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| Aphrodita |
Publicado: Dom Jul 08, 2007 12:11 am |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
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Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
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<div align="center">Heridas y dolor</div>
(Kanashiki to boe)
<div align="right">Aphrodita</div>
Dedicado especialmente a Ixchell:
CAPITULO I.
Shun se estaba comportando algo... raro este ultimo tiempo. Todos en la Mansión habían notado esto, pero así como Andrómeda estaba “raro” no dejaba que se les acercaran mucho. Seiya decidió que era hora de hacer algo por él, si seguía así lo más probable, caería en una seria depresión.
A la mañana, cuando el amigo peliverde salía a corre, era el mejor momento para dialogar sobre el tema. No sabia el Pegasus como, pero ese día en particular se había podido despertar relativamente temprano. Al bajar para desayunar se encontró con Ikki en la cocina que leía lo más tranquilo el periódico, a su lado estaba desayunando Shiryu, solo faltaba Hyoga para que estén todos los interesados por Shun. Así que Seiya fue a buscarlo a su cuarto. Ahora si... una vez todos reunidos la charla pertinente dio comienzo.
--Ikki... Es tu otouto... ¿Ni siquiera un indicio de lo que le esta pasando?... ¿Ni siquiera te puedes dar una idea?—Pregunto preocupado Seiya a la persona, creía él, que más podría llegar a saber de Shun.
--Sinceramente—Dijo Ikki dejando de lado el periódico –Yo no veo que a el le este pasando algo grave.
--La verdad Ikki... Shun no es el mismo... —Acoto Shiryu sosteniendo la misma idea que el Pegasus.
--¿A ver?... ¿En que ustedes ven, que Shun a cambiado rotundamente?...
--En tantas cosas... —Dijo Hyoga en tono de reproche “¿Cómo puede ser que Ikki no lo notara?”, Pensaba –No es tan... Cariñoso como antes...—Una sensación extraña lo invadió al decir aquello.
--No lo veo tan así... —Argumento el Phoenix –Si ha dejado de ser tan cariñoso, como tu dices... Será tal vez por que ha madurado...
--No solo eso Ikki...—Siguió Seiya a la vez que se sentaba en la silla cerca de su amigo –También esta mas callado que antes, no es tan alegre como suele serlo el habitualmente...
--En eso también opino lo mismo... De hecho pasa mas tiempo encerrado que con nosotros...—Shiryu acerco una silla y también se sentó.
--Cuando a el le encantaba estar entre nosotros... aunque sea para charlar...—Era evidente que el Cisne extrañaba todo aquello. Sus palabras tenían un tinte de tristeza y si alguien en la Mansión sentía mas la ausencia de Andrómeda, ese era él.
--Me parecen que exageran...—Argumento un escéptico Phoenix –Yo creo que el esta madurando, esta dejando de ser el niño que siempre fue...—Con una sonrisa continuo hablando ---Acéptenlo, como yo lo acepto... Shun esta creciendo.
--Crecer no significa deprimirse...—Largo de una vez lo que pensaba el Pegasus.
--No creo que sea para tanto Seiya... Pero bueno, no se preocupen... Me ocupare de saber que es lo que le esta pasando... Tal vez mi otouto esta atravesando por un mal momento...
--Es verdad... quizás en el estudio las cosas no le vayan bien... O en el amor estará sufriendo...—Deseaba el Dragón que algo así sea... Algo que tenga solución. –Dejemos las cosas en manos de Ikki... el mejor que nadie sabrá que hacer.
--Si... ¿Ikki te encargaras tu?—Pregunto un aun preocupado Seiya.
--Por supuesto, es mi otouto...
--Yo... Yo también tratare de hablar con él...—Trato de ayudar el rubio pero su amigo se lo impidió.
--No Hyoga... Dejame esto a mí... Si vamos los dos, tal vez no quiera hablar... Se sentirá presionado...
A pesar de no querer quedarse de brazos cruzados sin hacer nada por su amigo peliverde acepto la propuesta:
--Si... Tienes razón... Será mejor así.—Aun no estaba convencido del todo. Shiryu noto esto y lo tranquilizo.
--No te preocupes Hyoga... Ya veras que si a Shun algo malo le sucede, lo hablara con Ikki... A su niisan no le oculta nunca nada.
--Bueno Ikki... Cuando sepas algo nos lo comunicas urgente ¿sabes?—Finalizo el Pegasus.
Era obvio que todos estaban preocupados por su buen amigo, a la vez que todo extrañaban aquel trato tan dulce por parte de el... Si... Shun se extrañaba horrores...
Luego de la afirmativa del Phoenix, quien seguía diciendo que nada grave le ocurría a su otouto la charla tuvo que ser suspendida por la llegada de Andrómeda.
Se respiraba un ambiente extraño en la Mansión, aun así todos depositaron las esperanzas en Ikki... No se meterían en el medio... Aun así... Era inevitable preocuparse por Shun... Tanto Seiya como los demás insistían en lo mismo: Shun cada vez estaba peor. Pero si el Phoenix no había comunicado nada, era por que seguro... nada malo le pasaba... ¿No?.
Se encontraban los cuatro a punto de ver una película en la televisión, excusa para poder sacar a Andrómeda de su propio encierro. Ikki fue a buscarlo y luego de tardarse bastante regreso solo, argumentando que no había podido convencer a su otouto de bajar... Seiya sabia que no debía involucrarse... pero era Seiya, y el peliverde su amigo. Excusándose se levanta diciendo que iría al baño...
--Seiya... puedes usar el baño de abajo...—Dijo Ikki inquisidoramente descubriendo las intenciones de su amigo...
--Si... pero iré a mi habitación para... cerrar la ventana que deje abierta... Y de paso voy al baño...—Aquello había quedado visiblemente como una excusa, pero no se le había ocurrido nada mejor.
La mirada del Phoenix lo decía todo. Aun así el Pegasus subió las escaleras desafiante: “¿Acaso no puedo saber como esta mi amigo?”... Se preguntaba. No quería involucrarse en la misión de Ikki de descubrir lo que le ocurría a Shun, pero por preguntar “¿cómo estas?” No le haría daño a nadie tampoco. No era para tanto...
Al llegar a la puerta dudo en golpear... ¿Qué le diría?... ¡Por supuesto!... Le preguntaría como estaba, algo natural.
--Adelante...—La voz de Shun se escuchó apenas.
--Hola Shun...—Seiya no sabia como encarar el dialogo...
--¿Si?... ¿Qué necesitas Seiya?...
--¿Por qué no bajaste a mirar la película con nosotros?... Alquilamos una de terror... De esas que a ti te gustan: de Zombies.
Shun sonrió apenas, un tinte extraño había en su voz, acompañado de un rostro triste y melancólico.
--Gracias... Pero no tengo ganas de mirar una película ahora... quizás mas tarde ¿Si?.
El Pegasus acercándose a la cama de su amigo, se sienta en ella a su lado, y con una voz que inspiraba confianza y consuelo le pregunto:
--¿Estas bien?... ¿Qué te ocurre Shun?...—Dijo esto ultimo casi susurrando.
--Na...nada Seiya... ¿Por... por que... Me lo preguntas?...—Andrómeda se mostró visiblemente nervioso e incomodo por la pregunta.
Seiya estaba haciendo, lo que no debía hacer... involucrarse. Pero ya estaba ahí, y no se iría sin una respuesta.
--Te noto... Algo triste... ¿Que te sucede Shun?...—Pregunto sonriendo y acariciando dulcemente la mejilla del peliverde con sus dedos.
Los ojitos de Shun estaban brillantes, el morocho podía jurar que su amigo en cualquier momento se pondría a llorar.
Antes de que Andrómeda pudiera siquiera responder aquel gesto con una lagrima o con una sonrisa, como a el le hubiese gustado, apareció de improviso Ikki.
Seiya se levanto de golpe, dispuesto a enfrentar cualquier acusación de su amigo.
--Seiya... ¿Podemos hablar?—Dijo Ikki para sorpresa del Pegasus.
--Si... Por supuesto.
Luego, le dedico una mirada a su otouto un tanto... severa que no paso desapercibido para Seiya. Se retiraron los dos del cuarto del peliverde.
--Mira Seiya... Se que como todos, estas preocupado por mi otouto... – Comenzó a hablar el Phoenix apoyado en la pared lo suficiente lejos del cuarto de su hermano --Pero dejame esto a mi... Lo conozco, y se que si le estamos todo el tiempo encima preguntándole por lo que le pasa... se cerrara mas...
--Perdón Ikki... – Se disculpo Seiya sorprendido de aquellas palabras --Tienes razón, tu lo conoces mejor...
--Claro... Como te dije...—Siguió argumentando Ikki --Si lo atormentamos día y noche, se cerrara mas y ni con migo va a querer hablar... Te agradezco tu preocupación por el...—Finalizo agradeciendo sinceramente.
--Es obvio que me preocupo por el... todos lo hacemos.
--Por eso... Gracias a todos... pero dejen esto en mis manos...—seguía insistiendo.
--¿Has podido averiguar algo?
--Creo... tiene que ver con sus estudios...—Respondió pensativo --Aun no he hablado con el bien sobre el tema.
--¿Qué esperas?...— El Pegasus se censuro de golpe, le había salido del alma, pues no entendía que era lo que esperaba Ikki para averiguarlo—Me refiero... A que ahora esta solo, puedes ir y hablarle.
--No es tan fácil... Shun tiene sus tiempos... tengo que respetárselos...
--Tu sabrás...—Finalizo Seiya.
Los días transcurrieron sin ninguna mejora en el animo de Shun... No quería ser extremista ni fatalista, pero Seiya veía que su amigo poco a poco iba deprimiéndose cada vez mas. Por supuesto que tanto Shiryu como Hyoga pensaban lo mismo, es que últimamente, era un tanto... evidente.
A decir verdad el Dragón no quería creer mucho en las palabras del Pegasus, no le parecía que Ikki estaba tratando de distanciarlos de Shun. Era evidente que Seiya se encontraba muy enojado frente a la pasividad con la que se tomaba el asunto el Phoenix. Aun así, veía a Ikki muy posesivo para con Shun, no es para menos... trataba de averiguar que era lo que le ocurría... ¿Quién mejor que el?... Shiryu trataba de hacerle entender eso al Pegasus, aun así, terco como el solo, seguía con lo mismo. Hyoga no omitía juicio ni opinión, se las reservaba. Aun así pensaba igual que Seiya a la vez que pensaba igual que el Dragón... Ikki se encontraba un tanto posesivo de su otouto pero quien mejor que el para sacarle la información... lo mejor era tener plena confianza en el... ¿Pero por que demonio se tardaba tanto?.
Shun había salido a correr como todas las mañanas, Shiryu tuvo la genial idea de llevarlo al cine, para despejarlo un poco. Hablando primero con el hermano mayor, recalco que la entrada la pagaría el:
--No Shiryu... No gastes dinero... –Dijo Ikki evitando poner en gastos a su amigo.
--Es lo de menos el dinero Ikki... Con tal de que tu otouto salga un poco...
--El sale...—Argumento sin fundamento alguno.
--A correr sale... de ahí se encierra en su cuarto...—Respondió Shiryu en tono de reproche.
--No, de verdad... Deja Shiryu... Yo lo llevare al cine...
--Dejame llevarlo a mi... Además tengo ganas de ver esa película.
--¿Quién no tiene ganas de ir a ver Episodio III?—Acoto Seiya verazmente mientras cargaba la cuchara de cereales.
--No creo de todos modos, que quiera salir... Aun así lo llevo yo... No te preocupes...—Finalizo el Phoenix un poco cortante.
La discusión se vio interrumpida por la llegada de Andrómeda. El primero en hablar fue Shiryu adelantándose a Ikki:
--¿Shun quieres ir a ver Episodio III conmigo?... Yo pago.
Por un instante, el rostro de Shun se ilumino, devolviéndole ese brillo que había perdido. Ikki situándose cerca de su otouto, lo tomo de la espalda abrazándolo fraternalmente.
--¿O quieres ir conmigo?...—Pregunto con una sonrisa.
Ante eso, Shiryu pensaba, iría a perder. No podía competir con “EL” hermano mayor ^_^. Ikki llevaba las de ganar. Y así fue. Sin embargo aquel brillo en el rostro de Shun, desapareció dejando entrever la tristeza y melancolía que últimamente, lo acompañaba siempre. Cuando Ikki se retiro de allí, y Shun iba en camino a bañarse, voltea para decirle a su buen amigo:
--Me hubiera encantado ir contigo Shiryu... Gracias... pero es mi niisan, no puedo decirle que no...
--No te preocupes... igual no soy competencia... No soy digno—Dijo el Dragón divertido... Era lo de menos... mientras salga, por lo menos... no importaba con quien lo hacia... lo importante era eso: ¡Que salga un poco de aquel encierro!.
Hyoga no sabia como, pero había resistido la tentación de ir a hablarle a Shun, de sacarle a la fuerza lo que le ocurría. Cuantas ganas tenia de sacudirlo por los hombros hasta que le largase todo... Y cuanta ganas tenia de abrazarlo y consolarlo. Fue así que un buen día tomo la decisión de acercase a el, determinado se dirigió a su cuarto dispuesto a sacarle toda la información posible.
Al llegar la puerta estaba abierta, era muy tarde y ya la mayoría se habían ido a dormir. La luz le indicaba que Shun se encontraba despierto, pero al llegar descubrió que no estaba solo... Ikki estaba con el dedicándole un sin fin de besos alrededor del cuello.
--Disculpen... Yo...—Hyoga se sentía muy incomodo, no esperaba encontrarse al Phoenix ahí... Aunque a decir verdad era lógico.
--¿Qué necesitas?...—Pregunto Ikki adelantándose a su otouto...
--Venia a... Darle las buenas noches a Shun...
--Bien...—Respondió el morocho sin mostrar intenciones de retirarse.
--¿Puedo... Puedo hablar con Shun?
Ikki giro la vista hacia Andrómeda, esperando su respuesta, este observo a su niisan y respondió:
--Mañana hablamos ¿Si Hyoga?...
Eso sorprendió y entristeció al Cisne, pero nada podía hacer. Se retiro desconcertado del cuarto sin decir nada.
A la mañana siguiente Shiryu noto a su amigo muy pensativo y preocupado:
--Hyoga... ¿Qué sucede?... Te noto muy concentrado, pensativo.—Pregunto dejando de lado la lectura.
Y sincerándose con su amigo, le explico lo que pensaba, a lo que el Dragón incrédulo le contesto:
--Hyoga... es muy serio lo que estas diciendo...
--Lo se... pero esos no eran besos propios de un hermano...
--No lo creo... de seguro te debió parecer... Pero no creo..
--Di lo que quieras Shiryu... Pero sigo pensando igual... No es el comportamiento propio de un hermano.
En eso irrumpe en la cocina un aun dormido Seiya, quien al ver la cara de sus amigos pregunta.
--¿Qué pasa?... ¿Paso algo?...
Ambos se miraron, el Cisne no veía el por que de no contarle al Pegasus sus conclusiones:
--Le estaba contando a Shiryu... Que ayer cuando fui al cuarto de Shun... Bueno pues... Ikki le estaba dando besos...
--Es natural ¿No?... Son hermanos...—Acoto Shiryu
--Besos en el cuello... De una manera...—El rubio hizo un gesto de desaprobación—Que no me gusto...
Seiya se quedo callado de golpe, parado frente a la heladera que tenia abierta.
--¿Qué sucede Seiya?—Pregunto Shiryu.
El Pegasus volteo cerrando la heladera y mirando a sus dos amigos hablo:
--Es que... le creo a Hyoga...—Bajo la vista y se acerco a donde estaban para sentarse, susurrando continuo hablando –Yo... Me pareció ver... No se... Pero ayer a la tarde baje a la sala y antes de terminar de bajar las escaleras, veo entre las barandillas algo raro...
--No te entiendo Seiya, se mas claro...—Hyoga estaba impaciente y hasta un poco enojado con la situación.
--Me pareció ver la mano de Ikki en la entrepierna de Shun...—Soltó de una buena vez –pero... pensé que había sido una idea mía... Aun así, Ikki se puso nervioso al verme... Y ahora que tu me cuentas esto Hyoga... No se que pensar...—Finalizo cruzándose de brazos.
--No chicos... Paremos... Ikki no seria capaz de algo semejante, sabes lo posesivo que es con Shun... El seria la ultima persona en el mundo que le haría daño.
En eso el Dragón, tenia toda la razón... Sin embargo, el rubio, con lo que había visto sumado a lo que había contado Seiya, las cosas no le cerraban del todo.
--Me sacare las dudas e iré a hablar con Shun...—Analizo Hyoga en voz alta.
--Seria prudente también... Hablarlo con Ikki...—Acoto el pelilargo.
--Por supuesto...—Y con un gesto de enojo el Cisne siguió hablando --Con el también voy a hablar muy seriamente...—Las palabras habían sido dichas con mucho enojo.
Los gritos alertaron al Dragón, seguido por un Seiya preocupado. En el jardín se encontraban discutiendo a punto de pelear un enfurecido Ikki con un enfurecido Hyoga.
--¡¡¡QUE ESTAS INSINUANDO!!! ¡¡SE MUY BIEN LAS GANAS QUE LES TIENES A MI OTOUTO!! ¡NO SOY IDIOTA!.
Antes de que el Cisne respondiera aquellas palabras con un golpe Shiryu intercedió tomándolo al Phoenix de un brazo, mientras el Pegasus hacia lo mismo con el rubio:
--LO UNICO QUE ME FALTA... ¡¡¡Mi otouto esta pasando por un mal momento y tu me acusas de algo que sabes seria incapaz!!!... ¡¡Las ganas que les tienes para venir a inventar todo este cuento!!... ¡Suéltame Shiryu que le voy a romper la cabeza a este ganso estúpido!.
--¡No Ikki! ¡Basta! ¡Entiéndelo!... ¡Esta preocupado por Shun como todos nosotros!—Trataba el Dragón de persuadir a su amigo.
--¡Detente Hyoga!... ¡Tranquilizate!... ¡Si le pegas!... ¡Piensa en Shun!.—Seiya intentaba lo mismo con Hyoga.
Al escuchar aquellas palabras el Cisne se tranquilizo. Ikki se soltó del agarre de su amigo bruscamente, para luego alejarse de allí con cara de querer matar a alguien.
--Se te fue la mano Hyoga...—Reprocho el pelilargo a su amigo.--¿Qué le dijiste?
--Nada... Lo que pensaba...—Argumento.
--Pero ¿Y si estas equivocado?... Es una acusación muy grave...—Acoto Seiya agitado.
--Iré a hablar con Shun...—Dijo Hyoga aun enojado
--Hyoga... No empeores mas las cosas...—Suplico Shiryu.
--¿¡Empeorar las cosas?!... Estoy cansado de todo esto... Shun es mi amigo, tengo derecho a hablar con el, a saber como se encuentra... Por que tengo que depender de que si Ikki tiene ganas o no... Ya estoy harto, Shun cada día esta peor y si su niisan nada puede hacer, no me voy a quedar de brazos cruzados viendo como Shun se deprime cada día mas.
Ambos, tanto el Dragón como el Pegasus, creían que Hyoga tenia toda la razón, fue por eso que ninguno de los dos lo detuvo. Sin embargo Seiya acompaño al rubio hasta el cuarto de Andrómeda, mientras el pelilargo se encargaba de encontrar al Phoenix.
Una vez en el cuarto de Shun, Seiya rogaba por que Hyoga se tranquilizase un poco. Andrómeda se sorprende frente a la actitud avasalladora de sus amigos:
--¿Qué pasa?—Pregunta el peliverde.
--¿Co... como estas Shun?—Pregunta Seiya adelantándose.
--Bien...—Responde aun sorprendido--¿Por qué?...
Pero es interrumpido por el Cisne que sin preámbulos le pregunta:
--¿Shun... Qué esta pasando con Ikki?...
Eso era a lo que le temía Seiya. Sin embargo llego al cuarto un enfurecido Phoenix evitando la posible contestación de su otouto seguido por Shiryu.
--Ikki...—Exclamo el Pegasus temiendo otro posible enfrentamiento.
--Ikki tranquilizate...—Trataba de poner paños fríos el Dragón.
--¡Ja!... ¿Sabes que Shun?...—Se notaba que el Phoenix estaba profundamente dolido y enojado –Ellos creen que... que... ¡Maldición hasta me cuesta decirlo!... Semejante barbaridad...
--¿Qué niisan?... No entiendo nada.
--Ellos creen que yo... te hago cosas... que te toco.—Finalizo avergonzado de aquellas palabras.
Shun mirando a uno y a otro, reparo la vista en el rubio, y mirándolo pregunto:
--¿Ustedes?... ¿Ustedes piensan eso?... ¡¿Cómo pueden pensar semejante cosa?!
--Es que Shun...—Trataba de explicar el ruso –Últimamente estas mal... Lo notamos todos.
--Y por eso se toman la libertad de inventar motivos ¿No?...—Pregunto un aun enojado Ikki.
--Sabemos que es una locura pero...—Trato de hablar Seiya.
--Pero nada... ¿¡Quienes son para ir por ahí inventando semejante cosa de mi niisan?!
--Pero... Algo te pasa.—Argumento el pelilargo
--¿¡Y yo tengo la culpa?!.—Pregunto el Phoenix incrédulo de semejante idea.
--Si estoy mal... No tiene por que tener la culpa Ikki...—Defendió Andrómeda a su niisan.
--Entonces lo reconoces... Algo te sucede.—Pregunto Seiya tratando de una buena vez descubrir que era lo que estaba pasando.
--Estoy perfectamente bien... Gracias por preocuparse... ¿Me dejarían solo por favor?...—Pidió un poco consternado. A lo que todos se retiraron de la habitación de el. Una vez en el pasillo Ikki se retiro completamente ofendido, dejando a los tres acusadores solos:
--¿¡Vieron?!... Les dije...—Dijo Shiryu con tono de reproche.
--Definitivamente se nos fue la mano...—Analizo Seiya.
--Aun así... Shun no nos aclaro nada... Aun no me cierra todo esto.—Hyoga no se daba por vencido, creía que Shun ocultaba algo.
--Basta Hyoga... terminemos con esto de una vez...—Suplico el Dragón harto de toda la situación.
--¿Y dejar que Shun se siga deprimiendo mas?...—Al decir esto el Cisne se fue un poco enojado con sus amigos... ¿¡Como podía ser que nadie haga algo?!.
CAPITULO II.
La tensión entre ellos había disminuido bastante. Sin embargo Shun seguía igual... Inclusive peor... La impotencia que sentían todos por no poder hacer algo por su amigo, por Shun... el ser, que sin dudas, menos merecía sufrir. Que injusto.
Shiryu había conseguido tranquilizar a sus dos amigos. Seiya se sentía un poco apenado por pensar semejantes cosas del Phoenix, aun así, Hyoga no estaba conforme... Comprendía que tal vez había sido demasiado extremista... Desesperado por saber que era lo que le ocurría a Andrómeda. Pero las cosas no le cuadraban... Algo le sucedía al peliverde y no saber que era, mejor dicho... Y no poder ayudarlo en ello, le causaba un profundo pesar.
Los días transcurrían con agonía en aquella Mansión. No había muchas cosas por hacer... La limpieza estaba a cargo de los empleados de Saori. La comida, por simple gusto, a cargo de Shiryu... Siempre le gusto cocinar. Estaban en paz, se podría decir. Sin ninguna amenaza latente. Athena, mejor dicho su reencarnación, se encontraba demasiada ocupada con los asuntos burocráticos de la Fundación, que no tenia tiempo para reparar en lo que sucedía.
Ikki ni noticias daba de su otouto... Eso desesperaba aun mas a los tres amigos... El sabrá lo que estaba haciendo.
Shiryu se encontraba muy aburrido... En su cuarto, no podía conciliar el sueño. Dando vueltas en la cama, una y otra vez, decide levantarse para tomar un vaso de leche... Quizás así podría “llamar” al sueño... Morfeo se resistía (N/A: Wuuuaaaooo!!! Estoy echa una poeta cursi).
Camino a la cocina, la luz de la biblioteca llama poderosamente la atención... Tal vez otro ser que se encontraba en la misma situación que el... Mejor, eso significaba compañía en una solitaria noche. Decide acercarse, pero detiene su andar sorprendido de lo que veía. Logro volver en si, a causa de la voz de Ikki:
--¡Shiryu!...—Exclamo incorporándose del diván a la vez que guardaba su miembro en su pantalón. Shun se levanto del piso escondiendo su cara, a causa de la vergüenza que la situación le daba.
--Ikki... ¿Qué?...—Shiryu no tenia palabras para semejante escena—Entonces... Era cierto...—Balbuceo apenado.
--Un momento Shiryu...—Ikki trataba de encontrar la forma de arreglar aquello –No es lo que piensas... O sea... Si, es lo que es... Pero yo no abuso de el...
El Dragón hizo una mueca de asco e indignación a lo que el Phoenix rápidamente busco apoyo de su otouto:
--Dile Shun... Vamos, parate...—Lo obligo a levantarse del suelo tomándole del brazo –Dile... que lo que hacemos... Lo hacemos por placer...—Y mirando a su amigo pelilargo quien aparentaba ocultar una furia incontenible le dice: --Se que esto esta mal... terriblemente mal... Pero no puedes acusarnos...
--¿Cómo puedes hacerle esto a Shun?—Se notaba como Shiryu contenía el enojo.
--No lo hago contra su voluntad... El lo quiere...—Buscaba el peliazul, defenderse --¿Verdad Shun?... Shun, dile...
--P-por su-supuesto... yo quiero...—Argumento Shun aun con la mirada baja y preso de la vergüenza --No tienes de que preocuparte Shiryu.—Sus palabras habían sido dichas con un poco de duda.
--Por eso... No armes un escándalo...—Pidió Ikki a su amigo --Por que me echaran de la Orden... A los dos...—Finalizo tratando de convencerlo.
--Shun... ¿Tu quieres esto?—El Dragón sentía, que todo dependía de la respuesta de su amigo.
--S-si... Por favor...—Pidió balbuceando --No digas nada... A nadie... conservanos el secreto por favor... Aunque sea por mi...—Y finalizando, muy apenado dijo –No quiero que nos echen... Sabemos que esta mal.
--Ustedes son libres de hacer lo que quieran... Aun así...—Pero persuadido por las palabras, mejor dicho, por la petición de Shun dijo –Nada... Esta bien... No contare nada...
Se retiro rápidamente de la biblioteca directo a su cuarto, no quería permanecer un segundo mas allí. No hace falta decir que no logro conciliar el sueño en lo que quedaba de la noche. Su mente no podía procesar aquellas imágenes. No comprendía semejante acto morboso. Aquella imagen de Shun con el miembro de su niisan en la boca, no se le borraría jamás.
Era evidente que todo lo ocurrido había afectado al Dragón... Tanto Seiya como Hyoga pensaban que con Shun era suficiente, como para ahora hacerse la idea de que Shiryu atravesaba por lo mismo... la misma depresión. A pesar de los constantes bombardeos de pregunta de sus amigos, Shiryu logro mantener en secreto aquello, mas que nada por Shun. Se lo había prometido al día siguiente cuando este fue a verlo. Sin embargo no estaba del todo convencido. Hyoga seguía con la misma idea en la cabeza, y contarle algo así a el o a Seiya... No... Era preferible mantener el secreto por la paz del cosmo todo. Pero... ¿Estaba haciendo bien?... ¿Era correcto ocultar aquello?... estas y miles de peguntas se hacia el Dragón... ¿Era prudente guardarse aquello?... Por que a pesar de todo... Shun seguía igual, pero si quería, si estaba de acuerdo con lo que estaba pasando... ¿Por qué su depresión?.
No hizo falta contar nada... Un descuido del Phoenix lo puso en evidencia... Hyoga estaba harto de no poder hacer nada por su amigo, cada día que pasaba lo veía peor. Ahora si que le sacaría la información aunque sea a la fuerza. Fue por eso, que una mañana, en vez de quedarse para Física, decide irse del instituto para encararlo a Shun de una buena vez. Sabia que este estaba en la Mansión... últimamente faltaba mucho a clases. Entrenaba, y en vez de bañarse para preparase e ir a estudiar... Se encerraba en su cuarto. Así que lo busco. Llego, dejo sus cosas en la entrada y subió las escaleras. La puerta del cuarto de Shun estaba entreabierta, solo apoyo su mano para abrirla del todo, para luego, correr hacia Ikki y derribarlo de un empujón al suelo. Aquella escena de ver a su amigo llorando boca abajo con las piernas abiertas mientras era penetrado por su niisan con los pantalones a medio bajar... había sido demasiado... Sin darse cuenta, estaba encima del Phoenix golpeándolo a mas no poder, cuando la dulce vocecita de Shun lo hace entrar en razón de lo que hacia.
--¡¡¡Basta!!!... ¡¡Basta por favor!!... ¡No le pegues mas!...—Su voz era desgarradora --Basta... Por favor Hyoga.—Y comenzó a llorar desconsoladamente.
Para sorpresa del Cisne, el peliazul no respondía las agresiones, es mas, se podría decir... que se dejaba pegar. Cuando pudo liberarse de la furia de su ex-amigo, Ikki prácticamente huye del lugar, de la escena del crimen. El rubio creyó ver en el semblante del Phoenix... ¿Tristeza?
--¿Shun?... Shun ¿Estas bien?—Hyoga se acercaba despacio hasta donde estaba el peliverde, no sabia como encarar semejante problema. Sin saber que hacer, toma a su amigo entre sus brazos, para que así, llorara libremente, todo el tiempo que le viniese en gana... Si era por Hyoga, se quedaría así eternamente. No tenia problema.
Shun se quedo profundamente dormido en los brazos del rubio, quien delicadamente lo vistió antes. No tardaron en llegar todos... Ba! Todos: Seiya y Shiryu, quienes al subir a sus respectivos cuartos se encontraron con la puerta de Shun abierta, permitiéndoles ver, como este dormía profundamente en los brazos de Hyoga... Algo, sin duda, había pasado. El Cisne intento incorporarse lentamente para no despertar a Andrómeda e ir a hablar con sus dos amigos que estaban parados en la puerta con cara de no entender nada de lo que ocurría.
Una vez fuera del cuarto, el rubio les contó todo... Apenado de que sus terribles sospechas hayan sido reales. El Pegasus no podía creerlo, en realidad si podía... No quería. El Dragón, por su parte, se esperaba algo así, y mentalmente se reprochaba no haber hecho algo por su amigo cuando tuvo la oportunidad. Ya era tarde, el daño había sido causado, y ellos no pudieron evitarlo. Sin embargo era obvio que el peliverde necesitaba todo el apoyo posible.
--No... No lo puedo creer...—Repetía incrédulo una y otra ves Seiya, tapándose la boca... mas sabia que su amigo le decía la verdad.
--Todo por mi culpa...—Se censuro Shiryu.
--No digas eso Shiryu... No tienes la culpa de nada... en todo caso Ikki la tiene...—Trataba el Pegasus de hacerle entender a su acongojado amigo.
--No entienden... Yo, yo lo sabia... Y sin embargo... Sin embargo... ¡No hice nada, absolutamente nada!—Explicaba el Dragón visiblemente apenado.
--¿Cómo que sabias?...—Hyoga no comprendía del todo.
--Yo... Yo los vi... pero Shun me dijo, me pidió que no digiera nada...—contó el pelilargo lo sucedido.
--¿Tu sabias y no dijiste nada por que Shun te lo pidió?...—Pregunto el Cisne con cierto reproche en sus palabras.
--Me dijo que el quería todo eso... Me dio a entender, me demostró que estaba completamente de acuerdo con todo... Y por temor a que los echen de la Orden, me pidió por favor que no contara nada.
--Claro Hyoga—Defendió Seiya a su amigo –Si Shiryu hubiese visto algo raro, es obvio que no se quedaría de brazos cruzados.
El rubio comprendió esto y se calmo un poco, sin embargo todavía seguía nervioso y angustiado por todo lo ocurrido.
--Igual... Tuve que haber hecho algo... Pero Shun...—Aun, el pelilargo, no se lo perdonaba, ni nunca se lo iba a perdonar.
--Es evidente que oculta todo por su niisan...—Reflexiono el ruso –Es tan bueno, que ni siquiera... ¡Maldición!... ¿Y ahora que haremos?
--Por supuesto... estar al lado de Shun...—Dijo Seiya.
--Todo esto es muy difícil, primero veremos como esta Shun...—Shiryu, al decir esto, ingreso al cuarto de la “victima”, quien se encontraba despierto mirando por la ventana.
--Shun... Despertaste...—Exclamo el Pegasus.
Se notaba un ambiente extraño, triste. Los cuatro ahí, en esa terrible y angustiante situación. Shun agacho la vista en señal de vergüenza a lo que Hyoga le dijo:
--Shun... No tienes de que avergonzarte...
--Por favor... No cuenten nada...—Suplico avergonzado Andrómeda –No quiero que lo echen... Que nos echen de la Orden.
--Al diablo la Orden Shun...—Acoto para sorpresa de todos Shiryu. –Aquí, lo que importa eres tu...
--¿Y mi niisan?...—Pregunto Balbuceando --¿Dónde esta?
--El muy cobarde desgraciado huyo—El Cisne había sido muy duro con aquellas palabras, por lo que el peliverde comenzó a llorar. Dándose cuenta, el rubio se acerca a el para abrazarlo, tanto Shiryu como Seiya se situaron a su lado.
--Shun... No dejaremos que Ikki vuelva a hacerte daño... ¿Sabes?—Seiya trataba de consolarlo. Para sorpresa de todos Shun hablo:
--No digan eso... Mi niisan me quiere... El no me hace daño, como ustedes insisten...
El Cisne por poco mas explota al escuchar semejantes palabras.
--¡Basta Shun!... ¡Deja de defenderlo!
Andrómeda rompió en llanto nuevamente por lo que el rubio se censuro. El Dragón intento seguir el hilo del ruso pero con mas dulzura.
--Sabemos...
--¡No entienden!... Yo quiero... No me obliga...—Censuro Shun a su amigo tratando de convencerlos, sin embargo el pelilargo no desistió de su idea.
--Shun, sabemos que no quieres... Que prefieres hacer de cuenta que si, para que no te duela... Yo... Yo—Le costaba a Shiryu hablar de aquello –Yo pude verlo en tus ojos, aquel día ¿Recuerdas?... Cuando los vi... Pude ver en tus ojos que realmente NO QUERIAS hacer lo que estabas haciendo... Y sin embargo, al igual que tu... Hice de cuenta, me engañe diciéndome que “si”...
--No... No es cierto...—decía el peliverde sollozando –No entienden... No es cierto, yo quiero, yo quiero... Yo...—Repetía una y otra vez mientras se balanceaba entre los brazos de Hyoga.
--Shun... Yo lo vi hoy también...—Trataba el Cisne al igual que el Dragón de convencerlo –No puedes negarlo... Hoy el...—Le costaba decir aquello—Hoy Ikki te estaba violando...
--¡Nooooo!--Exclamo Shun llorando como si aquellas palabras le hicieran daño.—Yo quería...
--No Shun, no querías... estabas llorando cuando te encontré...—Ahora el que lloraba era el rubio, contagiado de aquel sentimiento, de aquella angustia.
--Shun... Se que esto es difícil... Pero... necesitamos saber...—Seiya no sabia como preguntar aquello--¿Hace mucho que sucede esto?
Ayudando a su amigo, el pelilargo también pregunto:
--¿Desde cuando Ikki se comporta así contigo?...
--Hace... Hace un tiempo...—Susurro con la voz entrecortada por el llanto.
--Bien...—Respondió Shiryu conforme con la respuesta... Shun estaba cooperando –Ahora, dime... ¿Solamente?...—Tosió nerviosamente –¿Solamente te toco... O llego a penetrarte?
--Shun... Shun...—Llamaba el Pegasus al angelito –Contesta, es importante saber... ¿tu niisan tuvo sexo contigo?
Hyoga no quería hablar, aquello lo enojaba mucho, imaginar aquellas situaciones le revolvían el estomago, sin embargo acoto un poco enojado.
--Hoy lo evite... pero vaya uno a saber si antes lo logro...
--Shun contesta por favor...—Rogó el Dragón –No nos enojaremos contigo ni con tu niisan
--¿No se enojaran?...—Balbuceo aun sollozando--¿No se enojaran con mi niisan?—Pregunto preocupado.
--No Shun...—Contestaron dulcemente el peliverde y Seiya.
--Bueno... Pues, hubo ocasiones en que... si...—Y hundió su cabeza en el pecho del Cisne, quien de la furia lo apretó fuertemente contra el, como si así evitase el daño causado a la vez que descargaba un poco su propio enojo.
Shiryu levanto la cabeza y comenzó a meditar la gravedad del asunto. No sabia si aquello servia de algo, por que al fin al cabo una violación, es una violación, pero necesitaba saber, cuanto era el daño causado:
--Shun... ¿Eras virgen antes de eso?
El Pegasus se le quedo mirando incrédulo de lo que preguntaba, sin embargo Shun afirmo con un simple:
--Si... |
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| Aphrodita |
Publicado: Dom Jul 08, 2007 12:13 am |
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Pegasus no Seiya

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***FLASH BACK DE SHUN***
--¡Shun que significa esto!—Ikki estaba visiblemente enojado.
--¡Niisan!—Exclamo Shun entrando a su cuarto a la vez que le quitaba el cuaderno de las manos a su hermano—Nada...—Contesto nerviosamente.
--¿¡Cómo que nada?!... ¡Shun!... ¡Contestame!... ¡¿Que hay entre el ganso y tu?!...
--Nada niisan... Son solo poemas... escritos... Cosas que pienso y que siento...—Andrómeda se ponía cada vez mas nervioso, parado en medio de su cuarto sus músculos no le respondían.
--¡Se sincero mocoso!... ¡¿Esto es lo que sientes por Hyoga?!—Exclamo señalando el cuaderno --... ¡Es muy claro!... ¡su nombre aparece!.
--Niisan no sucede nada entre nosotros... Por favor... No te enojes...
--¿Cómo quieres que no me enoje si encuentro semejantes cosas!...
--Eso por que revisas mis cosas...—Respondió así al hermano mayor. A pesar de tener toda la razón, el Phoenix no se quedaría callado, dándole una sonora cachetada le dijo:
--Soy tu hermano mayor, que te quede claro... Y debo estar al tanto de todo... eres una criatura...—Eso no era cierto, pero el morocho así lo veía—¿¡Como... Como puedes escribir semejantes cosas?!...
Recién ahí el peliverde cayo en la cuenta... Las primeras cosas que había escrito sobre su amor imposible (así lo veía el) eran sentimientos y sensaciones referido a eso... Pero con el tiempo esos escritos se volvían cada ves mas osados... dando lugar a la pasión. Se avergonzó e intento comprender a su niisan. Por lo que se quedo callado, además aquella cachetada si bien no le había dolido físicamente, si sentimentalmente. El hermano mayor se retiro muy consternado dejando a Shun llorando solo en su cuarto.
Luego de meditarlo, Ikki se dio cuenta que lo mejor era hablar, aclarar las cosas con Shun. Pues sabia de las intenciones de Hyoga, que el muy inocente de Shun no podía ver. Y si algo llegaría a pasar entre ellos... Lo mejor era evitarlo.
Andrómeda se encontraba llorando en su cuarto, no quería confesarle a su niisan de esa forma, sus gustos. había pensado mil formas para decírselo, o para hacerle entender, pero jamás imagino que seria así... Tal vez era lo mejor...
Tocan a la puerta:
--Adelante.
--¿Shun?...—Llamo Ikki a su otouto con la voz firme.
--Ni-niisan...—A decir verdad Shun temía la reacción de su hermano.
--Quiero hablarte...—Le dijo sin cambiar el tono duro de voz, sentándose a su lado.
Andrómeda se incorporo esperando a que su niisan hablara.
--Mira Shun... Seré claro...—Antes de seguir hablando el Phoenix se censuro para preguntar --¿Desde... Desde cuando sientes esto por el ganso?...—El morocho necesitaba saber desde hacia cuanto había perdido a su inocente hermanito.
El peliverde se sintió muy nervioso, pero tal vez lo mejor seria hablar del tema para aclarar todo de una buena vez.
--No lo se...—Respondió sonrojado –Creo... me da la sensación... que desde siempre...
--Entonces... ¿Te gustan los hombres?—Pregunto aun con la voz mas dura... ¿Cómo podía ser que jamás hay visto esa inclinación en Shun?. Andrómeda se sintió un poco amenazado con aquella pregunta, aun así respondió:
--No me gustan los hombres... Me gusta Hyoga... Nunca me había fijado en otro... Nunca me pregunte sobre mis gustos...
--¿Que es lo que buscas?...—Ikki necesitaba saber... No podía comprender y necesitaba hacerlo ¿En que había fallado? Se preguntaba. Fue interrumpido:
--Niisan... No entiendo a que quieres llegar con todo esto...—El peliverde temió al decir aquello, tal vez su niisan se enojaría por su atrevimiento.
--Necesito saber... ¿Lo amas?...—El Phoenix se había cruzado de brazos esperando la terrible respuesta.
--Pues... si...—Contesto tímidamente... tal vez si su hermano supiera de sus sentimientos entendería, entendería que lo ama... entonces tal vez así, no se enojaría tanto y lo aceptaría un poco mejor.
Sin embargo al morocho aquello le cayo como un balde de agua fría. Esa respuesta era a lo que tanto le temía... Entonces si lo ama, eso quiere decir que dejaba de ocupar un lugar en el corazón de su otouto... ¡como podía ser que ese ganso le quitara a su hermano!... ¡Un hombre!... el ser mas despreciable que existía en la tierra... así, lo veía Ikki...
La reacción de su niisan lo asusto bastante, no esperaba aquellas palabras, jamás había escuchado a el Phoenix hablarle de esa manera. El morocho enloqueció:
--¡¡¡LO QUE QUIERE ESE GANSO ES ENTERRAR SU VERGA!!!... ¡¡ESO ES LO QUE QUIERE!!... ¡Y TU LE VAS A DAR EL GUSTO ¿NO?!...
Cualquiera que escucharía semejantes palabras no lo creería. No de Ikki y menos dedicadas a su otouto. Sin embargo el Phoenix no lo podía creer, y menos lo iba a permitir.
--¡Ni-niisan!... ¡No!... ¡No es así!...—Shun se cubría la cara, por un momento le tuvo un terror a su hermano jamás experimentado.
--MOCOSO, Y TE PIENSAS QUE LO VOY A PERMITIR...—El morocho estaba de pie gritándole en la cara a su otouto.
--Niisan no...—Andrómeda sentía ganas de llorar –No es así...
--¡¡¡Haaa!!!... ¡¡Pero por lo visto tu también quieres lo mismo!!...—Dijo irónicamente—¡Por lo que leí!... Tienes ganas...—Finalizo susurrándole en el oído y tomandole fuertemente de un verde mechón.
Ahora si, el peliverde comenzó a sollozar. Nunca Ikki se había comportado así con el, no creía que llegaría a enojarse tanto.
--Niisan... No te enojes... por favor—Suplico Andrómeda preso del terror de que su único familiar lo rechazara como tal...
--No me digas niisan—Respondió el Phoenix fríamente descubriendo los temores de su otouto.
El peliverde no podía detener su llanto...
--Yo lo siento... Ikki no te enojes... No, por favor...
--Si no quieres que me enoje... Sacate esa idea absurda de la cabeza—Maldición, ¿cuándo Shun había dejado de ser su dulce, inocente y tierno hermanito?... Dulce y tierno lo seguía siendo... pero al leer aquello... La inocencia la había perdido hacia mucho tiempo.—Entendiste... Olvidate de todo y no me enojare...
--Es-esta bien...—Contesto secándose las lagrimas con la manga de la camiseta.
Aun Ikki no estaba tranquilo. Se retiro del cuarto de su otouto para encerrarse en el suyo y meditar acerca de todo lo ocurrido... No estaba tranquilo... Debía darle una lección a Shun... ¿Como podía cambiarlo por Hyoga?... ¿cómo, a él (pensaba el Phoenix) que era su único familiar vivo, su sangre, su hermano, el ser que siempre estuvo a su lado... como a él, podía abandonarlo así?... Tenia tanto medio de perderlo... Si Shun se iba con el Cisne, si lo cambiaba, si cambiaba su amor por el de el... Sin dudas se suicidaría, pues no estaba dispuesto a perderlo. Ni tampoco se iba a quedar de brazos cruzados sin hacer nada por evitarlo... Shun aun era una criatura en el fondo, nada sabia del amor ¿como podía hablar de amor un niño como el?... de seguro eso no era amor... Creía Ikki equivocándose.
No dejaría que se lo llevaran. No otra vez. No estaba dispuesto a separarse de el. Además... ¿Quién era Hyoga?... No lo conocía lo suficiente, en realidad no conocía las intenciones de este...
Eran las tres de la mañana y el morocho pensaba todo esto mientras daba vueltas en la cama. La sabanas echas un nudo al costado. Decidió levantarse, no sabia si a Shun le había quedado bien en claro su advertencia... Debía asegurarse.
Se acerco al cuarto de su otouto vestido con una camiseta blanca bien ceñida al cuerpo y un slip negro que marcaba bien sus glúteos (N/A: Detalles innecesarios ¿No chicas?). Llego a la puerta y no llamo, entro directamente. Shun dormía muy profundamente de costado dándole la espalda a su niisan.
Este se acerco a la cama y destapo a su lindo hermanito que solo dormía con ropa interior. Inevitablemente Andrómeda despierta:
--¿Niisan?...—Pregunto dormido, pero enseguida una mano grande le tapo la boca.
--Shhh... Vine a ver si te había quedado bien en claro que tu eres mío... tu eres mi otouto.
El peliverde no entendía nada, en realidad si entendía... no quería que era muy distinto. Comenzó a llorar a la vez que forcejeaba con su niisan... algo absurdo. Ikki observo esta reacción y detuvo el forcejeo tomándolo entre sus brazos.
--Vamos Shun... No llores... ¿Tu me quieres verdad?
--Niisan...—Dijo sollozando
--¿Me quieres?... Por lo que veo no...—Dijo haciéndose el entristecido.
--P-por su-supuesto que te quiero...
--Yo también te quiero... Eres lo que mas quiero en la Tierra... Eres mi otouto...—Al decir esto su mano se deslizaba lentamente hacia el trasero de Shun.
--Niisan...
--Shhh... tranquilo... Como te quiero, te lo voy a demostrar... Voy a dejar mi huella en ti, para que te quede claro que eres mío... Mi dulce Shun...
El morocho se desprendió de sus únicas ropas, dejando al descubierto su miembro hinchado que se erguía palpitante. Andrómeda temió, y cerro sus ojos.
--No Shun... Quiero que veas... Mira...—Pero el peliverde no quería hacer caso, todavía no podía reaccionar. No quería contradecir nuevamente a su niisan. Al ver que Shun no le hacia caso, se acerco a el y le quito con violencia la ropa interior. Dándolo vuelta en la cama, de espaldas a el, comienzas a acariciar sus glúteos. Shun sollozaba, sin duda no quería eso, pero...
Al ver como su otouto lloraba boca abajo, le produjo al Phoenix un dolor, una punzada en su pecho. Lo giro para mirarlo de frente, y lo rodeo con sus potentes brazos, para luego introducir furtivamente su lengua en la boca de Andrómeda.
--¡Niisan no!—Exclamo nervioso el peliverde cuando pudo desprenderse de aquel violento beso.
--¿¡Me quieres si o no!?... ¡Responde!...—Le exigía el morocho sacudiéndolo...
--¡Si!... ¡Si!...—respondía una y otra vez nervioso.
--Sabes que creo, que quieres a ese ruso...—En la mirada de Ikki había un brillo extraño, una furia inexplicable --¡Te mueres de ganas ¿no?!.. ¡¡De que te rompa el trasero ese ganso!!... ¡¡¡Yo te voy a enseñar a no jugar con fuego!!!... (Vas a experimentar el dolor que se siente cuando dos hombres gozan)
Dicho esto se coloco encima de el para tener total dominio de su cuerpo, mas de sus manos que se movían impotentes.
--¡¡¡No llores, no llores!!!...—Gritaba descontrolado el Phoenix a su otouto...—¡¡Si me quieres no llores!!--- Pedía, ya que nada podía hacerle si este lloraba.
Shun hizo caso. Y se callo. Sumisamente detuvo su insistente forcejeo. Ikki ubico su miembro en la entrada de aquel agujero. Una vez bien posicionado comenzó a empujar con mucha frialdad. Andrómeda gemía a causa del dolor. Y eso era lo que el Phoenix quería, darle una lección a su otouto, que le doliera así aprendía... Su castigo por haberse fijado en un hombre, y por intentar abandonarlo.
El peliverde sentía como aquel pedazo lo desgarraba. Un dolor inexplicable no solo físico, sino también en el alma. Quería gritar a causa de ese dolor, pero se limitaba a no concentrarse demasiado en eso. El ardor dejaba de sentirse, casi todo dolor. Como si su cuerpo se hubiese acostumbrado a aquello. Una vez adentro, el morocho tomo del cuello a su otouto, para abrazarlo. El dolor había sido suficiente castigo, no quería lastimarlo mas. Comenzó a llenar de besos el cuello de Shun, para ver si así, este podía reaccionar un poco, ya que estaba como adormecido... Pero nada... Ikki tenia su miembro duro, palpitante, y allí se sentía muy caliente y apretado. Era la gloria. Comenzó a moverse gozando de aquella intimidad, de aquélla intimidad virgen, profanando una y otra vez aquel celestial cuerpo, con cada embestida que daba. Estocadas firmes y seguras. Pronto se corrió en su interior bañando de semen la cavidad. Shun se asqueo. Mas dolor sintió cuando su niisan retiro el aun endurecido miembro.
Shun comenzó a llorar nuevamente, todo el llanto contenido.
--Shun... Te quiero... Vamos otouto, no llores... esto lo hago por el cariño que te tengo... Para que veas que fuerte es mi amor... el amor de hermano...
--Si... Si l-lo en-entiendo Niisan...—Respondió queriendo con todo su corazón creer aquello.
--Por eso... No digas nada, pues si se llegaran a enterar... Nos echarían de la Orden... ¿Entiendes eso?... Los demás no lo entenderían, no... No entenderían que yo lo hago por ti... Par evitar que otros te hagan daño con palabras vacías.
Shun no comprendió bien a lo que se refería su niisan con esas ultimas palabras, aun así, se quedo en sus brazos, buscando protección, en la persona que le había violado. El Phoenix siguió hablando:
--No solo eso... A mi me matarían... Tu no quieres que muera ¿verdad Shun?...—Sus palabras eran persuasivas
--¡NO!—Exclamo asustado de pensar en eso.—No te preocupes niisan... No lo entenderían... se que lo haces por mi... Gracias—Respondió esperando a que su hermano le perdonase todo. Tal ves con el tiempo las cosas vuelvan a la normalidad... eso esperaba el peliverde.
Con el tiempo, Ikki le seguía “reafirmando su amor de hermano”, cada vez mas seguido. Fue por eso, por un descuido, que Seiya vio como acariciaba la entrepierna de Shun, buscando una erección... quería devolver el favor, de permitirle descargar tan seguido con el. ¡Que nervioso se pudo al ver al Pegasus parado con cara de no entender nada!. Peor fue con Shiryu (Ni hablar de Hyoga) quien los sorprendió en la biblioteca...
--Dale Shun... Introdúcelo en tu boca...—Pedía Ikki con su miembro fuera del pantalón. Shun se resistía, no le gustaba aquello.
--No me desobedezcas—Reprendió el hermano mayor... Como Andrómeda nada hacia, lo obligo a arrodillarse, y sentado en el diván lo tomo de los mechones para conseguir de una buena vez que se lo tragara.
--Shun... No me hagas enojar... (Me voy a correr ya mismo)...—Preso de la excitación introduce violentamente causándose dolor el mismo, su miembro en la boca de su otouto acabando en ese mismo instante. Nada pudo hacer el peliverde frente a la fuerza empleada en las manos de Ikki, se tuvo que tragar todo aquello. El liquido caliente recorría su garganta. El Phoenix cerro sus ojos y tiro su cabeza hacia atrás disfrutando de aquel glorioso momento, cuando al abrir lo ojos, descubre a Shiryu parado en la puerta. El resto... es historia.
Con Hyoga paso algo similar, nada mas que Ikki se había enojado con Shun por que pensó que este había estado con el Cisne... Locuras del Phoenix... Pero como todos en la Mansión estaban tan curiosos, en especial el rubio, quien estaba muy insistente con la depresión de Andrómeda. Que el morocho creyó que algo le había dicho, que había tenido algún tipo de acercamiento cuando le dejo en claro mil veces que mas que un “hola”, “Buen día” no quería verlo hablando con el. En fin... había ido a su cuarto reclamando explicaciones, pero el peliverde insistía en que no había entablado amistad con el ruso. Aun así Ikki no le creyó y pensó que lo mejor era aclararle como eran las cosas... Otra vez... Justo cuando tenia que aparecer EL... Ese ser... Hyoga...
Recién ahí comprendió el Phoenix, que tan grande era el amor del Cisne... Con cada golpe dado con bronca, pudo ver en cada uno de ellos, el amor que le tenia a Shun... Y lo bien que lo defendería si algo malo le llegase a pasar. Aquellos puños, le demostraron lo equivocado que estaba. Por eso los recibió, uno a uno... Tratando de así, enmendar su error... Que equivocado... Aun así, el terco, necio Ikki se iría de allí, enojado con los dos... Con el ruso por haberle arrebatado a su otouto, y con su otouto, por haberse atrevido a abandonarlo de aquella forma.
***FIN FLASH BACK***
CAPITULO III.
El rubio no podía mas. Se soltó de Andrómeda permitiendo a Shiryu ocupar aquel lugar, necesitaba caminar, despejarse, si seguía allí se volvería loco. Camino sin rumbo, tratando de no pensar en nada, por los alrededores de la Mansión. Decidió volver al ver que ya era de noche y que por lo tanto bastantes horas había pasado afuera. Al ingresar por la puerta principal y dirigirse a la cocina ve a Seiya preparando una infusión caliente.
--Y... ¿Cómo esta Shun?
--Mejor... Esta con Shiryu... Ahora le llevare este te... ¿Quieres alcanzárselo tu?—Pregunto el Pegasus adivinando las ganas de su amigo por estar con Shun. El Cisne asintió tomando entre sus manos la bebida caliente, pero por la puerta vaivén aparece el Dragón:
--Ya se quedo dormido... Espero que cuando despierte se sienta mejor... No ha parado de llorar.—Explico a la vez que se desplomaba cansado y abatido en una de las sillas. El ruso dejo el te sobre la mesada de la cocina. Recién habían reparado en la hora... Pasada la medianoche... ¿Ikki donde estaría?... A quien diablos le importaba. Sin embargo hace acto de aparición. Escucharon claramente el ruido de las llaves en la puerta. Todos sabían que se trataba del Phoenix, a pesar de ello, ninguno hizo intento de acercársele, era como que temían... No a el... Sino a la posible reacción de ellos mismos... Por que era Ikki, un hermano... Aun así lo que había hecho le hacia merecedor de una paliza. Mientras se encontraban inmersos en sus pensamientos, el morocho, aparentemente subía las escaleras. El rubio reacciono, pensando en Shun, no quería que el Phoenix intentara tener algún tipo de dialogo... Eso seria muy traumático para el peliverde... Creía Hyoga. El pelilargo comprendió que lo mejor era seguirlos, para evitar una posible pelea, mas que posible... El Pegasus lo imito por los mismos motivos... Eso seria peor para Shun.
Los tres parados detrás del morocho no sabían que decirle, ni como reaccionar... Sin embargo el Cisne no se hizo esperar:
--¡¡¡MALDITO DESGRACIADO!!!... ¡¡TE DAS EL LUJO DE APARECER!!.
Ninguno de los otros dos intervino en aquel arrebato. Ikki, con una voz muy apagada contesto.
--Solo vine por mis cosas...—Dijo con cierta tristeza.
--Mejor que sea así... Vete cuanto antes...—Pidió Seiya conteniendo sus puños.
--Esperen...—Shiryu sentía que las cosas no podían quedar así –Es evidente que te iras de aquí cuanto antes... Pero esto no puede quedar así... Algo hay que hacer por Shun... O ¿que Ikki?... ¿No te importa Shun?—Era evidente que el también estaba enojado.
En ese momento, antes de que el Phoenix pudiera argumentar algo, se escucha la dulce vocecita de Shun:
--Niisan...—Balbuceo nervioso y acongojado --¿Te... Te iras?—Pregunto entristecido.
--No es para menos...—Le contesto el morocho –No puedo quedarme... te dije Shun... Que no lo entenderían... Ahora es tarde...—Finalizo a la vez que terminaba de cargar su bolso para irse de ahí cuanto antes.
--Pero... Volverás ¿No Ikki?...—Andrómeda intentaba contener sus lagrimas, por que a pesar de todo era su hermano.
--No—Y paso a su lado sin siquiera mirarlo a los ojos, ignorando completamente a los otros tres –Adiós.-- Dijo dejando a los cuatro amigos solos.
El peliverde se sentía muy mareado, tambaleándose, el rubio llega justo a tiempo para evitar la caída. Ahora, el desmayo de Shun era la nueva preocupación... Olvidándose todos de Ikki por completo.
La noche seria larga... Muy larga. Por eso el Pegasus preparo suficiente café. Ninguno hablaba en la sala, cada uno trataba de encontrarle una salida a todo eso, cuando el Dragón analiza:
--Es evidente que va a necesitar un psicólogo...—Su voz se hizo escuchar en el silencio de la noche.
--Ikki también lo necesita...—Opino Seiya dándole un sorbo al décimo café que tomaba.
El ruso no podía, ni quería hablar... Solo quería estar al lado de Andrómeda, solo quería que este estuviese bien... 3:00 de la mañana... Y por la escalera se escucha bajar a alguien. Los tres se incorporaron de los sillones, dejando el café de lado.
--Mi niisan se fue...—Dijo mas en tono de pregunta.
--Si... Ya... Ya no te va a hacer mas daño—Trato de tranquilizarlo el Pegasus. Sorpresivamente el peliverde sonríe realizando una mueca de desprecio.
--¿Co... Como estas?—Pregunto tontamente Hyoga.
Aun, mas sorpresivamente, Shun responde enojado:
--¿Cómo quieres que este?... Si por su culpa mi niisan se fue.
Los tres se quedaron sin argumento frente a semejante acusación.
--Shun...—Trato de hablar el pelilargo –Es evidente que por un tiempo te sientas mal pero...
--¡No entienden!... ¡Lo que hicieron!... ¡Nunca!... ¡Nunca se los voy a perdonar!—Andrómeda estaba furioso como nunca antes.
--¿¡Cómo puedes decirnos eso!?... ¡Ikki te hacia daño!—Exclamo sorprendido y hasta un poco enojado el Cisne.
--¡No es cierto!... ¡No es cierto!...—comenzó a negar a la vez que se tomaba la cabeza y se sentaba en las escaleras... Nuevamente volvía a sentirse mareado. Demasiadas emociones en un día.
--Shun... No puedes ser tan ciego...—Trataba de hacerle entender Seiya.
--¡Mi niisan me quería!—Inevitablemente comenzó a llorar.
--Por supuesto... Y todavía te quiere...—Argumento Shiryu tratando de entender su confusa situación.
--¡Ya no!... ¡Y todo por ustedes!... ¡Mi niisan no va a volver nunca mas!
--¡Shun!... ¡No puedes negar que el te hacia daño!... ¡No seas necio!.—El ruso no podía creerlo.
--De... déjenme solo... Quiero estar solo...—Pidió Andrómeda entre sollozos, mientras se dirigía camino a su cuarto.
Seiya se desplomo en un sillón, aun sorprendido. No entendía que para el peliverde todo era muy confuso y difícil de asimilar. El rubio a pesar del pedido de su amigo, lo siguió hasta su habitación, y una vez que este cerro la puerta en sus narices, se sentó apoyando su espalda en ella... así se quedaría dormido durante lo que quedaba de noche.
Shiryu, a diferencia del Pegasus que roncaba en el sillón, no podía dormir. Comprendiendo que el único que podía ayudarlo al peliverde era su hermano, se levanta dispuesto a encontrarlo en donde quiera que estuviese. A pesar de su temor, no fue difícil hallarlo, por que se encontraba relativamente cerca de la Mansión... Sentado en el muelle mirando la nada con su bolso a cuesta... Guiándose por su cosmoenergia dio con el, quien al verlo se paro rápidamente para ¿huir? Del lugar.
--Espera Ikki... Vengo a hablar...—Dijo el Dragón tomándole del hombro.
--No hace falta que me digas la clase de basura que soy—El Phoenix dijo esto dando la media vuelta
--Ya que lo tienes muy en claro, ahora escuchame...—A pesar de todo, el pelilargo sí estaba enojado.--¿Te importa Shun?
--Claro que me importa—Exclamo escondiendo su vista... Tal vez por vergüenza.
--Entonces has algo... Por que en cualquier momento va a cometer alguna locura... Y mas vale que hagas algo para evitarlo.
--¿Yo?—Dijo el morocho indignado –¿Yo voy a ser la “persona” que lo ayude?... Ja... No me hagas reír Shiryu... Si yo aparezco mas daño le haré...
--Estas muy equivocado Ikki... Shun te necesita... Sorprendentemente te necesita... Muy a nuestro pesar...
--Que lo ayude Hyoga... De seguro el tiene ganas de hacerlo...—Aquello parecía mas una intención de desligarse de aquel tema. Sin embargo Ikki era muy conciente de que, si había una persona en el mundo que podía ayudarlo, ese era Hyoga... Ya suficiente daño había echo, como para seguir lastimándolo mas con su presencia.
En un intento de convencerlo, Shiryu le dice antes de que se vaya:
--Por lo visto... Shun no te interesa.—Consiguió lo que quería. Ikki da la media vuelta para enfrentarlo con un dedo, a la vez que en la cara le gritaba:
--No vuelvas a decir algo así...—Y pensando en todo lo que había hecho reflexiona: --Aunque suene muy hipócrita... No vuelvas a decir eso.
--Entonces... ¿Vendrás?
--No
--Ikki... Nosotros no lo podemos ayudar... No quiere que nos acerquemos a el... Nos echa la culpa de tu partida (por no decir huida)... Si no haces algo tu... Nosotros no podremos evitar nada...—Finalizo el Dragón tratando de hacerle entender a su ¿amigo? Que si no intentaba ayudar al peliverde, este podría intentar suicidarse... Ese era el mayor temor de todos.
--Lo siento Shiryu... Creeme...—Se sincero el Phoenix –Quisiera poder enmendar todo el daño que hice... Pero no puedo ir y mirarlo a los ojos...—Al terminar de hablar se sentó en una pequeña columna de material que hacia de barandilla en el muelle.
--Aun estas a tiempo... El necesita que le hables... ¡No se!... Que le digas algo... Ikki...—El pelilargo se arrodillo frente a su amigo.
--No... No puedo...—comenzó a llorar... Intentaba no hacerlo por su orgullo, pero cuanto mas lo evitaba mas lo conseguía.
--Ikki... Necesita ayuda... Tu también la necesita... Ambos... Todos—Finalizo exclamando, pues el también creía necesitar terapia para poder superar aquello.
--No... No necesito ayuda...
El morocho no quería reconocerlo... pero necesitaba ayuda.
--Ikki... Se que es difícil esto para ti también...—Shiryu recién reconocía que Ikki también era una victima de todo eso.—No entiendo por que lo hiciste... Ni creo que lo vaya a entender...
--N-no quería... No quería, tenia miedo de perderlo...—Lentamente el Phoenix comenzaba a controlar las lagrimas.
--Ikki... ¿Te vas a dejar ayudar?... Por favor... Aunque sea por Shun...
El morocho solo asintió, comprendiendo que la única forma de ayudar a su otouto, era ayudándose primero a el mismo... Por que si el estaba mal ¿Cómo haría para ayudarlo?
--Vamos...—Dijo levantándose y secando sus mejillas, aun con la vista baja, pues era demasiado orgulloso como para demostrarle a su amigo sus lagrimas, a pesar de ser bastante notorio.—Volvamos a la Mansión, que quiero saber como esta Shun.
El Dragón sonrió satisfecho, pudiendo observar por primera vez el aspecto desaliñado y demacrado de su amigo.
Caminaron lento y en un completo silencio incomodo. Al llegar al enorme portón, se dirigieron directamente a la enorme puerta de la Mansión. El morocho no tenia miedo, pero una extraña sensación lo invadió de golpe... Tal vez si era miedo... Miedo al posible y lógico rechazo de su otouto.
Al verlo, el Cisne sintió hervir la sangre.
--¿¡Que hace el acá!?
--Tranquilo Hyoga... Viene a hablar con Shun...—Trato de tranquilizarlo el pelilargo.
Ikki se sentía ajeno en aquel lugar, por lo que cada paso que daba lo hacia con duda. Al verlo y al recordar todo el calvario del día anterior, Seiya reacciona de una buena vez (Y... era el Pegasus... No podía quedarse de brazos cruzados) y aprovechando la ausencia de Shun en la sala, le da una trompada directa a la boca del estomago, obligando al Phoenix a encorvarse a causa de la falta de aire. Se sentía tan merecedor de aquel golpe, que con gusto se hubiera quedado allí en compañía del ruso y del Pegasus para seguir recibiendo la paliza, que sabia... se la tenían todos guardada. Sin embargo su otouto estaba primero. Por lo que, acompañado de Shiryu llego a su cuarto... Los otros dos los seguían, a pesar, de también opinar al igual que el Dragón, que el único que podía evitar una posible catástrofe era Ikki.
El morocho no sabia como comenzar el dialogo con su otouto. Andrómeda se encontraba recostado en su cama de espalda a la puerta, de frente a la ventana.
--¿O-otouto?...—Llamo con duda el Phoenix.
Shiryu se retiro del cuarto, obligando a los otros dos para que hicieran lo mismo, por supuesto la puerta quedo abierta. Podían escuchar la conversación de los hermanos.
--Niisan...—Pronuncio el peliverde al escuchar aquella voz, incorporándose rápidamente, era evidente que no estaba durmiendo.
--Shun... ¿Cómo estas?—Pregunto parado todavía en medio del cuarto.
--Ven... Siéntate...—Le indico haciéndole un lugar en la cama.
--Yo... Perdoname Otouto...—Dijo el morocho, aquellas simples palabras con toda sinceridad.
--Ikki... No tienes por que pedirme perdón... Tenias razón, no lo entenderían... Pero no te preocupes, nos iremos lejos de ellos, los dos solos a un lugar apartado...—Shun sonreía abiertamente, mientras una solitaria lagrima se escurría por su mejilla.
Entonces Ikki lo comprendió... Entendió lo que su amigo Shiryu trataba de decirle... Su otouto necesitaba ayuda... ¡Cuánto dolor le causaron aquellas palabras!
--Shun... Entiendes ¿No? Que lo que hice, no estuvo bien...
--No te preocupes niisan...—Lo tranquilizo negando todo.
--Otouto... Escuchame bien... Estuvo MUY mal lo que te hice...
--Yo se que tu me quieres y que no me harías daño...—Andrómeda seguía con su negación, no quería aceptarlo.
Frente a esto, el Phoenix comenzó a llorar a la vez que apoyaba la cabeza de su otouto sobre su pecho. El ruso al espiar esta acción hizo ademán de adentrarse al cuarto, pero el Dragón lo evito.
--Shun... Yo... Los chicos tratan de ayudarte... Seiya... Si no hubiera sido por la insistencia de Seiya, todo esto hubiese continuado... ¿Cuánto daño mas podría haberte causado?—Nuevamente el morocho luchaba contra las lagrimas –Shiryu y todos están preocupados... Tratan de ayudarte pero no saben como... Dejalos ayudarte, muéstrales como.
--No Niisan... No necesito a nadie mas que a ti...
--Otouto... Dejate ayudar, no menosprecies lo que Hyoga puede hacer por ti... Ese ganso me cae mal, pero... Después de mi... Es la persona que mas te quiere en el mundo... Eso pude descubrir... De seguro haría cualquier cosa por verte bien...
El rubio se guardo la sorpresa.
--¿Hyoga?... ¿Hyoga “la persona que mas me quiere después de ti”?—Aquellas palabras se habían adentrado muy fuerte en su pecho.
--Estoy preocupado... No quiero... No quiero que cometas una locura.—Dijo Ikki lo que mas temía.
--Si tu estas conmigo, no lo haré—Exclamo el peliverde asustado por la partida de su niisan
--No Shun... No puedo quedarme...—El Phoenix sabia que ya no era bienvenido en ese lugar... Pero cuantas ganas tenia de quedarse junto a su otouto para, de alguna manera, reparar el daño.—No después de todo lo que te hice...
--¡No me importa!... ¡No me importa!... ¡No te vayas por favor!... ¡No quiero que ellos me ayuden, quiero que seas tu!...—Shun se aferraba fuertemente a los hombros de su niisan.
--Yo no puedo ayudarte... No puede ayudarte nadie si sigues con tu negación...—El morocho trataba de hacerle entrar en razón, ya le asustaba el comportamiento de su hermano menor.
--No te vayas...—Shun lloraba a mas no poder, en los brazos de Ikki.
--Otouto... ¡Entiéndelo!—El Phoenix estaba muy nervioso, quería hacerle entender las cosas.
--Noooo...—Sollozaba como una criatura.
--¡¡¡SHUN, POR FAVOR!!!... ¡¡TIENES QUE ENTRAR EN RAZON!!...—Le decía a la vez que impotente lo sacudía por los hombros.—¡NO SOLO TE AGREDI VERBALMENTE!... NO SOLO TE OBLIGUE...
--¡¡¡Nooooo!!!...—Lloraba y gritaba a la vez que tenia sus ojos cerrados. Viendo el estado de su otouto trata de tranquilizarse.
Fuera del cuarto, tanto Seiya como Hyoga intentaron nuevamente de intervenir, pero el pelilargo lo evito, haciéndoles entender que tal vez era la única forma de ayudar a Andrómeda.
--¡¡¡Otouto!!!...¡¡No solo abuse de ti y te obligue a realizar un montón de actos morbosos!! –El peliverde solamente se dedicaba a llorar, sin embargo, parecía que las palabras lograban un efecto en el. El morocho siguió gritándole para hacerle entender:--¡Te viole Shun, por todos los Dioses... Entra en razón!
--¿¡Por que!? ¿¡Por que!? ¿¡Por que!? ¿¡Por que!? ¿¡Por que!? ¿¡Por que!? ¿¡Por que!?—comenzó a repetir frenéticamente asustando a su niisan. Ikki se sintió satisfecho al sentir como su otouto le golpeaba el pecho con el puño cerrado... había comprendido.--¿¡Por que lo hiciste Ikki!?
Por fin...
El Phoenix comenzó a hablar:
--¿Entiendes que te agredí verbalmente?... ¿Que te obligue y atormente?... ¿Que abuse de ti?......—Aquellas palabras no solo las decía para Shun, si no para asimilarlas el también. Aceptar su terrible error, enfrentarse con ellos.—¿Comprendes?... ¿Que te viole?... No una... Si no dos veces...-- Todo había sido dicho.
--Te odio...—Susurro Andrómeda.
Por algún extraño motivo, aquellas palabras, en vez de entristecer al morocho, lo alegraron. Dándole una agradable sensación de paz. Como si su terrible falta hubiera sido pagada a medias. Por que sí... se sentía merecedor, como mínimo, del odio de su otouto. Pero aun faltaba mucho como para sentirse bien consigo mismo... De hecho, creía, nunca llegaría ese día, en el que él mismo se perdonaría.
--¿Shun?...—Llamo entristecido Ikki.
--¿Por qué lo hiciste?
--No lo se...—Y tratando de reflexionar explica –Creo, me sentí abandonado... Tenia miedo de perderte... De que tu amor por Hyoga sea mas fuerte que el amor que me tienes...
--Es un amor distinto...
--Lo se... Pero tenia miedo de quedarme solo... De que me abandonaras...
Aquello tampoco paso desapercibido a los oídos del rubio... Una extraña sensación parecida a la felicidad anidaba en su corazón.
--Niisan... Yo nunca haría eso... Por nada, ni por nadie—El peliverde dejaba de llorar a la vez que levantaba su vista para enfrentar los ojos de su hermano.
--Creo... Necesito ayuda...—Reflexiono avergonzado de reconocerlo, al escucharse decir todo eso.
--¿Y ahora?...—Pregunto entristecido.
--Ahora me iré... Necesito estar solo... Recapacitar...—En realidad lo que mas quería el Phoenix era quedarse junto a su otouto, pero era obvio que los otros tres no se lo permitirían, sobre todo Saori, al enterarse de semejante noticia.—Escuchame bien otouto...– comenzó a ordenarle como un hermano mayor --Dejaras que los chicos te ayuden... Necesitas algún tipo de ayuda medica... Veras que todo va a estar bien...—En realidad no creía mucho en los psicólogos y psiquiatras. Pero también sabia, que solos no podrían que todo esto.
Shun acepto de mala gana lo que su niisan le imponía. Con profundo temor le pregunto:
--¿Volverás?...—Pregunto
--Por supuesto...—Contesto luego de pensarlo, sabia que no volvería nunca mas a la Mansión, pero no podía decírselo... No en su estado.—Te quiero otouto... A pesar de no habértelo demostrado... Te quiero con toda mi alma. ¿Me perdonas? ¿Perdonas todo el daño que te cause?—Necesitaba oír aquello de la dulce voz de su hermanito.
--Si niisan... Te perdono...—Se lo dijo, a pesar de creer innecesario decir eso, pues era su hermano mayor ¿Cómo no iría a perdonarle?
Levantándose de su lado, el morocho le da un dulce beso en la frente y sin decir nada mas se retira del cuarto encontrándose en el camino con los otros tres. Era una mezcla de arrepentimiento, temor, perdón y vergüenza...
--Listo... Mi otouto se dejara ayudar... Ya no tienen de que preocuparse—Finalizo a punto de bajar las escaleras, pero Shiryu lo detuvo:
--Ikki... espera... Tu también necesitas ayuda...
Volteando responde lo mas tranquilo posible:
--Ya lo se... En fin... Adiós...
--Escapando no conseguirás ayuda...—Dijo rápidamente el Pegasus intentando persuadirlo.
Pues, comprendía que Ikki también necesitaba ayuda y solo no la conseguiría... había aceptado su error, y aunque no comprendía del todo su actitud... Siempre el Phoenix había sido así de extremista, sobre todo cuando se trataba de su otouto.
Para sorpresa del todos Hyoga también intento lo mismo:
--Sinceramente Ikki... Todavía me cuesta... Todavía me cuesta entenderte y perdonarte... Pero si Shun ya lo hizo, pues...—Le costaba decir aquello, pero era lo mejor para Andrómeda –Pues yo también te perdono, aunque no me pidas el perdón... Por que se, que Shun te necesita... No puedes irte... Debes quedarte a su lado... Eres el único que puede ayudarlo...
Al escuchar aquello, el morocho reflexiono un instante:
--Solo me quedare si...—Su orgullo le impedía formar palabras ¡Pero al diablo con el orgullo!... después de lo que había hecho el orgullo era lo que menos le importaba –Solo si ustedes tres, también me perdonan...—Y bajo la vista en señal de arrepentimiento y vergüenza... *_*
--Por supuesto Ikki...—Lo tranquilizo el pelilargo, que ya hacia tiempo le había perdonado: –Como dijo Hyoga... Si Shun te perdono. además, se que no lo hiciste queriendo realmente... Algo tuve que haber fallado en tu interior...—Finalizo.
Ikki se sintió agradecido por dentro, pero necesitaba escucharlo y así se los hizo saber:
--Heee... Eeetooo... Necesito que me lo digan...
Seiya sin dudarlo lo dijo, por que así lo sentía:
--Por supuesto Ikki... Me cuesta pero igual te perdono, siempre y cuando los dos busquen ayuda psicológica...—Y reflexionando concluyo --Todos... creo que yo también la necesito.
--Ya te dije...—Dijo con tono severo el Cisne –Si Shun lo hizo... Yo también... te perdono... con la única condición de que ayudes a Shun.
--No hace falta que me lo digan... Por supuesto que me quedare a su lado para ayudarle... Pero ganso—Le empezó a hablar al rubio –La persona que mas lo puede ayudar, creeme... eres tu... Como habrás oído...
--Si... lo escuche claramente...—El ruso al decir esto, se vio solo con el Phoenix, ya que Shiryu y el Pegasus los habían abandonado para hacerle compañía al peliverde.
--Bueno...—Asintió con la cabeza el morocho –Se que soy la persona menos indicada para decirlo... Pero espero que no le hagas daño...
--No te preocupes... No lo haré...—Ambos se sostenían la mirada.
--No se cuales son tus intenciones para con mi otouto... Ni cuales eran... Pero espero que por tu bien, no lo lastimes...
--Mis intenciones... Hasta hace un par de minutos... Eran solo de amigo...
Ikki visiblemente se sorprendió. Eso quería decir, que el rubio no sentía nada mas que amistad por Shun. Al ver la expresión en el rostro del Phoenix, Hyoga le aclara:
--A decir verdad... Nunca me puse a analizar mis gustos... De hecho no sabia que me gustaban los hombres...—Confeso sorprendido hasta el mismo –Pero al escuchar las palabras de ustedes dos... Bueno... Me di cuenta... me di cuenta –A pesar de todo le costaba decir aquello—Me di cuenta de que todo lo que hacia lo hacia por Shun...
--Entonces no lo amas...—Y adelantándose a cualquier explicación le advierte –Mas te vale que no le hagas daño, por que el si siente cosas por ti...
--Tranquilo Ikki... No le haría daño... Si te soy sincero, todo esto me toma por sorpresa... Pero aun así, quiero estar junto a Shun... Ser su consuelo... Abrazarlo... Besarlo
--¡Bueno!...—Censuro el morocho... No necesitaba escuchar mas.
El Cisne se fue, bajando las escaleras... No podía creer que el estuviera diciendo tan tranquilamente aquellas palabras por un amigo ¡hombre!... Pero así los sentía
--Woau... Quiero estar con Shun...—Por lo menos... Eso sentía... Mas que como un amigo quería estar a su lado.
Andrómeda recibió la noticia muy alegre. Su niisan se quedaría con la condición de buscar ayuda para los dos. Por supuesto Saori se entero de todo, pero también comprendió y fue misericordiosa... Ella se encargo de buscar al mejor especialista. Perdonando a Ikki, oculto todo para evitar que lo echaran de la Orden... Todo quedaba entre ellos seis.
CAPITULO IV.
Los días pasaron y al comienzo el ambiente era raro, tenso... Pero las cosas mejoraron con el tiempo...
Estando solos, Seiya comenzó a reflexionar con Shiryu en los jardines de la Mansión:
--Shiryu... Si no hubiera sido por ti... Si no hubieras ido a buscarlo... Quien sabe como estaría Shun en este momento.—El Pegasus se sentó en el pasto junto a su amigo.
--Te equivocas Seiya... Si tu no hubieras insistido... Las cosas hubieran empeorado...—Reflexiono cerrando su libro. Seiya solo le sonrió, haciendo inevitablemente, sonreír al Dragón...
--Eso me encanta de ti...
--¿Qué?—Pregunto el pelilargo con los ojitos brillosos... Le encantaba cuando el Pegasus se ponía romántico.
--Esa templanza que tienes... Esa tranquilidad para hacer las cosas...—Y asintiendo con la cabeza continuo –Si... Definitivamente... Si no hubiera sido por ti... Hyoga y yo habríamos empeorado las cosas.—Finalizo acariciando fugazmente la mejilla del Dragón
--¡Seiya!...—Lo censuro su ¿amigo?—Nos pueden ver...—Argumento dedicando una mirada a los amplios ventanales de la Mansión.
--No crees que ya es hora... Digo... Ya van dos años, vida...—Seiya ya estaba cansado de ocultar todo --además... No creo que se espanten...—Aun así era mas por Saori que por otra cosa, que ocultaban su amor.
--Tienes razón...—Respondió sonriendo con su libro en la mano, que fue quitado por el Pegasus, ante esta actitud el pelilargo solo pudo decir. –Seiya... No.
Pero Seiya no le hizo caso. Como siempre. Y comenzó a besar sus labios a medida que una mano traviesa se deslizaba a la entrepierna de su koibito, haciéndolo gemir...
--Mmmmhmmh... Seiya... Amor... Vayamos adentro... Aquí nos pueden ver...
--¿A tu cuarto o al mío?
--El tuyo queda mas cerca...—Contesto el pelilargo.
Una vez en aquel dichoso cuarto, las ropas que estorbaban fueron quitadas en segundos. Shiryu dejaba besar su cuerpo, aun parados al lado de la cama. Seiya recorría con su boca todo los rincones que le eran posibles... Aunque se sabia de memoria, como si la piel del Dragón de tratara de un mapa.
El pelilargo no quería esperar mas... Acostó a su amante en la cama y posicionándose encima de el comienza a saborear su cuello... El Pegasus se entregaba completamente a aquel goce... quería mas y se lo hizo saber. Shiryu se incorpora y acerca su miembro duro a la boca de su koibito donde es bien recibida. Experto como siempre, tiene que detener sus caricias bucales si quiere recibir otro tipo de placer.
Ubicándose entre las piernas de Seiya, el Dragón comienza a introducir su pedazo caliente y palpitante en aquel interior que tan bien conocía, y del que no se cansaría nunca. Al Pegasus le encantaba ver como su amante se movía sobre el... Con su larga cabellera negra suspendida alrededor de el, adornando tal espectáculo... Le gustaba respirar su aroma cuando le caía en la cara... Acompañado todo aquello, de las expresiones del pelilargo, hacían de acto sexual, de aquella penetración, para Seiya, el mayor de los placeres y de los premios...
Cuando el turno le toco al Pegasus, le dedico un sin fin de caricias a su amante, quien para evitar el menor dolor posible, se dedicaba pura y exclusivamente al miembro de él. No es que no le gustara... No... Tan solo, es que no estaba acostumbrado a recibir tan seguido como a Seiya... A él sí, que le agradaba sentirlo.
Como mas le gustaba, el Pegasus sienta a su koibito sobre su miembro, para introducirle y hacerle sentir su pedazo de carne caliente... Los movimientos, torpes al principios, se volvieron rítmicos y pausados. Ambos disfrutaban enormemente de ese momento... Pero verlo a Shiryu así, con esa carita de lujuria, mezcla de dolor y de deseo... Seiya no pudo evitarlo y se descargo furiosamente en su interior.
Ambos descansaban tranquilamente con el secreto de su amor... Al igual que Hyoga y Shun... Si querían seguir perteneciendo a la orden... El secreto debía guardarse... No seria consentido un amorío entre Santos... Menos del mismo sexo.
Mientras tanto, Hyoga intentaba ayudar a su amigo peliverde, justamente desde ese mismo lugar. No quería presionarlo. Pero la decisión, con el tiempo la había tomado... dejaría de ser su amigo, para pasar a ser otra cosa... Por supuesto que aceptado por Ikki... Cuando este pudo comprender que el ruso no era ninguna amenaza, que el lugar que el ocupaba en la vida de su otouto nadie se lo quitaría. Que Shun era lo suficientemente grande como para desplegar sus alas, que sabia defenderse bien en la vida, que ya no era un niño. Pero por sobre todo, como ha sido dicho antes... Nunca dejaría de ser su niisan.
<div align="center">Fin...</div>
Gracias por leer, por haber aguantado hasta el final del fic.
Dedicado también a Alejandra, mi “vecina” chilena.
¡¡¡Perdón!!!... Mas de una me va a odiar por como lo hice a Ikki... *_*... ¡¡No me odien que tengo el corazón sensible!!...
¿Saben?... El Lemon de Seiya y Shiryu lo agregué justito antes de publicarlo... No se por que pero de repente, me dieron ganas de hacer un Lemon de ellos dos... así que tal ves quede muy colgado de la historia original, y también, tal ves... Mas de una me odie por haber hecho un Lemon con Seiya... Pero ¿Saben que?... No me importa... Por que adoro al salame de Seiya ^_^... Ja!... (Eso fue muy agresivo 0_0.)... Igual se entiende a quien va dedicado (Es una broma a alguien n_n.)...
Aquellas personas que me pidieron que continuara mis fics, les doy autorización a tod@s los que quieran continuarlos... Solo háganmelo saber, así cuando leo no digo: “¡Hey! ¡Esto es un plagio!”... De cualquier historia... No me molesta que “tomen” una determinada idea, situación o fic, para escribir sobre ello... A mi me encantaria... ^_^. Seria todo un honor para mi... Ya que ustedes son mis Maestr@s... (¡Me siento como Hyoga!... je).
06/06/2005
8:20:08 Hs. |
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