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| Gadya |
Publicado: Mie Jul 11, 2007 7:30 pm |
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Aldebarán de Tauro - Moderador

Registrado: 29 Jun 2007
Mensajes: 1418
Ubicación: Encerrada en el gabinete de la campaña "Albiore Presidente"
Reputación: 278.1   votos: 6
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ESO QUE TU HACES
El dulce abrazo del sueño poco a poco se desvaneció entre las sábanas, dejándolo a merced del nuevo día que recién comenzaba. Lentamente, en su rostro, el sopor fue dibujando una sonrisa de satisfacción al sentir las caricias del sol en su alba piel, trayéndole de regreso a la realidad… y en ella, las estridentes guitarras que, en segundos, inundaron su habitación. Camus refunfuñó adormilado, y se cubrió los oídos con la almohada... no podía creerlo. Su reloj anunciaba las 9:30 de la mañana, y los acordes flamencos que se colaban entre los pliegues de la funda acabaron por ahuyentar la poca modorra que le quedaba, condenándolo a todo un día en su compañía. Hacía ya tres meses que la situación se repetía cada mañana, desde que Shura había descubierto los malditos vinilos de Santa Esmeralda entre los viejos discos de su Maestro, y Acuario creía ya no poder soportarlo ni un segundo más.
Se destapó con fastidio, murmurando obscenidades contra Leroy Gómez y toda su banda, y entre oscuros pensamientos se dirigió a la cocina, a preparar un café, implorando a los dioses que los condenados discos se rompiesen de una vez, o se volvería loco. Primero había sido mal humor, luego nervios, e incluso, un ataque de caspa, y sentado frente a la humeante bebida, Camus arribó nuevamente a la conclusión de que debía hacer algo para recuperar el control de su vida y no sucumbir al aplastante poder del rock flamenco. Como pudo, acabó su desayuno y se vistió presuroso intentando encontrar una respuesta a sus problemas, respuesta que brilló en su lacio pelo azulino deslizándose bajo el peine.
-Shaka!- dijo en tono de total revelación, viendo sus ojos brillar con esperanza, e intentando recuperar su inexpresivo porte, salió de su Casa rumbo al Templo de la Virgen.
No tardó mucho en llegar a Virgo, escapando de la masculina voz que eliminaba su paz hogareña, y apelando al poco autocontrol que le quedaba, ingresó a la Casa, en busca de su dorada solución hindú. Lo encontró en la mitad de la sala, sentado en posición de loto, los ojos cerrados, y su cosmos expandido por todo el recinto, y se quedó mirándolo un buen rato, rodeándolo detenidamente, intrigado por aquella postura que tanta tranquilidad le producía… sin duda no se había equivocado, desde el momento en que había puesto un pie en aquel lugar, gran parte de su stress había desaparecido, siendo reemplazado por una paz que lo inundaba completamente.
Sus ojos pronto se descubrieron recorriendo las delicadas facciones de Virgo, su piel de alabastro resaltando en la oscura quietud del lugar, apenas rozada por tímidos rayos de sol que, con vergüenza, se colaban por entre las columnas, ocultándose en sus rubios cabellos, temerosos de ser castigados por aquellas orbes celestes que se negaban a mostrar su magnificencia a la negrura del encierro, y todo él, irradiando la armonía que calmaba sus nervios asesinos, aún cuando, a lo lejos, todavía podía oír las guitarras flamencas. Su mirada recorrió con avidez su fino talle, sus níveos brazos que, totalmente relajados, descansaban sobre la fina túnica color canela, que cubría sus piernas del mundo exterior. Curiosidad le causó aquella vista, y sintió que ya no podía despegarse de los tostados ribetes que, por gracia de la divina gravedad, insinuaban con inusitada exactitud aquello que escondían, hasta que la profunda voz de Shaka lo sacó de sus cavilaciones.
-¿Qué puedo hacer por ti, Camus?-
Acuario dio un respingo ante las palabras que cortaron su más pura concentración, y, apelando al casi inexistente autocontrol que ni Santa esmeralda ni las palabras de Virgo habían podido desterrar, buscó desesperadamente una respuesta que cubriese su inconsciente travesura.
-Ehh…- vaciló Camus, sopesando lo irrisorio del pedido que estaba por hacer. -Necesito… necesito tu ayuda, Shaka-
El rubio alzó una de sus cejas… Acuario jamás había pedido ayuda de nadie, así que no podía imaginarse a qué venía aquella solicitud. Lentamente abrió sus ojos, para enfocarlos en un incómodo Camus que no hizo más que despertar su curiosidad.
-Dime- dijo calmo, aunque la verdad era que se moría por escuchar la petición del peliazul.
-Necesito… necesito que me enseñes a hacer eso que tu haces…- por fin soltó Camus, totalmente avergonzado. Nunca se había rebajado a buscar ayuda, jamás la había necesitado, y a pesar de ser su única salida, no estaba del todo convencido con la resolución que había tomado.
-¿Eso que yo hago?- Ahora si, Shaka estaba totalmente desconcertado… Acuario siempre había sido difícil de entender, pero esto ya era el colmo. Miró intrigado a las esquivas pupilas del francés, y recién entonces comprendió. -Ahhh, te refieres a la meditación, verdad?- Camus asintió sin decir ni una sola palabra, y aquel silencio sólo alimentó la curiosidad de Shaka -Y ¿Para qué quieres aprender?-
Ahhh, la pregunta del millón, sin querer, el rubio había dado en el clavo. ¿Para qué aprender? Se cuestionó Camus, y la respuesta brilló sola en su cabeza… Para qué aprender? Para recuperar el control de su vida, para deshacerse de aquellas estridentes guitarras que taladraban su cama desde el alba hasta el ponerse el sol… para volver a ser Camus de Acuario, y no el manojo de nervios en el que se había convertido.
-Necesito aprender a relajarme- disfrazó la verdad, y Shaka rió internamente, leyendo la verdadera respuesta en las azules pupilas.
*
-No, no, no estas bien-
Shaka suspiró y se masajeó las sienes con ambas manos. Quién iba a pensar que alguien tan esbelto y elegante como Camus tuviera tan mala postura para el yoga. Ya llevaban más de tres horas practicando y no podía lograr que Acuario se pusiese en la posición adecuada.
Camus resopló completamente vencido, nunca hubiese imaginado que fuera tan difícil llegar a la simple posición de loto, pero sin importar cuánto empeño le pusiera, siempre acababa haciéndolo mal… su espalda se resistía a quedar derecha, o sus piernas se levantaban sin remedio. Se sentía tan inútil que comenzó a considerar seriamente en aceptar aquellos rasguidos como sus nuevos vecinos.
-Déjalo así, Shaka- se rindió por fin - tal parece que no sirvo para esto-
-No- se resistió el hindú, frunciendo el entrecejo -déjame hacer un último intento-
Camus sonrió de lado, resignado a un último intento fallido, y cerrando los ojos, trató en vano de tomar la posición correcta. Su espalda se curvó sobre su pecho sin que pudiera evitarlo, y apretó los párpados, a la espera de los regaños de Shaka, que nunca llegaron. Los níveos brazos se aferraron al torso del francés, y lentamente fueron enderezándolo, mientras sus pies mantenían en su lugar las piernas de Acuario, y atrapado en aquella posición, el peliazul se sintió en extremo vulnerable a sus propios pudores. Podía sentir la respiración de Virgo en su espalda, marcando el ritmo de la suya propia, sólo separados por la ropa de ambos… el pecho de Shaka subiendo y bajando acompasadamente, dirigiendo una relajación que no hacía más que incomodarlo con la tibieza de la cercanía, el aroma a incienso de su pelo, mareándolo en sus redes invisibles, como caricias embrujadas.
Shaka respiró profundamente, aferrando con fuerza el cuerpo de Acuario. En aquella posición se sentía una anaconda, enredado en aquella anatomía que, entre suspiros, comenzaba a deshacerse entre sus brazos. Camus parecía relajarse al ritmo de su respiración, y no fue sino hasta muy tarde que Virgo descubrió su nariz perdida en la azulina melena que acariciaba pícaramente su rostro… y es que todo en aquel excelso francés parecía emanar una magia invisible que aprisionaba a quien se atreviera a posar sus ojos en su exquisita figura.
El tiempo se desvaneció en el roce de ambos, y Camus sintió como, poco a poco, iba olvidándose del mundo y de aquellas malditas guitarras, y, en cambio, los tostados ribetes de Shaka monopolizaron su mente, en las suaves caricias que su rubia cabellera le prodigaba a sus brazos. Las manecillas del reloj bailaron incansablemente frente a los ojos cerrados de ambos compañeros, ausentes de la realidad, hasta que el sonido de un estómago desesperado los trajo de regreso.
-Lo siento. Se disculpó Camus, avergonzado de su propia humanidad.
-Está bien- respondió Shaka con una sonrisa -Por hoy ha sido suficiente-
Camus se marchó de Virgo con una extraña sonrisa en los labios, y a pesar de aún oír aquellos irritantes acordes, sintió como si ya no le importara tanto… y sentándose en su cama, con al espalda apoyada en la pared, intentó adoptar la posición de loto y meditar… recordando los dorados arabescos de Shaka.
*
Nuevo día… de fondo, las omnipresentes guitarras quebraban la paz del Santuario, y parado frente a Virgo, Camus se cuestionaba por qué regresaba luego del desastre del día anterior, pero allí estaba… algo en la práctica lo había raído de vuelta, como si los tostados arabescos lo hubiesen enredado para no dejarlo ir.
Con determinación entró en el Templo, dispuesto a soportar otras tres horas de intentos fallidos, otra tarde poniendo a prueba la paciencia de Shaka, la cual, se rumoreaba, era inagotable.
Entró, aún algo inseguro, al Templo de la Virgen, y al llegar al salón principal, creyó caerse de espalda por la sorpresa. Esparcidos por el piso, se hallaban numerosos cojines de diferentes colores, y entre ellos, Shaka le esperaba sonriente, sentado junto a un moderno equipo de música.
-Estaba esperándote, Camus-
La voz de Shaka resonó calma en la acústica del recinto, y abriendo los ojos lentamente, palmeó sobre un amplio almohadón a su lado, color canela y de dorados ribetes, como la túnica que, el día anterior, había llamado tanto la atención de Acuario. Un suspiro abandonó os sonrosados labios franceses, acompañado de una inconsciente sonrisa, y con paso cancino, alcanzó la esbelta figura del rubio, junto a la muda promesa de otra tarde de desastres.
El dorado cojín cedió bajo el peso de Camus, llevándolo casi hasta el piso, y su espalda se curvó ligeramente, acostumbrada a las solitarias tardes reclinada sobre un libro, alejada del mundo… si bien ya no era tan pronunciado, los hombros de Acuario seguían encogiendo su cuerpo en un gracioso aspecto desgarbado que hizo reír a Shaka en la mirada azul de frustración.
-Cierra los ojos, Camus- ordenó Virgo, conciente del problema que aquejaba a su compañero, y sus albinos dedos se posaron sobre el estéreo, cuya melodía trajo de regreso a su India natal, tan presente en su ausencia, en cada rincón de su Templo, ahora cómplice en el juego de relajar al custodio de la Onceava Casa y hacerle olvidar , por un momento, los españoles acordes que asesinaban, insistentes, su encantadora frialdad.
Camus inspiró hondo, y lentamente dejó escapar aquel aire que, tan tranquilamente, había robado… la música le hundía cálidamente en sopor, llevándose indiscriminadamente sus sentidos y envolviendo su calma, la sintió como un río que, caudaloso, le arrastraba, sin que pudiese, ni quisiese, evitarlo… sus brazos cayeron pesados a ambos lados de su torso, y todo su cuerpo se durmió, replegado en las notas que, zalameras, le acariciaban con ternura.
Shaka sonrió satisfecho al ver la entrega de Acuario, la seriedad con la que se tomaba sus enseñanzas, y con parcimonia, sus manos se posaron en su rebelde columna, a arrebatarle aquella molesta curva que tanto se resistía a abandonarle. Pícaramente sus dedos la recorrieron en toda su extensión, vértebra por vértebra, como un escalofrío venenoso, metiéndose bajo su piel, atrayéndole irresistiblemente hacia el oído del francés y susurrarle la verdad muida que no llegaba a comprender, cómo aquel pedido hecho la tarde anterior había revolucionado su vida.
La espalda de Camus se enderezó por completo al contacto de esas manos inescrupulosas que, sin permiso, se paseaban en toda su extensión, y su corazón, por lo general calmo, dio un salto al sentir el aliento de aquel ángel rubio tan cercano a su oído, trayéndolo a la realidad sin poder abandonar aquel trance consigo mismo que le alejaba de las flamencas melodías. Acuario apretó sus párpados, presa de aquellos toques tan bien ubicados, que atravesaban su carne para legar directamente a su corazón… ya no podía escapar, el inocente camino de los dedos de Virgo había llegado, sin rumbo, hasta su alma, capturándolo ya sin derecho a escapar de sus redes. Lentamente volteó su rostro, y al abrir los ojos, se encontró frente a frente con aquellos cielos que permanecían siempre ocultos de la vista de los hombres, fijos en él, desnudando un sentimiento que, creía, jamás concebiría por nadie.
-¿Te encuentras bien?- Preguntó Shaka, advirtiendo el leve sonrojo en las acuarianas mejillas
-Si, si…- susurró cohibido Camus, desviando su mirar de los ojos de Virgo -Creo… creo que ya es hora de marcharme-
Unos pasos temblorosos lo guiaron fuera del Sexto Templo, en línea recta hasta el suyo, huyendo de sensaciones que no podía controlar, y al llegar a su habitación, sin querer descubrió a su espalda, necesitando de las manos de Shaka…
*
Penumbras… la acompasada respiración, leve murmullo de vida en la fría habitación, cortaba el silencio de la soledad a oscuras. Afuera, sólo el sonido del viento se oía, acarreando la agreste polvareda cargada de historia, siglos contados en vidas perdidas y en ríos de sangre manchando, alguna vez, las albas escaleras.
Las sábanas cayeron hasta el piso, agotadas de soportar tan delicado equilibrio que mantenían, y las transparentes cortinas danzaron, intentando acariciar la sombra del cuerpo que, sobre la cama, permanecía estático, en perfecta posición de loto. Su pecho se henchía y contraía al ritmo de las bocanadas de aire que sus pulmones robaban, escondidos bajo la delgada tela negra que, bordada de azulinos cabellos, ocultaba su pálido cuerpo a los ojos de la luna. Tres meses de intensivo aprendizaje habían convertido al frío Caballero de Acuario en un perfecto Buda de Hielo, tan maravillosamente imponente que su sola serenidad cortaba el ruido de toda realidad circundante, y su sola visión parecía poseer los grandes secretos del Universo, sin embargo, toda aquella majestad no era más que una fachada, apariencias que tan sólo remarcaban sus grandiosas dotes de actor, de maldito farsante de intachable aspecto y nervios templados, de gélida sangre y máscara impecable.
Lentamente abrió los ojos, sin dejar de respirar rítmicamente, como si su mente, tan escrupulosamente calculadora, estuviese perdida en místico trance, y sus orbes, eternamente azules, se fijaron en el inminente amanecer que, desde la ventana, teñía de rojo el cielo ya vacío. Camus suspiró, y su mirada, aún posada en el paisaje, descendió lentamente hacia sus manos, perdidas en los pliegues de la oscura tela… por fin había recuperado su tan preciada calma, luego de tanto esfuerzo, había obtenido, de manos de Shaka, la inmunidad a las estruendosas guitarras, y in embargo, aún no se sentía completo. Tres meses de enseñanzas, de regaños y riguroso entrenamiento, lo habían aficionado a la presencia de Virgo, a su voz, su estricta disciplina, a su paciencia, y a sus manos recorriendo su espalda, corrigiendo su mala postura a fuerza de toques inocentes, que calaban hasta los huesos
¿Cómo iba a llenar ahora sus días? La voz de Shaka, tan profundamente apacible, había dictaminado que ya estaba listo, y con complaciente sonrisa, había indicado que ya no le necesitaba, y sin embargo, cuánto se había equivocado! Mirando el sol asomar por el horizonte, Camus estrujó las sábanas de su cama, comprendiendo lo incompleto de su entrenamiento… Virgo le había enseñado a evadirse del mundo, a refugiarse en su silencio interior, para escapar de sus desbocados nervios bailando flamenco, le había mostrado el camino de regreso a su segura frialdad, a su eterna fortaleza de hielo, destruida por los vinilos de Shura, pero había olvidado lo más importante… le había enseñado el modo de callar su alrededor, pero no a su corazón, que ahora gritaba su soledad sin rumbo, sin las suaves palabras hindúes que marcasen una dirección.
Volvió a cerrar los ojos, intentando retener en su ahora los recuerdos que el alba había despuntado en su memoria, y en ellos, la amable sonrisa de Shaka, indicando sus primeros errores, se tatuó a fuego sin compasión, regresándole a aquellos días, sus desastrosos comienzos. ¿Cuánto tiempo llevaba así? Sumido en hipnótico trance, su cuerpo no reconocía el paso del tiempo, horas, días, meses, o simplemente unos instantes ahogados en las profundidades de su evanescente conciencia, gritándole a viva voz su debilidad adquirida, debilidad de rubios cabellos y ocultas pupilas, de dulces sonrisas y amarga severidad… pasado y presente mezclándose en su tiempo, en sus manos albinas, en la imagen diluida de unos ribetes tostados enredando sus memorias desordenadas, que, a borbotones, torturaban su vigilia, remarcándole su solitario silencio.
Suspiró… y perdido en su mente, volvió a recordar…
*
CONTINUARA XD |
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| AelinCeleb |
Publicado: Jue Jul 12, 2007 12:04 am |
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Seiya Obsesionado

Registrado: 05 Jul 2007
Mensajes: 130
Ubicación: En la luna
 
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NOOOOOOOOOOOOOOOOOO
No lo dejes así por favor.
Saludos ^^ |
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| Gadya |
Publicado: Vie Jul 13, 2007 1:05 pm |
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Aldebarán de Tauro - Moderador

Registrado: 29 Jun 2007
Mensajes: 1418
Ubicación: Encerrada en el gabinete de la campaña "Albiore Presidente"
Reputación: 278.1   votos: 6
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| XDDDD si, s, ya se, lo tengo que seguir u_u hace ya como cuatro meses que vengo viendo la forma de seguir este fic... (que si no, Fozzyta me mata XP) |
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| cargi |
Publicado: Jue Dic 13, 2007 2:44 am |
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Seiya Maníaco

Registrado: 09 Dic 2007
Mensajes: 221
Reputación: 109.6  
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| Hola! espero que lo termines! |
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| Gadya |
Publicado: Vie Dic 14, 2007 10:30 am |
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Aldebarán de Tauro - Moderador

Registrado: 29 Jun 2007
Mensajes: 1418
Ubicación: Encerrada en el gabinete de la campaña "Albiore Presidente"
Reputación: 278.1   votos: 6
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| También yo espero terminarlo XDD |
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| Shamus |
Publicado: Jue Mar 27, 2008 8:13 am |
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Nuevo Fan

Registrado: 27 Mar 2008
Mensajes: 4
 
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Waaa oi >o> continua el Fic TwT me quede traumada jajaja XDD |
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| Shamus |
Publicado: Jue Mar 27, 2008 8:14 am |
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Nuevo Fan

Registrado: 27 Mar 2008
Mensajes: 4
 
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| >o> esperando a que lo termines ;o; jajaja XD |
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| Gadya |
Publicado: Jue Mar 27, 2008 1:17 pm |
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Aldebarán de Tauro - Moderador

Registrado: 29 Jun 2007
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| Shamus |
Publicado: Vie Mar 28, 2008 8:47 pm |
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Nuevo Fan

Registrado: 27 Mar 2008
Mensajes: 4
 
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n.n Gracias por contestar, bueno espero y lo termines muy pronto.
=) suerte n_n. |
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