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| Aphrodita |
Publicado: Mar Jul 17, 2007 11:54 pm |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
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Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
Reputación: 170   votos: 5
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¡Oh!
Aphrodita
Aclaro que no es comedia... Siempre me pasa lo mismo, trato de hacer un romance, o algo serio y no lo puedo resistir, algo bizarro se me escapa, pero que conste que no busqué hacer comedia, perdón *_* Minos y Aiacos no me obedecieron y se me descontrolaron en el fic. Y Radamanthys parece ser el mismo de “Un secuestro y un amor” Jajaja!
Dedicado a AlreS y a todos los del Club de esta hermosa pareja, que por fin ya tiene los fics necesarios para acceder a subforo propio ¡Felicitaciones!
One Shot / Lemon.
Era un acontecimiento único en el Inframundo. Lune, sentado en su trono, guardando silencio, desde ya, se encontraba algo impaciente por la inusual “visita”. Comenzaba a sentir ese poder emanar de su cuerpo, propio del Espectro que condena las almas.
El “invitado especial” llegó a su “fiesta” particular; las altas puertas se abrieron quebrando el mutismo que rodeaba e inundaba la Primera Prisión, por ella un hombre alto y apuesto ingresó con paso lento y tranquilo.
Balrog no pudo evitar enmarcar una macabra sonrisa y entrelazar sus dedos ante semejante imagen.
- ¿Quién lo iba a pensar?... –Abrió su Tomo buscando en el índice de nombres a aquel peliazul –Nunca creí que tendríamos la posibilidad de volvernos a ver. –El otro no pronunció palabra alguna, pero a su vez no dejó de observar fijamente al Espectro –Dime como te llamas.
El griego suspiró, claro señal de hartazgo. Rápidamente el noruego acotó.
- No hace falta, te recuerdo muy bien, Kanon de Géminis. –Espetó acentuando sus palabras --¿O debo decir... Kanon del Dragón Marino?
- Da igual. –Por fin habló el “acusado”
- Veamos. –Canturreó feliz leyendo en su Libro –La prisión más benévola para ti sería el Valle del Viento Negro. –Kanon lo ignoró, desviando su mirada hacia un costado –Donde caen los enamorados sufriendo eternamente el viento reinante en dicha zona. –Frunció su frente, molesto por la falta de respeto.
Es que acaso ¿Ese traidor venido a menos no era consciente que su eternidad estaba en manos de ese Espectro? Lune estuvo a punto de proferir algo hiriente, pero la puerta trasera de su Prisión se abrió dando paso a tres hombres que sin ningún tipo de reparo ingresaron hablando entre ellos y riendo.
- ¡SILENCIO!... –Balrog se puso de pie, iracundo y nervioso --Aquí ¡Silencio!.
- Tranquilo. –Pronunció Minos gestual con sus manos –No te sulfures tanto, te dará una ulcera.
- Además... –Acotó Aiacos acercándose al trono de Lune –Tu pides silencio a los gritos ¿En qué quedamos?. –Enmarcó una fugaz sonrisa socarrona.
- ¿Qué quieren?. –Interrumpió Balrog incomodo por la intromisión en su terreno –Radamanthys. –Observó al más coherente de los tres Kyotos --¿Qué hacen aquí?
- Tan solo veníamos a ver el espectáculo desde primera fila. –Respondió Wyvern calmo pero con su voz inquebrantable, observó de reojo al griego quien se mantuvo en su lugar con su vista fija en la nada, con un rostro serio y neutro.
- Nos faltan los pochoclos ¡jo!. –Acotó Grifon pero su compañero rubio interrumpió sus palabras:
- No todos los días cae un Santo de Athena en el Inframundo. –Elevó apenas sus cejas, o “su ceja” sin quitarle la mirada de encima al griego –Aunque la verdad, no se sabe nunca de que lado está.
Kanon cerró sus ojos por un instante, conteniendo esa furia que comenzaba a desbordarlo, pues si había algo que lo sobrepasaba era la simple mención de su traición. Y no por ser incapaz de reconocer sus errores o por orgullo, sino porque estaba harto que lo juzgasen siempre por lo mismo sin detenerse a pensar un maldito segundo en lo que le llevó a él desprenderse de ese estigma, para nada agradable.
- Creo que lo mejor sería enviarlo donde caen los que cometieron suicidio, el Bosque Infernal, en el Segundo Valle. –Pronunció Minos tomando un mechón del largo cabello de su compatriota Lune –Es un patético suicida enamorado. –Finalizó oliendo las aromáticas hebras de su compañero.
- Si es por eso... –Acotó Aiacos observando por encima del hombre del Balrog su Libro Infernal –Lo mejor es el Tercer Valle, ¡Un infierno de arenas ardiente donde caen los que se dejaron llevar por satisfacciones sexuales! –Dramatizó exageradamente –Y el muy sucio cometió una aberración... –Algo en su tono de voz les indicó a los demás que la idea morbosa lo motivó al menos un poco.
- No, en la Octava Fosa... –Contradijo Grifon –Es un conspirador, que se queme ahí.
- Mejor que sea cortado eternamente por generar discordia... –Garuda esbozó apenas una imperceptible sonrisa de satisfacción –La Novena Fosa.
- ¡BASTA!. –Explotó Lune sobrepasado y sintiéndose avasallado por los demás, separó a Minos que estaba muy cariñoso con él y cerró de golpe su Libro para evitar que Aiacos siguiese espiando si estaba en esa lista y que decía de él, como cual colegial para ver su nota escolar --¡Lo decido yo! ¡Punto!. ¡Va a Cocytos!. –Dijo sin titubear –La Octava Prisión, porque es uno de los peores pecadores...
- No. –Esta vez fue Radamanthys quien intercedió –Envíalo a la Tercera Fosa. –El tono de su voz fue sereno pero imponente.
- No Radamanthys, Kanon fue en un pasado...
- ¡Se quien carajo fue este hombre!. –Interrumpió Wyvern –Por eso mismo, envíalo allí, yo lo tendré vigilado.
- Pero allí van los que ocuparon cargos sagrados para hacer maldades. –Cuestionó Lune con tono obvio, su seguridad comenzaba a flaquear frente a aquel Juez –En todo caso Saga de Géminis, por hacerse pasar por Patriarca.
- No importa... Es lo de menos Lune, el lugar carece de importancia, en la Tercera Fosa yo tendré la posibilidad de vigilarlo.
- Radamanthys... Soy yo quien decide donde van...
- ¿Vas a desobedecer una orden mía? –Investigo el rubio plantándose firme ante su compañero.
- Uhhh... –Canturreó Grifon cruzándose de brazos, interesado con el espectáculo.
- ¡Pelea!. –Exclamó Garuda para sumarse a la alegría del Kyoto peligris.
- Ya... –Una voz que no se había escuchado por mucho tiempo --¿Pueden dejar de histeriquear entre ustedes? Me estoy cansando, mándenme a un jodido lugar, pero no quiero verles mas las caras, que por cierto son muy feas. –Finalizó Kanon lanzando un suspiro.
En ese instante Lune observó a Radamanthys fijo a los ojos, se tomó unos segundos para elegir el lugar correcto y desviando su mirada hacia el General de Poseidón finalmente habló:
- Bien Radamanthys, te harás cargo de él. Creo que a la larga será peor que Cocytos, y se lo merece... –Espetó Balrog furibundo --¡Porque a mi nadie me llama feo!. –Y luego de un escueto show de luces (es que andaban sin presupuesto para la luz) Kanon fue trasladado a dicha fosa donde sería quemado eternamente por velas.
- Pero si eres hermoso. –Aseguró Minos sin ningún tipo de pudor.
- ¡Deja mi pelo en paz!. –Lune estaba irreconocible, a los gritos en el lugar donde supuestamente reinaba el silencio.
- Perdón, es que es un fetiche que tengo –Se disculpó Grifon escondiendo sus manos detrás de su espalda --¿Me dejas cortarte un mecho para masturbarme en las noches oliéndolo?
Radamanthys se alejó solo por la misma puerta que ingresó, dejando a sus dos compañeros detrás con Lune. Le tomó algunos minutos llegar a la Tercera Fosa, sobre todo porque quedaba relativamente lejos de la Primera Prisión y el caminar del Juez era lento, sereno, tranquilo, nada lo apuraba tenía toda la eternidad por delante para torturar a Kanon.
Llegó al tétrico lugar cuyo rededor se encontraba adornado por un pequeño río de lava hirviente, el puente que conducía a la entrada de la Fosa se encontraba desierto, algo extraño ya que siempre había hombres de guardia en cada lugar. Abrió la maciza puerta que a diferencia de otras era de un color más grisáceo llevándose una gran sorpresa: El antiguo General de Poseidón de pie, con sus puños cerrados a cada lado de su cuerpo, inmóvil; en el suelo unos cuantos Espectros subordinados.
- ¡Idiotas!. –Vociferó Wyvern entre dientes –Es un Guerrero sin Cosmo alguno y son vencidos.
El griego cerró sus ojos, autosuficiente, él no necesitaba de Cosmo para hacerse valer, eso el rubio ya lo sabia, lo había comprobado cuando tiempo atrás, en la Guerra de Hades el susodicho había peleado envidiablemente aun con el campo de energía activado.
El inglés se acercó altivo a su presa, demostrando que en ese lugar, aunque no le gustase al otro, mandaba él. Lo tomó de los brazos y lo arrastró por un lúgubre pasillo con piso de tierra y piedras.
- Conmigo no te hagas el loco... –Susurró Radamanthys en el oído de su víctima –Sabes perfectamente quien soy.
Kanon nada acotó al respecto, aunque le daba algo de pavor estar a merced de aquel sujeto no demostró ni por un segundo un atisbo de miedo o de suplica, todo lo contrario, se mantuvo a la altura, mentalizándose que era su castigo por el pecado cometido, sino no estaría allí en ese sitio.
Cuando el recorrido llegó a su fin, el Dragón Marino se halló en un cuarto semi obscuro, con un olor nauseabundo mezcla de humedad, sangre y heces; pronto su nariz y ojos se habituaron a la cárcel, dejó de oler ese hedor y pudo vislumbrar, gracias a la tenue luz, que solo había velas, si... Luz de vela era lo único que alumbraba su cárcel.
En el centro de aquel cuarto una camilla de madera, algo astillado, supuso en su interior, que varios habían pasado por ahí antes que él, se imaginaba sus cuerpos descompuestos pudriéndose en aquella madera, impregnándola de sangre, transpiración y dolor.
Sin sutilezas Radamanthys desnudó a su víctima, comenzando por la parte de arriba, una prenda típica griega que la arrancó con sus manos porque de todos modos jamas volvería a necesitarla, le tocó el turno al pantalón que recibió el mismo trato. Wyvern comenzaba a sentirse molesto por la pasividad del otro, esperó alguna reacción, mínimamente entablar una lucha o una discusión pero el General se dispuso a permanecer inmóvil y algo sumiso pero sin borrar de su rostro esa estúpida sonrisa altanera.
Con toda la intención de bajarle los humos al griego, el rubio lo arrastró hasta la camilla y lo acostó boca arriba, le colocó los arneses en los brazos, en las piernas y acomodó la plataforma de las velas en forma perpendicular para que la acumulada cera caliente fuese cayendo poco a poco sobre su cuerpo.
Si bien el primer día le arrancó algún que otro gesto de dolor, la cera no era suficiente martirio para alguien que había recibido sobre su cuerpo heridas graves, eso lo comprendió el inglés, sin embargo tenía suficiente tiempo para torturarlo a su antojo, pero pasado unos días decidió intervenir, necesitó oír el grito de aquel hombre pero ¿Cómo lograrlo?.
Ingresó a los dominios de la Tercera Fosa con paso lento y gatuno, se acercó a su víctima con una sonrisa en sus labios, aunque ya no había ningún rastro de dolor en el rostro del acostumbrado peliazul imaginó que este mínimamente estaba muerto de aburrimiento.
- ¿Este es el castigo?. –Investigó Kanon burlón.
- Oh Kanon, ni te imaginas... Esto recién comienza.
El General observó como su verdugo tomaba una vela grande y negra, con su flama encendida que bailoteaba amenazando con apagarse, lo cierto que esas velas eran especiales, su llama era eterna. Radamanthys se acercó mas al cuerpo indefenso del mayor, dejó caer un chorro de cera sobre su pecho, pero este ni siquiera se arqueó, ya su cuerpo se encontraba embadurnado de cera fría que amortiguaba el calor. Por eso Wyvern lo limpió y luego procedió a seguir jugando con su juguete nuevo.
Sin borrar la sonrisa de su rostro, el Espectro volcó la vela sobre el vientre de Kanon quien apenas se retorció un poco, nervioso por el tacto extraño, es que los chorros de cera solo caían sobre su parte alta, inclusive su rostro, pero no mas abajo que su vientre; eso porque el rubio había maquinado bien su tortura.
- ¿Mas abajo?. –Investigó Wyvern vengativo.
El Santo de Athena frunció su frente y el inglés río interiormente ya que aparentemente le había arrancado algún otro sentimiento que indiferencia y apatía. Verlo al griego molesto lo motivó aun más.
El peliazul abrió ligeramente su boca cuando notó las intenciones del rubio, su mano dejó caer otro chorro caliente sobre la parte más sensible de Kanon.
- ¡Aaaaah! ¡Hijo de puta!. –Vociferó el General arqueándose de dolor, las cadenas se movieron violentamente por el ajetreo.
Radamanthys río con ganas, eso era lo que buscaba del otro; la cera caliente, al tomar contacto con su piel se solidificó al instante cubriendo el miembro flácido del mayor, sus vellos ligeramente azulados se endurecieron.
Pero allí no pensaba terminar, Wyvern esperó un poco más con el fin de mortificar al griego y cuando lo creyó prudente dejó que esta vez la cera cayera sobre sus delicados testículos un poco más grande que lo estándar o quizás engrandecidos por la pequeñez del miembro ¡Y no por tamaño! El dolor en aquella zona había contraído su pene.
- ¡Aaaah!... –Volvió a exclamar el peliazul soltando todo el aire de sus pulmones -¡Radamanthys!
- Suplica... Quiero oírte suplicar y gritar.
- ¡Jamas! ¡Aaaah! ¡Maldito hijo de puta!.
Para darle un respiro y torturarlo con las pequeñas pausas, el ingles jugaba con su vientre, sus muslos y sus genitales, intercalando lugares; pasados unos segundos la piel del mayor se encontraba enrojecida en aquellas zonas.
- Idiota. –Susurró el rubio agachándose ligeramente para susurrar en el oído de Kanon --¿No pensaste en esta posibilidad al suicidarte? Todos los patéticos suicidas caen aquí.
En respuesta, aprovechando la cercanía, el General escupió su rostro con profunda repugnancia. Con suma calma pero temblando a su vez de furia, Radamanthys se incorporó, limpio aquella saliva en su ojo y luego le asestó una sonora bofetada con el revés de su mano en su mejilla izquierda.
- Sinceramente, cuando hice eso, en el último en el que pense fue en ti. –Pronunció el griego respirando con dificultad, con su mirada desviada hacia un costado por el golpe.
¿Qué quiso decir con aquello? Sencillo, que en semejante momento no tenía las cosas en claro para detenerse a analizar algo tan estúpido, en ese instante solo deseaba morir. Wyvern se quedó con aquella frase del peliazul, de pie junto a la camilla, observándolo extrañado como si ese hombre recostado no fuese un enemigo, ni siquiera un conocido.
***
Aprovechando el cansancio físico y emocional de Kanon, el inglés lo liberó de los arneses y lo cambió de posición, aunque el General forcejeó un poco para evitar que lo colocasen boca abajo, no pudo evitarlo.
- Quédate así... Quiero ver tu trasero. –Susurró el rubio con la voz ronca posando su mano sobre los redondeados glúteos del otro, palpando su curtida piel de la espalda por viejas heridas.
El peliazul se sintió extraño, aquella mano recorriendo con lascivia su cuerpo le trajo a la memoria otras manos que en un pasado no muy lejano habían hecho el mismo osado camino, una punzada de dolor por ese recuerdo le arrancó una lagrima que buscó ocultar sin éxito.
- ¿Qué sucede Kani?. –Se burló Wyvern aferrando sus cabellos para levantar su cabeza y observar su rostro --¿Por qué lloras? ¿Quieres irte a casa con tu mami?
- ¡Púdrete infeliz!. –Respondió el mayor entre dientes.
- ¿Ese es tu mejor insulto?
Lo dejó en paz y volvió a concentrarse en el cuerpo del griego, bien formado por el entrenamiento y bien dotado por gracia de los Dioses. Deslizó un dedo por su raja, abriendo ligeramente sus nalgas, saboreando sus propios labios, humedeciéndolos de saliva quizás para evitar gemir y dejarse al descubierto. Volvió a tomar la vela del candelabro y con una sonrisa macabra, sin previo aviso dejó caer cera sobre aquella zona tan delicada como sus genitales o tal vez más.
Nuevos gritos de dolor por parte de Kanon, para Radamanthys, sus alaridos eran cánticos en su honor. Pero el Juez tenia muchas obligaciones por cumplir, lamentablemente no podía estar allí con el Santo de Athena todo el día aunque ganas no le faltaban, así que se retiro dejándolo en esa posición y por varios días mas siguió castigándolo, no se detuvo hasta ver sus nalgas enrojecidas por el calor y su orificio sensible obstruido por la cera de vela.
Pero algo extraño le pasaba a Wyvern, mas allá de que su fin era arrancarle gritos de horror a su víctima, también necesitó saber que lo había arrastrado a terminar allí, a tomar semejante decisión, no porque le importase ese General, quizás simplemente por curiosidad. Es que el griego era alguien a quien admirar como para dejarse vencer por algo tan trivial como el amor. Para el inglés el amor era algo trivial, algo humano, carente de sentido, una excusa para sentir placer sin remordimientos pero excusa al fin, él no creía en el amor humano.
Así que con este deseo, el rubio se las ingeniaba para dialogar con el peliazul y sacarle información, adivinando entre líneas que lo había arrastrado hasta ese lugar que sin dudas era el peor destino para un Santo de Athena, acabar allí eternamente.
- Cerdo, hijo de puta, ¿No te cansaste? ¿No te aburriste de mí? Vete a coger a tu puto Dios. –Espetó Kanon cuando escuchó los pasos firmes, ya que no podía verlo por la posición en la que se hallaba, al Espectro que durante semanas lo había estado sometiendo.
- Hoy estamos de mal humor, parece. –Pronunció Radamanthys lanzando un suspiro, restándole importancia al asunto.
En esta ocasión, cuando Wyvern lo liberó, no fue simplemente para hacerlo cambiar de posición sino para colocarlo de pie. El General se tambaleó, aferrándose de los hombros del Juez, sus dormidas piernas no quisieron responderle, pero lo logró y con dificultad allí se quedó mientras que el inglés tomó una esponja de una balde con agua tibia que el peliazul no había visto con anterioridad.
Con parsimonia el rubio limpio el cuerpo del mayor, hasta quitar todo rastro de cera y transpiración de su cuerpo, el otro ni siquiera atinó a evitarlo, a decir verdad le reconfortaba la sensación; sin embargo volvió a ocupar el lugar en la camilla, boca arriba con los arneses colocados de manera que sus piernas quedaron suspendidas en el aire como cual mujer en trabajo de parto, la posición de por sí era bastante embarazosa.
El menor, al inicio se limitó a observarlo, Kanon notó su pasividad y temió un poco, no era nada bueno un cambio de actitud en Radamanthys, sin embargo este acercándose sin su dichosa vela negra en su mano pronuncio un débil:
- Estas muerto... –Analizándolo consigo mismo, mas que diciéndoselo al General –No tienes necesidades... –Se acercó a la camilla colocando las palmas de sus manos sobre la superficie, quedando frente a su víctima –Ni comer, ni dormir, ni defecar... –Con sus dedos acarició la parte interna de los muslos logrando el estremecimiento general del otro –Sin embargo tu cuerpo experimenta el dolor... –Se agachó ligeramente, sorprendiendo con su actitud al peliazul –Por ende también placer.
Besó apenas los muslos del mayor, subiendo lentamente hasta llegar a sus testículos velludos y fue su lengua la que ejerció la labor de ocasionar esa placentera tortura; siguió su atrevido camino, hasta llegar al falo de carne dormido que ante el húmedo contacto de esa lengua reaccionó apenas con un gracioso respingo.
- ¡Oh!... Rada—Radamanthys.
¡Eso era lo que quería oír Radamanthys! El primer gemido de placer, el primer grito y no de dolor... Un ¡Oh! en lugar de un ¡Ah!.
- ¿Te gusta Kanon?. –Preguntó dando un largo y acentuado lengüetazo a toda la extensión del tronco.
- De--Déjame. –Dudó el Santo de Athena temblando de pies a cabeza y no por miedo sino por culpa de desear ese trato como nunca antes había deseado algo en su vida.
- ¿Se siente bien?. –Mordisqueo apenas el glande conteniendo ese deseo desbordante de morderlo fuerte y causarle dolor.
Wyvern supo que había dado en la tecla pues la excitación del griego aunque buscase ocultarla saltaba a la vista, su suculenta hombría había despertado del todo, irguiéndose amenazante. El rubio no pudo evitar acotar:
- Te suicidaste por amor, Kanon... –Nuevamente hablaba consigo mismo, subiéndose completamente a la camilla para quedar sobre el griego –Eso es muy romántico.
- Tengo sentimientos, a diferencia de ti hijo de puta.
El inglés curvó sus labios en una media sonrisa ante esas palabras.
- Es de adolescentes suicidarse por amor... –Escaló lo suficiente para susurrar en su oído --Eres un hombre adulto ¿Qué sucedió?.
Kanon lo ignoró, volteando su rostro bruscamente hacia su lado derecho para evitar sentir su cálido aliento en su cuello, pero Radamanthys no amedrentó.
- ¿Qué pasó? ¿Te enamoraste de un hombre? ¿Cojiste con uno y la culpa te dominó? ¿Fuiste usado o rechazado? Dime Kanon.
- Incesto ¿Te dice algo?.
Una lagrima de bronca, pesar y remordimiento recorrió la mejilla del mayor, Wyvern lo contempló, maravillado por la gama de sentimientos que ese humano muerto era capaz de profesar y de hacerle sentir: Odio, amor, lastima, empatía, apatía...
Tomó entre sus manos el rostro del General y secó sus lagrimas con su lengua, sintiendo la salada humedad en su boca. El griego se limitó a cerrar sus ojos y dejarse hacer, sintió su garganta cerrada y su corazón destrozado ante el recuerdo de su gemelo, sin embargo su rostro varió a uno de desconcierto cuando sintió las manos del Juez sobre su miembro, masturbándolo lentamente, endureciéndolo aun más; luego fue la otra mano libre la que sintió en su orificio, buscando abrir con dificultad aquella entrada violentada en antaño por Saga, su primer y único hombre.
Radamanthys no fue precisamente dulce en su trato, no busco causarle dolor pero tampoco se molestó en evitarlo o en hacerlo más llevadero para el otro, retiró su endurecida hombría del encierro de sus pantalones y con su una mirada lujuriosa la ubicó en el trasero del peliazul, refregándose apenas, disfrutando del sutil contacto de pieles.
Los primeros gemidos de Wyvern se hicieron oír, algo apagados, apenas perceptibles, sintió profundos deseos de hundirse en aquel hombre, de llenarle las entrañas, de lavarle los recuerdos, pero todo a su tiempo, se quedó jugando allí, observando el rostro del mayor con su boca ligeramente entre abierta tratando aspirar todo el aire posible, viciado en aquel cerrado lugar.
Cuando Kanon sintió el desgarro en su parte baja cerró sus puños hasta el punto de clavarse sus uñas en las palmas de su mano, mordió su labio inferior causándose un pequeño e insignificante sangrado que el Juez se encargo de limpiar con su lengua, lengua que luego introdujo en la boca del General por unos escasos segundos.
Poco a poco, el rubio fue enterrando su miembro en aquella calurosa cavidad que envolvió su pene aferrándolo al punto del dolor, aquello lo arrastró al borde del orgasmo y el delirio, se contuvo quedándose unos segundos en esa posición, segundos que al General le sirvieron para acostumbrarse a la invasión de su cuerpo y al aliento metálico del rubio en su rostro.
- ¿Qué sucedió Kanon?. –Siguió insistiendo el inglés comenzando con un lento pero pronunciado vaivén, las cadenas acompañaron el rítmico movimiento --¿Qué te hizo Saga?
- ¿Que te importa?. –Espetó el griego con un dolor inexplicable en su pecho.
Radamanthys cerró sus ojos cuando su pedazo llegó al final, palpitando deseoso por correrse dentro del peliazul, pero cuando los abrió descubrió las nuevas lagrimas del mayor.
- No llores... No llores Kanon –Suplicó Wyvern aumentando la velocidad de sus embestidas.
Kanon no supo porque pero aquellas palabras se calaron profundo en su ser, acaso ¿Hubo algún atisbo de ternura en ese cruel Espectro?.
Pasados unos segundos, las estocadas del inglés eran furiosas y sus gemidos estrepitosos, se aferró a las caderas del General ansioso por hundirse en él, por llegar hasta al fondo una y otra vez, por ir cada vez mas lejos.
Cuando el rubio sintió el semen agolpándose en sus genitales elevó apenas su cuerpo, echando su cabeza hacia atrás, y lanzando un ronco gemido vació su néctar viscoso y espeso en las entrañas del peliazul para luego caer desplomado sobre su cuerpo, con su mejilla izquierda sobre su agitado pecho, analizando lo conversado con el griego, palabras escuetas pero que cobraron un profundo significado para él.
Y de repente Radamanthys recordó porque ya no creía en el amor, alguien lo había lastimado pero no lo pudo culpar, al fin y al cabo está en el humano la maldad, la crueldad, el egoísmo y otros sombríos sentimientos.
Silencioso, Wyvern salió del interior de Kanon, este se le quedó observándolo con una mirada curiosa, el Juez se sintió incomodo, invadido, sintiendo como que podrían llegar a adivinar que estaba pensando en ese momento.
- ¿Quieres tomarme?. –Ofreció el inglés susurrando apenas en el oído del mayor.
- ¿Y si cuando me sueltas aprovecho para matarte?
- No pierdo nada intentándolo, y gano mucho si las cosas me salen bien.
Además si moría otra vez muy lejos no iba a ir. Kanon sonrió sinceramente divertido ante esas palabras y desafiándolo con la mirada agitó sus brazos y sus piernas causando el leve movimiento de las cadenas como invitación a que lo soltase y eso hizo Radamanthys pero primero se desnudó frente al hombre que lo iba a poseer o matar.
Cuando Wyvern terminó de quitarse la ropa y los arneses al General, se aseguró de aclarar algo importante mientras se colocaba con las palmas de sus manos y sus rodillas en la camilla.
- He sido muy blando contigo Kanon... –Sintió la cercanía del General, aunque no pudo verlo sintió su calor y eso le hizo temblar de emoción e impaciencia. –Pude haber sido más cruel contigo pero no lo fui.
- ¿Tengo que darte las gracias?. –Preguntó el griego en son de burla, acariciando con su mano los endurecidos glúteos de su verdugo.
- Podría haber utilizado látigos, elemento corto punzantes, mi mano y sin embargo no lo hice. –Comentó el ingles con voz casual. --¡Oooh!... –Sintió la lengua del peliazul en su trasero y no pudo evitar gemir de placer y acariciar su propio pecho descendiendo sensual hasta su semi erguido miembro.
Kanon fue bueno con él, lo lubricó previamente con su saliva y su lengua, introdujo algunos dedos descubriendo que aquella cavidad estaba acostumbrada a ese trato, demasiado habituado. Aquello lo motivó a apurar las cosas, se subió a la camilla y aferrándose a las caderas del Juez introdujo su miembro con una fuerte y segura estocada que le arrancó un grito de dolor y placer por igual.
- ¡Aaah! Siii, Kanon, dame duro.
Eso fue lo que hizo, sin clemencia bombeó en el interior de Radamanthys arrancándole nuevos quejidos, dejándose llevar por el momento, no tenía nada de malo disfrutar un poco antes de sufrir por toda la eternidad.
No tardó mucho en vaciarse, su semen surgió con fuerza, con ganas contenidas y su cuerpo con sus músculos tensos se relajó luego de unos cuantos minutos de calma y silencio. Ninguno de los dos acotó nada al respecto, sucedió como algo que era inevitable, como algo hasta inclusive previsible. Wyvern terminó de vestirse y volteó para observar a Kanon, respirando agitado acostado de lado en la camilla. Tomó las ropas destrozadas del Santo y se las arrojó sobre su cuerpo.
- Vístete.
- ¿Qué?. –El griego tomó entre sus manos sus prendas, sorprendido por la actitud del otro.
- Vendrás conmigo, la tortura no termina aquí. –Espetó el Juez con su característico semblante duro e impenetrable.
El peliazul obedeció, nuevamente no tenía nada que perder, sin embargo cuando el inglés lo condujo a través del Inframundo hasta llegar dentro del Palacio su asombro fue en aumento. El rubio abrió una puerta e hizo pasar al mayor quien no pudo evitar preguntar algo divertido por la situación.
- ¿Este es tu plan de tortura?. –Se encontraba dentro de lo que supuso acertadamente era el cuarto de Radamanthys.
- Si ¿Qué tiene?. –Investigó Wyvern elevando una ceja y sus hombros.
- Tus compañeros ¿No dirán nada de que... ? –Dejó sus palabras flotando en el aire, sintiéndose extraño.
- No; y en tal caso me importa una mierda lo que ellos digan a piensen, yo hago las cosas a mi manera y al que le guste, bien y al que no, que se pudra. –Luego de mostrarse algo “blando” tomó una postura más rígida –Ya basta... No me hagas perder el tiempo quítate la ropa, por esa puerta está el baño quiero que te bañes y que te acuestes en mi cama ¡Y que estés listo cada vez que yo venga!
Luego de decir atinó a irse por la puerta pero recordando un minúsculo detalle volteó con su dedo índice para aclarar.
- No intentes escapar, no podrás ir muy lejos y el castigo será peor.
Kanon se aguantó la risa ¿Ese era el castigo? En ese cuarto lo tenía todo a simple vista, una habitación muy lujosa propio de alguien con un rango alto dentro de aquella Orden.
- Lo tendré en cuenta Radamanthys. –Combinó El General con un tono irónico –Lo pensaré dos veces antes de salir a correr por el Inframundo desnudo.
- Me parece correcto. –Exclamó como cual militar ignorando la burla.
Nuevamente el Juez caminó hasta la puerta, Kanon dio la vuelta dispuesto a darse un baño y recostarse entre las sabanas de seda negra, en una cama inmensa y sobrecogedora, pero Radamanthys no terminó de girar el picaporte que volvió sobre sus pasos.
- ¿Y ahora?. –Se preguntó el peliazul.
- Olvidé otra cosa. –Tomó al General de la nuca y le robó un apasionado beso que fue correspondido a medias. –Si alguno de los otros dos degenerados vienen aquí, cosa que lo dudo ya que tienen prohibida la entrada a mi cuarto. –Es que Minos se bebía toda la cerveza y Aiacos se comía los maníes, sin quitar de lado que le robaban los CD’s y alguna que otra revista pornográfica.
- ¡¿Qué?!... –Preguntó el peliazul ante el silencio de su verdugo –Te quedaste a mitad, ¡Para! deja de besarme.
- No, solo que te quede en claro que eres mío.
Sin más, algo sonrojado por lo cursi y romántico que había sonado eso Wyvern ooootra vez intentó irse pero esta vez fue el griego quien lo frenó.
- Rada ¿Vendrás mas tarde a torturarme?
- Cuando acabe con mi trabajo... –Dijo el aludido asintiendo una vez, algo enternecido por el tono de voz empleado en esa pregunta, que más que pregunta fue una petición. --Te lo prometo.
Kanon sonrió ante las ultimas palabras y cuando por fin, ¡gracias a Hades!, el Espectro se fue por la dichosa puerta, el General se encaminó al baño para prepararse... Ya que le quedaba toda la eternidad por delante junto a su verdugo.
FIN
Si, ya sé ¡No digan nada! el final apesta, es que había empezado de una manera tan estúpida que me imaginé mientras lo iba escribiendo que acabaría igual.
Perdón *_* Prometo que no lo vuelvo a hacer. Gracias por leer esta cochinada de fic que tiene miles de contradicciones (No me gusta contradecirme peeero... así salió), luego de hacer el fic número 43 de la pareja Ikki & Seiya ** Vuelvo con otra cosa (Veré sí me sale otro Kanon & Rada... Que por cierto, este fue mi primer Rada & Kanon xD)
Nos leemos si los Dioses quieren.
12 de Junio de 2007 – Argentina. |
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Publicado: Mie Ago 15, 2007 4:47 am |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
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Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
Reputación: 170   votos: 5
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Autor: Gadya, 14/Jun/2007 13:39 GMT-3: escribió:
XDDD Minos y Aiacos de ladrones!!! XDD Nahh, no te puedo creer, ni manés se puede tener en la habitación!!!! ¬¬ bueno, eso si, pero las revistas y los cds son sagradas, CASTIGO A LOS INFIELES!!!
Y al final... che, me quedó curiosidad, qué había hecho Saga para que kanon se suicidara??? Lo dejó por Aioros??? XDD No, por Shion (ajjj, vejete!), por lo menos encontró alguien que lo va a tener bien atendido XDD
Y ese principio, sorry, pero el principio y el final son de lujo, esa comedia que se te escurre entre las palabras y que no podés controlar XD Lune estaba re hiostérico, y Minos ¬¬ maldito pervertido!!!
Che, sorry por lo corto del post (me tengo que poner las pilas, que este fic da para muchas boludeces), pero me tengo que ir a lijar unas chapas estoy atrasada en Grabado ¬¬
Mirá, según los rumores, Saga después de someterlo y engañarlo vilmente, se escapó con Aioros y organizó una orgifiesta invitandolos a todos MENOS a Kanon, no... muy mal eso, y Saga dice que quiso dejarlo afuera porque era su hermanito y no queria verlo involucrado en esas cosas.
¿?
Estoy re inoherente hoy.
La comedia no-comedia, como le llamo yo, porque no me rio ni un poquito pero si a la gente le divierte, que va! ahi y así quedará.
No te preocupes por la extensión del post, con que estes aquí, leyendo, para mi es suficiente =)
Nos vemos, lije chapas, vaya nomás! o.O
Autor: Gadya, 21/Jun/2007 17:04 GMT-3: escribió:
Claaaaaaaaaaaaaaro, como era el hermanito, lo dejó afuera ¬¬ pedazo de turro, a esas cosas hay que compartirlas, mirá lo que me estás haciendo decir!!!!!! XDD u_u nu, nu, nu, muy mal de tu parte, Saga... aparte de eso de irse con Aioros o_O (¬¬ no me hago cargo de lo que estoy diciendo, lalalalalalalalala) después de darle masita a tu hermano gemelo u_u esta juventud de hoy en día XP
Aggggghhhhhhhhhhhhhhhh!!! Yo justo leyendo tu "Vaya a lijar las chapas" y cae una compañera a darme tres chapas más para lijar ODIO EL AGUAFUERTEEEEEEE!!!!!
Jajajajaj! Agua ras, aguafuerte ñam!
¿?
Eones después encuentro tu post, a este paso ya no tendrá sentido responder nada x´D ando super atrasada con todo (Menos el periodo 0.0)
Para colmo telefonica de mierda que cada dos por tres se cae cuchill_o
Nos vemos por ahí muchacha.
Besis! |
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| Ice-Spirit |
Publicado: Mie Oct 10, 2007 1:23 am |
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Seiya Delirante en Potencia

Registrado: 28 Jun 2007
Mensajes: 4027
Ubicación: Esquina de Larco con La Marina, Haciendole 'cosas' a Anhell jajajajaj XD
Reputación: 838.6   votos: 1
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o_O....
primer fic que leo de estos dos....
el principio estuvo bien, el lemon... raro¿? no entendi bien las motivaciones de rada, especialmente para dejarse ukeizar, si tienes la sarten por el mango, por que cambiar de lado? Tu sabes que a mi me encantan los semes ukeizados, pero no se, este me parecio raro...
de todas maneras me gusto...
¬w¬ ire a buscar mas Rada Uke  |
_________________ TODO ES TU CULPA!
por qué? pues porque YO lo digo XD
HAWK ES UKE!!!!
Sepanlo todas!
Taller de p*vadas de Ice
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| Aphrodita |
Publicado: Vie Oct 19, 2007 6:11 pm |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
Mensajes: 3368
Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
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Hola Ice!
Perdón, la primera vez que lees sobre estos dos y justo el mio
Las razones de Rada por dejarse ukeizar o.O Las mismas que tienen todos... Por un gusto sexual. No hay motivos, si algo sexualmente hablando te gusta, te gusta...
No sé, sus motivos quizás los tendría... Además de gusto, necesidad de darle algo a Kanon, de consolarlo tal vez, por morbosidad de sentirse desprotegido y vulnerable a merced de su victima. Amo y esclavo
No sé u_u hay tantas respuestas posibles para tu pregunta y todas válidas.
Muchas gracias por tu lecturaaaa!!!! |
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