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| Aphrodita |
Publicado: Lun Jul 09, 2007 9:13 am |
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Pegasus no Seiya

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Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
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Morbo Ikki
Aphrodita
Hola!!! Esta vez les traigo un fic muy, pero muy morboso, a diferencia de los otros dos: Uno romántico y el otro enfermo, esto es lemoniano... Aclaro algo: Raya la barrera de lo porno, si antes advertí con otro fics que era una historia puramente Lemon, esta no tendría clasificación... Bien, si quieren un fic con historia y argumento no lean este. Están avisados, después no me critiquen si lo leen y se encuentran con algo grotesco (Aunque no lo es, se podría clasificar porno).
One Shoot / Lemon morboso:
Desde que los hermanitos Kido habían ido a vivir juntos, Ikki se comportaba de manera... Extraña... Por empezar, la insistencia de convencer a su otouto para irse de la Mansión cuando en ella tenían todas las comodidades y los lujos que podían querer o necesitar, dio que hablar, pero en fin... Shun nunca pudo decirle que no a su niisan... Jeje... Nunca.
Los primeros días de convivencia fueron “normales” pero a medida que pasaba el tiempo, el Phoenix comenzó a tener actitudes no propias de un hermano... ¿Cómo explicar esto? Quizás, explicar como comenzó todo esto seria un buen principio:
Capitulo único:
Shun apuro su paso preocupado, si llegaba un minuto mas tarde de lo previsto su niisan no se lo perdonaría y cumpliría con su castigo... Por suerte tenia las notas del colegio que le habían entregado ese mismo día.
La lluvia era copiosa, Andrómeda aferro fuertemente sus cuadernos como si así evitase la furia de Ikki. Llego a la puerta e ingreso avisando su llegada:
--¡Niisan! ¡Ya llegue!...
El aludido apareció debajo del marco de la entrada principal.
--¿Qué te dije Shun?...—Pregunto el Phoenix con voz firme y autoritaria.
--Lo siento niisan... —Se excuso el pequeño con el cuaderno entre sus manos, bajando su vista acotó –Es que se me hizo tarde por la lluvia... Espere debajo de un techo a que decreciera un poco...
--Eso no es excusa jovencito... –El rostro del peliazul indico enojo pero no era realmente así pues supo que su otouto le dijo la verdad –Parece que no aprendes... —Sentencio y en su rostro una media sonrisa morbosa se instalo –Quítate los zapatos... –Ordeno autoritariamente.
El peliverde sumiso, obedeció el mandato de su niisan, de todos modos iba a sacarse los zapatos, cuando finalizo su hermano ordenó:
--Bien otouto... Ahora quítate los pantalones... –Un destello extraño en su mirada, Ikki mordió sutilmente su labio inferior.
--Pero... —Se quejo el menor.
--Estas mojado... Quítate los pantalones... –Volvió a exigir con la misma autoridad --Además, mereces un castigo por desobedecerme y llegar tarde.
Shun dejo los cuadernos sobre una mesilla puesta en la entrada y lentamente desabrocho el botón de su pantalón bajando el cierre de su cremallera, quitándose los tiradores y con ambas manos deslizo su ropa hasta el suelo, levanto una pierna y se lo quito.
--Bien... Así me gusta... —Susurro el Phoenix asintiendo con su cabeza y con una sonrisa.—También la camiseta y la ropa interior... —Puntualizo devorándose a su otouto con la mirada, sus largas, lampiñas, formadas y blancas piernas.
Nuevamente, obedeciendo el pedido de su niisan, Andrómeda levanto los brazos y se deshizo de su remera dejando al descubiertos sus pectorales juveniles marcados por el gimnasio. Luego le siguió el turno a la ropa interior, a pesar de tener que estar ya acostumbrado a este trato, el dulce peliverde no pudo evitar sonrojarse cuando dejo a la vista su miembro.
La respiración del peliazul a esta altura era entrecortada dejando escapar de ves en cuando de su boca entreabierta un suspiro o un gemido.
--Ven aquí... —Ordeno Ikki con la voz ronca pero firme.
El pequeño Shunny le obedeció nuevamente, acercándose con pudor muy lentamente y con sus manos tapando su miembro, cuando llego a él, su vista estaba clavada en el suelo, en cambio su niisan no mezquino ojos.
Tomando a su otouto de un brazo sin tener cuidado, lo coloco de costado y le propino una sonora nalgada... Shun gimió de dolor, o eso pareció, por que soltó un sonido gutural.
Cuando Ikki lo volteo para observarlo, el miembro de Andrómeda se encontraba semi erguido... Entonces el Phoenix sonrió morbosamente asintiendo con su cabeza reiteradamente.
--Espero Shunny... —Habló pausadamente --Que te haya quedado claro... Cuando yo digo en punto, es en punto... Y no dos minutos mas tarde. –Reprocho el peliazul con fingida paternidad.
--Si, niisan... –Respondió el peliverde con un hilillo de voz –No volverá a suceder, te lo prometo.
--¿Cómo te ha ido en la escuela?
El rostro de Shun se ilumino, con una sonrisa y desnudo fue corriendo a buscar el cuaderno que había dejado en la entrada.
--Me entregaron las notas... Te pondrás contento niisan...
--¿A ver?...—Dijo Ikki aceptando el cuaderno y buscando la libreta de su otouto, observo sus notas y todas sin duda eran brillantes, pero encontró algo de que valerse –Otouto...
--¿Sí, niisan?
--En lenguas extranjeras tienes un 96... —Y lo miro fijamente.
Shun asintió tímidamente, conocía a su niisan, y supo durante ese tiempo lo exigente que era...
--Lo siento niisan... —Dijo con el rostro apesumbrado.
--Tu sabes Shun que yo quiero lo mejor para ti...
--Ajá... —Asintió el pequeño suponiendo acertadamente un castigo.
--Entonces comprendes que deberé castigarte...
--Si... —Acepto Andrómeda realizando un inocente “puchero”.
--Bueno... No podrás vestirte hasta que yo te lo ordene... Así aprenderás que lo mejor es estudiar para tener buenas notas...
Sin mas opciones el pequeño peliverde acepto el castigo y tomando el cuaderno se encamino a su cuarto.
--Cuando estés listo ven al comedor... Supongo que tendrás hambre... Yo estoy que me muero de hambre... —Dijo Ikki esto ultimo con la voz cargada de deseo.
Mientras su otouto se alejo de espaldas para dejar sus cosas en la habitación, el Phoenix observo sus glúteos redondos, formados y bien parados, sin poder evitarlo llevo una mano a sus labios en señal de excitación, como si así pudiese quitarse aquella “baba” invisible.
Cuando Shun volvió al comedor, su niisan ya había puesto un plato sobre la mesa con una servilleta y cubiertos... Apareció por la puerta de la cocina con una fuente repleta de vegetales.
--¿Tu no comerás Niisan?... –Pregunto Andrómeda al ver todo predispuesto para una persona.
--¡Ho! Si, comeré Shun...—Respondió Ikki con extrema lujuria y se sentó en una silla –Ven...—Llamo a su lindo otouto –Siéntate aquí...—Indico palmeando sus piernas.
El peliverde con una inocente sonrisa se acerco hasta su niisan y se sentó sobre la falda de este, a pesar de que llevaba puesto un Jean, la desnudes de Shun le permitió sentir el miembro duro, completamente erguido del Phoenix y quien reprimiendo gemidos comenzó a moverse sutilmente para hacerle notar aun más su excitación.
El peliazul con la mano tomo un par de verduras frescas y condimentadas llevándolas a la boca de su otouto quien acepto gustoso que su niisan le diera de comer... Mordisqueaba de vez en cuando sus dedos provocando que Ikki gimiera, introduciendo cada vez mas los dedos dentro de la boca de Shun y jugando con la comida, llevo la otra mano libre a su entrepierna notando que su miembro se encontraba inclusive mas duro que el suyo... Aferro con naturalidad el pedazo sin comenzar a sacudirlo... Andrómeda cerro sus ojos y mordió sus labios, abriendo nuevamente la boca para recibir los dedos de su niisan y la comida:
--¿Te gusta?...—Pregunto el peliazul con morbosidad.
--Sí... Esta rico...—Respondió el peliverde con la voz entrecortada.
--Sé que no es la “gran” comida pero ahora viene el postre...—Finalizo con la voz ronca sin dejar de acariciar a lo largo el tronco de aquel pedazo.
--Todo lo que tu me hagas niisan, me gusta... Sobre todo cuando cocinas con amor para mí...
Ikki sonrió enternecido frente aquellas palabras soltando un “Ho” pero enseguida su rostro cambio a uno más serio y prácticamente susurrando dijo:
--Ahora traigo el postre... Quiero comer postre.—Levantando a Shun por la cintura, Ikki se puso de pie y se dirigió a la cocina volviendo con una porción de torta.
--¡Chocolate!... Que rico... Y encima cubierto con crema...—Exclamo Andrómeda con los ojitos vidriosos, pero su hermano se le adelanto:
--No Shun... Tu te portaste muuuuy mal... No tendrás postre... Esto es para mí...—Dijo el Phoenix acercándose lentamente –Acuéstate en la mesa...
--¿Qué?...—Pregunto el peliverde incrédulo de lo que había oído.
--Que te acuestes sobre la mesa... Boca abajo...
Notando su posición, y que no estaba en condiciones de quejarse por que se había portado muy mal, Shun obedeció acostándose completamente sobre la mesa de madera pero levantando un poco su trasero y así evitar que sus genitales quedaran aplastados... No pudo ver los movimientos de su niisan pero si sentir.
--¡Esta frío!...—Exclamo Andrómeda al sentir en su trasero, entre medio de sus nalgas algo consistente y frío.
--Es que estaba en la heladera... —Argumento el peliazul observando el trasero de su otouto embadurnado con chocolate y crema –Ten... —Le dijo poniendo en su boca una cereza –Eres mi consentido... No soy lo suficientemente duro contigo... –Se reprocho negando con su cabeza por darle esa pequeña fruta.
Mientras el peliverde sintió ese extraño contacto con la comida, su niisan, sin previo aviso hundió su cara entre medio de sus nalgas, devorando con hambre todo el pastel... Notando que se ensuciaría, Ikki se quito la remera y de pie siguió “comiendo” a su lindo otouto.
Con su cara cubierta de chocolate y crema, sin nada mas que comer, el Phoenix mordió los glúteos de Shun, introduciendo al paso su lengua furtivamente en su intimidad, arrancando gemidos en el más pequeño. Andrómeda arqueaba cada vez mas y más su espalda, en parte por que su miembro completamente erguido se encontraba aprisionado con la mesa... Comprendiendo la situación del peliverde, el Phoenix lo volteo dejándolo boca arriba, y con sus ojos grises recorrió aquel cuerpo deleitándose con tan magnifica vista. Shun en cambio mantuvo sus ojos cerrados tratando de regularizar su agitada respiración, con la boca entreabierta intentaba atrapar el aire que escaseaba en sus pulmones...
--¡Huy! Aquí quedo torta... –Dijo Ikki con fingida naturalidad al ver que pequeños trozos de torta seguían estando en el cuerpo de su otouto, específicamente en su pedazo.
Sin pensarlo demasiado, atrapo con su boca los pequeños y endurecidos testículos de Andrómeda, ejerciendo una pequeña presión... Shun llevo una mano a su boca y se la mordió para reprimir un gemido estrepitoso que luchaba por salir de su interior.
El Phoenix subió por el tronco de aquel miembro con su lengua, humedeciendo la zona... El pedazo del peliverde, caliente por la saliva de su niisan, brillaba también a causa de esta. El peliazul llego a la punta del miembro y se entretuvo con la “cabecita” y su pequeño agujerito hasta que Shun no lo soporto mas y dejo que un grito escapara de su boca al sentir los labios tibios de su niisan aferrar con devoción su monumental pene... Y así, entre espasmos, el semen surgió solo golpeando con un acertado chorro la cara de Ikki, quien sin asco se relamió los labios para tragar cuanto pudiera de aquel salado y cálido liquido al mismo tiempo que su nariz aprecio tan grato aroma.
Ikki lo dejo recuperarse, mientras que con la servilleta limpio su rostro lleno de chocolate, crema y semen.
--Bien Shun... Es hora del baño... Estas todo sucio...—Dijo el Phoenix tomando de un brazo a su otouto para ayudarlo a incorporarse.
--Sí, niisan...
--“Niño malo”... Te has portado mal... —Sentencio el peliazul entre dientes señalando con la mirada el miembro de Shun que palpitaba y babeaba a causa de un orgasmo lento y prolongado.
--Perdón niisan, no va a volver a suceder... —Dijo el pequeño de pie, con la vista baja y con sus dedos entrelazados.
Ikki llego al amplio baño y abrió las canillas dejando que la lluvia cayera, regulo el agua y su otouto apareció con las mejillas encendidas en el marco de la puerta. Lo llamo y Shun se acerco lentamente y ayudado por su niisan ingreso a la bañera.
El agua tibia cayo sobre su cuerpo relajándolo completamente, el Phoenix se sentó en el borde de la bañera contemplando la desnudez de su hermano, sus ojos se cruzaron un instante y se mantuvieron las miradas cargadas de pasión y morbosidad. El peliazul estiro un brazo debajo de la lluvia mojándose y tomo el jabón, Andrómeda expectante dejo que su niisan lo bañara.
Ikki comenzó a enjabonar al pequeño, su pecho, su abdomen, luego bajo a su entrepierna consiguiendo que el miembro del peliverde reaccionara nuevamente sin lograr una erección plena... El pedazo del Phoenix se encontraba dolorosamente atrapado en sus pantalones.
Volteando a su otouto, el peliazul enjabono su espalda bajando a través de su columna vertebral y causando un escalofrío general... Shun se estremeció al sentir el jabón resbaladizo y viscoso en su trasero. Ikki repaso varias veces aquella zona con la boca entreabierta dejando escapar suspiros de placer.
Luego del baño, Andrómeda pregunto si ya podía vestirse, pero su niisan le recalco que el castigo duraría hasta la mañana siguiente... Resignado se seco con una toalla y se quedo así, como “Dios lo trajo al mundo”.
--Ayúdame a cocinar... —Pidió el Phoenix luego de lavarse la cara y las manos, caminando hasta la salida del baño.
--¿Tan temprano vas a hacer la cena, niisan?... –Pregunto el peliverde con inocencia y asombro, secándose con fruición los cabellos.
--Es que... Me llevara mucho tiempo... —Respondió Ikki mirando sobre su hombro y utilizando un tono de voz que estremeció al pequeño.
Una vez en la cocina, Ikki puso sobre la mesada todo lo necesario para empezar a cocinar, le pidió el aceite a su otouto y coloco un poco en una sartén prendiendo previamente la hornalla. Le indico a Shun que comenzara cortando las verduras mientras él hacia la salsa... Andrómeda obedeció y empezó a cortar cebollas, pepinos, tomates, y demás verduras...
El Phoenix lo observaba de una manera que logró incomodar al pequeño, aun más cuando con la voz cargada de lujuria le pidió el cucharón... Supo que algo raro se traía entre manos.
Tomando el aceite con la supuesta intención de llevarlo a su lugar de origen: La alacena, paso por detrás del peliverde y se detuvo... Sin decir nada dejo que un chorro espeso cayera de la botella dando a parar entre las nalgas de Shun, quien mirando sobre su hombro comprendió las intenciones de su niisan... Andrómeda sintiendo el aceite recorrer su intimidad y sus piernas siguió cortando verduras mientras que Ikki guardo en su lugar el dichoso aceite... Se acerco a la olla y revolvió con el cucharón sonriendo pícaramente. Nuevamente sin decir nada, se acerco por detrás del peliverde, y de una sola estocada segura y bien puesta, introdujo el mango de aquel cucharón.
Shun levanto su cabeza y abrió su boca dejando escapar un masculino grito, el Phoenix se limito a introducir una y otra vez el cucharón que entraba en la intimidad de su otouto con extrema facilidad, en parte gracias al aceite y a que el utensilio no era demasiado grueso. Andrómeda intento concentrarse en su labor, pero aquel trato lo hacia prácticamente imposible, sus piernas comenzaban a fallar, entonces el peliazul lo tomo de un brazo por el vientre para poder introducir de costado el cucharón. Cuando Ikki se canso de meter y sacar volvió a la hornalla para cuidar de que la comida no se quemara. Shun suspiro aliviado pero su alivio duro poco al ver que su niisan con cara de dolor bajó el cierre de su cremallera, desabrochando el botón de su Jean.
El Phoenix no soporto mas el dolor, así que dejo que su pedazo duro, surcado de venas, palpitante y babeante se liberara... Noto como su otouto observaba con detenimiento y sin restricciones el líquido transparente que comenzaba a asomar por la punta.
--¿Te gusta lo que ves?...—Pregunto el peliazul con la voz ronca y penetrándolo con la mirada.
Shun no respondió, súbitamente con las mejillas rojas, escondió su vista apenado... Observando de reojo a su niisan vio como este tomo un pepino de la mesada y se acerco sigilosamente por la espalda.
Andrómeda cerro los ojos y mordió sus labios cuando sintió aquella verdura abriéndose paso en su intimidad.
El tamaño del pepino difería mucho del tamaño de cucharón, así que Ikki tuvo que ejercer mas presión de lo esperado... Pero poco a poco comenzaba a meterse mas y más en aquel agujero.
El pedazo del Phoenix palpitó violentamente avisando que en cualquier momento se vendría en “seco”, estrecho su miembro erecto al cuerpo de su otouto, y refregándose contra su muslo izquierdo un poco, solo un poco de aquel semen surgió al mismo tiempo que preso de la excitación, introdujo con violencia la totalidad del pepino tocando fondo.
Shun ahogo un grito cuando se sintió lleno por aquel objeto... Sintió como algo lo desgarraba por dentro... El peliazul, en cambio, clavo sus dedos en la blanca piel de su otouto jadeando en su oído y sin dejar de refregar su pedazo.
La piel de Andrómeda se enrojeció un instante debido a la presión de aquellos dedos, y observando su muslo manchado de semen levanto su vista depositándola en los ojos idos de su niisan.
--Me has hecho... Ensuciarme otouto... Ahora tendré que bañarme, y tu también...
--¡¿Otra vez?!
--¡Y sí, Shun!—Respondió Ikki con obviedad –Si no dejas de portarte mal, mira lo que has conseguido... —Y finalizo con extrema morbosidad y placer --Eres un puerco...
--Si, niisan...—Pronuncio Shun bajando su vista apenada y dejando el cuchillo sobre la tabla de cortar verduras.
El Phoenix apago las hornallas por precaución y de la mano guió a su otouto a través de la casa para llegar al baño. Nuevamente en aquel lugar, el peliazul se desprendió de su pantalón y de su ropa interior... Andrómeda observo ávidamente el miembro erguido de su niisan, quien notando los ojos de su otouto puestos en su pedazo, le dedicó una media sonrisa morbosa dejando escapar una pequeña risa y con una mirada picara y divertida se encamino a la ducha.
El peliverde ingreso a la tina, acompañando a su adorable hermano mayor... Ikki, primero tomando cierta distancia lo observo con el rostro muy serio, y luego tomando el jabón atrajo al pequeño con un brazo por la cintura, estrechando sus cuerpos y sintiendo así la erección de sus penes.
El Phoenix deslizó el jabón por la espalda de su otouto bajando hasta su trasero, y sin dejar de abrazarlo por la cintura se entretuvo con el blanco cuello del conejito mordisqueándolo, saboreándolo, humedeciéndolo... Shun se aferro al cuello de su niisan cuando sus piernas comenzaron a temblar, busco inconscientemente los labios del peliazul pero este en son de reproche lo nalgueó con la mano libre a la vez que le dijo de manera autoritaria:
--No Shun... Soy tu niisan... No podemos hacer esas cosas chanchas...
Andrómeda soltó un gemido cuando sintió la mano pesada de su niisan sobre su trasero, Ikki no lo soporto mas y dejando caer el jabón de su mano, con ambas se aferro fuertemente de las nalgas del pequeño e introdujo su lengua furtivamente en su sonrojada boca, deleitándose con su agradable sabor.
Shun experimento un calor arrebatador en todo su cuerpo cuando las manos de su niisan acarició sus nalgas, y su boca mordisqueó sus labios... Era un trato brusco como a la vez dulce... El Phoenix gimió un par de veces, refregando mas y más su pedazo completamente duro contra el de su otouto... Tomándolo del trasero lo levanto y lo saco de la bañera:
--No lo soporto mas... —Sentencio el peliazul con su respiración agitada. Sin dejar de besar a Andrómeda y sin dejar de manosearlo lo llevo hasta su cuarto arrojándolo sobre la cama matrimonial.
Shun quedo boca arriba, pero cuando quiso voltear para acomodarse su niisan se le fue encima... Completamente empapados estaban mojando la cama.
Ikki guió su pedazo hasta la pequeña entrada que poseía su hermanito... Jugando un rato, no mucho por que se vendría enseguida, con ambas manos cerro sus glúteos aferrando su pedazo... Andrómeda tembló un par de veces de placer, de costado como se encontraba, su niisan le introdujo dos dedos para dilatarlo. Con movimientos circulares, el Phoenix logro vencer la barrera, y ya con tres dedos clavado en lo más profundo era hora de meterla...
Gimiendo previamente, el peliazul apoyo la punta del glande forzando la entrada, mientras que con sus brazos sobre el colchón intentaba mantener el equilibrio... Cuando el miembro estuvo a la mitad de camino, Ikki con un hábil movimiento de cadera, introdujo completamente su pedazo:
--¡Haa! ¡¡¡Otouto!!!...—Exclamo el Phoenix cuando toco fondo.
--¡¡Niisan!!
–¡Huu! ¡Que sucio eres!... ¡Mira como me pones!...—Comenzó a moverse lentamente, subiendo y bajando intentando clavar mas y más su pedazo.
--¡Hay Niisan!
--Esto te mereces... ¡Niño malo!...—Dijo a la vez que con una mano, sin perder el equilibrio nalgueó al peliverde.
--¡Hay niisan, no lo soporto mas!
--Eres malo, muy malo... Mira como pones a tu niisan... Haaaa... —Gimió muy cerca del oído de Shun.
--Haaaa... ¡¡¡Niisan!!!—Grito Shun con todo el aire de sus pulmones...
--¿Que estas haciendo allí abajo, degenerado?—Inquirió el peliazul al notar como su otouto movía frenéticamente su mano en la entrepierna, en respuesta Andrómeda gimió fuertemente:
--Haaa... Ahí... Sí... ¡Ya!... ¡¡Ya!!... ¡¡¡Acabé!!!... —Sentencio el pequeño con la voz entrecortada dando aviso de su orgasmo.
--¡Ho!... ¡Eres un puerco!...—La voz de Ikki cargada de lujuria fue la pauta de que pronto el también se vendría... Aquello lo había motivado por demás... --¡Esto te pasa por ser un niño muy malo!... ¡Toma! Haaa... Seeeeeee... —Y el semen que durante tanto tiempo se negó a surgir torturando a su poseedor, salió copioso inundando el interior del peliverde.
Ikki mordió sus labios y cerro sus ojos emitiendo un sonido gutural y muy masculino que retumbo en el cuarto... Sus músculos tensados de las piernas y sus brazos se relajaron, y su cuerpo caliente cayo pesado sobre el pequeño cuerpo de Shun.
El Phoenix se coloco a un costado para permitir que su otouto respirara, y sin quitar su pedazo que aun mandaba descargas de semen en el interior de Andrómeda, lo tomo entre sus brazos acariciándolo y besándolo con ternura.
El peliverde sonrió al sentir esa protección que siempre le brindo su niisan, pero esa sonrisa se transformo en una pequeña carcajada.
--¿De que te ríes Shunny?—Pregunto Ikki observando con ojos de enamorado el rostro enrojecido de Shun.
--Será mejor que de aquí en mas me castigues por portarme bien...
El Phoenix también acompaño la risa de su pequeño y acotó alegre:
--Es que tu eres muy bueno y no haces nada mal... Así no se puede Shun... —Finalizo quitando lentamente su pedazo del trasero de Andrómeda.
El peliazul se acostó sobre la cama y acomodo a su otouto sobre su pecho sin dejar de acariciar su cuerpo y besar sus labios.
--Niisan...—Llamo el peliverde con la mirada ensoñadora y una sonrisa en su boca.
--¿Si, otouto?
--Te quiero mucho... Eres el mejor niisan del mundo... —Pronuncio Shun con su pequeña vocecita cargada de cariño.
--Yo también te quiero mucho... Y tu eres el mejor otouto del mundo —Dijo Ikki enternecido abrazando aun mas fuerte a su niño y besándolo aun con mas amor.
Y así la extraña unión que tenían estos hermanitos Kido siguió su curso, se quedaron en aquel cuarto ideando algo mejor para la próxima vez... ¡Es que Shun era tan bueno!... Y al Phoenix cada vez le costaba mas encontrar una excusa para poder someter a su otouto.
……… FIN ………
¿Por momentos fue muy, demasiado grotesco? Bueno, pero como Aphrodita, puedo, debo y esta bien que a veces se me vaya la mano... jajajaja! XD.
Nos vemos con otro fic... Quizás de esta parejita, quizás de la mencionada anteriormente: Aldebaran x Aphrodite / Shaka x Muu... O un especial por Halloween.
ROSAS.
25/10/2005 06:48 a.m. |
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