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<  Yaoi Bronceado   ~  Ingrato amor (Shiryu x Hyoga) song fic

Kaori Subaru
Publicado: Dom Jul 08, 2007 9:04 pm Responder citando
Seiya Obsesionado Seiya Obsesionado
Registrado: 26 Jun 2007 Mensajes: 169 Ubicación: Entre la Tierra y las estrellas ^^

¡¡¡Happy days!! Bien... ¿k decir? estaba buscando en el turbulento mar de mis ideas, una k me permitiera hacer un fic más o menos pasable para estos dos niños lindos *O*
Ok no me demoro más, y no les hago perder más su tiempo, y aquí les dejo este fic k fue especialmente realizado para el ficsoton Hyoga Shyriu del Foro Saint Sella yaoi
xoxo
Kaori

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El pequeño rayo de sol que se filtraba a través de las cortinas golpeó suavemente su rostro. Hyoga apretó los ojos con fuerza y se tapó la cara con las colchas. Él no era de esas personas a las que les gustaba dormir hasta tarde, sin embargo, ese era uno de los días en los que el Cisne no quería poner ni un solo pie fuera de su cama.
Fue levantándose a eso de las tres de la tarde, y después de ducharse y cambiarse salió a buscar algo de comer, porque a decir verdad, ya tenía bastante hambre.
Notó que el Templo estaba demasiado silencioso o una de dos Camus no estaba, o estaba en el mismo trance que él.
Entró en la amplia y blanca cocina del Templo y allí halló la respuesta. Sobre la mesa había una pequeña nota, la letra era de su maestro.

Hyoga:
Te dejo preparado el desyuno en la nevera.
Te veré a la hora de la cena.
Atte. Camus


Abrió el refrigerador, y sacó la olla con la comida. Se dispuso a calentarlo y encendió la hornilla.
--Fuego... Ikki--dio un largo suspiro.
No podía evitar pensar en él. Era algo más fuerte que su voluntad por aislar al Fénix de sus pensamientos. Sabía de sobra que penetrar en el corazón de ese hombre era casi imposible. sin embargo, él una y otra vez, como adherido en su cabeza y en su corazón a todo momento.
De pronto, un penetrante olor sacudió las finas aletas de su nariz . La comida había quedado reducida a cenizas.
--¡¡Valla!! ¡¡Esto me pasa sólo a mí!!--se dijo entre resignado y divertido, observando la aforme masa que se pegaba al fondo de la olla.
Dejó el traste remojando en agua jabonosa y buscó en una de las alacenas una caja de cereal. Se sentó y se dispuso a comer. De nuevo él... ¿Habría alguna manera para llamar su atención? Parecía tan misterioso, tan frío, tan indiferente, tan.... ¡tan atractivo! Entre más defectos le intentaba buscar, más razones para desearlo encontraba.


<div align="center">¿Qué me obliga a quererte vida mía?
¿Qué me hace sufrir si no me miras?
¿Dime qué?
Cuando sé que de mí, no quieres nada,
Cuando sé que mis ojos, se te olvidan...
</div>

Él siempre se mantenía a raya de todo lo que acontecía a su alrededor, excepto de una cosa, de Shun, él era el único que podía interesarlo por más de dos minutos. Huraño como era, tampoco tenía muchos amigos, sólo hablaba continuamente con dos personas: Shaka y Shiryu.
Sin duda no tenía un acercamiento muy grande con el caballero dorado de Virgo, pero si con el Dragón.
De repente, una idea vino a su cabeza, una gran idea según lo pensó él. Podría intentar darle celos a Ikki con Shiryu, y cuando él viera que no estaría esperándolo para siempre, tal vez pudiera reaccionar al fin. Era un arma de dos filos, no deseaba por ningún motivo lastimar a su amigo, pero el amor que sentía por Ikki, era aún más fuerte que su sentido de la razón.
Lo pensó en silencio mientras terminaba el plato con cereal, leche y fruta. Cuando terminó de comer, dejó el plato sobre la tarja y sin pensarlo ni un minuto más, salió del Templo de Acuario y se enfiló cuesta abajo. No paró hasta llegar al Palacio de Libra y sin pensarlo dos veces entró.
--Hola... ¿Shiryu?--lo llamó.
El Dragón se encontraba en la estancia del Templo leyendo un libro. Su maestro brillaba por su ausencia, ya que desde que la vida les fue devuelta, él deseaba recompensar a Shion por todos esos años de ausencia.
Shiryu se levantó del diván de mimbre al escuchar la voz de su amigo.
--¡Hola Hyoga! ¿qué te trae por aquí?
--Nada en especial, mi maestro no está y la verdad, me gustaría pasar un tiempo contigo... claro, si no estás muy ocupado.
--¡¡Claro, me encantará!! pasa por favor ¿te ofrezco algo de beber?
--Si, muchas gracias, alguna bebida helada con fresas.
Ambos jóvenes ingresaron en la lujosa estancia del Templo y el Dragón se dirigió a preparar las bebidas.
No podía esconder su alegría. Tener al Cisne cerca lo ponía de excelente humor. Había callado por muchos años ese sentimiento que el rubio le despertaba ¿Debería seguir haciéndolo? Tenía miedo de perder a Hyoga. Antes que nada eran amigos... no quería equivocarse pero... sintió enrojecer de pronto.
--Esa es la evidencia Shiryu--se dijo al tiempo que sacaba del congelador una hielera.

<div align="center">¿Quién te lleva tan lejos de mí vida?
¿Quién te tiene llorando en agonía?
¿Dime quién?...
</div>

Llevó la charola con los dos vasos a la estancia donde le esperaba Hyoga, y la colocó sobre una mesita de centro.
--Aquí están las bebidas--dijo Shiryu extendiéndole un vaso.
--Qué bien, gracias.
Tomaron las bebidas casi al mismo tiempo. Sus miradas se cruzaron.
El corazón del joven de larga cabellera se aceleró, y el rubio pensó que sería un buen momento. El tiempo ideal... la oportunidad esperada.
El Cisne se levantó del pequeño taburete donde había tomado asiente, y se acercó a Shiryu, sus ojos reflejaban falsa timidez. Tomó un mechón de largo oscuro cabello. Notó que el Dragón le miraba con ojos expectantes, y fue él quien se aventuró a depositar un suave beso en los entreabiertos labios del rubio siberiano. No fue un contacto apasionado, más bien iba cargado de cierta timidez. cuando se separaron después de unos minutos, se abrazaron con fuerza. Shiryu sin poder creer que tenía a Hyoga a su lado, después de besarlo. El rubio se apretó contra el cuerpo de su amigo. Se sentía desfallecer, recién había reaccionado pero ya era tarde para dar la vuelta hacía atrás.
De improviso entró el Fénix, y no pudo ver a aquel par abrazarse con fuerza.
--Hola Shiryu--dijo interrumpiendo totalmente aquel momento.
Ambos se separaron.
--Lo siento, no era mi intención interrumpir.
El corazón de Hyoga comenzó a palpitar con fuerza tremenda al ver a ese hombre. Quiso ver sus reacciones. Observó con tristeza que no habían cambiado mucho, sólo le dedicó un par de miradas más de lo normal.
La verdad era que el Fénix pasaba por una situación muy similar a la del Cisne... lo malo para él, que el dueño de los pensamientos de Ikki ''el inalcanzable'' era otro inalcanzable Shaka de Virgo. Amándolo en silencio desde esa primera vez, siendo el amigo que siempre quiere ser algo más, estando a su lado, a pesar de saber que no podría entrar nunca en el corazón de aquel ángel.


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Los días en Grecia morían con espartana lentitud, aún así el tiempo no se detenía. Desde aquella tarde habían transcurrido tres meses. No era mucho, ni era poco, era suficiente.
Hyoga y Shiryu seguían juntos. Lo malo era que el Cisne no olvidaba ni por un momento a Ikki. Presente siempre a todo momento... fuese cual fuese.
Esa tarde, Shiryu había tenido que salir de improviso, y el joven rubio se encontraba esperando su regreso. De pronto, como una tromba furiosa apareció Ikki.
--¿Y Shiryu?-preguntó.
--No lo sé, yo acabo de llegar.
Aquel día, el Fénix estaba furioso. Había descubierto que Shaka mantenía una relación con Aioria... nunca posaría sus celestes ojos sobre él... el afortunado en tener su amor había sido el león dorado... él no.
Así que sin pensarlo dos veces, buscó y encontró una manera para sacar toda esa frustración de su alma... sentimientos que lo atormentaban.
Levantó al rubio con brusquedad y lo besó con fuerza... con coraje.
Hyoga buscó la resistencia. No podía ser tan fácil.
--N... no Ikki... esto...
--¡¡¡Cállate!!! ¡¡¿acaso crees que no me he dado cuenta de la manera en que me miras?!!
Volvió a besarlo y lo desnudó con salvajismo, para hacerle el amor de la misma manera.
Cuando el acto concluyó, Ikki simplemente se levantó y se vistió. Hyoga aún jadeaba tendido sobre la alfombra persa de la estancia del Templo de Libra.
--¿A donde vas?--preguntó viendo que el hombre de la melena azulada se disponía a irse.
Él giró y lo miró con una sonrisa en los labios.
--No es de tu incumbencia, pero si te interesa tanto, te diré que voy a Virgo.
El rubio palideció--¿A... Virgo? pero... ¿a qué?
--Bueno, bueno. Tuvimos sexo, pero eso no te da derecho sobre mí, nunca te prometí nada, además yo estoy enamorado de Shaka.
Estas palabras fueron como un balde de agua fría para el joven rubio.... ¿Enamorado de Shaka?.... eso quería decir que... no significó nada para él.
El Fénix no dijo más y salió del Palacio de Libra.
Hyoga comenzó a vestirse con lentitud. Había sido sólo un instrumento.... pero él había buscado eso, el culpable no había sido Ikki, sino él.
Minutos después, entró Shiryu. él le miró con entrar, mientras de sus ojos amenazaban con comenzar a fluir abundantes lágrimas.
Tenía que decirle todo.... no podía ocultar esa verdad por más tiempo... él no se lo merecía.
--Shiryu...--lo llamó con voz temblorosa.
--Si ¿qué pasa Hyoga?--respondió él con una sonrisa.
--Yo... sólo soy egoísta y... espero que algún día puedas perdonarme... Ese día... que nos besamos... sólo buscaba la forma de que Ikki se fijara en mí... hoy él me dijo que nunca iba a quererme, porque estaba enamorado de alguien más.
El Dragón se quedó petrificado... ¿era... verdad? Esas palabras saliendo de la garganta del hombre al que amaba... lo utilizó... sólo eso... un instrumento.
--¡¡Vaya!! ¡¡El idiota de Shiryu creyó en ti!! ¡¡¿no es gracioso?!!
--En serio Shiryu perdóname...
--¡¡Cállate!! Ese día... tú viniste aquí y me besaste porque querías que Ikki sintiera celos... y yo... yo te besé porque en verdad lo sentía... te amaba sinceramente y tú... sólo jugaste conmigo--dejó caer su cuerpo sobre un sillón--¡Vete!--exigió sin mirarle.
Hyoga salió corriendo. Había herido a un ser extraordinario por una tontería... por su ego estúpido.

<div align="center"> Ingrato amor, mal corazón
Tú fuiste quién, quién me enamoró,
Ingrato amor, mal corazón,
Y fuiste tú quién me dejó...
</div>


No se detuvo ni un segunda, hasta llegar al Palacio de Acuario. Cuando llegó, se encerró en su habitación. Lloraba como nunca, estaba inconsolable. Ese rostro tan conocido, tan querido, había pasado vertiginosamente de un semblante amable, a un de total desprecio hacía su persona... fue su culpa... fue cruel con él.
Comenzó a pensar en esa sensación de vacío. Ikki... él no lo quería... ni lo haría nunca.
Intentaba en vano hallarse dentro de un oscuro laberinto de emociones en el cual vagaba.
Las lágrimas fluían continua e involuntariamente de sus orbes celestes. No paraba el llanto, su dolor era grande, pero... ¿y el de Shiryu? ¿Cómo se encontraría él?
De improviso, Camus entró en la oscura habitación y el rubio se limpió bruscamente las lágrimas con la manga de su camisa.
--¿Hyoga no vas a venir a cenar?
--N.. no maestro... gracias... es que... no tengo hambre.
De inmediato, el acuariano notó que la actitud de su pupilo no era normal. Así que se acercó a la ventana donde él se hallaba sentado.
--¿Qué tienes Hyoga?
--Nada maestro-fingió serenidad.
--Anda, dime qué es lo que te pasa--el único que podía derretir las frías aristas de Camus de Acuario, era sin duda su joven alumno.
El Cisne lo miró y se echó a llorar acurrucado en su pecho. Camus nada dijo, sólo lo abrazó con fuerza.
Lloró y lloró, hasta que sintió que podía secarse por dentro y un poco más tranquilo le contó a su maestro todo lo ocurrido.
--No puedes hacer nada, soplo te resta esperar... esperar a que Shiryu encuentre el perdón en su corazón.... hiciste mal, pero somos seres humanos, no estamos exentos de equivocarnos, ni de lastimar a los demás. Estoy seguro de que las cosas se arreglaran.
Aquella noche, Hyoga se metió en la cama con el remordimiento carcomiendo su conciencia. Entre sus recuerdos aún podía oler el sudor de aquella piel, podía escuchar su respiración entrecortada sobre su oído, sentir sus largos cabellos enredarse con los suyos y ver el amor en esos ojos...


<div align="center"> Ingrato amor ¿qué puedo hacer?
¿Qué puedo hacer para vivir?
Ingrato amor, no puedo más,
Te tengo que olvidar...
</div>

--¿Qué sentía realmente por Shiryu? ¿Había... algo más? ¿Tal vez en su afán por conquistar a Ikki, el dragón había ido colándose en su corazón.
--¡¡¿Entonces qué hice?!!--dijo levantándose de golpe de la cama--¿Cómo le explico?
No se había dado cuenta...
Tú viniste aquí y me besaste porque querías que Ikki sintiera celos y yo... yo te besé porque en verdad lo sentía...--Perdóname Shiryu... no me daba cuenta... sólo espero que... todavía no sea demasiado tarde.
Ya era de madrugada, y la herida estaba demasiado fresca, prefirió esperar esa noche e intentar hablar con él mañana por la mañana.
Por fin había comprendido que el ''amor'' que sentía por Ikki, era sólo el deseo de su ego, un capricho para fortalecerlo. Siempre lo más difícil tiene un atractivo especialmente encantador. No se paró un momento para mirar que a un lado tenía a un hombre maravilloso. Más allá de su atractivo físico, era su persona la que lo había enamorado.

<div align="center"> Ven olvido, dame alivio
¡No puedo más!
Ven olvido, alivia mi dolor..
</div>

Durante toda la noche no consiguió pegar el ojo ni un solo momento. Se levantó de la cama, se bañó y vistió a toda velocidad a penas amaneció para ir con él... con Shiryu... deseando... esperanzando que todavía no fuese demasiado tarde.
Llegó a Libra con el corazón latiendo a mil.
--¡¡Shiryu!! ¡¡Shiryu!!
No hubo respuesta alguna.
--¡¡Shiryu!!
Tampoco.
De pronto, una puerta se oyó crujir. Dohko apareció medio adormilado y a medio vestir, mientras se tallaba los ojos.
--Shiryu no está Hyoga, se fue anoche a Cinco Picos, no me dijo nada, sólo dejó una nota.
--¿A... Cinco Picos?
--Si.
--Gracias.
Hyoga no esperó ni un minuto más y salió rumbo a China. no demoró demasiado en llegar.
el aire estaba cargado de un fuerte olor a hierba, flores y bambú.
Caminó presuroso hasta llegar a la vieja cabaña. La noche ya había caído. Llamó a la puerta y Sun-Rei apareció frente a él.
--Hola Sun-Rei... ¿donde está Shiryu?
--¡¡Hola Hyoga!! Shiryu está en la cascada.
El rubio no dijo más y se dirigió a la gran cascada.
Efectivamente, allí estaba él. El viento mecía su larga cabellera oscura.
--¡¡Shiryu!!--lo llamó
Él volteó mirándolo con desprecio.

<div align="center"> ¿Quién te puso tan dentro de mí vida?
¿Quién ató tu sonrisa al alma mía?
¿dime quién?
Cuando sé que de mí no quieres nada
Cuando sé que mis ojos se te olvidan...
</div>

--¿A qué viniste?
Se acercó tembloroso--Por favor... escúchame... yo... yo te quiero y...
--¡¡Mientes!! Los sentimientos no cambian de un día para otro, ayer me dijiste que me habías utilizado para que Ikki se fijara en ti ¿o qué? ¿acaso lo olvidaste?
--No... no se me olvida.... sé muy bien que hice muy mal pero... poco a poco fui enamorándome de ti sin darme cuenta y yo quisiera...
--¡¡Pues yo no quiero nada!! ¡¡Mataste mi amor Hyoga!!
--¿Así... lo crees?

<div align="center"> Ingrato amor, mal corazón
Tú fuiste quién, quién me enamoró
Ingrato amor, mal corazón
y fuiste tú quién me dejó
Ingrato amor ¿qué puedo hacer?
¿Qué puedo hacer para vivir?
Ingrato amor no puedo más
Te tengo que olvidar...
</div>

Los ojos del Dragón eran fríos, indiferentes... desconocidos.
--Te quiero fuera de mi vida ¿entiendes?
El Cisne bajó la mirada. Lo había ganado, él lo había construido.
--Si es por no molestarte.... desapareceré... si con eso tu estás tranquilo y eres feliz... lo acepto... hasta podría desaparecer... para siempre. Soy sincero esta vez... no miento... Te quiero.
Una pálida lágrima resbaló por su mejilla. Miró el cielo. Era tan hermoso, salpicado de estrellas rutilantes sólo un ruido, el de la cascada. Abrió los brazos y se dejó caer.
El Dragón reaccionó y lo sujetó de un brazo para evitar la fatal caída.
--¡¡¿Por qué hiciste eso?!!
--No quiero molestarte más... no podría vivir así.... sabiendo que me odias...
--Hyoga... no puedo perdonar lo que hiciste... me lastimaste... no te odio... las cosas no cambiaran... pero ya nada queda entre tú y yo. Fuiste egoísta y créeme no podría creer más en ti... ni una sola vez. Se acabó.

<div align="center"> Ven olvido, dame alivio
¡No puedo más!
Ven olvido, alivia... mi dolor. </div>



<div align="center"> ...:::..::*FIN*::..:::...</div>
Wuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa se terminó ni modo k le vamos a hacer ToT.... debo irme, espero k les haya gustado.
Un beso grande, y si me da tiempo, amenazo con volver.


xoxo
Kaori

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