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<  Otras Parejas Yaoi   ~  El veneno del escorpión. Kanon x Milo - Saga x Mu. NC-17

iri20
Publicado: Vie Jul 06, 2007 7:52 am Responder citando
Kanon del Dragón Marino - Moderador Kanon del Dragón Marino - Moderador
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Le dedico este fic a mi maestra Neran , por apoyarme, y echarme una mano.
Dejen comentario, porfis, aunque sea malo...


Se dirigió a la playa, ya estaba anocheciendo pero sabía que él siempre estaba allí, sentado frente al Cabo, mirándolo fijamente como si algo se le hubiera quedado allí y no se atreviese a ir a recogerlo.
Los naranjas y rosas del atardecer que daban paso a la oscuridad hacían parecer la entrada de aquella prisión, si cabe, todavía más oscura y lúgubre, mientras el viento impregnado en sal exaltaba a las olas para que estas chocaran con más ímpetu contra las rocas, provocando un fuerte ruido que lo abarcaba todo.
En esos momentos Kanon parecía tan frágil y desprotegido, que lo único que deseaba era abrazarlo y no permitir que nada malo volviese a ocurrirle jamás.
Parecía mentira cómo la relación con aquel tipo al que un dio llamó traidor había evolucionado hasta convertirse en amistad.
Tras la batalla de Hades decidió echarle una mano con sus compañeros que todavía no se hacían a la idea de tenerlo como aliado. Le avisaba de las fiestas, le convencía para ir, le acompañaba durante el transcurso de estas e intentaba, con más o menos éxito, que se relacionara con los demás, a fin de que estos viesen su cambio tal y como lo había visto él.
Era cierto que Kanon era un tipo más bien callado, pero mejor, así lo hablaba todo él, sabía escuchar, salían de copas juntos, le daba buenos consejos que el no seguía, le tapa los escarceos amorosos..era un buen tipo.
Vio su melena azulada ondearse al viento sin que Kanon intentase detenerla de modo alguno, se sentó a su lado, el mayor se sintió sorprendido, no lo había sentido venir...
Milo le dedicó una de sus dulces sonrisas con la intención de que le fuese devuelta, pero no fue así, solo obtuvo unas esmeraldas brillantes por las lágrimas, las que había derramado y las que deseaba derramar.

- ¿Qué haces aquí tu solo?
- Nada, miraba el mar.
- ¿No vas a venir?
- No me apetece.
- Pero es tu fiesta!!!, además ¿ Qué va a decir Saga si no apareces? También es su cumpleaños.
Kanon suspiró, miró aquella playa como si no fuese a volver a verla nunca más, las olas chocando contra las rocas, la finísima arena y por supuesto, aquellas rejas que eran la entrada a la que fuera su prisión...todo le parecía tan cercano como si hubiese sido ayer, el dolor, la angustia, la rabia, la desesperación...el miedo. Y después vino el Santuario Marino y con el Sorrento... aquel al que le había roto el corazón y al que había decepcionado tremendamente al rebelarse como un traidor.
Era paradójico pero Sorrento sí le parecía un recuerdo lejano...hacía tanto que no besaba sus labios ni tocaba su piel que ya casi había olvidado como era aquella sensación...
Durante un tiempo deseó estar muerto, porque aún estando vivo era así como se sentía. Sin su sirenito y sabiendo la decepción que le había ocasionado a este.
Además estaba la culpa que no le dejaba vivir... y el desprecio que sentía por sí mismo, pero entonces llego él, Milo, el primero en ponerle a prueba, el primero en brindarle su amistad, y el único capaz de devolverle la sonrisa.
Al principio, solo buscaba la amistad del más sociable y divertido de todos los caballeros, aquel que siempre iba de fiesta en fiesta levantándose al anochecer y acostándose por la mañana.
Y al principio fue lo que obtuvo, pero poco a poco fue conociendo más a Milo y viendo que al margen de su fachada de conquistador sin corazón existía un muchacho que necesitaba ser amado para ser feliz, en el sexo buscaba cariño por parte de sus amantes pero su miedo a ser abandonado era tan grande que nunca se permitía amar, y para eso lo mejor es cambiar de pareja con frecuencia...
Después de las fiestas vinieron los entrenamientos juntos y las confidencias.
La situación no se volvió preocupante hasta que el escorpión se volvió más cariñoso y comenzó a abrazarle y darle mimos cuando estaba afligido, esto hacía que el estómago de Kanon se agitase como una vela durante una tormenta, incitándolo a pensar lo feliz que era con él y lo maravilloso que sería quedarse así por siempre. Incluso había fingido estar más preocupado de lo que realmente estaba para que su escorpión le mimase más para que se quedase más tiempo con él, abrazados en el sofá mirando cualquier película mala como el hambre.
Se dio cuenta de que le necesitaba, de el contacto de sus cuerpos le era agradable. Se reían durante horas sin poder parar, es que Milo era tan gracioso... y estaba seguro de que juntos serían felices...abrazados en ese sofá, solos los dos, al menos el sí sería feliz.
Pero había un pequeño inconveniente, dudaba de que el promiscuo Milo lo amase, el prefería estar cada vez con una persona diferente, Milo era así, un conquistador.
Deseaba decírselo, contarle que lo amaba, que si deseaba seguir viviendo era por él, para estar con él, pero temía perderlo para siempre.
Milo por su parte sabía lo que Sorrento significó en la vida de Kanon y sabía que aquella herida aún sangraba, veía a Kanon cada vez más soñador, ensimismado en su mundo, y no sabía porqué.
Hubo una época en la que Kanon casi había logrado integrarse con los demás caballeros e incluso se llevaba bien con Saga, pero poco a poco se fue alejando de nuevo de todos, bueno de todos menos de él.
Era su amigo, tal vez su único amigo, sobre todo desde que Camus se fue a Siberia para vivir con su pareja, Hyoga, dejándolo si confesor ni compañero de juergas, además de sin ninguna persona seria que le recordase lo que está bien y lo que está mal.

Desde luego actualmente era la única persona a la que revelaba sus pensamientos y la única a la que le importaba y por eso quería que estuviese bien.

Ambos se levantaron y comenzaron a caminar hacia la casa de géminis donde todo el mundo los esperaba, al fin y al cabo no podían empezar a beber sin que hubiese llegado uno de los homenajeados.
Era un templo amplio con paredes grises, techos grises, el suelo era blanco, pero igualmente le parecía gris..era lúgubre , hasta las columnas del templo eran lisas sin adorno alguno diferencia de las de los otros templos.
Todos los saludaron alegremente y felicitaron a Kanon, que tampoco se sentía muy feliz por cumplir años, se metieron con ambos gemelos llamándoles viejos y preguntándoles por el día de su jubilación... por supuesto la bebida corría a mares y el que más y el que menos estaba un poco pasado de copas.
El momento simpático de la noche lo protagonizaron los propios gemelos cuando se dieron sendos regalos y descubrieron que se habían regalado exactamente la misma camisa.
La noche transcurrió sin incidentes a excepción de una pequeña ida de olla de Death, con respecto a matarlos a todos y colgar sus calaveras en su casa para decorarla... pero Afro se lo llevó a su templo y lo acostó para que durmiese la borrachera.

Kanon tenía que reconocer que se lo estaba pasando bien, con su hermano bebiendo y contando batallitas de la infancia y toda aquella gente alegre que reía y cantaba.
Milo alardeaba de sus amantes...como no¿?, Aldebarán comía todo lo que pillaba, evitando que nadie que no fuese él osara disminuir el contenido de alguna fuente, bol o plato.
Dhoko y Shion discutían a cerca del año de la construcción del Santuario, mientras que a su lado unos piripis Mu y Shaka fingía prestar atención mientras atendían a la conversación de Milo y Shura sobre sus amantes...Milo decía que no había hombre en la tierra que se le resistiese y Shura le decía que exageraba...Aioria y Aioros discutían cual de los dos era más guapo, mientras se quitaban las camisetas y se ponían a marcar músculo...
La noche estaba siendo mucho mejor de lo que esperaba.
Pero no acabaría así de bien para él.
Al final de la velada, cuando la mayoría de los caballeros se habían ido, Saga le pidió a Kanon que le trajese un paño de la cocina para limpiar un poco de 100 pipers que se le había caído en el suelo. ( Debido sin duda a que la bebida empezaba a afectarle)
Kanon entró en la cocina de su casa tranquilo y sin esperar encontrarse a nadie, pues casi todos los caballeros se habían ido, pero cuando entró se encontró con su querido Milo, hasta ahí todo bien, si no fuese porque este tenía sus labios ocupados en besar el hermoso cuello del guardián de Virgo.
El de géminis se quedó de una pieza, quieto, sin poder apartar la vista, sentía como su corazón se partía en mil trocitos, Milo y Shaka. Deseó llorar, gritar, golpear, decirle que no era más que un miserable, gritarle que estaba ciego, deseó hacer que la Tierra se fundiera con el fuego que le corría por las venas, deseó desaparecer, arrancarse el corazón y morir. Deseó decirle que le amaba y que le estaba rompiendo el alma.
Seguramente solo iba a ser cosa de una noche, pero aún así dolía. Milo no solía liarse con compañeros de armas.
Shaka vio a Kanon y apartó a Milo de su lado, este iba a replicar algo cuando vio a Kanon , y simplemente sonrió travieso, eran amigos,¿Porqué le iba a importar?

- Solo vine por un paño.
- Tranquilo, es tu cocina. – Se rió Milo bastante afectado por el alcohol.

Kanon volvió a la fiesta junto a su hermano, con el paño, pero totalmente apático.

Para alivio de Kanon la fiesta terminó pronto , Shaka y Milo se fueron juntos, y los restantes se fueron marchando hasta que solo quedaron Saga y él.
El menor de los gemelos se tiró en un sofá color café, y se quedó mirando al techo de baldosas grises.

-¿Qué te pasa? Hace un buen rato que te noto triste.¿ No te gustó la fiesta?

Saga había visto al escorpión salir de allí agarrado a Shaka. Sabía de sobra lo que le pasaba a su hermano pero tenía miedo de la reacción de este si se lo preguntaba abiertamente. ¿ Cómo ese estúpido no se daba cuenta de los sentimientos que despertaba en su hermanito y lo mucho que lo hacía sufrir?
¿Cómo era posible? Que alguien a quien amas tanto no tenga la menor compasión de ti. Sabía de sobra lo que era porque el guardián de Aries le hacía sentir lo mismo que Kanon sentía ahora, pero este tenía el consuelo de no ver en los ojos de Milo desprecio y duda, tal y como el veía en los ojos de Mu, siempre tan amable y correcto como frío, al menos con él.


-Nada
-Algo te pasa, ¿Porqué no confías en mi por una vez y me lo cuentas?, ...Si es lo que me parece... creo que no puedes hablarlo con nadie más...
-Y...¿ Qué parece?

Kanon lo preguntó escéptico, era imposible que su hermano lo supiese, no podía notarse tanto.
- Parece...que tiene que ver con...con que ...Milo se halla marchado de aquí con...bueno... con Shaka.

Kanon abrió los ojos desmesuradamente,¿ Cómo era posible que su hermano se hubiese dado cuenta?

-¿Tan evidente ha sido?

-No, solo que yo llevo meses viendo como ha ido cambiando el trato que tenías con Milo ha ido cambiando, y como te has ido deprimiendo por ello. Al principio erais cómplices incluso con sus ligues...tu le tapabas sus deslices.... pero poco a poco eso ha ido incomodándote, y esta noche lo he notado más que otras.

- No se que hacer para que deje de verme como un amigo y empiece a verme como.... algo más.

Saga observó a su hermano, tan triste, aguantando con dificultad las lágrimas, los puños apretados, y sintió ternura. Le debía lago, en el pasado le había hecho sufrir mucho, ahora no podía irse y dejarlo así, tenía que ayudarlo, pero¿ Cómo?

- Kanon, .... ¿Qué planes tenías para mañana?

Kanon lo miró perplejo, sin entender a qué venía eso, ¿ Qué era lo que tramaba su hermano?
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Publicado: Vie Jul 06, 2007 7:52 am Responder citando
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Kanon lo miró perplejo, sin entender a qué venía eso, ¿ Qué era lo que tramaba su hermano?
- Nada, bueno mañana... toca ir al antro con Milo...


- Pues no... te vas a venir conmigo...

Kanon levantó una ceja y le miró fijamente.

- Milo no va a tener celos de ti. Eres mi hermano.

No era exactamente así, si realmente Milo solo lo apreciaba como amigo no lo echaría en falta más de lo que lo había hecho con Camus...ya sabía como era extrañar a un amigo y no había sentido rencor ni inquina hacia Hyoga, probarían a restringirle un poco sus visitas...así si extrañaba a Kanon tal vez empezase a necesitarle, como algo más...
Saga no solo había observado a Kanon sino también a Milo, este nunca había tenido tanta confianza con nadie como con su hermano, ni era cariñoso con nadie más....esas tardes abrazaditos en el sofá....Saga sonrió, estaba seguro de que Milo sentía algo por Kanon...tal vez simplemente no se daba cuenta, o no quería admitirlo.

-Déjame a mí, ¿ Qué puede pasar en el peor de los casos?

- No se...¿ Qué plan propones?

-Salir... y encontrárnoslo... accidentalmente....¿Sabes donde encontrarle no?

-Si pero... ya hemos quedado....se va a enfadar...

- Dile que tienes que venir conmigo porque...estoy bajo de ánimos...que vamos al cine a ver una de risa...yo que se!!!

-Deprimido... por...¿ Mu?

Aquello no venía a cuento, pero kanon no quería que su hermano pensase que era el único observador.

- Tal vez...esta ha sido para devolvérmela eh? Hermanito...

Se acercó a el y le revolvió el pelo...estaba triste no debió mencionarlo.

-Tal vez podamos hacer algo al respecto... no se...ummm... deberías hablar con él, a lo mejor no le eres indiferente.

- No creo, Mu ni siquiera es amigo mío.
Tengo que admitir que me gusta desde hace mucho tiempo....cuando era Patriarca. Cuando se fue a Jamir, al sospechar que yo no era su Maestro, me partió el corazón, sobre todo porque supe que a partir de entonces me despreciaría... Esa mirada dulce, ¿ le has visto sonreír? Es el ser más puro que he conocido en toda mi vida, por eso no quiero dañarlo, y confesando mis sentimientos solo lograría eso... para el soy ...solo un traidor.

- No creo... nunca te ha tratado mal, ni reprendido por nada... ni a mi tampoco. El realmente hizo borrón y cuenta nueva...

- No conmigo, esa frialdad, es su manera de decirme sin hablar que me desprecia, es demasiado correcto como para expresarlo abiertamente.


Kanon había observado como su hermano se había enfrentado a la duda de sus compañeros sin compadecerse ni quejarse, sin embargo ahora estaba sentado junto a él en el sofá, cabizbajo y deprimido, lamentándose porque el ariano no solo no le correspondía sino que a sus ojos este le despreciaba.
Le dio lastima, aunque se sintió más cerca de Saga que nunca, era ahora cuando abrían sus corazones y se encomendaban a la confianza, cuando sentía de nuevo reparado aquel vínculo que alguna vez los uniera. Podía sentir de nuevo aquella sensación cálida en su pecho... le gustaba, era un momento de mierda, pero le gustaba estar así con su hermano.

- Por hoy ha sido suficiente, mañana hablamos más... Saga¿?..
- Umm¿?

-Me alegro de poder hablar contigo.

- Y yo... chiquitín.

- Serás... ¡No me llames así!.


Saga echó a correr rumbo a su cuarto por el amplio pasillo de baldosas blancas y Kanon tras de él, gritándole que solo era unos minutos más joven que el... le pilló junto a la puerta de la habitación y le hizo cosquillas en el costado a su hermano que intentaba cubrirse como podía con los brazos.. levantó la camisa para que la sensación fuese mayor y torturar mejor a su hermano que ya pedía clemencia entre risas...ahí Kanon siempre le ganaba porque no tenía cosquillas... Al final como para ayudarle a levantarse le dio un abrazo y se despidieron hasta el día siguiente, cuando empezaría su plan.

Ninguno durmió demasiado, Saga miraba el techo pensando en Mu y en su indiferencia y mientras que Kanon daba vueltas y mas vueltas en la cama pensando que algo se podría hacer para que el ariano viese que su hermano era una buena persona... Parecía mentira que eso lo pensase él, pero ya sabemos que la vida da muchas vueltas.


Tanto Kanon como Saga se levantaron temprano para ir a entrenar, ambos estaban nerviosos. Kanon no podía dejar de morderse las uñas... había estado en el infierno y no había sentido miedo pero ahora...

Bajaron hasta la zona de entrenamientos, que consistía en un círculo enorme de arena rodeado de muros de piedra. Era mediodía y por eso el Sol brillaba implacable haciendo del entrenamiento una tortura de calor, sed y sudor. Se veían por doquier caballeros de distintos rangos practicando sus golpes, algunos intentaban meditar como Shaka de Virgo que se había apropiado de una de las pocas sombras que había en el lugar, junto al muro. Vio a Aldebarán dando cuenta de una botella de agua mientras Aiora y Aioros a su derecha se secaban el sudor que les caía en grandes gotas por la frente.
Vio una parte del círculo donde había varios caballeros entrenando, se los veía más cómodos y alegres, formaban una especie de corro, no le hizo falta mirar quien estaba en medio, claramente sería Camus de Acuario, una bendición para todos en los sofocantes días de verano en los cuales sus fríos ataques suavizaban el caluroso ambiente, aunque a él no le haría gracia vernir de visita al Santuario en mitad de una ola de calor.
No vio a Afrodita ni a Death, sin duda el último estaba durmiendo la borrachera y Afrodita estaría cuidando de él. Mu, Dhoko y Shura hablaban en un lugar alegado.
Se fijó en una zona apartada en la parte izquierda del círculo de entrenamiento, y allí estaba con su cabello azul suelto, con el mojado pecho al descubierto, dejando ver su torso bien formado, a Kanon le costaba contenerse y apartar la vista de tan bello espectáculo. Las mayas de entrenamiento le apretaban y marcaban su duro trasero... por algo el pobre Kanon lo pasaba mal entrenando.
El guardián de Escorpio agitaba el brazo para saludarle y pedirle que fuese a entrenar con él... para contarle lo de anoche claro, esa era una tortura que por ahora tendría que soportar... Caminó hasta un sonriente Milo, que lo apresuraba para que llegase junto a él.

- Kanon!!! ¿Vienes o qué?

Kanon se acercó y a pesar de que sabía que tendría que escuchar con pelos y señales lo que había ocurrido con Shaka no pudo evitar sonreírle. Al fin y al cabo estaba enamorado y cuando nos enamoramos nos volvemos un poco... idiotas. Y Kanon, Caballero de Géminis y Ex - Marina en Jefe no era la excepción.

- ¿Qué tal? ¿ Mucha resaca?

-No que va!!! ¿Pero a que no sabes qué?

- ¿Qué?- Ya sabía lo que tendría que escuchar

- Ayer me fui con Shaka...

- Lo sé, os vi en la cocina.. ¿No te acuerdas?

Kanon intentaba estar los más impasible que podía, aún así tenía que aguantar la respiración para evitar llorar... veía la mirada alegre y amistosa de Milo le dedicaba y recordaba la lujuria con la que esos labios que tanto deseaba besaban un cuello que no era el suyo, pensaba en las caricias y las palabras de amor que abría dedicado al perfectísimo guardián de Virgo, que sin merecerlas las habría disfrutado y correspondido.

- Ya, si que me acuerdo, parecía que habías visto un fantasma... pero el caso no es ese, el caso es que no pasó nada porque.... Mu llegó a virgo hecho una fiera... gritándole que como le podía hacer eso y si tan poco había significado “ la otra noche”. A lo que Shaka le contestó tranquilamente que solo había sido pasión y que únicamente le quería como amigo. El pobre Mu se puso histérico, le gritó y le tiró cosas y luego se fue llorando hacia arriba, supongo que con el Maestro Shion... Yo me largué de allí pitando, aunque tengo miedo de que Mu se halla enfadado conmigo. Yo no tenía ni idea de que tenían algo sino no me hubiese metido...

El gemelo se imaginó la hermosa casa de virgo con sus muebles de inspiración oriental y esa paz que se respiraba, siendo invadida por el dolido cosmos de un Mu más violento de lo habitual y ligeramente ebrio. Casi podía verle rompiendo las innumerables figuritas de buda contra la pared situada detrás de Shaka. Pensó que le estaba bien empleado a Shaka, tan prepotente, tan teóricamente perfecto, tan intransigente con los errores de los demás... y... además intentando acostarse con la persona que le quitaba el sueño.

- Qué putada! Al final dormiste solo ¿no?

Milo asintió haciendo un puchero y se llevó una botella de agua a la boca. Quién fuese botella de agua...

Kanon pensaba que aquello era muuy interesante, para Saga, Mu estaba echo polvo, necesitaría un amigo, ya que a su maestro no le contaría lo realmente ocurrido... era una muy buena ocasión...Aunque antes tenía que poner en marcha el plan..

- Oye Milo, ya sé que habíamos quedado pero Saga está un poco deprimido... y le dije que iríamos juntos al cine esta noche...

Milo posó sus ojos sobre él extrañado e incluso...dolido... Kanon le acababa de plantar, tenía muchos más amigos pero no se sentía tan cómodo como con él. Era un fastidio pero bueno Saga era su hermano y comprendía que no podía dejarle solo si estaba mal.

- Vale, ya saldremos otro día.

En la alegría de su voz se notó que el entusiasmo era fingido.

La expresión de Milo denotaba tristeza y algo de enfado, de tal manera que durante el resto del entrenamiento estuvo bastante apático, no hablando con nadie y contestando a quien se atrevía a sacarle de sus ensoñaciones con simples monosílabos, incluido el propio Kanon.
Sabía que no tenía derecho a enfadarse, Kanon no era de su propiedad y tenía derecho a hacer lo que le diese la gana, sin embargo, cuando veía a este conversar tranquila y alegremente con el supuestamente deprimido Saga algo se le revolvía en el estómago.
Porque desde luego él no veía deprimido a Saga, si Kanon quería irse por ahí con él no tenía que ponerle excusas baratas...¡Ni que fuese a enfadarse porque prefiriese irse de marcha con su hermano en lugar de con él!... porque lo del cine le sonaba improbable.
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Publicado: Vie Jul 06, 2007 7:53 am Responder citando
Kanon del Dragón Marino - Moderador Kanon del Dragón Marino - Moderador
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La noche llegó tiñendo de oscuros todos los matices del día y dando un respiro a los caballeros, que en la caída del Sol encontraban un alivio a las sofocantes temperaturas diurnas.

Kanon se vestía en su cuarto, nada especial, unos vaqueros y una camiseta blanca sin mangas. Se miró en el espejo de cuerpo entero que tenía en la puerta del armario, le gustaba lo que veía, era alto y guapo, ancho de hombros, pero lo que siempre llamaba la atención eran sus ojos verdes, que conjuntados con una boca que siempre ponía morritos le hacían parecer a veces un cachorrito abandonado y necesitado de afecto... se preguntó si el escorpión lo vería de esa forma.

Salió al encuentro de Saga, que estaba en la sala viendo la telenovela “Lo mucho que te quiero y tú ni te enteras” a la cual estaba enganchado desde hacía meses, aunque no lo admitía, por supuesto....las telenovelas son para nenitas como Afrodita.

Esa tarde en cuanto Kanon vio a su gemelo le contó lo de Mu, lejos de ver la oportunidad para acercarse al lemuriano pensó únicamente en degollar a Shaka... al perfectísmo Shaka que no perdonaba a nadie, ( Virgo rencoroso) por primera vez desde hacía 13 años había vuelto a ver esa mirada asesina y carente de escrúpulos que le había mostrado a él en Cabo Sunión.

Dijo que no se acercaría ahora porque ahora Mu necesitaba estar solo, o con sus amigos.... jamás se abriría a él, Kanon intentó convencerlo de que no lo sabría si no lo intentaba. Saga se negaba en banda a utilizar un truco tan sucio con Mu.

- Tú le quieres¿?

- Si.

- Quieres que esté bien¿?
- Si.

-Quieres consolarlo, ayudarlo y que esté feliz¿?

- Siii

- ¿Entonces dónde está el truco? No lo hay, solo aprovechar el momento más oportuno para ambos.

Finalmente lo convenció para que a la vuelta tratase de hablar con Mu.

Fueron al cine, discutieron en la entrada durante 25 minutos que película verían, cuando al fin se decidieron por una esta resultó ser bastante mala, desarrollo predecible, diálogos de besugo, explosiones por doquier... nada que ver con la telenovela favorita de Saga...pero como ninguna tortura es eterna acabó sobre la doce y media.

Salieron del cine, ambos iban callados, habían acordado de ante mano ir al Bichito Borracho, lugar donde siempre paraba Milo, estaban nerviosos, el guardián de Escorpio estaba molesto por el plantón de Kanon, lo cual era magnífico, eso abría un amplio abanico de posibilidades para poner celoso al bichito ya que demostraba posesividad con respecto a Kanon...

Llegaron al lugar. Vieron un barrio deprimentemente gris, edificios hechos en masa todos iguales y con rejas en las ventanas, la gente miraba a la calle desde estas como si fueran presos.
Frente al bloque de edificios había un viejo parque en mal estado, sombrío, con las canastas rotas y basura en el suelo, vasos rotos, papeles y manchas de vómito.. . Oyeron gritos y gente hablando, risas, golpes y música, y se giraron hacia una entrada donde la gente se arremolinaba, saltaba y bailaba.

Se metieron en ese sitio sorteando borrachos, y muchachitos con poca ropa y de pronto uno de ellos se agarró a Saga, le abrazó con mucha alegría y le gritó en el oído.

- Al final has venido!!!!!!!!!!!!!!!

El muchacho de ojos turquesa estaba radiante de felicidad, no se lo podía creer, Kanon había venido, había dejado a su hermano en casa y se había pasado!!!!
Saga lo separó de sí, y le miró como si de un mutante se tratara.

- Milo, soy... Saga... Kanon.... también ha venido, pero yo soy...

Milo fijó la vista tras de Saga, y vio a un Kanon, tremendamente sonriente y divertido por la escena. Los gemelos sabían que esa reacción era buena... muy buena.

Kanon lo cogió de brazo, lo alejó del todavía perplejo Saga.

- Ya salimos del cine, y decidimos pasarnos, ¿No te importa que lo haya traído ¿ ¿ no?

- No!!! Que va!!! Mejor, esos dos tipos con los que estaba bailando ya me aburren...

El escorpión estaba contento, había venido con Saga, pero había venido, además, a lo mejor descubría que Saga le caía bien y todo, cuantos más se uniesen a la fiesta mejor.

Poco sabía el cuanto se iba a arrepentir de aquello.

Kanon y Saga se pusieron a bailar con sendas copas en la mano, el uno con el otro, excluyendo casi por completo a Milo, el cual se empeñaba en meterse en medio de ambos intentando que le prestasen atención. Esto provocaba una sonrisa en los gemelos y que Kanon le hiciese caso durante un rato más bien corto y volviese a arrimarse a su anterior pareja de baile añadiendo alguna confidencia a l oído de este, pero que el escorpión no alcanzaba a oír por culpa del volumen de la música..
Este comportamiento hacía que en el pecho de Kanon creciese una esperanza, que lo abrumaba y lo hacía feliz, tal vez Milo si...

A una hora prudente se marcharon de allí dejando a Milo ligeramente enfurruñado, tenían que volver temprano para pillar despierto al guardián de Aries... hasta ahora el plan para arreglar sus vidas sentimentales iba bien, pero esta parte sería la más difícil, Mu era una persona muy reservada. Abarcarían el tema viniendo de parte de Milo, Kanon le había dicho que hablaría con Mu de su parte, pero el que lo haría sería Saga y no él, Kanon fingiría ir un poco pasado de copas de forma que Saga hablaría por él.
Era arriesgado porque el ariano al sentirse amenazado podía echarlos a los dos a patadas de su casa, pero tendrían que utilizar la labia...

Subieron las escaleras que llevaban a aries despacio y con sigilo, por si el guardián de dicho templo estuviese descansando, pero no era así. Mu estaba en la entrada de su templo mirando las estrellas e intentando descifrar porque su destino estaba marcado por el desamor y el abandono, desde niño había sido así, primero perdió a su madre aquejada de una grave enfermedad quedando al cuidado de Shion, este no solo lo entrenó y enseñó, sino que también le dio cariño y comprensión, hasta que un día sin previo aviso murió. Se quedó solo, esperaba el cariño y la comprensión del hermano de su maestro pero no fue así. Este se reveló como un hombre sin escrúpulos, deseaba el poder y hacia lo que fuese necesario, aunque a veces era bondadoso y caritativo pero eso le duraba muy poco tiempo.


Se marchó argumentando que ese no podía ser el legítimo patriarca designado por Athena para ser su representante en la tierra pero no estaba ni mucho menos seguro, se marchó para huir de esa falta de amor por parte de quien pensó seguiría siendo su aliado y amigo, no soportaba la indiferencia de este. Aquellos ropajes le parecían vacíos, pero nunca llego a estar seguro de que no fuese el hermano de su maestro quien se encontrase bajo ellos, pero deseaba que no fuese así porque de otro modo el también sería un traidor, igual que lo era en ese momento Saga. Si las cosas hubiesen salido como Saga esperaba, el hubiese sido considerado un traidor toda su vida.
El ni se imaginaba que bajo ese manto que le parecía vacío y extraño se encontraba la persona que le profesaba el mayor de los amores, pero que por no descubrirse tenía que fingir absoluta indiferencia hacia el amor de su vida.
Apenas sabía nada de Saga a pesar de haber pasado tanto tiempo con el.

Ese hombre lo intrigaba sobremanera, siempre con esa mirada fija, seria, sin inmutarse por los comentarios ni las malas miradas, parecía que estaba dispuesto a llegar hasta donde fuese para obtener el perdón de sus compañeros, pero era difícil. Aioria había perdido a su hermano y vivido señalado por todos, el había perdido a su maestro y vivido desterrado. Su maestro había muerto por su mano aunque este le había dado su perdón. Shura era otra historia, este al haber vestido un sapuri al igual que Saga no se sentía en posición de reclamarle que le obligase a matar a su mejor amigo y le había perdonado, al igual que el reto de caballeros, los únicos que todavía albergaban reticencias eran el y Aioria.


Vio aparecer a los gemelos, Saga cargaba con Kanon que parecía totalmente borracho, desde que Mu le había conocido siempre pensaba que si hubiese tenido un hermano como Kanon también lo hubiera encerrado en Cabo Sunión...era demasiado... informal y escandaloso, aparte de vago, estaba acostumbrado a mandar sobre el resto de marinas y no soportaba que nadie le diese ordenes, consejos o sugerencias.

Saga repetía una y otra vez en su cabeza “ Por favor Athena, Por favor Athena, Por favor Athena.” No sabía exactamente que le pedía a la diosa, ni que quería que le dijese Mu, solo sabía que deseaba que saliera bien, aunque fuese en una perspectiva abstracta.


Al llegar al último escalón que los separaba de la primera casa las miradas de Saga y de Mu se cruzaron, una esperanzada, la otra impasible, no sabiendo que eso le provocaba a gemelo un inmenso dolor y un arrebato de cobardía.

Saga no podía hacerlo, estaba nervioso y le temblaban las piernas... Kanon permanecía amarrado a su hermano fingiendo necesitar apoyo, vio la intención de su hermano de seguir sin detenerse pero el no le iba a dejar rajarse.

- Muuuuu!!!! Amigo!!!! Qué haces todavía despierto¿?!!!!!!

Dijo Kanon fingiendo la boca pastosa y una alegría causada por el alcohol.
Mu lo miró con repelús, no le gustaban los borrachos, se limitó a sonreírle forzadamente.

- Tengo que hablar contigo, en realidad me manda Milo... porque....porque ¿ Porqué veníamos Saga? jijiji

Kanon se sentó en el suelo arrimándose a una columna, cerró los ojos, y emitió una risita a muy baja frecuencia. Su hermano y Mu lo miraban buscando continuación por su parte, pero parecía que no la iba a hacer. Ahora le tocaba a Saga... Mu le miraba buscando contestación a la pregunta formulada por Kanon... sabía a cerca de que se trataba pero aún así quería saber que deseaba decirle el cobarde del escorpión.

- Por lo de Shaka, bueno, Milo nos manda decirte que cuando tu te fuiste... de virgo... el también, no ocurrió nada... ya sabes..... Milo no quiere que te enfades... el no sabía que teníais... algo....

- Ya... Shaka tampoco ¿no?

El rostro del lemuriano se veía afectado, aquel recuerdo le dolía.

- No lo sé....llevabais mucho juntos¿?

Mu le miró fijo, sorprendido por la pregunta, nadie se había atrevido a preguntarle eso y se lo estaba preguntando la persona con la que menos confianza tenía. Pero había deseado que alguien le preguntase algo, su actitud distante y misteriosa le estaba pasando factura en forma de soledad... nadie le había preguntado, aconsejado o consolado y lo necesitaba, aunque viniese de un traidor como Saga. En ese instante necesitaba que alguien se acercase a el, cualquiera, hubiese pagado para que alguien le abrazase y le dejase llorar en su hombro, y Saga por lo menos estaba allí.

- Un año... pero a ratos claro, en realidad nunca fue nada serio.... eso a Shaka le impediría ir por la senda de la iluminación.

Eso último lo dijo con una sonrisa amarga y llena de ironía. ¿El camino de la iluminación pasaba por lastimarlo a él?

Saga le miró sorprendido, ¡Un año! Y el sin sospechar que estaban juntos.

- Bueno, ya sabes lo que dicen, “ No hay mal que por bien no venga”, mejor que te haya quitado la venda y sepas a que atenerte... ya sabes...no esperar más de alguien que no puede darte lo que tu deseas.

-Pero duele...

El ariano se giró para que Saga no viese las lágrimas que rodaban por sus mejillas, aunque al guardián de la tercera casa no le era necesario verlas para saber que estaban ahí, deseó abrazarle, besarle, decirle que se olvidase de ese idota, que él si le amaba y que deseaba hacerlo feliz, que se dejase querer, pero no dijo nada. Solo colocó su gran mano en el frágil hombro de Mu. Este sintió que ese pesado brazo le quitaba una carga, le dio la impresión de que le ayudaba a soportar su dolor, y se lo agradeció por dentro. Después de todo era el único que se había dignado a darle alguna palabra de ánimo, y debía costarle, por que lejos de tener confianza siempre le había tenido aversión, tal vez Saga realmente no era tan malo, tal vez si merecía esa oportunidad. Por primera vez Mu de aries sentía simpatía por Saga de géminis.
Mientras, Kanon sonreía para si, jamás imaginó que les resultaría tan fácil que Mu le diese algo de confianza. Ahora que habían dado el primer paso solo tenían que evitar que la cosa se enfriase estando al pendiente del pobre de Mu. Lo cierto es que hasta a él le daba pena, recordaba lo que había sentido cuando vio a Milo besando a Shaka y se le volvió a caer el alma a los pies.
Se despidieron y subieron a géminis, en silencio, ambos ascendían analizando lo ocurrido, cada palabra y cada gesto.

Los días pasaron, los gemelos seguían en su rutina pero con algunas modificaciones, Kanon ya no solía entrenar con Milo, ahora acostumbraba a acompañar a Saga para desesperación del escorpión que ahora se sentía solo y aburrido, además de molesto por el abandono de su amigo que ya no le proporcionaba tantas atenciones como antes, lo que desembocó inevitablemente hacia una rabia contenida y mal disimulada hacia Saga.
Y en cuanto a Saga hacía cortas visitas al guardián de aries todos los días. Al principio para preguntarle como se encontraba, cosa que Mu agradecía, y poco a poco para tomarse un café y charlar animadamente. Saga era el hombre más feliz de la tierra.

Tranquilamente hubiera seguido con esa situación, gozando por lo menos de la amistad del lemuriano, pero Kanon insistía en que le invitase a salir, lo cual le desconcertaba y lo llenaba de temores.
Paralelamente Kanon y Saga estaban organizando viaje a un pequeño pueblecito situado junto a un río donde organizaban descensos e piragua, rutas a caballo, y en card. Cerca de un pequeño hotel, muy intimo y lejos de cualquier otra cosa, que no fuese el río, los árboles y la tranquilidad.
A Milo le habían dicho que irían los dos, a relajarse y admirar ese lugar tan hermoso.
Aunque el plan era desde un principio ofrecerle el viaje a Milo alegando una indisposición de Saga. El escorpión se había mostrado celoso y contrario a ese viaje. Incluso le había preguntado a Kanon, tragándose su habitual orgullo, si podía ir el también, pero Kanon le dijo que ya no quedarían habitaciones de hotel y que las actividades ya estaban contratadas desde hacía tiempo.
Lo cierto es que Kanon estaba ansioso, había organizado toda la semana minuciosamente, estaba decidido a declararse al escorpión y lo haría en ese lugar, era hermoso y estarían solos.
Era el lugar perfecto, si todo salía bien.
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iri20
Publicado: Vie Jul 06, 2007 7:53 am Responder citando
Kanon del Dragón Marino - Moderador Kanon del Dragón Marino - Moderador
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Saga se aburría de estar en casa, debía fingir estar enfermo desde unos días antes de la fecha de partida para el viaje si no corrían el riesgo de que Milo sospechase algo, aunque al mayor de los gemelos eso le parecía impensable, pues no le daba la impresión de que Milo fuese dado a maquinar planes o descifrarlos.
Estaba en cama, tumbado boca arriba, mirando al techo pensando en el plan de Kanon, pero no era lo único que le preocupaba. Pensaba en Mu.
La confianza con el lemuriano había ido creciendo poco a poco, incluso le había contado toda su historia con Shaka, el guardián de Aries lo había amado desde que llegó al Santuario, siendo apenas un niño, pero el guardián de virgo jamás estuvo realmente enamorado de él. Eso a Mu le dolía muchísimo, pero a Saga lo lastimaba todavía más. No solo porque eso significase que los sentimientos de Mu no cambiaban fácilmente, sino porque se imaginaba lo mal que lo estaba pasando la persona a la que tanto amaba.

Se levantó de la cama y se fue al sofá, encendió la tele, intentando escapar de los sentimientos y pensamientos que cruzaban su mente y su alma. Estaba confuso. Empezó a cambiar de un canal a otro, hasta dejar el mando a distancia quieto en un canal de cocina.
Intentaba poner atención a la receta que un cocinero ejecutaba mientras repetía los ingredientes, pero no podía, una y otra vez venía la misma imagen a su cabeza, la carita triste y empapada de su tierno cordero.
Apagó la televisión, se levantó y dejó caer en el sofá el mando. Se volvió a la cama.
Creía que no entrenar resultaría más divertido, pero sin Kanon para acompañarlo era incapaz de librarse de esa angustia que lo estaba ahogando.

Miraba el techo. El aburrimiento hizo que se adormilase, y empezó a recordar un día en que habían ido a la playa con Saori, el día era realmente caluroso, en el cielo no había una sola nube y tampoco soplaba las más mínima brisa.
Los caballeros jugaban animados en el agua, estaban todos, estaba seguro, pero solo podía recordar a uno. Mu. Animado, muy inquieto chapoteaba en el agua con alguien... no paraba de reír, se le veía tan feliz que incluso el sonreía a pesar de estar solo. El agua lo bañaba casi por completo, el cabello le caía sobre los hombros y tenía toda la piel cubierta por pequeñas gotitas saladas.
Entre el sueño y el recuerdo su mente le jugó una mala pasada y para su asombro el guardián de la primera casa se le acercó corriendo, radiante de felicidad, le abrazó los hombros. Con solo el bañador se podía ver su torso perfectamente trabajado. Pudo observar sus ojos lavanda a solo unos centímetros de los suyos, la sonrisa pícara y despreocupada del ariano se gravó a fuego en su pecho.

- No podría ser más feliz, Saga

Se sintió morir cuando acompañando a esas palabras un tierno beso acarició su boca haciéndole sentir que flotaba.
Se aferró a él por la cintura, y reposó su cabeza en la de su amado, y cerró los ojos.

Cuando los volvió a abrir, vio para su desgracia el techo de su habitación. Sabía que era un sueño, pero de algunos es mejor no despertar.

Se levantó habiendo tomado una decisión. No lastimaría a Mu confesándole su amor, y tampoco se haría daño perdiéndolo como amigo.

A veces todos somos necios, porque el guardián de aries, amor prohibido de Saga, se encontraba en la primera casa igualmente confundido, paseando de la sala al patio y del patio a la sala.
Había amado a una persona que solo le había usado, creía amarle más que a nadie en este mundo, había sentido como la tierra se hundía bajo sus pies cuando lo vio con Milo, sin embargo ahora... ya no le dolía, la rubia podía hacer lo que quisiese con su vida. No pensó quitarse ese dolor de encima tan pronto. Lo que le preocupaba era la causa de tan repentina mejora.
No sabía como había sido, primero utilizó a Saga, este le servía de paño de lágrimas puesto que a nadie más le había interesado el estado de su maltrecho corazón. El gemelo le había aconsejado y consolado. Era necesidad y cortesía, pero ahora ya no era capaz de odiarle como antes, realmente hasta alguna vez, hablando con él lo había justificado al ver el profundo remordimiento que el peliazul guardaba y que no le dejaba vivir. Realmente confiaba en él. Había estado cuando los demás decidieron ignorar lo mal que estaba, se había acercado a alguien que le miraba con rencor, le había hecho reír cuando ya pensaba que solo sabía derramar lágrimas y ahora se daba cuenta de que ya no sentía ganas de llorar.
Saga se había convertido de la nada en alguien muy especial para él, pero no estaba seguro de que fuese amor y no anhelo de cariño lo que su corazón demandaba.
Se dijo a si mismo que solo era amistad y agradecimiento, aunque fuese capaz de mirarlo durante horas sin despegar los ojos de él.

Milo estaba en la zona de entrenamiento agujereando todo lo que podía con su aguja escarlata. Kanon se había pasado, le había dado de lado. Aún recordaba cuanto le había costado tragarse su orgullo para auto-invitarse a la excursión que preparaban los gemelos, y Kanon, delicadamente, le había dicho que no quería que fuese.
Ya no salían juntos y siempre que iba a verle tenía que ir a algún sitio con su hermano mayor, que necesitaba que lo animasen porque estaba triste...
Para él la culpa era de Saga, que le metía ideas raras a Kanon en la cabeza, siempre lo quería para él, lo acaparaba y no lo dejaba solo ni un segundo... se pudo quedar con él en Cabo Sunión...
Últimamente se le pasaban ideas raras a cerca de Kanon y Saga, y a pesar de que intentaba descartarlas de su mente, seguían en su cabeza diciéndole que esos dos estaban juntos, a pesar de ser incesto. No lo soportaba, en un comienzo se decía que le daba asco la idea de esos dos juntos, siendo hermanos, pero se había dado cuenta de que no era eso. Él siempre había sido muy abierto en esas cuestiones y en cualquier otro caso le hubiese dado igual, lo que le molestaba es que Kanon tuviese pareja, concretamente que tuviese una pareja que no fuese él. Kanon su mejor amigo, su confidente, su cómplice y ahora su mayor deseo era tenerlo a su lado las 24 horas del día. Cada vez que se acordaba de su hermano y pensaba que podían estar juntos se ponía enfermo y tenía que agujerear algo. Se alegraba tanto de que Saga se hubiese puesto enfermo ¡Ojalá que no pudiesen irse de viaje! La visión de ambos solos, en la misma habitación haciendo el amor le hacía sentir que se moría.
¡ Cómo deseaba tenerlo entre sus brazos! Acariciar su cuerpo durante toda la noche, oler sus cabellos, hacerlo suyo una y mil veces.

- Es un sueño imposible...

Murmuró sin darse cuenta de que por detrás se acercaba el motivo de sus penas, radiante y un poco nervioso. Le hizó cosquillas mientras gritaba – Hola!
El escorpión se sobresaltó.

-¡ Hola! ¿Tú por aquí?

- Ya ves, Saga sigue enfermo y venía a ver si entrenas un rato conmigo.

- Vaya... te acordaste de mi... últimamente en tu mundo solo existe Saga.

En su voz había un evidente tono de amargura.

- Ummm.... ¿ Estás enfadado?

- No, es solo que...

- Bueno, te voy acompensar... ¿ Te sigue apeteciendo venir al río?

- Si...

La respiración del escorpión se agitó, claro que le apetecía...entonces en su cabeza se encendió la lucecita.

Saga enfermo.... “¿ Te sigue apeteciendo venir al río?” ¿ Le iba a pedir que le acompañase? Oh! Si Athena!! Por favor....aunque fuese segundo plato... le daba igual... estaría una semana a solas con Kanon, podría intentar decirle lo que sentía, conquistarlo, emborracharle para que se acostase con él, bueno, eso mejor no.

- Vale!! Pues como Saga está enfermo, tengo un billete libre, pero... te advierto que solo habíamos pedido una habitación, con camas separadas, claro... total como somos hermanos no pasa nada por que durmamos juntos. Así que no podrás llevarte a ningún ligue, si es que encuentras.

A Milo eso no le gustó, esos dos tenían pensado dormir en la misma habitación, siendo positivo, ahora sería él quien durmiese entre las mismas cuatro paredes que Kanon..

- ¡De acuerdo! No tengo pensado llevar a la habitación a nadie que no seas tú. ¿ Cuando salimos?

Se quedó pensativo unos segundos, eso parecía una insinuación... esos ojos esmeralda lo miraban pícaramente igual que siempre, su sonrisa parecía totalmente normal. ¿ Serían imaginaciones suyas?

- Mañana, a las 9.00, en géminis, vamos en mi coche. Que ya se como conduces tú...

- Oye! Yo conduzco bien, tu conduces demasiado lento.

Ambos se quedaron entrenando un buen rato, pensando en mañana, sin saber que las esperanzas de ambos estaban puestas en ese viaje.
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iri20
Publicado: Vie Jul 06, 2007 7:53 am Responder citando
Kanon del Dragón Marino - Moderador Kanon del Dragón Marino - Moderador
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En el Santuario parecía que nadie pudiese dormir, Milo daba vueltas por todo el templo intentando hacer las maletas, cogiendo cosas aquí y allá, ahora intentaba encontrar repelente de mosquitos, pero llegó a la conclusión de que no tenía, además sus maletas ya rebosaban, se iba una semana y parecía que se mudaba para siempre. Pensó en pedirles una a Camus y a Hyoga, lo descartó directamente recordando que ellos también volvían al día siguiente a Siberia, también estaban despiertos haciendo las maletas. Su visita había sido corta y además solo había estado una tarde tomando café con Camus, lo cierto es que fue agradable charlar de nuevo con él, se dio cuenta de que lo que sentía por Kanon no era lo mismo que le inspiraba su ahora comprometido amigo. No le había comentado de sus sentimientos por Kanon y no quería hacerlo, así que prefirió irse de vacaciones sin la mitad de las cosas.
Kanon, que había planificado el viaje con tiempo suficiente ya había hecho el equipaje, lo tenía todo preparado y anotado en una libreta, eso había sido idea de su hermano y lo cierto es que se sentía más seguro con respecto al viaje. Se acostó sobre las sábanas, hacia demasiado calor así que solo llevaba puestos los boxer, cerró los ojos intentando dormir. Repasaba el itinerario de viaje una y otra vez y se imaginaba las posibles situaciones en las que le confesaría su amor a Milo, generalmente él siempre improvisaba, a pesar de que a veces hubiese podido llevar un plan trazado de antemano que casi le otorgase la victoria, pero esta vez no sabía si tendría el valor llegado el momento.
Saga daba vueltas y más vueltas en la cama. Desde hacía semanas había adquirido la costumbre de visitar todas las tardes a Mu, esa tarde y la anterior no había sido posible ya que se estaba fingiendo enfermo, y realmente cualquiera que lo viese de un lado a otro y comiendo como un león famélico diría que fingía, aunque nadie imaginase que lo hacía por su hermano... por su hermanito, que necesita arreglar su vida sentimental, al fin y al cabo él no creía tener la más mínima posibilidad con Mu.
Lo echaba de menos, además el café de Kanon no sabía igual que el que preparaba el corderito, le echaba algo más pero no se lo quería decir... Mu era muy misterioso.
Seguí dando vueltas hasta que decidió coger un libro y ponerse a leer, tomó de la estantería el primero que encontró “ La rebelión de las masas” de Ortega Y gasset.
Mu, como era su costumbre, estaba en la entrada de su casa admirando el resplandor de las estrellas. Aunque generalmente le alegraba la hermosa visión, esa noche era diferente. Saga no había ido a verle, ya se había pasado en cama dos días y puesto que Milo había publicado que se iba de vacaciones con Kanon deducía que estaría un par de días más. Le resultaba raro que un simple malestar lo tuviese tanto tiempo haciendo reposo. Había pensado en ir a verle a géminis pero decidió no hacerlo por dos motivos, no quería molestar a Saga que necesitaba tranquilidad y descanso, además de que el gemelo nunca lo había invitado a subir, siempre era él quien bajaba. Bien pensado el nunca invitó a Saga a su casa él solo se tomó la molestia de venir a ver como se encontraba, aunque nunca se habían tratado y al lemuriano antes le caía mal.
Que cosas! Antes le caía mal y en cuestión de unas semanas no sabía si estaba enamorado de él, si no hubiese sido porque Kanon estaba tan borracho aquella noche, jamás hubiesen entablado conversación y mucho menos acerca de Shaka.

Kanon se levantó de la cama y se vistió, vio luz en la habitación de su hermano, estaba despierto, así que caminó hacia la entrada sigilosamente, como cuando era un niño y se levantaba de la cama para ver la tele en de madrugada. Bajó hasta Aries despertando al guardián de Tauro, que ya lo habían despertado decidió picar algo de la nevera.
Una vez en la primera casa se encontró con Mu en la entrada, miraba las estrellas pensativo.

- ¡Hola!

Mu ya lo había sentido venir, al principio se ilusionó pensando que era Saga, pero enseguida de dio cuenta de que los había confundido, hasta sus cosmos eran casi idénticos.

-¿ Qué te trae por aquí tan tarde? Si no me equivoco mañana tienes un viaje por emprender.

- Ya... es que no me voy tranquilo... ya sabes, Saga no se encuentra bien, está mejor que estos días pero aún así me quedo preocupado. Y venía a pedirte un favor.

- ¿Un favor? Tú dirás, mientras no quieras que me marche yo con Milo...

Mu se temía tener que hacer de niñera ( a su modo de ver Milo era un poco crío para su edad), mientras Kanon se decía a si mismo que no cambiaría esos días por nada del mundo.

-No, que va. Es mucho más simple. Se que mi hermano y tú os habéis hecho amigos y me preguntaba si te podías pasar de vez en cuando para ver que está bien, ya sabes, por si las recaídas.

- Claro, será un placer. Me pasaré un ratito todos los días para ver como está.
Mu le dirigió al gemelo una tierna y cálida sonrisa, acababa de hacerle tremendamente feliz. Estaba deseoso de estar con su gemelito, aunque solo fuese para leerle una revista.

- ¡Genial! ¡Me voy mucho más tranquilo! Ummm... ¿podría pedirte otra cosa? No le digas que te lo he pedido yo, ya sabes como es, cree que no necesita nada de nadie y no le gusta que lo traten como un niño.

- Ya, si lo sé. Es bastante cabezota cuando quiere ¿no?

- Si, es muy cabezota. Bueno, me voy a dormir que mañana tengo un día ajetreado. Gracias otra vez. Buenas noches.

- Buenas noches.

Mu vio como Kanon se alejaba corriendo a través de su templo. Eran como dos gotas de agua, aunque cada uno tenía sus cosas que los particularizaban.
El ariano miró al cielo, tal vez las estrellas le tenían reservado algo bueno y hermoso en el camino.

La mañana llegó, Kanon se levantó a las 8.00, se lavó, se puso unos vaqueros claros, una camiseta y unas deportivas. Colocó sus dos maletas junto a la entrada y se fue a desayunar, aunque no le entraba nada en el estómago, estaba nervioso. Ya eran las 9.00 y ni rasto de Milo. En realidad eso era porque Milo no puso el despertador y a las nueve aun estaba abriendo las esmeraldas al mundo, cuando vio la hora se puso lo primero que pilló ( pantalón corto blanco camisa de manga corta azul), cogió las maletas y sin desayunar corrió escaleras abajo hacia géminis donde Kanon lo esperaba.
Eran las 9.15, Kanon ya había metido su equipaje en el coche y estaba nervioso, pero se calmó un poco al ver correr a Milo por las interminables escaleras con una maleta en cada mano, una bolsa de viaje cruzada en la espalda y la cartera en la boca, casi le dieron ganas de reírse, si no fuese porque pensó aún tenían que llegar a la estación.

- ¡Vamos! ¡Vamos! El equipaje al maletero... si entra todo... sino en los asientos de atrás. Apuesto a que te has dormido.

Milo obedeció sin decir palabra, metió todo como pudo, se sentó en el asiento del copiloto y se puso el cinturón y por fin pudo respirar.

- Uff.. creí que no llegaba nunca.

- Hay que pedirle a Saori que ponga ascensores, jejeje. Tranquilo, vamos con tiempo.

Llegaron a la estación sin problemas, aunque Milo le repitió a Kanon un millón de veces que si condujese el habrían llegado hacía siglos.
Cogieron el tren correcto a pesar de que Milo decía que la vía cuatro no era aquella, y lo único que olvidaron en el coche fue el teléfono móvil de Milo, cosa que Kanon agradecía.
Llegaron al hotelito. Era precioso. Pequeño con la fachada de piedra. Estaba totalmente rodeado de árboles y plantas, al ser verano había muchas flores. El día estaba nublado y el oscuro cielo amenazaba con llover a pesar de seguir haciendo calor.
Entraron, vieron un pequeño mostrador beige donde una sonriente señora les debía darles la llave de la habitación de la habitación, ahora Kanon tendría que mentir un poco.
- Milo, ve colocando las maletas en el carrito para subirlas que yo pido la llave.


Así lo hicieron, cuando Kanon volvió con la llave Milo ya había colocado las maletas y estaba junto al ascensor.

-Milo...

El gemelo le miró con ojos de cordero degollado.

- ¿Qué?

- Es que ha habido un problema con la habitación... vamos a tener que dormir juntos...

- Ya me lo dijiste, Saga y tú tenías pensado dormir en la misma habitación.

- No, si es que , se han equivocado y nos han reservado una habitación doble, con cama de matrimonio... esto... y no tienen habitaciones libres, como es temporada alta...

Kanon dudó que el escorpión fuese tan ingenuo como para creerse algo tan explotado por el cine, era digno de una mente sin imaginación, pero deseaba muchísimo compartir con él la cama, aunque no pasase nada.

-¡Caray! Esto es de película. No importa, será como cuando nos pasábamos la tarde tumbados en el sofá de géminis. ¿ Te acuerdas, o Saga te ha borrado la memoria?

- ¡ Todo resuelto! Subamos, quiero dejar las maletas e ir a explorar la zona.

Repentinamente a Milo se le ocurrió algo. Era desde que los gemelos pasaban tanto tiempo juntos que se había dado cuenta de sus sentimientos por Kanon, este le había ignorado un poco, Saga se ponía tan enfermo que no podía ir al viaje y ahora... les anotaban mal la habitación... le olía a estrategia, muy propio de su general marino y su hermano, pero le encantaba porque eso significaba que su cariñito lo había hecho solo para llamar su atención y conquistarlo.

Claro que también cabía otra posibilidad, si Saga y Kanon realmente eran pareja como él había sospechado lo normal es alquilar una habitación con cama de matrimonio, y por supuesto al ser incesto no querrían que él supiese que iban a dormir juntos, de ahí el engaño.

La habitación era pequeña aunque acogedora, toda recubierta de piedra y con mubles de madera clara. Tenía un balcón enorme por donde entraba mucha luz, esta iba a reposar sobre la gran cama de matrimonio, con un edredón color café.

- Me voy a poner el bañador.

Buscó algo en la maleta, miró de reojo a su acompañante, podía cambiarse en el baño, pero siendo amigos podía parecer... raro.
Kanon se quitó la ropa, le daba mucha vergüenza. Quería calibrar la reacción del escorpión, este por única respuesta se quedó mirando sin poder cerrar la boca. Kanon se sintió invencible, le gustaba, podía hacerlo, podía decírselo de una buena vez.

- Yo también me lo voy a poner.

Milo se despojó de sus ropas y comenzó a buscar en sus maletas, por lo menos Kanon ya lo tenía a mano.
El ex-general, se giró y se topó de frente con el hermoso trasero del guardián de Escorpio. Vio su amplia espalda, con su cabello celeste cayendo en cascada y sintió deseos de acariciarlo suavemente, bajar por esa espalda y... NO! Se dijo, cálmate que en bañador enseguida se nota.

Se metió en el baño y se lavó la cara en agua helada. Milo, con el bañador ya puesto, asomó la cabeza a la entrada y le miró preguntándole que hacía a lo que el apurado gemelo contestó:

- Refrescándome, es que hace mucho calor.

Milo se acercó a él pegando casi por completo sus torsos, le miró a los ojos, y con el dedo índice comenzó a recorrer despacio el pecho de su amigo. Kanon no sabía que hacer, sus sueños se hacían realidad ante sus narices y el se quedaba en blanco. La boca del escorpión pasó rozando la comisura de los labios de Kanon, sus mejillas se rozaron para decirle al oído unas palabras que hicieron que la temperatura de la habitación subiese unos cuantos grados.

- Es una pena que no quieras pasar calor, porque calentando yo soy un experto.

Se alejó de él y salió del cuarto de baño, dejando al pobre gemelito, confuso y con un calentón histórico.

- Te espero abajo!

Tras esas palabras se oyó la puerta. Kanon intentaba procesar todo lo que acababa de ocurrirle, Milo se le había insinuado, más que eso, se le había ofrecido. No podía ser. Él no quería ser tan solo un amante más víctima de la lujuria de Milo, que era como un veneno adictivo que inoculaba en sus objetivos amorosos.
No iba a ser un trofeo, no lo había planeado todo para tener únicamente sexo.

Milo bajaba por la escaleras como alma que lleva el diablo. ¡¿ Qué había hecho?! Había espantado a Kanon para siempre, ahora pensaría que estaba loco y que solo quería llevárselo a la cama.
Eso no era cierto, no quería sexo solamente, pero verle desnudo y ver su reacción ante su cuerpo le había incitado a hacerlo. Necesitaba besarle y decirle que lo amaba y acababa de fastidiarlo.

Alcanzó la puerta de salida y siguió derecho hacia una arboleda, donde había un establo con unos caballos ya ensillados y preparados para la monta. Los miró y le gustaron dos en concreto uno enorme y negro y otro blanco a pintas. Se giró y vio a Kanon buscándole, agitó su mano en alto y gritó “ Aquí”. El gemelo se aproximó lentamente, dándole a Milo la oportunidad de darse cuenta de nuevo de lo mucho que había fastidiado la excursión y su vida sentimental.

-Milo, podemos... hablar?

- Luego... – Puso pucheros - ahora quiero dar una vuelta caballo, por fis.

- Bueeeno.

Se subieron a los caballos, Milo ya había montado más veces, sin embargo Kanon no, y tenía algunas dificultades. El escorpión una vez su acompañante se hubo colocado encima del equino hizo correr a su caballo como si le fuese la vida en ello. Kanon le seguía muy de lejos gritando que le esperase.
El escorpión no podía, la había fastidiado y ahora su amigo quería una explicación. Ya se imaginaba al dueño de sus sueños diciéndole que no quería volver a verle nunca más, no lo soportaría, se moriría.
Aunque volvió a pensar en que todo parecía un plan para conquistarle y eso mejoró su humor. Dio media vuelta y corrió junto a la persona que amaba.

- Deberíamos volver, está anocheciendo.

- Todavía no... un ratito más, anda Kani.

Un poco más. Necesitaba decírselo.

- No, quiero irme, tu puedes seguir corriendo solo.

- Jo! No te enfades. Necesitaba pensar.

- ¿Pensar?

- Si

El escorpión se acercó a él. Arrimó su caballo lo más que pudo.

- Pensar en ti...

- Milo, tal vez estas vacaciones no hayan sido buena idea.

El gemelo seguía un poco confuso, jamás pensó conseguir realmente el amor de Milo.

- Si lo han sido. Anda, dejemos los caballos aquí y demos un paseo... solo un ratito, y hablamos. No se tú, pero yo tengo muchas cosas que decirte.

El corazón de Kanon se aceleró, era el momento.

-Bueno, pero solo un rato pequeño.

Se bajaron y amarraron los caballos a un árbol. Entonces Milo tomó la mano de Kanon, le sonrió tiernamente y le dio un pequeño tirón.
El gemelo se dejó ir, caminaron un rato en silencio. Milo sonreía, no sabía como decirlo, pero ya daba igual porque estaba seguro de cual sería la respuesta. Llegaron aun claro donde la hierba era abundante, la Luna lo iluminaba todo y oían de fondo el fluir del río.
Se sentaron una frente al otro en el suelo y se miraron durante un momento, Kanon temía que fuese el último, Milo sabía que sería el primero.

- ¿Kanon?

- ¿Qué?

- Creo que ya sabes lo que necesito decirte, pienso que ideaste todo para que sintiese celos de Saga y que no está enfermo, sino que este viaje fue preparado por ambos desde un principio para nosotros dos.

- Si, es cierto. Yo... Milo, ahhh.

Kanon miraba la sonrisa de Milo, este le miraba anhelante y deseoso de oír esas palabras que tanto deseaba que saliesen de su propia boca aunque era incapaz de pronunciar.
Su amado necesitaba ayuda, aunque siempre había tenido mucha labia, ahora necesitaba una señal clara de que él también sentía lo mismo.
Milo estiró la mano y aparto de la cara de su amor algunos mechones osados que le impedían ver su rostro con totalidad. Acarició su mejilla y posó su dedo índice sobre sus labios, aquel dedo con el cual lo había dañado, ahora acariciaba su cuello. Acercó su rostro, sin cerrar los ojos ni apartar la vista de esas esmeraldas que le daban la vida y posó sus labios sobre los de Kanon, depositando en ese beso todo el amor que el geminiano le inspiraba. Vio como Kanon le privaba de esa luz y entonces él también cerró los ojos.

El beso no duró mucho. Separaron sus labios y abrieron los ojos Milo tenía una gran sonrisa en los labios, el ex -general estaba muy serio.

- Te amo

- Yo también te amo, Kanuchis.

El juguetón escorpio se abalanzó hacia su novio para hacerle cosquillas, cayó recostado sobre él y le besó de nuevo. Siguieron así un buen raro disfrutando mutuamente de sus labios. Milo, sin soltar de su abrazo a Kanon, bajó sus labios por el cuello de este, le besaba, le daba pequeños mordiscos y de vez en cuando succionaba, dejándole a su general la marca de su pasión. Kanon estaba en el cielo, aún no acababa de creerse que el corazón de Milo le perteneciese cuando ya lo estaba deleitando con estimulantes caricias. Iban rápido y no estaba seguro de querer hacerlo, pero lo deseaba, y ese anhelo era el fruto de meses de amor escondido y de deseo inhibido por el miedo. Definitivamente quería que esos labios lo recorriesen y explorar con los suyos ese cuerpo que quería poseer con toda su alma.
Milo le levantó los brazos para deshacerse de la molesta camiseta y así poder besar el torso de su bien formado amante. Besando las cicatrices que él mismo provocó.
Kanon, seguía dejándose hacer, trasladado al éxtasis con las caricias del escorpión. Empezó a acariciarle la espalda suavemente mientras no intentaba reprimir su gemidos. Comenzó a llover, estaba fría aunque era agradable sentir las gotas refrescar sus cálidos cuerpos. No se inmutaron prosiguieron con un frenético beso. Kanon se giró para quedar encima de Milo y besar ahora él su cuello, despojándolo sin delicadeza alguna de la camiseta siguió por su pecho acompañando sus besos y caricias de un sugestivo movimiento de caderas que hacía rozar sus sexos. Entonces Milo ya no pudo contener sus gemidos y acompañó a Kanon al mismo ritmo de caderas. Deseaba tanto tenerlo, sentía que el mundo se reducía a aquel claro en que tendría a Kanon.
La lluvia aumentó de intensidad, comenzaron a caer grandes y abundantes gotas.
Los apasionados amantes prosiguieron en su empeño de mezclarse el uno con el otro.
Kanon estaba deleitando al miembro de Milo con su boca mientras este no podía hacer otra cosa que jadear y gemir de placer siendo ese sonido opacado por el de la lluvia.
Milo terminó en la boca de su amante. Le miró todavía jadeante y le dedicó una sonrisa, el mismo se dio la vuelta, no sin antes decir:

- La próxima me toca a mi.

Kanon rió, lo cierto es que su escorpión había sido generoso en eso, sabía que le gustaba más en la posición que él iba a desempeñar, pero ya tendrían tiempo de probar todo.
Introdujo un dedo dentro de la cavidad de su amado, al principio costaba y creía estar haciéndole daño, pero pronto el movimiento de caderas de Milo le indicó que siguiese, siguió introduciendo dedos hasta que con tres en su interior Milo se movía rápido y deseoso de más.
Llegó el momento, y muy despacio cuidando de no lastimar al de los ojos celestes introdujo su pene. Al principio Milo emitió un ligero quejido que hizo que Kanon, temiendo lastimarle, parase en seco, pero fue el propio escorpión quien comenzó a moverse y a hacer que la penetración fuese más profunda, hasta que el gemelo estaba por completo dentro de él.
Kanon gemía mucho y muy alto, Milo era mucho más discreto a pesar de que estaba disfrutando muchísimo y de que la mano de Kanon le estaba dando la atención debida a su miembro.
Géminis era incapaz de controlarse y sus envestidas cada vez eran más fuertes y frecuentes, en un ritmo muy similar al sube y baja de su mano.
Milo no aguantaba y roto de placer terminó de nuevo, esta vez sobre la mano de Kanon, que pronto le imitó dejándose ir con un gemido grave y potente, como animal.

Le besó la espalda y luego le giró para quedar un buen rato abrazados bajo la copiosa lluvia, silenciosos y felices.

- ¿Sabes? Te quiero muchísimo.

Kanon le contestó con una sonrisa. Todas sus inseguridades se habían ido, ya no le importaba si alguien le perdonaba por sus actos o no, ni siquiera que los Dioses le tuviesen reservado un supremo castigo por su traición. Tenía a Milo, el le había perdonado y le amaba, ya no podía pedir más.

-Deberíamos volver, es tarde y llueve.

-¿Aún te das cuenta ahora de que llueve? Jejeje

- No, pero cuando empezó estaba ocupado.

Se levantaron y se caminaron abrazados y entre besos hasta donde habían dejado los caballos, pero ¡ Sorpresa! Los caballos ya no estaban, los habían dejado mal atados.


Mientras tanto en el Santuario, Saga además de aburrido estaba preocupado porque su hermano no había llamado para decir que llegaron bien.

A lo mejor todo fue bien y está ocupado con Milo, pensó, aunque lo desechó de inmediato al pensar que era demasiado pronto para que hubiera pasado algo.

Se fue a preparase algo de cenar, tallarines de sobre en salsa carbonara también de sobre.
Se sentó a la mesa y se disponía a comérselos cuando sin previo aviso oyó:

- NO!!! No te comas eso!!!

Alejó el plato de si, pensando que a lo mejor estaban envenenados y alzó la cabeza para ver a Mu apresurándose a llegar junto a él.

-¿Qué les pasa?

- Estando mal del estómago cómo se te ocurre comerte esto!! Ahora mismo te voy a preparar una pechuguitas de pollo en blanco con patatas cocidas.

Saga no pudo más que echarse a reír, lo cierto es que le hacía feliz ver al lemuriano preocupado por su salud, aunque realmente estuviese perfecto.

- No es necesario, ya estoy mejor.

-Ummm.... no te creo, así que mientras tu hermano no vuelva yo voy a cuidar de ti... empezando porque no comas nada que te haga recaer.

-No se recae en gastroenteritis...

- Tú desde luego no lo harás.

Le encantaba que Mu hubiese ido a verle y que le fuera a cuidar, así podría verle todos los días.

- Por cierto, ¿tú hermano qué?¿ Ha llamado?

- No, todavía no.

Saga se quedó mirando los cristales mientras Mu se encargaba de su cena.
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iri20
Publicado: Vie Jul 06, 2007 7:54 am Responder citando
Kanon del Dragón Marino - Moderador Kanon del Dragón Marino - Moderador
Registrado: 24 Jun 2007 Mensajes: 703 Ubicación: En un país multicolor... intentando conquistar el mundo. Reputación: 64.8
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Parecía extraño que Kanon no hubiese llamado, aunque bien pensado estando solo con Milo bien podía habérsele olvidado hasta su nombre.Parecía extraño que Kanon no hubiese llamado, aunque bien pensado estando solo con Milo bien podía habérsele olvidado hasta su nombre.



Giró la vista hacia su improvisado chef, que tampoco tenía mucho en que afanarse, total solo tenía que pelar patatas y cocerlas... la pechuga ya estaba fuera. Hizo una mueca de asco por aquella comida insípida y se planteó si decirle que estaba fingiendo pero se dio cuenta de que por lo menos así tenía Mu cerca y cuidándolo, como un buen amigo...



El guardián de Aries le miraba por el rabillo del ojo, no tenía mal aspecto y mucho menos parecía enfermo, eso si, estaba un poco pensativo.



- Oye Saga?



- Umm... – Fue la distraída respuesta del gemelo.



- Exactamente, ¿Qué te ha dicho el médico que tenías?



- Eh? Pues... esto... gastroenteritis... pero ya estoy mucho mejor...



- ¿Y no te dio ninguna medicina? Suelen recetar suero.



- Pues no...era un médico dejado.



- Qué extraño, ¿ no? Es entonces una gastroenteritis vírica? Porque si es bacteriana necesitarías antibióticos.



- Si, creo que si... vírica eso es.



A Saga tanta pregunta le preocupaba, no había tenido la precaución de preparar bien esa parte de su actuación. En realidad empezó a temer que el otro se hubiese dado cuenta y se enfadase con él. Se tranquilizó pensando que en caso de que el otro se diera cuenta contaría la verdad, que fingía para ayudar a su hermano a conquistar a Milo.



- Pues es raro, con lo aséptico que eres con la comida, me parece extraño.



- Si, pero son cosas que pasan.



Eso al lemuriano no le parecía lógico ni habitual aunque si estaba dentro de una duda razonable.



- Pobre... y claro, desde que se fue Kanon esta mañana a penas habrás comido...



- Pues si... claro.



Eso a Aries le daba una idea. A Saga le gustaba comer y comía mucho, de hecho comía casi tanto como Aldebarán pero de una forma menos compulsiva- obsesiva. Aunque uno de los síntomas de la gastroenteritis era la pérdida de apetito.

Iba a echarle un plato lleno de pechugas y con abundantes patatas, únicamente para saber cuanto dejaba.



- Esto ya está.



Mu le puso delante un vaso con agua y un tremendo plato de cena. El Géminis sin inmutarse ni lo más mínimo empezó a comer, sin prisa ,ya que no le gustaba demasiado pero sin pausa. En un santiamén se había metido todo entre pecho y espalda y aunque no lo comentó nada se había quedado con hambre.

Mu lo miró fijamente. Saga se sintió morir al ver esas esmeraldas clavadas en las suyas, su corazón se aceleró y sintió la necesidad de probar los labios del lemuriano. Este rompió el silencio.



- Tú de enfermo tienes lo que yo.



- QUÉEE¿?¿?¿?¿?



- Eso, que estás fingiendo, lo que no se es porqué.



Saga lo miró cansado, era cierto, fingía, le había pillado y mejor confesar.



-Vale, me has descubierto. Solo lo hago por ayudar a Kanon.



Saga hizo un puchero que provocó la sonrisa de Aries, le hacía gracia que el duro guardián de géminis le pusiese carita de pena para hacerle chantaje. También le chocaba su buen fondo, todo lo hacía por ayudar a su hermano, es que era tan tierno.



-¿ Para ayudar a Kanon?



-Si... es que le gusta Milo, desde un principio quería ir con él de viaje, pero invitarle de primeras era un poco... arriesgado. Por eso dijimos que íbamos juntos y a última hora me fingí enfermo.



A Mu había algo que no le cuadraba.



- ¿Y Kanon sabía que no estás enfermo?



- Si, claro. Formaba parte del plan.



Mu se quedó en silencio unos instantes perdiendo su mirada en el rostro extrañado de Saga. Si Kanon sabía que su hermano estaba perfectamente ¿ Porqué pedirle que le echase un ojo?



- Seguro que Kanon lo sabía?



Miró inquisitivo e ilusionado al dueño de sus pensamientos.



- Si... ¿ Porqué?



- Porque entonces no entiendo qué razón tenía para pedirme a noche que te cuidase durante su ausencia.



Saga se quedó helado. A ver como responses eso listo. Si es que solo Kanon sabía como fastidiar algo por completo. ¿ Y ahora qué? ¿ Qué iba a decirle? ¿ Estaba dispuesto a perderle para regresar a las frías miradas llenas de rencor? No. Solo podía intentar disimular y con ello ganar tiempo.





- Bueno... no se... ya sabes como es Kanon... le dan loqueríos...



Mu le miró muy desilusionado, había esperado que en ese momento el gemelo le dijera que sus sentimientos hacia él eran de otra índole, al no ser así llegó a la conclusión de que había llegado la hora de ser valiente.

Se puso frente a él, a apenas escasos centímetros y entre decidido y avergonzado confesó su amor.

- Vaya, lo cierto es que me había hecho ilusiones, porque a decir verdad, los sentimientos que despiertas en mi son mucho más fuertes que los que provoca una mera amistad.



Saga sentía que flotaba, ¿estaba oyendo lo que creía o solo era lo que su desquiciado cerebro le hacía creer? El ariano esperaba una repuesta pero el otro no podía hablar, estaba paralizado y anonado, esperando, de nuevo, despertar de su dulce sueño.



No lo era. Llegó a la conclusión de que estaba despierto y de que había entendido bien lo que Mu había querido decir, veía esa carita que tanto adoraba toda sonrojada por lo que le había dicho y decidió que a falta de palabras se lo diría de otra manera. Eliminó los pocos centímetros que los separaban, acarició lentamente su mejilla, muy suave y tiernamente y posó sus labios sobre los de Mu. Las lágrimas rozaron por sus mejillas sintiéndose el hombre más afortunado de la tierra, de manera súbita un peso de su alma había desaparecido y se sentía realmente libre.

El beso terminó y ambos se quedaron en silencio, mirándose tiernamente a los ojos. Mu pasó los dedos por la cara de Saga para eliminar las rebeldes lágrimas que no paraban de emanar, esta vez fue el quien besó a Saga para luego dedicarle una de esas sonrisas que tanto gustaban a géminis.



- Bueno... deduzco... que tú también...



- Ejem... si...jeje... yo... bueno... esto...



- Jejeje, el gran Saga de Géminis sin palabras, esto es imposible.



- Digamos que es culpa tuya.



- Tengo que volver a mi templo, Kiki está solo.



- Bueno... pero volverás mañana ¿ no?



- Por supuesto, aunque no estés enfermo no te vas a librar de mi tan fácilmente.



Volvieron a besarse y Mu se dirigió hacia la entrada del templo.



- Mu?



- Qué?



- Te quiero.



La enorme sonrisa de Mu parecía brillar iluminando por si sola todo el templo, alzó la mano, a modo de despedida.



- Yo también te quiero.



Saga se fue a acostar, a sabiendas de que esa noche no podría dormir, aunque esta vez sería de tanto recordar los labios y las palabras de Mu.

Lamentablemente ninguno de los dos detectó un cosmo que lo había presenciado todo y miraba con envidia aquello que él tuvo y ahora sabía perdido. Shaka de Virgo.
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iri20
Publicado: Vie Jul 06, 2007 7:54 am Responder citando
Kanon del Dragón Marino - Moderador Kanon del Dragón Marino - Moderador
Registrado: 24 Jun 2007 Mensajes: 703 Ubicación: En un país multicolor... intentando conquistar el mundo. Reputación: 64.8
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Kanon maldecía su suerte mientras Milo canturreaba. Estaban mojados, cansados y perdidos.


- Kanon, ¿ seguro que es por aquí?


- Si, es un poco más adelante, solo hay que seguir el río.


- Pues yo creo que ya deberíamos haber llegado... ¬¬ ... porque.... sabes donde estamos. ¿ no?


- Si... claro que lo se.


- No sería mejor parar y preguntarle a alguien?


Kanon frunció el ceño y se giró para ver al escorpión totalmente empapado pero con una enorme sonrisa.


-Milo.... a quien coño le quieres preguntar? ¿ a un árbol? Si no te hubieses alejado tanto...


- Vamos solo era una broma, estoy seguro de que encontraremos el camino. Además somos caballeros de Athena, ¿ Qué podría pasarnos?


- Nada, supongo...


Milo se acercó a su amante y de abrazó desde atrás, apoyando su cabeza el la espalda del otro.


- No te pongas de mal humor.. hoy a sido un gran día...¿ o no?


Kanon sonrió, murmuró algo por lo bajo y siguió adelante, ahora más despacio y con Milo aferrado a su cintura sin importar lo más mínimo la que estaba cayendo.
Tardaron un buen rato pero llegaron de vuelta al hotel. Había huéspedes en el comedor, ya era tarde y estaban terminando de cenar.


- ¿Vamos a cenar?


Preguntó Kanon con segundas intenciones.


- Vamos.


Contestó Milo entendiendo perfectamente lo que su novio quería. Dando un tirón a su brazo subieron las escaleras hasta su habitación.
Hicieron el amor durante casi toda la noche, al final se durmieron abrazados.
Entre la conciencia y la inconsciencia Milo pensó lo maravilloso que era estar allí solo con Kanon, este por su parte estaba tan fascinado con el tacto del escorpión que no podía pensar.


En el Santuario Saga estaba preocupado, le causaba extrañeza que su hermano no llamase, pero en fin, era Kanon, sabía cuidarse solito.


Su cabeza daba vueltas y más vueltas. Mu le amaba ¡Le amaba! Todavía no se lo podía creer y le daba tanta rabia que se hubiese tenido que ir y no haber pasado más tiempo juntos.
Llegó la mañana y con ella la esperanza de ver al ariano de nuevo. Saga se vistió y se acicaló para bajar al templo de carnero. Por su parte Mu, igual de impaciente pero habiendo descansado más, se disponía a subir a Géminis.
Mientras Saga desayunaba algo fuera de lo normal ocurrió. Shion, el Patriarca, cruzó su templo, seguramente en busca de Mu. Esto sorprendió al gemelo que intentó indagar más.


-Buenos días, Patriarca


Hizo una leve inclinación.
Shion le miró fríamente, muy fría e inexpresivamente. Saga se alarmó. Tal vez una nueva Guerra Santa estuviese a punto de declararse.


- ¿Puedo ofrecerle algo? Acabo de hacer café


-No.


Fue la única y seca contestación que obtuvo de su Patriarca que siguió de largo hacia Aries dejando a Saga con las ganas de saber que era lo que ocurría.
Se tranquilizó a si mismo diciéndose que no sería nada y seguramente Mu se lo contaría luego.
Volvió a pensar en su hermano, que seguía sin llamar. Eso si empezaba a preocuparle realmente.
Como si de telequinesia se tratase el teléfono sonó, corrió hasta el para cogerlo.


- ¿Si?


- Soy yo – Era Kanon- llegué.


-¡¿Aún llegasteis ahora?!


- No... es que ayer estuve un poco atareado y se me olvidó llamarte. Jeje.


- ¿Atareado?


Entonces oyó de fondo la voz de Milo, que entre risas le decía a Kanon.


“ Suéltalo ya, no te hagas el interesante e invítale a la boda de una vez”


La cabeza de Saga recibía información confusa, ¿ Estaban juntos? ¿ Se iban a casar? ¿ Quién e casaba?


- ¿¿¡¡¡No jodas que tan bien fue que os casáis!!!???


- No estoy tan loco. Pero si que estamos juntos... jeje... ¡el plan a sido un éxito!


- Yo también tengo noticias... ¡ Estoy con Mu!!


- ¿¡ Te decidiste?!


- Eh... no... se decidió él... Por cierto... se dio cuenta de todo porque le pediste que viniese a cuidar de mi.


- ¿ Y eso?


- Se percató de que fingía... y no le cuadraron las cuentas.


- ¡¡O sea que soy un as!! Miiilooo... Saga está con Muuu!!!!


Se oye la voz de fondo del escorpión gritando desde el baño.


“ ¡Que bien! Ahora podemos hacer una boda doble. Felicítalo de mi parte.”


Saga lo oyó todo perfectamente, pero aún así Kanon le repitió el mensaje.


Ambos colgaron. Kanon quería ir a desayunar y Saga a ver a Mu. Quedaron de contarse los detalles esa noche.






Saga se disponía a ir a ver a su carnerito cuando el patriarca atravesó su templo como una ráfaga de viento, sin siquiera mirarle. Desde luego Shion estaba de muy mal humor.
Al instante Mu estaba en el umbral de su puerta, el gemelo se apresuró a recibirle cuando vio que los ojos de su niño estaban rojos y llorosos.
Sin mediar palabra el pelilila se le abrazó, como si en ello fuese su vida y Saga muy asustado no paraba de preguntarle que era lo que ocurría. Como respuesta solo obtenía sollozos. Le causaba mucha impresión ver a si a Mu, siendo tan templado y se temía los peor.
Por fin el ariano se calmó un poco y logró decir.


- Lo sabe... lo sabe todo. El Patriarca, mi maestro sabe que estamos juntos y sabe lo de Shaka... él se lo contó... no se como pero se enteró que estamos juntos. A mi maestro no le parece bien.
Saga tembló, eso no era bueno. No era el fin del mundo, Mu era mayorcito y no podía prohibirle ese tipo de cosas pero para el ariano era duro recibir una reprimenda de su maestro, cuya opinión tenía tanto peso para él.


- ¿Fue muy duro contigo?


- Un poco... pero lo que más me duele es lo imbécil que fui con Shaka. Como yo no le dije nada a mi maestro se lo ha contado “ a su manera”. Le ha dicho que le engañé contigo.


La sangre de Saga hervía, deseaba ir a Virgo y romperle la cara. Mu leyó ese pensamiento.


- Ni se te ocurra. Estoy voy a arreglarlo yo. Hablaré con él.


- ¿Y nosotros?
Preguntó con cierto temor Saga.


- Para mi no ha cambiado nada desde ayer.


Le dedicó una de esas hermosas sonrisas.
Saga se lamentó mucho de que su hermano no estuviese allí cuando Mu subió hacia Virgo, por lo menos con él podía hablar.


Le llamó de nuevo pero ya había salido del hotel. Dejó un mensaje en recepción, que le llamase en cuanto llegara, necesitaba hablar con él.
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iri20
Publicado: Vie Jul 06, 2007 7:55 am Responder citando
Kanon del Dragón Marino - Moderador Kanon del Dragón Marino - Moderador
Registrado: 24 Jun 2007 Mensajes: 703 Ubicación: En un país multicolor... intentando conquistar el mundo. Reputación: 64.8
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Kanon y Milo se habían ido a comer al campo, un agradable picnic en el claro donde la noche anterior se habían entregado a la pasión. Estuvieron toda la tarde acurrucados, dándose mimos.
En un momento dado Milo dijo:

- No me puedo creer que estemos juntos.
Consiguiendo una sonrisa de Kanon y un beso. Para el gemelo si que era irreal, lo había deseado tanto y hora lo tenía a pesar de lo difícil e imposible que le había parecido todo. Se lo debía a Saga, sin el jamás se hubiese animado. Se alegraba tanto por él, aunque los suyo con Mu si que habías sido repentino. Ahora todo estaría bien.


- Kanon, te estás durmiendo. Vámonos de vuelta..


Se levantaron y se fueron al hotel. Se iban directos a su habitación cuando el recepcionista informó a Kanon del mensaje de su hermano. Subieron y lo primero que hizo fue llamarle.


Saga por su parte no hacía más que dar vueltas esperando la llamada de su hermano.


Mu tardaba, sintió su cosmos salir de Virgo para ir hacia el templo del Patriarca.
Ahora lo sentía volver, no sabía que noticias traería pero debía mostrarse sereno.
Mu entró, miro a Saga y se sentó en el sofá.


- ¿ Qué pasó?


-Fui a hablar con Shaka y luego con mi maestro.


- ¿Y?


- Bueno Shaka dice que lo siente... pero que es por mi bien, y mi maestro enttre otras cosas también


Vio la duda en los ojos verdes del ariano, la opinión del Patriarca siempre había sido muy importante para él.


- ¿ Les vas a hacer caso?


- Hacemos mucho daño si estamos juntos... mi maestro no te perdona aunque Athena si lo haga y Shaka dice que me quiere.


Una punzada de dolor se clavó en el pecho de Géminis.
“ Shaka dice que me quiere” Después del daño que le hizo se atrevía a decirle aquello... y él...


- Así que ese es el problema....que ahora que le diste celos Shaka quiere volver y yo sobro...


El mayor hizo un gesto de desprecio que le dolió muchísimo al guardián de Aries que hizo una mueca de desagrado.


-Sabes que Shaka ya no me interesa.


- Si no te interesase y si yo si lo hiciese no habrías venido a decirme que se acabó.


- ¿Pero es que no ves que no le va a parecer bien a nadie?


- A mi solo me importa lo que te parezca a ti.


- Pues... me parece que no es lo adecuado.


El lemuriano estaba visiblemente enfadado, no quería dejarle. A el aquello le dolía de igual manera que a Saga, que sentía que sus sueños se le escurrían entre los dedos. Sentía que no era justo sacrificar su amor por otros... por su pasado... por sus malditos pecados que no cesaban de perseguirle y que ahora salpicaban a Mu.
Podría haberle pedido que se quedara, rogarle si fuese necesario que no le abandonase, su orgullo ya no existía. Lo había perdido hace mucho tiempo, la causa de que le pidiese al ariano que se fuera de su templo fue pensar lo mucho que sufriría cuando la gente los mirase mal, los señalara o insultara... hacía tiempo que no pasaba pero podía volver a suceder, aún así las frias miradas de desprecio seguían ahí y puesto que le amaba no quería eso para él.
Tal vez Shion y Shaka tuviesen razón, era mejor para Mu estar lejos de él.
- Hazme un favor. Lárgate de mi templo y procura pasar cuando yo no esté.


Pronunció esas palabras con tal rabia que el lemuriano se las tomó como una amenaza siendo solo una petición para evitar lastimarse con la visión de aquel ángel al cual amaba.


-¿ Te crees que me das miedo con tus amenazas?


- No lo pretendo, ni es una amenaza, es... una súplica.


Se dio la vuelta y se metió en su habitación donde por fin podía llorar a gusto. Sintió su cosmo alejarse... se sentía morir, deseaba ir tras de él y pedirle, rogarle que no le hiciese aquello, que después de haberle dejado probar el sabor de sus labios, la textura de su piel no se la arrebatase... necesitaba sus sonrisas y su alegría. Su amena conversación. No se sentía capaz de superarlo.
El teléfono sonó, en seguida salió a atenderlo imaginando que era su hermano quien llamaba, le necesitaba más que nunca.


-¿ S-Si?


Kanon notó el tono lloroso y se asustó... las cosas no podían haberse torcido en tan poco tiempo.


- Siéntate porque es largo de contar.


Kanon escuchó toda la historia sin decir nada. Cuando su hermano terminó de contarle lo ocurrido no sabía que decir...


- Bueno, tu cálmate. Seguro que se lo piensa.


- No quiero que se lo piense, tienen razón. Es mejor así.


- ¿Osea... que es mejor que Mu y tu sufráis para que al mundo no le incomode vuestra presencia? No me jodas. ¡Eso es estúpido. Mu es mayorcito para saber lo que hace y no comportarse como una oveja que hace lo que las demás!


- Jeje- Saga emitió una leve risa.


- ¿Qué?


- Mu no debería comportarse como una oveja...me hizo gracia. Creo que le gusta Shaka.


- Vamos a ver...¿ Te dijo que te quería? Si... ¿Pues porque dudas de ello? Te quiere pero está confuso y como te debiste poner no ayudó. Baja a Aries y habla con él.


- NO


- Si te pones orgulloso lo vas a perder. Si no le convences de lo contrario el pensará que no le quieres y que los demás tienen razón. Esto es una arducia de Shaka para recuperarlo. ¿ Te vas a dejar ganar?
- No es una competición... pero es mejor así.


- Bueeeno.... ya te convenceré en casa.


- ¡No se te ocurra volver antes de tiempo!


-No te preocupes.... Milo entenderá- Esto lo dijo mientras imaginaba el berrinche que formaría su novio al saber que por su “ querido” Saga ( al que le tenía celos) tenían que volver antes y que no remontarían el río en piragua.


-Sabes que no, por favor... si de verdad me quieres ayudar quédate y no tengas un problema con Milo por mi... no quiero que me odie...al menos no más...


- No te odia, te tenía celos... pero eso ya está...


- En serio, no vengas... déjame unos días para aclararme yo solo... ¿si?


-De acuerdo... pero no me gusta.


Colgaron. Kanon se quedó pensativo y triste imaginando a su hermano llorando desesperado y Saga hacía eso mismo, llorar desesperado sobre su almohada.
Iban a ser unos días horribles, pensó Kanon viendo como Milo se preparaba para ir con la piragua. Este le vio taciturno y preguntó qué era lo que ocurría. Kanon le contó.


- ¡Seguro que se arreglan!


Milo temía por el futuro de sus vacaciones. Estaba siendo egoísta, sabía que si el gemelo no estaba haciendo las maletas era por él, lo que ocurría era que sus celos hacia Saga no desaparecían, y le molestaba que Kanon lo dejase todo por su hermano, incluido a él.


-Ahora nos vamos que nos esperan.


Milo lo arrastró hacia la puerta.


Los siguientes días serían un calvario para todos.


Durante los tres días siguientes Mu no subía más allá de Tauro, Saga no salía de su habitación, Milo intentaba disfrutar de las vacaciones y arrastraba a Kanon a todas partes, este por su parte solo quería volver a casa pero no quería lastimar a Milo y se escapaba cada vez que podía a llamar por teléfono.


- ¡Vale ya!


- ¿Qué?


-¿Cómo que qué ¿¡Qué te animes de una puñetera vez! Estoy arto de llevarte arrastras. ¡Solo levamos aquí tres días!¡ Hay muchas cosas que hacer!


- Lo siento, pero es que... estoy preocupado...- Le puso cara de cordero degollado a Milo – Si no fuese por Saga no estaríamos juntos, el montó todo esto. Además... ya me aburro de tanta paz.


Milo se sentía terriblemente culpable.




Saga quería salir, necesitaba salir. Tanto tiempo en casa sin hacer nada, ni siquiera entrenar, lo tenía entumecido, aburrido y agobiado. El inconveniente estaba en tener que pasar por Aries, no quería tener que hacerlo.
Se decidió, se duchó y se vistió. Esperó hasta las 10.00, hora a la sabía que Mu siempre iba a entrenar. Al bajar se cruzó con DM y Afro que le miraron extrañados.
Una vez fuera del Santuario se sintió solo y no sabía a donde ir, no quería ir a pueblo, quería... seguir estando solo. Lo meditó un poco, iría al Cabo, allí iba siempre Kanon, por una vez le imitaría.


Mu no entrenaba, estaba con su maestro sentado, charlando. Se le había pasado el enfado al saber que ya no estaba con Saga, pero aun teniéndolo a él se sentía solo. Extrañaba a Saga, su compañía, sus miradas, ese interior desprotegido que no le mostraba a nadie más...
DM y Afro pasaron por delante de los dos hombres charlando.


- ¿Viste que mala cara tenía? Yo creo que estuvo llorando.


- No lo se Afro, ni me importa.


- Tiene muchas cosas por las que llorar... pero nunca lo había visto con tan mala cara.


Para los dos hombres fue obvio de quien hablaban, del caballero de Géminis que hacía una semana que iba a entrenar. Todos se preguntaban que ocurría de verdad. Incluso se había corrido el rumor de que trató de volver a matar a Athena y que lo habían echado del Santuario.


- ¿Ustedes no tienen que entrenar o qué?¡ Pónganse ahora mismo y déjense de lerias.!
Shion estaba de nuevo enfadado, no quería oír hablar de aquel loco y ahora menos que nunca.


A Mu se le encogió el corazón. Quería estar con él y le había hecho daño solo por el que dirán.
Shion se volvió para decirle que aquello era lo mejor pero cuando lo hizo Mu ya no estaba allí.


Kanon y Milo estaban ante las puertas del Santuario. El propio escorpión propuso la vuelta, al fin y al cabo a el empezaba a aburrirle tanta tranquilidad. Había sido egoísta con su novio aunque mejor tarde que nunca.


Subieron sus cosas hasta Géminis donde ambos se esperaban encontrar un Saga destruido pero no había nadie. Dejaron allí sus cosas y se fueron hacia el lugar donde entrenaban los caballeros.
Tampoco estaban.
- Kanon... aquí tampoco está Mu... y en Aries no estaba...


- ¿Se habrán ido a hablar?


- Ojalá. ¿ Dónde estarán?
- A saber...




- ¿ Vamos hasta el Cabo? – Dijo Milo cariñoso


- Bueno- Kanon le devolvió la sonrisa y se fueron caminando.




Tardaron bastante en llegar porque con cada persona conocida que se encontraban se paraban a hablar y les contaban sobre sus vacaciones. Milo pensaba para si que habían sido su cortas vacaciones...