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| Kaori Subaru |
Publicado: Vie Jul 13, 2007 11:57 pm |
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Seiya Obsesionado

Registrado: 26 Jun 2007
Mensajes: 169
Ubicación: Entre la Tierra y las estrellas ^^
 
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No pude poner la pareja en el título ToT pero es un Saga x Kanon ^^
Capítulo 1: Eres tú mi fascinación.
¡¡¡Helloito!!! Bueno, creo que es el turno del incesto. Lo k pasa es k tenía
ganas de abordar el tema de los andróginos, ya que me acordé de mi miss de ética en la prepa.
En una de sus clases ella mencionó a estas criaturas de la mitología griega, estaban unidos en su totalidad. Cuerpo y alma se complementaban a la perfección y estaban unidos formando un solo ente. Pero pasado un tiempo los dioses comenzaron a alarmarse por su perfeccionamiento tan rápido, así que para que no los desplazaran, decidieron separarlos en dos entidades. Así los andróginos se
buscan a través de la eternidad, no importa cuantas veces tengan que reencarnar, seguirán buscando a su complemento. Es por eso que no importa la
distancia, ni el credo, ni la edad, ni el tiempo, ni siquiera el sexo, todos en este mundo estamos destinados a encontrar a nuestro complemento. Bueno eso es todo de momento (¡¡¿querías más?!!) sólo espero k les guste a ver si de plano no quedó espantoso.
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Aquella cálida mañana de mediados de julio Saga abrió los ojos. Le despertó un
haz de luz que se filtraba por una hendidura de las cortinas de raso azul plumbago. Se levantó de la cama como todas las mañanas y entró al cuarto de
baño, el agua fría resbaló por su piel, sintiendo una deliciosa y refrescante sensación. Terminó con la ducha y giró para tomar la toalla, al hacer esto, no
pudo evitar encontrarse con su propio reflejo en el espejo con marco dorado que se encontraba en el baño, sin saber por que, se acercó para contemplar su imagen y estudió embelesado la perfección de su faz, la profundidad de sus ojos, las finas aletas de la nariz y la exquisita comisura de sus labios bellamente dibujados. Así estuvo contemplándose durante un rato, luego salió del baño para vestirse y dirigirse a desayunar.
Salió cuando su hermano menor llevaba dos platos a la mesa.
--¡Buenos días Saga!--dijo el menor de los gemelos con una sonrisa.
--Buenos días Kanon.
Ambos se sentaron en la mesa para tomar el desayuno. Kanon tomó una rebanada de pan francés para untarlo con mermelada de fresa.
Saga se llevó una taza de té a los labios y comenzó a observarlo. Estudió detenidamente sus facciones, la misma perfección de los rasgos, la misma profundidad en la mirada y la misma delicada y exquisita boca... pero se reprendió mentalmente por mirar de aquella manera tan poco usual a su hermano
gemelo.
--¿Te ocurre algo Saga?--preguntó el menor al ver a su hermano completamente ensimismado.
--No para nada--respondió este con una preciosa sonrisa pintada sobre sus labios.
El día murió tranquilamente en el Santuario. La paz sólo se vio interrumpida en una sola ocasión, cuando Seiya pasó corriendo como alma que lleva el diablo
perseguido por un Aioros que perdió los estribos por culpa suya, ya que su nuevo pupilo no cumplía como debía de ser con los deberes que como futuro guardián de Sagitario le correspondían.
Saga se encontraba en su amplia habitación tumbado sobre un diván de raso color
azul con ribetes de seda color oro, al lado había una mesita donde había dejado su copa de brandy. De esta misma mesa tomó un espejo de plata bellamente cincelada y de nuevo comenzó a estudiar la belleza de su rostro.
¿Qué estaba ocurriendo con él? nunca había sido vanidoso, al menos no para estarse contemplando el día entero en un espejo, eso había que dejárselo a
Afrodita de Piscis, entonces... ¿qué explicación le daba a todo aquello?
Al día siguiente la escena del baño se repitió, sólo que ahora estuvo resiguiendo con sus dedos la imagen que le ofrecía el espejo. Sin darse cuenta
se le fue el tiempo, así que se apresuró a salir a desayunar, pero... Kanon no estaba.
Fue a su habitación a buscarlo, ya que no era normal que él se quedase dormido. Llamó a la puerta, pero no hubo respuesta, así que entró. Era una bella
estancia tapizada en damasco de un azul casi morado. Se acercó al lecho de su hermano y le encontró hirviendo en fiebre a causa de un resfriado. Removió la pesada colcha de raso color verde jade y las sabanas de seda color amarillo pálido, su hermano menor estaba tiritando de frío bajo su pijama de satén de dos piezas.
Saga se dirigió a la cocina por un recipiente de cerámica en el cual colocó agua, lo levó a la habitación y humedeció un paño para colocarlo sobre la frente de Kanon. Después fue al baño en busca de unas pastillas para el resfriado y lleno un vaso con agua, movió un poco a su hermano menor, para
hacer que este despertase y hacerlo tomar la medicina.
--Sa... Saga...
--Shhhh, no hables y tomate esto, enseguida preparo algo para que comas.
Le extendió un par de pastillas y el vaso con agua. Después de tomar la medicina, Kanon volvió a quedarse dormido.
El mayor de los hermanos salió del dormitorio rumbo a la cocina, preparó un estofado con verduras que estuvo listo más o menos en cuarenta y cinco minutos.
Sirvió un poco en un plato hondo, el cual colocó en una charola de porcelana y la llevó a la recamara de su gemelo. Este dormía, ahora su respiración era
tranquila y los labios y las mejillas habían quedado encendidos como signo del paso de la fiebre. Saga le miró enternecido, pero pronto se turbó al ver las
deliciosas facciones del más pequeño, quiso besarle, pero se detuvo antes de posar sus labios en los de su hermano y nuevamente se reprendió mentalmente.
--No... ¿cómo? él... él es mi hermano.
Lo movió con suavidad para despertarle. El menor de ellos abrió los ojos y se incorporó un poco bostezó y se talló los ojos.
--Mira, te preparé esto, cómelo.
Kanon lo miró curioso--Tú... ¿tú cocinaste para mí?
El mayor sólo asintió.
Kanon se sorprendió mucho, él bien sabía cuanto odiaba Saga meterse en la cocina pero aún así había preparado un estofado para él y había que reconocer
que no era mal cocinero después de todo.
--Gracias--musitó el hermano menor degustando un poco del delicioso estofado.
El menor de los geminianos terminó de comer y Saga se llevó la charola con el plato completamente vacío, después regresó a la habitación de Kanon y le dio un
termómetro para tomar su temperatura. Parecía que ya no había problema, esta se había normalizado.
--Si necesitas algo sólo llámame.
--Gracias Saga--murmuró Kanon cuando su hermano menor salía de la habitación.
Al día siguiente Saga se levantó más temprano de lo habitual, para preparar el desayuno para él y para su hermano.
Se metió al cuarto de baño para ducharse y al salir nuevamente contempló extasiado la imagen que le ofrecía el espejo y en una actitud de inocente
Narciso besó los labios de aquel reflejo. Sin saberlo ese beso fue el que quiso darle a Kanon sin atreverse. Era como si algo que hubiera estado dormido dentro de él, de repente hubiese despertado fascinándose con su hermano gemelo. No era
su propio reflejo el que lo cautivaba, sino ver reflejado el rostro de su gemelo en el suyo propio. Aunque... de esto él aún no se había percatado.
Salió de la habitación para preparar el desayuno, pero al llegar a la cocina, encontró a Kanon preparando los alimentos que iban a ingerir aquella mañana, ya
estaba repuesto del todo, y alegre como solía mostrarse siempre.
--¡¡¡Kanon!!! ¡¿pero qué haces?! ¡¿por qué te levantaste tan pronto?!
El menor de los geminianos se volteó para ver a su hermano--Oh, lo siento Saga, pero ya estoy bien, todo gracias a ti.
El hermano mayor se quedó totalmente serio y un impulso desconocido lo obligó a trasladarse cerca, muy cerca de Kanon, para posar sus labios sobre los de él.
No fue un beso apasionado, más bien fue suave, como el primer beso de dos niños pequeños.
--¡¿Sa... Saga?!
Este se separó aterrado intentando balbucear una explicación--Yo... Kanon... lo... lo lamento... no...
Saga se dirigió a su habitación totalmente confundido y su hermano menor se quedó de pie en la cocina en las mismas condiciones.
El mayor de los geminianos se acostó sobre su cama ¿qué había hecho? ¿por qué lo había hecho?
Kanon seguía en el mismo lugar, se llevó dos dedos a los labios, tratando de atrapar el sabor que de ellos se evaporaba. Aspiró profundamente el aire de la
mañana y salió en busca de su hermano.
Entró en la enorme habitación, y allí estaba él, acurrucado en posición fetal y abrazando fuertemente un cojín de seda color azul y oro, Kanon se acercó a la
cama para sentarse.
--Saga... hablemos.
--Lo siento... lo siento tanto... en realidad yo...
--Yo no lo lamento... ni por un instante, de hecho... lo anhelaba desde hace tiempo--un suave tono carmesí coloreó sus mejillas al hacer semejante confesión.
Saga se reincorporó de golpe--¡¡¿pero qué dices?!! ¡¡somos hermanos!!! la misma sangre corre por nuestras venas.
--Si, eso ya lo sé, pero que lo seamos no nos impide besarnos si se nos da la gana, incluso podemos tener sexo si ambos lo queremos. Tú... ¿tú querrías hacerlo conmigo?
Estas palabras fueron el disparador decisivo para el mayor de los geminianos, se abalanzó directo a los entreabiertos labios de su gemelo, el beso anterior
apenas pasaba de ser un recuerdo, ahora los besos que Saga colocaba sobre los labios de su hermano eran tan candentes que quemaban, las lenguas se enredaban buscándose la una a la otra. Mientras esto sucedía, Kanon se deshacía de las molestas ropas que comenzaban a estorbar.
El aire ya les empezaba a faltar, sin embargo no se despegaban.
Pronto sin darse cuenta se encontraron completamente desnudos, ambos se miraban
extasiados y con la respiración entrecortada, eran tan iguales y a la vez tan diferentes, sus cuerpos temblaban a causa del temor y las dudas que cruzaban por sus cabezas en aquel momento, pero perdiendo todo el pudor que les quedaba
comenzaron a rozar sus pieles la una con la otra.
Hicieron el amor de una forma tan intensa, así como no lo habían hecho con nadie, la entrega era total y el éxtasis fue lo más vivo y triunfante que habían
experimentado hasta entonces, ya que por ser algo nuevo y tan prohibido, había logrado excitarlos de una manera irreal.
Quedaron exhaustos por completo, Saga estrechó a Kanon fuertemente entre sus brazos y este mismo fue el primero en sucumbir a los encantos de Morfeo.
El hermano mayor lo contemplaba mientras dormía y no pudo evitar derramar unas lágrimas que rodaron por sus mejillas. Fue sublime, fue increíble, pero se sentía culpable, culpable por que Kanon era su hermano, sangre de su sangre, estaba mal, más sin embargo eso que más daba ahora, si ya no había marcha atrás, lo hecho, hecho está, así él también fue vencido por el sueño.
Durmieron largo rato, después de aquella agotadora y placentera sesión de sexo.
Kanon fue el primero en despertar y así completamente desnudo, fue en busca de una manta ligera para cubrir a su hermano quién aún continuaba dormido en el suelo sobre el tapete persa de su recamara.
Salió sigilosamente del dormitorio y se dirigió al suyo propio para ducharse y después comer algo, por que con todo aquello ni tiempo de desayunar les había
dado. Puesto que el "desayuno'' estaba ya bastante frío, sólo atinó a prepararse un emparedado.
Saga salió de su recamara a eso de las tres de la tarde, ya se había bañado y cambiado.
--¿Tienes hambre?--preguntó Kanon.
--Mucha--susurro su hermano sentándose en una silla del pequeño desayunador de la cocina.
El menor de los dos se trasladó hacía la silla para sentarse en las piernas de su hermano y le ofreció del emparedado que estaba comiendo (¡¡¡quién fuera
Kanon!!!n_n)
--¿Qué va a pasar ahora Kanon?
--Nada ¿qué puede pasar? nos acostamos ¿y qué? ambos estuvimos de acuerdo, nada pasará.
Saga le sonrió mientras le daba una mordida al emparedado que le ofrecía el hombre sentado en sus piernas.
--¿Quieres seguir haciéndolo?--preguntó el menor de los geminianos (n_n este es el geminiano más cute del mundísimo)
--Todo depende de ti, por que aunque yo lo desee, si tú no quieres...
Su hermano menor lo calló colocando u apasionado beso sobre sus labios antes de que siguiera hablando.
Y así fue como a partir de ese día aquellos dos hermanos se convirtieron en amantes. Desbordaban pasión, las sesiones en la cama eran cada vez más
ardientes, se entregaban el uno al otro sin ningún tipo de condición, así como se entrega la lluvia al litoral en mar abierto o así como se entrega la tarde
al sol, pero un sentimiento ajeno a la pasión estaba por aflorar. |
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| Kaori Subaru |
Publicado: Sab Jul 14, 2007 12:02 am |
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Seiya Obsesionado

Registrado: 26 Jun 2007
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Capítulo 2: Escapando de ti.
Fue un día de finales de octubre que Saga lo sintió por primera vez. Ese sentimiento de pasión pura comenzaba a tornarse ciertamente distinto, algo estaba cambiando, sería aún peor si despertaba completamente. Así que para no correr ese riesgo decidió hacer algo.
Después de pensarlo por largo rato al fin halló una 'solución' y esa era entablar una relación seria con alguien, pero... ¿con quién?
Lo pensó durante un rato y al fin halló al candidato ideal: Shaka de Virgo, era hermoso, inteligente y lo mejor de todo, era libre.
Bueno, ya tenía la solución, el hecho era que el Virgo aceptase entablar una relación con él.
--Algo más en que pensar--se dijo.
Eso sería bueno, así mantenía a su hermano menor alejado de sus pensamientos.
Estuvo largo rato encerrado en su habitación recostado sobre el diván de raso azul con ribetes de seda color oro, colores predominantes en su amplio dormitorio. Sólo se levantó un par de veces para rellenar su copa, mientras seguía ideando la manera ideal para acercarse a Shaka.
Harto de pensar, se levantó del diván y salió de la habitación para dirigirse cuesta arriba al Palacio de Virgo.
Bien sabía que tenía cierto aire irresistible y no había pasado por alto el tipo de miradas que el rubio angelical le dedicaba, aunque claro, Shaka siempre era muy, muy discreto.
Sin darse cuenta pronto estuvo en la entrada del sexto Templo y decidido entró.
--¿Shaka?
El ángel rubio estaba en la estancia de su Templo sentado en un amplio sillón de raso color burdeos y salió al oírse mencionado.
--Hola Saga ¿qué te trae por aquí?
El geminiano no le respondió, clavó sus ojos color verde en las turquesas que el Virgo tenía por ojos, acercándose lentamente. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, rodeó su cintura con un brazo para atraerlo hacía sí y lo besó suavemente. El rubio desde luego lo correspondió, Saga siempre le había gustado mucho.
--Eso es lo que me trae por aquí--susurro el Géminis al separarse del Virgo.
Shaka se abrazó al pecho del caballero guardián del Tercer Templo poniendo una de sus manos sobre el hombro del mismo hombre, este tomó la mano y la acarició, ¡era tan suave su piel! Shaka quiso aprovechar el tiempo, así que tomó la mano de Saga para conducirlo a su dormitorio, el geminiano comprendió que el dueño del Templo iba por todo ¡y por Zeus que él no iba a defraudarlo!
Entraron en la bella habitación que estaba tapizada de damasco color crema finamente plisado y el geminiano tomó el control de la situación recostando a Shaka sobre la enorme cama vestida de raso color vino y asaltó de nuevo esos labios con un beso que llevaba impregnada la pasión en cada movimiento. Bajó por su delicada garganta dándole suaves mordiscos que hacían al Virgo suspirar y comenzar a gemir levemente.
Saga abrió de un tirón la camisa que Shaka llevaba puesta para dejar al descubierto su fino, pero bien formado torso. Lo comenzó a recorrer con la lengua con suaves y sutiles movimientos, hasta encontrarse con sus pezones rosados, los sorbió con delicadeza, para después chuparlos con avidez, pronto se pusieron duros y erguidos motivados por la lengua y los labios de un experto como lo era el caballero de Géminis, este acabó pronto por desnudar por completo al ángel rubio, haciendo que su miembro erecto saliera disparado de su prisión.
--Eres soberbio--le susurro Saga lascivamente antes de tomarlo por completo.
Jugó con la lengua, lo succionó, lo metió y lo sacó a voluntad hasta hacer que Shaka comenzara a retorcerse de placer acostado como estaba sobre la cama y le subiera al volumen de sus gemidos con su musical voz cargada de deseo. Ya no lo aguantó más, esa lengua, esa boca que le regalaban todas esas exquisitas sensaciones y con un estruendoso gemido dejó correr todo su semen caliente dentro de la boca de Saga, quien lo bebió todo sin el menor preámbulo, a pesar de que era bastante.
Shaka aún jadeaba sobre la cama y Saga aprovechó el momento para deshacerse de sus ropas para así quedar en las mismas condiciones que el rubio.
El geminiano volteó al Virgo para hacerlo quedar boca abajo y comenzó a recorrer su espalda blanca con la lengua, haciendo un camino por su espina dorsal, hasta llegar a su trasero bien formado. Con las manos lo abrió cuidadosamente e introdujo su lengua en la intimidad de Shaka, para preparar la penetración, esto electrizó al Virgo, quién de nuevo comenzó a crecer mostrando una nueva erección.
--Ahh... Sa... Saga--musitó el Virgo como pudo.
Estaba inundado de placer al sentir como el tenso miembro de Saga se abría paso por su estrecha cavidad, logrando en el rubio una serie de gemidos y jadeos.
El Géminis bebió todos estos sonidos y se acomodó tomando a Shaka de las caderas, introduciendo lo que faltaba de un solo movimiento, aunque suave. Todo su palpitante pene estuvo dentro del rubio celestial, así descansó unos instantes, para no llegar antes de lo deseado.
Después de un par de minutos comenzó con los movimientos, primero lentamente hasta que alcanzaron una velocidad inusitada para convertirse en embestidas.
El geminiano bajo una de sus manos hasta hallar el inflamado miembro del Virgo, para agitarlo frenéticamente. Toda la habitación se lleno de sus gemidos, de sus jadeos y de sus gritos de placer, hasta que Shaka fue el primero en alcanzar el clímax. Animado por la gloria y el esperma caliente que su amante derramaba, Saga alcanzó el orgasmo, llenando por completo al rubio del líquido lechoso que salía de sus entrañas.
Ambos se tumbaron en la cama más que cansados después de su primera sesión de sexo como pareja.
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Kanon estaba bastante extrañado, por que ya eran las cuatro de la mañana y su hermano no llegaba (u_u si tú supieras donde anda)
A eso de las siete de la noche había ido a su habitación para llamarlo a cenar, pero no lo encontró y supuso que había salido a algún lado, pero... ¿a donde?
Mientras daba vueltas en su cama enredándose con las sabanas de seda color amarillo pálido, sintió una presencia introducirse en el Templo, así que salió a ver quién era. Se puso la bata de casimir y seda que estaba en una silla a un lado de su cama y salió de su dormitorio a ver quién molestaba a tan altas horas de la noche.
Al salir se encontró con nadie más que con su gemelo.
--¿Saga?
--Ah Kanon, lo siento ¿te desperté?
--N... no, estaba despierto.
--Que bueno, porque quiero contarte, acabo de iniciar una relación formal con Shaka.
El menor de los hermanos se quedó estupefacto ¿se sentía celoso? si, pero... ¿por que? Saga era su hermano no su novio, entonces ¿qué explicación le daba a esa sensación de vacío que sentía en el estomago? pero trato de que su hermano no se percatara de ello.
--Que bueno Saga, me alegro por ti, Shaka es hermoso--dijo Kanon con una sonrisa nada mal fingida.
--Gracias--musito el mayor, sintiendo en su pecho una opresión.
El menor le dio la espalda para marcharse cuanto antes de allí.
--Bueno, buenas noches, que descanses hermanito.
Una vez en su habitación, a Kanon le fue imposible pegar el ojo si quiera.
Se sirvió de una licorera de fino cristal un poco de vermut y pensó muy seriamente en hacer lo mismo que Saga: conseguirse una pareja formal, así que meditó sobre los posibles prospectos. Después de meditarlo por un rato decidió fríamente declararse a Mu de Aries, porque de todos los solteros disponibles en el Santuario, él era el más hermoso sin duda.
Antes de la declaración del menor de los gemínanos al carnero, cuando se encontraban en los entrenamientos semanales o en los llamados del Patriarca, Mu mantenía bajos sus grandes ojos verdes, se vestía muy discretamente y hablaba muy suave, animado sólo por su natural alegría. Alo verlo con su pelo lila peinado con sencillez, y con aquellos rubores que lo acometían cada vez que él le dirigía la palabra, Kanon esperaba un amante plácido, correcto y muy conservador, inclusive hasta un poco aburrido. Pero antes de que el Géminis pudiera darse cuenta, Mu que era tan apasionado como inteligente, había cautivado casi por completo al menor de los gemelos, quién acababa de descubrir que se había declarado a un amante exigente e imperioso.
Una mañana de mediados de noviembre, Kanon iba llegando al Tercer Templo del Santuario a eso de las once, completamente feliz después de una noche por demás apasionada, en brazos del guardián de la primera casa del Zodiaco.
El mayor de los hermanos se dirigía a la cocina dispuesto a preparar algo para desayunar, de repente vio a su hermano antes de que este abriera la puerta de su dormitorio.
--¡¡Qué milagro hermanito!!--dijo Saga en tono burlón.
--Ah Saga, hola.
El hermano mayor miró a Kanon como meditándolo--No dormiste aquí anoche ¿verdad?
El interrogado sonrió ampliamente--N... para que te miento, estuve toda la noche y parte de la mañana en Aries.
--¿Con Mu?
--Pues con quién más hermano... nunca pensé que ese carnerito fuera tan bueno en la cama ¡se veía tan recatado! y me ha demostrado todo lo contrario. (n_n la venganza siempre es dulce )
Saga se encogió de hombros--Así que... has iniciado una relación con Mu eh.
--Bueno, no puedes culparme, ni reclamarme nada, porque tú también iniciaste una relación con Shaka y... me tenías muuuuuy abandonado--respondió Kanon a la defensiva pero sin dejar de sonreír.
El hermano mayor se precipitó rápidamente hacía su gemelo y loe besó violentamente antes de que dijera otra palabra más, abrió la puerta del dormitorio donde estaban recargados y arrastró a Kanon adentro. Se desnudaron rápidamente movidos por la excitación.
Cuando todo terminó y sus corazones regularon sus latidos, Saga se reincorporó con un codo para encontrarse con los profundos ojos verdes de su hermano gemelo, quería preguntarle si Mu le hacía el amor mejor que él, por que Shaka nunca lo hizo delirar de placer así como él lo hacía. Pero se quedó callado, opto por no decir nada, para no escuchar ni una respuesta agradable ni desagradable, por que fuese cual fuese lo haría sentirse mal.
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Los días pasaban lentamente, ambos hermanos no habían tenido intimidad desde aquel día en que Saga supo que su hermano había iniciado una relación con el carnero, los dos se mantenían a raya en los comentarios acerca de sus respectivas parejas.
Kanon se sentía satisfecho con Mu, realmente lo quería ¿cómo no hacerlo? Era un hombre especial en todos los aspectos que una persona puede serlo, además era un excelente amante, pero Saga... siempre Saga, allí como anclado en sus pensamientos, allí... siempre allí.
Por su parte Saga pasaba por una situación similar. Estaba con Shaka, pero irremediablemente Kanon aparecía en la escena... fuera la que fuera.
No se había atrevido a ir en busca de su hermano para tener sexo, no se atrevía porque se sintiese lleno con el ángel rubio, sino por que tenía tanto miedo de que su gemelo lo rechazara al decirle que se había enamorado del ariano.
Cuando estaban juntos, cosa que ahora era rara, casi no hablaban, sólo se limitaban a conversar sobre cosas triviales y a contestar con monosílabas. A veces aquel silencio era tan incomodo que siempre uno de los dos optaba por levantarse de la mesa, la relación se había caído en un abismo de donde no podía salir para volver a su lado, al menos eso era lo que pensaban ellos.
Pero sus corazones siempre acababan por traicionarlos.
Cada vez que Kanon veía a Saga marcharse rumbo al sexto Templo, los celos burlones y perversos lo inundaban, envenenándole y carcomiéndole el alma.
Y el mayor de de los gemínanos no estaba exento de tener esos sentimientos, cuando a lo lejos veía a Kanon reír y jugar de aquella manera con Mu, se veían tan alegres, tan felices juntos... siempre juntos. |
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| Kaori Subaru |
Publicado: Sab Jul 14, 2007 12:07 am |
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Seiya Obsesionado

Registrado: 26 Jun 2007
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Capítulo 3: Tan sólo somos uno.
Shaka no pasaba por alto estas ausencias de Saga, estaba presente en cuerpo, pero no así en alma. Estaba seguro de que no lo amaba, siempre lo supo, él lo único que significaba para el caballero dorado de Géminis era la salida de algo, aunque no sabía de que. Más sin embargo el rubio caballero no estaba molesto por esto, ya que no sentía nada más que deseo y pasión, mucha pasión al estar en, los brazos de Saga , pero de todos modos quería preguntarle por qué estaba con él, indagar sobre esas ausencias.
Finalmente un tarde de principios de diciembre el ángel rubio se decidió a preguntárselo al Géminis.
--Oye Saga...
--¿Qué pasa Shaka?
--Verás, no sé si deba, sé bien que no es de mi incumbencia, pero tú estás enamorado de alguien ¿no es así?--las palabras del dueño del Templo sonaban más a afirmación que a pregunta.
El geminiano se levantó de golpe de la cama--Yo... Shaka... no...
--Lo ves, ves como si estas enamorado de alguien ¿entonces por qué pierdes el tiempo conmigo?
--Lo mío con él está prohibido, terminantemente prohibido, sé que está mal y que amarlo no me hace bien, mucho menos a él, sé de sobra que no puedo estar con él, no puedo arrastrarlo conmigo a esta locura, por más que yo lo desee, ahora lo único que quiero es que él sea feliz con alguien, con alguien menos yo, conmigo no se puede, sería un desastre.
Saga hablaba y hablaba, ese hombre, cuyos imponentes ojos azul turquesa se encontraban abiertos le transmitía una paz inexplicable y se sentía con la confianza de decirle 'todo' absolutamente todo. Era una carga demasiado pesada como para seguir soportándola sobre sus hombros él solo.
--Vamos, no puede ser tan malo--le animó Shaka.
--Si, si lo es ¡¡vaya que lo es!! por que yo... yo... por que yo estoy enamorado de mi hermano.
Fue entonces cuando el rubio ángel comprendió el por qué de la palabra insertada en tan reiteradas veces a lo largo de su confesión.
--No sé, fue un día que me miré al espejo y dejé de ver a Kanon como el hermano que era, y comencé a verlo con fascinación, con pasión, con un amor que sólo reservas para la persona a la cual amarás por el resto de la existencia, no lo sé, no lo comprendo.
De sus ojos, las lágrimas amenazaban con comenzar a brotar.
Shaka pensaba, procesando esas palabras lo más rápido que su mente podía, para intentar tranquilizar a ese hombre que podía morir de angustia.
--Saga... escúchame... Un día... los dioses nos crearon en un todo, pero esos mismos dioses decidieron que debían separarnos en dos entidades, es por e4so que el amor trasciende de la edad, del credo, de la distancia, del tiempo... y en tu caso... de la sangre. Y así el reencuentro siempre se dará, aunque pienses que está mal, si tú sientes que eso es lo que deseas y que eso que tú crees está bien, entonces ve y haz lo que tú creas que es lo correcto, sólo tú tienes la última palabra.
El geminiano estaba estupefacto, algo semejante sentía en su interior en esa guerra sin tregua entre lo que estaba bien y lo que estaba mal y ahora ese hombre se lo describía como si ese conflicto interno fuera de él y no suyo.
--Gracias... muchísimas gracias Shaka.
--De nada--murmuró el Virgo.
Saga se vistió a toda velocidad y se enfiló hacía el Templo de Géminis. Ya estaba anocheciendo cuando llegó.
Allí Kanon se hallaba recostado en su habitación sobre un diván bastante lujoso de mimbre tapizado por una tela que parecía un estanque de nenúfares pintado por Monet, jugaba con una margarita, dándole vueltas entre sus finos y largos dedos, viendo la pequeña flor completamente abstraído. Así lo halló Saga.
--Kanon...--le llamó suavemente al ver que no se había percatado de su presencia.
El menor alzó la vista para encontrarse con esos ojos que lo hacían estremecer--S... si... dime.
Saga se acercó al diván y hundió el rostro en el regazo de su hermano menor y sus ojos comenzaron a humedecerse, tanto tiempo que no lloraba de aquella manera, que ahora le parecía imposible controlarse.
--Perdóname... perdóname Kanon... yo... yo quisiera que no fuéramos hermanos, por que así podría amarte libremente, ya sé que eres parte de mí sangre, pero eso no me impide amarte de la forma en que lo hago y sé también que este amor por ti es un placer prohibido ¡¿pero qué quieres que haga?! ¡si este corazón se empeña en adorarte! este... este es mi más grande pecado, amarte como lo hago y sé que tal vez me condene eternamente por esto, pero te amo.
Saga continuaba sollozando, fue entonces cuando su hermano menor levantó su rostro para obligarlo a mirarle.
--Yo... yo también te amo Saga... no como mi hermano, sino como algo más, estaba... estaba tan confuso al tener estos sentimientos yo...--de los hermosos ojos de Kanon, las lágrimas comenzaron a aflorar--...tenía tanto miedo que tú...
El mayor de los gemelos calló a su hermano con un beso lleno de ternura, que comenzó a tornarse apasionado, cuando Saga lo levantó de la cintura y Kanon rodeó aquel cuello con sus brazos. Y así estuvieron largo rato, hurgando la boca del otro con la lengua, en esos dulces besos había impresos pasión, amor, ternura, deseo y culpa... culpa que ahora encerraban en lo profundo de sus corazones intentando ganarle la batalla.
Kanon le quitó a su hermano la camisa, deleitándose con la magnifica vista que ofrecían los pectorales de Saga, tan perfectos, tan bien marcados ¡¡Al diablo si estaba prohibido!!
Saga le arrancó con impaciencia la camisa y Kanon se echó a reír al ver la actitud desesperada de su gemelo, así que lo ayudó quitándole y quitándose los pantalones, ahora sólo quedaba la ropa interior, la cual no tardó demasiado en desaparecer y ambos miembros saltaron de sus prisiones. Así el uno enfrente del otro, desnudos, humanos, hermosos, cautivantes, atractivos, volvieron a unir sus bocas en un apasionado beso.
Se sentían felices, inmensamente dichosos, no pensaban en nada, más que en que se tenían el uno al otro, en esos momentos en que ardían de en deseos de estar el uno dentro del otro, siendo una sola alma, siendo un solo ser. Los lazos de sangre habían desaparecido, ya no eran hermanos, ahora eran complemento indiscutible el uno del otro.
Saga soltó los enrojecidos labios de su gemelo para iniciar el recorrido por su hermoso cuerpo. Lo llevó al frío satén verde jade y lo recostó sobre el montón de almohadones de seda color oro. Lo rozó muy lentamente con sus dedos y causo conmoción. Y con la lengua comenzó atrasar un camino que inició en la suave curvatura de la garganta de Kanon, haciendo que este comenzara a contorsionarse del placer. Cuando su hermano mayor encontró sus tetillas, las succionó con delicadaza. Estuvo un rato allí, deleitándose con el sabor de la piel de Kanon, que ya mostraba los signos del sudor en su húmeda piel.
El más joven de los dos comenzó a gemir descontroladamente, hasta ahora sólo se había limitado a suspirar y a ahogar gemidos y esto era un incentivo para Saga que adoraba verlo retorciéndose del placer que él podía procurarle. Cuando llegó al miembro erecto de Kanon, lo ignoró por completo, quería hacerlo esperar más para convertir el ritual en una tortuosa espera, para cuando llegara el momento de tomarlo, sabrían que bien había valido la espera.
Saga acarició con delicadeza las afiladas caderas de su gemelo, bajó hacía sus muslos y continuó bajando hasta llegar a la punta de los pies. Allí se entretuvo un rato mordisqueando levemente cada uno de los dedos y volvió a subir con la misma pasmosa lentitud.
Kanon estaba desesperado, deseaba tanto que Saga lo tomara de una buena vez, era demasiada agonía, su pene ya estaba tan duro que comenzaba a doler.
Tal vez por que eran gemelos y entre gemelos hay una comunicación especial, pero el geminiano mayor tomó el enorme miembro con una de sus manos y con su lengua lo recorrió desde la base, hasta la punta. Pero de repente se detuvo y se levantó, dejando a su pobre hermano totalmente desconcertado, ya que pensaba que la espera por fin había llegado a su fin.
Saga salió de la habitación, así desnudo como estaba y con su miembro completamente erecto, regalándole una mirada furtiva a Kanon quién no pudo articular palabra alguna.
No se demoró demasiado en regresar y cuando lo hizo, volvió con un tubito de lubricante.
Puso un poco sobre la palma de su hermano y la frotó ligeramente sobre el pene de su hermano, consiguiendo con esto que le regalara un hermoso gemido lleno de deseo y desesperación.
La sensación de la mano de Saga apretando su miembro lleno de lubricante, haciéndolo sentirse tan húmedo, mientras su lengua que era la principal arma de Saga lo golpeaba en la punta de su hinchado órgano y sus labios que lo succionaban y su mano traicionera lo apretaba firme pero suavemente, al momento que la otra jugaba con sus testículos y su perineo. Era para volverse loco. Demasiado placer como para soportarlo por más tiempo. Y con un potente grito de satisfacción dejó salir todo su caliente y abundante semen, el cual Saga bebió con un deleite infinito.
--Te amo... te amo.
Kanon le dedicó una hermosa sonrisa a su hermano mayor, para besar sus labios y tomar el control de la situación.
Se situó a horcajadas sobre él, apresado las muñecas de Saga con sus manos. Acercó su rostro al de él. Sus alientos chocaban, se podían escuchar su respiración y la palpitación de sus corazones.
El menor de los hermanos sonrió tiernamente y el mayor con languidez correspondió aquella hermosa sonrisa que lograba todo en él.
Kanon puso un beso muy suave sobre los labios de su hermano, pero se levantó de la cama para dirigirse a la puerta.
--¿A donde vas?--preguntó un desconcertado Saga.
--Ahora verás, tú espérame allí enseguida vuelvo para hacer algo con eso--comentó divertido, señalándole el enorme pene erecto.
Saga se echó a reír--Es que sólo tú puedes ponerme así.
Kanon no se tardó mucho y cuando regresó, lo hizo con una bandeja llena con hielos.
Saga miró curioso el contenido--¿Para qué quieres esos hielos?
--Para bajarte la calentura, hoy especialmente estás ardiendo--respondió el hermano menor con una sonrisa seductora sobre sus labios, mientras tomaba de la bandeja un cubo de hielo.
Con el hielo, comenzó a recorrer el pecho de su hermano mayor, bajando gradualmente y él también ignoró su miembro, tal como lo había hecho Saga.
Este ya ni aliento tenía, el drástico contraste de temperaturas en su cuerpo lo hacía perder la razón.
Kanon decidió no torturarlo más. Tomó otro hielo y lo chupó sugestivamente para que Saga lo viera, este al ver tan hermoso espectáculo, no pudo hacer nada más que mirarlo como embobado.
Cuando sus labios y su lengua estuvieron completamente fríos, tomo el miembro de su hermano mayor que se tensaba frente a su boca para darle una muestra de su poderío, así que sin más preámbulos, lo introdujo completamente dentro de su boca para succionarlo con sus labios y recorrerlo con su lengua. Saga deliraba de placer, la sensación que le produjo el frío hielo que chupó Kanon antes de sorber su pene caliente, hacían que tuviera intensos y deliciosos escalofríos.
El menor de los gemínanos, con la punta de su lengua golpeó suavemente la punta del enorme miembro de su gemelo, para más tarde sorberlo con toda la boca y después volver con los suaves toques de lengua.
Saga se alzaba frenéticamente, mientras Kanon chupaba rítmicamente.
El mayor de los hermanos estaba gozando intensamente, esa boca de su hermano era algo indescriptible y con un ímpetu desbordante alcanzó un potente orgasmo sintiendo una serie de espasmos que lo hicieron gritar del abandono.
Mientras el mayor se agitaba aún sacudiendo las caderas, Kanon se echó sobre él besándolo en la seca y ardiente boca.
Recobraron un poco el aliento y Saga retomó las caricias sobre el cuerpo de su hermano. Acarició despacio cada lugar, cada rincón, hasta que Kanon comenzó a gemir nuevamente, ambos miembros de nuevo volvieron a erguirse poderosos.
Saga separó con cuidado los muslos de su hermano, fuertes y firmes. Después, con la lengua fue trazando un camino que inició en los muslos y que finalizó al llegar al destino anhelado: aquel pequeño orificio que era la morada de sus más secretos deseos. Entró con la lengua, pero a su mente vino el recuerdo del lubricante, así que puso un poco en sus dedos y embadurnó la estrecha entrada. Cuando hizo esto, Kanon comenzó a retorcerse mientras gemía descontrolado.
--Sa... Saga...--gimió implorante el menor de los gemelos.
Saga sonrió y tomó las caderas de su hermano para comenzar a adentrarse y perderse en aquella excitante y apretada hendidura. Cuando entró por completo, gimió sin restricciones al sentirse dichoso en aquel cálido y estrecho lugar y Kanon se sentía colmado de la dicha al verse invadido en su intimidad, en su ser, en su todo, no sólo por ese miembro que palpitaba en su interior, sino también por ese amor que le profesaba a su hermano, esa pasión, ese calor, aunque no fuese lo correcto.
Saga comenzó a moverse fuerte, cada vez más fuerte, enredándose con el pelo de Kanon, jadeando, felices, dichosos, sonrojados, sudorosos.
El mayor de los gemelos apoyaba una de sus manos en el colchón y la otra sacudía sin parar el miembro erecto de su hermano, quién fue el primero en alcanzar el orgasmo, gritando el nombre de su hermano, de su amor, de su cómplice en aquella locura.
Saga lo secundó lanzando un potente envío de semen que llenó el cálido interior de Kanon. El mayor de los gemelos había alcanzado un violento orgasmo que fue quizás el mejor de su vida... hasta entonces.
Su miembro se sacudía aún dentro de su hermano, a pesar de que ya había lanzado todo el esperma que su orgasmo desencadenó, aún palpitaban, aún temblaban de la emoción, aún sus corazones latían con violencia, aún su respiración era agitada, aún cuando ya todo había terminado. Ambos se abrazaron y se dedicaron una fugaz sonrisa.
--Te amo--susurro Saga.
--No más que yo--respondió Kanon sonriendo.
El mayor de los gemelos fue el primero en quedarse dormido. Su hermano lo miró detenidamente, fuera era de noche, no se escuchaba nada, salvo los latidos ahora normalizados de sus corazones y su respiración tranquila.
Kanon pensaba aún en lo sucedido, en verdad amaba a su hermano, pero... ¿por qué? Aquello era incestuoso, prohibido, pernicioso, más sin embargo él le amaba con todo lo que tenía, necesitaba a Saga para sentirse vivo, lo amaba tanto, necesitaba las caricias de su hermano sobre su piel, sus besos sobre sus labios y hacer el amor con él, era necesario todo eso para vivir, tan necesario como el agua, como el aire...
--Es un amor ilícito hacía mi hermano y cada vez que lo veía sentía la culpa. Me gusta... me gusta cuando sonríe de aquella manera, esas pequeñas sonrisas, me gustan sus ojos, me gusta su voz. Pensé... pensé que nunca iban a llegar mis sentimientos a donde estaba él. Era una paz para mi que Saga no supiera nada de mi amor secreto, creí que podía controlar mis propios sentimientos, mis impulsos, mis deseos, pero ahora lo único que quiero es que él sea feliz, que se sienta feliz.
Ya se acabó, ya se rompió lo que éramos cuando niños y ya no va a regresar jamás, pero... quiero creer que no estoy equivocado y que amarlo así no es malo (O_o ¿no?) aunque nos condenemos en esta vida, por que lo amo tanto que iría al mismísimo infierno sin dudarlo si él así lo quisiera.
Kanon se incorporó un poco sobre uno de sus codos con su melena azulada cayendo revuelta por su espalda, miró a Saga que dormía plácidamente, colocó un beso muy suave sobre sus labios.
--Te amo--susurro, para acurrucarse en su pecho y caer rendido en los brazos de Morfeo.
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--Hola Shaka ¿qué andas haciendo por aquí? es algo tarde ya--dijo Mu al ver al Virgo llegar a su Templo.
--Nada en especial, mejor cuéntame de ti Mu, supe que andabas con Kanon
El Aries suspiró--Si, solíamos tener algo... pero eso ya se acabó, él... él ama a alguien.
--¿Lo sabes?--preguntó Shaka frunciendo un poco el ceño.
--¿Saber qué?--preguntó Mu confundido.
--A quién ama Kanon.
--Si, pero... no puedo decírtelo--dijo el caballero de Aries desviando la mirada de los azules ojos del Virgo.
--Es que yo también lo sé, Saga me lo contó esta tarde... y... ¿qué piensas al respecto'
--N... quien sabe, no sé que haría yo en su lugar, no soy quien para juzgarlos.
El rubio tomó asiento en uno de los escalones del Palacio de Aries--Entonces si sabes que Kanon y Saga...
--S.. si Kanon vino esta mañana y me lo dijo, lloraba mucho, se sentía confundido, yo también lo estaba, no imagine que se pudieran profesar ese amor.
--Tal vez sean almas gemelas...--interrumpió el Virgo--... aunque nacen en cuerpos diferentes al de su primer encuentro, su unión no se pierde jamás, el reencuentro siempre se da, su amor supera todo, rompe las barreras de todo, distancia, tiempo, materia, espacio, religión, raza, sexo... no existe el egoísmo entre ellos, se complementan en todos los sentidos... tal vez... sea eso ¿no crees? al menos eso es lo que yo pienso, pero dime ¿le dirás a alguien más acerca de esto?
Mu movió negativamente la cabeza y sonrió dulcemente--Ya te dije que yo no soy quien para juzgarlos, además comparto tu opinión, tampoco creo que este del todo bien, no deja de ser incesto, pero me pongo en su lugar y pienso que tal vez yo hubiese hecho lo mismo, por eso no se lo diré a nadie ¿y tú?
--No, por mi parte nadie lo sabrá, llevaré este secreto guardado en lo más profundo de mi interior.
Esa fue la promesa de silencio que aquellos dos hombres juraron aquella noche salpicada de estrellas en el Templo de Aries, ese secreto se lo llevarían a la tumba.
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Mientras en el Palacio de Géminis Kanon y Saga dormían abrazados el uno del otro, sin importarles el mañana, felices, sin importarles que estuviera mal o estuviese prohibido, por que ese amor era total y tan real como ver, como respirar, como el agua, como el mar, como el sol o como las estrellas, haciéndolos fuertes más allá de todo y de todos.
Este sería su más grande secreto, cada vez que llegaba la noche, esta cobijaba a los amantes con sus amoríos secretos, por que así se amaron y se amarían mientras durara su existencia.
<div align="center"> ☼.·:*¨¨*:·.☼ FIN ☼ .·:*¨¨*:·☼ </div>
Bueno, este incesto termina aquí, discúlpenme por no haber hecho algo mejor con estos dos preciosos ejemplares que en lo personal a mi me quitan la respiración, uno por ser el geminiano más sexy del mundísimo y otro por ser el geminiano más cute del mundísimo Espero escribir un fic mejor la próxima vez, x lo pronto ¡¡Chaoito!!
Bye bye
xoxo
Kaori
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