelilargo fue Sagitario, quien sobresaltado solo atino a separarse de Virgo y ponerse de pie rápidamente.

--¡Shiryu! ¡Yo te lo puedo explicar!... –Si, esa frase nunca puede faltar.

El peliverde consternado se sentó en su cama observando a uno y luego a otro, lentamente las facciones tranquilas del ex Dragón fueron mutando dándole un aspecto diabólico... Algo iba a decir, abrió su boca:

--Son una basura... ¡UNA MIERDA!... –Exploto soltando parte de su ira.
--Shiryu... Tranquilízate... Podemos hablar... –Se animo a decir Shun con voz neutra comprendiendo en parte la situación.
--¡No tengo nada de que hablar con ustedes!... –Espeto Shiryu con desprecio y dirigiéndose al ex Pegasus acoto --¡VISTETE PEDAZO DE PUTO!...
--Shiryu, tampoco es para que le hables así... –Sentencio Shun muy cerca de su amigo, aun desnudo.
--¡Y TU NO ME HABLES! ¡¡NUNCA MAS!! –Dijo Libra señalándolo con un dedo --¡¡¡JAMAS ESPERE ESTO DE TI SHUN!!!...
Ya vestido a duras penas, Seiya camino hasta su pareja con algo de duda... Con violencia, el pelilargo lo tomo de un brazo y lo jalo fuertemente.
--No Shiryu, tranquilízate primero... –Pidió Virgo nuevamente al verlo a su amigo en ese estado, jamás lo había visto tan sacado y fuera de si... Pero fue un error, cuando se acerco a ellos con el fin de evitar un maltrato hacia Sagitario, el ex Dragón le propino una fuerte trompada dándole de lleno en la boca del estomago.

Mientras Shiryu se llevo a la rastra a un semi vestido Seiya... Desnudo y encorvado en el suelo, Shun comprendió lo delicada de la situación, pero jamás creyó que le costaría tanto recuperar la confianza de Libra. Había caído en el juego de Sagitario, sin saber los verdaderos sentimientos del pelilargo y lo involucrado que este estaba con el morocho.


*Fin Flash Back *


Aries, esos días de calor los odiaba, pues su muy querido amigo solía andar ligero de ropas, inclusive sin una remera, ignorando por completo lo que causaba en su pequeño compañero... Ese día no fue la excepción, si bien Libra estaba vestido, solo llevaba una remera un tanto ceñida que marcaba cada uno de sus músculos invitando a morderlos y un pantalón holgado deportivo, de tela tan fina que con el mas mínimo contacto uno podía acariciar sin impedimentos su carne.
Pero lejos de quedarse embobado con esta imagen, el lemuriano se puso a la defensiva al ver el fuego en los ojos del pelilargo... El ex Dragón no le había dado tiempo al otro de sacarse su Armadura.

--¡¿Una nueva, ahora?!... –Increpo el japonés.
--¿Q-que sucede?... –Balbuceo el pelirrojo.
--¿¡Te estas acostando con Saga!?... –Pregunto Shiryu sin tapujos.
En vez de contestar, Kiki se entretuvo retirando cada parte de su Armadura.
--Y con eso ¿Qué?... –Fue casi un susurro.
--¿¡¡Cómo “Y con eso ¿Qué?”!!?... ¡¡¡Es el Patriarca!!!... –Se indigno Libra observando como el otro se desprendía de su ropaje dorado con un cierto toque de sensualidad, como quien se quita la ropa frente a su amante.
--No tiene nada de malo... Por ser Patriarca no deja de ser hombre y de tener necesidades...
--¡PERO TIENE CASI 40 AÑOS KIKI! ¿¡¡QUE TIENES EN TU CABEZA!!?... –Por fin, el pelilargo dijo lo que quiso decir desde un principio.
--Vuelvo a repetirte Shiryu... No tiene nada de malo... –Dijo Aries sentándose en su sillón de manera desordenada --Y en tal caso es mi problema... Nunca te importo con quien me acostaba o dejaba de hacerlo ¿Ahora te viene a importar?... –Nuevamente le salió con eso a su amigo.
--¡¡ERES UN CRIO!! ¡¡¡UN PENDEJO QUE NO SABE LO QUE HACE!!!... –Exploto el japonés impotente de hacerle entender la gravedad del asunto.
--¡Deja de recordármelo! ¡¡Maldición!!... –Se exaspero el menor poniéndose de pie súbitamente --¡¡¡Ya no lo soporto mas!!!...
--Kiki... –Susurro el pelilargo al ver la reacción de su compañero, frunció su frente confundido e indagándolo con la mirada, mirada que el lemuriano evito, acotó –Me prometiste que serias sincero... –Supo que algo ocultaba el pelirrojo, pero no supo que era.
--¿Quieres sinceridad, carajo?... –Pregunto Kiki conteniendo sus lagrimas y moviéndose nerviosamente en el mismo lugar, como buscando algún escape.
--Ni se te ocurra tele transportarte... Mas lejos que tu propio templo no puedes ir, lo sabes... –Dijo el japonés con tono tranquilo --Así que es en vano... No intentes escapar...
--¡Ya lo se!... No iba a tele transportarme de todos modos... –Reconoció Aries bajando su vista al suelo, su rostro cambio drásticamente cuando comenzó a llorar en silencio.
--Se sincero Kiki... Lo prometiste...
--¡Mierda!... Estoy cansado de que me veas siempre con esos ojos de... De... ¡Hermano mayor!... –Exclamo el lemuriano con desprecio.
--Lo siento... No pensé que eso te molestaría... Perdón si te quiero... –El ex Dragón arqueo una ceja ¿En donde se vio que a alguien le molestase que lo quisieran de esa forma?
--¡Ese es el puto problema!... –El pelirrojo llevo una mano a su frente y la otra a su cintura.
--¿Qué te quiera?... –Ahora si, Shiryu lanzo una risa incrédula ¿Qué estaba pasando allí?.
--¡¡No puedo soportar tu cariño!! ¡¡¡Por que no quiero que solo me estimes!!!.
--Explícate mejor... –Suplico Libra consternado.
--¡Pero claro!... –Exclamo Kiki con sarcasmo --¡¡Tu, siempre el “Señor Correcto”!!...
--Kiki... Te lo imploro... ¿Cuál es tu problema?... –La voz del mayor, esta vez, fue firme y demandante.
--¡Mi problema! ¿¡¡Quieres saber cual es mi condenado problema!!?
--¡¡¡SI!!!...
--¡MI MALDITO PROBLEMA! ¡¡ES QUE TE AMO GRANDÍSIMO IDIOTA!!... –Aries tomo aire y busco serenarse un poco --¡SI! ¡¡¿PORQUE ME MIRAS ASI?!! ¡¡¡TE AMO!!!... –Reafirmo al ver la cara desencajada del otro.
--Kiki yo...
--¡No digas nada! ¡No hace falta!... –El lemuriano, avergonzado y hasta arrepentido de su confesión, se desplomo en su sillón.
--¿Desde cuando?... –Se animo a preguntar el japonés, trago saliva sin saber bien como reaccionar o que decir en semejante momento.
--Desde siempre... –Respondió el pelirrojo aun con enojo –Desde que tengo uso de razón... Desde que te vi... Siempre te admire, pero hoy en día esa admiración cambio a esto... –Dijo con cierto desprecio a “eso” llamado amor.
--Yo... No se que decir... –Se sinceró el pelilargo aun sin poder volver en si.
--No digas nada... –No tenía sentido, pensó Kiki, de seguro saldría con todas esas sartas de estupideces sobre su amistad, la edad, el cariño y “bla bla bla” –Se que para ti solo soy un pendejo... Y aunque me canse de intentar demostrarte lo contrario tu nunca veías eso, solo veías lo malo...
--¿A que te refieres?... –Pero el ex Dragón no necesito escuchar la respuesta del otro –Si te refieres a tus aventuras... Que tengas miles de amantes no cambia tu condición... O sea, no eres ni mas maduro por acostarte con hombre, ni menos hombre por no hacerlo...
--Da igual... –Aries soltó un suspiro y dejo que su espalda cayera pesada hacia atrás. –Encima... Tener que verte con ese idiota... –Continuo entre dientes –¡Lo detesto!...
--Se que Seiya es indefendible, lo reconozco... Pero créeme, es buena persona dentro de todo...
--Lo se... Por algo lo amas... –El lemuriano llevo sus manos a su rostro y oculto sus nuevas lagrimas. --Pero te juro... No soporto ver como dejas humillarte... El nunca te valoro y nunca lo hará...

Se produjo un silencio que inevitablemente dio paso a la reflexión, el pelirrojo se encontraba destrozado, se había tirado de cabeza a un precipicio confesando sus mas ocultos sentimientos, ahora ni siquiera le quedaría una falsa amistad con Shiryu... Aunque pensándolo bien, mejor así ¿De que valía tenerlo cerca y no poder poseerlo?.
Mientras el lemuriano ideaba algún plan para suicidarse, Libra vio la situación un tanto delicada, los sentimientos comenzaban a arremolinarse en su interior, por un lado: El cariño casi fraterno que siempre le tuvo al pelirrojo, por el otro el inevitable deseo que fue creciendo en su interior a medida que Kiki lo hacia con el correr de los años... Sin contar las profundas ganas de revancha que tenia, el rencor hacia Seiya, y el dolor del engaño... Pero no era justo para Aries. El japonés solo una cosa tuvo en claro, y era hablar francamente sobre la situación, se resignaba a perderlo, cariño fraterno o no, no renunciaría al lemuriano, ya se le había escapado una vez Muu por una situación similar, nada mas que a la inversa.

--Kiki... Debemos aclarar las cosas... –Sentencio el mayor sentándose a su lado --Debemos hablar... –Lo tomo de los brazos para separar sus manos de su rostro y así poder verlo.
--Aléjate... –Suplico el pelirrojo –Aléjate de mi... Será lo mejor...
--¿Por qué?... –Aquella petición mas que dolerle, lo enojo.
--Porque se que jamás podremos ser algo mas que esto... Y yo no quiero eso para mi... Estoy cansado de sufrir...
--Pero Kiki... –El ex Dragón busco la manera de persuadir al otro.
--Vete... –Volvió a pedir Kiki con mas firmeza --¿O me dirás que tu puedes ser mi amigo, seguir como si nada hubiese pasado, sabiendo que me muero por ti, que mataría por ti?...
Si, a Sagitario mataría dentro de poco.
--No... –Se sincero el pelilargo.
--Eso seria ser falso...
--Lo se... –Comprendiendo las palabras de su amigo, sin mas Shiryu se puso de pie y se alejo del Templo con el corazón confundido.

Libra dejo atrás a quien siempre quiso como a un hermano, tuvo que reconocer que a medida que Aries creció, se fue convirtiendo en un elemento importante en su vida y en sus días... Y ahora, sin nada que hacer, lo dejaba atrás... Primero Shun y ahora el lemuriano, sin darse cuenta sus decisiones terminaban por separarlo de quienes mas amaba, todo por permanecer al lado del morocho, de una persona que no lo valoraba... Como le había dicho el pelirrojo.
Cuando el pelilargo atravesó el Templo de Nachi, y sus pies lo llevaron a Leo, freno sus pasos. Lentamente comenzó a subir las escalinatas que conducían al Quinto Templo... Cuando llego a su puerta comprendió la situación, como si de repente algo o alguien le hiciese ver las cosas claramente: Comprendió que el comportamiento descuidado y despreocupado de Kiki fue solo para llamar su atención, y en parte para causarle celos. Comprendió que el ex Pegasus jamás seria suyo de la manera en que el necesitaba que lo fuera... Y por ultimo comprendió a quien le pertenecía por entero Seiya y donde estaba en ese momento... De pie en el Templo de Ikki, Shiryu negó con su cabeza y dio la media vuelta.
Ahora sus pasos eran rápidos, lo único que tenia en mente era llegar al Templo de Aries cuanto antes para demostrarle a su dueño que él no era ningún “Señor Correcto”.


||||||


Shiryu ni siquiera atino a hacerse notar, tampoco hizo falta, ya que caminaba con paso tan firme que resonaba en el Templo como una estampida de elefantes. Kiki volteo confundido, vestido mundanamente a lo griego, intento increparle al otro, semejante osadía ya que le había dejado bien en claro que no volviese, pero cuando Aries atino a abrir su boca para reprochar, esta se vio invadida por una lengua húmeda y juguetona, cálida y de un sabor un tanto ácido pero sin duda exquisito.
Cuando Libra tomo a su niño entre sus brazos estrechándolo al punto del dolor, recién ahí, el lemuriano cayo en la cuenta de lo que estaba pasando... ¿Era un sueño, o la realidad? O quizás solo era una mala jugada de su adolescente mente.

--Shiryu yo... –Con sus ojos bien abiertos el pelirrojo intento explicarle al otro que no entendía absolutamente nada, sus pupilas bailaron nerviosas mirando fijamente a su hombre ¿Lo seria? ¿Seria por fin su hombre?.
--No digas nada... Temo arrepentirme y sinceramente quiero hacer esto... –Volvió a besar los labios de su niño, mordiendo sutilmente sus labios y aprisionándolos.

Reaccionando y notando que ese era el momento tan anhelado y jamás imaginado, Kiki sonrió complacido y emocionado, llevo su mano a la entrepierna de Shiryu apretando su miembro por encima de la fina tela del pantalón, sorprendiéndolo gratamente, este lanzo un gemido seco al mismo tiempo que acaricio el trasero redondeado y firme de su amante, o mejor dicho, futuro amante.
A medida que Libra arrastro al menor hasta su cuarto se fueron despojando de sus ropas violentamente, dejando las prendas esparcidas sobre el suelo. Cuando la cama se hizo presente, el pelilargo empujo a Kiki quien cayo sentado, aun vestido solo con su pantalón, al notar que el otro estaba en las mismas condiciones, bajo dicho pantalón dejando al descubierto un suculento y tentador pedazo, ya erguido y anhelante de caricias... Con una sonrisa picara, Aries paso la lengua a través del tronco saboreando con extremo placer su sabor salado, su contextura suave y casi lisa se vio enseguida lubricada por su saliva... Shiryu no reprimió sus gemidos, echando la cabeza hacia atrás y cerrando sus ojos se dedico a disfrutar.
Sin perder mas el tiempo, el lemuriano engullo aquel miembro hasta donde le fue posible, si bien no era demasiado grueso lo equilibraba en el largo... Libra tuvo que poner una rodilla sobre la cama para no caer, sus piernas flaquearon un instante, jamás imagino que su joven amigo pudiese hacer esas maravillas con su boca, se sorprendió al ver lo suelto y despreocupado que se encontraba el adolescente.
El pelirrojo impaciente, se hecho hacia atrás abriendo sus piernas, comprendiendo la situación, el pelilargo termino por desprenderse de ese pantalón y luego hizo lo mismo con Kiki, acostando todo su cuerpo sobre el otro, sintiendo así el calor que sus pieles desprendían.
La piel de Aries era sumamente exquisita, el ex Dragón se contento un buen rato con saborear cada rincón de su amante, arrancándole los primeros gemidos que fueron como música para sus oídos.
Descendiendo sensualmente por su cuello, Shiryu siguió camino hasta su pecho y allí se detuvo para apretar con un poco de brusquedad las tetillas del otro, mordiéndolo sutilmente y dando lengüetazos cargados de deseo y lujuria. El lemuriano se arqueo experimentando sensaciones jamás imaginadas, ningún amante lo había hecho vibrar de aquella forma.
Continuando con su tortura, Libra bajó con su lengua, recorriendo su vientre y deteniéndose en su ombligo para entretenerse un rato mas, cuando llego a su pubis, el pelirrojo lanzo un gemido estrepitoso que reboto en su cuarto causando eco. El pelilargo sonrió, aquella imagen era bellísima, Kiki, con sus mejillas en tono carmesí, la boca entre abierta y los ojos fuertemente cerrados, se encontraba expectante, esperando el próximo paso de su amante que no tardo en llegar.
Besando la extensión de aquel pedazo, los sentidos del ex Dragón se nublaron por completo, sin buscar apresurar las cosas, volvió a besar el colorado pubis de su niño, para luego hacer lo mismo con sus testículos, los cuales aprisiono, lamió, succiono y hasta mordió con cuidado y delicadeza.

--Ya... Shiryu... –Pidió Aries con la voz ronca.
--Tranquilo... –Dijo el mayor divertido.
--Quiero saborearte... Quiero probarte... –Sus palabras apenas fueron entendibles.

Entendiendo a la perfección el pedido, Shiryu se acomodo en la cama de dos plazas, de manera que su pedazo quedase al alcance del lemuriano, sin dejar de saborear el miembro del mismo.
Como un bebé hambriento, el pelirrojo mamó con ansias el pedazo de Libra mientras este hacia lo suyo allí abajo... Sin restricciones y dejando de lado la tortura, el pelilargo aferró los glúteos de Kiki al mismo tiempo hundió su cabeza para tragar el considerable miembro del menor.
Fueron minutos de intensos gemidos apagados por la invasión de un pedazo en la boca... Aries lamió y succiono cuanto pudo de su amigo... El japonés atravesó su lengua húmeda y caliente desde el pedazo del lemuriano, hasta sus testículos, abriéndose paso hasta su acostumbrado orificio que se encargo de dilatar y abrir aun mas con sus dedos.
El ex Dragón no tardo mucho en correrse, una descarga eléctrica que nació en lo mas profundo de su ser, recorrió sus testículos y el tronco de su pene, desembocando por la punta. Kiki trago todo lo que pudo de ese salado y espeso liquido al mismo tiempo que no pudo, ni quiso evitar que su miembro largara el semen, abundante y cálido, dando a parar a la garganta de Shiryu.
Un momento de relax en donde Aries no dejo de succionar ese pedazo, como a la espera de mas semen... Mientras Libra besaba cálidamente todo lo que pudo del lemuriano, este mamaba lentamente consiguiendo una nueva erección.
El pelilargo se incorporo, el pelirrojo lo imito... De rodillas en la cama comenzaron una nueva lucha de besos apasionados, mezclándose los sabores de ambos, aferrando con hambre los redondeados glúteos del otro.

--Te deseo... Te deseo Shiryu... –Confeso Kiki sin temor, era real, lo que estaba pasando era real.
--Yo también... Como nunca jamás lo imagine... –Se sincero el japonés mordiendo el lóbulo de su oreja, besando sus mejillas y buscando el aire que escaseaba.

Con un hábil movimiento, el ex Dragón tomó por la cintura a Aries y jalándolo consiguió sentarlo sobre su falda. Shiryu acomodo mejor sus piernas, mientras que el lemuriano ocupaba su lugar sentándose sobre el erguido pedazo de su amante. El suave tacto del pelirrojo, la delicada mano sobre su miembro, guiándolo con maestría, le arranco un nuevo gemido estrepitoso a Libra.
Por fin, Kiki podría demostrarle que no era un niño... Acomodo con su mano el pedazo del pelilargo en su entrada y lentamente, sin necesitar lubricación, se dejo deslizar, cayendo sobre el ex Dragón, aferrándose a sus hombros como naufrago al bote.
Shiryu llevó sus manos a la espalda de su niño para contenerlo de algún modo, le encanto ver aquella imagen, entre tierna y morbosa... Aries con su frente arrugada, concentrado en su labor buscaba la manera de que ese miembro llegase a destino, Libra cooperó con tan difícil labor dando una estocada firme y segura. El lemuriano lanzo un grito mientras su cabeza cayo hacia atrás, sus músculos se tensaron pero enseguida se relajaron cuando los complacientes besos de su hombre recorrieron su pecho.
Comenzando con un lento y pronunciado vaivén, el pelirrojo movió sus caderas con una mirada lujuriosa y divertida, el japonés se limito a dejarse hacer, se limito a disfrutar. Lo que Kiki había empezado lento y suave se fue tornando rápido y furioso... Los gemidos acompañaron sus caderas, el ir y venir constante de Aries llevaron al pelilargo al borde de la locura. El pedazo del lemuriano, atrapado entre el abdomen del otro, se friccionaba con cada movimiento, volviéndose cada vez mas duro y palpitante.
Cuando el pelirrojo sintió la dureza en su intimidad, cuando sintió el miembro del ex Dragón palpitar con violencia avisando que pronto se vendría, apretó sus glúteos para volver la penetración mas difícil y mas sabrosa... Todos sus músculos se tensaron, y sin mas el néctar salió de su pedazo embadurnando el vientre de Shiryu... Un aroma inundo sus sentidos, la calidez de ese liquido sumado al potente aroma, fue un infalible afrodisíaco para Libra, con su miembro atrapado por aquella caliente intimidad no lo pudo retrasar mas, sin dejar de observar el rostro curvado de placer y lujuria que portaba Kiki, dejo que su semen se desparramara en su interior deleitándolos a ambos.
Explotaron casi al mismo tiempo, entre gemidos masculinos y miradas de profundo deseo, se desplomaron de costado en la cama, un poco mas tranquilos.
Sin dejar aquel glorioso lugar, el pelilargo se dedico a acariciar la roja cabellera de su joven amante, mientras este lo miraba incrédulo de lo que había pasado entre ellos. Sin emitir palabra, el japonés retiro su pedazo semi erguido para poder acomodarse mejor y quedar sobre Aries, para así poder besarlo y observar sus infantiles facciones un poco mejor.
No paso mucho, entre besos y caricias, para volver a estar a tono... Si bien el lemuriano ya no podía conseguir otra erección, se contento con sentirse penetrado una vez mas por su hombre. El ex Dragón acomodando su miembro completamente erguido en la entrada del otro, comenzó a introducirlo suavemente.
Shiryu dejo las piernas del pelirrojo sobre el colchón, para poder aferrar su estrecha cintura y así jalar su cuerpo hacia abajo para hacer mas intensa la penetración. Libra hundió su cabeza en el cuello del menor, escuchando los sutiles gemidos de este y sus palabras entre mezcladas.

--Te amo... Te amo Shiryu... –Unas imperceptibles lagrimas de confusión surcaron el rostro de Kiki, que pasaron desapercibidas para el mayor.

Al escuchar eso, como si se tratase de una respuesta, el pelilargo irrumpió en su intimidad con mas violencia, dando fuertes y seguras estocadas que tocaron fondo, en pocos minutos su semen volvió a salir, dando fin a una sesión intensa de sexo.
Cuando el ex Dragón salió de su intimidad, Aries se quedo boca arriba en la misma posición, mientras que Shiryu se acomodo de costado, sosteniendo su cabeza con una mano para mirarlo mejor.

--¿Por qué lloras?... –Pregunto Libra, aunque interpreto bien los temores del otro.
--¿Qué pasara con Seiya?... –Susurro el lemuriano ladeando su cabeza para ocultar sus lagrimas que comenzaban a ser mas nítidas.
--No se... –Sentencio el pelilargo para luego continuar con sinceridad –Y no me interesa... De hecho no creo que le importe... En este momento debe estar gimiendo debajo de Ikki, pidiéndole mas...

El pelirrojo volvió su cabeza para mirar el rostro tranquilo y pacifico del japonés, su pelo largo y lacio caía armoniosamente adornando la cama. Entonces, con esas palabras ¿Qué quiso decir el ex Dragón?... Con dolor al ver la realidad, Kiki sentencio:

--Entonces... Solo fue sexo... Solo fue una venganza... Una revancha... Lo hiciste conmigo por despecho... –A medida que pronunciaba cada frase el enojo cobraba forma en su ser.
--No Kiki... Me malinterpretaste... –Shiryu lo tomo de un brazo para evitar su huida –Prefiero que las cosas queden así...

Comprendiendo las palabras de Libra, Aries se quedo quieto analizando la situación... ¿Qué quiso decirle el pelilargo? Sencillamente que prefería que Seiya se quedase en Leo toda la vida si era posible... Que Ikki soportase, de ahora en mas, sus incontrolables e irrefrenables deseos de sexo. El ya había encontrado a alguien que lo valoraba, sea un crío o no, Aries lo valoraba como nadie lo había hecho antes.

--Te amo... –Susurro el lemuriano soltando lagrimas, pero esta vez de felicidad.
El japonés lo jaló suavemente de un brazo para abrazarlo y besarlo, supo que su niño esperaba esas mismas palabras, pero lejos de querer lastimarlo, intento ser lo mas sincero posible:
--Yo... Con el tiempo... Estoy seguro de que lo haré, si es que no te estoy amando en este mismo momento... Si no es que todo este tiempo confundí un cariño fraterno con un sincero y puro amor... –Una sonrisa repleta de amor surco el labio del ex Dragón, sin saberlo ya era amor.

El pelirrojo sonrió, por fin esa sensación de vacío y soledad, ese dolor punzante abandonaba su atormentado corazón, dando lugar a un amor aun mas grande e inconmensurable, un amor mas maduro que maduraría aun mas con el correr del tiempo a medida que la relación creciese.
Kiki se sintió inmensamente feliz pues, aunque Shiryu no le dijo “Te amo”, esa famosa frase tan esperada que engloba un gran significado, pudo ver ese sentimiento en sus ojos, en la mirada que le dedicó y le dedicaba cada día.
No paso mucho tiempo, hasta que esa frase por fin tomó forma; y cuando fue dicha con sinceridad, reconociéndola por primera vez, Aries y Libra se dieron cuenta de que nunca fue necesario decirlo ya que ese sentimiento, justamente... Se siente... Profundo en el alma.


@@@ FIN @@@


Me salió cursi ¡Carajo!. Perdón Gadya por este Lemon paupérrimo, pero me fue técnicamente imposible concentrarme con mi sobrina llorando, mi hermano comentándome cada propaganda de la televisión referida al mundial y mi hermana exigiéndome mate... ¡Uno así, no puede crear un buen Lemon! ¿Cuándo entenderán? Lo peor es que intento explicarles que necesito concentración y me salen preguntando ¿Qué estas escribiendo? ¡UNA ORGIA ENTRE HOMBRES! Uno de estos días les voy a contestar eso, ya van a ver.



Sábado, 10 de junio de 2006, 7:27 a.m. - Argentina -
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Aphrodita
Publicado: Mie Ago 15, 2007 3:36 am Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3368 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 170
votos: 5

Autor: Gadya, 23/Sep/2006 13:07 GMT-3: escribió:


Sabes???? siempre voy a amar este fic... porque fue el primero que vi de mis niños consentidos (que no, saga x Aioros va mas alla XDDDDD) ahhhhhhhhh *suspiros de tarada* lo amo...






n_n Gracias. Y te entiendo, a mi me pasa con Ikki x Seiya, es difícil leer algo de aprejas poco habituales, siempre lo digo, porque no soy fan acerrima del Milo x Camus Tendría días y días para leer ¬¬ Prometo hacer otro de esta pareja pronto

Rosas!!!
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