Pegasus Fantasy
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<  Parejas Yuri, Hentai & None   ~  Miserere // Hyoga y su edipo. // para Venhu! ^^ // OSS

Eleniel
Publicado: Sab Abr 12, 2008 4:55 am Responder citando
Shaina de Ophiuchus Shaina de Ophiuchus
Registrado: 26 Jun 2007 Mensajes: 4193 Ubicación: en mi jangada Reputación: 613.3
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Mi querida niña Venhu, espero que tengas un muy feliz cumpleaños. Está en mis planes encargarme personalmente de eso.
No, no te voy a enfiestar; te voy a poner en pedo nada más Risota.
No soy buena para esto, pero quiero que sepas lo mucho que te quiero y lo mucho que te respeto y admiro. Fue un golazo conocerte tan de pedo como sucedió, por medio de un foro... fijate lo groso que es Seiya! ¿? Este fic es pa´vos ¡Que la Fuerza te acompañe!

Bueno, sobre este fic no puedo decir mucho, es simplemente una cosa que surgió cuando fuimos a ver a Les Luthiers con Venhu, y quedó la idea dando vueltas hasta que me puse. Pensé que no lo terminaba más, así que hice un fanart, y hoy finalmente me decidí a ponerle fin. Es malo, es bizarro, es un fic mío sin dudas Risota. La intención es noble, y está hecho con cariño... pero lo mismo pasó con Frankestein así que... xD
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Eleniel
Publicado: Sab Abr 12, 2008 5:00 am Responder citando
Shaina de Ophiuchus Shaina de Ophiuchus
Registrado: 26 Jun 2007 Mensajes: 4193 Ubicación: en mi jangada Reputación: 613.3
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<div align="center"> Miserere</div>

Esa mañana se había despertado casi de un salto, con una sensación de apremio que no era nada propia de él, un muchacho que aunque no podría ser tildado de vago era al menos sosegado y de ninguna forma sus amigos lo llamarían apresurado.

Tenía que irse pronto, rápido, no podía perder un segundo de su precioso tiempo, pero las razones no las conocía. Otra vez había soñado con la dama de cabellos flotantes y dorados en su lecho de flores, bajo la luz ondulante y suave del mar helado donde dormía su último sueño. Sabía que había sido así, porque la almohada estaba húmeda y él tenía el ojo hinchado, sentía un profundo pesar y la cabeza le latía como si en lugar de dormir hubiera pasado la noche mirando Bailando por un Sueño.

Hyoga se sentó en la cama y miró por la ventana como para cerciorarse de que ya había salido el Sol, pero solo vio un cielo de un azul grisáceo en el que las estrellas se desvanecían de a poco; esto le recordó su tierra natal en la época en que el crepúsculo duraba horas y horas, algo tan hermoso de contemplar junto a ella... más lágrimas llenaron sus ojos celestes y por fin se levantó para ponerse manos a la obra.

Imposible preparar todo en tan poco tiempo sin que sonara un estruendo en la Mansión donde todos dormían, excepto el Phoenix que siempre iba a contramano y se pasaba la noche en vela. El ruso iba y venía por toda la casa, mochila en mano, recolectando los enseres y petates que necesitaba para su viaje inmediato. El peliazul lo miraba levantando una ceja, pero no decía nada. Al rato se asomó el Pegazo con la almohada pegada a la cara y balbuceó una maldición pero al ver que Hyoga se disponía a partir a la brevedad, abrió mucho los ojos y bajó al trote.

- Hyoga ¿qué pasa?
- Me voy- le contó el rubio, como si eso no fuera ya evidente.- Dile a Shun... – vaciló al saber que el hermano de su novio estaba presente, y eso que había hecho de celestina.- ... que volveré tan pronto como pueda ¿si?.
- También podrías dejarle dicho que lo aprecias o algo parecido... ¿qué tal que lo quieres mucho? – acotó el Phoenix, apareciendo de improviso junto a los otros dos, y más que una sugerencia era casi una orden.
- Sí.- concedió Hyoga, agradecido.

Después de todo, a Ikki le había costado asumir que su hermanito estaba en ascuas por el ruso, y cuando la situación se había vuelto insostenible, había intervenido en bien de todos. Es que Shun andaba histérico, insoportable porque Hyoga no se enteraba de nada y hacía meses y meses que el peliverde no mojaba. Se la pasaba entre ataques de ira repentinos, o de llanto incontrolable; se vestía de negro con toques de rosa; se maquillaba los ojos, se ponía binchas con moños y orejitas de gato. Entonces su niisan decidió que su hermano no podía convertirse en una ninfa maricona y haciendo gala de una amabilidad hasta entonces desconocida, había invitado a Hyoga a tomar una copa y tener una charla de hombres. Él no lo sabía, pero el ruso casi había muerto de espanto ante esa actitud; más vale tener un Ikki enojado y conocido, que un Ikki generoso y cordial vaya a saberse por qué. Finalmente el peliazul le había dicho, con bastante poco tacto por cierto, que Shun estaba por entrar en fase crítica de fisión y que probablemente estallara de calentura haciendo volar Tokio y en una de esas Japón entero. Hyoga habría necesitado otra cara para que los ojos le cupieran, el whisky se le quedó a mitad de la garganta y deseó volar muy lejos de allí, pero el otro lo tranquilizó diciéndole que ya tenía asumido que su hermanito tenía la cola alegre y que como quería lo mejor para él... allí estaba entregándolo con moño y todo, porque por otra parta ya nadie lo soportaba. Luego vino, como era de esperar, la hora y media de amenazas en que Hyoga se enteró de lo que le pasaría si se aprovechaba de la situación, o cualquier otra posibilidad en que Shun sufriera.

Le quedó muy claro que o hacía las cosas bien o no contaba el cuento.

Decidió hacer las cosas bien.

Ahora se notaba que el Phoenix moría por acosarlo a preguntas y/o amenazas, pero no decía nada por no mostrarse curioso o inquieto. Se limitaba a mirar al rubio con ojos de sospecha. ¿a dónde se iba así de repente? ¿Tenía otro? Otra... jamás... el ruso era más gay imposible, con su eterno complejo de Edipo a cuestas.

Hyoga se hizo bien el estúpido y se deslizó a la cocina, de donde tomó comidita para el viaje, algo de beber y los escarbadientes que tanto le gustaba mascar. Se despidió de sus amigos presentes, y los dejó sin saber a dónde se iba ni por qué así tan repentinamente, pero Seiya se quedó pensando que seguramente Hyoga se había enterado de que algún Dios nórdico estaba por secuestrar a Saori; esto lo puso frenético y se sentó a montar guardia en la puerta de la jovencita, aunque en diez minutos ya roncaba tirado en el piso.

<div align="center"> Cuando llego al bulín que vos dejaste
esa tarde de copas y palabras
rememoro el amor que me juraste
y los besos que a la noche vos me dabas.
</div>

La vió a lo lejos; la cabaña donde había vivido su más tierna infancia. Había encargado a la gente del lugar que cuidase de su antigua casa, pero las señales de que nadie vivía allí eran inequívocas; las ventanas estaban sucias, las cortinas que se alcanzaban a distinguir estaban rasgadas por el tiempo, la casa en general estaba descuidada y triste. Bajó por el sendero y otra vez se adueñó de él la profunda nostalgia de su madre, de ser un niño, de vivir con ella cada segundo de su perra vida.

- Hyoga, ya te dije que la madera no se come...
- Hyoga, los fantasmas no existen... son solo lobos que aullan porque andan de caza..
- Hyoga, mi niño precioso!
- Hyoga, que la madera no se come, carajo!


El rubio sonrió al recordar la voz de su madre, timbrada, como si fuera de plata, clara y dulce. No había habido sonido más bonito para él hasta que escuchara la de Shun cuando... dejémoslo ahí. Ante sus ojos apreció la imagen de esa mujer rubia, alta y esbelta como una sílfide que lo alzaba en brazos y entre cantos dulces lo llevaba a la camita, lo arropaba, lo besuqueaba, le susurraba lo mucho que lo quería, hasta que el niño por fin se dejaba de joder y se quedaba dormido.

- Mamá – susurró con la voz pastosa por las lágrimas, abrió la puerta y contempló la mesa vieja, inclinada hacia un lado, donde su madre y él se sentaban a comer, vió la punta de la mesa que él solía mordisquear porque le gustaba el sabor de la madera de roble, la sillita donde se sentaba cuando era niño... tenía las patitas altas para que él pudiera llegar a morder la mesa. Ahora lo veía con claridad; siempre le había gustado andar mordiendo cosas duras y en punta.

Soltó la mochila a un lado, dejó que el llanto lo dominara por todas las cosas que había tenido y había perdido (su mamá, su mejor amigo, su ojo izquierdo) sin importarle todo aquello que había ganado (eh...). La tristeza llegó y se adueñó de él; Hyoga cayó al suelo de la cabaña y lloró como hacía muchos años que no lo hacía, casi a los gritos y abriendo el cuajo hasta que le dolió el cuello. Pataleó y lanzó puñetazos a todos lados, como si eso fuera a traerle a su madre de vuelta, mariconeó largo rato hasta que se sintió cansado y se quedó dormido ahí tirado sobre las piedras del suelo helado.

Cuando despertó no tenía mucha idea de la hora, ni tampoco de dónde estaba, pero sabía que el frío que reinaba en la habitación hubiera matado a cualquier otro ser humano que hubiera sido tan estúpido como para dormirse allí y sin mantas ni abrigo. Se levantó algo adolorido porque la verdad es que las piedras no son precisamente mullidas, y se restregó el ojo (tiene uno solo) en un intento de terminar de despabilarse.
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Eleniel
Publicado: Sab Abr 12, 2008 5:05 am Responder citando
Shaina de Ophiuchus Shaina de Ophiuchus
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<div align="center">En las horas de escabio y amargura
me pregunto si fue cierto tu cariño
y aunque busco en el hembraje no hay ninguna
que como vos, me quiera como a un niño.
</div>

La noche se había cerrado mientras Hyoga dormía, y aunque no faltaba mucho para el amanecer, la oscuridad era total. Hyoga buscó sobre la mesa aquella lámpara que les sirviera para iluminar la pequeña habitación, sacó su encendedor Zippo ¿? y encendió la mecha que brilló mortecina un momento, pero luego ardió resplandeciendo sobre la mesita mordisqueada. El rubio tomó la lámpara y contó tres pasos hacia la izquierda, se agachó tanteando el suelo, levantó una de las piedras y allí encontró la petaca que su madre solía empinar pensando que él no la veía; la sacudió y una sonrisa se dibujó en su rostro cuando sonó a que había líquido en su interior.

Solo, tranquilo y dispuesto a martirizarse un rato más, Hyoga puso sobre la mesa la lámpara, la petaca y algunos escarbadientes. Se puso uno en la boca, los mordisqueó un poco y luego se bebió un trago de la botella; sabía a mil demonios, como si un fuego bajara por la garganta, y el Cisne pensó que si su madre era capaz de beber eso, entonces seguro que se hacía gárgaras con clavos.

Quizás era que el brebaje comenzaba a hacer efecto, pero la tristeza volvió mezclada con cierto enojo; su mamá lo había casi abandonado, porque no jodamos, podría haberse ido en el botecito con él, podría haber tirado a alguna de esas viejas olorosas que con la excusa de consolarlo, le habían amasado los cachetes durante todo el viaje. Y durante todo el viaje el niño no había hecho más que llorar como un descosido, y llamar a su mamá. Eso, hasta que uno de los que remaba le había dicho tres verdades y santo remedio; que los niños varones no deben llorar, que los que lloran se caen al agua, y que si no se caen pues los tiran y ya.

Pobrecito del niño, solito en ese bote lleno de desconocidos, llorando por dentro, recordando a su mamá que se quedaba a esperar la muerte en un barco entre aguas heladas. A su mamá que a veces se iba por las noches y lo dejaba solo, igual que ahora; solo en la cabaña y triste. Hyoga maldijo a la pérfida mujer a la que amaba tanto que nunca podría amar a otra; recordó que Shiryu una vez le había explicado el complejo de Edipo y lo reconoció como cierto y pleno en él; NO HAY OTRA COMO MAMÁ. Ninguna mujer tenía una voz más dulce, ni el cabello más fragante, ni el rostro más hermoso. Lo de la madre de Hyoga era andar, y las demás estropeaban el suelo

¡Claro! Imposible amar a una mujer después de haber vivido con Mamá... él había tenido que buscarse un varón.

<div align="center">¿Por qué te fuiste, mamá? Poca ropa me lavabas...
¿Por qué te fuiste, mamita? Raras veces te pegaba...
¿Por qué te fuiste, viejita? ¿Por qué ya no estás mamá?...
Como madre hay una sola... amurado me largás...
</div>

Un nuevo ataque de rabia surgió, y Hyoga tuvo verdaderas ganas de tener a su madre enfrente para reclamarle a gritos la estúpida decisión de quedarse en e l barco que se hundía lenta pero inexorablemente. No había pensando en que él la quería más que a nada, ni en los años en el orfanato que le esperaban al pequeño, ni en su amargura y soledad hasta que Shun entregó el rosquete.

¿Era porque esa vez que su madre le había prohibido terminantemente morder la mesa, él le había asestado un golpe con su patito de peluche en el medio de la cara? Sólo había sido esa puta vez, carajo y por eso lo había abandonado.

Era hora de ajustar cuentas, y aunque había jurado no bajar a ver a su mamá nunca más, al menos le gritaría algunas verdades desde la superficie. A medias balanceándose y trastabillando llegó hasta su mochila, a tirones la abrió y sacó su abrigo con capucha; se envolvió le pareció que muy bien, pero con lo borracho que estaba hasta un pañuelo de papel tisú le hubiera brindado cobijo. No se olvidó de la petaca antes de salir, y enfiló hacia el sitio donde siempre dejaba flores pero hoy dejaría como mucho un buen vómito, y a tomar por culo la zorra esa.

No quedaba demasiada distancia por cubrir cuando advirtió que una figura se movía en la nieve, con la misma dirección que él pero bastante más rápido... seguramente la figura no tenía flor de pedo como Hyoga. El ruso se quedó quieto durante unos momentos, ocultándose para poder ver sin ser visto a aquella figura que se detenía justo sobre el sagrado lugar de descanso de Natassia. La figura golpeó el hielo abriendo un enorme boquete y tan rápido se lanzó a las aguas que Hyoga no pudo saber quién osaba profanar así el sitio donde solo él había entrado. Descontrolado y fuera de sí, el rubio corrió hasta el agujero y se arrojó él mismo, pero se olvidó de tomar aire antes de entrar al agua así que tuvo que volver a subir algunos metros y luego hundirse nuevamente. Perdió algunos minutos, de modo que cuando abrió el ojo bajo el agua no pudo encontrar a la figura en las cercanías; pero mierda si no le iba a dar una zurra por meterse donde ni él podía, así que siguió bajando hasta llegar al barco. Se puso como loco al ver que, efectivamente, la puerta que daba al camarote de su madre estaba abierta, y al asomarse con sigilo propio de un gato, vió algo que lo dejó como de piedra.

<div align="center">¿Por qué te fuiste... mamá, con ese gil antipático?
¿Por qué te fuiste mamita, dejándome en mi dolor?
¿Por qué te fuiste mamá... con ese señor mayor?
¿Por qué te fuiste, viejita? ¿Qué tiene él que yo no?
</div>

Allí, sobre su madre, prácticamente tendido sobre ella si no fuera porque el agua le hacía algo de resistencia debido a su densidad (...perdón, soy nerd), allí había un hombre bastante ocupado en besuquear el rostro de la difunta, aunque eso no era todo; sus manos la recorrían, apretaban, masajeaban, le desacomodaban la ropa, le subían la pollera, le bajaban el escote, la despeinaban... aparentaba tener tantos brazos como Kali y los tenía todos ocupados.(copyright Los Simpsons). Lo peor de todo era que a Hyoga le parecía que conocía a ese inmundo violador que se regodeaba en profanar el sagrado cadáver de Natassia. El rubio, lleno de ira, golpeó su puño contra una de las paredes del camarote, produciendo una vibración y un sonido sordo que el otro no pudo dejar de oír a pesar de estar atareado en descargar su libido con la muertita. El visitante se dio vuelta como en cámara lenta por estar bajo el agua y cuando Hyoga vió su rostro no pudo evitar abrir la boca soltando buena parte del aire que le quedaba en una de burbujas que le nublaron la visión durante unos momentos: el que había bajado a visitar a Natassia... tenía ojos azules y las cejas partidas; no era otro que su maestro Kamus. Unos segundos pasaron y los dos se quedaron inmóviles ya que no atinaban a reaccionar; tal era la sorpresa de ambos que lo único en lánguido movimiento eran sus cabellos. Finalmente Hyoga juntó coraje para insultar a su maestro en el primer idioma que le vino a la mente, pero el otro ni se enteró, será porque el sonido no se propaga muy felizmente bajo el agua; el caso es que así el rubio se terminó de quedar sin aire y al darse cuenta de su precaria situación empezó a tirar manotazos para todos lados como un desquiciado. La desesperación lo llevó a gritar un último “bruuuuuu” antes de comenzar a perder el conocimiento.

Cuando Kamus lo dejó por fin sobre el suelo de hielo, Hyoga sacaba agua por la boca porque un segundo más tarde tenía a su maestro haciéndole la maniobra de Heimlich. El Cisne tosió todo el líquido que había aspirado, se puso colorado como un tomate en un intento de volver a la vida, y finalmente se calmó. No le duró mucho; nomás ver a Kamus a su lado lo puso como una fiera nuevamente y en seguida ya estaba otra vez de pie sobre el hielo y dispuesto a hacerle a su maestro una cara nueva.

- ¡Maestro! ¿Cómo pudo hacerme esto?
- Yo creo que ya podrías tutearme, Hyoga...
- Si te tuteo te tengo que mandar a la puta madre que te parió, maestro. – justificó Hyoga sin mucha coherencia. - ¿Cómo puede hacer algo así? ¡Es mi mamá! ¡¿Cómo se atreve a tocarla...?! Es un depravado, mi mamá lleva años muerta.
- Hyoga, ya lo sé. – comentó el dorado con los ojos cerrados y sin impacientarse. – Yo te lo puedo explicar.
- No me explique nada, maestro; usted me hizo prometer que no bajaría más a ver a mamá... para poder hacerle cosas y que yo no me entere! Usted es un hijo de puta, maestro. – mientras las lágrimas de ira le corrían por la carita, el Cisne apretaba los puños y pensaba cuántas patadas le metería al desgraciado que tenía delante.
-El tonito, nene. Yo tengo más derechos que vos, Hyoga. Tu madre nunca te dijo nada sobre tu padre.
-Me dijo bastante; me dijo que la dejó cuando yo era bebé.- recordó el rubio ¿qué tenía que ver eso ahora?
- No, Hyoga. YO soy tu padre.

Silencio.

Hyoga pestañeó y ese fue el único sonido en el aire.

- No! NO! NOOOO!- negó (pssshh) el edípico acuariano, horrorizado ante la mera idea de que Kamus fuera su progenitor. – No puede ser! Es imposible!
- Únete a mí, y juntos dominaremos la galaxia...
- ¿Eh?!
- Digo... que tu mamá tenía ojos verdes y vos los tenés celestes... los sacaste de mí, hijito.- Kamus le sonrió con mucho amor, como un verdadero padre, ese padre que Hyoga siempre

En un segundo de lucidez y a pesar de la seguidilla de sorpresas, el ruso empezó a sacar cuentas mentalmente, y el resultado no le daba ni a garrotazos. ¿Cómo era eso? ¿Kamus había... estado... con su mamá... a qué edad? Si Hyoga tenía 15 años, y su maestro 21... el 2 le presta 1 al 1, 11 menos 5 son 6, 1 - 1 = 0. Aprobadas las matemáticas del Cisne.
O sea que Hyoga había sido concebido cuando su maestro tenía seis años.

¿Y le quería hacer creer que era su padre?

- Arriba de necrófilo, Kamus, usted es un mentiroso y me cree estúpido- le gritó Hyoga a su maestro, de nuevo haciendo berrinche- ¡¿Me va a decir que me hizo a los seis años?!
- Hijito, ya deberías saber que nosotros los Dorados no somos como el resto de los mortales. Somos avanzados en todo; yo cambié los dientes de leche a los dos años de edad y con esto te lo digo todo...
- Basta, basta – pidió Hyoga, abrumado ante tanta cosa, agarrandose la cabeza con las dos manos y tironeándose de sus propios pelos al tiempo que negaba moviendo su cara de un lado a otro – Ya no puedo más; me está mintiendo, me quiere confundir.
- Hyoga, busca en tus sentimientos, sabes que es verdad. Los dos tenemos un lunar en la espalda con forma de calabaza y a los dos nos gusta comer madera. – afirmó Kamus, totalmente relajado y tendiéndole una mano a su... hijo.
- NOOOOOOOOOOOOOOOOO- gritó el Cisne antes de caer totalmente desvanecido sobre el hielo, luego rodó y cayó de nuevo por el agujero en las aguas.


<div align="center">
Metejón, taimado, taita guapo,
cafetines, suburbios, arrabales,
conventillo, Pompeya, esquina y tango,
ilusión de gigolós sentimental... les
</div>

El techo estaba algo borroso, o quizás es que su ojo no se acostumbraba todavía a la poca luz dentro de la cabaña. Lo cierto es que Hyoga tenía la sensación de estar sumergido bajo el agua, todas las cosas que podía ver se deformaban y movían a su alrededor. O estaba bajo el agua, o todavía estaba muy borracho. Con alguna dificultad logró darse vuelta, y apoyándose en sus brazos logró sentarse sobre las piedras del suelo de la casa donde había crecido. Le dolía la cabeza, le ardía el ojito, y se sentía totalmente apesadumbrado ante la pesadilla que había tenido.

¿De dónde había sacado las ideas para crear algo tan bizarro, tan totalmente desquiciado?

¡Su maestro, Kamus, atreviéndose a tocar a su madre muerta!

Una aberración propia de un edípico alcoholizado.

Hyoga miró en derredor y por fin comprendió con borracha lucidez que no podía seguir toda su vida lamentando haber perdido a su madre... había sido una tragedia, pero pertenecía ya al pasado. Tenía que dejar de culparse o de culpar a otros, tenía que superar esa etapa de su vida y vivir feliz con la gente que todavía vivía y lo quería así como era; tuerto y llorón, pero cariñoso y sencillo. Y esa gente eran sus amigos, Shun y su maestro. Su maestro, ese que había sido como un padre para Hyoga, y que seguramente por eso había aparecido de esa forma en el loco sueño, porque sí, durante mucho tiempo el Cisne había guardado rencor ante la prohibición de visitar a su mamá, aunque sabía perfectamente que era para su propio bien, y por otro lado, si hubiera podido elegir a un hombre para que fuera su padre... sin duda hubiera elegido al dorado de Acuario. Kamus era, sin duda, todo lo que a Hyoga le gustaría ser, su modelo a seguir, su guía, su norte. Y ahora le entristecía entender que había necesitado una borrachera y un sueño estúpido para comprender todo eso que siempre había sido tan evidente para todos excepto para él.

Finalmente, con el sentimiento de que aunque aún no había logrado el cambio que se proponía, pero con la convicción de que esta vez nada lo detendría, Hyoga se puso de pie y tomó sus cosas. Miró las cosas que había en la cabaña, las guardó en su memoria, y en silencio se despidió de todas ellas, pero más especialmente se despidió de su mamá; ya no necesitaba ir a donde descansaba el cuerpo de ella, porque ahora le parecía que el espíritu de Natassia siempre había estado con él y quería que ella se quedara en esa cabaña, junto a sus recuerdos, para que él pudiera retomar el hilo de su vida sin su mamá. Estaba cortando el cordón umbilical de una vez por todas. Era hora de volver donde tenía que estar; junto a Shun y sus amigos.
- Adiós, mamá. No vengo a cenar.

<div align="center">Si no me pasas más guita... me viá vivir con papá.</div>

Y cuando vió que el rubio salía de su cabañita desvencijada por los años y el descuido para luego alejarse por el camino hacia la aldea, la figura embozada en la capa sonrió en silencio, y girando sobre sí mismo marchó por su propia senda, llegando luego de un trecho a un agujero en el hielo que ya había comenzado a cerrarse; tan baja era la temperatura en aquellas regiones. Dejando la capa a un lado, se frotó las manos y una sonrisa lujuriosa se dibujó en su rostro.
- ¡A lo nuestro, mamacita!- exclamó antes de arrojarse al agua, inadvertido y anónimo.

F I N !
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Venhu
Publicado: Sab Abr 12, 2008 4:15 pm Responder citando
Death Mask de Cáncer - Moderador Death Mask de Cáncer - Moderador
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votos: 4

JAJAJAJA!!

Bueno ahora sí, te fuiste a la mierda Lechuga! JAJAJAJAJAJAJA

Este ficccc, es que si el dibujo me había parecido groso… el fic JAJAJA!!!! Encima lo ví de pura casualidad, ya que no pensé encontrarlo publicado, por lo que dijiste en tu temita de la sección de arts. Ahora sí es definitivo: me hacen una traqueotomía, o me voy a empezar a poner azul por falta de oxigeno en cualquier momento!

En realidad el fic me provocó sensaciones encontradas, carcajadas por un lado y un poco de tristeza -pero no lástima- por el rubio. Pero, como en general fueron más las risas, me veo en la obligación de decirte que ya me tenés mal acostumbrada: leer algo escrito por vos es para alegrarse el día, jajaj deberían recetarte los psiquiatras en contra de la depresión; claro que estarías contraindicada para todo el resto de las afecciones, no sea cosa de que los pacientes terminen más locos. Lo digo en serio.

Está excelentemente llevado el fic, inclusive sabiendo más o menos por dónde venía la mano, me sorprendió el final jaja, no esperaba eso ni por casualidad! Los personajes te quedaron de maravillas, jajaj Ikki amable, es de temer… y a Shun poecito cosita lindum, le das con un palo… Seiya "bajando al trote" ¿Es alguna alusión personal hacia el Ponny? Y ¿Shiryu? Ni aparece, seguro que lo tenés secuestrado en algún rincón : P

Aunque si bien el fic tiene partes tristonas, que me estrujaron los lagrimales, haciendo que no todas las lágrimas que cayeron, fueran provocadas por la risa: hago citas a las partes con las que casi me tengo que hacer bollito, y tirarme al piso:


Cita:
la cabeza le latía como si en lugar de dormir hubiera pasado la noche mirando Bailando por un Sueño.


JAJAJAJA sin palabras, ¿A quién no le ocurrió, cuando se siente mal, soñar que mira programas de tv pedorrísimos, y despertarse como si lo hubiesen vomitado encima?

Cita:
¿Tenía otro? Otra... jamás... el ruso era más gay imposible, con su eterno complejo de Edipo a cuestas.


¿Tu sobrina es la que dice que Hyoga se parece al cantante de Poison, no? JAJAJAJA, bueno, si salió parecido en los gustos también, las fans de Hyoga tendrán que ir considerando en volverse transexuales, jojojo

Cita:
vió la punta de la mesa que él solía mordisquear porque le gustaba el sabor de la madera de roble, la sillita donde se sentaba cuando era niño... tenía las patitas altas para que él pudiera llegar a morder la mesa. Ahora lo veía con claridad; siempre le había gustado andar mordiendo cosas duras y en punta.


JAJAJAJJA, qué grosos estos diseñadores industriales, che! Ya decía yo que las patitas altas de las mesas de los bebés, tenían que tener un fundamento más copado, que permitirle a los pequeños monstruitos, tirarle la papilla en la cara al resto de los comensales!!

Ni hago comentarios hacia las preferencias de Hyoga, ahora que cambie una mesa x escarbadientes y con eso sea feliz, no habla muy bien de Shun, jajaja!!


Cita:
¿Era porque esa vez que su madre le había prohibido terminantemente morder la mesa, él le había asestado un golpe con su patito de peluche en el medio de la cara? Sólo había sido esa puta vez, carajo y por eso lo había abandonado.


Típico de hombre, jaja si a la mujer qué más quieren le hacen estas maldades ¿Qué nos espera a nosotras, eh? Encima después de mandarse un moco del tamaño de África, tienen el tupé de enojarse. Jojo

Cita:
- ¡Maestro! ¿Cómo pudo hacerme esto?
- Yo creo que ya podrías tutearme, Hyoga...


"Puedes decirme Pá" JAJAJAJJA

Cita:
No, Hyoga. YO soy tu padre.

Silencio.

Hyoga pestañeó y ese fue el único sonido en el aire.

- No! NO! NOOOO!- negó (pssshh) el edípico acuariano, horrorizado ante la mera idea de que Kamus fuera su progenitor. – No puede ser! Es imposible!


MASAKA!

Cita:
- Únete a mí, y juntos dominaremos la galaxia...


JAJAJAJA No podía faltar eso, jajajajaja!!!!

Cita:
Si Hyoga tenía 15 años, y su maestro 21... el 2 le presta 1 al 1, 11 menos 5 son 6, 1 - 1 = 0. Aprobadas las matemáticas del Cisne.
O sea que Hyoga había sido concebido cuando su maestro tenía seis años.


Shiryu le enseño a sumar, Hyoga le pagó en especias. Mal que te pese.

Por otro lado, si Camus puede ser necrofílico a los 21, bien pudo haber dejado embarazada a Natassia a los 6. En realidad la pervertida ahí, hubiese sido la madre de Hyoga, porque generalmente las mujeres no tienen la posibilidad física de quedar embarazadas hasta los diez u doce años. Digámosle que Natassia, padecia del Síndrome de Gadya y Eleniel.

Digo yo, con semejantes padres, tuvieron suerte en que Hyoga no es un depravado violador.

Cita:
¡Su maestro, Kamus, atreviéndose a tocar a su madre muerta!

Una aberración propia de un edípico alcoholizado.


JAJAJA! Ahí está, ¿ven, ven? Es lo que yo digo!

Me encantó el fic…

Todo lo que tengo que decir se resume en una palabra “milgracias” (¿qué son dos?). Bueno “dosmilgracias”.

En serio Meche, Muchísimas Gracias de nuevo…
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Eleniel
Publicado: Mie Abr 16, 2008 2:15 am Responder citando
Shaina de Ophiuchus Shaina de Ophiuchus
Registrado: 26 Jun 2007 Mensajes: 4193 Ubicación: en mi jangada Reputación: 613.3
votos: 5

x´D

Bueno, no sé como empezar... me alegro muchísimo de que te haya hecho pasar un buen rato el leer el fic, es decir que entonces el asunto se dejó leer XD yo lo veía demasiado largo y tedioso (con referencia al del paquete que es boludes tras boludes, este es más tranquilo)

Ultimamente pasa eso; yo quiero hacer que la gente se ría, y se rien pero también se ponen maricones. Voy a escribir un fic sentimental a ver si se rien ¬_¬ Risota no problem, en todo caso es algo positivo, aunque no es la intención.

XDDDDDDDDD tenés razón, Shiryu siempre aparece si están los bronces y acá ni asomó. Lo extraño. Voy a tener que revertir esta situación XD.

Sinceramente es que no sabía como terminarlo... me trabé y no sabía para donde disparar, pero al final siempre es uno de mis fics en lo que nada es lo que parece a menos que te hayas drogado mucho ¿¿¿????

Sabés? este domingo tenía un wallpaper de SS y mi sobrina lo miró y dijo "qué lindo ese chico, me gusta"... era Shiryu 8D después miró más y dijo "ese también me gusta pero se parece al Europe" ERA HYOGA XDDD



!!!!!!!!!!!!!!!!!!

ella los conoce a estos y a los de Poison porque le gustan los temas "unskinny bop" y "final countdown" XDDDDDDDD es una grosa la pendeja *baba*


Cuando me reciba te voy a diseñar una mesa especialmente para vos... va a tener dos depresiones otro día te digo para qué.

HIJA DE PPPPPPPPPPPP X´´´´´´´´D qué tenés vos contra la pedofilia, eh?!?!?!! dejanos tranquilas a las pervs y seguí tu vida vos, que ya te gustaría tener unos añitos menos!

de nada querida u.u son $50 Risota
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