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| Aphrodita |
Publicado: Lun Jul 09, 2007 9:10 am |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
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Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
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Después de la tormenta siempre llega la calma.
Aphrodita
Este fic es para Luribel y su Club de Fans en compensación por haber asesinado al pollo... ¡Gomen nasai! *_*.
Lo van a ver a Ikki en una faceta distinta, y perdón por no traerles un Lemon mejor... Ultimamente estoy bloqueada, me parece que es hora de darles unas merecidas vacaciones a mis musas.
One Shoot / Lemon:
Desde que habían terminado las “guerras” y una relativa paz reinaba en el mundo, los Santos más fieles de Athena disponían de una gran suma de dinero gracias a su apellido Kido, no tenían muchas responsabilidades y cada uno había realizado sus vidas sin dejar de tener contactos entre ellos, los únicos que no habían abandonado la Mansión eran Shiryu y Seiya, pero tanto como los hermanos y el Cisne poseían un cómodo departamento de un ambiente. Rondando los 20 años y con un futuro prominente los que no trabajaban, estudiaban y viceversa.
Esa noche Hyoga había decidido acostarse temprano, luego de un agotador día, la cama parecía ser la mejor opción para su cuerpo cansado, ni la cena ni un buen baño se comparaba con el placer de poder dormir.
Pero esa noche en particular no seria una buena noche para el ruso... ¿O sí?... Dependiendo del punto de vista, lo cierto era que no lo iría a pasar nada bien.
Ya en la cama y tapado con una fina sabana, justo en el momento donde los ojos se cierran placenteramente y esa sensación de bienestar inunda todo el ser, suena el teléfono... Lo penso... Penso en no levantarse y dejar que sonara, pero algo en su interior lo llevo hasta el aparato... ¡Que sorpresa al descubrir que era Ikki!... ¿Ikki?... ¿Qué podría querer Ikki de él?
--Hola Ikki... ¿Cómo estas?...—Pregunto el rubio con naturalidad guardándose la sorpresa, de pie y desnudo como a él le gustaba dormir con el tubo en la mano mirando la pared.
--Mal... —Fue lo único que contesto el Phoenix, su voz era apenas audible.
Hyoga se acomodo mejor pues aquello lo había descolocado... ¿Ikki diciendo que estaba mal? ¿Desde cuando era tan comunicativo o expresaba sus estados de animo? Esa si que era una revelación... Y encima... ¡Se lo estaba diciendo al Cisne! ¡Al ganso!. Sin saber que decir, el ruso balbuceo lo primero que se le vino a la mente.
--¿Y por que... Por que estas mal? ¿Qué paso? ¿Le paso algo a Shun?...
--A Shun no... —Respondió con la voz entrecortada... Acaso... ¡¿Ikki estaba llorando?!
--¿Ikki que sucede?...—Pregunto el rubio con firmeza comenzando a asustarse por la extraña actitud de su amigo.
--Me quiero morir...
Así, de una lo dijo... Se escuchaba la respiración del otro lado del tubo.
--¿Qu-que?... Ikki... ¡¿Pero que paso?! ¿Te peleaste con Shun?
--Me quiero morir...
--Ikki... Si te peleaste con Shun, ya se le pasara, tu sabes como es, él...
--Me quiero morir...
Hyoga tomo el teléfono inalámbrico y comenzó a caminar nervioso buscando una solución, quizás buscar su ropa era un buen comienzo, supo que debía tranquilizarse, supo que debía serenarse, intento persuadirlo:
--¿Y que conseguirás con eso? Muriendo no solucionas tus problemas... —Por suerte el pantalón lo encontró rápido, había sido mucho más fácil que hallar la ropa interior.
--Me quiero morir...
--¿Por que? Dime por qué... —El Cisne comprendió que su amigo no le diría los motivos –Escúchame Ikki... Créeme, no conseguirás absolutamente nada... Solo el dolor de tus seres queridos...
¿Maldición donde carajo estaba el cinturón? Cuando lo halló solo le faltaban las zapatillas.
--Me quiero morir Hyoga... —Ahora si, el ruso podía jurar que Ikki... ¡Estaba llorando!... Bueno, tampoco es un ser insensible sin corazón ni sentimientos, es humano al fin.
--Escúchame Ikki... ¿Quieres venir aquí? Así hablamos...
--No...
--¿Qué quieres hacer?
--Morirme...
--Voy para allá... ¿Sí?... ¿Quieres que vaya?—En su interior el ruso temió lo peor –No hagas ninguna locura, me tomo un taxi y llego en unos minutos...
--Bueno... —Fue lo ultimo que dijo el Phoenix y la comunicación se corto.
Sin saber como actuar correctamente o que hacer, marco el número de la Mansión y un Dragón dormido lo atendió... En pocas palabras, sin explicarle demasiado le pidió que llamara a lo del peliazul y que lo entretenga por teléfono hasta que él llegara con un taxi. Sin comprender del todo a su rubio amigo, debido a su insistencia hizo lo que le ordeno.
Mientras que Hyoga corroboraba tener suficiente dinero en sus bolsillos y las llaves, comenzó a analizar la situación... ¿Qué le pudo haber sucedido al poderoso Phoenix para que terminara así? Y aun más perturbador ¿Por qué de entre los cuatro amigos lo había llamado a él? Era más lógico un llamado a Shiryu, con quien tenia más relación, si es que se podía considerar una relación... Por que a decir verdad Ikki siempre fue reticente a unirse al grupo, creyendo en la adolescencia que se debía a una pequeña diferencia de edad, pero con el tiempo eso no cambio, aun mas a expresar sus estados de animo... Siempre era un: “Si, estoy bien”. Podías llorar, arrojarte al piso, amenazarlo con un suicidio, pero jamas te decía que era lo que le pasaba... Ni siquiera su otouto podía comprender al Phoenix cuando este se metía en su caparazón... Y eso era tan desesperante. En cambio, ahora no solo había reconocido estar mal, si no que había buscado ayuda... ¡Y en el Cisne! Esa si que seria una noche atípica. Algo grave tuvo que haberle pasado.
Para completar la noche y lograr llevar al ruso al borde de los nervios, llamo el Dragón diciéndole que nadie lo había atendido.
--Por supuesto Hyoga... Es mas de la medianoche, debe estar durmiendo... O acaso ¿Paso algo?
--No... Esta bien... –Respondió Hyoga, en su interior sintió que lo mejor era no contarle, quizás por respeto al Phoenix y a su orgullo--¿Dejaste sonar el teléfono un buen rato?
--¡Sí!...—Dijo el pelilargo con tono cansado. --¿Qué te dijo que estas tan preocupado?
--Nada... Bueno Shiryu, gracias... Adiós...—Y corto rápidamente para no tener que dar explicaciones.
Mientras tomaba el taxi dándole indicaciones al chofer no pudo evitar pensar en lo peor, ¿Por qué no había contestado el llamado de Shiryu? ¡Dioses!... Parece mentira como el tiempo juega con nosotros: Cuando quieres llegar rápido, parece que este se detiene con el fin de burlarse de uno... Y cuando quieres que no pase mas, corre a una velocidad inigualable.
Y mientras analizaba los hechos, por que aun le costaba comprender por que demonios Ikki lo había llamado, llego a la conclusión de que quizás se debía a la necesidad de encontrar a alguien que no lo cuestionara y que lo entendiera... ¡Claro!... Quizás Ikki sintió que el Cisne podía comprenderlo, pues en su adolescencia el ruso había tenido un intento de suicidio... ¿Los motivos? Bueno, varios entrelazados con esa tortuosa edad.
Llego a destino y dando el dinero al chofer prácticamente se arrojo del taxi y corrió hasta la puerta, golpeo nervioso esperando una respuesta... Pero nada... “¡Ikki no me hagas esto!” Se dijo el rubio temiendo lo peor, del interior de la pensión se podía escuchar la radio prendida y una canción lúgubre de Nirvana... Hyoga golpeo mas fuerte llamándolo, y esta vez la puerta se abrió...
El Cisne ingreso sintiéndose un poco más tranquilo, podía escuchar a su amigo ¿Sollozar? Bueno, lo importante era que estaba vivo... La obscuridad en aquel lugar era total, hacia mucho que no iba a su departamento y no recordaba la ubicación exacta de los muebles, por eso tanteando, el ruso llego hasta lo que seria la cama del Phoenix y se sentó en ella:
--Ikki... ¿Puedo prender una luz?...—Pregunto el rubio pero no recibió respuesta, entonces se levanto, camino hasta lo que seria el baño y prendió la luz... Si bien no iluminaba todo el lugar permitió poder reconocer las cosas...
Volvió a la cama sintiéndose incomodo... No por estar en la casa de Ikki, ni por estar en su cama... Si no, por no saber bien que hacer. Sin pensarlo demasiado se acostó a su lado y levanto una mano con una sola idea en la cabeza... Si el Phoenix lo había llamado en busca de ayuda, no le negaría el consuelo... Y dejo que su mano se posara sobre su revuelto cabello azulado, comenzando una tenue caricia.
Se quedaron unos segundos así... Ikki dándole la espalda a su amigo no hacia mas que llorar en silencio, mientras que Hyoga acaricio su cabello entreteniéndose con la suavidad del mismo.
--Ikki... ¿Qué te sucedió?...
El Phoenix volteo en respuesta y tapándose el rostro con la sabana para no demostrar sus lagrimas hizo algo que descoloco al ruso... Le tomo la mano aferrándola fuertemente... El Cisne sonrío débilmente, enternecido con aquella vista, y deposito un beso en su frente.
Todos pasan alguna vez en su vida por una crisis, el peliazul no era la excepción... Se podría decir que ese era el día de Ikki. El Cisne comprendió que su amigo no le diría nada, comprendió que debía darle tiempo:
--Esta bien Ikki... No me digas... No hace falta... Yo me quedo aquí contigo...
Aquellas palabras sinceras arrancaron nuevas lagrimas al peliazul, pero en vez de llorar si incorporo en la cama con pesadez.
--¿Qué sucede?...—Pregunto el rubio al ver la extraña actitud de su amigo y al ver que llevaba una mano a su boca lo comprendió.
--Me siento mal...
--¿Físicamente?...—Hyoga se levanto de la cama para darle espacio, y luego de que Ikki asintió y se levanto como rayo rumbo al baño lo acompaño.
A pesar de que el Phoenix había cerrado la puerta, el Cisne supo que no se encontraba bien... Volvió a lo que seria la cocina y observo el lugar... Comenzó a caminar por el pequeño apartamento hasta dar con lo que buscaba... Un frasco de pastillas...¡Dioses!... Lo dejo rápidamente cuando escucho que su amigo salió del baño para volver a la cama.
--Tengo calor... —Sentencio el peliazul y se destapo.
Hyoga se reprocho en ese momento semejante actitud de su parte: Observar y devorar con los ojos a su amigo... No podía verlo de aquella manera estando en una situación tan delicada, pero Ikki estaba tan tierno y tan deseable... Con solo un boxer negro y una camiseta blanca de mangas azules. Cuando el Phoenix se levanto nuevamente el Cisne pudo apreciar mejor sus largas piernas bien formadas.
Una vez que el peliazul dejo de ir de un lugar al otro y se acostó en su cama, el ruso a su lado intento investigar mas:
--¿Te sientes mejor?...—Su amigo solo asintió comenzando a llorar, automáticamente se tapo con las sabanas.--¿No me vas a decir que paso?—Ikki solo respondió con silencio.—Ikki... ¿Tomaste algo?...—Pregunto con la voz ronca. –Y nuevamente su amigo asintió --¿Qué tomaste?—Pero al no recibir respuesta, el rubio indago --¿Tomaste esas pastillas que están sobre la mesa?—Y el Phoenix asintió.
Hyoga se puso aun más nervioso... De ser así deberían ir cuanto antes al hospital. Una sensación de temor invadió al Cisne frente a la idea de perder a su amigo. Se incorporó en la cama enfrentando su rostro para conseguir, si era necesario a la fuerza, que le dijera que tomo:
--¡Ikki! ¡¿Qué tomaste?!
No hizo falta utilizar la violencia por que el peliazul respondió, y quizás aquella respuesta, en otra situación hubiera sido muy graciosa.
--Aspirinas...
Hyoga se tranquilizo y se quedo estático sin saber que responder, mas que asombrado dijo:
--Pero Ikki... Nadie muere ingiriendo aspirinas... —Aquello sin duda tuvo cierto tinte tragicómico.
--Lo sé... Pero no tenia otra cosa...
El Cisne suspiro aliviado dejando que su cuerpo y su cabeza cayera contra el colchón junto a su amigo. Y agradeció a la suerte que Ikki no contempló la idea de ingerir lavandina o algo por el estilo... Quizás por que el Phoenix realmente no quiso morirse.
Bien, si eran solo aspirinas, se sentiría mal un par de horas, pero debía tomar algo, pues el ácido de las aspirinas le harían peor a la larga o la corta.
--Ikki... Debes comer algo... ¿Qué tienes en la heladera?—El ruso se puso de pie y ante la negativa de su amigo por comer, lo ignoro completamente, pero... En la heladera no había absolutamente nada, ni siquiera en la alacena había galletas.
Sin mas opciones, el rubio coloco la tetera y le preparo un té. Cuando llego con el té a la cama y se lo ofreció a un reticente peliazul lo retó:
--Ikki... Toma el té... Tienes que tener algo en el estomago.
Con un mohín caprichoso de enojo acepto el te, sentándose en la cama el rubio le hizo compañía aun mas enternecido que antes... Ikki parecía tan frágil, tan indefenso.
Cuando el Phoenix termino su te, Hyoga le aconsejo dormir un poco, y así lo hizo, mientras el Cisne se mantuvo despierto a su lado, centinela de sus sueños, observó su rostro pacífico quizás debido a un agradable sueño... Era tan encantador dormido.
El ruso se quedo mirando sus labios con una loca idea en la cabeza, total, estaba en los brazos de morfeo... Y recordó aquel dialogo que habían tenido cuatro o tres años atrás.
* Flash Back *
De pie en la cocina de la Mansión, preparando un poco de café, los amigos conversaban animadamente, cuando Ikki comento que había descartado un noviazgo con una chica por que descubrió que era bisexual, la confesión de Hyoga se hizo escuchar:
--¿Y que tiene? Yo soy bisexual...—Sentencio con enojo.
--¡No jodas ganso!...—Dijo Ikki a punto de estallar en risas.
--De verdad te lo digo... —Afirmo el Cisne seguro de sus palabras.
--No te creo...
--Si... ¿Y que tiene de malo?—Pero el ruso no recibió respuesta por que su amigo, incrédulo se alejo a la sala.
* Fin Flash Back *
Hyoga desistió en su intento de posar sus labios en la boca de su amigo... Además, seria aprovecharse de la situación y de la vulnerabilidad de Ikki... Y eso no era justo para él. Sin poder dormir, se acomodo a su lado y se quedo acariciando su rebelde cabello azulado, deleitándose con el agradable aroma un tanto dulzón.
***
Hyoga despertó y la luz del sol se coló por la cortina aun baja, observo el reloj y escucho la voz de Ikki:
--Si tienes cosas que hacer... Ve...
--¿He?... ¿Hace mucho despertaste?...—Pregunto el Cisne con la voz seca incorporándose en la cama.
--No lo se... Era de noche...
--Lo siento... Me quede dormido... —Se disculpo el ruso, había ido a cuidarlo y en cambio se la paso durmiendo, pero contrario a lo esperado, el Phoenix con una sincera sonrisa le dijo:
--Si, lo se... Hasta roncaste... –Y rompió a reír.
--Por lo que veo ya estas mejor... —Pronuncio el rubio mas tranquilo al escuchar la risa de su amigo.
--Si... Por eso, ve a hacer tus cosas... Supongo que tienes trabajo.
Aquello era cierto, pero Hyoga no quiso dejar solo a su amigo... Pero debía ir a trabajar.
--Bueno ¿Estarás bien?
--Si... —Respondió el Phoenix con falso hartazgo.
--Yo me iré, pero al mediodía cuando salga vengo a verte...
Ikki nuevamente se quedo callado, cuando quería asentir y por orgullo o quien sabe que demonios no quería hacerlo, solo se limitaba a silenciar sus palabras. El Cisne, conociendo a su amigo, supo que eso era una afirmativa... Poniéndose de pie y yendo al baño para lavarse la cara y prepararse partió rumbo al trabajo.
*******
El tiempo era eterno en la fabrica, parecía que se había detenido... Pero la hora de salida llego por fin, y el ruso paso antes de dirigirse a la casa de su amigo por un pequeño almacén para comprar comida y llenar la vacía heladera del peliazul, además... Necesitaba comer algo.
Llego al departamento de su amigo y golpeo, pero no recibió respuesta (N/A: A que todos en este momento deben estar diciendo: Esta Aphrodita, seguro que lo mato... Jajaja) Asustado abrió la puerta de un golpe y observo el panorama... Todo tal cual lo había dejado... Pero... ¿Ikki donde estaba? Y entonces escucho el ruido de la lluvia caer... Solo se estaba bañando... Dejando la bolsa sobre la mesada de la cocina y su paranoia de lado camino hasta la puerta del baño y golpeando le aviso su llegada.
El Phoenix salió a los minutos encontrándose con su amigo de espaldas revolviendo una olla en la hornalla.
Hyoga volteo y lo vio secarse el cabello con el torso desnudo y solo un pantalón deportivo negro.
--¿Cómo estas?
--Ahora que me bañe... Estoy como nuevo...—Respondió el peliazul sentándose a la mesa, una pequeña mesa cuadrada.
El Cisne, aunque lo oculto perfectamente, se sintió inmensamente feliz al verlo bien, pero ¿Realmente estaba bien o solo en apariencias? La fugaz sonrisa que le dedico Ikki fue una especie de respuesta. Unos instantes de silencio en donde la culpa y la vergüenza por lo sucedido salió a flote, el Phoenix bajo su vista y apenado intento hablar:
--Hyoga yo... Bueno, quería decirte...
El ruso lo interrumpió negando con la cabeza... No hacían falta las palabras. Pero el peliazul necesito tanto decirle aquello, aunque en parte era un alivio poder guardarse esas palabras y ahorrarse la vergüenza... ¿Hasta que punto había llegado? Sin duda, ayer a la noche había tocado fondo, tuvo que ser así... Por que Ikki jamas se comportaría de aquella forma salvo que algo lo desborde por completo...
--Esto ya va a estar...
--Huele delicioso... —Pronuncio Ikki con la voz y el rostro aun apenado... Por lo menos ya había recobrado ese brillo pícaro que siempre porto, y no el de la noche anterior: Apagado, lúgubre, sin vida... Así lo noto el rubio.
Luego de un silencioso almuerzo las palabras y las preguntas seguían allí, en la punta de la lengua, dando vueltas en la mente y en aquel monoambiente. Sentados en la cama, pues mas opciones no tenían, comenzaron a dialogar.
--Ikki...
--Hyoga...
Dijeron al mismo tiempo comprendiendo que eran muchas las cosas que querían decirse y preguntarse. El Phoenix le cedió la palabra a su amigo:
--¿Por qué no atendiste el llamado ayer a la noche? Me asuste mucho...—Dijo Hyoga sinceramente en son de reproche.
--¿Te... Asustaste?... Lo siento, es que no tenia ganas de hablar con nadie... ¿Eras tu?
--No... Era Shiryu...
--¿Y por que...?—Pero el peliazul se censuró al comprender --¿Quién mas lo sabe? Digo, que yo ayer... Pues... Ya sabes...
--Nadie lo sabe... Nadie... Ni siquiera Shiryu... Solo le pedí que te llamara pero no le di explicaciones...—Dijo el Cisne comprendiendo el temor de su amigo quien respiraba aliviado.
--Gracias... No quisiera que nadie... Bueno...
--Si, lo se... —Dijo comprensivamente el rubio –No se lo diré a nadie... Pero... Ikki... ¿Qué te llevo a llamarme?...—Pregunto bajando la vista.
--Pues... Por que supe que tu... Bueno... Creí...
--Creíste que como yo había pasado por lo mismo... —Pero Hyoga fue interrumpido.
--No... Por que supe que tu no vendrías aquí a compadecerte de mi ni a tenerme lastima... Bastante vergüenza tuve que pasar como para tener que soportar las miradas de lastima sobre mi... Se que tu no eres así... Se que no me tendrías lastima...—Se sincero Ikki quitándose un gran peso de encima, pero aun había algo que quería preguntarle.
--Por eso no lo llamaste ni a Shiryu ni a Seiya... —Era lógico que a Shun no lo llamaría en semejante situación.
--Claro... Además ¿Qué tiene de raro si te llamo a ti? Eres mi amigo ¿O no?
--Si Ikki... Pero dejando la hipocresía de lado, nosotros dos no tenemos mucha relación...
--Bueno... Pero eso no quita que...—Sin tener ganas de seguir explicando Ikki acoto --En fin...
--No, sigue hablando...
--¿Para que?
Era cierto ¿Para que quería que Ikki siguiera hablando? Quizás por que le gustaba escuchar esas cosas de la boca del Phoenix.
--Hyoga...
--¿Si?...
--¿Por qué?... Perdón si te incomodo, pero yo me preguntaba...
--¿Qué me llevo a intentar suicidarme aquella vez?...—Finalizo Hyoga la frase y ante el asentimiento de su amigo respondió –No lo se... Eran muchas cosas... Una de ellas quizás, fue en la época que... Bueno, tal vez te sientas incomodo...
--No, adelante... Quiero saberlo...—Alentó el peliazul... Aunque en su interior lo supo.
--Descubrí que... Me gustaban los hombres... Y además... No se, mi vida era un caos...—Finalizo llevándose las manos al rostro, no quiso decirlo.
--¿Yo?... ¿Yo tuve algo que ver?—Pregunto Ikki con cierto temor a la respuesta.
El Cisne levanto su vista y lo observo analizando bien la respuesta... ¿De que servia en ese momento decirle que gracias a el había descubiertos sus preferencias sexuales? ¿De que servia confesarle que su intento, sumado a otros factores se debió al rechazo?
--No... —Mintió el ruso con seguridad en sus palabras... Ikki no le creyó, pero tampoco siguió insistiendo.
--¿Cómo puedo hacer para agradecerte?—Susurro el Phoenix mirándolo fijamente –Dime ¿Como?
--No hace falta Ikki... Tan solo promete que no volverás a hacer una locura como esta... Una cosa es en la adolescencia pero en la adultes, es quizás, mas serio...
--Dime Hyoga... ¿Qué puedo hacer por ti?—Interrumpió el peliazul con una mirada de profundo agradecimiento y dolor.
--Créeme... Esta fuera de tu alcance... —Sintiéndose incomodo el Cisne se puso de pie pero Ikki no le permitió la huida, jalándolo de un brazo lo hizo caer sobre el.
Sus rostros muy cerca, el Phoenix paseaba sus ojos de un lado al otro observando las facciones del rubio y sus luceros celestes, levanto una mano y comenzó a acariciar sus mejillas... Hyoga no lo soporto, cerrando sus ojos una lagrima caprichosa se escapo.
--No llores... —Pidió el peliazul sintiéndose culpable pero no dejo de aferrarlo con un brazo por la cintura y con la otra mano corriendo de lugar los mechones de pelo rubio que entorpecía la magnifica vista de aquellos ojos azules.
--Ikki... Por favor no lo hagas...—Hyoga no quiso que su amigo hiciera algo por compromiso o por sentirse agradecido, el Cisne no lo soportaría.
--Hyoga...—Susurro Ikki muy cerca de su rostro y de su boca, inclusive el ruso pudo sentir el calor de su aliento.
--¿Qué?
--Qui-Quiero... Besarte... —Parecía ser que el Phoenix se lo decía a si mismo en vez de a Hyoga, como asimilando sus locos deseos.
--No lo hagas...
--Pero quiero besarte... —Y dejo escapar una risa nerviosa, no pudo creer que realmente quería besar a un hombre --¿Puedo besarte?
Hyoga se quedo en silencio, observando a su amigo, meditando su pregunta mientras que este asimilando la ausencia de palabras como una afirmación, poso sus labios en la mejilla del Cisne, acariciando sutilmente aquella zona, hasta llegar a su barbilla y morderla muy despacio arrancándole un gemido apagado... El rubio no lo soporto mas y buscando la boca de su amigo se la devoro con ansias introduciendo su lengua furtivamente... Al final, había sido Hyoga quien beso a Ikki.
Sobre el Phoenix, el Cisne acomodo mejor su cuerpo sentándose sobre el, sin dejar en ningún momento de comerse la boca del peliazul; en aquella posición el ruso pudo notar la erección de su amigo en su trasero.
Ikki llevo sus manos hasta el trasero del rubio y aferro sus nalgas fuertemente, la tela del pantalón era un inconveniente, pero eso seria solucionado en instantes... Sentándose en la cama con Hyoga aun sobre él, el Phoenix le quito la remera blanca y desabrocho el botón de su jean... Hyoga temblaba frente a cada roce con la piel del peliazul, quien solo llevaba puesto un pantalón deportivo que desapareció en instantes, dejando a la vista un hermoso pedazo de carne caliente y palpitante, deseoso de introducirse en la intimidad de cierto ruso.
Ahora, arrodillados y desnudos en la cama, las manos continuaron su labor investigando cada recoveco de los amantes... Las manos de Ikki, inquietas se encargaron de acariciar la espalda del rubio y sus redondeados glúteos, introduciendo dedos con extrema facilidad... Hyoga estaba demasiado entretenido besando la boca del Phoenix, y sintiendo las calurosas caricias de su amigo, llevo su blanca mano al moreno miembro del peliazul, palpando aquella delicada y suave piel, estirándola para así, contemplar mejor... Se le hizo agua la boca...
Ikki no lo soportaba, era demasiado el deseo, al punto del dolor... Necesitaba cuanto antes estar dentro de Hyoga, necesitaba hacerlo gritar, escucharlo gemir, y suplicar por mas.
El Cisne bajo hasta la entrepierna del Phoenix e introdujo con hambre aquel pedazo, deleitándose aun mas con el agradable aroma y su exquisito sabor salado... El ruso también lo comprendió, necesitaba que Ikki estuviera en su interior, que lo hiciera gritar, gemir y suplicar por mas.
--Ikki... Ya... Metemela...—Pidió el rubio quitando el miembro de su boca para poder hablar, su voz estaba cargada de deseo.
En respuesta Ikki lo tomo por los hombros levantándolo y lo observo, deposito un furtivo y violento beso en su boca y suavemente con las manos en su cintura lo volteo.
La respiración de ambos era agitada, costaba hablar o formular palabra, en parte, los sentidos estaban nublados. Hyoga no pudo evitar un gemido cuando sintió aquel pedazo duro rozando su entrada, con desesperación llevo su mano hasta el miembro de Ikki y guiándolo lo posicionó... El Phoenix en silencio agradeció la orientación y comenzó a empujar, era tan placentero como tortuoso, para el peliazul era la gloria, sentir aquellos anillos calientes atrapando su pedazo, devorándoselo, mientras que el Cisne se sintió lleno, con una sensación de bienestar y de deseo jamas experimentado.
Cuando el pedazo palpitante de Ikki toco fondo, un desenfrenado bombo dio comienzo. Si bien Hyoga no tenia sus manos apoyadas en el colchón, de vez en cuando el peso de Ikki lo vencía obligándolo a sostenerse con los brazos... El Phoenix recordó que estaba con un hombre, y sin asco llevo su mano hasta la entrepierna del ruso y cuando encontró su miembro comenzó a masturbarlo.
Ahora si los gemidos inundaron aquel cuarto, los amantes balbuceaban frases inentendibles, Hyoga en parte porque balbuceo frases en su lengua materna.
El rostro de Ikki con su cabeza echada hacia atrás y sus ojos cerrados, era mezcla de placer y tortura, de vez en cuando abrió sus ojos para observar detenidamente el cuerpo del rubio y corroborar que si, se lo estaba haciendo a un hombre, estaba gozando con un hombre, el rubio mas hermoso del mundo... El pedazo que masturbaba también se lo confirmo.
Hyoga acabo entre espasmos, y sus brazos se le vencieron cuando la leche surgió por la punta de su pene cayendo en las sabanas, Ikki tomo la cintura del Cisne clavando sus dedos, y entre gemidos muy sonoros y masculinos, tensando todo su cuerpo se vació en el interior del ruso... Cuando sintió la calidez de aquel liquido, el rubio comprendió que había acabado.
Ikki se desplomo al costado de Hyoga, boca arriba... Y en silencio se quedaron... El Cisne le dio la espalda a su amigo intentando analizar lo ocurrido... ¿Por qué si había deseado por tanto tiempo algo así, se sintió tan mal? Quizás, por que era solo sexo... Y el ruso no quería solo sexo con el Phoenix.
Mientras Hyoga sintió que aquel liquido viscoso abandonaba su interior recorriendo sus piernas, Ikki paso su brazo sobre la espalda del Cisne acariciando sutilmente su piel. ¡Dioses! Ikki era, contrario a lo que se pensaba, realmente dulce en la cama.
El Phoenix sintió que lo único que podía hacer en agradecimiento era contarle sus motivos, a pesar de que el ruso le daba la espalda supo que estaba despierto:
--Hyoga...
--No hace falta que me agradezcas nada... —Interrumpió el rubio al notar el tono de voz en su amigo.
El peliazul llevo su cabeza y la apoyo sobre la espalda de Hyoga sin dejar de acariciar su piel, de aquella manera tenia una perfecta vista de su trasero que se elevaba como dos pequeñas montañas.
--Eres hermoso...
El Cisne volteo sorprendido y en respuesta al cumplido lo tomo entre sus brazos para dejar que su cabeza descansara sobre su pecho, besó un par de veces su azulado cabello... Quizás, cabría la posibilidad de que ellos dos sean algo mas que amigos... ¿Por qué el ruso se sintió tan mal? La respuesta la supo, todo el tiempo, pero por respeto no quiso preguntar.
--Ikki... ¿Y tu otouto?...—Pregunto Hyoga extrañado, hacia mucho tiempo que no sabia nada de el.
--Se fue con Shaka...
Hyoga levanto la cabeza de su amigo buscando la mirada:
--¿Se fue con Shaka? ¿Y por que no nos enteramos...?
--Por que en realidad... –Y corrigió sus palabras: --Se escapo con Shaka... —Incorporándose un poco, apoyando su cabeza en una mano y el codo en el colchón continuo –Se escaparon de mi... Pero ya vez... Soy un hipócrita...—Finalizo refiriéndose a que tanto escándalo le había echo a su hermano, para ahora revolcarse con un hombre.
--¿Por eso?...—Quiso indagar el Cisne los motivos que llevaron a su amigo a intentar eso la noche anterior, pero este se le adelanto.
--¿Si por eso intente...? Ya sabes... —Ante la afirmativa del ruso, Ikki acoto—No... Obvio que fue un factor importante pero... No... De echo...
--¿Tiene que ver con tu novia?... —En su interior el rubio adivino, ante la afirmativa del Phoenix, desvió su mirada dolido.
--Si... Sadako... Esta embarazada...
Ahora si, Hyoga se levanto como rayo de la cama buscando su ropa con el dolor y la furia pintada en su rostro... El muy hijo de puta había embarazado a su novia y se estaba revolcando con un hombre. ¡Hay! Hyoga... Si serias mas paciente entenderías.
--¿Qué sucede Hyoga?...—Pregunto el Phoenix siguiendo por detrás a su amigo.
--¡¿Qué me sucede?!... ¡¿Me preguntas que me sucede?! Eres... Eres... —El Cisne apretó sus dientes y contuvo sus puños –Eres un reverendo hijo de puta...—Le dijo aquellas palabras que surgieron en los mas profundo de su alma.
--¿Hyoga espera?
--¡¿Y POR ESO INTENTASTE QUITARTE LA VIDA?!—No quiso decirlo, no quiso decir que mejor lo hubiera echo, así que se censuró, llevando una mano a su frente en señal de cansancio emocional.
--¡No fue solo eso, fueron otras cosas!...—Comprendiendo que el ruso lo había mal interpretado lo tomo por los hombros sacudiéndolo –Espera Hyoga, escúchame... ¡Escúchame maldición!...
Hyoga se dejo vencer, comenzando a llorar dejo que su frente pesada cayera sobre el pecho de Ikki.
--¡¿Por qué Ikki me haces esto?!... Yo... Yo te quiero...
--Si, lo se... Lo supe, aquella vez hace tres años cuando intentaste quitarte la vida, que me querías con locura... --Ikki le dejo en claro que siempre lo supo --Pero sabes, me conoces: Hasta que punto puedo ser hipócrita... Yo también te quiero Hyoga... —Mirándolo a los ojos, en un arranque esporádico de sinceridad, el Phoenix continuo --¿Cómo no querer a una persona que deja todo en plena madrugada, por mis locuras? ¿Cómo no quererte? ¿Sabes?... Pense que no ibas a venir, me dije que... —Las palabras costaban, siempre le costaron al peliazul --¡Dioses! No te culparía, porque tantas veces te trate mal que... —Sin poder reconciliarse con las palabras finalizo su balbuceo nervioso --Bueno... Estas aquí, viniste por mi...
--Cualquiera lo hubiera echo...
--Tal vez... —Reconoció Ikki –Pero en tu situación quizás no... Digo, si un amigo solo te trata mal, no es amigo... ¿Por qué irías a hacer algo por esa persona?
--No se necesita de una excusa para ayudar a alguien... Eso me lo enseño Shun...
--Ves... Por eso me gustas... Y si me planteo las cosas, no se si me gustan los hombres... Pero se que tu si, me gustas.
Hyoga recordó súbitamente el motivo de su enojo, entrando en si comenzó a forcejear:
--¿¡Te crees que con palabras bonitas me vas a convencer!?...—En parte, por poco mas si.
Entonces Ikki también lo recordó, dejando de lado la ensoñadora charla, lo sujeto fuertemente intentando explicar:
--¡Déjame explicarte!
--¡¿Qué me vas a explicar?!
--¡Que no voy a ser padre!... O sea si, pero no... —Exclamo el Phoenix y su amigo dejo un instante de forcejear intentando comprender sus palabras, el peliazul continuo –No esta embarazada de mi... Si no de otro hombre...
--Hay Ikki...—Fue lo único que pudo decir el Cisne, y sintiéndose culpable por no comprenderlo, rodeo su cuello con sus brazos.
--Encima el bastardo la dejo... Y yo como me enoje con ella... Por supuesto que terminamos...
Hyoga supo que Ikki quería a esa mujer con locura, siempre se pregunto que demonios le había atraído de ella, si bien no era hermosa, su personalidad era un equilibrio para el Phoenix.
--¿Cuándo te enteraste?...
--Hace dos días me lo dijo... Y entonces terminamos... Me sentí herido en mi tonto orgullo masculino...
--Entonces la mejor venganza hacia ella era acostarte con un hombre ¿No?...
--Hyoga no digas eso... —Reprocho el peliazul aferrando con sus manos la cintura del ruso y estrechándolo contra su cuerpo.--Perdón... Pensaras que te utilice para sentirme mejor...
--Y en parte es cierto...
--Yo... No lo hice por despecho... —Reafirmo Ikki sintiéndose un poco mal.
--Esta bien... Igual... Para eso me llamaste ¿No?... Para sentirte mejor...
--Si, no quiero que pienses que me aproveche la situación...
--Tranquilo Ikki... A mi también se me cruzo por la cabeza esa idea, pero no quise hacer nada por los mismo motivos... —Hyoga levanto su cabeza buscando la mirada triste de su... ¿Amigo?.
--¿Entonces?
--¿Entonces?—Pregunto también el Cisne.--¿Qué harás con Sadako?
--No tengo mas opciones... Ella no tiene a nadie, y el bebe no tiene la culpa... Me haré cargo de esa criatura, aunque no sea el padre biológico.
Hyoga interrumpió el abrazo, sintiéndose muy dolido... Pero nada podía reprocharle, estaba teniendo una buena actitud, lógica y coherente.
--¿Por qué te vas Hyoga?
--Yo no quiero ser el segundo en la vida de nadie... —Sentencio el ruso intentando controlar sus lagrimas.—Ya has decidido tener una familia, y yo estuve en tu vida unas horas nomás... No soy quien...
--Hyoga... ¿Qué familia?... Por empezar no serás el segundo en mi vida... Tan solo te dije... ¡Dioses Hyoga!... No puedes ser tan arrebatado... Solo me haré cargo del bebe, económicamente y esas cosas, pero... Yo ya no quiero saber nada con esa mujer.
--Ikki... Vas a aceptar ser padre... No puedes traer a tu hijo, biológico o no, al lugar en donde retozas con un hombre... Me voy... —Sentencio el Cisne luego de su lógica y camino hasta la puerta, el Phoenix lo detuvo cerrándola con una mano.
--Ahora el hipócrita eres tu...
--Ikki... No puedo...
--Hyoga... Ya veremos como solucionamos eso, además, no...
--Ikki... Estuviste conmigo solo dos horas...—Exclamo el rubio sin levantar su vista del suelo.
--Suficiente para saber que te quiero a mi lado... A parte ruso... Ya te lo dije, no se ama a una persona de un día para el otro... Es obvio que me llevo tiempo... Todo lo que te dije...
--Fue por el momento...—Completo Hyoga la frase con voz firme y segura.
--Déjame demostrarte que no fue por el momento... Vamos ganso, tu me conoces... Sabes que no suelo decir esas cosas... Desde chicos nos conocemos... ¿Qué sucede?...—Se interrumpió el Phoenix al ver que Hyoga rió al mismo tiempo que unas lagrimas se escaparon de sus ojos.--¿De que te ríes?
--Me dijiste ruso y ganso... Hace casi dos días que no me llamabas así... Y ya lo extrañaba.
--Y yo te voy a extrañar si te vas... —Dijo con una cara suplicante que derretiría a cualquiera, era impresionante la capacidad de amor que poseía el Phoenix, era quizás, exagerando, por momentos tan dulce como Shun.
--Ultimamente estas echo un “Shun”...—Dijo el Cisne divertido rompiendo a reír, en respuesta el Phoenix le dedico una gesto de disgusto frunciendo su ceño en señal de enojo.
No hizo falta decir que el Cisne se quedo ese día, y esa noche... Aun mas los días por venir...
Sin duda la noche del llamado fue atípica, y sin duda el rubio la recordaría el resto de su vida. Nadie supo jamas como comenzó la relación entre ellos.
¿Y qué pasaría una vez que la criatura llegase a la tierra? Eso lo verían en el momento... Lo cierto era que Ikki había elegido a Hyoga para compartir su vida... Y el ruso estaba mas que orgulloso de que su hombre se hiciera cargo de una criatura que no era suya a pesar del dolor que le había causado... Ni se imaginaba las verdaderas intenciones del Phoenix quien en su interior anido la esperanza, la acertada esperanza de que su koibito aceptase la loca propuesta: No estaría mal que ese bebé tuviera dos padres ¿No?.
___ FIN ___
Bien Luri, no te lo mate esta vez n_n... Creo que me salió un poco romántico (Y todos sabemos que soy un desastre con el romance), y pido perdón por no traerles algo mejor, es que lo hice rapidito para poder dárselo a Luri cuanto antes y no morir fulminada por un extraño virus informático.
Prometo que haré otro mejor... Ya lo se, también lo prometí con XXX, pero la próxima de verdad les traigo algo mejorcito.
Quise hacerlo al Phoenix desde un punto de vista distinto, digo: Desprotegido, vulnerable, con necesidad de afecto y cariño... Una faceta de él desconocida y a la vez conocida por el rubio. Se que la historia es muy densa y que quizás daba para hacerla por capítulos, pero no tenia ganas n_n.
Nos vemos con un Ikki x Shun... (Ya tengo dos empezados)
Rosas!
24/10/2005 02:34 a.m.
Argentina, Buenos Aires, Monte Grande. |
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| Aphrodita |
Publicado: Sab Ago 11, 2007 6:26 am |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
Mensajes: 3358
Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
Reputación: 159.5   votos: 5
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Autor: Luribel, 13/Abr/2007 20:21 GMT-3: escribió:
Este fic me encanta!!!!! Juro por la Sagrada ODA que me chifla el lado tierno y vulnerable del Pollo Se me llena el karma de corazoncitos!!!
Y me dan ganas de decir " Pollo, a mis brazos"
Jajajaja
Besitos
Luri
Ainsss! Luri, ahora que lo releo no pude haberte dedicado esta porqueria.
Me alegran tus palabras, entons...
Nos leemos! |
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