Pegasus Fantasy
Autor Mensaje

<  Shura x Aioros ~  Yaoi Dorado   ~  Estudio y Práctica en una tarde lluviosa - ShuraxAioros

yagi
Publicado: Mar Oct 09, 2007 1:54 pm Responder citando
Shura de Capricornio Shura de Capricornio
Registrado: 13 Jul 2007 Mensajes: 1688 Ubicación: Dome Regia Reputación: 460.2
votos: 1

Este fic participo en un intercambio dentro del Club de ShuraxAioros de SSY, les aviso que es lemon (primer y último que hago XDDD) y también les aclaro q es malo, tanto que ni siquiera al que se lo regale me agradeció XDDD en fin están advertidos...ah! antes que se me pase, hay un flashback enorme que casi es la totalidad del fic XDDD, y tmb que por lo regular en mis fics hago POV de Shura....

Estudio y Práctica en una tarde lluviosa

Han pasado cinco ciclos desde que Athena nos dio la tarea de impartir todo el conocimiento básico de nuestro extenso legado a cualquiera que sea apto para respetarlo, difundirlo y honrarlo. En un principio repelimos la orden porque la consideramos degradante a nuestro linaje y esto ocurrió así, debido a que no supimos vislumbrar que ésta no fue la principal razón de su origen: después de que la Diosa nos hubo resucitado, absolutamente todos – en diferentes grados - nos sumimos en un estado depresivo y fue gracias a esta actividad que nos fue posible salir mas rápido y sin recaídas de la desmoralización sufrida. En resumen, la fórmula aplicada fue por demás simple: llevar a cabo una ocupación suprimiendo de este modo la preocupación. Y siempre ha funcionado.

Gracias a la experiencia obtenida en estos últimos cursos sabemos que existe un estatuto - igualmente infalible como el anterior - enunciando que antes de vacaciones de fin de curso siempre habrá uno o dos pendientes que nos dificultarán la existencia como la conocemos. Existe un único impulso que nos motiva a seguir adelante en nuestra misión, el cual es el cada vez más cercano periodo de las vacaciones. Siendo una auténtica bendición cuando éstas llegan. Lógicamente, después del último ciclo escolar que terminó hace no más de dos semanas éstas fueron bien recibidas y agradecidas por muchos. Incluso siendo para algunos miembros del profesorado requeridas con mayor urgencia. Entre éstos me encontraba yo, dando por resultado una gratitud desmedida; la cual liberé entregándome completamente - durante los primeros días de mi nuevo status - en negarme rotundamente a realizar cualesquier tarea fastidiosa que se me presentara, sólo quizá atendiendo los asuntos estrictamente necesarios, también bajé la intensidad de mis entrenamientos al mínimo; no obstante, el gusto me duró muy poco, ya que como animal de costumbres comenzó a inquietarme tanto desahogo, así que sólo bastó un poco de tiempo antes de resentir la ausencia del estímulo adquirido a lo largo de los pasados meses. Volví a la acción en menos de cuatro días de absoluta nulidad.

Ahora que llevo pocos días de ejercer de nuevo las largas sesiones físicas que nos impusieron desde muy temprana edad, realmente no sé indicar si es suerte o no el que en este momento no se encuentre a plena fuerza el sol, desde hace días ha estado nublado – presagio de la temporada de lluvias – esto, por supuesto, sin impedirle al portento solar ser despiadado con cada mortal que se atreva a no mostrarle el respeto que se merece, ya que incluso aún con su juego de esconderse tras las nubes, se palpa su rastro en cada piedra ardiente - presumiendo así el alcance de su poder – y no contento con eso, se indulta el sofocarnos con el sopor idiotizante que domina durante estas últimas horas de la tarde y las primeras de la noche; por eso es obvio que al término de la rutina vespertina casi nadie tendría ganas de tener otro ejercicio – después del pertinente aseo - mas que el de tumbarse a descansar.

Luchando en tan desiguales lides me encuentro cuando decido hacer término de esta demandante práctica y regresar al décimo Templo, pero antes me dispongo a obtener noticias tuyas, no habiéndote visto durante los últimos días, desvío un poco mi andar y me dirijo hacia las termas para indagar en el periódico local - mejor conocido como Milo - esperando saber algo en concreto sobre tu localización, lamentablemente sólo me ofrece información vaga y frustrante: tuviste una salida muy temprano - a principios de semana - hacia las proximidades del Santuario presumiblemente para una excursión de rutina, esto, sin poder precisar por cuánto tiempo estarías fuera. Me quedé un rato más, buscando alguna pista de la misión tan apresurada que se te conminó a realizar, pero fue inútil, no saqué nada en conclusión, pero sí, numerosos chismes poco creíbles que envuelven a la Srita. Saori y a los caballeros de bronce, pero principalmente al guardián de la armadura de Pegaso: Seiya. Para después continuar su alegato en estricto orden jerárquico, esto, sin excluir al Patriarca, solamente nos salvamos de la lengua viperina del escorpión: yo mismo (por mi presencia) y Shaka, gracias al cual debemos la fuente de todos éstos informes, que quizás sean ciertos pero Milo tiene el mal hábito de exagerarlo todo. Me despido de él cuando empieza de nueva cuenta la retahíla de los días anteriores.

Con desgano total me encamino hacia mi morada, a sabiendas que quizá no te vuelva a ver dentro de algún periodo de tiempo considerable. Antes de entrar vislumbro en el horizonte una línea de nubarrones - consiguiendo ser perfecto suplemento para mi decaído ánimo - que no demorarán demasiado en llegar hasta aquí. Después de comer un aperitivo, me animo un poco para tomar algo de lectura, así que tomo un pequeño libro del estante, que por su apariencia se deduce fácilmente que lo tengo desde hace mucho tiempo, el cual es uno de mis favoritos por su contenido, pero de manera personal lo es porque fue un regalo tuyo, el primero en toda mi vida. Antes de buscar mi acomodo en el enorme sofá rojo que domina el salón principal para empezar a disfrutar la lectura, me provoca hojear lentamente la obra acompañado por música suave, degustando de a poco el café helado que me acerqué, pero antes siquiera de empezar a concentrarme en la lección comienzo a revivir con nostalgia los recuerdos de tu primer acercamiento; preludio de nuestra relación.

Ocurrió por estas mismas fechas, justamente en nuestro primer año de docencia, en esa época yo me encontraba sin el buen humor que hoy me proporcionan las novedades.

----- Hace cinco años -----

Después de impartir clases consistentes en una combinación de pesados entrenamientos e intensivas asignaturas tales como la introducción a la historia y arte griegos desde sus más remotos inicios - sin descanso alguno - durante casi seis meses, y teniendo la obligación de presentar informes detallados de cada uno de los cientos de aspirantes a guardias cada tercer día, estaba seguro que absolutamente nadie en su sano juicio osaría molestarme con nimiedades en mi horario de docencia, aunque por lo regular acepto muy bien la presión, el quid de la actual ocasión es que ésta ha sido tan infatigablemente perpetua como mi buen humor iba siendo perpetuamente fatigoso.

Si tuviera la manía de Afrodita que tiene de fotografiarse hasta porque cambió la hora de clases; la serie postal de mi experiencia como novel instructor me mostraría sentado detrás del gran escritorio de caoba, como ahora mismo lo estoy, ensimismado en mis últimos apuntes del día, rodeado de libros, carpetas y demás papelería administrativa - que uno pensaría que se reproducen por generación espontánea - todo iluminado perfectamente con la potente luz del sol (ahora en ciernes estivales) sólo con la diferencia, por demás significativa, entre la figura de la primer y última foto por las patentes ojeras y esa patética mueca en lugar de donde una vez estuvo una leve sonrisa nerviosa.

En resumen, estando casi al limite de mi salud mental y a punto de mandar todo al carajo, me percato - con nula paciencia - de una presencia titubeante frente a mí, o para ser más exactos bajo el dintel de la puerta, silenciosamente inmóvil, casi siendo una sombra aplastada entre tanta resolana, que no se atreve a interrumpir lo que con tanta atención me encuentro realizando, el jovencito - ¡no sólo era sombra! - que pertenece a mi clase, aún está reticente a dar paso al frente, así que tomo su lugar y sin siquiera tener la educación de levantar la vista hacia mi aún mudo interlocutor, lo espanto cuando le pregunto si tiene alguna duda sobre la clase.

- N-no – se le escapa un gritito de aquéllos tan vergonzosos y avanza con ese andar desgarbado, tan propio de la edad en que se encuentra y me muestra un papelito doblado en la punta de su larguísima extremidad – Maestro Shura, lo que pasa es que… el Patriarca me encargó que le entregara esto - dice con cierta nota de orgullo en su voz, lo cual despierta mi simpatía hacia el chico así que le despido dándole las gracias, ahora de manera más educada que el anterior recibimiento.

Lo observo marcharse y comienzo a preguntarme por el porvenir de todos estos muchachos regularmente surgidos de hogares muy humildes, de familias lastimadas por la enfermedad y el hambre, muchos de ellos llegan azuzados por sus padres que ilusionados por la promesa de una vida más decorosa, para ellos mismos y su familia, los envían sin darse cuenta - y en algunos casos sabiéndolo - a una muerte segura, porque muy pocos están los suficientemente fuertes - física y mentalmente - para sobrellevar la vida de soldado la cual en muy contadas ocasiones llega a ser satisfactoria. Por varios minutos quedo cabizbajo, frotándome las sienes con los pulgares, tratando así de evitar una migraña que comienza a amenazarme.

-¿Qué dices? ¿Aceptas? - al levantar la cabeza te veo parado frente a mí, jadeante, bañado en sudor, envuelto en ligero ropaje, que - ¡Alabadas sean la hordas omnipotentes! - se te adhiere al cuerpo dejando entrever la atezada piel que pretende ocultar. - Porque… no puedes negarte, Athena lo dispuso así - esto último lo susurras, tentándome aún más.

- ¡Ah! - casi te respondo lo que te tengo pensado hacer, pero me obligo a volver a la realidad y grito entre dientes - ¡Por Athena!¡Esto debe parar! - me tapo la cara con las manos, tratando así de ahuyentar mi primer fantasía de la víspera y exhalo un ruidoso suspiro angustiante - ¡Y cada día son más temprano!

- Por lo que veo si te está afectando el ciclo magisterial, a mi me parece que el tiempo es el suficiente para planearlo todo con tranquilidad - sonríes, mientras yo me quedo con la sangre helada aterrado a causa de que no te hayas esfumado aún, y es cuando me sobreviene la espantosa sensación del traspié; no eres una ilusión, estás en verdad aquí… Al llegar a este momento estoy seguro que mi cara traduce la más pura turbación.

- Sí, creo que un poco… - hago mutis y retomo con torpeza lo que venía realizando antes que llegara el muchacho y me entregara ¡¡el papel!! Debe ser eso de lo que habla Aioros, así que lo sostengo con las dos manos y lo leo por primera vez, disimulando que lo estudio con más detenimiento. Se nos pide que decidamos entre una celebración formal o informal y su correspondiente planeamiento y realización para el fin de cursos en una junta extraordinaria, para comodidad nuestra llevaremos a cabo la reunión en alguno de nuestros templos.

- ¿Ya decidieron en que lugar se hará la reunión? – me miras con aire divertido, mientras lanzo un soplo de resignación – En mi templo ¿verdad?

- Te recuerdo que la última vez fue en el mío - te sientas al filo de una mesa-escritorio.

- Si, recuerdo muy bien que yo te ayude a limpiar todo el desastre que dejaron nuestros colegas incitados por la algarabía de tu hermanito, que ni siquiera nos pudo echar porras por las condiciones en que llegó a ponerse.

- Por lo menos hay alguien que celebra mi regreso con verdadero entusiasmo.

Te lanzo una mirada inquisidora ¿Eso fue un reproche? - Es verdad, casi nadie tiene lo suficiente con lo que se le ofrece… y es peor cuando ni siquiera se puede dar lo mínimo - murmuro esto último con algo de abnegación.

- No te comprendo - te creo porque eres de esas personas que se dan por completo, sin egoísmos, con ese afecto que expresas sin distinción, quizá éste sea mi problema…

- Eres mejor persona que muchos de los que nos nombramos santos de Athena - sonrío sinceramente - Si me dan dos días para tener a punto la reunión se los agradecería, sólo que la tendríamos que comenzar a media tarde, ya que el sábado en la mañana me toca impartir la última clase en el Coliseo y ya sabes que el domingo es sagrado para mí.

- Está bien, no creo que haya ningún problema con eso - te levantas, anunciando así tu marcha - Todavía te vas a quedar más tiempo aquí ¿verdad? – dices observando las montañas de papel.

- Sí, me llevará un rato más pelear con esta papelería antes de que pueda llegar al comedor y degustar algo decente que me halla dejado la conciencia de Aldebarán – todavía me sorprende algo que tenga ganas de bromear a expensas de mi suerte; aunque a estas alturas no debería asombrarme por esto ya que sé perfectamente que mi ánimo crece con tu sola presencia.

- En ese caso, yo me encargo de dar aviso a todos durante la cena que la fecha de reunión quedó pactada para el sábado a media tarde – das media vuelta, levantando tu mano como despedida.

- Te lo agradezco – y este agradecimiento me sabe a poco, comparado con lo que en realidad me gustaría hacer para agradecer todo lo que has hecho por mí durante toda mi vida.

- Ah! No es nada – te veo marchar con ese andar tan tuyo, que siempre a sido el mismo desde que tengo memoria, como si tuvieras que contener tu vitalidad a cada paso que das, pero ésta al contrario de otras como por ejemplo la de Saga en su época oscura, transmite una magnífica fuerza positiva.

Entonces empiezo a rebuscar en mis recuerdos el momento en el cual sentí por primera vez esta pasión por ti, llegando a asombrarme que quizás empecé a tener este vínculo poderoso contigo desde mi niñez, pero por la naturaleza inocente de aquella edad no sospeché ni por asomo que se trataba de algo tan grande como lo que ahora a llegado a convertirse y concluyo que, casi sin darme cuenta, te fui amando más hasta el día de hoy que arrastro el remordimiento del peor error que haya cometido jamás en mi entera existencia: el haber acatado la orden de tu muerte, teniendo como lógica consecuencia la nula probabilidad de que mi amor sea correspondido, al menos no al grado de ese que aprisiono en mi corazón. Y eso duele tanto.

Lo que quedó de ese día, transcurrió lo más pesado posible para mí, y a pesar que ésos días eran los últimos antes de vacaciones, mi ánimo rayaba en lo patético, hasta que llegó el sábado en la mañana, día en que me levanté más temprano de lo usual para tener todo listo para la reunión vespertina, había previsto que saliendo del Coliseo tendría al menos dos horas libres antes de la llegada del primer invitado, en la noche anterior había preparado la comida fuerte - quedaba pendiente realizar los bocadillos - que disfrutaríamos al finalizar nuestro programa para la graduación, por esa razón quise desechar todo mi estrés de las últimas semanas dentro de un relajante baño de tina, el cual incluso logró inducirme a un estado de aturdimiento sumamente delicioso. Tanto lo disfruté que no sentí el paso del tiempo hasta que ya sólo había 40 minutos de margen antes de la dispuesta discusión. Salí de la ducha con mucha parsimonia y aunque sólo faltaban mínimos detalles, tuve que emplearlos en asuntos no personales –así que sólo llevaba puesto un short que uso cuando quiero estar lo más cómodo posible - por demás fastidiosos.

Regularmente los primeros en llegar a cualesquier deliberación son Camus o Shaka así que no me sorprendí cuando oí los primeros golpes en la puerta con veinte minutos de anticipación. Como nunca me ha gustado ser visto por éstos dos, sin estar más o menos presentable, sólo lancé un saludo desde mi lugar en la cocina para que entrara, invitándole a que se pusiera cómodo, asegurándole que no me dilataría demasiado en atenderle. Mientras, terminaría de untar el merengue a unos panecitos, pero no pasó mucho tiempo y oí unos pasos que se aproximaban a la cocina, y pensé que sería buena idea ver la cara adusta de un serio Camus o mejor aún del fanático de la pulcritud: Shaka - quien fuera que haya llegado primero - con algo de colorido. El proyectil multicolor acertó en su cara, aunque tuve un error de apreciación con la estatura esperada, pensaba atinarle a los ojos para bombardearlo con otros sucios proyectiles dirigidos precautoriamente a su larga melena, no obstante debido a la inesperada diferencia de complexión el daño inducido fue un poco más abajo.

- Ahh, pero ¿qué….? - ya había empezado a exclamar mi triunfal broma, cuando suprimo de tajo mi risa al darme cuenta de mi pifia.

- A…Aioros - nunca había sido puntual en su vida, así que era la última persona que esperaba ver - Perdón… es sólo …. es que….es decir....que no creí que fueras tú quien... - no atino a disculparme coherentemente, así que busco rápidamente una servilleta la cual te ofrezco sintiéndome tan avergonzado por mi involuntaria osadía. Después de lo que hubo pasado entre ambos nunca más me permití tener ningún tipo de camaradería soez con el guardián de la Novena Casa y ahora esto.

- No te preocupes, déjalo así - aunque por un momento no logro descifrar si tu expresión denota seriedad temo que te hayas molestado. Mi pesar aumenta por culpa de mi maldito ego al ilusionarme con un dejo de tristeza en tu semblante al instante que escuchaste que no eras mi presa original en este jueguito mal terminado. Estaba claro que eso no era posible ¿o sí? - Llegué antes de lo previsto para saber si necesitabas algo de ayuda. Como el otro día te encontré demasiado atareado y sabiendo que te esforzarías en ser el buen anfitrión que conocemos, me dije que quizás podrías necesitar una mano amiga y pues aquí me tienes, a tu entera disposición.

- Nunca cambiarás, Aioros, siempre atento, y te lo agradezco pero ya ves que no era necesaria tu preocupación, ya estoy por terminar, sólo falta rellenar estos pastelillos para meterlos al horno y eso sería todo – a excepción de mi persona que justamente en ese preciso momento me doy cuenta que estoy semidesnudo frente a mi objeto del deseo. En resumen, experimento el peor escenario posible para mis múltiples intentos de represión imaginativa. Así que apuré mis movimientos para salir corriendo a ponerme algo encima. Siempre es preferible no jugar con la tentación porque – a excepción de unos cuantos inmunes - con ésta invariablemente saldremos perdedores.

Sin embargo, el rato que estuve obligado a pasarlo junto a tí – consciente de mi condición de stripper barato - me pareció una eternidad por la incómoda y maldita costumbre mía de ser un auténtico libro abierto contigo, lamentablemente para mí, este acto solamente se presenta cuando no lo deseo, y cuanto más me resisto, cuanto más se plasma en mi cara todo lo que siento, la cual en estos momentos bien podría competir con la careta que distingue a la tragedia en el arte teatral. Ansiedad pura y extrema.

-Shura – me cuesta levantar la mirada, y cuando al fin decido hacerlo mi vista se oscurece de repente para enseguida escuchar tu alegres risotadas. Limpio lentamente la masa dulce y pegajosa de mi rostro, para ver que estás inclinado sobre la mesa, conteniendo con tu mano el dolor de tu estómago provocado por tanta agitación. Intentas decir algo pero tu risa te lo impide, hasta que logras calmarte un poco aunque sin dejar de reír del todo.

- Eres un caso perdido – empiezas a retarme – Siempre te tomas todo demasiado en serio. No deberías exagerar tu deseo de controlarlo todo sin ni siquiera darte el permiso para relajarte. Créeme, pasará el tiempo rápidamente y al final terminarás arrepintiéndote de no haber hecho algo que...

Justo en el blanco.

- ¿Decías algo? – hago sorna de su perorata – No entendí muy bien porque estabas hablando con algo en tu boca – sonrío y me devuelves una sonrisa fruncida, como de quien no puede evitarla del todo. Siendo esto el detonante para que proyectiles de diversos tamaños, colores y sabores comenzaran a surcar por todos lo rincones de la cocina.

La inevitable falta de municiones acaba por terminar esta dulce contienda, dando por resultado unos guerreros tirados sobre la grava, cubiertos de caramelo y al menos en lo que respecta a nuestra confianza, siento que se recuperó completamente. Por mi parte hubiera continuado relajado junto a ti, sin embargo tenía una reunión en puerta, además de una cocina desastrosa, la cual gracias a tu ayuda quedó reluciente en un santiamén. Seguía el turno de nuestro aseo, en el que tú pretendías ir hasta tu Templo para hacer lo propio, pero yo te convencí de lo innecesario de esta acción – fruto de mi arraigada tendencia a ser práctico - obviando que tu condición de invitado me obliga corresponder a este servicio. Así que te guié hasta mis aposentos para que te lavaras y escogieras alguna vestimenta de tu agrado, no pensando que hubiera algún problema con ello ya que somos casi de la misma complexión. Entraste al baño y yo me quedé esperando mi turno, me senté a la orilla de la cama y vi tu camisa en el respaldo de una silla cercana, la tomé y aprecié el delicioso aroma que siempre te acompaña - suavemente mezclado con el azúcar de certeras municiones – provocando la atracción demandante que ejerces sobre mí de un tiempo para acá.

Cualquiera podría ver mi lucha interna externada en los ojos y puños fuertemente cerrados, la respiración levemente descompasada y ese placentero hormigueo en la parte baja de mi abdomen. En mi delirio, llegué a percibir que tu aroma tomaba una fuerza penetrante, y comencé a frotar suavemente mi mano derecha contra mi excitado miembro, sosteniendo con la otra extremidad a tu camiseta - actuando como substitución de mi ansiado sujeto – que comencé a elevar y bajar a lo largo de mi pecho hasta estrujarla sobre mi cara. Tarde me di cuenta de mi falta de discreción – incluso aunque percibía cada vez más y más intensamente tu aroma no conseguí detenerme – hasta que abrí los ojos para ver aterrado que permanecías junto a mí observando mi vergonzoso espectáculo.

Mi primera reacción fue levantarme, pero tu mano fuertemente aferrada a mi brazo ofrece el freno necesario a mi huida y aunque trato de escapar una vez más, tu mirada escrutadora y firme me da el empuje para hablar y tratar de explicar lo inexplicable, pero para mi desconcierto conviertes este primer paso en una mayor confusión al rozar tus labios a mi boca seca, para en seguida retirarte un poco permitiéndome contemplar tu rostro - tan cercano al mío – que me incita a corresponder a esa boca deseosa de besos, perderme en esos ojos vibrantes de incertidumbre y mordisquear esas mejillas arreboladas por la timidez.

Tomo tu nuca para arremeter una deliciosa caricia a tus suaves y cálidos labios, siendo éstos lenta y profundamente saboreados. Entonces envueltos en este vaivén de placenteras sensaciones atrapadas en el vértigo de nuestros alientos entremezclados, nuestras manos - antes torpes y trémulas – por fin se atreven a recorrer frenéticas la piel expuesta, y no conformes con esto apartan cualquier estorbo que impida el pleno contacto de ésta. Así terminamos tumbados sobre el tapete, desnudos y anhelantes de mayores complicidades. No obstante, aún estando cogidos por esta ávida necesidad - fuertemente reprimida anteriormente y ahora siendo liberada tan gratamente - ni por un segundo me pasa desapercibida la tentativa de control que pretendes realizar sobre mi persona. Lo que en un principio era ternura y retraimiento se fue convirtiendo de a poco en el más puro y llano deseo de dominio, claramente manifestados en líneas ardientes que queman la dermis de la espalda y brazos, en agarres poderosos con el único objetivo de alterar aún más la ya desbordante excitación, llegando a un estado de instinto meramente animal. Aunque todo esto llegó a un punto de equiparable dimensión entre ambos, ninguno de los dos queriendo ceder, pero hubo un instante de distracción de tu parte, la cual aproveché agenciándome de tus brazos para así quedar encima de ti, resultando así como el vencedor de tan primitiva lucha.

Busco tu boca una vez más, pero tu orgullo lastimado rechaza mis aproximaciones, aún derrotado te niegas a rendirte del todo, pero esto no me intimida y continúo con mi cometido, logrando de a poco alcanzar tu boca que todavía emite gemidos de reclamación.

Entonces escuchamos el sonido de próximos pasos, para en seguida posicionarnos en tensa guardia y salir despavoridos a recoger las prendas que vestíamos, – tú tomaste la toalla y yo me apuré a ponerme mi oscura prenda veraniega – entraste al baño, mientras yo trato de parecer lo más normal posible.

- Hola Shura – casi me fui para atrás al ver que el primer invitado era nada más ni nada menos que tu hermano – oye, llevo rato buscando a Aioros para avisarle que lo requiere el Patriarca de manera urgente y no lo encuentro en ninguna parte ¿Lo has visto?

- Eh...no... – miento con verdadera desfachatez.

- Aioria aquí estoy – al mismo tiempo se escucha tu voz apagada desde el interior de mi baño. Cubro mi cara con una mano ante la inminente suspicacia latente que sé perfectamente aparecerá cuando el ojo observador de Aioria nos vea juntos y ate cabos, y no es que Aioros sea así de estúpido, su error es que siempre actúa con la convicción de un optimista sin remedio en cualquier situación. Por mi parte prefiero valorar la discreción , incluso si el Patriarca me está buscando desesperadamente.

Sales apurado sin siquiera darte el tiempo para remojar un poco tu cabello, para disimular tu reciente baño. El entrenado ojo del gato vió cada uno de nuestras reacciones y sólo tuvo que sumar dos mas dos para comprenderlo todo. Sonriendo de oreja a oreja, meneó un dedo acusador de mí hacia ti y viceversa. Entonces se abalanzó hacia nosotros para abrazarnos – sin dejar de saltar y gritar en el interín – efusivamente. En seguida nos bombardeó con las preguntas de rigor para tales ocasiones - ¿Desde cuando están juntos? ¿Porqué no me lo dijeron? Bueno, yo siempre supe que terminarían juntos…..Entonces aquellos ruidos de la otra noche ¿Eran ustedes?....

- ¿Qué?.... no, cálmate Aioria, mira, te lo explicaremos después que termine la reunión – veo que es necesario, antes que nada, hablar largo y tendido con el centauro – pero necesitamos que nos hagas un favor. Asientes y aunque te ves dispuesto a hacerlo de buena gana, estoy seguro que tu impetuosidad podría echarlo todo a perder.

- Nos gustaría que esto quedara entre nosotros - noto el recelo de ambos y aclaro aún más - Lo primordial en estos momentos es terminar de una vez todo lo referente al curso.

- Como quieras - lanzas una mirada rápida a tu hermano que aprovechando nuestra charla, se vistió rápidamente para en seguida salir apresurado hacia la entrevista con el Patriarca, despidiéndose distraídamente, sin levantar la mirada hacia ninguno de los dos. Y aunque no me gustó nada que te fueras de tal forma, no pude evitarlo. Gradualmente comenzaron a llegar los invitados - ahora sí, de la manera reconocida - y no me quedó más remedio que concentrarme en la reunión. Regresaste cuando ya estábamos en plena discusión y no hubo manera de acercarme a ti durante toda la jornada.

Y para empeorarlo aún más, si bien, técnicamente el león no mencionó nada directamente, estuvo durante toda la noche lanzando indirectas a diestra y siniestra sobre el novedoso y al parecer muy divertido descubrimiento. Durante los siguientes días el panorama no mejoró en lo más mínimo, y aunque el león tuvo algo de culpa sin saberlo tengo que reconocer que él mismo fue quien nos reconcilió.

Pero esa es otra historia aparte….

Vuelvo al presente para reírme un poco y aunque por lo regular no hablo a solas, se me escapa sutilmente la siguiente exclamación: Ay, Aioria - riéndome aún más fuerte.

- Oye, me desaparezco algunos días y en vez de que te encuentre suspirando por mí, te sorprendo murmurando el nombre de mi hermano - dice una voz aterciopelada y tan querida por mí.

- ¿Aioros?! - volteo para descubrirte cómodamente sentado en la poltrona a mis espaldas.

- Así está mejor - ronroneas juguetón. - Cállate y mejor bésame. - digo ignorando tu broma. Te acercas sonriendo e intercambiamos caricias, amoldándonos rápidamente el uno al otro. Hasta que el viento en conjunto con la precipitación - que arrecian en la misma proporción - nos arruina la voluptuosidad creciente, me levanto del sillón para cerrar el ventanal, y admiro un momento la fuerza del temporal recordando tu ausencia de los últimos días.

- Y, ¿cómo te fue en estos días? - trato de investigar sobre tu misión secreta, esperando no encontrar algún tipo de plan ideado por nuestros superiores para mantenernos ocupados durante las vacaciones, mientras nos acomodamos confortablemente ahora en el más amplio sofá.

-Muy bien, de hecho excelentemente - dices intrigante. - ¿Y? - te apuro a soltarlo todo.

- Shura te daré un consejo: no deberías creer todo lo que oyes y mucho menos si la información proviene de Shaka - empiezas a impacientarme, hecho que sólo tú logras.

-¿Entonces qué estuviste haciendo todos estos días? - sigo sin creer lo que dices. - Estaba alistando mi regalo para nuestro aniversario. Ya que al ser el quinto, supuse que no nos caería nada mal hacer algo especial.

Me quedé helado, ya que yo no me esforcé por hacer de este día algo diferente a lo que siempre hemos realizado y considerando que es la segunda ocasión que lo recuerdas - sin que en ocasiones anteriores me haya importado demasiado este hecho - debe ser realmente algo bueno. Por eso trato de excusarme por mi falta de dedicación para esta celebración. Pero me demuestras con tus caricias que tampoco te importa en demasía.

- No te preocupes, éste es un regalo para ambos - ahora sí que no alcanzo a comprender nada - Es una técnica que aprendí y que pretendo enseñarte ahora mismo - dices con una sonrisa radiante dibujada en tu apuesto rostro.
- Ya sé lo que es - digo seguro de mi respuesta - te aprendiste al revés y al derecho todas las posiciones del Kamasutra.

- No, para llevar a cabo esta técnica no importa la posición - empiezas a quitarme los pantalones y la prenda interior - Pero como ésta vez va a ser tu primicia aplicando la A……., te recomiendo que cuando llegue tu turno te quedes sentado.

- Bonito nombre…. - aquí empezamos la exploración ansiosa de nuestros cuerpos, valiéndonos de experimentados besos, inquietos dedos, juguetonas lenguas y demás herramientas para lograr dar salida a nuestro libido escondido en cada rincón de nuestra piel.

Envolví con mi mano tu falo erecto, y observé que estabas preparado para que yo lo tragara de una sola vez, el verlo tan antojable como estaba - de un tono casi de oscuro carmesí, grueso, cubierto de palpitantes y resaltadas venas - el mío propio empezó a necesitar su tanda de atenciones, que intente calmar con el burdo contacto que me proporciona la rugosa textura que siento bajo mi excitado miembro. Instantes después le dedico mi entera atención al tuyo, ofreciéndole las caricias que mi lengua efectúa sabiamente y que te causan el mayor placer. Sé que estás próximo a largar tu aprisionada ambrosia, porque levantas tu cabeza, dejándote llevar por los involuntarios movimientos de vaivén, hasta que empiezas a gemir con mayor ímpetu, entonces hago la última y más poderosa libación, justo lo suficiente para que consigas tu clímax . Me aparto un poco y me alisto a sentir el cálido y viscoso líquido… espero un poco más, pero nunca aparece la esperada eyaculación.

Volteo a ver tu cara que parece una ilusión que contiene la más pura satisfacción que jamás haya visto, te encuentras apoyado sobre el respaldo, tienes los ojos cerrados y meces tu cabeza lentamente a los lados todavía experimentando éxtasis, que se expresa en tu cuerpo como enrojecimiento de tus pómulos, cuello y pecho que se contrae arrítmicamente a consecuencia de tu respiración entrecortada. Cuando veo que te has repuesto un poco más te pregunto: ¿Ésa es la dichosa técnica de A…..? - indago incrédulo por su simpleza.

- No parece tan difícil - digo con sobrada marrullería.

- Ah, ¿si? - me dices abalanzándote con ardoroso arrebato hacia a mí que me quedo sorprendido por tu veloz recuperación del casi consumado trance pasional, al menos es lo que me parece en la forma que siempre supe que finalizaba - Entonces demuéstramelo y dame todo lo que tienes - me incitas murmurando a mi oído este ardoroso mandato.

Te alzo y acomodo a lo largo del amplio diván, para entregarnos profundas caricias que masajean nuestros músculos, devolviéndoles así el poderoso frenesí original. Te posicioné cuando sentí próxima la dilatación de mi miembro viril y comencé por introducirme lentamente en tu demandada entrada, previamente resguardada con aceites aromáticos. En cuanto advierto que estás perfectamente embonado, te tomo fuertemente de la cintura, iniciando la cadenciosas sacudidas de las embestidas que progresivamente se vuelven instintivas.

Tú atiendes tu propia urgencia, exhalando fuertemente cuando terminas tu segundo pináculo en este día, reponiéndote asombrosamente rápido para aleccionarme en mis intentos de represión tan lastimosamente insostenibles. Observo con ternura que haces esfuerzos por no hacer movimientos bruscos, temiendo violentarme en mis pretensiones de censura. Difícilmente alcanzo la contención completa, pero la consigo entre roncos jadeos, experimentando así éste primer y doloroso espasmo en mi bajo vientre, que se transforma de golpe en múltiples ondas de el más puro deleite, que me tornan a un estado de completa perfección que se incrementa a límites insospechados. Me derrumbo exánime encima tuyo, pasmado aún de la tremenda experiencia vivida.

La exigua luz que entra por el ventanal me permite admirar por un momento tu cuerpo bellamente delineado por una fina capa de sudor, que me regala esta maravillosa visión en nuestro aniversario.

- ¿Te gustó mi regalo? – lo preguntas seriamente y comprendo que tu consulta va más allá del simple hecho de dos cuerpos convulsionados de pasión. Pero mi cuerpo empieza a despertarse por tu sensual cercanía y me abstengo de contestarte de igual forma.

- Tengo toda mi vida para convencerte de mi completo agrado, pero quiero aprovechar toda esta noche para demostrarte cuánto te lo agradezco – concluyo con renovadas ansias por satisfacer.


FIN

________________________________
Notas finales: esta técnica existe, es en serio y se supone que Shaka fué el maestro de Aioros en ésta, pero por el tiempo ya no pude ahondar en esto u.u y así lo dejé....
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
5thwitch
Publicado: Mar Oct 09, 2007 5:02 pm Responder citando
Seiya Fan Seiya Fan
Registrado: 24 Jul 2007 Mensajes: 28 Ubicación: Italia

Magnifico! pero ya lo leì en SSy ;)
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Visitar sitio web del autor
Ice-Spirit
Publicado: Sab Oct 13, 2007 6:42 pm Responder citando
Seiya Delirante en Potencia Seiya Delirante en Potencia
Registrado: 28 Jun 2007 Mensajes: 4027 Ubicación: Esquina de Larco con La Marina, Haciendole 'cosas' a Anhell jajajajaj XD Reputación: 838.6
votos: 1

Babas Babas Babas Babas Babas Babas Babas Babas Babas Babas Babas Babas

Lo siento, mi mente no da mas que para eso x_D, pero me encanto el fic

EDIT: Pasé y te desactivé la firma. iri.
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
yagi
Publicado: Lun Oct 22, 2007 11:38 am Responder citando
Shura de Capricornio Shura de Capricornio
Registrado: 13 Jul 2007 Mensajes: 1688 Ubicación: Dome Regia Reputación: 460.2
votos: 1

5thwitch: y lo volviste a leer??!! o.o... XDD pues te lo agradezco doblemente ^^

Ice: bueno, eso fue muy ilustrativo XD aunque ya me dijeron que eso no era lemon XP que apenas llegaba al lime, pero por ser mi primera vez que escribo ese tema pues a mí me parece que es la misma gata, aunque menos revolcada...XD Es todo tuyo el fic, Ice.
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Hawkflown
Publicado: Jue Nov 15, 2007 2:58 pm Responder citando
Seiya Delirante Agudo Seiya Delirante Agudo
Registrado: 06 Jul 2007 Mensajes: 1037 Ubicación: Llevando a los gatos al monte ¿? xD Reputación: 12.7

¡¡¡¡¡SHURA SEME!!!!! Gato 9 Gato 9 Gato 9 Que pena, no lo había leído y no tengo cara... pero bueno... más vale tarde que nunca, te agradezco por participaren el concurso y ya te doy tú condecoración ^^



Sobre el fic: *¬* ¡¡¡Que fic, Yagi!!! El principio me intrigo mucho, ni se porque xD Supongo porque nunca había leído algo así, es decir... algo como lo que tú escribiste *no se como describirlo jaja* Pero eso no quita el hecho de que me haya gustado, es más, lo amplifica. La naración fue única, se percibe tu estilo muy bien, es detallada y Shura ha quedado... tan Shura *¬*

Me gustó mucho las partes de la cocina, creo que fue lo que más me gusto del fic =D, me imagino la cara del español al ver al griego: Gato 5 jajaja, ¡genial! El lime/lemon, no le veo la diferencia tampoco, fue estupendo y no digas que va a ser el último ._. tienes mucho talento y quisiera leer más ^_^ Aioria entrometido, esos gatos si que están en todas partes xD

Ya me voy, me tengo que tomar mis pastillas "anti-caprinas", es que estoy en mis días caprinos y después no me controlo ;D De nuevo muchas gracias, y felicitaciones por un trabajo muy bien hecho

Hawk

Psd: Por cierto... cuando Shura dice "el domingo es sagrado para mí"... ¿hace alusión a una causa en especial? Es que tengo una sospechita ^^[/url]
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Enviar email MSN Messenger
yagi
Publicado: Vie Nov 16, 2007 6:07 pm Responder citando
Shura de Capricornio Shura de Capricornio
Registrado: 13 Jul 2007 Mensajes: 1688 Ubicación: Dome Regia Reputación: 460.2
votos: 1

O.o? Pero ya me habías entregado la condecoración *aunque no me molesta* ya tengo dos XDDD ahh! pues acabas de dar en el clavo, mi estilo para escribir es indescriptiblemente raro XDDDD... seh... ._.

Me siento extraña cuando dicen que Shura es tal cual como lo imaginan, a mi me pareciera que todavía le falta algo, que en realidad no sé que sea, pero supongo que en los siguientes trabajos me daré cuenta, tengo dos fics pendientes, pero estoy atorada u.u... en uno porque la pareja no es Aioros ._.' y el otro porque es medio denso (no, no hay dark lemon, ni shota, ni sadomasoquismo) es más bien pesimista. ¿otro lemon? dame tiempo para imaginarme una historia decente...y a ver si se entromete lo shenshual XD

Y con respecto a esa frase que menciona Shura, pues yo solamente la puse como para que no pasara más tiempo innecesario, lo toma como un día sin responsabilidades, un día sólo para él. o.o ¿qué era lo que sospechabas? me dejas intrigada...y dices que no tienes imaginación, je...

Gracias, Hawk n.n
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Hawkflown
Publicado: Vie Dic 28, 2007 10:12 pm Responder citando
Seiya Delirante Agudo Seiya Delirante Agudo
Registrado: 06 Jul 2007 Mensajes: 1037 Ubicación: Llevando a los gatos al monte ¿? xD Reputación: 12.7

Timido ¡Es que soy TAAAN despistado! ._. En ese caso... ya que tienes dos condecoraciones... ¡¡devuélveme una, que no se hacen solas!! *Hawk correteando a Yagi por todo el foro XD* Nah, es broma ^-^

Mmm... tal vez te sientas extrañada, porque no logras tenerlo tal y como tú imaginas a Shura, ¿ne? Porque ya no se ni lo que digo xDl, es decir, todos tenemos un punto de vista diferente de los personajes y tú quieres usar ¿? a Shura al 110% pero ves que no te conformas con eso, creo que es el sentido de auto-superación lo que es algo muy bueno =D Pero no le hagas casos a las incoherencias de este caprino

Sobre la frase, ¿o.o? Pues como sabes, Shura es español... y pensé *en mi retorcida mente xD* que por eso tendría algo con la religión católica, ya sabes, los domingos son días sagrados para nosotros... ¿o eran los sábados? xD Por eso lo relacione, como Hyoga, pero ves que las cabras se me fueron al monte... estoy completamente loco.

Sayo, cuídate *.* Gato 16
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Enviar email MSN Messenger

Mostrar mensajes de anteriores:  

Todas las horas son GMT - 3 Horas
Página 1 de 1
Publicar nuevo tema

Cambiar a:  

Puede publicar nuevos temas en este foro
No puede responder a temas en este foro
No puede editar sus mensajes en este foro
No puede borrar sus mensajes en este foro
No puede votar en encuestas en este foro
 

¿Quieres crear un foro gratis como este? foro gratis