Pegasus Fantasy
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Aphrodita
Publicado: Mar Jul 10, 2007 7:52 am Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3368 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 170
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En las garras de un depravado


Aphrodita


Hola ô_ô ¿Ogenki desuka?... La intención de este fic era hacer una historia con la pareja Shun x Saga, dedicado pura y exclusivamente a uno de mis solcitos en este foro (No se me pongan celosos mis solcitos de Amor y Slash): Evadne, que me lo pidió vía Msn... Pero al empezar, ya que me lo pidió por capítulos, quizás se reflejen otras historias y lo que menos parezca es un Shun x Saga (Pero les juro, tengo toda la intención de que lo sea n_n) Perdón si estoy media “colgada” Es que ahora, dentro de unos minutos, cuando llegue mi vieja me va a matar... Pues me acabo de enterar que nos quedamos sin teléfono por mi culpa *_*. No se si sobreviviré a eso.
No me quiero desviar demasiado del tema... Las parejas serán varias, si bien no soy partidaria de hacer un mundo gay en Saint Seiya, estará repleto de ellos n_n. Pense en una historia de acción, pero en vista de que Evadne quiere un final feliz, esto será semi romántico, es que ya saben: Mi vena romántica apesta y encima tengo obsesión por los finales tristes... ¡Jajajaja! Así que quedara algo en lo posible feliz, romántico en donde todos se den con todos XD.
Debido a que como mencione antes será por capítulos, divagare con otras parejas en otras historias y luego volveré a este... Igual saben que actualizo rápido y si no lo hago nadie se muere, total no creo que aparte de Evadne haya algún masoquista mas que lea este fic, perdón por torturarlos tan injustamente, pueden denunciarme, les doy permiso ¡Juas!.
Una aclaración previa: Todos están vivos (Vivitos y culiando XD) si bien a algunos personajes injustamente no nombro, es porque su presencia no es de importancia en esta historia. Esto seria después de Hades ¿?... El punto es que las edades rondan para los mas chicos (Seiya y Shun) los 15 o 16 años.
Bueno, dejo de dar vueltas como una calesita y comienzo que si no, nos comen los caranchos nos comen. Aquí el capítulo 1 (Uan... En mi inglish XD).


CAPITULO 1: Consejos.


Saga subió las escalinatas del Santuario cuesta arriba con toda la furia contenida, furia que pensaba descargarla contra cierto rubio... Llegó al Sexto Templo y sin pedir permiso, con la confianza que el dueño de dicho templo le había otorgado, ingresó de manera violenta... Buscó con la mirada y lo encontró lo mas sereno sentado al borde de la cama:

--¡Que demonios tienes en la cabeza!

Shaka volteo dolido y deposito su mirada en el rostro enojado de Géminis, guardo silencio pues supo que aquel hombre estaba en todo su derecho de enojarse, pero... El también tuvo sus motivos para encabronarse.

--¡Shaka! ¡Te hice una maldita pregunta!...—Volvió a decir el peliazul con suma furia --¡¿Por qué carajo hiciste eso?!
--¡No tendría porque importarte!...—Termino por explotar Virgo poniéndose de pie súbitamente –Acaso ¿No dijiste que me amabas?—Pregunto intentando guardar compostura.
--¡Dioses!...—Exclamo Saga llevando sus manos a la cintura y echando hacia atrás su cabeza en señal de cansancio, busco tranquilizarse, en parte había sido su culpa, aun así no dejaría las cosas de esa manera –Tu sabes bien cual es tu lugar... No compliques mas mi vida...
--Si, lo sé... Pero yo no quiero ser el segundo en la vida de nadie... Estoy en todo mi derecho...
--¿Tienes una idea de lo que has lastimado a Muu?...—Pregunto Géminis mirándolo fijamente –Si yo soy una porquería... El no tiene la culpa...
--En ningún momento busque lastimarlo, solo luche por lo que sentía y siento...
--Pero Shaka... —Exclamo el peliazul incrédulo –Por mas que vayas y le digas que nos acostamos no lo dejare... ¡Dioses!...
--Dilo... Vamos dilo... —Exigió el rubio con el dolor en su mirada y el temblor en su voz –
¡Di que no me amas! ¡Di que lo amas a él! ¡Que conmigo solo es diversión!

Por todos los Dioses del Olimpo eso era tan cierto como que Athena era virgen, los dos involucrados lo supieron, pero por nada del mundo Saga aceptaría esa verdad, eso implicaba perder a ese semi – Dios rubio, mitad demonio, mitad ángel.

--No discutamos por esto... –Pidió Géminis acercándose a Shaka y tomando uno de sus brazos para arrastrarlo, sin embargo Virgo se mostró reticente a cambiar de postura –No me gusta discutir contigo... Ven aquí... —Dijo abrazándolo –Sabes que te amo con locura...

Algo lógico quiso increpar el rubio: ¿Si lo amaba como profesaba porque diablos no estaba con él y seguía con su compañero de armas? Ya no aceptaba esa excusa de “No puedo dejarlo, es muy frágil y lo lastimaría, él me ama, me necesita”... Si Shaka siempre supo que su antiguo mejor amigo era mucho mas fuerte sentimentalmente de lo que aparentaba. Pero por temor a lo que en su interior ya supo, Virgo se guardo sus reproches y preguntas. Encima aquel arrebatador peliazul le quitaba la poca fuerza que empleaba para pensar con sus besos que recorrieron en ese momento su blanco cuello... Saga tenia ese poder en él, llevarlo al limite de la locura y el placer... ¿Qué demonios había hecho para enamorarlo de aquella manera tan ilógica, ciega, irreal? ¿A él, el hombre más cercano al gran Maestro, dueño de una supuesta sabiduría que siempre lo abandonaba cuando más la necesitaba, en el momento que Saga aparecía frente a sus ojos ahora abiertos, pues ya ni eso le interesaba?.

--Déjame idiota... –Pidió Shaka sin demasiada convicción en sus palabras.
--¿Seguro quieres que te deje?... –Pregunto Saga tomando su largo y brilloso cabello rubio, tirando de el para dejar su blanco cuello expuesto y comenzar a besar y mordisquear su delicada piel.

Virgo no pudo responder cuando sintió aquella boca devorar con real ansias su cuello, busco la mano de Géminis que tiraba de su cabello e intento quitarla, pero el peliazul aferro aun más su mano causando que su víctima soltase una pequeña queja de dolor. Aquello de alguna morbosa y extraña manera consiguió excitar a Saga, llevándolo a la cama arrojo sin cuidado a su rubio y aprisionando su cuerpo, sobre él le dedico una mirada que lo dijo todo: “Eres mío, me perteneces”... Los ojos azules de Géminis ejercieron un dominio total sobre Shaka.
Sin tener cuidado el peliazul desvistió a su hombre dejando su escultural cuerpo expuesto, haciendo lo mismo con sus prendas, la ropa quedo olvidada en el suelo de aquella habitación en el Sexto Templo del Santuario.
Saga recorrió con su lengua el abdomen formado de Virgo subiendo poco a poco hasta llegar a sus tetillas y morderlas con ansias, se entretuvo largo rato mientras el rubio gimió un par de veces motivado por este trato. Géminis, tomándolo por la cintura con suma facilidad lo levanto de la cama y lo sentó sobre él, mientras una de sus manos recorrió su espalda la otra sus glúteos redondos y firmes, Shaka pudo sentir la erección de su hombre entre medio de sus nalgas, luchando por entrar pero no quiso que todo sea tan rápido, así que salió de aquel lugar y acomodándose bajo hasta la entrepierna de Saga para introducir su pedazo en la boca, pero Géminis tampoco quiso privarse del miembro de su rubio, busco acomodarlo nuevamente de manera que Shaka quedase en un perfecto 69... Acostado sobre el peliazul, a la inversa, llevo el moreno pedazo a su boca y comenzó a mamar justo cuando Saga desde su lugar boca arriba con aquel ángel sobre el, teniendo una perfecta visión del pedazo de Virgo, se lo llevo a la boca... Así se entretuvieron lago rato... Shaka beso, succiono y relamió el imponente miembro de Saga, mientras este no solo mamó con sed su pedazo sino también sus testículos, y aprovechando la posición hurgó con sus dedos y con su lengua la intimidad de Virgo abriendo sus nalgas con ambas manos. Aquello enloqueció al rubio, sentir como Géminis devoraba su pedazo pasando de vez en cuando la lengua por su agujero mientras sus manos abrían con dolor su trasero causo que se descargara inmediatamente en el rostro del peliazul, ensuciando parte de su pelo. Al ver que Shaka se había descargado deshizo la posición para buscar su rostro y besarlo... Ahora frente a frente y no a la inversa, siguieron investigando con sus manos. Eso de tener a Saga con el rostro lleno de semen, motivo por demás a Virgo quien paso su lengua para limpiar todo rastro de aquel salado liquido.
Buscando la posición inicial, Saga se sentó en la cama y tomo su propio pedazo sacudiéndolo y de esa manera invitando al rubio a sentarse. Con extremo placer Shaka obedeció dejando caer su trasero sobre aquel miembro para que poco a poco se fuera introduciéndose cada vez mas en su interior.

--Haa... Que culo divino... —Exclamo Géminis con morbosidad tomando a Virgo fuertemente de sus nalgas con ambas manos y de esa manera abriendo mas sus glúteos para facilitar la penetración.
--¿Te gusta mi culo? Es todo tuyo... —Susurro el rubio preso de la lujuria –Haaa... Si... Ya entro todo... —Era cierto, el pedazo de Saga se encontraba en su interior, palpitando y endureciéndose cada vez más.
--¿Te gusta rubio? ¿Te gusta mi pedazo? –Pregunto Saga con insistencia observando el rostro de total entrega de su amante.
--Me encanta... —Respondió el aludido cerrando sus ojos y emitiendo un gemido.
--Entonces muévete... Gózalo... —Pidió el peliazul hundiendo su cara en el cuello del rubio para morder con pasión aquella zona.

Shaka no necesito mas y comenzó a cabalgar el miembro de su hombre moviendo sus caderas con maestría y entrega. El rostro de Saga con los ojos fuertemente cerrados y su boca semi abierta se torno en un rostro de puro placer y morbo. Con una mano volvió a jalar de los cabellos del rubio mientras este movió acompasadamente sus caderas inundando la habitación de gemidos varoniles, entre medio de jadeos y gritos de placer Géminis le aviso que se descargaría y Virgo suplico que lo haga en su interior.

--Haaa... Ya rubio... Haaa... Huuu... ¡Que bueno que estas!—Exclamo el peliazul clavando sus dedos en la fina cadera de su ángel.
--Adentro... Déjame la lechita adentro... —Pidió Shaka nuevamente aferrándose a la espalda de su hombre.
--Si... Ahí te la mando a guardar... Toma... Hoo... Siii... ¡Es toda tuya!

Saga, como poseído, ayudo al vaivén de Virgo moviendo el mismo sus caderas para adentrarse mas y más, dio un par de estocadas desde su posición sentado y el semen salió desparramándose en el interior del rubio, quien al sentir ese liquido en donde siempre lo quiso tener no pudo evitar lanzar un gemido largo y pronunciado.
Géminis se dejo caer de espaldas aun jadeando, intentando recuperar la respiración no pudo porque Shaka escalo hasta su boca para introducir de manera furtiva su erguido pedazo, a pesar del cansancio el peliazul abrió con desgano su boca pero no necesito emplearla pues Virgo tomando con furia sus cabellos azulados se descargo inmediatamente brindándole ese liquido blanco y espeso que Saga degusto con hambre gimiendo sutilmente...
Debido a la posición, el rubio se quedo acostado mientras Géminis busco apoyar su cabeza en el vientre de su amante para descansar así unos segundos... Unas imperceptibles lagrimas amargas surgieron de los ojos de Shaka quien no dejo de acariciar los azulados casi grises cabellos del hombre a quien amaba y supuestamente lo amaba... ¿Saga lo amaba?.


øøøøøø


Mientras tanto en Japón, en la Mansión Kido una joven de cabellos lilas trataba de que sus amigos vieran el viaje con una mejor perspectiva... Seria solo unos meses y debido a que no estaban en actividad no seria un problema... Por empezar, las reuniones en el Santuario eran de carácter obligatorio para Santos en general, mas siendo los cinco de Bronce futuros Santos Dorados... Pero como todo adolescente, intentaban huir a las responsabilidades, ellos que habían sido mas responsables tan solo a los 13 años que a sus 15 luchando por su Diosa y al mundo que esta protegía.

--Chicos... Cambien la cara... No será entrenamiento... —Intento Saori de levantar el ánimo, a decir verdad a pesar de sus 16 años era una joven extremadamente madura para su edad.
--Dioses... Y tener que compartir un cuarto con estos pendejos... —Se quejo Ikki lanzando una remera desde el cajon al bolso abierto sobre la cama.
--Ikki... ¿Esto es de tu otouto?...—Pregunto Seiya entrando a la habitación del Phoenix donde Saori se encontraba sentada en la cama, Hyoga en el suelo y Shiryu mirando por la ventana.
--¿Qué cosa?...—Inquirió el peliazul un tanto molesto por la situación de tener que ir si o si al Santuario, no era que estaba molesto con sus amigos... Observo lo que el Pegasus tenia en la mano y era una remera. –No lo sé Seiya... ¿Dónde la sacaste?
--De mi cajón... No se como fue a parar allí...
--A mi siempre me aparece ropa interior de los demás y nunca la mía... –Comento Shiryu entre divertido y resignado, los tutores de la Mansión estaban a cargo de ellos, así como los empleados de la limpieza y demás quehaceres.

Una señora mayor llamada Rumiko era la encargada de lavar la ropa y seguro que ella era la causante de que las ropas terminaran sin sus dueños, pero aquello de todos modos era tomado como algo divertido, al fin y al cabo nadie era mejor que nadie, ni superior a nadie, en ese lugar todos eran un “igual”.

--¿Y cuanto tiempo será Saori?... –Inquirió Hyoga desviando el tema que siempre surgía a la hora de buscar ropa.
--Tiempo indefinido, en el comunicado no me dijeron cuanto duraría el Congreso pero yo calculo que no serán mas de tres meses...
--¡Tres meses!...—Exclamo Ikki mas que indignado justo cuando un sonriente Shun llego al cuarto tomando de las manos del Pegasus su remera:
--Gracias Seiya, la estuve buscando por todos lados... —Dijo Andrómeda observando el panorama --¿Ya todos tienen el bolso listo?
A coro, Saori, Shiryu e Hyoga asintieron, era por demás obvio que Ikki estaba en eso y Seiya no había ni empezado.
--¡Hu! Yo todavía no arme nada... —Se lamento el peliverde y observando al Cisne le pidió con ternura: --¿Me acompañas? Así me ayudas a armar el bolso más rápido.

Sin mas el rubio en cuestión se levanto del suelo y fue detrás de su koibito... Koibito desde hacia tan solo 9 meses, que parecía tan poco como mucho a la vez.
Llegaron a la habitación de Shun y en pocos minutos ya tenían todo dispuesto sobre la cama listo para ser guardado dentro del bolso, Andrómeda comenzó con la tarea de meter ordenadamente sus pertenencias cuando a sus espaldas siente el cuerpo de su ruso apoyando sin sutilezas su miembro semi erguido sobre la fina tela de su pantalón en casi un contacto directo con su trasero:

--Hyoga... —Reprocho el peliverde sin dejar de guardar la ropa y sin incorporarse.
--Lo siento... —Jadeo Hyoga en su oído –No lo puedo evitar... –Su voz era ronca –Tu tienes la culpa... Tu me dejas así... —Y restregó aun más su pedazo tomando con sus manos la fina cadera de su ángel.
--Esta mi niisan y los chicos en la habitación de al lado... –Dijo Shun mostrando la cruda realidad, pero a decir verdad siempre había un motivo.
--Si no es tu niisan o los chicos... Es porque esta lloviendo o hay sol... —Dijo el Cisne en son de reproche con tono de fastidio separándose muy a su pesar de aquel peliverde.
--Hyoga no seas así... —Pidió Andrómeda volteando con una remera en su mano y mirándolo con tristeza... Acaso ¿Siempre las discusiones entre ellos tenían que pasar por el sexo?.
--Lo siento... —Se excuso el rubio dejando caer su mirada al suelo, lo ultimo que quería era que su pequeño pensara que lo único que le importaba era eso, pero... Hacia nueve meses que se encontraban en esa situación, y algo de verdad hubo en las palabras del ruso... Shun nunca estaba dispuesto ya sea por su niisan, por la presencia de sus amigos o cualquier otro motivo.
--Ya vamos a tener oportunidad...
--Lo sé... Pero entiéndeme... No es que me importe solo “eso”—Dijo Hyoga refiriéndose al sexo –Pero debes entender... Soy hombre, somos hombres... Y bueno... Necesito...
--Esta bien Hyoga... –Concedió Andrómeda con enojo y arrojando la remera que tenia en su mano a la cama acoto con furia: –Si tanto lo necesitas ve a buscarlo con otro... –Y se retiro ofendido de su propio cuarto.

El Cisne dejo caer su cabeza soltando un suspiro de resignación... Dioses... Por que Shun nunca podía entenderlo... Si bien el sexo no lo es todo a la hora de amar a tu pareja, es un complemento sumamente importante en una relación, gracias al sexo, al placer las emociones se afirman y se vuelven mas... ¿Cómo decirlo?... Más maduras... El sexo es el pilar principal en una pareja... Sin darse por vencido, el ruso salió en busca de su koibito para seguramente arreglarse como siempre ocurría... Busco en la sala en donde Saori y Shiryu bajaron sus bolsos y volvió a subir rumbo a los cuartos, llego al del Pegasus suponiendo que estaría ahí, pero no... Seiya estaba solo y le indico que Andrómeda se encontraba en el cuarto de su niisan. Cuando el rubio llego encontró a su koibito llorando sentado en la cama y a Ikki consolándolo de pie secando sus lagrimas:

--Dime si ese desgraciado te hace llorar que yo le daré su merecido... –Dijo Ikki que si bien había aceptado a Hyoga de cuñado no permitiría que su otouto sufriera a causa de él.
--Dale Ikki... Pégame y luego déjame hablar con tu otouto... –Dijo el Cisne ingresando sin permiso a la habitación de su cuñado.
--Déjanos solos niisan... —Dijo el peliverde entre sollozos cuando su hermano le pregunto con la mirada si quería quedarse a solas con ese ganso desubicado.
--Bueno, pero no se olviden que este es mi cuarto... –Dijo el Phoenix antes de irse y tomando su bolso de la cama.
Cuando el ruso se vio a solas con su pareja intento conciliarse con él pero las cosas no salieron demasiado bien:
--Shun... No me parece correcto que andes ventilando nuestros problemas de pareja con los demás... Menos con tu niisan... –Reprocho el rubio creyendo que Shun había ido a su cuarto para contarle por que estaba llorando.
--Eres un cretino Hyoga... A veces lo eres... –Dijo con dolor el peliverde --¿Qué te piensas? ¿Qué iré a decirle a mi niisan que nos peleamos porque no me quiero acostar contigo?... No estarías vivo si le digo eso... —Recalco con fastidio, era ilógico ir hasta su niisan para ventilar eso.
--Lo siento... No quise decir eso... —Se disculpo el ruso con arrepentimiento–Y no seas cruel... Me haces sentir una porquería, que solo busco sexo contigo cuando no es así...
--¿No es así?—Pregunto Andrómeda incrédulo –Hyoga... ¡Dioses!...—Exclamo llevándose una mano a su frente en señal de cansancio emocional --¿Por qué peleamos siempre entonces?...

Unos segundos de silencio... Aquello era muy cierto... Siempre, si peleaban era por lo mismo, pero no porque Shun no quisiera acostarse con él, o porque Hyoga buscaba solo eso... Si no porque nunca podían entenderse, o entender los motivos del otro.

--Shun... No me gusta pelear contigo por esto... –Dijo Hyoga caminando hasta la cama en donde su koibito derramaba lagrimas aun sentado –Es una estupidez pelear por esto... Entiéndeme, soy hombre... Y no te ofendas, no busco solo sexo... Porque por mas que otro me lo de... Yo... Solo quiero contigo.—Finalizo arrodillándose en el suelo para quedar cara a cara con Andrómeda.

El peliverde miro a su koibito e intento comprenderlo, era cierto, debía aceptar que cada vez las erecciones que lograban eran más poderosas y caprichosas... Un solo roce era suficiente para que sus miembros se irguieran por completo, y ya la masturbación mutua no era suficiente para calmar ese deseo, pero la siempre constante presencia de gente en la Mansión hacia prácticamente imposible un encuentro, solo se daban situaciones fugaces de caricias anheladas en algún rincón secreto de la Mansión.
La reconciliación fue definitiva cuando el Cisne poso sus labios sobre la sonrojada boca de su niño virgen. Un beso tierno y delicado con el sabor del perdón dio comienzo, pero ese beso se torno violento y pasional, Hyoga dejo caer un poco su cuerpo sobre el de su chico y tomándolo de la cintura lo acostó sin dejar de besar sus labios. Una mano juguetona se metió dentro de la remera del peliverde y escalo por su vientre hasta llegar a sus tetillas que se erguían como dos pequeños botones. El Cisne acaricio su piel con sumo cuidado y pasión a la vez, se incorporo un poco: Poniéndose de costado bajó su mano hasta su propia cremallera y la deslizo lentamente.

--No Hyoga... Están todos abajo y este es el cuarto de mi niisan...

Casi con fastidio y rapidez el Cisne levantó su cremallera y se incorporo en la cama, pero el peliverde sintiéndose culpable y agradecido con aquel ser que siempre lograba perdonarlo lo atrajo de la cintura y pego su rostro a la entrepierna del rubio.
Hyoga apoyo una rodilla en la cama y luego la otra, mientras su mano acariciaba la melena de su ángel. Sentado como se encontraba, con el rostro muy cerca del pedazo erguido de su rubio, Andrómeda deslizo la cremallera del pantalón con una picara sonrisa en sus labios... Mirando desde arriba toda la escena el Cisne no pudo evitar sonreír también al notar las intenciones del peliverde.

Toc, toc, toc...

Tres golpes insistentes a la puerta y una voz grave que logro sobresaltarlos y separarlos bruscamente:

--¡Ya! ¡Ustedes dos! Los estamos esperando... —Grito Ikki desde el otro lado... ¿Por qué no había entrado a su propio cuarto? Quizás para evitar la matanza del Cisne si se encontraba con semejante escena que estaban dando los tortolitos.
El Phoenix no era idiota.
--Ahí vamos niisan... —Dijo Shun y abrió rápidamente la puerta para dar la falsa idea de que no estaban haciendo nada impropio.

Andrómeda pasó por su cuarto, tomo su bolso y bajo las escaleras con su niisan para juntarse con el resto. Hyoga fue al baño, cerro el seguro de la puerta y apoyo la espalda en ella... Abatido llevo su mano a su entrepierna, retiro su miembro y con frustración se descargo antes de salir al encuentro con los demás... Dentro de unas horas tendrían que tomar un avión rumbo a Grecia... Hyoga contento, vería otra vez a su Maestro.


øøøøøø


En el Tercer Templo del Santuario dos hermanos desayunaban, si es que a las 12 del mediodía se puede considerar un desayuno, charlando animadamente. Saga releía las paginas del periódico griego para estar al tanto de un mundo supuestamente en paz... Cuanta ironía e hipocresía ¿Cuándo el mundo estuvo en verdadera paz?.

--¿Te has enterado niisan?
--¿De que?...—Pregunto el aludido dejando el periódico sobre la mesa, su otouto mordió la tostada que tenia en su mano sonriendo ampliamente.
--Tanto retozar por los Templos y nunca te enteras de nada...
--Ya Kanon, deja de molestar... ¿Cuál es la novedad?... –Si era que en el Santuario podía ocurrir algo realmente interesante.
--Los mocosos seguramente ya están de viaje hacia aquí...
El mayor de los geminianos supo a lo que se refirió su otouto, “los mocosos” como solía llamarlos Kanon eran los Santos de Bronce.
--¿Y con eso?...—Pregunto Saga con desgano.
--Hay Sagita... Cuanta inocencia... Cuanta falsa inocencia... —Dijo en son de burla –Carne fresca... Ya todos se me hacen repetidos en este lugar.
--Kanon... Eres un pervertido... —Soltó el mayor de los geminianos con falsa indignación.
--Tu me dices eso cuando te has “movido” todo un verano al crío ese del Phoenix... —Objeto Kanon en su defensa dando un sorbo a su taza de te.
Saga solo se limito a sonreír con triunfo y picardía... Eso era muy cierto.
--Pero claro... —Concedió el menor de manera irónica y burlesca –Ahora debe tener 18 años y para ti ya esta crecido...
--Es que ya sabes otouto... —Dijo Saga siguiendo el hilo de la broma –El doctor me recomendó menores de 16 y mayores de 15...
Kanon no pudo mas que largarse a reír con la ocurrencia de su niisan.
--El que esta apetecible es su lindo otouto... —Pronuncio el menor untando nuevamente mermelada a una tostada.
--Kanon... Eres realmente un pervertido... –Soltó Saga al recordar al pequeño ángel.
--Pero no me negaras la verdad... Con esa apariencia de santo, casto y puro... Se me da por pervertirlo... —Dijo Kanon arqueando sus cejas en señal de perversión.
--Kanon... Ya deja de comer... —Reprocho el hermano mayor al ver la cantidad de tostadas que su otouto había comido –Eres todo un presupuesto.
--No te preocupes niisan... Ahora con la llegada de los mocosos tendré para comer... —Dijo Kanon jocoso con la idea de gozárselos a todos uno por uno.

Saga se perdió en sus pensamientos, recordando el verano pasado en el que había traído a Ikki para gozárselo en su Templo... Penso en su adorable otouto Shun y anido la idea de que lo mas probable sea tan fogoso y pervertido en la cama como el Phoenix... Claro que Géminis fue el que descubrió esto en el peliazul.


øøøøøø


El viaje fue tedioso y cansador... Varias horas arriba de un avión cansaban a cualquiera por mas preparación física o por mas Santos que sean. Luego de las discusiones en el avión que siempre surgían entre ellos llegaron a Grecia y tomando en dos grupos dos taxis pisaron suelo sagrado... Pero hasta ahí llegaron gracias a la invención humana del vehículo, de ahora en mas todo lo que restaba de camino debió ser a pie.
Shiryu y Seiya cargaron las valijas de Saori y las de ellos mismos, el camino en si no era sencillo, debido a las pendientes y a los barrancos... Pero sin dificultades lograron su cometido.
Fueron recibidos por los escuderos del Santuario quienes al ver a Athena se hincaron en una solemne reverencia... Acompañaron a Saori y sus Santos rumbo a la Sala del Patriarca donde los Santos Dorados esperaban su llegada.
Luego de un discurso de bienvenida el revuelo comenzó... Cada uno intento hablar con el otro confundiéndose las voces de los Santos Dorados y los de Bronce. Shion les indico a Saori y a los demás que su estadía seria en las cabañas de entrenamiento aledañas al Santuario... Ikki respiro aliviado de no tener que dormir con esa manga de críos, justo cuando su mirada se cruzo con la de Saga... ¿El Phoenix bajando su vista en señal de derrota? No pudo sostenerle la mirada a ese hombre que portaba aquella armadura dorada volviéndolo mas imponente de lo que ya era... Géminis sonrío divertido de ver esta reacción nerviosa en el peliazul y comenzó a caminar con la excusa de saludar a Saori... Una charla banal dio comienzo entre ellos, Ikki sintiéndose por demás incomodo decidió retirarse rumbo a las cabañas con la excusa de estar cansado y querer descansar, dejando a Saga dialogando con sus tres amigos, su otouto y su Diosa... Pero Hyoga y Seiya también lo imitaron, así que los tres se dispusieron a caminar para llegar a las cabañas y descansar un rato antes del banquete de bienvenida.
Pasaron unos minutos y Saori se quedo dialogando con Shion poniéndose al tanto del Santuario, por mas de ser aun muy joven y a pesar de confiar ciegamente en el antiguo Santo de Aries no dejaba de tener responsabilidades como Diosa.
Las voces siguieron confundiéndose en aquel recinto... Si bien solo quedaban Shun y Shiryu por cortesía, todos los Santos Dorados se les acercaron con la intención de saludarlos y recibirlos... Andrómeda se vio a solas con Géminis cuando Douko distrajo a su discípulo.

--Y dime Shun... ¿Qué es de tu vida? -- Pregunto Saga con su sensual y potente voz con toda la intención de dialogar con aquel inocente angelito.
--Nada interesante... Estoy estudiando... Por lo menos hasta que tuve que venir aquí...
--Bien... Intentas tener una vida normal... Vida que no podrías tener aquí... —Siguió Géminis conversando.
--Supongo... —Respondió el peliverde con dificultad, aquella mirada penetrante lograba ponerlo mas que nervioso.
--Igual seria bueno que aproveches tu tiempo aquí para conocer Grecia... —Pronuncio Saga con la misma voz sensual y poderosa...
--Si... Las batallas no me han permitido conocer Grecia desde otra perspectiva...
--Si quieres... Si todos quieren puedo ser su guía... —De alguna manera Géminis recordó la conversación con su otouto y una idea libidinosa se le vino a la mente justo cuando el hermoso joven esbozo una inocente sonrisa de agradecimiento.

Saga se mordió el labio para evitar gemir al recrear en su cabeza una situación por demás obscena con el pequeño.
Unos segundos de silencio en el que Saga penetraba con la mirada a Shun sonriéndole sutilmente, Andrómeda solo se limito a corresponder las sonrisas con otras sonrisas nerviosas y bajando con vergüenza la mirada al suelo.

--¿Vamos Shun?...

Escucho el peliverde decir y cuando volteo descubrió que esa voz le pertenecía a su amigo Dragón, asintiendo y saludando con una sutil reverencia a Géminis se retiro rumbo a las cabañas en compañía de un callado pelilargo que lo miraba con preocupación. Shiryu siendo conocedor de “la leyenda Saga” por boca de su amigo Ikki, se preocupo al notar algo raro entre Géminis y su peliverde amigo... El Phoenix había hablado de su aventura solo con su amigo Dragón, por eso este supo de lo que era capaz aquel hombre con el inocente Shunny.

--¿Qué sucede Shiryu?... –Pregunto Andrómeda al notar las insistentes miradas de su amigo.
Siguieron caminando atravesando el camino borrascoso.
--Shun... –Pronuncio el pelilargo con cierta pena –Ten cuidado con Saga...
--¿He?... —El peliverde se sintió descolocado con aquella advertencia.
¿A que se refirió su amigo con eso de tener cuidado?... Acaso ¿Saga era un asesino de conejos en potencia? No... En su inocencia Shun no supo que pensar.
--Ten cuidado con Saga... –Recalco el Dragón.
--No es mala persona...
--No me refiero a su persona... –Corrigió el pelilargo al ver que su amigo lo había mal interpretado –Bueno, si es a su persona... Pero quiero decir que... No tiene buenas intenciones...
--Hay Shiryu... No te entiendo... —Exclamo Andrómeda y soltando un suspiro Shiryu opto por narrarle con lujo de detalles el verano que su niisan había pasado con Saga.
Caminaron lentamente para darle tiempo al relato, cuando el Dragón finalizo dando los pormenores volvió a insistir.
--Por eso... Intenta no acercarte a el...
--Bueno... Pero no es un violador... —Sentencio Shun quien no se había escandalizado por el relato.
--No... Pero es muy hábil para conseguir lo que quiere... Temo que te lastime...
--Hay Shiryu... No te olvides que esta Hyoga en mi vida...
--De todos modos... Saga es hábil... No le va a importar quien este en tu vida... Y te lo digo, note las miradas que te dedicaba...
--No es mala persona... –Volvió a insistir Shun terminando con la conversación justo cuando por la puerta de una de las cabañas Seiya salió a su encuentro.

Los tres caminaron rumbo a la cabaña de Hyoga y allí se quedaron charlando un buen rato mientras el Cisne y el peliverde se dedicaron a besarse y acariciarse hasta por lo menos la llegada de Ikki... No quisieron terminar calcinados por mas aceptación del Phoenix. Ya los cinco se dispusieron a armar algo de alboroto planeando una salida al pueblo y olvidando así que estaban allí por obligaciones y que por ende tenían responsabilidades.
Mientras en el Santuario, en el Primer Templo Saga intentaba reconciliarse con un furioso ariano...

CAPITULO 2: Solo amigos...


Saga esquivo de pura suerte un puño dirigido a su nariz, aprovecho el tambaleo de Muu para tomarlo entre sus brazos de espaldas, sin embargo el ariano no disminuyo sus fuerzas, por el contrario aumento su furia... Era temeroso cuando realmente se enojaba, y solo Géminis conseguía ponerlo así:

--¡Muu!... ¡Por favor hablemos!...
--¡DÉJAME IDIOTA! ¡¿QUÉ ME VAS A DECIR?! ¡¿ME LO VAS A NEGAR?!
--¡¡Hasta que no te tranquilices no podremos dialogar!!...—Exclamo Saga empujando a su hombre y consiguiendo que caiga de bruces al sillón se coloco sobre él para evitar su huida.
--¡ERES UN CRETINO!
--¡¡¡Lo sé!!! PERO TE AMO... —Ahí, esa trillada frase que siempre consiguió salvarlo, por suerte en ese momento volvería a funcionar.
--¡¿Por qué?!...—Exclamo Aries comenzando a sollozar, no pudo entender que demonios le había hecho Géminis para hechizarlo de esa forma.
--Te amo... Por que eres único... —Contesto Saga aunque supo que la pregunta no se refirió a eso.
--Idiota... No me refiero a eso... Yo no entiendo... Saga... ¿Por qué me haces esto?
--Lo siento amor... Lo ultimo que quisiera es lastimarte... —Dijo Géminis depositando un suave beso en la nuca del pelimorado.
--¿Me lo vas a negar?... ¿Me vas a negar que te acostaste otra vez con Shaka?... Dime Saga... ¿Es cierto eso o es una mentira de Virgo?... –Muu supo que su antiguo mejor amigo rubio podía pecar de arrogante pero nunca de mentiroso.
--Es cierto que yo me acosté con él... —Se sincero Géminis con la intención de seguir hablando, permitió que su amante volteara pero aun así no se movió del lugar –En el pasado me acosté con él, y supongo que busca separarnos para quedarse conmigo... Créeme amor... Ya he ido a ponerle los puntos, no puedo permitir que te lastime de esta forma...

En su interior Aries quiso creer esas palabras, creer con todo su ser que Shaka buscaba separarlos, que Saga había ido a su Templo para darle su merecido... Aunque en su interior supo la verdad y por eso investigo:

--Tu... ¿Fuiste a su Templo?...
--Aja... —Asintió Saga mirándolo fijamente.
--¿Y le increpaste?
--Si... Le dije que no vuelva a hacer algo semejante, que te había lastimado y que eso era imperdonable... —Saga acerco su rostro al del pelimorado, que estaba entre confundido y dolido, sus ojos despidieron un par de lagrimas y Géminis se reprocho la mentira, pero en parte estaba siendo sincero –Pero por sobre todo, le dije que jamas podría estar con el, por que yo te amo a ti...
--Saga... —Intento hablar Muu pero un beso se lo impidió, correspondiendo el gesto rodeo el cuello del peliazul con sus brazos –Saga... Tu fuiste a su Templo... —Aun había algo que no le cerraba y que temió preguntar --¿Te acostaste con el?... –Se animo finalmente.
Ahí la pregunta a la que Saga tanto temió, cerró sus ojos y reprochándose interiormente la vil mentira respondió con falso enojo:
--No puedo creer que me preguntes algo semejante... —Se levantó del sillón terminando con el abrazo y con el beso, de espaldas a Muu, llevo sus manos a la cintura y bajo su cabeza negando... Si, Saga era un excelente actor –Fui a su Templo para ponerle los puntos, me peleo con él... Y tu te das el lujo de preguntarme si me acosté con el... Es algo de no creer... —Finalizo comenzando a caminar para salir de aquel Templo, un par de pasos y escucho su voz.
--Saga... Espera... Yo, lo siento amor... No me dejes solo... Quédate conmigo...

Géminis volvió sus pasos y se acerco a su hombre para tomarlo dulcemente de la cintura y devorarlo a besos... Quizás era lo mejor, penso Saga... Al fin y al cabo terminaba diciendo lo que siempre Aries quiso escuchar, con tal de verlo sonreír... Era preferible la mentira a la cruda verdad... ¿De que servia ser sincero? Solo conseguiría lastimarlo... Y por otro lado, Géminis siempre fue quien era, si el pelimorado se había fijado en él, era por eso mismo que lo había enamorado, lo que en el presente le causaba dolor. Sin duda lo quería con locura y se lo demostró en la cama.


½½½½½½


En la cabaña de Seiya, Shun ingreso cerrando la puerta a sus espaldas de un portazo, arrojándose en la cama junto a su amigo, el Pegasus quien jugaba con una pequeña pelota de plástico que la había traído desde Japón se le quedo mirando con una sonrisa:

--¿Y ahora que Shun?
--Me quiero morir... –Exagero Andrómeda tapándose el rostro con un brazo y soltando un suspiro. –Ya no sé que hacer...
--Y bueno Shun... O lo haces o te quedas virgen... —Objeto el morocho con naturalidad y aquello era tan obvio.
--Gracias Seiya... –Dijo el peliverde con sarcasmo mirándolo fijamente –Eres toda una ayuda cuando quieres.
--¡¿Y que quieres que te diga?!... –Exclamo Seiya divertido incorporándose en la cama para sentarse ---Es sencillo... O le das a Hyoga lo que pide o las cosas seguirán igual...
--Pero Seiya... No es justo que me presione de esta forma...
--Hay Shun... Tu eres hombre... El es hombre... Yo soy hombre... —El Pegasus siendo perspicaz –Sabemos lo que es estar con alguien acariciándose, besándose, investigándose con las manos... Y Zas!... El “no” siempre presente... ¡Te frustra!
--Tu estas del lado de Hyoga... –Exclamo Shun ofendido con su mejor amigo.
--No Shun... No estoy de su lado ni del tuyo... Estoy de lado de los dos... Solo que... Creo que lo entiendo... —Argumento el Pegasus mirando de reojo a su amigo, y esbozando una picara sonrisa acotó –Con alguien como tu al lado... Como para no estar caliente todo el día...
Un almohadazo dio de lleno en la cara divertida del morocho, a pesar de la osadía Andrómeda no pudo evitar sonreír... Pero esa sonrisa se torno un tanto triste.
--Lo extraño... —Susurro el peliverde –No es como antes... Todo lo que compartíamos, la amistad... Se perdió... —El muchacho arrugo su frente intentando encontrar una respuesta.
--Eso es inevitable Shunny... Un amigo no es lo mismo que un novio... Inevitablemente se pierden algunas cosas... O mejor dicho pierdes algo y ganas algo a cambio...

Shun guardo silencio analizando esas palabras, y encontró algo de verdad en ellas... Desde su noviazgo la relación con el Cisne había empeorado contrario a lo esperado, y extrañaba a horrores la amistad con el ruso... Y gracias a esa amistad perdida había conseguido crear un lazo inquebrantable con Seiya... Conociendo así a un buen amigo en el Pegasus.
Recordando súbitamente la conversación con Shiryu a la tarde, Andrómeda observo a su amigo y rió tímidamente.

--¿Qué es lo gracioso? ¿Tengo cara de payaso?... –Exclamo Seiya divertido.
--A parte de eso... No se—Andrómeda dudo en contarle.
--¿Qué?...—Investigo el Pegasus curioso.
--Nada...
--Hay Shun... Ahora dime... —Exigió el morocho y el peliverde lo conocía lo suficiente, cuando algo se le metía en la cabeza era imposible sacárselo, terco como el solo.
--Es algo de mi niisan... Y no se si contarte... —A decir verdad Shun se moría por contarle.
--¿Qué? ¿Cuál es la novedad? ¿Qué es un asesino de gansos en potencia? ¿Un esquizoide?
--Hey... No hables así de mi niisan... –Andrómeda rompió a reír por las ocurrencias –Shiryu me contó... ¿Te acuerdas de ese verano en el que Ikki escolto a Saori?
--Si... Lo recuerdo... Fue apenas el verano pasado.
--Bueno... Parece que mi niisan paso las noches en el Templo de Géminis... –El peliverde, con una malicia desconocida comenzó a reír nuevamente.
--¿Y esa es la novedad?... –Dijo Seiya con decepción –Dime algo que me sorprenda Shun...
--¿A ti se te hace obvio?... –Pregunto Shun arqueando sus cejas –Yo no me lo veía a mi niisan en esas situaciones... O sea..
--No te imaginabas que el... —Quiso completar el Pegasus la frase pero no pudo, igual ambos se entendieron, y asintieron uno asombrado y el otro curado de espanto.
--¿Era obvio y yo nunca me di cuenta de las inclinaciones de mi niisan?

El morocho escondió la vista rogando por que el tema cambiase de rumbo... Nunca le había contado a su amigo, y de seguro le reprocharía, las incontables ocasiones en que el Phoenix había ido a su cuarto en busca de... Eso.

--Así que con Saga ¿He?...—Exclamo Seiya desviando un poco el tema.
--Eso me contó Shiryu... —Afirmo Andrómeda notando que su mejor amigo escondió algo pero no quiso insistir–En realidad me contó muchas mas cosas... Que por ejemplo no solo se acostaba con el, si no que lo hacia participar de... Orgías... —Le dio un poco de vergüenza al conejito decir esa palabra.—Llevaba hombres y mujeres para que se acostaran con el... Según me dijo Shiryu eso fue algo que le dolió mucho a mi niisan, no estaba preparado para semejantes situaciones pero de todos modos Saga no le dio a elegir... Se sintió muy confundido mi niisan ese verano...
--Que raro Shiryu contándote eso... El siempre tan recatado y reservado...
--Me lo contó porque los dos están paranoicos... Como Saga hoy a la tarde me hablo aquellos dos piensan que me puede violar con las palabras...
--Lo que sucede Shun... Es que tu eres muy bueno y quizás ellos se dieron cuenta de cosas que tu no pudiste ver...
--Seiya... –Reprocho el peliverde –Solo hablamos... Me dio la bienvenida, nada mas... No me ofreció participar de una orgía descontrolada en su Templo.
--Bueno pero... —El Pegasus se censuró de golpe cuando la puerta se abrió dando paso a un curioso ruso.
--Ah Shun... Estabas aquí... ¿Ya están listos?
--¿Adónde iremos?... –Pregunto el peliverde poniéndose de pie y caminando hacia donde estaba su koibito.
--La salida al pueblo se suspenderá porque hoy nos organizaron un banquete...

Shun no vio mala esa opción y Seiya se decepciono, tenia muchas ganas de bajar al pueblo, pero en fin, se unieron al resto y con previo arreglo se encaminaron al recinto principal del Santuario.


½½½½½½


Saga caminaba sin preocupaciones rumbo al recinto del Patriarca donde la cena se llevaría a cabo, era una obligación y además no le sentaba mal hacer sociales, quizás ligaba a algún jovencito... En el quinto Templo del Santuario Aioria frenó su paso:

--Hey Saga... —Grito para ser escuchado y el aludido volvió sus pasos. –Hoy después de la cena te quiero ver en el Octavo Templo.
Géminis arrugo su frente confundido... ¿Había olvidado una reunión?... Leo notó que su amigo se encontraba desconcertado y le reprochó:
--¡¿Ya lo has olvidado?!... –Al ver que Saga realizo un gesto despreocupado y de incertidumbre acoto --¿Qué día es hoy?...
--8 de noviembre... —Contesto el peliazul con tono de obviedad.
--Si... —Alentó Aioria intentando que recuerde y de un chispazo Saga recordó, llevándose una mano a la frente exclamó:
--¡Milo!...
--Aja... Hoy le festejamos el cumpleaños...
--¿Si? ¿Y cuantos seremos?... –Pregunto Géminis con una mirada de morbosidad, había interpretado muy bien al leonino y sus intenciones.
--Jajajaja... ---Leo no pudo evitar echarse a reír al verse descubierto–Tu, yo... El agasajado... Y dos muchachas sanas que conseguimos en el pueblo... Son bonitas... —Aseguró a lo ultimo.

El peliazul sonrió con picardía y negando con su cabeza se retiro... Sus dos amigos aun seguían de orgía en orgía... Y pensándolo bien no estaría nada mal, aunque después del mal trago que había pasado con Shaka, no quería mas problemas con Muu... Pero... ¡Era Milo! ¡Y su cumpleaños!... No podía negarse, de echo no pudo... Además, a aquellos dos se les daba por conseguir niñas muy bonitas y sanas.


½½½½½½


Mientras los cinco Santos de Bronce y Saori iban subiendo las escalinatas, Ikki aprovecho el momento y apartando un poco a sus amigos, se quedo mas atrás con su otouto, Shun supo las intenciones de su niisan:

--Shun... Shiryu me contó que hoy Saga...
--Niisan... Solo hablamos... Me dio la bienvenida, cruzamos un par de palabras... ¡Dioses! ¿Por qué tanto escándalo al respecto?
--Shunny... No te enojes... Pero créeme... Saga no te hablaría si no tendría intenciones contigo...
--¿Por qué?—Pregunto Andrómeda sin entender los motivos ¿Qué tenia de extraño que alguien le dijese “Hola”?
--Otouto... ¿Por qué razones un hombre de 30 años hablaría con un niño de 15?
--16...—Corrigió el peliverde –Solo me saludó... También me saludó Shion ¿El también quiere acostarse conmigo entonces?... ¿Hay acaso una regla que dice: Los hombres mas grandes no pueden saludar ni de casualidad a los mas jóvenes?...—Pregunto con cierta indignación.
--Pero es Saga... Shun... El no te hablaría sino escondiese otras intenciones... Créeme, lo conozco...
--Si... Lo se... –Afirmo Shun con cierto reproche –Shiryu me contó lo bien que lo conoces... —Remarcó el “Bien” de manera sarcástica arqueando sus cejas fugazmente como diciendo: “Te descubrí”.
--Shun yo...—Se apeno el Phoenix pero recordó quien era el mayor --¡Hey! Mocoso... Soy grande...
--Estamos en las mismas condiciones... Tu no puedes reprocharme nada...
--Y no lo he hecho... Cuando comenzaste una relación con el ganso no te reproche nada...
Eso era cierto, Andrómeda guardo silencio y su niisan opto por lo mismo, caminaron callados el resto del camino hasta que el peliazul decidió quebrar ese silencio:
--Shun... Yo... Solo quiero que te cuides... No quiero que te pase nada malo... –En su voz se pudo notar el cariño y la ternura que solo Ikki lograba con su otouto.
--No te preocupes niisan... –El peliverde no pudo evitar sonreír –No me pasara nada malo... Ya veraz... Tendré en cuenta tus advertencias, pero... No lo echare a patadas si viene y me habla... Tan solo tomare recaudos...
--Bien...—Asintió el Phoenix conforme, su pequeño hermano había podido comprender sus temores y confiaba en Shun.

Llegaron al lugar y una agradable cena dio comienzo, en una punta estaba sentado el muchacho que cumplía años y a pesar de ser un banquete de bienvenida inevitablemente se transformo en una fiesta de cumpleaños... A la derecha de Milo estaba Saga, y a la izquierda del escorpión, bebiendo desde temprano, Aioria... Mientras Aioros le reprochaba a su otouto la cantidad de bebida que había ingerido, Saga dialogaba con Milo y Kanon sobre los “Mocosos” Sentados todos al otro extremo de la mesa larga... Como si Shion hubiese tomado recaudos en mantener a los mas libidinosos, lo mas lejos posibles de los pequeños.

--¿Vendrás hoy a mi fiesta privada?... –Susurro Milo a su amigo geminiano cuando Kanon se alejo del lugar.
--Lo mas probable...
--Estoy impaciente... Ya quiero que termine este dichoso banquete...—Dijo por lo bajo Aioria cuando pudo desprenderse de su niisan.
--Ya Aioria...—Exclamo Escorpio divertido dando un sorbo a su copa –Parece un adolescente... Controla tu erección...

Saga no pudo evitar reír, aquel par siempre le divirtió, y si bien la diferencia de edad no era demasiada en ese momento, en una época fue muy marcada... En lo que se habían convertido esos dos niños... Ahora ambos con 23 años.

--¿Están en tu Templo?...—Pregunto Géminis dirigiéndose a Milo y refiriéndose a las dos muchachas... Pero Leo contestó en su lugar:
--No... La mellizas están en el mío...
¡Ups! Eso era muy cerca de Virgo... Pero bueno... No habría problemas si tomaba las medidas necesarias para no ser visto ingresando en ese Templo a la madrugada.
--¿Y si se escapan?...—Pregunto nuevamente Saga... ¿Mellizas? Nunca había estado con mellizas—Deben estar mas que aburridas las dos...
--No te preocupes... No creo que se escapen... Además se donde viven, de ultima iré a buscarlas y las traeré de los pelos...—Contesto Aioria bromeando.
--Además... De ultimas estamos nosotros... –Dijo Milo estirando sus manos por debajo de la mesa aprovechando que nadie observaba –Hoy es mi cumpleaños y de todos modos lo festejaremos...—Llego a destino y aferro con ambas manos los miembros de sus amigos mordiéndose el labio inferior... Saga ahogo un gemido ronco al sentir esa mano en su entrepierna cerrando sus ojos y Aioria... Aioria bajo la vista tragando saliva justo cuando Escorpio le dedico una mirada de asombro: Si que estaba duro el pedazo del leonino.
--Aioria... Eres un pervertido... ¿Cómo puedes estar así de “duro” con tanta gente alrededor?...—Pregunto Milo divertido de encontrarlo en aquella situación.
Los tres se echaron a reír muy sutilmente.
--Antes que me olvide...—Dijo Saga susurrando –Mi otouto quiere... Unirse a la fiesta...
--Bien... —Asintió Escorpio, no vio nada negativo en aceptar a Kanon en su fiesta privada –Si quiere venir... Es bienvenido... —Era la primera vez que los tres invitaban a un cuarto, pero no era mala idea.—Que él traiga los condones... (N/A: ¡Je! Me acorde de un comentario n_n)

Mientras Milo charlaba animadamente sobre banalidades con Aioria, Géminis se cruzo de brazos y siguió observando el otro extremo de la mesa... Donde estaban los mas jóvenes dialogando. Vio como Kanon se sentó junto a Ikki... ¿Junto a Ikki?... ¿Kanon e Ikki?... Eso no era una buena combinación... Kanon era muy... Muy... No solía importarle si estaban demasiado de acuerdo sus conquistas con tener sexo y el Phoenix... Era un muchacho muy inseguro en busca de comprensión, buscándola equivocadamente en seres como el, y como su otouto.
Tuvo que desviar su atención de aquella escena cuando Muu se hizo presente en el Salón, guardando compostura y apariencias frente a todos, dejó de prestarle atención a sus dos amigos para dialogar con su hombre. Fue por eso que perdió de vista lo que restó de cena a su otouto y su nueva víctima.
Cuando todo llegó a su fin y los Santos se pusieron de pie para retirarse, Muu se alejo a su Templo, Aioria y Milo se encaminaron al quinto Templo, Shaka paso al lado de Saga dedicándole una mirada asesina y el aludido recordó a su otouto... Busco desesperadamente con la vista a Kanon y no lo encontró por ningún lado, tampoco el Salón era un laberinto, así que si no estaba a la vista muchas opciones no tenia pero ¿Adonde había ido? Siguió escudriñando el lugar y tampoco estaba Ikki... ¡Dioses!... Sin saber bien que hacer, el mayor de los gemelos se acercó al grupo de jóvenes preguntando por el Phoenix y dedicándole una mirada de desprecio Shiryu le contesto que no sabia donde estaba... A pesar de notar el desprecio no solo en su mirada sino también en sus palabras, Saga lo ignoro y salió del recinto para buscarlo por afuera, quizás estaban cerca y en tal caso muy lejos no pueden ir... ¡Pero que demonios! Se reprocho Géminis... El no era el padre de nadie... Una voz dulce y tierna se escucha a sus espaldas diciendo su nombre:

--¿Saga?—El aludido volteo encontrándose con la sonrisa de Shun –Te noto preocupado ¿Qué sucede?...—Era cierto, el pequeño pudo ver la preocupación cuando se acerco a ellos preguntando por su niisan.
--Shun... —Exclamo tomando al dueño de aquel nombre por los hombros --¿Tu sabes donde esta tu niisan?...—Pregunto observando por encima del niño.
--Nnno... —Intentó recordar Andrómeda --¿Por qué?
--¿Has visto si se fue solo? ¿Acompañado? ¿No te dijo a donde iba...?—Ignoro Saga la pregunta respondiendo con un sin fin de ellas, quiso ser delicado con el pequeño.
--Creo que se iba a las cabañas... Para descansar... —Contesto Shun entre asustado y asombrado.
--¿Solo o acompañado?...—Géminis reparo en el estilo de pregunta que estaba haciendo, bajo su vista y la deposito en el niño, analizando la situación propuso –Vamos...
--¿Adonde?
--A las cabañas... –Reafirmo Saga y comenzó a caminar... Shun corrió un poquito para alcanzarlo y el peliverde mas que asombrado lo acompaño.

Shun siempre lo vio a Géminis como un hombre... Raro... Siempre fue difícil de explicar para el conejito... Pero Saga era un hombre de mirada seria y penetrante, pareciese que siempre sabe lo que uno piensa... O bueno, eso sintió Andrómeda cuando el peliazul lo miraba fijo a los ojos... Y hoy no era la excepción, en ese momento el peliverde sintió que la definición “raro” se quedaba corta. El hombre caminaba en silencio, observando solo el frente, con el ceño fruncido... Hasta se le hacia gracioso, la situación a Shun.
Saga comenzó a reír mirando de soslayo al pequeño... Mirando el rostro de Andrómeda completamente turbado, como intentando comprender alguna clase de matemáticas o física... Era muy graciosa la cara del peliverde, pero enseguida ese rostro se enrojeció al ver la mirada de Géminis y sus finos pero largos labios curvados en una sensual sonrisa.

--¿Qué sucede?...—Preguntaron a coro los dos.
--¿Por qué estas preocupado por mi niisan?...—Se adelanto Shun.
--Solo quiero ver si... Esta bien... Nada mas... --¿Por qué Saga no le dijo la verdad a Andrómeda? ¿Por qué no le dijo que sus temores se basaban en su otouto, en si se lo este gozando a Ikki? Quizás por protegerlo pero ¿De que?... Acaso ¿Lo veía como a un niño?... Tal vez.
--Supongo que si... Mi niisan es el Phoenix... –Dijo el peliverde con notable orgulloso y el hombre a su lado sonrió al ver ese sentimiento en el pequeño... Pero Géminis conocía a Ikki y no dejaba de ser un niño en algunos aspectos.
--¿Cómo estas?
Shun se sorprendió por el tono de voz paternal empleado por Saga, levanto su vista y penso en que contestarle.
--Bien... —Contesto como si fuera algo obvio --¿Por qué me lo preguntas?
--Por que... —Géminis penso que era evidente –No esperaste a tus amigos para ir a las cabañas... Y vi como discutiste con el Cisne...
--¡Oh por todos los Dioses!...—Exclamo Andrómeda avergonzado por haber dado una escena --¿Fue muy obvio?
--Obvio es poco... Fue mas que evidente... —Respondió Saga divertido –Creo que todos nos dimos cuenta de su discusión... Hablaban acaloradamente...

El peliverde lanzo un suspiro de cansancio y bajo su vista, esquivo un par de malezas que obstruyeron su camino y siguió caminando en silencio... Pero necesito hablarlo... Levanto su vista y comenzó a dialogar con Géminis, si bien no le relato detalles, el pequeño hablo de sus temores. Shun creyó que había sido muy discreto, pues hablo de Hyoga como un simple amigo.

--Si es mi mejor amigo tendría que comprenderme... —Puntualizo Andrómeda.
--A veces... Uno no comprende a sus amigos pero igual esta a su lado... —Contradijo Saga, porque no siempre se puede entender a la otra persona. --¿Qué cosas te pide que son imposibles?...—Pregunto el hombre aunque desde entrada supo lo que el peliverde le quiso ocultar.
--Cosas... —Respondió Shun evadiendo la pregunta –Me reclama cosas que esta bien... Lo acepto... Es algo que entre amigos es muy normal y que corresponde que se lo dé... —El joven intentaba ser disimulado pero Saga se rió interiormente al notar lo poco sutil que estaba siendo el pequeño.
--Una amistad extraña...—Pronuncio Géminis sonriendo apenas –Pero tu “problema” no pasa por “eso” que el te reclama y tu no quieres darle...—Dijo una gran verdad.
--Me duele haberme equivocado con el... La amistad cambio, ya no somos los mismos y lo extraño... Extraño como era todo antes de que la amistad cambiara...
--Eso es recuperable...
--Pero tengo miedo de que...—Shun no pudo encontrar las palabras correctas, pero Saga lo hizo por él:
--Se enoje... Que no todo vuelva a ser como antes... —Al ver que Andrómeda asintió, Géminis continuó --¿Por qué no lo hablas? Si es tu amigo te entenderá... Quizás el también extraña eso... Es lógico ¿No?...
--Si... —Asintió el peliverde no muy convencido –Aunque podría darle eso y ya... Quizás de esa manera todo mejore...
--No te creas Shun... Las cosas pueden empeorar... —Saga observo como ya estaban llegando a las cabañas –A veces tener sexo no es la solución a los problemas de pareja, o mejor dicho... Los problemas pasan a otro nivel... Si lo haces, la amistad que tenias antes si se volverá irrecuperable... Y tu quieres a tu amigo, no al que es tu novio... ¿Entiendes?..

Shun se guardo la sorpresa por haber sido descubierto y en cambio negó con su cabeza... No pudo entender a que se refirió Saga, pero de todos modos no pudieron seguir hablando por que ya habían llegado. Géminis ahogo una risa al ver la cara de Andrómeda... ¡Dioses! Aquel niño era muy gestual.

--Dime Shun... ¿Cuál es la cabaña de tu niisan?
--Esa de allí... –Señalo Andrómeda con duda... ¿Estaba bien decirle cual era la cabaña? En su interior supo que si.
--Bien muchacho... Ahora ve y enciérrate en tu cabaña... —Saga fue tan firme en sus palabras y en su porte que el peliverde obedeció sin mas.
Géminis camino hasta dicha cabaña de Ikki, abrió la puerta encontrándose con la escena que ya supuso, Ikki gritaba enérgicamente:
--¡Kanon! ¡No!... ¡Kanon!
--¡Quédate quieto pendejo!—Dijo Kanon y una pesada mano lo tomo del brazo.
--Vamos Kanon... —Dijo Saga con voz tranquila pero potente.
--¡Hay niisan... Eres un aguafiestas!...
--Discúlpalo Ikki... Hoy bebió mucho en la cena... –Saga conocía perfectamente a su otouto, y cuando este bebía hasta el cansancio siempre ocurrían estas cosas.

El Phoenix se incorporo en la cama observando como ese par se alejaba a lo lejos, discutiendo entre ellos... El mayor de los geminianos arrastraba de un brazo al menor que estaba echo una furia y semidesnudo, con tan solo un pantalón puesto y una camiseta en la mano, lo único que le faltaba a Saga: Perderse de una orgía por culpa de su otouto. Ikki se puso de pie y camino desnudo hasta la gran puerta de madera y la cerró de un portazo para volver a la cama y echarse en ella.
En la cabaña de Shun, el dueño de dicha cabaña se había acostado en su cama analizando las palabras de aquel hombre, debía hablar con Hyoga sobre la relación, se puso de pie con toda la intención de buscarlo, pero no hizo falta... Del otro lado de la puerta un decepcionado Cisne se encontraba con el brazo levantado a punto de golpear la puerta... El dialogo fue inevitable, y el ruso tenia muchas cosas por decirle... Se había enterado minutos antes por boca de Shiryu sobre “la leyenda Saga”; el Dragón le había contado con el fin de alertar al novio, para que el ruso lo persuadiera y consiguiese lo que ni el pelilargo ni el niisan pudieron... Y cuanto dolor le causo a Hyoga ver como su koibito se alejo del banquete, de la cena sin el y peor aun... Con Saga, rumbo a las cabañas.

--Hyoga...
--Shun...
Pronunciaron los dos bajando la vista y depositándola en el suelo, Andrómeda intento hablar pero el Cisne se le adelanto:
--Shun... ¿Por qué no me esperaste?
--Es que... Saga me pregunto por mi niisan y yo...—Balbuceo el peliverde confundido, en parte no supo porque no se quedo a esperarlo, sin pensarlo camino junto a Saga.
--¿Por qué te fuiste con Saga?...—Pregunto nuevamente el rubio, se pudo notar el dolor en sus palabras, y Shun supo interpretar sus temores, era inocente pero no tonto.
--Hyoga... ¿Cómo puedes pensar eso de mi?... –Reprocho Andrómeda.
--Es que... —Se excuso el ruso --¿Qué quieres que piense si después de discutir te vas con otro hombre rumbo a las cabañas?—Penso, y era cierto, que sus conjeturas eran lógicas.
--Hyoga... Tu me conoces, sabes que seria incapaz...
--Lo se... Lo siento... Lamento haber pensado eso... —Hyoga supo que su koibito era sincero, siempre lo fue --Pero igual Shun... Estas demente ¿Cómo se te ocurre venir a las cabañas con Saga, lejos de nosotros? Te pudo haber pasado cualquier cosa...
--¡Dioses!... Shiryu ya te contó... —Exclamo el peliverde realizando un gesto de hartazgo, cansado de lo mismo preguntó con enojo: --¿Qué les sucede a ustedes? Saga no es un violador...
--Yo no digo que lo sea... Pero tuviste que haber pensado en ti... Me preocupe mucho, Shiryu me contó eso y luego tu te vas con él, solo... Vine lo mas rápido posible pensando lo peor...

Shun intento comprender a su chico, y sintió que en su lugar actuaría igual, por eso se enterneció frente a su preocupación, pero aun así... Saga no le pareció una mala persona, quiso hablar al respecto pero el Cisne nuevamente se le adelanto:

--¿No paso nada malo con Saga?
--No...—Se quejo Andrómeda mirando a su novio con reproche.
--¿Y porque vino hasta aquí?—La pregunta del ruso era mas que lógica.
--Vino porque estaba buscando a mi niisan...
--¿Y para que lo buscaba Shun?...—Pregunto el rubio suponiendo lo que cualquiera supondría de Saga.
--No lo sé, me pidió que ingresara a mi cabaña...
--¡¿Ves?!... –Exclamo Hyoga triunfante --¿Para que lo buscaría a tu niisan?
--Yo lo note preocupado...
--Por favor Shun... —Exclamo el Cisne incrédulo por la inocencia del otro.--¿Estará bien tu niisan? –Recapacito a la ultimo.

Ambos caminaron preocupados hasta la cabaña de Ikki, golpearon y un dormido Phoenix los recibió molesto, de no haber sido por la presencia del peliverde, el peliazul los hubiera echado a patadas por despertarlo... Los novios comprendieron que no dejaba de ser el mismo Ikki de siempre y por lo tanto estaba bien... Shun camino rumbo a su cabaña en compañía de su koibito, pudo ver en los ojos de este la posibilidad de tener sexo, pero Andrómeda recordó las palabras de Géminis, y extrañaba a horrores a su antiguo mejor amigo, y deseaba recuperarlo como tal... Solo seria cuestión de hablar y de hacerle comprender las cosas al ruso... La puerta de dicha cabaña se cerro justo cuando a lo lejos Saori, Seiya y Shiryu llegaban para descansar... El Pegasus se encerró en su cabaña, mientras que la reencarnación de Athena y su otro guardián optaron por charlar sobre lo acontecido esa noche.
En su cabaña Shun se sintió un poco acosado a solas con el rubio... ¡Dioses! Era su novio ¿Por qué sentirse así?... Sin pensarlo demasiado, pues si le seguía dando vueltas al asunto se arrepentiría, lo soltó sin mas:

--Hyoga... Quiero que terminemos...

Hyoga se quedo de pie, completamente helado con aquellas palabras que la aterciopelada boca de su niño habían pronunciado... Esa boca que tantas veces había besado con real sed... Pero ¿A quien quería engañar? Esas palabras las esperaba desde hacia mucho tiempo, solo que no penso como reaccionaria en ese momento... El Cisne necesito sentarse, así que camino hasta la cama de su ¿Novio? Y se dejo caer en ella, bajo su vista al suelo y en ese momento Andrómeda se sintió el ser mas infeliz del mundo... ¿No pudo haber sido mas cruel con sus palabras?... Había sido muy frío, el ruso no mereció recibir tan duras palabras, eso sintió el peliverde, que su rubio no era mala persona, no merecía sufrir de aquella forma en la que estaba sufriendo... ¿Estaba siendo egoísta? Quizás, pero lo único que Shun tenia en mente era recuperar a toda costa a su mejor amigo.
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Aphrodita
Publicado: Mar Jul 10, 2007 7:57 am Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
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CAPITULO 3: “Enfrentamientos”...


En dos de las Cabañas destinadas para los Santos se llevaba a cabo una conversación... En una de ellas Saori y Shiryu daban abiertamente entre ellos sus opiniones respecto a Saga. Athena reconoció que Géminis distaba de tener buena reputación, pero no por eso lo tenían que condenar, en cambio el Dragón mantuvo su postura, Shun corría peligro, entonces la pelimorado comprendió su preocupación e intento demostrarle con hechos del pasado que Andrómeda no era mas un niño, quizás en algunos aspectos si lo era, pero ellos siempre habían aprendido de la vida a base de golpes, el peliverde no era la excepción y sus amigos y hermanos no estarían siempre ahí para socorrerlo, debía aprender por su cuenta a defenderse solo en la vida.
Eso intentaba Shun en su cabaña, intentaba aprender un poco de la vida. Hyoga levantó su mirada de infinito dolor depositándola en las esmeraldas de Andrómeda, una pregunta surgió de la boca del Cisne, una sencilla y lógica pregunta:

--¿Por qué?...
El peliverde, abatido y sintiéndose culpable se acerco al rubio arrodillándose a sus pies para mirarlo a los ojos fijamente.
--Porque té extraño...
--Shun... Si el problema es el sexo, yo puedo esperar... —Dijo el ruso ignorando la contestación de Shun--Realmente no creí que te molestaría tanto, pero...
--Hyoga... —Pronunció Andrómeda –No se trata de eso, si te soy sincero ni siquiera me interesa... Solo me interesa recuperarte... Hyoga té extraño horrores... –Volvió a insistir.
--Pero... Yo... ¿Qué voy a hacer sin ti? ¿Cómo haré para poder sobrevivir?.
--Hyoga...
--Intentémoslo... –Propuso el rubio con énfasis --Quizás si pasa el tiempo...
--Será peor... Porque será mucho más difícil volver atrás... Imagínate si ahora nos cuesta, lo que será mas adelante...

Hyoga supo que el peliverde no cambiaría de parecer, dolido y enojado no con Shun sino con la vida, se puso de pie y camino hasta la puerta, antes de pasar por ella y de cerrarla volteó para decir con desprecio:

--Así que Saga es buena persona ¿No?... –Dijo con cierto sarcasmo –Mira lo que ha conseguido...

Andrómeda quiso objetar, explicarle que Géminis no tuvo nada que ver en su decisión, o bueno, quizás influyó un poco, pero la idea la venia contemplando desde un principio cuando vio que su relación con el Cisne no era lo esperado, pero el rubio no se quedo allí para escucharlo, sin mas se retiró dejando al peliverde con las palabras en su boca y la angustia en su cerrado pecho. ¿Había hecho bien? ¿Y si después se arrepentía? No, de eso seguro que no, Hyoga valía mucho como amigo.

En las cabañas todos cayeron bajo los efectos de Morfeo, pero en el Quinto Templo del Santuario la noche recién había empezado, tres amigos festejaron de una manera especial el cumpleaños de uno de ellos junto a dos muchachas jóvenes... Kanon no pudo asistir porque se había quedado dormido en su Templo a causa de la borrachera.


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Había pasado cierto tiempo desde la separación con Hyoga, y a decir verdad las cosas no terminaron de lo mas bien, o por lo menos como Shun esperó, pues su ahora amigo, no se le acercaba ni para saludarlo.
Debieron permanecer los Santos de Bronce en el Santuario por protocolo, ya que serian los futuros Santos Dorado era conveniente que estuvieran en contacto con las misiones, leyes y demás temas referidos a la Orden... Por supuesto que volverían a Japón, pero eso seria en unos meses... ¡Maldición! Encima el Cisne se la pasaba encerrado en el Templo de su Maestro para evitar tener siquiera contacto visual con Andrómeda en las cabañas, Camus lo había aceptado sin mas, al fin y al cabo el rubio seria dueño de aquel Templo en un futuro. Los demás Santos prefirieron quedarse en sus cabañas, yendo de un lado al otro cumpliendo tareas para los Santos de mayor rango y asistiendo a las Charlas del Patriarca. El peliverde rogaba por ver una vez mas a su ex novio, pero las pocas veces que se cruzaron el ruso ni siquiera lo miraba.
Todos supieron porque Hyoga había abandonado la cabaña y en cambio dormía en el Templo de Acuario, no había que ser demasiado inteligente para notar que la relación con Shun se dio por terminada.
La situación, a Andrómeda, se le volvió intolerable, observando el maravilloso paisaje que solo Grecia puede ofrecer de acantilados y grutas, derramo lagrimas en silencio y soledad... No quería ni la preocupación de su niisan, ni las palabras de aliento de Seiya, ni la ayuda de Saori, ni los consejos de Shiryu... Nada mas quería estar en ese lugar... Solo, llorando... Quería hablar una vez mas con el Cisne, el resto no le importaba... Una mano sobre su hombro lo trajo de vuelta, tan perdido que se encontraba en sus pensamientos. Cuando el peliverde volteó su mirada entristecida y su rostro empapado en lagrimas, visualizó a alguien que no se esperaba.

--Saga...
--Hola niño... —Saludo el hombre sentándose a su lado --¿Por qué la tristeza?
Shun solo negó con su cabeza en señal de respuesta.
--¿No quieres hablar del tema?

Nuevamente Andrómeda volvió a responder con una negación. Saga sonrió enternecido con aquella vista, Dioses ese angelito se veía tan triste... Géminis hizo lo único que podía hacer por el pequeño, en señal de consuelo lo tomó entre sus brazos.
Al principio el peliverde se sintió intimidado y confundido en los brazos de aquel hombre, pero la sensación de seguridad y bienestar era tal que cerró sus ojos recostándose aun más en su pecho... Había estado llorando por tanto tiempo que así se quedo dormido.
Saga se quedó en perfecto silencio y sin moverse de lugar, cuando notó que el pequeño en sus brazos descansaba aun sollozando se dedico a observar sus facciones... Su cabello enrulado y verde era tan sedoso al tacto, solo el brazo de Géminis tuvo el privilegio de tener contacto con ese cabello. No supo cuanto tiempo pasó hasta que Shun despertó confundido ¿Dónde estaba? Cierto... ¿Se había quedado dormido en los brazos de Saga? Que extraño, aunque bueno, nunca le costó quedarse dormido en los lugares más insólitos (N/A: Yo me he quedado dormida parada, de pie en el subte y en el tren 0_0).
Andrómeda observó la sonrisa que su compañero portaba, una sonrisa un tanto pícara que inspiraba seguridad.

--Lo siento... –Se excusó el peliverde.
Géminis le indicó que de nada debía preocuparse con un gesto... A veces las lagrimas agotan, él eso siempre lo supo.
--He visto ha Hyoga pasar mucho tiempo en el Templo de Camus... –Pronuncio Saga con falso desinterés intentando averiguar si estaba en lo correcto.
--Si... Me esta evitando... Ya ni me habla... —Respondió Shun con la voz quebrada.
--Y tu, lo extrañas... –Aseguro Géminis –Dale tiempo... Por lo que veo has terminado con él...
--Si... Así es... Parece que las cosas no salieron como yo esperaba...
--Vuelvo a decirte Shun... –Dijo Saga para levantarle el ánimo, no le gustaba ver a ese angelito tan triste –Dale tiempo, aun la separación es muy reciente... Veras que más adelante él volverá a hablarte y todos será como en un principio...
--Pero ya ha pasado mas de una semana y ni siquiera me mira cuando paso a su lado... –Se quejó Andrómeda con el dolor en su pecho.
--Cada persona tiene su tiempo... Respeta el de él... Cuando las heridas sanen, volverá a hablarte.
--¿Y que seguridad tengo de que será así?
--Es muy sencillo... Nadie que te conozca podría estar mucho tiempo separado de ti...
Shun sonrió y objetó:
--Tu dices eso para levantarme el ánimo...
--No, lo digo porque es verdad... –Géminis sonrió clavando su profunda mirada en el pequeño --Eres un niño encantador...
--Si no me conoces... –Se quejó el peliverde y tuvo razón –Apenas hemos hablado un par de veces...
--Pero me fue suficiente para saber que dentro de ti se esconde una persona dulce y encantadora... Y por cierto muy insegura y temerosa... —Dijo Saga sonriendo nuevamente.
--Eres... —Shun penso en un calificativo que se adecuara a la descripción de Géminis, había pensado en “Comprador” pero optó por otra definición: --Eres un conquistador nato...
--¡Oh! ¡Niño! ¿Por qué dices eso?...—Preguntó Saga divertido.
--Ahora se porque te has convertido en una leyenda...
--Lo sé... Mi reputación es lamentable... –Dijo Géminis frunciendo su frente con una mueca de disgusto.
--Por eso... Puedo pensar que estas intentando cortejarme...

Saga arqueó sus cejas asombrado... ¡Míralo tú al niño!... Era Andrómeda el que lo estaba cortejando, el que estaba llevando la conversación para ese lado... Quien diría: Géminis seducido por el peliverde. Saga rompió a reír estrepitosamente con su voz varonil.

--¡Hay Shun... Me haces reír!... Si me hubiera fijado en ti, créeme... Ya no serias virgen...
El peliverde se enrojeció súbitamente con semejante comentario... Pero un momento ¿Qué quiso decir con eso?
--Acaso... ¿Nunca te fijarías en mi? ¿Soy feo?
Nuevamente Géminis rompió a reír, pero más sutilmente.
--Por empezar eres un niño...
--Y mi niisan no lo era ¿No?... –Shun fue punzante con la pregunta.

Saga dejó de reír súbitamente al no encontrar las palabras, aun más cuando vio la cara de Andrómeda crispada por el dolor y la vergüenza, comprendió sus temores cuando lo escuchó nuevamente hablar:

--Soy feo... –Se lamentó Shun.
--Sabes que no es eso...

Saga se sintió mal por aquel niño, en ningún momento quiso decir o dar a entender eso, supo que Andrómeda necesitó una respuesta que le explicase porque si su niisan, y no él... Géminis no pudo decirle fríamente que los motivos que lo llevaron a acostarse con Ikki se debieron a la inmensa calentura que en él se despertó por el Phoenix, ni tampoco pudo relatarle con detalle el acoso que sufrió de Ikki... Porque si, el Phoenix lo había buscado y Saga quien no se hace rogar, no se negó.

--Eso... Fue... Un desliz... –Dijo Géminis al no encontrar palabra alguna –Tu niisan estaba dispuesto a algo y bueno yo... No me negué... —Listo, en parte había sido sincero sin ser demasiado explícito, pudo comprobar en los pocos diálogos que mantuvo con el peliverde la admiración que este tenia por su niisan.

Aquello no convenció demasiado a Shun, sumado a lo mal que se sintió por la separación con Hyoga, rompió a llorar. Sintiéndose peor, Saga lo abrazó nuevamente susurrando en su oído:

--Te propongo algo...
--¿Qué?...—Preguntó Andrómeda entre lagrimas, secándose con la manga de su camiseta las mismas.
--Conocernos mejor... –En ningún momento Géminis tuvo la intención de algo con el peliverde, pero supuso que eso lo haría sentir mejor y aparentemente estaba funcionaba, porque Shun dejó de llorar.
--¿Co-no-cernos?... –Volvió a inquirir el japonés --¿Cómo?
--Pasemos algún tiempo juntos... Ando necesitando un nuevo amigo... —Dijo Saga con un tono un tanto infantil y bromista.
--¿Y para que o porque un hombre de su edad buscaría amistad en un chico como yo?...—Preguntó Andrómeda.
¡Que momento Géminis!... Saga se quedó sin palabras, aquello era algo muy lógico, sin embargo contestó:
--Es que adentro llevo un niño... Que se siente muy solo porque no tiene amigos y yo soy muy aburrido para él... ¿Serias el amigo de ese niño Shun? No quiero que me abandone porque lo dejo descuidado, y se pondrá muy contento si le llevo un nuevo amigo.
Shun sonrió abiertamente dejando escapar unas sutiles risas.
--Por dentro si que eres un niño...
--Si, lo sé... A veces soy un pendejo... —Dijo divertido al recordar las veces que Muu lo criticó por infantil, caprichoso, inmaduro.--¿Vendrás al templo de Géminis a “jugar” con mi niño?...—Géminis no pudo evitar sentirse un depravado... Aquello había sido muy sugestivo, demasiado... Por suerte Andrómeda no lo vio de esa forma.
--Bueno... Yo también ando necesitando un nuevo amigo...
--Si... Y de paso estarás mas cerca de Hyoga... Quizás si te lo cruzas un día por casualidad puedes hablarle...

El peliverde asintió conforme, después de tanto tiempo volvió a sentirse bien, y nuevamente reprochó interiormente las palabras de sus amigos sobre Saga... Shun ahora mas que nunca, lo vio como una buena persona... No le inspiró en ningún momento temor, y mucho menos lo acosó.
En agradecimiento, antes de irse, Andrómeda le dio un fugas y furtivo beso a Géminis, un beso tímido e inocente en la frente... Saga solo pudo sonreír y sonreír... Caminar hasta su Templo con una sonrisa estúpida en sus labios... Dioses, lo que un simple chiquillo podía hacer en él... Pero como buen geminiano bipolar su estado vario rápidamente dando lugar a su malhumor, a estas altura, crónico; aun más cuando su Muu se presentó en el tercer Templo del Santuario echo una furia andante... No, si solo las infidelidades de Saga podían llevarlo a ese extremo. Ahora el enojo de Aries se debió a la noticia de semejante fiesta de cumpleaños dedicada a Milo... ¿Cómo lo supo? Se pregunto Géminis y la respuesta era tan obvia... El único que pudo irle con el chisme: Shaka. Ya iría al Templo de Virgo a aclarar algunos asuntos, ese rubio estaba acabando con la poca paciencia de Saga, si es que Géminis alguna vez tuvo paciencia en algo.
La misma escena de siempre... Insultos, reproches, mas insultos, un inútil forcejeo, lagrimas del pelimorado y palabras de consuelo del peliazul, para luego terminar como siempre en la cama... Pero esta vez fue distinto, Saga desvistió a su hombre observando su inigualable belleza, tan exótico como excitante, su mejor pieza de colección, su mayor tesoro, su arte... Esta vez Géminis desvistió a su amante con furia, lo arrojó a la cama y levantó su trasero para introducir su miembro erecto en aquella cavidad tan acostumbrado a su pedazo... Lo penetró furiosamente, su vaivén era alocado y sofocante para Muu... Metió y sacó a su entero placer sin importarle las quejas del otro... Mas supo Saga que aquello le fascinaba a Aries. El sexo violento y varonil que solo dos hombres pueden tener... Era como una descarga para el pelimorado.
Géminis se descargó dentro de Muu con un sonoro gemido que retumbó en su Templo, palpó el pedazo de su hombre y apenas lo tocó, Aries largó en un chorro su semen caliente y viscoso sobre las sabanas azules de seda... El dueño de dichas sabanas no se lamentó por la suciedad, se acostó boca arriba analizando la situación: Amaba a ese pelimorado de apariencia tranquila con el fuego dentro de su ser... Amaba o creyó amarlo, la cuestión era que Saga no quiso seguir con lo mismo... En el ambiente el clima era tenso, en su interior Muu lo supo, por eso boca abajo comenzó a derramar lagrimas de impotencia: Géminis nunca fue suyo ni lo seria ¿Por qué? ¿Qué había echo mal?... La única respuesta que Muu encontró para esa pregunta fue: Enamorarse. Si, su peor error fue haberse enamorado de aquel hombre que nada pudo ofrecerle mas que dolor, angustia, desazón.

--Muu...
--Ya lo se... –Cortó el aludido en seco, el tono de voz empleado por Saga le confirmó sus temores.
--No quiero lastimarte... Me odio cada vez que te veo llorar por mi culpa... –Géminis se incorporó un poco para decir esto, estaba siendo sincero por primera vez en su vida.
--Lo bien que haces... –Sentenció Aries con dolor observando a su hombre fijamente a los ojos --Yo también te odio cuando consigues hacerme sentir una porquería, una basura, un cero a la izquierda en tu vida...
--No te culpo... --¿Géminis comenzó a llorar? Por todos los Dioses, si... Saga derramó lagrimas al escuchar esa verdad.

El pelimorado advertido por estas lagrimas inusuales en aquel hombre que, penso Muu erradamente, no sabia llorar, se dulcificó un poco, solo un poco... Por que al fin de cuentas Géminis no dejaba nunca de ser un buen actor.

--Será mejor que me vaya... —La mirada de Aries ya no era de reproche, solo de dolor.
--Si, será lo mejor para ti... –Dijo Géminis intentando controlar esas dichosas lagrimas.

Dioses le dio tanta vergüenza mostrarse de esa forma tan vulnerable y débil, eso creyó Saga, que las lagrimas eran señal de debilidad... ¡Y cuando Shun le demuestre lo equivocado que estaba!

--A pesar de todo... –Pronunció Muu cuando termino de vestirse –A pesar de todo yo te agradezco las pocas cosas buenas que me diste... No solo el hecho de que hayas sido mi primer hombre...
Géminis solo pudo responder esas sinceras palabras con una sincera sonrisa de perdón, necesitó decirlo y lo dijo:
--Perdón... Yo Muu... –Le costaba tanto al peliazul controlar las lagrimas y su quebrada voz--Perdón... --¡Dioses! ¿Cuántas veces le había pedido perdón en esos cinco años?

En respuesta, Aries lo silenció y acercándose a Saga, en la cama, le depositó un sonoro beso en su frente, que en semejante momento a Géminis le trajo a la memoria el beso tierno e inocente de Shun... No podía pensar en el chiquillo en semejante situación, pero lo que no supo Saga fue que debido a ese encuentro algo en él había cambiado para siempre, y por eso ahora dejaba ir a su hombre para que fuera feliz, para que alcanzara esa felicidad que el no supo darle... Géminis no imagino lo que Andrómeda había echo en él.


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Fueron reiteradas las visitas de Shun al Templo de Géminis, Saga disfruto notablemente de su compañía frente a la mirada asombrada de Kanon quien no se explicaba que demonios le ocurría a su niisan que aun permitía dejar aquel niño con su virginidad... lo que no supo el menor de los geminianos fue el cariño que en su hermano comenzaba a despertarse por aquel ser celestial.
Fue en una de esas tantas visitas que Shiryu a la salida del Templo de Libra y rumbo a las cabañas vio ingresar a Andrómeda en el Tercer Templo... Perturbado por semejante actitud por parte de su amigo intento dialogarlo con Saori, con Seiya no podría ya que el Pegasus estaba de su lado, con Ikki seria suicidio, pues ir con semejante embrollo podía ocasionar la furia del Phoenix y el Dragón era muy joven para morir... Con Hyoga menos ¿Qué le diría? ¿Tu ex novio esta visitando el Templo de Géminis? No... Por descarte eso era algo que debió hablarlo con Athena.
Saori llego a la cabaña de su guardián, antes de golpear se acomodo inútilmente el cabello y su ropa, el pelilargo abrió la puerta y dejo ingresar a su Diosa explicándole el porqué de su urgencia para hablar con ella, al escuchar las palabras de Shiryu atentamente, Athena opino:

--Bueno... Pero a Shun nadie le obligo a entrar...
--Pero Saori... –Intento quejarse el joven.
--Shiryu... —Pronuncio la muchacha acercándose a él que se encontraba sentado en una silla –Déjalo... Si va a cometer errores, déjalo que los cometa por su cuenta... Nadie le obligo a ir al templo de Saga, él fue por propia voluntad ¿No?
--El aun es un niño... En algunos aspectos aun lo es... —Afirmo al ver que Saori intento objetar, soltando el aire de sus pulmones en señal de cansancio acotó —No tiene experiencia como para darse cuenta de las situaciones...
--¿Y tu sí? ¿Shiryu?...—Pregunto Athena con una sonrisa en sus labios, el Dragón comprendió su tono y respondió:
--Hoy estas realmente bonita... Siempre lo estas, pero hoy particularmente estas preciosa... —Dijo el pelilargo con un destello en sus ojos, un brillo distinto, y una sonrisa compradora.
La pelimorado llego a destino y se sentó sobre la falda de su guerrero quedando frente a frente.
--Señorita... —Pronuncio Shiryu con falsa solemnidad --¿Qué dirán sus demás guerreros si ven que le estoy faltando el respeto?
--Ellos, no se que dirán... Pero cualquier cosa yo les diré que te pedí expresamente que me faltes el respeto... —Los labios de Saori llegaron a destino posándose en aquella boca que conseguía volverla loca.
--Señorita ¿Quiere que le falte el respeto en mi cama?... –Pregunto Shiryu tomando a su muchacha por la nuca para intensificar el beso, su lengua se movió furtivamente en el interior de su boca, mientras que su miembro comenzaba a reaccionar dando las primeras palpitaciones y espasmos.
--Si Shiryu... –Respondió Athena cuando pudo separarse de aquellos labios y con tono de reproche acoto: --Me tienes descuidada...

Lo que siguió a continuación fue una total y considerable falta de respeto del Dragón hacia la señorita Saori, su Diosa, la reencarnación de Athena... Los gemidos y gritos en esa cabaña así lo demostraron.


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Cuando escucharon la puerta de la Cabaña de Shun, Saori y Shiryu salieron rápidamente en la que se encontraban para ir a su encuentro. El Dragón golpeo insistentemente la puerta y un Shun, asombrado, los atendió:

--¿Estas bien?... –Fue lo primero que dijo el pelilargo.
Andrómeda al notar el tono de voz empleado por su amigo y observar el rostro de temor de su Diosa comprendió un poco, y bromeando contesto:
--Mas o menos... Quitando el hecho de que Saga hoy me violo reiteradas veces...
--¡Hay Shun!... –Exclamo Athena, y como Diosa pensaba tomar cartas en el asunto, sin embargo el peliverde se echo a reír.
--No es gracioso Shun... –Reprocho Shiryu ingresando molesto a la cabaña de su amigo.
--Shun... —Pronuncio la muchacha –A ver si me ayudas a conseguir que Shiryu comprenda... Tu ¿Has ido al Templo de Géminis porque él te lo pidió?
--Por supuesto... Nadie me obliga a hacer algo que no quiera...
La pelimorado volteo a mirar triunfante a su otro guerrero.
--Chicos... —Dijo el peliverde con tranquilidad y hasta ternura –Les agradezco su preocupación... Pero de verdad, estoy bien... Y no quiero... —Se apuro en decir pues su pelilargo amigo intento acotar algo –Y no quiero que me cuestionen... Si yo voy al templo de Saga es porque quiero... Y por ultimo, Saga es buena persona... –¡Dioses! Ya estaba cansado de repetir eso a cada rato.
--Hasta que te haga daño... —Objeto Shiryu –Será buena persona hasta ese momento...
--No digas eso Shiryu... —Se quejo Shun aun los tres de pie en la cabaña –Saga tuvo muchas oportunidades para hacerme algo y sino lo hizo, no lo hará mas adelante... —El pequeño recordó las infinidades de veces que quedo a solas con Géminis en su Templo y en ningún momento mostró indicios de algo, ni siquiera un sutil coqueteo.
--Bien Shun... Eres mas maduro de lo que aparentas... –Afirmo la pelimorado –Te dejaremos en paz... —Vio como el Dragón intento quejarse nuevamente, por eso acoto con voz firme –Te dejaremos en paz... Shiryu...
--Si... —Respondió el pelilargo sin demasiada convicción, Andrómeda sonrió al ver esta reacción en su amigo y se lo agradeció.

Saori arrastro a su guerrero fuera de la cabaña del peliverde, y en el camino se alejaron discutiendo entre ellos, una discusión un tanto divertida... Por momentos era tan obvio que entre los dos había algo mas que pura amistad.


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Shun llego al Templo de Géminis y subió los escalones dando pequeños saltos, prácticamente llego corriendo (N/A: ¿Lo deje muy marica? ¡Jajaja!), Al llegar y comprobar como siempre que Kanon no estaba, le pregunto al niisan mas que nada por cortesía de su paradero.

--¡Hola Saga! ¿Y Kanon?
--Hola pequeño... Ya sabes... En el pueblo... —Respondió el mayor de los geminianos, su otouto al no ser un Santo Dorado y al no tener responsabilidades como tal, se la pasaba la mayor parte del día fuera del Santuario y Saga no lo culpo... Si él tuviese las mismas libertades sin duda haría lo mismo.
Shun se sentó en el amplio sillón sonriente.
--¿Qué sucedió hoy para que estés tan sonriente?...—Pregunto el hombre sonriendo de la misma manera... Las sonrisas de Andrómeda eran tan contagiosas.
--Nada en especial... Quizás porque estoy contigo...
--¿Quieres algo de tomar o de comer?...—Inquirió Géminis desviando el tema, siempre que el peliverde pronunciaba algo semejante el hombre buscaba la manera de escapar.
--Yo... —Dijo Shun poniéndose de pie y siguiendo a Saga por detrás –Yo quería agradecerte...
--¿Agradecerme? Bueno, de nada... No sé que habré hecho pero, de nada...
Andrómeda noto como ese hombre supuestamente experimentado huyó cobardemente, en la cocina lo enfrento.
--Gracias... Tus palabras me han ayudado mucho en este tiempo y tu compañía aun más... Lamento mucho no poder retribuirte un poco de todo lo que me diste...

¡Dioses! ¿Le estaban diciendo eso a él? ¿¡A Saga!? El aludido se sintió extraño por primera vez en su vida, nunca nadie le había dicho eso, sino todo lo contrario, y nunca los culpo. Quizás debido a esta perturbación, o a que en su interior no quiso, no pudo evitar el tímido beso que Shun deposito en sus labios.
Andrómeda se quedó expectante, esperando algún tipo de respuesta o reacción... Rechazo o aceptación, algo... Pero no, Géminis pareció perdido en su laberinto, en su mente, en sus pensamientos. El peliverde con nervios se aferro a su cintura apoyando su cabeza en el pecho de aquel hombre, sintiendo los latidos acelerados de su corazón. Cerro sus ojos emocionado cuando Saga lo rodeo con sus brazos.

--Shun... No me debes nada... –Dijo Géminis al comprender que el pequeño busco “pagarle” su ayuda con lo único que penso Shun, podía darle a él.
--Pero Saga... Yo...
--Shs... No quiero que hagas algo por compromiso... --¡Saga diciendo eso!

¿Cuándo se lo había dicho a algún amante o a algún joven temeroso e inexperto? Sin duda Andrómeda era el primero, pero ¿Por qué? Se pregunto Géminis, no entendió su comportamiento, quizás porque lo vio como a un niño y no quiso lastimarlo... Mas la respuesta radicaba en el amor que en su corazón maduro comenzaba a anidarse por aquella criatura.

--Yo... --Intento hablar el peliverde pero una presencia en el Templo se lo impidió.
--Oh... Lo siento... —Se lamento Kanon apareciendo debajo del marco de la puerta. –No quise interrumpir...
--No Kanon... No interrumpes... –Dijo Saga distanciándose un poco de Shun, noto el dolor en sus ojos cuando se alejo de él.
El menor de los geminianos se sintió de lo mas incomodo, ingreso a la cocina y desbarato la heladera.
--Shun... ¿Quieres ir a caminar por el pueblo?... –Pregunto Géminis intentando remediar el daño y de paso para dialogar con el niño.
--Pero tu... ¿Puedes salir?... –Pregunto Andrómeda curioso.

Supuestamente estaba prohibido abandonar el Santuario salvo excepciones, pero para eso había que ir hasta el Patriarca y solicitar el permiso... Permiso que Shion siempre otorgaba pues no buscaba hacer del Santuario una cárcel, el punto era que había que ir hasta su Recinto.
Saga realizó un gesto de despreocupación y rodeando al peliverde con un brazo por su espalda lo sacó de aquel Templo a caminar un rato bajo el sol y a tomar aire fresco. Como un completo y total cobarde, Géminis no toco el tema... Se estaba comportando como un adolescente temeroso.
Ya en el pueblo, Shun y Saga, charlaron sobre temas banales mientras Andrómeda se emociono con cada cosa que nueva que vio, desde costumbres tradicionales, comidas exóticas, paisajes bellísimos... Si, como un turista, y eso a Géminis le causo tanta gracia como ternura... El peliverde era un niño en un enorme y gigantesco mundo, y el estaba allí para mostrárselo y cuidarlo de aquellas maldades que poseía ese mundo... Por suerte que los dos habían abandonado el Templo de Géminis, pues cierto joven caminaba rumbo a dicho Templo, alertado por un amigo... A Shiryu se le había escapado, quizás accidentalmente, quizá no, el enorme y serio detalle de las asiduas visitas de Shun al Templo de Saga.
Ikki subió uno a uno los escalones dispuesto a llegar a Géminis y tener un dialogo serio con su dueño y con su otouto, si es que Andrómeda estaba allí como el Dragón le había advertido. Sin embargo su mente, sus pensamientos y recuerdos desordenados revolotearon en su cabeza, no supo bien que postura tomar, ya lo sabría una vez que estuviese frente a los dos... Una de dos... O golpeaba a Saga hasta el cansancio y se llevaba de un brazo a su otouto, o escuchaba lo que tenían para decirle.
Sin embargo cuando el Phoenix llego a Géminis, se encontró con el menor de los gemelos. Súbitamente, las imágenes de aquella noche surgieron en la mente de Ikki volviendo con una intensidad inigualable y tan fresca como si hubiera ocurrido ayer o apenas un par de horas atrás.
Kanon, que de casualidad pasaba rumbo a su cuarto vio al Phoenix parado en medio del Templo, arqueo una ceja confundido y también recordó esa noche de borrachera, por mas alcohol en sus venas fue consciente de lo que intento hacer... Luego recordó, y comprendió los motivos de Ikki, no necesito preguntárselo... Estaba allí en medio del Templo de Géminis en busca de su otouto... Sin saber bien que decir y a la espera de una reacción explosiva por parte del Phoenix, Kanon pronuncio con seguridad y firmeza:

--Shun no esta... –El Dragón Marino volteo para quedar frente a Ikki y estar listo para cualquier enfrentamiento, aunque se sintió merecedor de al menos una cachetada.
--¿Adónde se fueron?... –Pregunto el Phoenix conteniendo la furia, apretó sus puños al punto del dolor y Kanon pudo ver en sus ojos el resentimiento.
--Bajaron al pueblo... —Dijo el menor de los geminianos con naturalidad, el no tenia nada que ocultar, lentamente y quizás siendo kamikas, se acerco al Santo de Bronce lentamente.
--Dile a tu niisan que no me obligue... Que no me dé motivos para asesinarlo...
--¿Y ahora que hizo mi niisan de malo?... —Pregunto Kanon llegando a destino y mirando fijamente a los ojos grises de su interlocutor.

Dioses... Por primera vez en su vida, Ikki se sintió intimidado, no era para menos, sabiendo que la proximidad del Dragón Marino atentaba contra su virginidad anal, el Phoenix no lo penso dos veces, estaba demasiado enojado, y esa actitud desmedida de Kanon fue la gota que rebalso el vaso...

CAPITULO 4: “El tesoro del cielo”...


Ikki levanto su puño cuando Kanon estuvo lo suficientemente cerca, lanzo el golpe que con facilidad el menor de los geminianos esquivó... O eso creyó, que había sido fácil, sin embargo una cortadura en su mejilla y la poca sangre que surgió de aquella pequeña herida le dejó bien en claro que con el Phoenix no se juega... Ni siquiera lo había tocado y su mejilla sangraba.
En un hábil movimiento, Kanon se situó a espaldas del joven y lo atrapo entre sus brazos para inutilizar sus puños... No quiso pelear, quiso dialogar por eso volvió a inquirir:

--Ikki te hice una pregunta ¿Qué ha hecho mi niisan ahora?...
--¡Suéltame maldito! ¡Suéltame o te mato! ¡Te juro que te mato! –Gritó Ikki con furia intentando deshacer el agarre, de alguna manera la situación le recordó aquella noche en la que le pidió lo mismo al menor de los geminianos: Que lo soltara.
--Si te tranquilizas te suelto... Y contesta mi pregunta... –Dijo Kanon con tranquilidad --¿Mi niisan le ha hecho daño a tu otouto?
--¡Es lo que intento averiguar bastardo!... –El Phoenix consiguió liberarse y apartándose un poco de su “enemigo” le dedico una mirada asesina.
--No entiendo porque estas tan enojado con Saga... Ultimamente anda muy extraño, con decirte que todavía no ha tocado a Shun... –Exclamó el gemelo incrédulo.
Aquellas palabras lograron tranquilizar un poco, solo un poco al furioso japonés. Kanon aprovecho su mutismo para acotar asombrado:
--En su lugar, te puedo asegurar, tu otouto ya no seria virgen... —Cuando terminó de decir eso un puño llego a su boca causándole una herida y un nuevo sangrado.
--Eso... Es por la otra noche... –Pronuncio Ikki entre dientes.
--Ya te estabas tardando... –Dijo el Dragón Marino limpiándose la sangre con la manga de su camiseta.
El Phoenix dio la media vuelta para retirarse pero una mano sobre su brazo evitó su partida:
--Ikki... Espera... Yo, lo siento...
El japonés primero observó aquella mano desubicada con desprecio, luego levanto su vista para insultar a Kanon pero al ver en sus ojos la sinceridad se quedo sin palabras.
--No me obligues a golpearte de nuevo...
--Yo... Lo siento... Entiéndeme...
--¡¿Qué te entienda maldición?!... –Exclamo Ikki indignado ¿Cómo una persona puede “entender” un intento de violación?
--Sé que estuve mal y que no se justifica... Pero estaba borracho... —Dijo el Dragón Marino atrayendo el cuerpo del Phoenix hasta su pecho para abrazarlo, sus manos se deslizaron a las redondeces de su trasero, nuevamente el japonés intento golpearlo pero Kanon detuvo su puño con una mano y sello su boca que estaba a punto de maldecir con un caluroso beso.
--Ka-non... –Quiso quejarse Ikki pero le fue imposible.
--Entiéndeme maldición, te deseo con locura... —Exclamó el gemelo ejerciendo mas fuerza para evitar la huida del Phoenix --¿Por qué? Dime ¿Por qué? –Exigió con el dolor impreso en sus pupilas, recién ahí el japonés dejo de forcejear.
--¿Por qué?
--Me has llevado al limite de la locura... Tuve que soportar tenerte cerca de mí el verano pasado, mientras retozabas con mi niisan... Entiéndeme nunca quise lastimarte... ¿Por qué Saga y yo no?...—Se quejo Kanon con profundo pesar, el pequeño cuerpo entre sus brazos estaba completamente relajado, Ikki lo miraba con curiosidad... En pocas palabras el Dragón Marino expreso su dolor...
--Kanon... Con tu niisan todo fue muy extraño... —Intento justificarse el Phoenix ¿Cuándo se justifico alguna vez? Jamas le rendía cuentas a nadie, pero en ese momento necesito hacerlo, explicarle que fue lo que lo llevo a estar con Saga, pero ni siquiera él mismo supo que lo había hechizado del mayor de los geminianos, no supo que lo había llevado a entregarse de aquella manera.
--Me dolió mucho en ese tiempo... –Susurro el Dragón Marino –Verte y no tenerte... ¡Y tu!... ¡Retozando y gimiendo en el cuarto de mi niisan!—Reprocho nuevamente.
--Kanon... Sinceramente no sé que decir...
--No digas nada... —Dijo Kanon con seguridad y un destello se pudo apreciar en sus ojos –Te tomare, te guste o no...

Ikki abrió sus ojos... ¿Qué haría en ese momento? Lucharía como aquella noche, lucharía con todas sus fuerzas para evitar que ese hombre le tomara, por supuesto, pero... ¡Un momento!... Entonces ¿Por qué se estaba dejando besar? ¿Por que correspondió el apasionado beso que le estaban dando? ¿Por qué permitió que esas manos experimentadas aferraran su trasero con real hambre? ¿Por qué rodeo el cuello de Kanon con sus brazos?
Aparentemente Géminis conseguía lo que nadie: Dominar al indomable Phoenix.

Kanon arrastro a la fuerza... ¿A la fuerza? A un peliazul que intentaba resistirse sin éxito... Llegaron a una habitación y con suma violencia Géminis arrojó a su “víctima” en la cama, comenzó a desvestirse con rapidez devorando al japonés con la mirada, Ikki solo se limito a observarlo con sumo desprecio. Cuando termino de desvestirse, el Dragón Marino desvistió a su amante, dejando al descubierto, cuando le quito la ropa interior, una potente erección que el Phoenix cubrió tímidamente con sus manos. Sin cuidado, Kanon quito aquellas manos para observar su enhiesto pedazo, el Phoenix desvió su mirada a la entrepierna de su agresor notando la misma excitación, un sonrojo se instalo en su cara, pero su expresión vario a una de infinito placer cuando el menor de los gemelos hundió su cabeza entre las piernas del japonés engullendo sin preámbulos aquel palpitante miembro.
Ikki no lo resistió demasiado, a pesar de la vergüenza que le dio demostrar lo mucho que le gustaba, no pudo evitar soltar unos gemidos, aun más cuando el Dragón Marino paso reiteradas veces su lengua por su cerrado orificio... Por actoreflejo el Phoenix cerro sus piernas temiendo la penetración, a pesar de haberlo echo con Saga todo un verano esa fue una excepción. Kanon escalo hasta la boca de su amante ofreciendo su propio pedazo, Ikki desvió su cara evitando que ingresara a su boca, pero el gemelo lo tomo de sus cabellos para obligar a tragar, a pesar de resistirse el Phoenix abrió su boca aceptando dicho miembro aun con duda y hasta cierto asco, pudo haberlo mordido pero sino lo hizo fue porque en su interior aquello le gustaba... El Dragón Marino gimió sin tapujos ni restricciones, quito a su pequeño amante del lugar para evitar eyacular en su boca y volvió a descender en busca de su cerrado orificio... En un intento vano por escapar, el Phoenix volteo para huir pero el Santo Dorado fue mas rápido y tomándolo con un brazo por debajo de su vientre hundió su cara en su trasero para saborear nuevamente su entrada, El japonés quedo a su merced, con las rodillas y las palmas de las manos en el colchón y su trasero levantado siento invadido por una calidad lengua, una húmeda lengua juguetona... Aquello era... Sucio.
Ikki intento gritar cuando un dedo se abrió paso en su intimidad pero su orgullo no se lo permitió... Eso quiso creer él, que no pudo gritar para no quedar como un cobarde, pero la verdad y su miembro duro lo reafirmo, era que le gustaba de sobremanera. Cuando un segundo dedo luchaba por abrirse paso recién ahí se quejo:

--Ka-non... No... Espera... –Suplico con desesperación... Su rostro surcado por el dolor, pero aun así la excitación de su pedazo no decreció.
--No te vengas a hacer el estrecho ahora... –Se quejo Kanon –Bien que mi niisan te hacia gritar de placer... –Pronuncio con la voz cargada de lujuria irrumpiendo en el interior del Phoenix con un tercer dedo.

El gemelo quito los tres dedos para apoyar la punta de su miembro en la anhelada entrada del Phoenix, empujo un poco y su pequeño amante se mordió los labios para evitar que un grito surgiera de lo mas profundo de su ser. Sumamente excitado, el Dragón Marino enterró sin cuidad todo su pedazo, vibrando de placer por estar de una buena vez en ese lugar... El Japonés se estremeció de pies a cabeza cuando el miembro llego a destino, no pudo creer que eso estaba pasando realmente.
Kanon comenzó con un bombeo rítmico, lento y pausado... Poco a poco Ikki se fue acostumbrando a la invasión de su cuerpo, dando lugar a un placer casi desconocido o que por lo menos conoció solo con Saga... Aquello comenzaba a ser algo... Lindo.
Cuando Géminis noto que su amante se había relajado y que sus músculos ya no estaban tan tensos continuó con un vaivén mas pronunciado, dando estocadas firmes y seguras, pero eso para desgracia del Phoenix cesó, pues el Dragón marino salió de su interior acostándose boca arriba. El rostro del japonés, mitad decepción, mitad incredulidad, pero enseguida comprendió las intenciones de su experimentado amante, por las dudas Kanon se lo confirmo:

--Ven... Siéntate... –Pidió el menor de los gemelos sacudiendo sugestivamente su pedazo con una mueca morbosa en los labios. Al ver que Ikki se quedo en el mismo lugar, arrodillado y avergonzado lo tomo de un brazo y lo obligo a que se sentara.
--No... –Se quejo el Phoenix con mucha pena cuando sintió el miembro de aquel hombre de nuevo en su trasero.
--Dale... Quiero que te muevas... Quiero verte gozar... Antes no podía ver tu cara...

El japonés desvió su mirada con las mejillas enrojecidas... ¡Por todos los Dioses! ¡¿Que diría la gente si lo ven así, en esa situación tan embarazosa, comportándose de aquella manera tan poco masculina, moviéndose frenéticamente y gimiendo al ser penetrado?!

--Dale Ikki... –Suplico el griego al ver la duda y la vergüenza en su pequeño –No le diré a nadie... –Susurro en su oído para darle confianza y se la dio... Porque Ikki tímidamente comenzó a moverse, acompasadamente, subiendo y bajando, enterrándose cada vez mas ese pedazo.

La gota que rebalso el vaso para el Phoenix fue la mano potente de aquel hombre masturbando su pedazo... Ahí si recién se descontrolo, gimiendo y moviéndose sin restricciones, hábilmente Kanon le quito todos los prejuicios, con palabras sucias incitándolo a que hiciera lo mismo, al principio eran solo afirmaciones... El gemelo le preguntaba si le gustaba tener un pedazo adentro y tímidamente el pequeño afirmaba con su cabeza. Cerca del orgasmo, los dos se soltaron completamente, derramando su semen y sintiendo el semen en su interior, el japonés clamo a viva voz lo mucho que aquello le gustaba... Exhausto y adolorido pero feliz por recuperar eso que había tenido con Saga se recostó sobre Kanon. Ambos sin decir palabras se sonrieron mutuamente, Ikki no tuvo mas opciones que reconocer interiormente que aquello le había gustado por demás.



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Un morocho de ojos vivaces bajaba las escalinatas de Acuario enfurecido con uno de sus amigos... Seiya susurraba palabras de desconcierto y enojo hacia Hyoga, no entendió que el Cisne aun no estaba preparado para enfrentar a Shun... Sin éxito, el Pegasus había ido a hablar con él porque le preocupaba la amistad entre ellos, aun más la tristeza de Andrómeda. Sin percatarse, dicho morocho se encontró con una pared humana que detuvo sus pasos...

--¿Qué sucede Pegasus?... –Pregunto Aioria entre divertido y desconcertado.

El aludido levantó su vista y la deposito en ese rubio arrebatador... Su rostro cambió a mil colores... Desde aquellos enfrentamientos, cuando tan solo tenia 13 años, sintió por primera vez atracción hacia el sexo opuesto gracias o por culpa del León.

--A-Aio-Aioria... –Balbuceo Seiya torpemente –No es nada... Tan solo venia hablando conmigo mismo...
El Santo Dorado rompió a reír, aquella veraz contestación consiguió su risa fácil.
--Ya me había dado cuenta de eso... Dime ¿Cómo estas? Hace tiempo que no sabia anda de ti... Marin me ha dicho que intentaste estudiar, pero que lo has dejado por vagancia...

Aioria intento retener un poco mas a aquel joven que le cortaba la respiración y le subía la temperatura, para ser sinceros... Desde hacia bastante tiempo que lo quería en una cama... Pero debía ir despacio para conseguir eso.

--¿He?... Si, es cierto... –Respondió el Pegasus muy sonriente revolviéndose los cabellos –Me ha cansado, no es para mí... —Intento irse pero su interlocutor se le adelanto.
--¿Estas apurado?—El rostro de Leo imploro unos segundos mas de compañía.
--No... En realidad ya no tengo nada que hacer... Tu hermano me liberó antes de los quehaceres de Sagitario... —El morocho quiso salir corriendo de ese lugar, mas que anda por vergüenza de que en su frente tuviese tatuado: “Te deseo”.
--¿Quieres pasar?... –Pregunto el rubio señalando inútilmente la entrada... Dioses ¿Por qué ese niño puso tan nervioso al experimentado griego? Tantas orgías, tantas fiestas de cumpleaños para terminar balbuceando como un adolescente... Mas en su interior, el deseo por Seiya iba mas allá de una sola sesión de sexo. –Digo... Sino estas ocupado...
--¿Para que?... –Fue la lógica pregunta del Santo de Bronce, a decir verdad no fue lo que quiso preguntar, pero fue lo que su atolondrada lengua formó ante tal invitación.
--Para charlar un rato de los viejos tiempos... –Objeto Aioria –Ya sabes... Hemos peleado tanto y prácticamente fuera del campo de batalla no hemos cruzado palabras... Y tu eres un muchacho que... Me caes bien... –Finalizo sin encontrar mas motivos o excusas.

Con una tímida sonrisa el Pegasus asintió, aceptando la invitación e ingresando con Leo a su Templo... Se sintió sumamente nervioso e incomodo pero luego esos sentimientos desaparecieron cuando comenzaron a dialogar, descubriendo así que tenían muchos temas en común, mas de lo que pensaron.
No solo hablaron de la Guerra, de Athena, de Saori, de Aioros, de Marin... Sino de infinidades de temas. El tiempo paso rápidamente con una charla amena y divertida, Aioria prácticamente olvido los motivos que lo llevaron a invitar a Seiya a su Templo, y cuando este se fue porque ya era tarde Leo de pie saludando como un tonto enamorado (Eso creyó él) se golpeo la frente con la palma de la mano cuando el pequeño le dio finalmente la espalda: ¡Por todos los Dioses! ¡Iba a gozarse a ese mocoso! ¡¿Cómo se pudo distender y olvidar semejante detalle?!
Aioria ingreso a su Templo enojado consigo mismo y reprochándose interiormente una actitud tan relajada.


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Ya el sol comenzaba a dar sus últimos rayos de luz cuando Saga logro convencer a Shun de volver... No era cuestión de morir por un supuesto secuestro de conejos, ni tampoco quiso que el gran niisan se enojara con el pequeño por su culpa. Lejos del pueblo, en territorio del Santuario, Andrómeda tomó tímidamente la poderosa mano de aquel hombre. Géminis nada pudo hacer para evitar ese contacto, la culpa era suya, por haber sucumbido a su encanto infantil y haberlo acorralado en ese callejón para abrazarlo y besar sus labios con real deseo. ¿Qué demonio estaba pasando? Se pregunto el supuesto adulto: El peliverde era aun una criatura como para caer en sus garras... Y él... Él era un depravado ¿No?... Así lo conocían en el Santuario, así lo tildaban todos: “Saga la leyenda”, “Saga el depravado”. Pero Saga no pudo resistir el encanto de aquel niño, no pudo resistir su belleza y su inocencia, tuvo que besar sus labios, tuvo que abrazarlo ¡Sino iba a morir de deseo! ¡De amor! Si es que se podía... Y Géminis pudo afirma eso.

--¡Mira! Es bastante profundo... –Exclamó Shun poniéndose en cuclillas para observar la cristalina agua... Había hallado entre tantas grutas y arroyuelos uno lo suficientemente profundo para meter la mitad del cuerpo...
--No Shun... Ya nos tardamos demasiado y... –Saga se censuró de golpe al ver que aquel angelito comenzaba a desvestirse.
--Será solo un rato... Por favor... –Pidió Andrómeda con una cara tan dulce que nadie en el mundo podía resistir.
Géminis no pudo ni responder, porque el peliverde luego de quitarse su remera blanca procedió con sus zapatillas y mas tarde con su pantalón marrón.
--Bueno... Unos minutos... Porque pronto será de noche y tenemos que volver... —Consiguió decir el peliazul y desvió su mirada para que su “amiguito del sur” no reaccionara.
--¿No vendrás conmigo?... –Inquirió Shun decepcionado y un poco entristecido al ver que su amigo no atino a desvestirse siquiera.
--Ve tu... Yo me sentare aquí y te esperare... –Respondió Saga mirando a su niño y descubriendo que ya ni ropa interior llevaba puesta... Solo lo vio de espaldas antes de que ingresara al agua, y ese pequeño trasero, redondo y bien formado por poco mas le da un infarto... Que ya no estaba en edad para emociones fuertes n_n.

Andrómeda llevo un buen rato disfrutando tranquilamente del agua, mientras Géminis solo se limito a devorarlo con la mirada, cada músculo, cada facción, cada recoveco que pudo apreciar del pequeño cuerpo del peliverde... Sin poder evitarlo algo se elevo en el y no solo su temperatura corporal... Saga comenzó a tener “calor” por eso mandando todo al mismísimo Averno se quito lentamente la ropa, su miembro enhiesto se irguió poderoso y amenazante como una gran “torre” de carne caliente y suculenta que dio escalofríos al niño. Shun lo observo con una mezcla de pavor y expectativa, el Santo Dorado sonrió con una mueca morbosa al ver esa expresión confundida en Andrómeda, sin privarse de la compañía se metió al agua acercándose lentamente al peliverde que aun permaneció turbado. Saga atrapo entre sus brazos el frágil, en apariencias, cuerpo de Shun... Lentamente Andrómeda comenzó a distenderse, sintiéndose seguro y con mas confianza, busco los labios del peliazul para besarlos tímidamente... Géminis no se anduvo con vueltas, hundió su lengua hurgando en la boca del peliverde, mientras sus manos descendieron hasta los glúteos de su angelito. Nuevamente esa extraña sensación que estremecía su cuerpo, Shun no supo que era, no supo interpretar ese nerviosismo y ese calor... Mas su miembro hablo por el, irguiéndose tanto o mas que el hombre aquel que recorría hábilmente su cuerpo con sus manos y su lengua húmeda y caliente. Eso también fue una buena señal para el peliazul, quería decir que el pequeño estaba a gusto con las caricias y el trato... Ante la duda le susurro en su oído:

--No te voy a lastimar...
--Lo se... –Balbuceo Andrómeda enrojecido y acalorado... Trago con dificultad saliva e intento imitar a Saga recorriendo con sus manos su espalda ancha y bien formada.

Sin pronunciar palabra, Géminis arrastro a su niño fuera del agua, recostándolo sobre la húmeda hierba recorrió con mas libertad su cuerpo, deleitándose con tan magnifica vista de una piel tersa y blanca como la leche. A estas alturas Shun había olvidado respirar, pero necesito hacerlo, necesito tomar aire cuando ese hombre experimentado hizo algo que una vez hacia bastante tiempo Hyoga le había echo... Y que el también había intentado hacer sin éxito... En pocas palabras, el peliazul engullo el pedazo del ángel dándole un placer jamas imaginado ni experimentado.
Una electricidad recorrió el cuerpo de Andrómeda, su miembro comenzó a dar espasmos y con palpitaciones llegó a endurecerse mas que una roca... Esa extraña electricidad subió a través de su tronco desembocando en la punta del pene, y de ahí el preciado néctar, ese liquido blanco, espeso y caliente que Saga degusto con enfermo deleite... Ese niño, su niño era adictamente delicioso.

--Yo... Yo también quiero hacerlo... –Dijo el peliverde cuando pudo recobrarse de semejante placer, su boca entreabierta intentando atrapar el aire que escaseaba en sus pulmones, y sus mejillas enrojecidas.
--¿Estas seguro? No tienes ninguna obligación de hacerlo... –Géminis adivino que las intenciones de Shun era devolverle el favor.
--Quiero hacerlo... También quiero que me hagas el amor... –Dijo Shun tímidamente y avergonzado por semejante petición.
--Eso si que no mi pequeño... Eso si que no... –Negó Géminis con su cabeza reiteradamente, pero al ver el rostro crispado por el dolor en aquel niño se acerco mas a él para abrazarlo –No llores... –Suplico contagiado por ese dolor –Por favor no llores... Entiéndeme, no puedo arrebatarte la virginidad...
--No te gusto...—Aseguro el peliverde hundiendo su cara en el pecho desnudo de su hombre.
--Sabes que no es eso... Si no me gustases no estaría tan excitado ¿No te parece?
--No me quieres...
Saga dudo