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<  Seiya Yaoi   ~  El amor (Ikki x Seiya x Shiryu)

nurikosan
Publicado: Mie Jul 18, 2007 4:41 am Responder citando
Maya de Sagita Maya de Sagita
Registrado: 05 Jul 2007 Mensajes: 170 Reputación: 25.5

Es sábado por la mañana. Shiryu esta en la cama sin querer levantarse. Su ánimo esta por los suelos. Anoche Seiya se fue a una discoteca de moda y todavía no ha vuelto. Sabe que no debe preocuparse por él pero no lo puede evitar. De repente escucha en el silencio de la mañana como se abre la puerta de la mansión. Se levanta y sala a la escalera para ver si se trata de su adorado Pegaso. Lo que ve lo deja desolado.
Efectivamente es Seiya, pero esta subiendo la escalera prácticamente a gatas pues esta borracho como una cuba, lleva toda la ropa desordenada y esta totalmente despeinado. Cuando llega al rellano, mira a Shiryu y le saluda con la mano para al mismo tiempo perder el equilibrio y caer cuan largo es al suelo riéndose a mandíbula partida.
Shiryu lo levanta y lo lleva a su habitación en brazos. Una vez allí lo desnuda para descubrir marcas de carmín en su ropa y en su cuerpo. No puede evitar que las lágrimas inunden sus ojos. Le mete en la cama y lo cubre con las sábanas quedándose rápidamente dormido.
Sale de la habitación con mucho cuidado para no despertarle y se encuentra con Ikki en el pasillo que le mira seriamente.
- Shiryu, deberías dejar de preocuparte por ese loco. Nunca vas a conseguir que se fije en ti.
- Lo se, pero no puedo evitarlo Ikki. Le amo desde que nos enfrentamos en el cuadrilátero. Creo que mis sentimientos vienen de mucho más atrás.
- ¿Más atrás? – pregunta ikki recostándose en la baranda.
- Si. Cuando estaba en Rozan muchas veces me sorprendía pensando en él, en lo que estaría haciendo en Grecia, en si sería bien tratado o pasaría penalidades…
- ¿Nunca le has hablado de tus sentimientos hacia él?
- No –niega con la cabeza- ¿para qué hacerlo? El no tiene las mismas inclinaciones que yo. Si lo hiciera me retiraría la palabra y probablemente me golpearía por haberle ofendido de semejante forma.
- Eso no lo sabes. Deberías hacerlo, pero allá tú. Son tus sentimientos y no los míos.
- Tú lo has dicho, son mis sentimientos y de nadie más.
El Dragón se retira de nuevo a su habitación para lamentarse a solas por su amor no correspondido sin prestar atención a los ojos tristes y desolados de Ikki.
Ikki no se marcha hasta que Shiryu ha cerrado la puerta tras él desapareciendo de su vista. Su rostro esta triste y durante un rato deja los ojos clavados en esa puerta. Desea entrar y abrazar a Shiryu, consolarle, aliviarle de su dolor, decirle que le ama, que él le hará feliz y le dará todo el amor que necesita… pero nunca hará semejante cosa. Nunca lo hará porque sabe que el Dragón ama a otro. Alguien que no es merecedor de un amor tan puro y sincero.
A media tarde un ojeroso Seiya baja al salón donde se encuentran los tres muchachos jugando una partida de Scrable.
- Hola – consigue decir con voz pastosa por la resaca- ¿Jugando a las palabras cruzadas? Deberíais salir más a divertiros y dejaros de esos juegos tontos.
- Seiya, ¿te encuentras bien? – pregunta un ansioso Shiryu.
- Si exceptuamos el enorme dolor de cabeza que tengo, podría decir que me encuentro bastante bien.
- Esta mañana cuando has llegado no te quejabas de nada. Al contrario parecías muy feliz – dice Ikki.

- Ikki, acabo de decir que me duele la cabeza, por favor habla más bajo…
- ¿Hablar más bajo? ¿Por qué habría de hacerlo, niño? Te fuiste de juerga anoche, ahora aguántate con las consecuencias.
- Ikki, no tengo ganas de discutir así que cállate. Además lo que yo haga o deje de hacer no es de tu incumbencia. Si quieres cuidar a alguien cuida de tu hermano. Quizás te lleves una sorpresa con él.
Al oír eso Shun se queda pálido y dirige su vista hacia Yhoga que esta sentado justo enfrente de él.
- ¿Cuidar de Shun, dices? ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Qué has querido insinuar maldito burro con alas? ¡Habla de una maldita vez!
Seiya se lleva las manos a los oídos para amortiguar semejante grito encima de su dolorida cabeza.
- ¿Quieres que hable? ¡Muy bien hablare a ver si así te callas y me dejas en paz, pajarraco del demonio. Tu precioso hermanito se esta acostando con Yhoga, ¿no tienes nada que decir a eso? Veo que te has quedado mudo, lo suponía…
Sin decir una sola palabra Ikki lanza su puño directamente al rostro de Seiya dejándole un ojo completamente negro.
- ¿Pero que diablos te pasa ahora? Encima que te digo que están corrompiendo a Shun me golpeas de este modo…
- Te golpeo porque eso es algo que no te incumbe. Eres ruin y rastrero, no te importa dañar a los demás con tal de que te den lo que quieres… Nunca creía que llegaras a caer tan bajo, Seiya.
Se vuelve hacia su hermano y Yhoga que están totalmente pálidos y cogidos de la mano fuertemente.
- No os preocupéis lo se desde hace unos meses. Si no he dicho o hecho nada es porque después de observar tu conducta hacia mi hermano he llegado a la conclusión de que eres sincero y él esta plenamente feliz.
Ambos muchachos apenas pueden creer lo que oyen y se miran asombrados mientras Ikki sale de la sala.
Shiryu por su parte esta ayudando a Seiya a incorporarse y se lo lleva a la cocina para ponerle hielo en el ojo y evitar que se hinche demasiado.
- No debiste decir eso, Seiya. Sabes como es Ikki y podría haber cometido una locura con ellos.
- Vamos, no te preocupes tanto por los demás. Ellos se lo han buscado con su relación. Creo que yo jamás podría liarme de esa forma con un hombre. Debe ser repugnante cuando están en la cama…
Se levanta y se marcha con el hielo a su habitación para echarse un poco y tratar de dormir. Esa noche ha quedado con una preciosa rubia y quiere estar en óptimas condiciones físicas para cumplir con ella.
Shiryu se queda solo en la cocina con el alma destrozada por las palabras que ha escuchado de aquel a quien ama y desea más que nada en el mundo. Ahora sabe a ciencia cierta que jamás podrá ser correspondido.
Los días pasan sin que ocurra nada especial en la mansión hasta un viernes por la tarde. Shiryu esta entrenando en el jardín a causa de la excelente temperatura que hay. Solo lleva puestos unos diminutos pantalones cortos y las zapatillas. Su cuerpo esta brillante por el sudor que lo recorre. Sus músculos perfectamente marcados con cada movimiento que hace. Su largo cabello esta recogido en una coleta que se mece según sus movimientos permitiendo ver a veces en su totalidad el dragón de su espalda, lo que hace que esta aparezca mucho más tentadora.
Ikki esta extasiado mirando semejante espectáculo. Cuando ya no puede soportarlo más se acerca al muchacho y aprovechando que esta haciendo ejercicios de suelo sobre la hierba se lanza sobre él y aprisionándolo entre esta y su cuerpo lo besa profundamente, sin darle tiempo alguno a reaccionar.
Los ojos de Shiryu se abren por completo. Al principio se asusta pero sin poder evitarlo comienza a responder a esos besos, a esas dulces caricias, a las palabras de amor que el Fénix le susurra al oído.
Afortunadamente no hay nadie en la mansión. Nadie que les pueda ver hacer el amor en el jardín. O eso es lo que ellos creen. Seiya los esta observando boquiabierto desde la ventana de su habitación.
Esa noche, Pegaso no les quita ojo a ninguno de los dos. Ambos están felices, radiantes. Todo les parece perfecto y maravilloso. Especialmente Ikki esta totalmente desconocido. Es amable con todos y no deja de agasajar en todo momento a su precioso Dragón.
Más tarde, Seiya no puede quitarse de la cabeza la imagen de los dos en la hierba. Mientras esta en la cama con la muchacha, no deja de imaginar que es Shiryu el que esta bajo él, lanzando suspiros y quejidos llenos de deseo y pasión.
Durante los días siguientes el humor del Pegaso es insufrible. La imagen de los dos muchachos no abandona su mente en ningún momento. Se pregunta el porque de esa reacción, pero no encuentra ninguna respuesta satisfactoria, solo sabe que cuando piensa en ellos de esa forma su excitación llega al máximo y siempre termina en el baño de su habitación autosatisfaciendo su propio deseo y deleitándose en los detalles de su unión.
Una noche Shiryu ha ido a la habitación de Ikki. Están haciendo el amor desenfrenadamente. Seiya no puede dormir con los golpes que da la cama de estos en la pared, pues su habitación esta junto a la de Ikki, ni con los gemidos que el Dragón da de forma continuada y cada vez más profundos y fuertes. Sin pensárselo dos veces se levanta y se dirige a la habitación de Ikki. Cuando llega a la puerta se detiene unos segundos, pero inmediatamente y con un rápido movimiento de cabeza la abre y se introduce en el interior de la misma.
- ¡Maldita sea! ¿Queréis dejar de hacer tanto ruido? Me parece fantástico que queráis revolcaros pero no es necesario hacer tanta algarabía. ¡Los demás queremos dormir!
Ikki se ha sobresaltado al oír como se abría la puerta, Asi que ha salido del interior de Shiryu y girándose con cara de malas pulgas hacia la puerta se queda asombrado al ver a Seiya en medio de la habitación, en ropa interior, gritando hacia ellos y con una fabulosa erección. Mira al Dragón y con un imperceptible movimiento de cabeza le hace ver el bulto de Seiya. Ambos sonríen con complicidad entre ellos.
- Seiya, no te enfades… solo nos estamos divirtiendo y demostrando nuestro amor de la mejor forma que sabemos y podemos hacer… - dice Shiryu al tiempo que se levanta y se acerca a este despacio, sin ocultar nada de su desnudo cuerpo.
Pegaso no puede apartar la vista de ese escultural cuerpo. Quiere contestar, protestar pero esta como hipnotizado con semejante cuerpo.
Por el otro lado Ikki también se acerca a Seiya hasta que los dos le flanquean uno por cada lado. En un rápido movimiento, el Fénix le alza en vilo de las axilas mientras el Dragón le despoja de sus boxers.
- ¿Pero que demonios hacéis? Bajame ahora mismo Ikki… ¡Shiryu! Estate quieto, no me desnudes… ¿Qué es lo que pretendéis?...
Ikki lo lanza contra la cama suavemente. Shiryu se abalanza sobre él y lo besa en los labios exigiendo que le franquee el paso a su lengua al interior de esa boca que tanto ha deseado. Al final lo consigue, y la explora en toda su totalidad, sin dejar ningún recoveco, luchando contra la lengua de Seiya en una batalla que ya tiene ganada de antemano.
Ikki por su parte esta saboreando su piel. Lame su cuerpo, se entretiene en sus pezones. Los mordisquea y succiona con gran deleite. Sus manos recorren todo su cuerpo dándole suaves pellizcos de vez en cuando y dejando pequeñas marcas rojizas.
Shiyu ha dejado sus labios para deslizarse hasta sus genitales y concentrarse en ellos. Agarra sus testículos y los masajea suavemente mientras su boca se sacia de su anhelado miembro.
Seiya esta hecho un mar de contradicciones. Su cabeza le dice que eso no esta bien, que es repugnante, pero su cuerpo le dice todo lo contrario. Quiere más mucho más de esas caricias y juegos nuevos para él.
El Dragón ha conseguido que se vacíe en su boca y recogiendo toda su esencia se alza para besar a Ikki y compartirla con él.
Ikki por su parte ha introducido un par de dedos en la boca de Seiya para que los humedezca con su saliva, cosa que este hace muy aplicadamente. Cuando ya están empapados en su saliva introduce primero uno y luego el otro en su virginal entrada para empezar a moverlos circularmente y de dentro afuera muy despacio.
Cuando esta abierto Ikki se retira y le cede el puesto a Shiryu. Sabe que siempre ha suspirado por este momento y no se lo va a arrebatar. Este le sonríe agradecido y colocándose entre las piernas de Pegaso le penetra suavemente.
Seiya cierra los ojos al sentir el dolor. Dolor que le recorre toda la espalda, de arriba abajo. Sus labios dejan escapar un grito de dolor y sus dedos se clavan sin piedad en la espalda de Shiryu. Pero este continua introduciéndose en su interior hasta llegar al final. Una vez lo ha conseguido comienza a moverse lentamente pero sin pausa, acelerando cada vez más sus arremetidas.
Ikki se queda mirando como le hace el amor mientras se acaricia a si mismo y su excitación vuelve a aparecer de forma muy violenta. Se acerca y toca ligeramente a Shiryu en el hombro mostrándole su estado. Este asiente y saliendo de Seiya entre los dos le hace colocarse en cuatro. El vuelve a penetrarle esta vez por detrás, haciéndole gritar de placer mientras que Ikki se coloca delante de él y le mete su miembro entre los labios.
Seiya no sabe que hacer con eso en su boca, pero el instinto le dicta sus movimientos y lentamente comienza a lamer y chupar. Al principio lo hace con algo de reticencia y asco, pero de repente se encuentra disfrutando no solo de la felación que le esta haciendo a Ikki sino también de los movimientos de Shiryu en su interior.
De esa forma pasan la noche los tres, intercambiando posiciones y saciándose unos de otros. El día los sorprende en una cama totalmente revuelta, abrazados unos a otros y tratando de recuperar la respiración y calmar sus agitados corazones.
- Seiya – murmura Shiryu- ¿sigues pensando que es repugnante?
- No, me habéis hecho cambiar de opinión. ¿Qué voy a decirles ahora a todas mis amigas? Esto es mucho mejor que hacerlo con ellas…
- Jajajajajajaja. ¿Así que al final tú también te dejas pervertir? – pregunta Ikki revolviéndole aún más si cabe el cabello- ¿Qué vamos a hacer ahora con nuestra relación Shiryu? ¿Quieres darla por terminada ahora que ya tienes a tu precioso Seiya?
- No… yo había pensado que quizás… podríamos quedarnos los tres juntos… si a ti no te molesta, Seiya…
Pegaso le mira divertido mientras se mordisquea lo labios. No puede dejar de pensar que Shiryu esta muy hermoso sonrojado al igual que Ikki con el cabello azulado totalmente revuelto y ese cuerpo de hierro.
- De acuerdo. Aunque no logro entender como me podéis aceptar después de todo lo que os dije en el pasado. Espero que me perdonéis, era la ignorancia y el miedo a lo desconocido los que me hacían hablar de ese modo…
Shiryu sonríe abiertamente. Sus ojos están llenos de felicidad. Por fin tiene a su precioso Pegaso y no solo eso, sino que también tiene a Ikki. Un Ikki tierno y cariñoso, dulce y amable, que nadie salvo ellos conocerá jamás.
- El amor es lo mejor del universo, ¿no creéis amigos? – pregunta mientras abraza a ambos.
- De eso no cabe duda – contestan ambos a la vez para echarse a reír todos juntos.
De repente Ikki deja de reír y los mira preocupados.
- ¿Qué pasa Ikki? ¿Ocurre algo malo?
- No, es solo que estaba pensando la forma de decirle a Shunny que desde este momento tiene dos estupendos cuñados…
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