Pegasus Fantasy
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<  Seiya Yaoi   ~  Intruso [Jaga x ¿Ikki? x Seiya]

Aphrodita
Publicado: Dom Ago 26, 2007 3:29 am Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3368 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 170
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Intruso


Aphrodita


¡Hola! Hace tiempo que tengo esta idea en la cabeza =) Hasta que salió a la luz xD. Para mejor comprensión del fic les recomiendo que vean la película de Elis en donde aparecen los Gosth Five. Jaga de Orión es quien combate al final con Ikki & Seiya, para refrescarles la memoria les dejo este link con la imagen de dicho Guerrero.

Jaga I

Jaga II

Grupal - Gosth Five


Ahora si, por ultimo se lo quiero dedicar a nurikosan, no sé que se me dio por dedicárselo =) Será porque su Maya me gusta mucho *o*.


Nos vemos al final.



CAPITULO 1...


La Mansión Kido cobijaba a los Santos de Athena del cruel frío de ese nuevo invierno. Las guerras habían quedado atrás, como un recuerdo difuso, casi olvidado que alguno de los jóvenes traía súbitamente a la memoria con alguna acotación pasajera.

Sin embargo algo extraño venía aconteciendo en sus vidas, si bien todos tenían su forma de reaccionar, el más molesto era Ikki, tal vez por ser el más cínico y perseguido de los cinco pero no había un día, un mísero día que dejase el tema en paz; es que ese Cosmo le era extrañamente familiar.

- Hace tiempo que anda dando vueltas. –Pronunció el Phoenix observando por la ventana las ramas desnudas del Tilo que adornaba el jardín.
- Sinceramente, no creo que sea algo para alarmarse. –Shiryu fue el único que le siguió el tema al insistente peliazul, sentado en el sillón junto al hogar en donde las llamas crepitaban.
- Depende. –Hyoga decidió intervenir –Depende mucho de las intenciones que tenga este sujeto.
- ¿Qué te dice que es un hombre?. –Contradijo Ikki dando la vuelta para quedar frente a sus compañeros de armas.
- Dije “sujeto”. –Enfatizó el Cisne –En tal caso es igual.
- Ya dejen el tema en paz, por favor. –Suplicó Shun apagando la televisión para huir de aquel lugar –Hace días que están con lo mismo.
- A mí me preocupa. –Dijo Seiya casual de pie junto a la puerta de la cocina con un vaso de jugo en sus manos –Si se trata de un antiguo enemigo, con Saori aquí.
- Bien ponny, una vez que usas tu cabeza. –El Phoenix le sonrió, en parte, aunque no le dijo, agradecido por ver que no estaba sólo con su locura.
- ¿Tu también Seiya le sigues la corriente a Ikki?. –Saori que se había mantenido callada leyendo su libro comprendió que no podría seguir en paz.
- Señorita. –Interrumpió Tatsumi acaparando la atención por un segundo –Tiene un llamado.

La aludida se puso de pie agradeciendo a Tokumaru por el aviso y se encaminó a su despacho pero antes de desaparecer del todo volteó para soltar algo que le había quedado dando vueltas.

- Yo no creo que se trate de un enemigo.

Ya solos, los hombres de la Mansión (Tatsumi no cuenta xD) guardaron silencio analizando las palabras de todos, lo hablado en esos días, el peliazul nuevamente no pudo evitar repetir lo mismo que se repetía siempre.

- Ese Cosmo lo sentí antes... Yo conozco a ese sujeto.—Volvió su vista a la ventana como si el enigmático ser apareciese de la nada dándose a conocer
- ¿Te genera rechazo?. –Investigó el Dragón perspicaz, Ikki negó, por lo que acotó –Quizás no sea un enemigo entonces.
- O sea... —Se corrigió el Phoenix –No lo siento una amenaza no quiere decir que me deje tranquilo ¿Ustedes no lo sienten?. –Preguntó algo incrédulo –Ronda la Mansión todo el tiempo.
- Por las noches. –El Pegasus abrió sus ojos como platos, algo asustado.
- Quizás sea un fantasma. –Bromeó el ruso ocultando su sonrisa –Que ha venido para llevarte Sei.
- ¿Los fantasmas tienen Cosmo?. –Preguntó innecesariamente Andrómeda mascando chicle.
- Seiya. –Una voz femenina se hizo oír en la Mansión, desde su despacho --¿A qué hora tenias que ir con Miho para arreglar las actividades deportivas de los niños del Orfanato?
- A las dos de la tarde ¿Por qué?
- Porque creo que se te hizo un poco tarde.
- ¡Maldición! --14:30 profesaba su reloj de pulsera.

El castaño se llevó una mano a la frente y como tiro subió para cambiarse de ropa, tomar una campera, hacer uso de sus habilidades como Santo y correr como alma que lleva el diablo hasta el Hogar Escuela.

Seiya no lo dijo, para no alarmar al resto, pero ese Cosmo extraño que venían sintiendo desde hacia meses no solo rondaba la Mansión sino que le seguía los pasos... ¿Solo a él? No lo supo ni tampoco quiso preguntárselo a los demás.

Comenzó a nevar, justo cuando sintió nuevamente esa cercanía, abrochó hasta arriba su campera y apuró su paso para que la nieve no lo cubriese del todo y lo helase mas de lo que estaba.

En Invierno no se podían realizar demasiadas actividades deportivas, por lo menos las que requerían de un espacio libre y abierto, el Orfanato no contaba con una gran infraestructura, sin embargo entre el Pegasus como encargado del área deportiva y Miho se las apañaron para diseñar un buen esquema de acuerdo a las edades de los chicos. Cuando finalizó la reunión el castaño emprendió su regreso a la Mansión sintiendo otra vez ese Cosmo que, aunque tampoco lo dijo, le era tan familiar como a Ikki.

Llegó por fin a casa y quitándose su campera se situó junto al hogar de leña, para comentarle a Shiryu sobre las nuevas actividades y pedirle ayuda. Con sus 22 años, si bien Seiya ya había finalizado el secundario no quiso ni seguir estudiando ni buscar empleo, su situación económica por ser un Kido le dio la libertad de ayudar ad honorem a su peliazul amiga encargada del Hogar Escuela, eso al más pequeño de los Kido le llenaba de energías y ganas, amaba a los niños y le gustaba ayudar.

Luego de la cena, a la hora de dormir, el Pegasus se dispuso a quitarse las ropas y ponerse su piyama pero esa sensación de ser observado no lo abandonaba, por eso mismo apagó la luz, se acercó a la ventana y se quedó mirando allí por un buen tiempo, a la espera de que ese ser misterioso surgiese de improviso, pero pasado el tiempo se cansó y justo antes de voltear vio una sombra detrás de un arbusto, bien clara, nítido, allí había alguien, tomó su campera y se dispuso a salir del cuarto.

Bajó con premura las escaleras, todas las luces apagadas, la mayoría descansaban en sus cuartos aunque sus veladores estaban encendidos, ingresó por la cocina y abrió la puerta trasera con sigilo, pasó a través de ella y aun con mas cautela caminó hasta donde había visto la figura; cuando el otro sujeto lo vio, dio un paso atrás quebrando una rama tropezándose torpemente.

- ¿Quién eres?. –Investigó el castaño sin temor y sin agresión en sus palabras, simplemente con curiosidad.

Seiya se acercó mas a la sombra que aparentemente pensaba huir del lugar, la luz del farol le dio la silueta difusa del fisgón.

- ¡Tu!

Y sin pensarlo demasiado, porque era el Pegasus exclamó:

- ¡Pegasus Ryu Sei Ken!

El hombre, porque lo era, cayó varios metros hacia atrás, cerca de la piscina, donde la luz era completa, con paso lento sin bajar la guardia el castaño caminó hacia él, justo al mismo tiempo que por la puerta trasera de la cocina Saori salió acompañada por Shun.

- ¡Seiya detente!. –Exclamó justo a tiempo de que su Santo lanzase otro golpe.

Como los perros, al oír el grito de su dueño (Y eso que yo lo quiero al ponny 0.0) Seiya se quedó expectante y algo asombrado por la petición de su Diosa.

Andrómeda, sin saber bien que hacer, hizo lo único que creyó correcto, se acercó al hombre herido e intentó ayudarlo a ponerse de pie, en el Jardín Hyoga y Shiryu hicieron su aparición, alertado por el explosivo Cosmo de su amigo.

- ¿Qué sucede?. –Preguntó el Dragón parándose junto a la pelimorado.
- ¿Quién es?. –Investigó el Cisne a su lado poniéndose en guardia --¿Qué haces aquí?. –Se dirigió al susodicho que intentó expresarse a pesar de la confusión, pero otra voz se hizo oír dando la identidad del sujeto.
- ¡¿Jaga?!. –Ikki apareció de la nada, como un fantasma --¡Jaga de Orión!. –Profesó al ver a aquel hombre de contextura mediana, cabello negro recortado como él y rostro con sus facciones marcadas.

Automáticamente, al igual que el Pegasus, el Phoenix lanzó su mayor golpe dando de lleno al cuerpo del Guerrero de Elis que pobre, después de que le había costado horrores ponerse de pie, recibió otro impacto completamente desprotegido, aquello lo desmayó.

¿Debilidad? No, le habían dado dos golpes, dos Santos de Athena, de los más fuertes, y él pobre Jaga sin armadura.

Despertó con un leve mareo, intentó enfocar su nublada vista en algo, su espalda recostada cómodamente en ¿un sillón? Lo primero que vio Orión fue un rostro algo preocupado o más bien arrepentido.

- ¿Te sientes bien?. –Fue la pregunta del castaño Kido.

El hombre se limitó a sonreírle ¿?

- Jaga, intenta sentarte. –Pidió una voz femenina y eso fue lo que hizo Orión.
- Yo, lo siento... Siento haberlos incomodado de esta forma. –Habló finalmente el agredido sin razón aparente.
- Saori nos explicó porque estas aquí. –Comentó Shun con su voz serena
- Oh ¿Sí?. –Jaga observó confundido a la Diosa Athena, esta le dedicó una mirada esperando a que el otro la comprendiese.
- Si, les dije que tú has venido para pasar un tiempo con nosotros y conocernos... –Saori tomó a Seiya por los hombros y lo situó frente al Guerrero Fantasma–Para conocerlo a él porque lo admiras.

¿Algo mejor no se le pudo haber ocurrido? No estaba inspirada Athena, en ese momento, para idear una buena mentira. Jaga suspiró más tranquilo buscando con la mirada al ultimo Santo que lo había golpeado, sin embargó se topó con el Dragón.

- Dormirás en el cuarto de servicio. –Acotó Shiryu de pie junto a la ventana.

Hyoga se limitó a negar con su cabeza, la idea no le gustaba para nada, aunque lo había discutido con Saori esta no quiso entrar en razones.

- Solo tu dormirás. –Acusó el Phoenix apareciendo por la puerta de la cocina con su café en la mano, la noche iba a ser larga –Porque no creo que nosotros peguemos un ojo con un enemigo tan cerca de nuestra Diosa.
- Si es por eso no se preocupen. –Pronunció Jaga deteniendo su mirada en el peliazul –Me iré a mi hotel, yo en este tiempo he vivido...
- No. –Negó Saori. –Ya es tarde, está nevando, te quedarás aquí.
- Saori, lo siento. –Se disculpó el único rubio allí llevándose una mano al pecho. –Pero comparto la idea de Ikki... No se puede quedar ¿Qué seguridad tenemos nosotros de que él... ?
- No es para tanto Hyoga. –Interrumpió Seiya observando su amigo y luego al intruso con una sonrisa en sus labios –No hará nada estúpido estando nosotros cinco aquí.

Ni el pequeño castaño, tan fanático de la protección de Athena, supo porque esa tranquilidad, pero dentro de él comprendió que ese hombre frente a sus ojos, de mirada triste y lejana no era un enemigo.

- Ya no es un Guerrero de Elis. –Acotó Athena –Ya no hay porque considerarlo enemigo.
- Bueno, yo iré a la cama, mañana tengo que estudiar. –Comentó el peliverde poniéndose de pie para irse por las escaleras.
- Ikki ¿Tu te quedaras de guardia?. –Preguntó el ruso sin ningún tipo de intención por ocultar su desconfianza hacia ese hombre.
- Claro pato, tú eres un flojo, te quedarías dormido.

Hyoga pasó a su lado y golpeó con un dedo su frente dedicándole uno de sus tantos “Estúpido” con desprecio que eran solo para Ikki y para nadie mas, subió las escaleras y siguió los pasos de Shun hasta perderse en su cuarto.

- Sinceramente no quiero causar problemas. –Dijo Orión observando al Phoenix quien se limitó a ignorarlo.
- No se habla más. –Espetó Saori –Es mi decisión –Observando a Seiya acotó --¿Lo acompañas y le muestras el cuarto?
- Claro Saori. –Asintió el Pegasus y con un gesto de cabeza le pidió al otro que lo acompañase rumbo por las escaleras.

Le daba vergüenza y algo de pudor estar a solas con ese Guerrero, Saori había dicho que hacia tiempo había hablado con Jaga y que este estaba interesado en conocerlo a los cinco, sobre todo a Ikki y a Seiya con quienes había combatido y admirado.

El Pegasus sonrojado de pie a cabeza por el halago no sabia donde meterse ni como disimular, por su parte, a Orión le pareció un muchacho muy tierno, ese sonrojo en su rostro le sentaba muy bien, siempre con la vista baja, ¡qué parecida Shun Kido en vez de Seiya Kido! Tan tímido el ponny lindo.

Llegaron al cuarto de servicio y revoleando las cosas que estorbaban el paso, el castaño acomodó un poco la cama colocando sabanas limpias, Jaga se limitó a observarlo con una sonrisa divertida en sus labios.

- Lamento mucho lo ocurrido... –Pronunció Orión tomando una punta de las sabanas para ayudarlo al Santo.
- No te preocupes, disculpa mi arrebato, yo...
- No, no esperaba menos de ti.

Ahora si, si ya antes Seiya estaba rojo, ahora estaba verde, de todos los colores habidos y por haber.

- Bueno, listo. –Sentenció el Pegasus cuando terminaron –Que descanses.
- Igualmente. –Correspondió el pelinegro pero antes de que el castaño desapareciese del todo volvió a llamarlo –Disculpa, ¿Dónde está el baño?.
- Segunda puerta.

Sin mas se fue, apagando la luz a su paso. Segunda puerta pero ¿De donde? En aquella Mansión si algo había además de hombres infartantes eran puertas, sobre todo en la planta alta. Ya, cuando la necesidad de ir al baño lo arrastrase, adivinaría.

***

El corazón del pequeño Seiya (No tan pequeño, 22 años ) Latió con furia desbordante, aunque él no se consideraba gay, ¡Jaga estaba tan bueno como Ikki!. Claro, Orión no lo motivó tanto como lo hacia el peliazul, que se le bajaban los calzones cuando veía al Phoenix que dicho sea de paso este ni la hora le daba al Pegasus.

Quizás porque el guerrero tenía un aire similar a su querido, idolatrado y precioso Ikki. Si, aunque no lo quiso admitir NUNCA, Seiya se le iban los “jugadores” por el Phoenix, tantas guerras compartidas, tanta protección, algún sentimiento debía despertar en su corazón.

***

Jaga despertó sintiendo ruido en la espaciosa Mansión, salió de la cama, se vistió con la ropa que traía puesta de ayer y salió del cuarto dispuesto a ir al baño. Fue un problema hallar la puerta correcta, se guió por su instinto y abrió la segunda, como le había dicho Seiya y lo que vio lo dejó algo ido, se había equivocado, esa habitación era la del mentado Pegasus, quien despatarrado en su cama dormía apaciblemente casi roncando, con esa imagen Orión se quedó prendido, las sabanas en el suelo y el cuarto en penumbras, una voz lo trajo de vuelta a la realidad.

- ¡¿Qué demonios estas haciendo?!

Un ojeroso Ikki le increpó al intruso, aparentemente no había dormido en toda la noche como profesó en la madrugada.

- Lo siento... –Se disculpó el Guerrero de Elis –Buscaba el baño.

El Phoenix, con cara de pocos amigos, señaló la puerta a su costado la cual se abrió dejando ver a un adormilado Shun que dio los “buenos días” con una sonrisa.

El pelinegro volteó su vista al cuarto del Pegasus para cerrar la puerta cuando notó que este lo estaba observando con pudor en su rostro.

- Lo siento. –Sonrió Jaga al verse descubierto –Buenos días.

El castaño no le pudo corresponder, con vergüenza buscó las sabanas tiradas en el suelo y se tapó, aunque estaba en piyama no pudo evitar sentirse observado de manera indecorosa e irrespetuosa. Ikki se quedó de pie en el pasillo y no se fue hasta que el Guerrero ingresase de una buena vez al baño.

Algo divertido por el embarazoso momento que le tocó vivir, el pelinegro se enjuagó los dientes descubriendo que debería ir cuanto antes al hotel a buscar sus cosas, aunque sea por el cepillo de diente y ropas limpias.

Salió de baño encontrándose con Seiya fuera quien le sonrió dando los buenos días como correspondía, tapándose apenas la boca para que el otro no sintiese el olor a perro muerto de un recién levantado.

- ¿Bajas a desayunar?
- Supongo. –Respondió el Guerrero Fantasma.
- Te veo abajo. –Y sin más se metió al baño.

El pelinegro siguió su camino bajando a desayunar, allí Shiryu cordialmente le preguntó si gustaba de algo para tomar.

- Cualquier cosa por mí esta bien. Gracias.
- Té, entonces. –El Dragón fue a pedir té en la cocina cuando el otro asintió.

Jaga se sentó, algo incomodo, a la mesa saludando apenas a un Cisne que se limitó a ignorarlo leyendo el diario y comiendo una tostada.

- Hola. Buenos días.
- Buenos días. –Respondió el rubio de mala gana.
- Jaga ¿Qué tal dormiste?. –Preguntó Saori pasando de largo con una taza de café en su mano.
- Bien Saori, gracias.
- Mas tarde quiero hablar contigo ¿Puede ser?. –Athena luego del débil asentimiento del invitado se perdió en el despacho.

Una empleada le llevó un té con galletas, Seiya bajó por las escaleras y se sentó junto a él pidiéndole a la señora con una sonrisa en sus labios un té con leche y galletas de chocolate. Hyoga terminó de desayunar y levantando sus cosas las llevó a la cocina, Shiryu ingresó al despacho de Saori, Ikki desapareció (Se fue a dormir en realidad) y Shun partió a trotar.
Solo con su alma, quedó el Guerrero; casi, estaba Seiya quien agradeció a la empleada cuando esta apareció con la bandeja.

- ¿Cómo dormiste?. –Le preguntó el pelinegro al menor para entablar conversación.
- Bien ¿Y tu?
- Genial, en el hotel donde estoy no hay calefacción
- ¿Hace mucho que vives en Tokio? ¿De donde eres?. –Investigo Seiya mojando la galleta en su té con leche.
- Estoy aquí desde hace que cumplí los 20. –Respondió Jaga bebiendo de su té –Hace seis años. Pero viví en muchos lugares, soy de Yamaguchi en realidad. –Se notaba a la legua que era japonés.
- ¿Y porque has venido?.
- Pues. –No supo que responder –Quería conocerlos.
- ¿Por qué?. –Preguntón el joven.

El Guerrero de Elis sonrió al notar esto. Ese fue el punto de partida para los dos, desde entonces no pararon de hablar, en realidad Jaga cuando entraba en confianza era muy hablador tanto o más que el Pegasus, y ser mas que el castaño era preocupante.

- ¿Quieres ir a entrenar?. –Averiguó Seiya cuando notó que su compañero de charla había terminado su desayuno. –Yo siempre entreno, aquí hay un gimnasio muy bien equipado.
- Pues, debería ir en busca de mis cosas, no tengo nada aquí. –Le dio pena darle una negativa al menor, por eso acotó –Si me acompañas al hotel puedo entrenar un rato contigo, no tengo ropa deportiva...
- Entonces iremos primero al hotel.

Todo listo, decidieron ir primero en busca de las cosas de Jaga, algo que no le gustó para nada a Hyoga quien se lo comentó a Ikki quien pegó el grito en el cielo y quien hizo un escándalo de aquellos llamando la atención de Saori.

- ¿Qué sucede?
- ¡Que el ponny enloqueció!. –Exclamó el Phoenix completamente sacado
- Ikki, no puedes ser así. –Susurró Seiya entre dientes con vergüenza ajena, su amigo de armas haciendo un escándalo porque se iba con el pelinegro –No me pasará nada, sé cuidarme.
- Mejor quédate Seiya. –Aconsejó Jaga mediador.
- ¡Para colmo a buscar las cosas de este!. –Explotó el peliazul desbordado.
- Esta bien Ikki. –Intercedió nuevamente Saori –Jaga se quedara, debe ir por sus cosas.

Molesto con esa tanda de imprudentes, Ikki desapareció por la puerta principal asestando un portazo ¡Lo ultimo que faltaba! Que ese Guerrero venido a menos se fuese a instalar en la Mansión ¿Bajo qué pretexto? Conocerlos mejor ¡Ja! Esa no se la iba a creer tan fácilmente, algo se traía entre manos y no le gustaba nada.

A decir verdad a todos les supo a mentira, a excusa barata, pero no era bueno acusar por acusar; Hyoga era el único que compartía el sentimiento de apatía hacia Jaga, mas que nada prefirió tener cautela, nunca se sabía, no dejaba de ser un enemigo. Por su parte Shiryu se mantuvo neutro, adivinó en los ojos de su Diosa que esta supo algo que el resto no. Por su lado, como siempre, Shun “buena cara al mal tiempo”, el que aparentaba estar conforme o no sentirse molesto con la presencia del Guerrero era Seiya, cosa que Jaga agradeció de todo corazón y como chicle se le pegó a él, a decir verdad era con el único que llegaba a sentirse cómodo.

Caminaron hasta el centro de la ciudad, a un hotel de mala muerte, buscaron las cosas del Guerrero y volvieron a la Mansión, cuando el Pegasus se cruzó con Ikki le profirió un “¿Ves? Estoy vivo” El Phoenix era un perseguido.

Jaga se cambió en el baño y como prometió bajó para irse junto al castaño al gimnasio de la Fundación. Seiya por poco mas se cae de espalda al ver al pelinegro, justamente, todo vestido de negro, con una camiseta de cuello alto y pantalones deportivos con una línea roja al costado de adorno, además claro, de zapatillas.

Algo más que descubrió el Pegasus del invitado y que le causó mucha gracia fue que era altamente chismoso y curioso, en buena medida.

- Dime... –Cuestionó Jaga caminando por el jardín, atravesando el rosal hasta llegar a la amplia puerta del gimnasio siendo conducido por el menor –¿Shun es gay?
- No, es metrosexual. –Sonrió el castaño –Tiene novia...
- Oh. –Ingresaron al lugar y como había dicho Seiya estaba muy bien equipado.
- Es muy bonita. –Acotó el Pegasus refiriéndose a June –Rubia, pechos grandes, cola firme... Una amazona de Bronce. Seguro la conocerás, viene de vez en cuando.
- ¿Te gustan las chicas?
- ¿Eh?. –El Pegasus se convirtió en un tomate gigante.
- Lo siento, pero es que... Deja.

Y así fue, la conversación murió allí, cabia la posibilidad de que el castaño fuese bisexual porque Jaga había notado las miradas de este, muy interesado, en su amigo peliazul. Seiya se distrajo enseñándole como se usaban las maquinas, el pelinegro comentó sin remordimientos que había perdido el ritmo desde que no era más un Guerrero de Elis, aun así su cuerpo estaba bien formado y musculoso, tanto como el de Ikki; es que si, Seiya comparaba a todos basándose en su pollo.

Cerca de la hora del almuerzo fue Andrómeda a buscarlos, para darles tiempo a que se bañasen antes de comer, los encontró a los dos sentados sobre una colchoneta, dialogando amenamente, sonrisas de por medio.

Seiya le cedió su lugar a Jaga para que se bañase primero y se quedó en la sala dialogando con Shun sobre él, para el Pegasus el invitado despreciado por la mayoría era buena persona, muy hablador y simpático, a diferencia de cierto peliazul cabrón

Los días pasaron, una semana entera y el ambiente no había variado un ápice, Ikki seguía tan hosco con Jaga como desde el principio dejándole en claro, cada vez que podía, que su presencia no era grata y que no lo dejaba tranquilo. El Guerrero nada podía hacer al respecto, Seiya, al estar tanto tiempo con él notaba su rostro de tristeza cada vez que era despreciado de esa forma y le daba pena porque si el Phoenix le diese una oportunidad descubriría que de malo no tenia nada, hasta compartían en común el narcisismo.

Fue en uno de esos tantos desplantes, gritos y malos tratos del peliazul que una mañana Jaga se perdió por completo. Seiya lo buscó sin éxito por toda la Mansión hasta que lo halló cobijado detrás del mismo arbusto que lo había encontrado aquella noche, sentado en uno de los bancos, mirando fijo al frente.

- Seiya. –Espetó el Guerrero secando sus lagrimas, buscando esconderlas sin éxito.
- ¿Qué sucede?. –El Pegasus se sentó a su lado, preocupado --¿Por qué lloras?

El otro no le respondió, guardó silencio, si bien no lloraba su mirada irradiaba tristeza, sin pensarlo al castaño se le escapó un pensamiento.

- ¿Tanto te afecta Ikki?
- No es eso.
- ¿Entonces?
- Nada.

Un nuevo silencio, tan pesado como el anterior se instaló entre los dos, Seiya no supo que hacer pero necesitó abrazar a ese hombre ¿Cabia la posibilidad de que el pelinegro sintiese algo por Ikki? El Pegasus negó interiormente, no le gustaba pensar en ello.

Jaga se sorprendió cuando el menor lo tomó entre sus brazos, pero no rechazó el gesto, por el contrario, se apegó mas a él buscando refugio; y esta imagen fue la que vio Ikki desde el amplio ventanal de la Mansión, apretando sus puños, conteniendo su furia.

- Ya va a estar el almuerzo. –Susurró el castaño --¿Entramos?
- No, yo mejor me voy a comer afuera. –El Guerrero Fantasma deshizo el abrazo. –No quiero causar mas problemas, además no me gusta comer con esa sensación de que todos me están mirando con desprecio.
- Te acompaño.
- No, mejor quédate.
- Te acompaño... —Dijo Seiya firme y se puso de pie –Voy por mi campera.

Jaga no pudo negarse, el pequeño era terco, a decir verdad le gustaba mucho su compañía.

¿Por qué quedarse? Entonces, se preguntó el Pegasus, ¿Por qué el pelinegro prefería quedarse allí en ese ambiente de hostilidad? No halló respuesta a ello y la única que tenia no le gustaba para nada.

Ellos dos almorzaron en un restaurante modesto, muy a pesar de Ikki a quien no le gustó para nada que ese ponny del Averno se relacionase tanto con un enemigo, intentó recordarle la batalla que tuvieron, pelea que el Santo del Pegasus tuvo siempre muy presente, pero no toleró que el Phoenix le dijese que tenia que hacer o como actuar con el Guerrero de Elis, y desafiante se fue con él.

***


Una tarde el pelinegro fue citado por Saori en su despacho, Shiryu fue quien se lo comunicó, siempre cordial, aunque no le gustaba para nada que su Diosa estuviese a solas con aquel guerrero. Jaga golpeó con firmeza la puerta, recibió el permiso e ingresó.

- Siéntate. –Pidió Saori con una mirada neutra.
- ¿Qué sucede?
- Sucede que eres muy imprudente Jaga ¿En que habíamos quedado?
- Lo sé Saori. –El pelinegro bajó su vista al suelo –Lo siento pero no lo pude evitar, necesitaba venir.
- Esto puede terminar mal. –Negó Athena con su cabeza. --¿Qué harás?
- Por el momento nada, ya veré que hago... No lo sé. –Jaga tomó aire sintiendo su pecho cerrado.
- Debes ser sincero con él.
- ¡Pero ya has visto como...!
- Lo sé, por eso. –Interrumpió la pelimorado poniéndose de pie.

Fue hasta la gaveta y buscó unos papeles cediéndoselos al Guerrero de Elis, luego le dedicó una sonrisa tranquilizadora profesando un “Todo saldrá bien, ya veras” Sin mas Jaga se fue agradeciendo los papeles, con sus ojos algo aguados por la tristeza que inundaba su corazón.

Así lo halló nuevamente Seiya quien lo tomó de un brazo y se lo llevó, para ver si lograba distraerlo de lo que fuese que lo tenía tan agobiado, dialogaron un rato, el Pegasus le mostró sus revistas de vídeo juegos entre otras cosas, en el fondo nunca dejaba de ser un niño.

- Tengo que ir al Orfanato. –Comentó el castaño.

La puerta abierta de par en par le permitió a un escondido Ikki escuchar la conversación.

- Debo preparar los horarios y las actividades deportivas de los niños, ¿Me acompañas? Quiero que los conozcas.
- Claro, no tengo problemas.

El Phoenix cerró sus ojos conteniendo su ira ¿Podía ser posible? No, si el ponny era tonto ¡¿Cómo le iba a dar esa confianza al desgraciado ese?!. Apareció de súbito por la puerta, sin saber que decir o como expresar su enojo, dijo lo primero que le fue a la mente.

- Jaga, quiero hablar contigo seriamente.
- ¿Dónde?. –Aceptó el mencionado.
- No hace falta un lugar. –Observó al Pegasus quien no atinó a irse y comprendiendo que no lo haría habló frente a él –Aunque el ponny sea un estúpido de primera, te advierto que te mantengas lejos al menos de Shun.
- No sé a que te refieres. –Pronunció Jaga tranquilamente.
- Ikki, fue mi idea, Shun aceptó... Yo lo invité al cine porque Jaga.
- ¡A ti no te estoy hablando!... –Espetó furioso.

Seiya bajó su vista, con sus labios temblando de enojo y frustración.

- Con mi otouto no te metas o te quitaré las ganas de jodernos a trompadas. –Dijo el peliazul finalmente y desapareció por el pasillo.

Un momento incomodo para el Guerrero de Elis, cuando quedó a solas con el castaño depositó su vista en él, notando su actitud, desbastado por el trato de Ikki.

- Lo siento.
- No te preocupes.
- Siento mucho lo que mi presencia... –Intentó decir el pelinegro pero fue interrumpido.
- ¡No es tu culpa, es la culpa de ese idiota sin sentimientos!... –Explotó en llanto, completamente desbordado --¡Pollo insensible! –Le gritó a la puerta.
- Tranquilo. –Jaga intentó contenerlo tomándolo entre sus brazos.
- ¿Por qué es así?
- ¿Tanto te gusta?

Ante esa pregunta Seiya levantó su cabeza observando algo avergonzado al otro ¿Tan obvio era? Aparentemente si. Sus ojos no derramaban lagrimas pero se encontraban aguados, como a punto de hacerlo.

- Yo...
- Porque es una pena que el no sepa apreciarte. –Susurró el Guerrero de Elis con una sonrisa en sus labios. –Seiya.
- ¿Qué?. –Preguntó con un hilillo de voz, algo nervioso por la cercanía con su nuevo amigo.
- Me gustas... Y mucho.

Seiya abrió sus ojos como plato, sus mejillas se tornaron carmesíes, intentó hablar pero era puros nervios, su torpe balbuceo apenas se pudo distinguir.

- Yo creía que Ikki te gustaba.
- ¡¿Ikki?!. –Ahora el sorprendido era el pelinegro --¡No! ¡Por Zeus!
- Es que... Tu... Tu te pones tan mal cada vez que él... Él te dice cosas feas y yo pensé...
- No Seiya, pensaste mal. –Jaga desvió su mirada, algo pensativo.

¿Era prudente decirle al mas pequeño de los Kido la verdad? ¿Las razones por las que estaba ahí? Es que acaso ¿No saltaba a la vista? Aunque sea, mínimamente, el parentesco entre ellos dos.

- Si te digo algo, promete guardar el secreto. –Jaga se puso de pie y caminó hasta la puerta para cerrarla.
- ¿Qué sucede?.
El Guerrero de Elis volteó dudando:
- Ikki... es mi hermano menor.

Seiya se llevó una mano a su boca para evitar exclamar ¡¿TU HERMANO?! Y romper su promesa de no decir nada al respecto. Le tomó tiempo recuperarse y atar cabos, comprender la razón del pelinegro por estar allí, las reacciones de este cuando Ikki lo trataba mal y las reuniones secretas con Saori. Pero las cosas no estaban claras, ¿Hermanos? ¿Y Shun? ¿Qué pasaba allí? Jaga comprendió que era prudente explicarse con el Pegasus.


Continuará...


¡Jajaja! ¿Me van a negar que no son parecidos? Yo cuando vi la película noté que los cinco Guerreros Fantasmas de Elis eran copias baratas de los Santos de Bronce, allí a que naciera esta idea media extraña.

Hay que ver como se lo dicen a Ikki y como reacciona este.


Gracias por leer n.n Si alguien lo lee 0.0 Nos vemos mínimo dentro de dos semanas con la actualización de este fic.


15 de Junio de 2007


Ultima edición por Aphrodita el Vie Ago 31, 2007 5:58 pm, editado 1 vez
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Aphrodita
Publicado: Vie Ago 31, 2007 5:20 pm Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3368 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 170
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Intruso


Aphrodita


Ufff! Nunca una actualización me llevó tanto tiempo 0.0 Casi dos meses, pero acá estoy, dispuesta a terminar con esta idea.


CAPITULO 2:


Luego de explicarle la caótica situación a Seiya, sobrevino un silencio desgarrador, que inevitablemente dio lugar a la reflexión. El Pegasus negó con su cabeza, observó al hombre de pie en su cuarto, ligeramente parecido a Ikki.

- ¿Qué harás?

Jaga tomó aire, pestañeó y con un semblante opaco respondió.

- Me iré.
- Pero...
- Es lo mejor Seiya... –El aludido se puso de pie para increparle tal decisión –Yo solo he venido... –Rió apenas –Ni sé para que he venido.
- Para recuperar a tu hermano... ¿O no?. –Su corazón se hallaba encogido, se avecinaba una tormenta en la Mansión Kido.
- Simplemente quería saber como estaba él... Ahora que veo que aquí tiene lo suficiente para ser feliz, puedo marchar en paz.

Aquellas palabras sonaron muy tristes, el castaño frunció su frente. ¿Qué sería del ex Guerrero de Eris? ¿Seguiría vagando solo por el mundo? No, Seiya no podía permitirlo, él sabía el dolor que representaba la ausencia de un ser querido. Había llorado la separación y la distancia que el destino había impuesto entre él y su hermana.

- No puedes rendirte.
- No me rindo. –Contradijo Jaga –Simplemente me abro... Él está bien sin saber la verdad, ¿por qué voy a importunarlo con...?
- ¡Por ti!... –Exclamó el Pegasus –Por él, por los dos... Se lo deben.
- No sé que hacer, mejor me voy, antes de que me convenzas.
- ¿Y yo?... –Investigó el castaño con algo de vergüenza y pesar.

Orión enmarcó una sonrisa, se acercó más al joven y tomó su mejilla.

- Tú no estabas en mis planes. –Besó los cálidos labios de su compañero, superficialmente –No estaba en mis planes todo esto...

El beso se volvió más intenso, y Seiya lo permitió... Le dejó a aquel hombre, ocupar un lugar que había jurado, lo ocuparía Ikki cuando derribase todas sus defensas. Se colgó de su cuello, cerró sus ojos y se dejó llevar. Mientras fuera de aquel cuarto, en los pasillos, Hyoga se encontraba estupefacto por lo que había oído.

Es que las puertas eran de papel ¿?. Se llevó una mano a su boca, abriendo sus ojos como plato.

¡SEIYA ERA GAY!...

¡Ah!... No... Eso no...

¡Jaga era hermano de Ikki! Ahora las cosas cuadraban por completo, y golpeó a su mente el recuerdo de las palabras dichas por el mismísimo Ave de Fuego:

- “Ese tipo me pone nervioso”
- “Raro que aun siga vivo, entonces...”
- “Es que creo saber para que o por quien vino”.

Esa había sido toda la conversación, demasiado y suficiente para ellos dos. Aunque no dejaba nada por sentado el Cisne tuvo la leve sospecha de que la tranquila y amena vida en la Mansión daría otro rumbo. Solo restaba esperar que los individuos saliesen lo menos lastimados posible.

Desde entonces, el trato del ruso hacia el intruso había variado drásticamente. Ya no se mostraba hosco y reticente, todo lo contrario. Desde ya, no tenia sentido ser inhospitalario con él, al saber las verdaderas y dolorosas razones por las que se encontraba en la Mansión. Además, también era un Kido.

***

Seiya no pudo hacer mucho al respecto, con algo de dolor observó al inquilino nuevo de la Mansión tomar sus cosas personales para meterlas dentro de un bolso. Sintió que algo debía hacer para evitar la partida de aquel hombre.

- Jaga... Piénsalo mejor, no puedes irte.
- Sei, ya no tiene sentido que me quede... Hace tiempo que lo vengo pensando y hoy tomé esta decisión, es lo mejor.
- Eres egoísta. –Acusó el Pegasus con sumo pesar. –Ikki tiene derecho a saberlo.
- Entonces dilo tú cuando yo no esté.
- Peor aun, cobarde. –Enfatizó ahora con enojo.
- Seiya, no te enojes.
- ¿Y yo?... –Nuevamente un punto que le preocupaba –Quería conocerte un poco más.

Jaga dejó su pequeño bolso de viaje sobre la cama y se acercó al menor, tomando su cintura y hundiendo su rostro en su cuello, Orión era bastante más alto que el morocho, le sacaba una cabeza.

- Sé que tal vez... No sé. –Se trabó el joven Guerrero de Eris --¿Quieres venir conmigo?

Seiya abrió sus ojos lo más grande que físicamente pudo, aquello era algo descabellado para él, que jamás se había separado de sus medios hermanos desde que volvieron a juntarse.

- Yo... Es muy precipitado. –Seiya casi no pudo respirar de la impresión –Apenas nos conocemos.
- Esta bien, lo entiendo. –Dijo rápidamente Jaga comprensivo.
- ¡Sí! –Se contradijo sorpresiva y efusivamente el más pequeño de los Kido, dejando al otro perplejo por el repentino cambio.

Es que... No tenia que pensarlo demasiado. Ya contaba con 22 años y aun no había conocido a nadie ¿Y si Jaga era el amor de su vida y lo dejaba ir? No se lo perdonaría nunca. Pero claro, después de ese arranque sobrevino la reflexión.

- Yo tengo labores que cumplir... Miho cuenta conmigo, los chicos...
- Podemos buscar un lugar cerca del Orfanato y si no funciona lo nuestro, te puedes volver aquí.
- ¿De veras harías eso por mí?. –Seiya se colgó de su cuello y le robó un torpe y agradecido beso.
- Mientras tanto podemos ir al hotel donde estaba... Hasta que encontremos un lugar.

El Pegasus asintió feliz y corrió hasta la puerta como niño de preescolar.

- Deberé hacer mi bolso y... Y avisar que me voy... ¡Me voy! –Exclamó y desapareció eufórico a armar su mochila ** Metió su pijama de Winni Pooh, los lápices de colores, el cepillo de dientes de Barney, su libro de cuentitos de “Las buenas noches” o.O

No, mentira, era un adulto con alma de niño, nada más. La parte más difícil era decirles a todos que se iba, pero cuando vieron al castaño ir de un lado al otro por la extensa Mansión metiendo cosas en su bolso, sacaron sus propias conclusiones, y cuando la conclusión llegó a Ikki este explotó, tan previsiblemente como Seiya lo imaginó.

- ¡Definitivamente enloqueciste!.
- ¡Ikki no me jodas!. –El Pegasus lo señaló con un dedo.

Orión bajó las escaleras con su bolso acuesta, suspirando al paso ya que comprendió por los gritos, que no sería nada fácil llevarse al castaño de ese lugar.

- ¡Te jodo todo lo que quiero!. –Contradijo el Phoenix.
- Porque mejor no nos calmamos. –Propuso Hyoga con un temple frío y serio.
- ¡Tu cállate!. –Lo silenciaron a coro Seiya y el peliazul.
- Seiya, me parece muy precipitado que te vayas así.... –Negó Shiryu tranquilo, sentado en el sillón sin intenciones de levantarse.
- ¡¿Por qué no puedo hacer mi vida?!... –Se quejó el Pegasus --¡Ya soy grande!
- ¡Pero estas del orto, pendejo!. –Volvió a interceder Ikki.
- ¿Qué vas a hacer?. –Lo desafió --¿Encerrarme para que no me vaya? No soy Shun. –Soltó a lo último con furia.
- Bueno eh... A mí no me metan en sus discusiones. –Gritó Shun desde la sala de computación.
- Creo que Seiya sabe como cuidarse. –Se metió Saori luego de mantenerse ajena un buen tiempo.
- Gracias Saori. –El castaño realizó una pequeña reverencia a su Diosa.
- Será mejor que te quedes. –Dijo otra voz sumándose a las demás –Yo me iré ahora.
- ¡Tu!. –Exclamó el Phoenix iracundo --¡Eres un maldito hijo de puta que nos vino a joder la jodida paciencia!. –Se le fue al humo para masacrarlo pero entre todos frenaron al imbatible peliazul.

Jaga solo recibió un pequeño golpe que le provocó un sangrado en la mejilla izquierda, se secó aquella herida y dedicándole una mirada de tristeza a su propio hermano, caminó hasta la puerta con el fin de irse y no regresar jamas.

- ¡No te iras!. –Espetó Ikki soltándose del agarre de Hyoga y Shiryu.

Lo único que le faltaba a Orión, que encima ahora no lo dejase partir como tantas veces el Phoenix deseó que ese intruso lo hiciera.

- ¿No es esto lo que querías Ikki? ¡Dime! ¡¿No es esto?!. –Por primera vez todos pudieron apreciar el enojo de aquel Guerrero, por un instante pareció Ikki Kido.
- No hasta que me digas porque mierda viniste aquí... ¡A mi no me van tus mentiras!.

Jaga lo ignoró y abrió la puerta desapareciendo por ella. Seiya se mantuvo apartado cuando notó que el peliazul fue detrás de él, su instinto o mejor dicho sus años de llevar conociéndolo a Ikki le indicaron que este en su interior supo algo.

Hyoga tampoco los siguió, mucho menos Saori, Shun se encontraba observando por la ventana y Shiryu entre la duda de ir hasta donde estaba ellos o quedarse, optó al final por tomar distancia y estar cerca al mismo tiempo en caso de necesitar intervenir.

- ¡¿Puedes dejarme en paz?!
- ¡No! --Negó Ikki terco como mula --¡No hasta que me digas porque has venido aquí!
- No creo que te importe
- Si ¡mierda! Me importa.

Sobrevino un instante de silencio y quietud, acaso ¿la calma que antecede el huracán?. Jaga observó las pupilas grises o más bien azuladas del peliazul, quien notó los ojos de su adversario ligeramente aguados, una mirada que él recordaba perfectamente, como un grato recuerdo de su infancia.

- Será mejor que me vaya Ikki... Solo deseo que seas feliz. –Acotó Orión, tomó aire y dio la vuelta.
- Espera... No te vayas.
- ¿Por qué?. –El ex Guerrero de Eris sintió que una barrera se había quebrado, pues las palabras habían perdido su furia.
- Porque quiero saber quien eres en realidad. –Respondió Ikki con dolor.
- ¿Tu sabes quien soy?

El Phoenix solo asintió para luego pronunciar:

- Creo saberlo, pero no estoy seguro.
- Si Ikki. --Ahora las lagrimas de Jaga eran nítidas, pocas en cantidad pero dolorosas en calidad.
- Yo... –Dijo el peliazul con dificultad conteniendo la angustia en su pecho –Cuando era chico... Me acuerdo de algunas cosas y...

No pudo seguir hablando, sencillamente no pudo. Si pronunciaba una palabra mas, se largaba a llorar y eso no pudo permitírselo el orgulloso peliazul.

- Esta bien Ikki. –Susurró Jaga notando el esfuerzo del otro por hablar.
- ¿Puedes decírmelo?. –Pidió Ikki con la voz algo tomada.
- ¿Qué cosa? –Se desconcertó.
- Lo... Lo que venias a decirme.

Orión enmarcó una sonrisa y acercándose a su hermano profesó.

- Lamento todos estos años de ausencia otouto... Pero yo nunca te olvidé, desde que reviví he estado buscándote.

El inevitable abrazo que llegó, terminó por romper todas las defensas del poderoso Phoenix, aunque le costó aceptar ese fraternal abrazo, cuando lo hizo los recuerdos más bellos y memorables de su infancia, antes de quedar huérfano, se apoderaron de su mente, como si de un puño fantasma se tratase, nada más que en vez de ser una pesadilla, era un cálido sueño.

- Yo no lo sabia... –Se excusó el peliazul cuando se separaron –Cuando peleamos, pensé que eras una simple representación del Guerrero de la Antigüedad, pero no más. Sin embargo después de ese encuentro, tu rostro se ha quedado grabado en mi mente a fuego y nunca me lo expliqué, hasta tu llegada a la Mansión.
- Lo entiendo.
- Fui cruel contigo porque estaba enojado conmigo mismo por no recordar. –Dijo el peliazul con furia al mismo tiempo que una huidiza lagrima rodaba su mejilla.

¿Hacia cuanto que no lloraba? Desde los 15, desde la adolescencia. Había olvidado lo que era eso, y no por insensible, todo lo contrario. Cuando el dolor nos sobrepasa las lagrimas se secan y es el alma la que llora lagrimas de sangre.


***

Desde la amplia entrada de la Mansión, Shiryu visualizó la escena sin poder escuchar. Pero no necesitó oír las palabras para comprender la situación, Seiya llegó a su lado observando a los hermanos como se soltaban del abrazo para seguir dialogando.

- Solo espero... –Pronunció el Dragón –Que las cosas salgan bien.

El Pegasus bajó su vista al suelo, supo que si las cosas iban a salir mal, el perjudicado resultaría ser Shun, quizás la persona más inocente en aquel capricho del destino.
El castaño frunció su frente y levantó su vista, dio la vuelta y sin decir nada ingresó a la Mansión siendo seguido por el pelilargo que ya nada tenia que hacer en ese lugar, espiando a los hermanos.

***

El tic tac del enorme reloj de la sala era lo único que se escuchaba en la enorme casa de los Kido cuando los nuevos hermanos ingresaron de vuelta a la Mansión.

Hyoga y Shiryu guardaron distancia, en aquel lugar sobraban. Seiya y Saori no abandonaron el lugar, pero también se hicieron a un lado.

¿Era prudente decírselo a Shun en ese momento? A decir verdad nunca iba a ser un buen momento para confesar aquello, además ¿por qué sentirse culpables? Si ni Jaga ni Ikki tuvieron algo de “culpa” en todo el embrollo... eran víctimas al igual que Andrómeda.

El peliverde escuchó las palabras de aquel hombre que osaba ocupar un lugar que le pertenecía por entero a él ¡Porque él era el hermano de Ikki! Con él se había ciado.

Shun no quiso escuchar verdades, hasta que Saori se vio obligada a intervenir, muy a su pesar.

- Entonces... Entonces... –Balbuceó Andrómeda –Mi apellido... Por eso el tramite de mi documentación nunca salió... –Ahora le cerraba todo.
- Tu apellido es Heinstein, Shun. –Pronunció la Diosa –Al igual que Pandora.
- Pero un apellido no significa nada, otouto. –Intercedió Ikki con la voz hecha un nudo.
- No soy Kido. –Sollozó Andrómeda ignorando el consuelo de su niisan. --¿Desde cuando lo sabes?. –Encaró a la pelimorado algo ofendido.
- En realidad no hace mucho, el año pasado cuando encontré entre las cosas de mi abuelo las partidas de nacimiento de los 100 huérfanos... Y la tuya. –Saori tomó aire, no era fácil para ella tener que ser la responsable del dolor del peliverde –No sé como fuiste a parar entre nosotros. –Sonó espantoso aquello, pero su intención no fue separarlo del apellido Kido, sino explicarse –Calculo que habrás llegado con Ikki.
- Shun es hijo de la misma madre, pero no del mismo padre. –Acotó Orión rápidamente para dar un atisbo de esperanza. –Compartes el mismo padre con Pandora, pero la misma madre con Ikki y conmigo, por la tanto, eres tan hermano de nosotros como de ella.
- ¡Tu cállate! –Explotó Shun dolido --¡No soy un Kido, por lo tanto me iré!. –Exclamó rumbo a las escaleras --¡No tengo nada que hacer aquí con ustedes!
- ¡otouto!. –Ikki quiso ir detrás de él, pero Athena no lo permitió.
- Déjalo solo, tiene derecho a estar enojado... Tu sabes como es, ya se le pasará.

Pero, ¿se le iba a pasar? No le confesaron una nimiedad, no se trataba de una simple discusión entre hermanos. Era algo mucho más serio ¿Y la congoja de Shun? ¿En que se basaba? Ni el mismo Andrómeda lo supo, pero dolorosamente ya no se sintió parte de una familia, no era un Kido.

Jaga por su parte se sintió la peor basura existente en la Tierra. ¿Cómo explicarle al pequeño peliverde que su intención no era robarle ni el lugar de hermano, ni el lugar de Kido que ocupaba? Seiya se acercó a su lado y lo tomó de un brazo en señal de consuelo.

- Siempre intento que ustedes estén bien... –Comentó el Phoenix casi sin sentido sentándose el segundo escalón –Mi objetivo como hermano mayor, o eso es lo que creo... Es velar por el bienestar general de ustedes... ¿Y justo a Shun?... –Frenó sus palabras, para llevar sus manos abiertas a su rostro. –Soy un fracaso, siempre he sido un prototipo fallada de ser humano, un insensible, un idiota, alguien que lastima a sus seres queridos de una manera que ni su peor enemigo lo haría.
- Ikki, no digas eso. –Contradijo Seiya sintiendo su corazón destrozado–Eres el mejor niisan que Shun, que cualquiera de nosotros desearía tener... Y yo sé de eso. –Argumentó con una sonrisa.
- No es tu culpa. –Acotó Saori –No fue algo que planeaste adrede, ni que deseaste que sucediera.
- Las cosas suceden... –Se sumó Shiryu –Porque tienen que suceder, nada es porque sí... Ya lo veras, cuando pase el tiempo que no es tan malo como parece.
- Yo no lo veo taaan mal. –Intervino Hyoga –Digo... No se perdió un hermano, se ganó otro.
- Creo que nunca tuve que haber venido. –Finalizó Jaga y nadie pudo decir nada más.

Era tan difícil hablar en ese momento. La Mansión se cubrió de dudas y expectativas, de dolor y de esperanzas. Era tan raro, tan ambiguo.

Se quedaron los seis, sentados en la sala, a la espera de que algo pasara, aunque no supieron qué. Las horas transcurrieron con extrema lentitud, en silencio... Hasta que se escuchó una puerta abrirse y las pisadas por la planta alta.

Ikki se puso de pie, al mismo tiempo que Shun bajó las escaleras. No pudieron verse el rostro, el Phoenix no tuvo coraje para mirarlo directamente a los ojos.

- Lo siento. –Pronunció Shun

Con esas palabras todos volvieron a respirar.

- Siento mucho mi actitud de recién yo...
- Lo entendemos. –Interrumpió el peliazul –Ven aquí. –le pidió y cuando terminó de bajar lo tomó entre sus brazos.

Había costado, y mucho, volver a ser las mismas personas que antes... Aunque desde ya que no serian los mismos. Jaga hizo lo imposible para que Shun comprendiese que él era tan hermano como Ikki, hasta lo celaba, con el fin de que entendiese que sí, buscaba ocupar un lugar, pero el que le correspondía.

A Andrómeda no le fue fácil aceptarlo a Orión, no por maldad, pero hermanos se es más por los lazos del corazón, que por la sangre. Con el ex Guerrero de Eris no había vivido lo que había pasado con su niisan, pero le divertía ver como los dos se disputaban su cariño. Ikki por temor a perder su lugar y Jaga con el afán de integrarse a la familia.

El Phoenix tuvo que aceptar que ya no era el mayor allí. Eso fue un golpe duro para el peliazul. Aun así siguió siendo el molesto e insoportable hermano mayor que siempre fue con todos, ahora potenciado y secundado por Jaga. Entre los dos le hacían la vida a cuadritos a los pobres que vivían allí.

Hyoga y Shiryu se adaptaron mucho mejor que el resto, al nuevo intruso en la familia, ya estaban curados de espanto, y bromeaban entre ellos diciendo que en vez de ser 100, como los Dálmatas, eran 101 (102 contándola a Pandora). Quizás algún día se pondrían en campaña para buscar los hermanos desperdigados por el mundo.

Saori hizo el tramite de los documentos de Shun, y pagó una gran suma de dinero para cambiarle el apellido, aunque no pudo, por lo menos era un Kido Heinstein. Y al pequeño peliverde aquello le pareció mucho mejor, estaba contento con eso de tener dos apellidos, y según él, dos familias.

Por su lado, el único que no consideraba hermano a Jaga era Seiya... ¡je!... Lo molestaba diciéndole “niisan” Al mejor estilo Shun ¡Y como se enojaba Orión con eso!

- ¡No me digas así!.
- ¿Porque? Si eres mi niisan ¿O no? –Argumentó el Pegasus colgándose de su cuello.
- Seh... –Reconoció Orión abrazando su estrecha cintura --Pero nosotros dos hacemos cositas...

Seiya aprovechó las palabras de su novio para acotar bromista, abriendo grande sus ojos de avellana.

- ¡Incesto!

Luego rompió a reír al notar, que una vez más, hacia rabiar a ex Guerrero de Eris. Para el castaño aquello no era algo terrible, sin ir más lejos antes de que llegase Jaga a su vida, se le caían los calzones por el Phoenix.

Al final, la visita de un antiguo enemigo había resultado en todo ese huracán de sentimientos. Jaga se sintió a gusto y feliz, por fin había hallado una familia y aun quizás más importante, el amor, junto a Seiya ¿Qué más puede pedir una persona?


FIN


Ainsss, terminó very happy.

Gracias por leer, a ver si termino el cochino Shiryu & Seiya.

30 de Agosto de 2007
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Ice-Spirit
Publicado: Sab Sep 01, 2007 10:27 pm Responder citando
Seiya Delirante en Potencia Seiya Delirante en Potencia
Registrado: 28 Jun 2007 Mensajes: 4027 Ubicación: Esquina de Larco con La Marina, Haciendole 'cosas' a Anhell jajajajaj XD Reputación: 838.6
votos: 1

o_O............
no se por qué Shun tenía que ser heinstein, pero eso explica tanta roñosería...

me gusto el fic, aunque el final me dejo con una extraña sensacion, algo así como "¿eso es todo?"

Cita:
Es que las puertas eran de papel ¿?. Se llevó una mano a su boca, abriendo sus ojos como plato.

¡SEIYA ERA GAY!...

¡Ah!... No... Eso no...


esa frase quedará para la historia Risota

_________________
TODO ES TU CULPA!
por qué? pues porque YO lo digo XD
HAWK ES UKE!!!!
Sepanlo todas!
Taller de p*vadas de Ice
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Gadya
Publicado: Mar Sep 11, 2007 7:44 pm Responder citando
Aldebarán de Tauro - Moderador Aldebarán de Tauro - Moderador
Registrado: 29 Jun 2007 Mensajes: 1440 Ubicación: Encerrada en el gabinete de la campaña "Albiore Presidente" Reputación: 301.4
votos: 6

...

...

...

Se que sonará raro, pero...

YO QUERÍA QUE SEIYA SE QUEDARA CON IKKI!!!!!!!!!!!! o_O Maldita, ya me acostumbraste a ese par, y ahora los veo tan... tan... asociación directa???? XDDD Pero me gustó el fic, casi que ni leo el final, porque ni me había dado cuenta de que ya lo habías publicado... lo encontré de casualidad, y me dije, Oia! Ya lo puso!!! a ver...

Y sorpresa!!!! 0_0 Seiya se quedó con Jaga... y Shunny no era un Kido... y todo un despelote que s esolucionó en un tris con un happy ending muy rosa o_O

Seehhh, comentario choto si los hay, estoy medio apagada... mucho laburo poco tiempo, voy a ver si me puedo comer otro payaso XD
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Aphrodita
Publicado: Mie Sep 19, 2007 10:05 pm Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3368 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 170
votos: 5

Ice-Spirit: Seee, entiendo perfectamente lo que querés decir porque yo tuve exactamente la misma impresión ¡¿Eso es todo Dita?! Será porque lo dejé mucho tiempo, para mi dos meses es como dos años (llevo el conteo de años perrunos xDDD) que ya le había perdido el hilo, pero en verdad este fic era muchísimo mas largo.


Gadya: Yeaaaa! que el pollo es del ponny y el ponny del pollo. xD A decir verdad pensaba hacer un Jaga x Seiya, Ikki x Hyoga, pero preferí dejarlos heterosexuales en esta ocasión. Este es uno de mis pocos fics final rosa, apesta, lo sé. Odio cuando me salen así >.< No te preocupes por tu comentario, entiendo lo que es (y no me pareció choto) yo no puedo hacer una respuesta coherente, me olvido la mitad de las cosas, posteo cualquiera :P Ando mal ¿?


Gracias!
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