Pegasus no Seiya Registrado: 21 Jun 2007Mensajes: 3368Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'Reputación: 170 votos: 5
Perdido en tu sonrisa.
Aphrodita
CAPITULO I:
Shun no supo cuando comenzó todo exactamente... solo recuerda una situación en especial, tal vez la primera ves que vio a Seiya como algo mas que un amigo, como algo mas que su cuñado... ese día, era un día muy soleado, la luz se filtraba por la ventana recayendo en el rostro del Pegasus, dándole un aspecto mágico, único, bello. Una sonrisa basto... ¿basto? O eran muchos factores que se entrelazaban con esa vista. No lo supo Shun en ese momento, pero al pensar el cuándo y el porque retrocedía su mente a ese día en particular, que no era un día de importancia en la vida de nadie, era un día más. Andrómeda recuerda haberle preguntado una estupidez, pero fue su respuesta o su sonrisa lo que despertó en Andrómeda un sentimiento prohibido... amor.
Todo comenzó cuando Seiya había ido a vivir al departamento de los hermanos. Si bien Shun no se interponía en la decisión de su niisan, no podía explicarse que había pasado con Shaka... tan bien que se llevaban el y su hermano. Es mas, pensaba Andrómeda, la semana anterior habían ido a comer a un restorán juntos. Pero bueno, a decir verdad el joven de cabellos verdes prefería a su amigo de batallas como cuñado. Aunque nunca lo demostró por respeto a su hermano, Shaka no le agradaba mucho. No es que Andrómeda pensara que Shaka era una mala persona, si no tan solo era por cuestión de piel, había algo que no le convencía del todo, creía que su hermano mayor merecía alguien mejor, y sin duda, con el correr del tiempo pudo comprobarlo, Seiya era ese alguien.
Fue fácil la convivencia de los tres, Seiya era muy desordenado pero sin embargo ayudaba en la parte económica. Una ves acomodados los tres hubo tiempo de sobra para compartir momentos. Ikki trabajaba todo el día, parecía que ese chico no dormía, ni comía, ni vivía. Por su lado Shun estudiaba a la noche en la universidad, mientras Seiya trabajaba medio tiempo a la tarde y estudiaba un curso a la mañana, mucho su trabajo no le agradaba, pero era lo único que tenia, además le daba tiempo para estudiar que eso era lo que mas le importaba.
Era a la noche cuando Shun mas compartía momentos con Seiya, ya Ikki como siempre se encontraba trabajando y cuando no, dormía. Llegaban los dos a la hora de la cena, el que llegaba primero preparaba la comida, casi siempre era Seiya, ya que Shun se quedaba hablando con sus compañeros a la salida del instituto. Seiya parecía su padre: lo retaba cuando llegaba tarde, lo obligaba a comer, le preguntaba si había estudiado. Hacia tiempo que alguien no se comportaba así con él, ya que su niisan estaba muy ocupado trabajando, el no se quejaba de eso, pues gracias a el podía estudiar y tenia todo lo que tenia... era por eso que más de una ves callo su amor.
El Santo del Pegasus y el de Andrómeda se hicieron muy amigos. A la noche que era cuando se quedaban solos, se la pasaban hablando un sin fin de cosas, hasta que la mañana los sorprendían.
Sin embargo a Shun, no le cerraban muchas cosas, quiso hablarlo con su hermano pero este últimamente estaba muy reticente. Había algo que al joven no le gustaba, él podía ver como su niisan no amaba a Seiya en la totalidad que el Pegasus se merecía. Pensaba esto cuando sonó el teléfono:
--Hola?
--Hola ¿Shun? Soy Seiya, escúchame: ¿Esta tu hermano?
--No, todavía no vino
--¿No fue en todo el día para el departamento?.
--N-n-no.
Shun escucho como Seiya bufaba.
--¿Te pasó algo?—Pregunto Andrómeda
--He... estoy bien, no te preocupes... no tengo mucho crédito para hablar, me queda una llamada más. Dentro de un rato llamo, se me corta, nos vemos.
Shun se quedo muy preocupado por lo que decidió ir a buscar a su niisan al trabajo sin perder tiempo en vestirse ni peinarse, solo se calzo, se cambio la parte de abajo del pijama y se puso un abrigo, por suerte no quedaba lejos, pero al llegar le dijeron que no estaba, que se había ido hace rato... —“¡Maldición!—pensaba Andrómeda—Ahora donde lo encuentro, encima no sé sí Seiya esta en apuros”.
Volvió al departamento cuando prende la contestadora que marcaba un solo mensaje:
--Hola Ikki, Shun... ¿Están ahí? Contesten por favor.
Shun se acerco a la maquina como si fuera que de esa manera estaría mas cerca de su amigo
--Bueno escúchame Ikki: estoy en la calle Migdar al 1392 en una localidad llamada Balamb, me mandaron a entregar unos papeles a un lugar que no tengo la más remota idea de donde queda, y me perdí. Tenia que llegar a destino a las 19:00 y visto y considerando que son las nueve de la noche creo que ya no llego... pero la peor parte viene ahora: perdí la plata... ¡sí ya sé! En este momento estarás diciendo: “¡Siempre te digo Seiya, sé más cuidadoso, no seas tan despistado!” Pero bueno, ven a buscarme por...
La comunicación se corto, Shun rebobino el mensaje y anoto la dirección, lo mejor seria ir a buscarlo en un taxi, ya que Ikki no daba señales de vida. Tomo la plata que tenían guardada para casos de emergencia y salió rápidamente así como estaba, completamente despeinado y a medio vestir, total ya había salido a la calle en esa condición y ahora lo haría en coche.
Al llegar ve a su amigo sentado en un banco, acurrucado a causa del frío y de la lluvia. Subieron ambos al taxi y se dirigieron al departamento, una ves ahí Shun le recomendó que seria mejor sacarse esas ropas mojadas y darse un baño con agua tibia; mientras tanto el le prepararia una bebida caliente.
--Ikki no volvió por lo que veo—Dijo Seiya con tristeza y hasta un poco de enojo.
--N-n-no
Shun no quería contarle a su amigo que tampoco estaba trabajando... el mismo se preguntaba en que andaba su niisan. Cuando estaba por decirle algo escuchan el ruido de la puerta, Ikki había regresado. Saludo a su Otouto y fue al cuarto a ver como estaba Seiya cerrando la puerta detrás de el.
Andrómeda se quedo solo en la cocina, pensando, transcurrido unos minutos escucha como su hermano elevaba su voz y a la vez también Seiya, por curiosidad se acerco a la puerta, no pudiendo escuchar mucho:
--¡Ikki, no lo hice a propósito!
--¡Pero no podes ser tan idiota de perder esa cantidad de dinero!
Se alejo de la puerta, y prendió la televisión para distraerse un poco, Ikki y Seiya no salían del cuarto, cuando nuevamente le llama la atención las voces, acercándose a la puerta escucha:
--Eres una basura—La voz del Pegasus estaba quebrada
--¡Terminala de una vez con eso!
--No estabas trabajando, lo se por que te llame
--¡¿Sabes en donde estaba?!...
--No se que carajo hago contigo
--Entonces vete, no te necesito.
Shun se alejo nuevamente, quedándose muy preocupado, mas por Seiya quien sonaba tan dolido, e intrigado por su hermano; Andrómeda estaba acostumbrado a las peleas y discusiones de esos dos. Sin embargo ambos se quedaron mas de una hora en el cuarto. Al salir Ikki de allí era evidente que se habían arreglado.
--Bueno, me tengo que ir Shun...
--¿A esta hora?
--Si, tengo que trabajar.
Y se fue dejando a Shun muy desconcertado, el Pegasus no salía de su cuarto por lo que Andrómeda fue a verlo, para saber como estaba.
--¿Ya estas durmiendo Seiya?
--No, pasa.
Era evidente que Seiya había estado llorando y mucho.
--¿Estas bien?
--Si... ¿Por qué me lo preguntas?—El Pegasus quería sonar casual y despreocupado.
--Por que... te escuche llorar.
--Te debió parecer... estoy bien.
--¿Vas a cenar algo?
--No tengo hambre.
Decidió dejar a su amigo solo, quería quedarse a su lado pero no quería invadir su privacidad, para sorpresa de el, Seiya le dice:
--Podríamos tomar un te... ¿No te parece?.
Y así fue. Mientras tomaban la infusión caliente Shun ayudaba a su cuñado a estudiar para los exámenes. Ya era costumbre, siempre se quedaban los dos hasta altas horas de la noche repasando una, y otra, y otra vez los temas. Andrómeda terminaba devastado, pero le encantaba compartir esas horas con su amigo, le encantaba conversar. Prácticamente era el mayor tiempo que pasaban juntos. El Pegasus agradecía este comportamiento, ya que el peliverde no tenia ninguna obligación de quedarse despierto para estudiar algo que a el no le servia para nada... además de tener que hacer sus propias cosas.
Al otro día Seiya se fue a trabajar y volvió tan rápido como se había ido. Su cara lo decía todo, Shun se encontraba desconcertado.
--¿Por que volviste?
--¡Me echaron!—Exclamo Seiya indignado
--¡¿Te echaron?!...—Pregunto Shun reafirmando, levantándose del sillón.
--Encima ahora, lo tengo que soportar a tu hermano... —Al decir esto el Pegasus se censuro –Lo siento... Es que debo devolver ese dinero y... Cuando le cuente a tu niisan... ¡Me va a matar!.
--Si lo se... Bueno, no te preocupes... Todo estará bien... Te haré algo para tomar.
--Gracias... Eres un amor Shun... —Dijo el morocho acariciando sutilmente la mejilla de este, para luego retirarse a su cuarto.
Aquel contacto le produjo un sin fin de sensaciones. Andrómeda se puso a prepararle un te con una sonrisa en los labios... ¡Cuánto podía hacer una simple caricia!. En eso suena el teléfono.
--¿Hola?
--Hola... ¿Shun?... ¿Cómo estas?—Era Shaka.
Shun se sorprendió.
--Bien... Y tu como estas... —Pregunto evitando pronunciar su nombre para que Seiya no lo escuchara, sin embargo el había salido de su habitación y prestaba atención al dialogo. El peliverde se puso aun mas nervioso.
--Bien... ¿Esta tu hermano?
--Nop... ¿Quieres que le deje algo dicho?
--¡¿Dónde anda?!...—Pregunto casi en un reproche –No, nada mas dile que me llame.
--Bien... se lo diré.
--Gracias... Nos vemos.
--Nos vemos.
Shun colgó el teléfono prácticamente temblando. Torpemente se dirigió a la cocina a seguir preparando el te. Su rostro lo decía todo... Seiya se acerco y busco su vista, que la esquivaba constantemente.
--¿Quién era Shun?...—Pregunto Seiya adivinando que no quería contarle.
--Na... nadie... —Balbuceo torpemente.
--Nadie... Ha... —Dijo con tono de obviedad –O sea... Estuviste hablando solo, por simple gusto ¿No?.
--Era para mi o.k...
--Y... ¿No estabas?... Digo como le dijiste a SHAKA que “no estaba”...
Ahora si, había sido descubierto.
--Si lo sabes... ¿Para que me atormentas?
--¿Por que me lo ocultas?
Era obvio:
--No quería... No quería hacerte sentir mal... —Dijo Andrómeda tirando a la basura el saquito de té.
--¿Por qué me haría sentir mal si seguro que llamo por algo así como?...—Trato de pensar engañándose –Para pedirle algo a Ikki
--Seguro... —Contesto el peliverde notando el esfuerzo de su cuñado por hacerse creer aquello.
--Si ¿No?... Digo: No seria tan estúpido de llamar aquí sabiendo que yo... ¿No?
--Obvio... —Respondió Shun acercándole la taza.
--¿Que?...—Trato de preguntar el Pegasus haciendo de cuenta que no le importaba --¿Qué te dijo?—Dio un sorbo a su té, expectante.
--Que le dejara dicho a mi niisan que lo llame... —Para que seguir ocultando todo.
--Ha... —Al decir esto se fue con la taza a su cuarto y se encerró allí, la mayor parte del día. Hasta la llegada de Ikki.
El Phoenix llego y se preparo algo rápido para comer en el camino, Shun había cocinado pero su niisan argumento que debía irse... ¿Otra vez tendría que ir a trabajar?.
--¿Seiya volvió?... ¿Tan temprano?
Shun no quería ser el, el comunicador de semejante noticia. Sin embargo eso le hizo recordar.
--Si... Por cierto... Llamo Shaka.—Andrómeda se quedo callado esperando a ver la respuesta de su hermano
--Ha ¿Sí?... Y... Que... ¿Qué te dijo?—Pregunto haciéndose el desinteresado pero había sido mas que obvio su interés.
--Que lo llames...
--Gracias... Iré a ver como esta Seiya.
Al decir esto, Ikki se encerró en el cuarto. El peliverde ya había tomado como costumbre escuchar las discusiones de aquellos dos. Se acerco sigilosamente a la puerta y apoyo su oreja:
--¡No ves que eres un estúpido!...—La voz de Ikki sonaba muy enojada.
--No me trates así... —Se defendió Seiya
--Mas vale que mañana salgas a buscar trabajo.
--Mejor deja las cosas así... No me prestes ese dinero...
En su interior Shun, deseaba conseguir ese dinero de cualquier forma “¡Si estuviese trabajando!” Pensaba... Podría el darle esa suma y evitar estas discusiones.
--No se trata del dinero Seiya... Es que... Solamente a ti te puede pasar algo así...
Se podía escuchar el andar del Phoenix por la habitación.
--¿A... Adónde vas?—Pregunto Seiya temeroso.
--¿A donde voy a ir?... A trabajar.
--¿A esta hora?
--¿¡Que me estas insinuando Seiya!?—Nuevamente la voz de Ikki sonaba enojada.
--Nada... es que me siento... Un poco triste... Y quería que te quedaras con migo... Lo que me paso hoy... ¡Encima que desaprobé el examen!... Soy un inútil.
--Ja... Tu lo dijiste.
El Pegasus nada respondió frente a este comentario. Por otro lado Shun no podía creer que su hermano le dijese semejante cosa... Aun así, no tuvo mucho tiempo para pensar ya que su niisan abrió la puerta.
CAPITULO II: Cuanto duele verte...
Ikki volvió de “trabajar” a la madrugada, Shun lo escucho entrar ya que no podía dormir a causa de la angustia que toda la situación le daba.
Silenciosamente, el Phoenix se adentro al cuarto que compartía con su koibito para acostarse junto a el. Seiya se encontraba despierto, ya que se había pasado todas esas horas de ausencia llorando. Al sentir el cuerpo de su chico en la cama, lo busco para abrazarlo, este correspondió el abrazo pero al descubrir el rostro del Pegasus húmedo le reprocho:
--¿Estuviste llorando?
Seiya nada respondió, por algún motivo, el tono de voz empleado le dolió, generando así, un torrente de lagrima silencioso. Escondió su rostro para no ser descubierto nuevamente.
--Seiya...—Bufo el peliazul --¿Y ahora que pasa?
--Na... nada—Fue lo único que pudo pronunciar.
--A ver dime ¿Por qué estas llorando?—Suspiro hastiado--¿Qué hice?
--Nada... No te preocupes...—Seiya trataba de calmar la situación.
--No te hagas la victima.—Pidió Ikki cansado de la situación.
--No me hago la victima.—Contesto el Pegasus un poco enojado.
Viendo que nada conseguiría así, el Phoenix busco la boca de su amante para introducir su lengua. Obligado mas que nada por la situación, Seiya correspondió aquel gesto.
Creyendo que la mejor manera de arreglar las cosas era teniendo sexo, abrazo a su Pegasus a la vez que sus manos se deslizaban juguetonas a su trasero. Seiya quería, quería hacerlo con su koibito... Pero quería hacer el amor, por que hacia bastante tiempo que no estaban juntos de aquella forma. Ikki no comprendió esto.
--Dale, que esperas—Le pregunto incitándolo a bajar hasta su entrepierna.
Comprendiendo el mensaje se deslizo bajo las sabanas hasta llegar al miembro del Phoenix que se erguía caprichoso. Introduciendo ese pedazo en su boca no pudo evitar sentirse un poco humillado. Por supuesto que no lo demostró, no quería que su amor se ofendiera nuevamente. Quiso evitarlo, el Pegasus quiso evitarlo pero no pudo detener sus lagrimas. Sintiendo las gotas sobre su piel, Ikki le pregunto realmente enojado:
--¿¡Y ahora que hice Seiya!?—Levantándolo bruscamente continua hablando –Deja... detente, no sigas. No puedo hacerlo si estas llorando.
--Perdooon—Pidió realmente apenado
--Necesitas un psicólogo—Dijo ofensivamente el Phoenix.
--Te prometo que no lloro mas... Por favor, no te enojes conmigo.
--Es que a veces no te entiendo, no entiendo que es lo que hago mal... ¿No quieres hacerlo? ¿Es eso?—Pregunto enojado.
--Si... Si quiero... Es que...—Seiya secaba sus lagrimas con la manga de su pijama.
--¿Es que?...—Ikki ya estaba impaciente.
--Es que... No quiero así... Quiero que hagamos el amor...—Susurro el Pegasus
--Siempre hacemos el amor... Por que nos amamos ¿No?...
--Sí...—Contesto convencido.
Nuevamente, el Phoenix volvió a la carga besando tiernamente la boca de su amante. Dulcemente y con harta paciencia lo desvistió por completo. Luego de quitarse el mismo la ropa abrazo amorosamente a su Pegasus sintiendo el calor de la piel quemándolos. Eso era lo que quería Seiya, por lo menos hasta ese momento. En un arrebato, ya que el Pegasus generaba ese profundo deseo en el que le hacia perder la razón por momentos, Ikki se situó encima de él para penetrarlo salvajemente. No era que a Seiya no le gustaba hacerlo así o que era un mojigato, es que últimamente... quería sentir el amor... ¿Cómo explicarlo?... quería sentirse amado y respetado, quería sentirlo a Ikki muy profundo en su corazón y no tan solo en su trasero. Pero este ultimo tiempo tan solo era sexo y ya estaba cansado de eso.
Generándole dolor, no físico si no sentimental, el Phoenix introdujo su pedazo palpitante en la intimidad de su amante. Un par de movimientos secos y se derramo en su interior para luego salir con rapidez del mismo. El Pegasus quedo con sus piernas aun abiertas sintiendo como el liquido se escurría entre sus nalgas. Ikki solo se tumbo a su costado preguntándole:
--¿Acabaste?.
Así de frío sonó... Así de frío fue... Así de frío lo sintió Seiya.
--Si...—Mintió.
¿Para que decirle la verdad, para que decirle que no? ¿Para obligarlo a hacer algo que de seguro, como siempre, no quería?. No. Mejor así, además, no tenia ganas, su miembro se encontraba tan flácido como al principio.
Aprovechando que el Phoenix se había quedado profundamente dormido, Seiya se levanto, se vistió y se dirigió a la cocina para... Para alejarse de aquel lugar. Quería llorar y no quería ser descubierto nuevamente, quería evitarse la misma situación.
Al escuchar que su cuñado estaba en la cocina, Andrómeda rápidamente se levanto y excusando que quería beber un poco de agua se quedo haciéndole compañía.
--¿No puedes dormir?
Seiya negó con la cabeza al mismo tiempo que le indicaba a su amigo con señas que se sentara.
--¿Estas bien?
El Pegasus abrazo sus piernas flexionadas sobre la silla y escondió su mirada.
--¿Discutiste con mi niisan otra vez?
--Algo así—Por fin hablo. Su voz estaba quebrada.
--¿Quieres hablar de ello?
A Seiya no le parecía correcto hablar de aquellas cosas con su cuñado, con el hermano de su pareja. No por desconfianza, si no por que no quería hacerlo sentir incomodo a Andrómeda.
--No. Esta bien Shun, no te preocupes.—Le contesto aunque en realidad lo que mas quería era hablar con alguien.
--¿Quieres que te haga un te?
El Pegasus sonrió tiernamente, le encantaba esos gestos ¿Por qué su Ikki y Shun eran tan distintos?. Nuevamente esa sonrisa dulce que tanto idiotizaba al peliverde.
--¿Ahora que fue?—pregunto Andrómeda desobedeciendo el pedido de su amigo, quería ayudarlo.
--No discutimos... Tan solo...—Seiya no sabia como hablar del tema, que palabras utilizar que describieran mejor sus sentimientos.—Es que... Yo... No se...—Soltó una risita nostálgica --... Me siento solo.
Cuanto dolor le causaron a Shun aquellas palabras, cuanto quería ser el, la persona a su lado.
--No estas solo.—Fue lo único que Andrómeda pudo pronunciar, aunque le hubiese gustado gritarle cuanto lo amaba.
El Pegasus solo sonrió frente a aquellas dulces palabras.
--Lo se... Me refiero a sentimentalmente—Dijo sin comprender las palabras de su amigo.
--No estas solo.—volvió a decir el peliverde reafirmando sus sentimientos. Sutilmente estaba siendo sincero.
--Gracias... Pero ya se me pasara.
Cuanta verdad en esas palabras. Shun lo sabia, siempre discutían o tenían altibajos, pero a la larga terminaban como en un principio... Acaramelados y diciéndose el uno al otro cuanto se amaban y que nunca se dejarían.
El agua hervía en la tetera, Andrómeda distrajo sus pensamientos para ir en busca de una taza para el te, sin embargo su amigo lo detuvo.
--Gracias Shun... Pero me voy a dormir... Me sirvió mucho hablar contigo.
El peliverde asintió y luego de quedarse solo se sentó en la silla a analizar todo lo ocurrido... No era correcto lo que hacia, tratar de ocupar el lugar privilegiado de su querido niisan... ¿Querido? Se estaba comportando últimamente de una manera... Que a Shun le fastidiaba de sobremanera. Aun así jamás cometaria tal aberración.
***
Cuando Seiya despertó, se encontraba solo como todas las mañanas... ¿Mañanas? Mejor dicho mediodía... Por ese día no iría en busca de trabajo, pero al otro día, sin falta lo haría... No quería soportar un día mas la cara de enojo de Ikki.
Se levanto de su cama y mientras se vestía podía escucharlo a Shun cocinando. Una vez vestido salió del cuarto y se dirigió rápidamente al baño. Luego de lavarse los dientes y la cara fue a hacerle compañía a su cuñado, no sabia por que, pero a pesar de todo estaba de buen humor... Hasta podría decirse feliz... Hacia mucho tiempo que no se sentía así.
--Hahaha...—Sorprendió a Andrómeda desde la espalda haciéndole cosquillas--¿Cómo, el Santo de Andrómeda, puede estar tan desconcentrado?—Pregunto divertido.
--¡Seiya!—Exclamo el peliverde entre divertido y nervioso... Nervioso por aquel inusual contacto.—Sabia que venias... Tan solo que no esperaba el ataque por parte tuya—Argumento en su defensa.
--Ah ¿Si?—Y tomándolo a su amigo por el cuello lo arrastro hasta el sillón –Vas a ver de lo que soy capaz—Dijo divertido.
--¡Seiya estoy cocinando!—Exclamo tirado en el sillón a la vez que forcejeaba con su amigo --¡Se me quema la comida y vas a terminar comiendo la comida del perro!
--¡Que comida ni que nada!... Ahora vas a ver mi súper re contra ataque...
--¡Que pavadas dices!—Dijo Shun rompiendo a reír por aquellas palabras.
--¡Pegasus rui sei ken!...—Exclamo el Pegasus a la vez que con sus dos manos, a la velocidad de la luz le hacia cosquillas a su cuñado en el estomago.
--¡Noooooo!—Suplicaba Andrómeda a la vez que reía por aquel tortuoso ataque.—Ah ¿Si?... ¿Con que esas tenemos?...—Dijo levantando a su amigo con sus brazos.
--¡Huy Shun!... ¡Te desconozco!... ¿Que me vas a hacer?... ¿Tu Nebula Storm?...—Pregunto divertido.
--Nop... Esto...—Y tomando el florero encima de la mesa ratona le echa toda el agua encima.
--Ah... Listo...—Dijo haciéndose el ofendido –Ya vas a ver... Voy a encender mi Cosmo y la venganza será terrible... Te voy a hacer mi súper.
--Te lo merecías...—Dijo con dificultad mientras trataba de recuperar el aire.
--Si que tienes fuerza Shun...—Reconoció a la vez que esperaba a que su respiración se regularizara.
--¿Viste?... Ten cuidado mocoso...—Se levanto del sillón a la vez que caminaba hacia el horno para apagarlo.
--Jaja... Ahora te haces el grandecito...
--Lo soy... Por unos meses lo soy... así que de ahora en mas, las cosas en esta casa serán distintas para ti... Por empezar, anda a limpiarme el cuarto.
--Si claro, ahora voy...—Dijo Seiya a la vez que traicioneramente, con sus dedos volvía a atormentar a su amigo.
--¡Basta!... Hoy si que estas de buen humor...—Adivino el peliverde contento de verlo así a su cuñado.
--¿Has visto?...—respondió con una sonrisa –Y como estoy de buen humor te voy a torturar todo el día.
--Eso seguro...—Dijo Shun posando la bandeja sobre la mesada.—Y se puede saber por que estas de buen humor.
--Por que puedo torturarte todo el día...—respondió con tono de obviedad mientras empezaba a ayudar a su amigo con el almuerzo.
Andrómeda no sabia si tomarlo a eso como era... Que estaba feliz por que iban a estar todo el día juntos. Sus sospechas fueron confirmadas cuando el Pegasus hablo.
--Mañana empiezo a buscar trabajo y después no voy a tener tiempo para molestarte... Lo tengo que aprovechar ahora.
Ese día, podría afirmar Shun, fue uno de los mas felices en su vida. Como un simple día compartido con alguien especial podía convertirse en lo mejor. Con el correr del día Andrómeda podía reafirmar que sin duda, recordaría ese día, sin embargo... A medida que pasaba el tiempo veía a su amigo... Triste. Enseguida comprendió por que, cuando este le pregunto por su hermano.
--¿No llamó mientras yo estaba afuera o en el baño?
--Ya te dije Seiya... NO...—respondió Shun a la vez que veía como una mano le quitaba sorpresivamente su revista.
--¿Vas a escucharme cuando te hablo pendejo?...—Dijo Seiya divertido imitando a su koibito. Shun comprendió esto. Sin embargo el nuevo juego se vio interrumpido por el timbre del teléfono.
--¡Ahí esta!...—Exclamo el Pegasus a la vez que rápidamente se abalanzaba sobre el aparato. Su carita lo decía todo, ansioso atendió el teléfono.
Shun solo se detuvo a observar las expresiones de su amigo. Aparentemente malas noticias. Una vez que corto, rápidamente comenzó a caminar de un lado al otro.
--Tengo que encontrar a tu niisan.
--¿Por qué? ¿Qué paso?... Seiya, tranquilizate un poco...—Exclamo al ver las vueltas que daba su amigo.
--Es Seika, me acaban de avisar que esta enferma, debo ir al Instituto en donde esta... Esta sola allí, no tiene a nadie... Debo yo...—Le costaba formular las palabras.
--Seiya... Detente por favor.—Le pidió Andrómeda a la vez que lo tomaba entre sus brazos.—Tranquilo... ¿En donde era que estaba ella?
--Yamaguchi...—Pronuncio mientras una solitaria lagrima se escurría por su mejilla dando a parar sobre el hombro de su cuñado.
--Eso es lejos.—Era verdad... Desde Tokio... Necesitaría suficiente dinero para moverse.
--Lo se... Por eso debo encontrar a tu niisan cuanto antes para pedirle prestado... Encima vamos a necesitar para los dos...—Dijo el Pegasus inocentemente... Inocentemente por que Ikki no lo acompañaría.
--Ya vendrá, no te preocupes, para ahorrar tiempo, mientras tanto prepara tus cosas, date un baño, y esperalo pacientemente.
Eso era lo que Seiya necesitaba, alguien que le diga lo que tenia que hacer en ese momento por que su mente estaba en blanco, mejor dicho, en su mente solo tenia a la persona que mas le importaba en el mundo.
Acompañado por su amigo, el Pegasus preparo todo, pero el Phoenix no aparecía. A las once de la noche, pasada dos horas de aquel llamado, Seiya estaba realmente impaciente, por lo que su cuñado trato de ubicarlo, pero en su trabajo como siempre no estaba. Sorpresivamente se aparece.
--Ikki...—Exclamo Shun al verlo entrar aun con el teléfono en la mano—Te estuvimos buscando por todos lados.
--Si les dije que volvería tarde...—Dijo muy resuelto. En realidad.... Nunca lo había dicho, pero era así siempre.
--Mi amor...—Exclamo Seiya abalanzándose sobre el en busca del refugio que tanto necesitaba en ese momento.
--Estoy cansado Seiya...—Dijo Ikki a la vez que correspondía el abrazo mas por compromiso que por amor.--¿Qué sucede? ¿Paso algo malo?
Seiya, ayudado por Shun por que no podía formar una idea a causa de la angustia, le contó lo del llamado.
--Ah... Lo que necesitas es dinero...—Afirmo Ikki al terminar de escuchar todo lo ocurrido.
--S-Si...—Balbuceo el Pegasus torpemente. Esa no era la idea aunque necesitara el dinero.
--¿Mañana tomas el vuelo?—Pregunto a la vez que sacaba de su billetera suficiente dinero.
--Cuánto antes... Pero...—Dijo viendo la actitud de su pareja --¿No me acompañaras?
--¿Tengo?—Pregunto sin reparar en nada.
--Ikki... Es la idea—respondió Seiya un poco dolido.
--Pero... Seria mucho gasto si vamos los dos. Además ¿Qué voy a hacer allá?.
Eso era el colmo, por lo menos para Shun. Por su lado nuevamente Seiya se volvía a engañar diciéndose que tenia razón ¿Para que gastar demás?... Aunque lo que mas quería era compañía... No se sentía con el derecho de pedírselo por que estaba sin trabajo y el dinero era de Ikki.
Al otro día, Seiya se levanto con unas ojeras que indicaban lo poco que había dormido. Ikki seguía en la cama, pues no podía despertarse debido a lo tarde que se había acostado y a lo cansado que había llegado. Shun, viendo que su niisan no se levantaría, decide ayudar el a su cuñado en lo que necesitara. Le preparo el desayuno mientras preparaba las ultimas cosas; lo acompaño hasta el aeropuerto; espero pacientemente el vuelo de él mientras trataba de tranquilizarlo.
Antes de despedirse el Pegasus le pide algo que lo deja realmente desconcertado:
--Vigilalo a tu niisan por mi ¿Si?
Shun solamente asintió sin comprender del todo aquellas palabras... Cuanto sentido cobrarían mas adelante.
Shun volvió cerca del mediodía, por lo que paso antes por el mercado para comprar el almuerzo, no tenia ganas de cocinar así que llevo consigo un par de cosas rápidas para hacer. Además, Seiya no estaba... No tenia motivaciones para cocinar. Sin duda lo extrañaría todo ese tiempo.
Al llegar al departamento su niisan ya estaba levantado mirando televisión con el pijama puesto.
--¿Se fue bien?—Pregunto el Phoenix mientras cambiaba de canal.
--Y... ¿Cómo quieres que se vaya? ¿Tiene a su hermana, enferma, sola, en un lugar desconocido?—Contesto agresivamente.
Nunca le había hablado a su niisan con ese tono de vos, pero la situación ya lo superaba. Trataba de demostrarle con todo el respeto que Ikki le infundía, el daño que le estaba causando a Seiya con sus actitudes egoístas.
--¡Huy!... Parece que hoy, alguien no esta de buen humor.— Dijo Ikki irónicamente.
--¿Vas a almorzar?—Pregunto Andrómeda mas tranquilo al ver como su niisan se levantaba perezoso del sillón.
--No... Almorzaré afuera... Tengo trabajo pendiente... Tu... ¿Vas a hacer algo hoy a la tarde?—Pregunto curioso.
--Si... Tengo que ir a encontrarme con mis compañeros de la facultad para terminar el trabajo practico ¿Por qué me preguntabas?
--Por las llaves... Para saber si me las llevaba...— Respondió convenciendo a su otouto.
--Llevalas si no quieres quedarte afuera.
Luego del fugaz dialogo, el Phoenix entro a la ducha y en cuanto Shun quiso darse cuenta, ya estaba solo. Menos ganas tenia ahora de cocinar, por lo que, ordenando lo que había comprado se prepara para encontrarse con sus compañeros.
Debido a que faltaban miembros del grupo, el trabajo practico que tenia que hacer Shun se vio suspendido. Aparentemente la lluvia torrencial que había dado comienzo los hizo desistir a todos. No podían hacerlo si solo estaba él y su compañero de banco... Eran siete, faltaba mas de la mitad del grupo. Decepcionado de la irresponsabilidad de sus compañeros, Andrómeda vuelve al departamento completamente empapado. Al llegar a la puerta, esta se abre sorpresivamente dejando ver a un ser que no esperaba encontrar:
--Hola Shun, tanto tiempo... Nos vemos...—Dijo Shaka sin darle tiempo a nada mientras se perdía por el camino.
En la puerta Ikki estaba parado con cara de... “¿¡Y ahora que hago!?”
--Ikki...—Pronuncio Andrómeda frente a semejante situación.
--¿Qué?...—Pregunto resuelto a la vez que se hacia a un lado para dejar pasar a su otouto.
--¿Cómo “que”?... ¿¡Que hacia Shaka aquí!?—Dijo enojado mientras se quitaba la ropa.
--¿Qué estas insinuando Shun?...—El Phoenix se mostraba molesto e incomodo –¿Tu también estas como Seiya?—Finalizo a la vez que iba al baño en busca de una toalla.
--¿Qué quieres que piense? ¿Qué vino a tomar el te?...—Dijo esto ultimo con ironía.
--Suficiente tengo con Seiya, ahora no vengas tu con eso... Vino a buscar sus cosas, no pude evitarlo, se apareció de improviso y bueno... ¿¡No lo voy a recibir!?—Exclamo mientras le alcanzaba algunas ropas secas.
--Entonces ¿Por que te pones nervioso?—Pregunto mientras se secaba los húmedos cabellos.
--Ponte en mi lugar Shun... Es obvio que cualquiera pensaría...—Trataba de encontrar las palabras correctas --Algo raro... ¿Como explicar que me llevo bien con mi ex-pareja?... Seiya no lo entendería con lo celoso, posesivo y perseguido que es.
Pues, todos pensaban que era con justa razón... Uno al ver a Virgo piensa que el cielo se abrió dejando caer a un ángel... Cualquiera estaría celoso, perseguido y posesivo si la ex-pareja de tu amor es Shaka.
--No tiene por que venir aquí, cuando tu novio no esta.—Opino Shun cortante a la vez que llevaba sus ropas mojadas al lavarropas.
--¿Y cuando le doy sus cosas? Tiene derecho ¿No?—Argumento mientras le preparaba un te a su otouto.
--Puedes dársela en la calle, no hace falta que venga hasta aquí.
--Si no paso nada... además, no podría si Seiya esta aquí, con solo sentir el Cosmo de Shaka a 100 metros a la redonda me asesina.
--Igual, no me gusta que venga, no me parece correcto.
--Otouto ¿Piensas que yo engañe a Seiya?—Dijo mientras le ofrecía el te preparado.
--N-nno...—respondió entrecortadamente, aunque en realidad pensaba lo contrario.
--Entonces... No iras a decirle nada ¿No?...—Pregunto preocupado –Digo ¿Para que? ¿Para hacerlo sentir mal, ahora que esta pasando por todo esto?... No tiene sentido, si no paso nada con Shaka.
--No, por supuesto que no le voy a decir nada... No tengo pruebas.
--¡Hey!...—Exclamo Ikki un poco mas tranquilo para luego desaparecer como siempre.
Era verdad, mientras Shun no viera nada concreto, no le alertaría nada a su cuñado... Por que tal vez, cabía la posibilidad de una falsa alarma. Cuanto dolor le causaría mas adelante descubrir lo en vano que era todo...
CAPITULO III:
El timbre del teléfono lo despertó. Como pudo y trastabillando llego al maldito aparato que no dejaba de sonar.
--¿Shun? ¿Te desperté?
--¿Seiya?... ¡Seiya!—Dijo reaccionando—Dime ¿Cómo anda Seika?
--Bien, por suerte no era nada... Llamaba por eso, para avisar que ya me vuelvo.
--¿Ya? ¿Tan pronto?—Pregunto Shun sorprendido de la rapidez.
--Lo ultimo que me faltaba Shun... Ya tengo suficiente con tu niisan, como para que ahora seas tú el que no quiere verme...
--No digas eso, tonto... —Lo reto dulcemente.
--Si quieres no vuelvo mas... —Dijo Seiya haciéndose el ofendido.
--No es eso... Es que me sorprende... Al final ¿Qué paso?
--Como te dije antes, no era nada por suerte. Un simple resfriado...
--Y... ¡¿Por eso tanto escándalo?!
--Lo que sucedía era que me necesitaban por que soy su único familiar... Si llegaba a pasarle algo, alguien tenia que hacerse cargo... Pero no era nada.
--Que suerte...
--Bueno, pero no me distraigo mas... Que la llamada es cara... Mañana estaré de vuelta alrededor de las 9:00 a.m... Avisale a tu niisan ¿Sí?... Así me va a buscar al aeropuerto.
--Bueno... A las nueve, yo le aviso... Nos vemos... —Antes de que su amigo cortara rápidamente le dice –Traeme algo de allí... Algún recuerdo...
--¡Hey! Que no vine de vacaciones, además el dinero es de tu niisan...
--Era broma... Adiós Seiya, nos vemos...
El mensaje llego con éxito a los oídos de Ikki, sin embargo, como siempre, algo tenia que hacer... Sin pensarlo dos veces, al otro día, Shun se preparo para ir a recibir a su cuñado. Seiya no se sorprendió por la ausencia del Phoenix, es mas... Se lo esperaba.
--¿Esta trabajando?
--Poss... Si—Contesto Andrómeda sin saber realmente que era de la vida de su niisan.
--¿Compramos algo rico para tomar con el té?—Pregunto el Pegasus alegre como un niño.
Andrómeda solo asintió con una sonrisa... Aquellos gestos en su amigo... Le fascinaban.
Una vez que llegaron a destino, Seiya acomodo sus valijas en el cuarto (Léase arrojo) mientras el peliverde preparaba los té.
Sentados en la mesa y disfrutando de la torta recién comprada, Andrómeda observa lo silencioso que estaba su cuñado.
--¿En que estas pensando? ¿En Seika?
El Pegasus solo negó a la vez que tomaba un poco de su té para pasar el bocado.
--Estas muy callado ¿Te ocurre algo?
--Shun... —Pronuncio Seiya muy serio, mientras con su lengua se quitaba el resto de comida adherido a su diente... Hasta esos gestos adoraba el peliverde.
--¿Sí?
--Te voy a preguntar algo y quiero que seas sincero... —Y sin darle tiempo siquiera a pensar le pregunto --¿Shaka vino aquí durante mi ausencia?
--Pues... Eto... Ehheee...
--Se sincero... —Le ordeno autoritariamente.
Para que seguir ocultándolo.
--Sí... Estuvo aquí...
--Cómo me lo imaginaba... —El Pegasus se quedo pensativo --¿Vino a buscar algo o a molestar a Ikki?—Aparentemente el morocho quería seguir ciego.
--Si te refieres a que si los encontré en actitud sospechosa, pues no... Cuando yo llegaba el se iba.
--De seguro que ese rubio vino a increparle algo... —Dijo Seiya como mucha bronca.
--La verdad, no sé... —Contesto Shun rogando por que la conversación saliera para otro lado. Pero sin embargo:
--¿Qué cara puso Ikki cuando llegaste?
--Pues, se puso nervioso...
Gracias a los Dioses la conversación se vio interrumpida por la llegada de Ikki, quien al verlo a su koibito le pregunto:
--¿Te sobro algo de dinero?
--Holaaaaa... —Exclamo Seiya ignorando la pregunta y abalanzándose sobre su amor.
--Hola.—Contesto secamente--¿Cómo esta tu hermana?... Me contó Shun... Perdón por no poder ir a buscarte, tenia mucho trabajo—Se excuso mientras se quitaba los zapatos.
--Bien... Si, me sobro dinero... —Y buscando en sus bolsillos saco una gran cantidad de billetes.
--Seiya... Mira que serás... —Lo reto el Phoenix-- ¿¡Cómo vas a tener el dinero así?! ¡Con razón lo pierdes!
--Perdoooon... —Dijo muy apenado.
--Hola niisan... —Saludo Andrómeda al verse ignorado.
--Ah, Hola otouto... ¿Qué hay para comer?—Pregunto el peliazul revisando algunas bolsas sobre la mesada.
Luego de almorzar los tres juntos como hacia tiempo no lo hacían, Ikki se excuso diciendo que iría a dormir la siesta... Mas para estar con él, que por cansancio, Seiya lo acompaño. Shun quedo solo lavando los platos... al poco tiempo, un golpe seco lo hace sobresaltar... “Ni media hora y ya están peleando” Piensa Andrómeda dejando de lado lo que estaba haciendo para poder acercarse a la puerta... Pues de verdad, aquel golpe seco lo había puesto en alerta.
Solo podía escuchar sollozos dentro de aquel cuarto... Y podía reconocer quien era el dueño, pues... Ya se había acostumbrado al llanto de su amigo.
--¡No soporto cuando te pones a llorar así!...—Era la voz, sin duda, de su niisan—¡Ya... Terminala, no es para tanto!...—Un breve silencio sé produjo—Ven aquí... Ya no llores... No fue mi intención, no pensé... —Su voz se dulcificaba un poco.
Mas sollozos y luego silencio.
Lentamente se alejo de la puerta, por suerte... Por que del cuarto un Ikki turbado salía apresuradamente. Andrómeda solo vio la sombra pasar, ni tiempo de preguntarle nada. Mejor... Así podía ir a ver como estaba su cuñado, de seguro llorando. Sin embargo, al ingresar a la habitación, y llamarlo por su nombre este no respondió, y dejándolo dormir se retiro a seguir con sus cosas.
Luego de cinco horas, el peliverde comenzó a preocuparse por su cuñado. Acercándose a la puerta lo llama... Y este responde...
--¿Seiya?
--Si, Shun... ¿Qué necesitas?—Se notaba el esfuerzo en la voz de Seiya por sonar normal.
--Venia a ver si estabas bien... Hace mas de cinco horas que estas durmiendo.
--Estoy bien... ¿Tu niisan volvió?
--No, aun no—Y sentándose a su lado le pregunta --¿Qué paso? ¿Discutieron de nuevo?
--Sí... —Fue la corta respuesta del Pegasus.
--¿Por lo de Shaka?—Pregunto sin preámbulos ¿Por qué otra cosa iban a discutir ese día?
--Por eso, por todo... Por que no tengo trabajo, por que represento un gasto económico, por que me fui, por que le pregunto a donde va, por que... —Comenzaba a llorar a pesar de hacer todo el esfuerzo por evitarlo—Por que existo...
--Mira Seiya... —Era la primera vez que Shun opinaba sobre ese tema, pero ya la situación lo superaba –Deberías replantearte muchas cosas... Digo... Si no te hace bien estar con Ikki ¿Para qué seguir?
--No Shun... No es eso, es que... Ya va a pasar... —Alego al no encontrar una verdadera razón—Estamos pasando por un mal momento, eso es todo.
--Siempre están pasando por un mal momento... —Shun ya se estaba cansando de la situación –Es más el tiempo que te la pasas llorando que otra cosa...
--Quiero estar solo ¿Sí?... No te enojas ¿No Shun?
Recién ahí, con esas palabras, Andrómeda cayo en la cuenta de que estaba hablando de más.
--Perdón si te incomode...
--No, no es eso...
--¿Vas a tomar algo para merendar?
--Después... —Contesto Seiya tapándose con las sabanas.
El peliverde decidió dejarlo solo, además tenia que irse a estudiar. Pero al volver su niisan no había llegado aun y Seiya se encontraba bañándose. Avisando su llegada se sirve en un plato la cena y se siente a esperar a su amigo. Cuando Shun lo ve a Seiya secándose el pelo con una toalla no pudo evitar exclamar:
--Seiya... ¡¿Qué te paso?!
--¿Donde?—Pregunto tratando de desentenderse del tema.
--En la cara... Me vas a decir que no te viste la boca... ¿Qué ocurrió?
--Ah... Por esto lo dices... —Dijo restándole importancia a la vez que se tocaba levemente el labio inferior.
Andrómeda, dejando los cubiertos de lado, se levanta rápidamente para llegar a donde estaba su amigo y con las yemas de los dedos recorrió sutilmente aquella herida. Seiya emitió un leve quejido de dolor por aquel contacto.
--Perdón... —Dijo retirando lentamente sus dedos --Seiya ¿Qué paso?
--Me golpee... —Respondió evasivamente.—No es nada Shun, estoy bien.
--¿Te golpeaste?—Pregunto el peliverde incrédulo.
--Si... Con la mesa de luz... Es que, soy muy torpe... —Mintió con un gesto muy infantil tratando de sonar convincente.
Si era lo que creía... Ya era el colmo, enojado con la situación le pregunto:
--Y la mesa de luz, por casualidad... Se llama Ikki.
Seiya comprendió perfectamente a lo que se refería.
--Shun... Ya te dije... Basta... Me golpee, eso es todo... Esta bien que tu hermano sea un ogro, pero no seria capaz... además, soy un Santo de Athena, te piensas que me dejaría golpear tan fácilmente.—Dijo esto ultimo con aires de superioridad.
--Si ese es el punto... Como demonios te golpeaste con la mesa—El Pegasus nunca lo había visto así de enojado al peliverde.
En eso tenia razón...
--Estaba dormido, por eso...
--La única razón de esa herida es mi niisan... Eres tan idiota que te dejarías golpear por el... —Eso era lo que realmente creía Shun... Que por el único por quien Seiya se dejaría golpear seria sin duda por su niisan.
--Shun basta. Me voy a enojar si sigues.—El rostro del Pegasus lo decía todo, seguiría defendiendo a su koibito hasta las ultimas consecuencias.
--No me mientas Seiya, yo los escuche hoy al mediodía... Deja de defenderlo.
--¡No tienes por que andar espiando!...
La situación se estaba poniendo tensa, frente a tal negación, Andrómeda le grito a su cuñado:
--¡¡¡Terco!!! ¡¡¡Necio!!!
Pero nada de eso llego a los oídos de Seiya ya que este se había encerrado en su cuarto para evitar una pelea.
Cansado de todo, al otro día mientras su niisan se iba a “trabajar” y su cuñado a buscar empleo, decide averiguar los horarios de Ikki en la oficina. Al tener el horario de salida: 12:00 horas a 13:00 horas de descanso, decide ir a investigar que era lo que hacia en esa hora, encontrándose con lo que ya se esperaba... En la puerta, un Shaka arreglado y hermoso como siempre lo esperaba pacientemente. Shun solo quería la prueba definitiva para poder demostrárselo a su cuñado, y esa prueba se dio, cuando su niisan lo saludo a Virgo con un claro beso en la boca... Todo dicho.
Al volver al departamento espero pacientemente a un Seiya alegre por las nuevas noticias:
--¡Conseguí empleo Shun!—Contaba muy alegre el Pegasus.
--Seiya... ¿Te acuerdas que una vez te prometí que si llegaba a ver algo raro te lo contaría?
--Pues... Si, lo recuerdo... El primer día que vine a vivir con ustedes... —Contesto dejando de lado su emoción –Pero mis temores aquella ves era por que la separación de tu niisan con Shaka había sido muy reciente...
--Bueno pues... Hoy lo seguí a Ikki hasta el trabajo... mejor dicho lo espere a la salida...
Seiya estaba expectante, aunque a decir verdad sabia por donde venia el dialogo. Andrómeda continuo hablando.
--Y alguien mas lo estaba esperando.
--Shaka... —Respondió un tanto asustado.
Al ver que su cuñado lo iba asumiendo continuo contando:
--Bueno, Ikki lo recibió muy bien... —Trataba de buscar la mejor forma de decírselo.
--¿Co-como?...—Pregunto el Pegasus realmente temeroso de la respuesta.
--Con un beso...
--¿En donde?—Parecía que Seiya iba a seguir negando todo.
--En donde va a ser Seiya... ¡En la boca!...
--¿Qué me estas tratando de decir?—El Pegasus seguía con lo mismo.
Harto de la situación el peliverde lo dice:
--Mi niisan te esta engañando con Shaka.
Un breve silencio se produjo, Seiya llevo una mano a su cuello en señal de cansancio y se sentó en la silla cerca de su amigo.
--Pero un beso, no es un engaño...
--¡Seiya basta!-- Eso si lo superaba –Deja de ser tan ciego.
--Shun... Si te lo digo, pensaras que soy un idiota... Y lo peor de todo es, que es verdad... —Dijo Seiya sonriendo tristemente –Pero ya lo sabia...
Eso a Andrómeda lo dejo perplejo, desarmado, realmente no se lo esperaba.
--¿Pero que quieres que haga?—Finalizo el morocho apenado y avergonzado.
--Seiya... ¿Cómo?... No puedes estar así, al lado de una persona que no te toma en cuenta, que no te valora.
--No es eso...—Buscaba justificar los hechos --Shaka, tu lo has visto... Es hermoso, nadie en la tierra podría decirle que no a semejante rubio... —En sus palabras se notaba la poca autoestima que se tenia ese morocho hermoso.
--Tu eres hermoso... —Contesto el peliverde enojado y un poco resuelto—El será muy lindo por fuera... Pero al prestarse a este juego demuestra la clase de persona que es... Y eso no me parece hermoso... En cambio tu si lo eres... Por dentro y por fuera...
--Gracias...
--No me lo agradezcas, no es un cumplido... Es para que te des cuenta de que eres demasiado hombre para mi niisan... ¿Qué piensas hacer?
--Pues... No se si hablarlo con Ikki—Respondió Seiya con un gesto de temor –El me dijo que no se lo puede quitar de encima, que ya lo intento, pero que Shaka no se le despega... No es su culpa si el rubio lo busca...
--Seiya... Esta en mi niisan decir que no... No lo justifiques.
--No lo justifico... Pero me deja tranquilo saber que me ama a mi... Por que si lo amara a Shaka estaría con el ¿No?
En eso, Seiya tenia toda la razón, nada pudo contestar Shun y la conversación quedo ahí, en la nada... De seguro que eso, como tantas otras cosas, el Pegasus se lo guardaría. Cuanto le dolía eso a Andrómeda. Sin embargo el asunto le quedo dando vueltas, y durante la tarde se animo a preguntarle:
--Seiya... ¿Siempre supiste que mi niisan estaba con Shaka?
Seiya dejo de lado la ropa que estaba doblando para contestarle.
--Pues si... —Y pensándolo respondió –Sospechaba, pero tu niisan me había dicho que ya había terminado con el... Cuando le pregunte aquella vez... —Y señalando su boca cicatrizada dando a entender que si, había sido el, el causante, dice–Se enojo mucho, y entre todo lo que me grito me dijo: “Si... si eso es lo que quieres saber... Si... Me lo goze a ese rubio mientras tu no estabas”—En sus ojos se notaba la tristeza.—Nunca me voy a olvidar de aquellas palabras.
--¿Así te lo dijo?—Pregunto Shun incrédulo. No podía creer semejante rudeza en esas palabras.
--Si, el muy hijo de puta se lo gozaba mientras yo estaba sufriendo afuera en Yamaguchi—Y dándose cuenta de lo que había dicho... Mejor dicho, dándose cuenta frente a quien lo había dicho, añade –Perdón Shun, se que es tu niisan, es que estoy enojado con el...
--No... No te preocupes... —Lo tranquilizo Andrómeda –Si yo también opino igual de el... —El concepto de su niisan había variado muchísimo en este ultimo tiempo.
Dedicándole una dulce sonrisa, el Pegasus toma la ropa recién doblada para llevarla al cuarto y dejarla sobre la cama.
Sentándose en la silla para descansar un poco le pregunta a su peliverde cuñado:
--Shun... Si yo te pido un favor ¿Me lo harías?
--Si—respondió sin pensarlo siquiera... Cualquier cosa que pudiera hacer por Seiya, sin duda lo haría.
--Pero mira que tiene que ver con todo lo que hablamos ¿Te involucrarías?—El Pegasus estiraba sus piernas expectante a la respuesta de su querido amigo.
Recién ahí, Shun lo pensó, y nuevamente asintió... Total, lo que mas quería Andrómeda era ayudar a su cuñado.
--¿Llamarías a Shaka por teléfono?—Y acomodándose comenzó a explicar su idea –Tu lo llamas, y le preguntas por Ikki, si sabe en donde esta por que lo necesitas por algo... No se... —Y pensando la posible opción dice –Que lo necesitas para que te de permiso para viajar, que en el instituto necesitan la confirmación de el... Si es que te pregunta.
--¿Y todo eso es para saber si mi niisan esta ahí?
--Claro... Preguntas por el, dices que lo estas buscando y el te dirá... Si no esta con el te contestara que no sabe nada de su paradero, en cambio si estuvo con el, te dirá algo así como: “Hace 15 minutos salió”
--Y si mi niisan esta ahí ¿De que me “disfrazo”?
--Eso no lo había pensado...
--Bueno... Pero si esta ahí, tiene que hacerse el tonto... Por que no tendría que estar ahí...—Analizo Shun.
--Eso es cierto... No le conviene “mostrarse”...—Y pensando detenidamente la actitud infantil que estaban por tener dice—Igual... Shaka no lo va a “entregar” así como así... Lo va a ocultar...
--No si yo llamo... Soy su otouto... Quizás sea una urgencia...
--¡Cierto!...—Exclamo el Pegasus alegre de encontrar la forma –¿Ves Shunicito?... A veces piensas...—Concluye con el fin de molestarlo.
Ignorando la burla, toma el teléfono y comienza a marcar a la vez que su morocho cuñado lo observa entre divertido y expectante:
--Somos dos crios...—Susurra Seiya mientras buscaba acomodarse mejor para oír la conversación.
El teléfono sonaba hasta que atendió Shaka:
--¿Hola?
--Ho-hola Shaka... Soy Shun...
--Ah Shun... Hola ¿Cómo estas niño?
--Bien ¿Y tu?...
El Pegasus impaciente le hacia gestos de que avanzara con el dialogo, a lo que Shun, como pudo se saco de encima a su insistente cuñado.
--Bien...—respondió Virgo, y sorpresivamente le dice –Si buscas a tu niisan, ya salió...
Eso los dejo mas que asombrados a los dos... Sin contar lo que a continuación tuvieron que escuchar:
–Pero me dijo que volvía... No se, tu sabes mejor que nadie como es Ikki... Te dice ahora vuelvo y puede aparecer a los dos días... ¿Quieres que le diga algo?—Pregunto el rubio muy resuelto.
--No... No era nada... Eto.. Eheeeheh... No le digas que llame, era una pavada... Cuando lo vea se lo digo.
Luego de cortar, Andrómeda noto que en la sala estaba solo... Busco a su amigo en los posibles lados, hasta hallarlo en su cuarto, llorando sobre la cama.
Lentamente se acerco a el y se sentó a su lado en silencio. Trataba de comprender como se sentía Seiya en ese momento... A pesar de que todo había empezado como una prueba, la realidad dolía mucho... El se lo esperaba, tan solo que... había sido mucho mas difícil de lo que se imaginaba. Y el descubrir eso, el encontrarse con la verdad... Era difícil. Mucho mas fácil es ser ciego y no querer ver los hechos... Pero la historia era muy distinta cuando te lo mostraban directamente a los ojos.
El Pegasus se lo imaginaba, si... Lo que no se imaginaba era que doliera tanto... Pero era la verdad y algo tenia que hacer, fue por eso, que cuando Ikki llego, sin importarle la presencia de Shun comenzó a cachetearlo...
Al principio, Seiya se encontraba llorando en su cuarto junto a Shun, quien se fue al escuchar la voz de su niisan llamándolo.
--¡Shun!... ¡Shun! ¿¡Dónde estas!?—La voz sonaba muy enfurecida.
--Shun... No quiero verlo... Por favor—Susurro Seiya al escuchar la voz del Phoenix.
Frente a esto, Andrómeda salió rápidamente del cuarto cerrando la puerta detrás de él.
--¡Shun necesito hablar contigo!
--Si niisan... ¿Por qué los gritos?—Pregunto sorprendido de aquel arrebato.
Ikki se contuvo de hablar para preguntarle antes:
--¿Seiya? ¿Esta aquí?
Y recordando el pedido de su cuñado le responde:
--No... No esta... ¿Qué sucede? ¿Para que me llamabas?
--¿Tu llamaste a Shaka hoy?—Pregunto asumiendo el rol de padre mas que de hermano.
¿Para que ocultarlo?... Ikki ya estaba enterado, si no, no preguntaría.
--Si... Hoy lo llame...
--¿Para que demonios lo llamaste?
--¿Que tiene de malo? ¿No lo puedo llamar?—Pregunto Shun haciéndose el asombrado.
--Contestame... ¡¿Para que carajo lo llamaste?!—El tono de voz se elevaba cada vez mas.
--Para ubicarte... Necesitaba –Y pensando una excusa que lo sacara del apuro, añade –Necesitaba saber si tu podías comprar la cena, pues yo no iba a estar y Seiya no tenia dinero...
--¿¡Te piensas que soy idiota!?—El rostro del Phoenix estaba desencajado de la furia --¡ME DOY CUENTA LO QUE TRATAS DE HACER! ¡SI CONSIGUES QUE YO ME PELEE CON SEIYA ME LAS COBRARE SHUN! ¡SOY TU NIISAN! ¿¡CÓMO PUEDES HACERME ESTO A MI!?
--¡¡¡Serás mi niisan pero eres una porquería!!!... ¡CÓMO PUEDES HACERLE ESO A SEIYA!—Shun cuando quería, cuando se enojaba daba miedo.
Ikki no lo dejo ahí, y a la vez que le decía:
--NO ES DE TU INCUMBENCIA...
Le asesto una sonora bofetada en medio de la cara.
Escuchando todo, sobre todo el golpe seco, Seiya salió del cuarto con los ojos empañados para comenzar a cachetearlo... No le daba golpes, piñas propiamente dichas, solamente descargaba su furia con bofetadas. Cuando el Phoenix pudo separarse de aquellos golpes, tomando al Pegasus de los brazos le pide:
--Seiya... Tranquilizate... ¿Podemos hablar?—Pero al ver que este no reaccionaba lo sacude—¡Basta!... ¡Hablemos!
--¡Yo no quiero hablar!.—Grito enfurecido el Pegasus comenzando a sollozar.
--Shun ¿Puedes dejarnos solos?...—Pidió un ahora tranquilo Ikki, pero Seiya lo detuvo.
--No... Que el se quede... Yo me tranquilizo si... Si el se queda.
--¿Te diste cuenta hasta donde llegaste con tus celos sin sentido?—Pregunto el peliazul sentado en el piso con Seiya entre sus brazos.
--¿Sin sentido Ikki?... ¿Sin sentido?...—Pregunto incrédulo, tratando de salir del agarre --¿Que hacías, entonces, en lo de Shaka?—Finalizo poniéndose de pie.
--¿Ustedes dos están aliados?.—Pregunto el Phoenix observando a su otouto parado con cara de no saber que hacer ni que decir.
--Yo le pedí que llamaras...—Contesto Seiya rápidamente --Eres tan bestia que hasta a el lo golpeas...—Dijo enojado, separándose de Ikki quien se estaba poniendo de pie –Pobre... Es un santo, un amor...
--¿Sabes que Seiya?...—Dijo el Phoenix al escuchar eso... Pues era la excusa que necesitaba además, no tenia forma de defenderse...—Quédense juntos... Yo me voy...—Y observando fijamente al Pegasus, le dice --Te vas a quedar solo Seiya... Si sigues tan pendejo como siempre te vas a quedar solo... Soy el único que puede soportar tus caprichos y tu carácter infantil... No tienes nada ni a nadie mas que a mi—Ikki sabia que aquellas palabras causaban un efecto inmediato en Seiya.
--No Ikki... No te vayas... Por favor te lo pido...—Rogó lastimosamente... Humillándose frente a los dos...
--Piénsalo...—Sentencio el Phoenix viendo como comenzaban a hacer efecto sus palabras –Cuando recapacites... Volveré...
Shun no podía creer lo idiota... O mejor dicho, lo enamorado que estaba Seiya... No podía creer que se rebajara tanto... Pues era un claro manejo psicológico por parte de Ikki, y el único que no parecía notarlo era el Pegasus. Hasta ese momento, Andrómeda no intervino, se mantuvo ajeno... Pero al ver, luego de la partida de Ikki, el estado lamentable en el que se encontraba su amigo, lo toma entre sus brazos y como puede lo lleva hasta su cuarto para recostarlo en su cama.
Ultima edición por Aphrodita el Lun Jul 09, 2007 9:35 am, editado 2 veces
Pegasus no Seiya Registrado: 21 Jun 2007Mensajes: 3368Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'Reputación: 170 votos: 5
CAPITULO IV:
Ikki se fue... Uno, dos, tres días pasaron. Tanto Shun como Seiya sabían a donde, pues ni siquiera mudas nuevas llevaba consigo... Seguro que en lo de Shaka tenia todo lo que necesitaba: Ropa, comida, dinero, sexo... ¿Amor?.
El Pegasus parecía no recuperarse, Andrómeda no sabia como hacer para ayudarlo... ¡Y cuanto quería ayudarlo!... Pero si el morocho no lo permitía, si no aceptaba la ayuda... Nada podía hacer el peliverde.
--Seiya... Seiya—Llamaba Shun a su amigo quien estaba acostado en la cama desde la partida del Phoenix –Seiya... ¿Comerás algo?
--Ikki... Ikki ¿Volvió?.
--No... Aun no... —Cuanto le dolía a Andrómeda tener que ser el mensajero de tan triste noticia para su amigo.--¿Por qué no te levantas de la cama? Te enfermaras si sigues allí.
--No tengo hambre, no tengo ganas de levantarme...
--Dale Seiya... Haremos lo que tu quieras...
--Basta Shun... Dejame solo.
Esas palabras fueron dagas al corazón herido del peliverde, decidió dejarlo solo... Llorando solo... “Los hombres no lloran”... Le escucho decir un montón de veces a su Niisan... “Los hombres no lloran”...
Shun siguió con sus quehaceres... La casa era también de el y alguien tenia que limpiarla... ¿Cómo harían para sobrevivir?... Necesitaba conseguir urgente un empleo. Por suerte habían comenzado las vacaciones cortas en el Instituto... Por que a decir verdad, Andrómeda no tenia ganas de ir. Mientras se encontraba ordenando su cuarto, escucha el ruido de la ducha... Alguien se estaba bañando y ese alguien sin duda era Seiya. Se acerco a la puerta y golpeo...
--Si Shun ¿Qué necesitas?
--Ehee... ¿Te preparo algo de comer?—El peliverde seguía con lo mismo.
Viendo que su amigo no cesaría en el pedido accede:
--Bueno... Pero algo liviano.
Por fin, Pensaba Shun... Era hora de que su amigo intentara salir adelante. Nunca había odiado a nadie, nunca se había enojado profundamente con su niisan... Pero este ultimo tiempo, a Andrómeda le sorprendía y hasta asustaba el profundo odio que por él anidaba en su corazón.
Tres días sin bañarse, tres días sin comer. Seiya sentía renacer de sus cenizas... El Phoenix... Cuanto le dolía pensar donde estaba y que estaba haciendo.
--Mañana tengo que levantarme temprano –Comento el peliverde.
--Ah ¿Sí?... ¿Y como harás?...—Pregunto entre divertido y nostálgico. Los ojos hinchados de tanto llorar.
A Shun le tranquilizaba el corazón ver a su amigo haciendo bromas.
--Ja-ja... Muy gracioso... Mira quien lo dice...
--¿Y por que?
--Bueno... Pues... Tengo una entrevista... Tal vez consiga empleo.
--¡Pero Shun!...—Exclamo el Pegasus.--¡Tu debes estudiar, no trabajar!
--Pero Seiya... —No quería decirlo –Mi niisan no esta y... Bueno... ¡Tenemos que comer!
--¡Hey!... Te olvidas de mí... Te conté que conseguí empleo...
--Sí, pero... Hace cuatro días...
El morocho interrumpió:
--No te preocupes Shun... La empresa a la que iba a ir es de un compañero de la facultad... Puedo hablar con él.
--¿Seguro?—Ante la afirmativa de su amigo recordó: --Seiya... ¿Qué piensas hacer con tus estudios?
--Bueno... Estuve pensando... Y... Voy a abandonar.
--¡¿Por qué?!... ¡No hagas eso! –Reprendió Andrómeda apenado.
--Si Shun... Desaprobé el examen y además... además, el trabajo es a tiempo completo... Prefiero trabajar.
Ambos sabían, que sin la ayuda económica de Ikki necesitaban urgente de un empleo.
--Es injusto... Si tu abandonas los estudios por trabajo... Yo también, entonces, deberé trabajar.
--No, no, no... Tu estudias, yo trabajo—Dijo Seiya imponiendo su decisión.—Debes estudiar.
--Es injusto que tu me mantengas... Ikki es comprensible, hasta aceptable, pero tu...
--Pero yo nada Shun... En parte, también soy tu hermano.
--Mi otouto... —Comento el peliverde divertido.
--Por favor... Dame el gusto, aunque sea... De ayudarte a ti... De devolverte un poco todo lo que hiciste por mí...
Shun se quedo helado al escuchar a su amigo (Su otouto... ^_^... ¡je!). No podía negar que sus palabras lo hicieron sentir feliz, como si volviese un poco de todo lo que había hecho por amor hacia su cuñado. Solo pudo asentir, avergonzado, completamente sonrojado... Aun más, cuando al levantar la vista se encontró con aquella dichosa sonrisa.
--¿Cómo estas?—Pregunto sorpresivamente el Pegasus quebrando el incomodo silencio.
--¿Tu me haces esa pregunta?
--No es para menos... Tu sabes como estoy yo... Quiero saber como estas... Ikki es tu niisan y todo lo que paso te debe haber afectado.
¿Por qué estaba haciendo eso? ¿Por que Seiya preguntaba eso? ¿Por qué tenia que utilizar esas palabras?... ¡Eso lo enamoraba aun más!... ¿Por que sé tenia que preocupar?... Cuanto rogaba el peliverde por descubrir algo que lo ayudase a desprenderse de el... Algún horrible y obscuro secreto, alguna maña espantosa... Algo, en su persona... Algo turbio... Pero no... parecía mentira... Hasta las cosas molesta que tenia el Pegasus, Shun adoraba... Todas su mañas, sus caprichos... Su carácter infantil.
Fin de semana... Sin tener que trabajar, sin tener que estudiar... Cuanto odiaba Seiya el fin de semana... No estar ocupado inevitablemente lo hacia pensar en Ikki mas de lo que sus ojos y corazón soportaban y eso Shun lo sabia. Sentados en el sillón mirando televisión para perder el tiempo, el Pegasus con el control remoto en la mano y cambiando sin cesar de canal susurra dando por descubierto que sus pensamientos estaban dedicados, como la mayor parte del tiempo, al Phoenix:
--Tu niisan es una basura... Ni siquiera llama para saber como estas... Para saber si estas vivo, si necesitas algo—Se censuro de golpe al darse cuenta de lo que había dicho—Perdón Shun...
--No Seiya... Deja de pedir perdón... —Lo frenó Andrómeda --Dime todo lo que piensas... De Ikki de todo... No me molesta... —Lo miró fijamente --Quiero saber como piensas... Lo que piensas... No te censures por el simple echo de que soy su otouto.
--Quiero emborracharme... —Soltó el Pegasus.
--¿Qué?...—El peliverde creía haber oído mal... ¿Emborracharse?
Divertido lo mira de soslayo y le dice:
--Para calmar las penas... Quiero emborracharme...
--Estas loco...
--Me dices que tu nunca has bebido... —Exclama el morocho desafiante.
--No digo lo contrario... A la salida del instituto, a veces me quedo tomando con los chicos en la esquina...
--¡Ah! ¡Míralo tú al niño!... ¡Mocoso insolente!...—Exclamo Seiya divertido y con las manos en su cintura –Tan inocente que aparentabas...
--Tampoco me emborracho... —Se defendió Andrómeda.
--Bueno... Pero hoy quiero emborrachar mi corazón... —Dijo el Pegasus en tono de poesía.
Shun veía el esfuerzo de su amigo por salir adelante, por sonreír, por estar de buen humor, por hacer bromas... Por intentar que las cosas salgan bien o estén mejores.
--Si tu quieres... Siempre y cuando después no te dediques a la bebida.—Finalizo el peliverde... Total... Era fin de semana y a sus compañeros les había dicho que no por no dejarlo solo a Seiya con su depresión.
En el supermercado compraron todo lo necesario para la casa, la cena, y algunas bebidas alcohólicas, no muchas... Pues eran ellos dos y el dinero escaseaba... Tampoco era cuestión de llegar al coma etílico... Aunque eso era lo que realmente, inconscientemente se proponía el Pegasus. Parecían una parejita feliz comprando todo lo necesario, algún que otro comentario sobre que Shun era su “hijo”... “Hijo bobo” decía Seiya para molestarlo... Nuevamente su gran esfuerzo por darle ánimos al ambiente. Aun así, en su rostro, en su sonrisa, estaba pintado el dolor y la angustia.
--¿Necesitas esto?...—Seiya levantaba su brazo tratando de alcanzar un desodorante.
--Pues... Aun tengo... —A Shun le daba profunda vergüenza tener que depender económicamente de su amigo.
--Suficiente... Lo llevamos—decidió el Pegasus al ver la reacción de su “niisan”. Para cortar un poco la situación incomoda en la que estaba Andrómeda, añade burlonamente–No quiero tener que soportar tus olores.
--¡Hey!... Que huelo a rosas... —Se defendió el peliverde.
--¿Esto?—Esta vez era crema de afeitar.
--No gracias... —Nuevamente Shun, volvía a sentirse incomodo.
El morocho lo comprendió:
--Shun... No tengas vergüenza de pedirme... Estamos aquí para comprar lo que necesitamos.
--Vinimos aquí por alcohol... —Contradijo divertido... Era cierto.
--Bueno, pero ya que estamos... Hagamos las compra—Rápidamente acoto a la vez que lanzaba al carrito de compras la crema de afeitar—Quítate esa idea absurda de la cabeza... El día de mañana cuando yo necesite, sé que tu estarás ahí para ayudarme... Esto es un “ida y vuelta”.
Accediendo a las palabras de su amigo le dice en son de broma:
--Bueno, necesito tampones...
--Jajaja...
Cuanto le gustaba a Shun verlo reír... Hacia tiempo que no lo veía reír, era música para sus oídos.
--¿Y esto?...—Pregunto Seiya siguiendo el hilo de la broma mientras en su mano sacudía una caja de preservativos (Condones).
Shun no pudo evitar sonrojarse y hasta sentirse incomodo... Que la persona con la quien más fantaseaba y añoraba haga algún comentario de ese tipo... Le subía la temperatura de la vergüenza. Viendo la reacción de su peliverde amigo rompe a reír y con una mirada picara le dice.
--¡Vamos Shun!... ¿Me dirás que no sabes lo que es?... Si debes haber abierto mas de uno.
--Pues... Ehhee... Eto... Sí...
--¿Por qué te pones nervioso?... Si es algo natural...—Espeto muy resuelto --¡Hey!... Soy Seiya, no tu niisan... Puedes hablar conmigo de esa “forma”.
Cuanta verdad en esas palabras... Y era cierto... Seiya... El hombre con quien pasaría el resto de su vida en perpetuo y eterno amor incondicional.
--Nunca te pregunte pero... ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te enteraste que tu niisan era... Era... Le gustaban los hombres?—Pregunto Seiya natural mientras cargaban las bolsas a la salida del supermercado.
--Pues... No me acuerdo... ¡Qué sé yo!... Me sorprendí, como la mayoría, pero nunca lo vi mal...
--Yo me acuerdo de aquella época en la Mansión... Cuando nos enteramos de la relación que tenia Ikki con Shaka...—Caminaban rumbo a la casa... No estaban a mas de diez cuadras.
--¡Sí... Fue toda una sorpresa!...—Recordaba Shun.
--¡Si... Y que celoso me sentí!
--¿Que?... Tu ya... ¿Tu ya sentías algo por mi niisan?...
--Si te digo que me hice gay por él... Por que tu niisan es bisexual, en cambio yo, a su lado... Me puedo declarar completamente gay...—Bajo la vista con profunda nostalgia, una sonrisa melancólica surcaba su rostro.
--Nunca me había dado cuenta de tus intenciones para con él, en la Mansión...
--Pues... Por que yo me di cuenta recién, cuando vi que lo perdía... Sin embargo, con el tiempo conseguí enamorarlo... Y bueno, el resto es historia... Acá estoy—Finalizo soltando una carcajada triste.
Un breve silencio incomodo se produjo entre los dos, hasta que Seiya quebró ese silencio:
--¿Alguna vez te enamoraste Shun?—Pregunto inocentemente... Muy resuelto, ya que para él era normal hablar de esas cosas con un amigo, sin conocer sus sentimientos.
Shun lo observo, fijo sus ojos en su rostro. El Pegasus noto como lo penetraba con la mirada... Pero Andrómeda no se atrevió:
--Pues... Si... Pero no quiero hablar de ello...—Soltó rápidamente, rogando que la conversación finalizara allí.
--Bien... No te pregunto...—Dijo el morocho asombrado de la reacción.
Sin embargo, la curiosidad le podía mas:
--Y dime... ¿Eres correspondido?
--Seiya...
--¡Esta bien, esta bien!... No entiendo por que no confías en mi.
Shun se le quedo mirando y exhaló un suspiro, esperando a que su amigo abriera con la llave la puerta.
Una vez dentro, dejaron las bolsas sobre la mesada y se desprendieron de las camperas. Seiya arrojo las llaves sobre la mesa y se dirigió a su cuarto. Shun noto que su amigo se tardaba demasiado, se acerco a la puerta y lo encontró sentado en la cama... Sus ojos ya no lloraban, pero sin embargo aun dolía.
--Seiya...—Susurro sin saber que hacer o como reaccionar.
--Estuvo aquí...
--¿Quién?...—Comprendiendo lo que le quiso decir acota --¿Mi niisan?
--Estuvo aquí—Reafirmo el Pegasus levantando la vista... Su rostro pura tristeza.
--¿Co-Como... Como lo sabes?—Pregunto Andrómeda y reaccionando se sitúa a sus pies en cuclillas.
--Por que su ropa no está...
Automáticamente, al escuchar eso, el peliverde abrazo a su amigo.
--N-No... No quiero llorar—Dijo Seiya con cierta dificultad... A pesar del esfuerzo comenzaba a sollozar.
--¿Qué quieres hacer?—Pregunto Shun desesperado por ayudarlo.
“Morirme” Fue lo primero que pensó Seiya, sin embargo contesto decidido:
--Vamos... Vamos que tenemos que prepara la cena...— Poniéndose de pie rumbo a la cocina, seguido por un preocupado Andrómeda.
Luego de la silenciosa cena, las actitudes de Seiya dejaron al descubierto su profunda angustia: Sin siquiera hacer sobremesa, una cerveza ya estaba abierta, su contenido servido en un vaso mientras era bebido por un triste Pegasus. El peliverde observaba el proceder de su amigo, como este, buscaba emborracharse.
--¿Tu no tomaras?
--No si tu sigues así... Te lo terminaras todo...
--¡Hey!... No me trates de alcohólico...—Se defendió el morocho –Hace falta algo de música...
Levantándose de la silla llego hasta el aparato electrónico:
--Algo triste no... Romántico menos... En estos casos tiene que ser algo alegre...
--Nirvana...—Propuso Andrómeda.
--¿Quieres que me suicide Shun?—Pregunto divertido.
--Evanescens...
--Nuevamente... ¿Quieres que me suicide?... No hay casi nada... ¿Radio?
Luego de que Shun asintiera, se desplomo en el sillón. Andrómeda lo siguió con su vaso recién cargado.
En el aparato finalizaba una canción para dar comienzo a otra pop, típica romanticona de esas que nos gustan a las mujeres... Tristes y reales como Olvidarte de Ricardo Arjona....
--Maldición... Ahora entiendo por que a las mujeres les gustan estos cantantes...—Seiya vaciaba su vaso de un sorbo para luego servirse mas --Nunca había prestado atención a la letra.
Shun bebía lentamente, observándolo... Conocía los efectos del alcohol, sabia... Sabia de las consecuencias y no quería, o tal vez si... Pero si su intuición no le fallaba... Esa noche algo pasaría con Seiya... Hasta donde llegarían... No lo podía saber... Solo rogaba que el alcohol no lo hiciera hablar de mas... Confesar, seguro, sus sentimientos... No quería lastimarlo, ni lastimarse.
--¿Qué sucede Shun?... Estas muy callado...
--Pensaba...—Contesto.
--Pensabas...—Reafirmo el Pegasus --¿En que?
--Cosas... Cosas que no comprendo...
--Explícate...
--No soy quien realmente soy...—Soltó Andrómeda sintiendo que no era tan buenito e inocente como todos opinaban de el... Era una mala persona... Eso creía el... No debió nunca haberse enamorado de su hermano del alma, de su amigo de batallas, de su cuñado.
--No te entiendo...
--Deja... No tiene importancia...—El peliverde estaba hablando de mas y no era él, el borracho.
El morocho no insistió mas y guardo silencio... Una nueva canción, parecida a la anterior sonaba en el aparato:
--Maldición...—Se quejaba Seiya con lagrimas en sus ojos—Que radio de mierda... ¿Por que no pasan otra música.
--¿La apago?...—Pregunto servicialmente el peliverde. Ante la negativa de su amigo volvió a sentarse a su lado.
--Todo esto es mi culpa...—Soltó el Pegasus sin que nadie le preguntara –Por mi carácter, por ser quien soy.
--¿A que te refieres?
--Soy un pendejo... Nadie me soporta, por eso siempre me quedo solo.
--No digas esas cosas... Eres la persona...—Shun dudaba de hablar—Eres la persona mas maravillosa en esta Tierra.—Tragando saliva añadió—Y no estas solo...
El morocho giro la vista para enfrentar su mirada... Aquellas palabras estaban funcionando... Se lo estaba creyendo realmente:
--Detente Shun... O me lo creeré.—Bebiendo de su vaso y sonriendo tristemente acota—Soy infantil y caprichoso... Tu niisan tiene razón, es el único que me soporta.
“¡Heeeey! ¿No me ves, aquí, a tu lado?” Se preguntaba Shun.
--Yo soy tu amigo por quien eres...
recién ahí el Pegasus cayo en la cuenta... No estaba solo, aun alguien lo soportaba:
--Si, pero a la larga te cansaras de mi y te iras...
--Nunca... No podría... Eres demasiado importante, especial...—Andrómeda se interrumpió... Nuevamente hablando de mas.
--¿Por que Ikki y tu son tan distintos?—Eso era algo, que el morocho hacia tiempo pensaba –Los juntaría a los dos... Haría una fusión... Seria perfecto.
El peliverde sonrió frente al comentario ocurrente de su semi-alcoholizado amigo.
--No eres un pendejo... A veces resuelves las cosas mejor que los demás. Positivamente, de buen humor y con la mejor cara afrontas tus problemas... Eso no es ser infantil.—Shun comenzó a enumerar todo lo que el había podido vislumbrar en Seiya --Eres un buen amigo... Siempre estas cuando te necesitan y lo mejor de ello, es que a ti no te importa el crédito o el que dirán... Pues en muchas ocasiones has intercedido sin que nadie se enterase...
Sorpresivamente el Pegasus rompió a llorar. Quizás por el alcohol, o por la situación... Quizás por que aquellas palabras le hubiese gustado escuchar salir de la boca de Ikki.
Andrómeda sintiéndose culpable y sin saber que hacer lo toma entre sus brazos.
--Perdón Seiya... Yo...
--No estoy llorando por tu culpa...—El morocho levanto su vista para decir esto, quedando frente a frente con su amigo.
Aquella proximidad en lugar de ponerlo nervioso, le produjo un deseo profundo... Tan cerca de aquélla boquita que hacia tanto tiempo deseaba. No podía resistirlo, el peliverde no podía resistir la tentación de juntar sus labios a los de Seiya. Sin embargo, para desviar la situación, apoyo la cabeza del Pegasus sobre su hombro... sentía la respiración caliente y entrecortada en su cuello.
--¿En que piensas?—No quería quebrar el momento mágico que se estaba dando, pero Shun sentía que no era correcto aprovecharse así de su amigo, en su situación tan vulnerable.
--En lo bien que me siento entre tus brazos.
El corazón de Andrómeda comenzó a latir aceleradamente frente aquellas palabras.
“¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?” Comenzó a preguntarse interiormente Andrómeda de manera frenética.
“¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?” Respirar era un trabajo difícil para el peliverde.
--Seiya...—Se le escapo en un susurro.
Shun tenia pensado decir algo mas para finalizar ese incomodo momento, pero el morocho no se lo permitió... Con un furtivo beso selló sus labios. Un profundo, anhelado y largo beso. Cuando Andrómeda pudo despegase de aquella boca habló:
--Seiya... ¿Estas seguro?
--Tal vez mañana me arrepienta... Pero la venganza es dulce...
Entonces el peliverde comprendió que tan solo era una venganza. Cuanto le dolió... Pero por mas que quisiera no podía negarse.
--Seiya... Soy su otouto...—Dijo Shun refiriéndose a Ikki con el fin de evitar lo que no podía manejar... Aquello que escapaba de sus manos.
--Por eso... Con mas razón...
Sexo... Solo era sexo... Andrómeda quería frenar aquello, pero Seiya nuevamente lo había atrapado con su boca. Cuándo quiso darse cuenta, se encontraban desnudos sobre la alfombra de la sala, a los pies del sillón... ¿En que momento se habían desprendido de sus ropas?.
Como si su vida dependiera de ello, el peliverde comienza a recorrer con su boca aquellos lugares tan secretos y anhelados por el... Su lengua recorría la morena piel del Pegasus, mientras sus manos se movían juguetonas y caprichosas. El morocho se retorcía de placer y gimió al sentir el contacto tibio de los labios de Shun sobre su erguido miembro. Con la cabeza entre las piernas de su amigo, Andrómeda se llevo por primera vez en su vida un miembro a la boca... creía que no lo estaba haciendo mal, pues el Pegasus no dejaba de gemir y suplicar por mas.
El morocho acariciaba la verde melena de su amigo, agradeciendo aquel trato... Pues recién caía en la cuenta del tiempo que llevaba sin acabar, sin recibir ese tipo de atención... Rápidamente e inevitablemente se derramo en la boquita de su ex-cuñado quien se atraganto por el penetrante gusto y olor. Seiya comprendió:
--Shun... Shun ¿Era tu primera vez?—Pregunto entre sorprendido y angustiado de ser tan poco sensible.
--Pues... Si...—Respondió con una sonrisa.
Un gesto de ternura en el rostro del Pegasus y atrajo del brazo al peliverde para atenderlo.
Shun de rodillas sentía y veía como su miembro se perdía dentro de la hábil boca de su amigo... No quería acabar... Aun no... quería sentirlo, quería hacerle el amor. Se lo hizo saber y automáticamente dejo ese acto tortuoso para acostarse boca arriba. Andrómeda que si bien no era virgen, no tenia tanta experiencia. Aun así dejo de lado sus temores y tomando las piernas del morocho y apoyo su miembro duro y palpitante en el orificio... Comenzando a empujar, Seiya acostumbrado a recibir estaba impaciente... Y un vaivén se introduce de lleno el pedazo de carne caliente.
El peliverde comenzó a moverse... comenzó a hacer el amor... Pues para el no era tan solo sexo. Con su miembro introducido y apretado en aquella cavidad, no dejaba de besar y acariciar el cuerpo de su amigo. El Pegasus lo sintió, pero quiso hacer de cuenta que no... Se había dado cuenta de que no era sexo solamente.
Shun descargándose torrencialmente en su interior, suavemente lo deposito en la alfombra, dejando que su espalda descansara sobre sus brazos. Lo observaba, observaba su rostro... Nuevamente Seiya sintió que era observado de una manera distinta.
Sueños e ilusiones renovadas.
Se dedicaron a contemplarse en silencio, a estudiarse... A besarse y acariciarse... Tal vez, con el tiempo, pensaba Andrómeda, tal vez con el tiempo podría ocupar ese lugar tan especial en el corazón del Pegasus... Lugar que ocupaba su niisan.
El morocho se levanto del suelo y llevo de la mano a su amigo al baño para asearlo dulcemente, lentamente. Luego lo condujo en silencio hasta su cuarto, cuarto que ocupaba con el Phoenix. Lo acostó y comenzó a dedicarse a el, con suavidad besaba y acariciaba su cuerpo. El peliverde reconoció las intenciones de su amigo y le pidió que por favor lo haga con delicadeza. Seiya tomo un pote de crema y unto el orificio de Shun con extrema delicadeza y dulzura. Luego de prepararlo con paciencia, le aconsejo sentarse sobre su miembro. Andrómeda obedeciendo se sentó sobre aquel pedazo erguido... Se deslizaba lentamente, introduciéndoselo cada vez mas profundo. Una vez que aquel acto tortuoso llego a su fin... O por lo menos eso creía el peliverde, que lo peor había pasado. Se quedaron quietos unos segundos. El Pegasus abrazaba fuertemente de la cintura a su amigo mientras que este se aferraba como naufrago a su cuello. Dando por finalizado el descanso Shun comienza a subir y bajar a la vez que el morocho ayudaba en la tarea tomándolo de las caderas... Con sus brazos y con su fuerza levantaba al peliverde. Hasta que la situación se volvió insostenible tanto para Seiya como para Shun quien se descargo sobre el abdomen de su ex cuñado al rozar insistentemente su miembro al estomago del mismo. El morocho exhalo un gemido profundo que retumbo en el cuarto, su varonil voz descargaba los últimos quejidos mientras su miembro el semen abundante.
Se desplomaron en la cama y así, abrazados se quedaron profundamente dormidos... En la radio una nueva canción daba comienzo...
Cuando Shun despertó se sorprendió al encontrarse solo. Desnudo se levanto de la cama y busco a su amigo quien se encontraba en la cocina tomando un te con galletitas.
--Buenos días.
--Buenos días...—Respondió Andrómeda
--¿No piensas vestirte?—Pregunto Seiya con una mirada picara bebiendo un sorbo de su te.
--Si... Pero primero me bañare...—Contesto con una sonrisa.
Las ropas que habían dejado sobre la alfombra ya no estaban. Mientras se duchaba, el peliverde no podía dejar de pensar en todo lo ocurrido... Ahora ¿Cómo quedarían las cosas entre ellos?
Sin embargo, tal vez por vergüenza, tal vez por temor al rechazo, del tema no se hablo. Almorzaron como siempre... Como buenos amigos.
Shun no hablaría salvo que su amigo tocase el tema, sin embargo el Pegasus nada comento, nada dijo. Y así se quedo Andrómeda con el “Te amo” guardado.
Con el correr de los días la situación se le estaba volviendo insostenible al peliverde... Esa mañana se despertó, decidido a pedirle a su amigo que se quedara a su lado eternamente.
El morocho se encontraba muy alegre ordenando su cuarto cuando ve a un extraño Shun parado en su puerta.
--Que bueno que te veo Shun... Tengo que hablar contigo—Dijo adelantándose, pero su amigo lo interrumpió.
--Yo también Seiya quiero hablarte.
Seiya se sentó en la cama y Andrómeda lo imito. Sentados en aquel lugar que habían compartido juntos la semana anterior, el Pegasus comenzó a hablar con cierta tristeza:
--Hable con tu niisan... En realidad el me llamo para saber si había recapacitado.
Aquello le cayo pésimo al peliverde. Creyendo que por eso se sentía mal su amigo busca consolarlo.
--No le hagas caso a mi niisan...
--No Shun... No entiendes—Pero no pudo finalizar la frase.
--No lo necesitas...
--No es eso...
--Me tienes a mi... —Shun estaba decidido --Te amo—Susurro finalmente.
--Nos perdonamos... —Reaccionando exclama --¿¡Que dijiste!?
--¿Qué?...—Si no había escuchado mal... Ellos dos se habían arreglado.
--¿Qué dijiste Shun?... Repite lo ultimo, por favor—Pregunto el morocho nervioso.
--Me oíste... oíste perfectamente lo que dije Seiya... —Repitió poniéndose de pie. Sus ojos empañado y su rostro mezcla de bronca y dolor.
--S-Shun... —Balbucea torpemente.
--Me alegro por ustedes... —Alcanza a decir Andrómeda antes de desaparecer por completo de la casa.
Camino sin rumbo fijo sintiéndose la peor porquería en el mundo por haberse enamorado de la pareja de su niisan. ¿Cuánto tiempo estuvo vagando por las calles?... Solo sabia que había salido a la mañana y que ahora era de noche. Tenia hambre, ni siquiera había desayunado. No conseguía nada escapando. Cansado de dar vueltas sin sentido, con frío y hambriento decide volver a la casa... Se encerraría en su cuarto y se guardaría todo su dolor, todo su amor como siempre hacia, como había aprendido a hacer este ultimo tiempo.
Giro el picaporte y entro con la vista baja, no quería tener que encontrarse con aquellos ojos, o peor aun, con aquella sonrisa que tanto lo hechizaba.
--¡Otouto! Por el amor de Athena ¿Dónde te habías metido?—recién ahora se preocupaba Ikki por su hermano.
El Peliverde levanto su vista y se encontró con una escena a la que estaba acostumbrado, pero que sin embargo, debido a las circunstancias, en ese momento era sumamente dolorosa: Seiya sentado sobre la falda de su niisan, abrazado a su cuello. Automáticamente al ver el rostro y la reacción de su cuñado, el Pegasus desase su abrazo y se levanta.
--Me voy a dormir... —Susurro Shun esquivando las miradas.
--Shun... —Exclamo asombrado el Phoenix –¿Que le ocurre?—Le pregunta a su koibito quien niega con la cabeza desentendiéndose del tema...
Seiya preocupado y culpable busco la manera de acercarse a su cuñado... Pues sabia los motivos de su encierro... Sabia que él, era la razón... La triste razón de Andrómeda.
CAPITULO V:
Mientras el peliazul se bañaba para darle fin al día, pues a la mañana siguiente tendría que trabajar, el Pegasus aprovecho para ir a investigar como se encontraba el peliverde.
En su cuarto, Shun lloraba lo que se había prometido, no lloraría nunca más. Reticente a todo y a todos se negó una y otra vez... Diversas excusas, pero nunca estaba disponible. Fuera de su cuarto, el sabia, que aquellos dos seres que amaban casi con la misma intensidad solo que con distinto amor jugaban a un juego que venían haciéndolo hacia tiempo... Jugaban a amarse, a respetarse y valorarse. Cuanto hipocresía... O eso quería creer Andrómeda, que Seiya jugaba a ser feliz con su niisan... Sin darse cuenta que con los sentimientos no se juega.
Cuanto dolía amarlo, pero aun así no cambiaria la rutina de sentirse terriblemente mal por hacerlo... Llorar las noches... No, no cambiaria eso por nada... Por que ese amor al que se aferraba tanto, tan inútilmente, era lo mejor de lo peor que le había pasado. Tal vez todo había sido un gran error... ¿Pero podía cambiarlo? De todos modos no quería aunque pudiera.
Seiya se mantenía firme e insistente... Le preocupaba su cuñado, sabia que en ese momento estaba llorando, pero lo que no sabia el Pegasus era que su, ahora cuñado, había tomado la sabia decisión de no luchar mas... Sabia decisión, por que sabía lo terco que era luchar contra la necedad de Seiya cuando de Ikki se trataba... No podía luchar contra la siempre presente figura, imponente de su niisan. Todo lo que el peliverde construía con lagrimas y sangre, en un segundo, como si de un tifón se tratase, el Phoenix lo destruía todo con una o dos caricias.
Shun salió de su cuarto decidido a hacerle frente a la vida, con su mejor sonrisa impostora se presento en la cocina como “el Shun” de siempre:
--Otouto... Era hora...—Pronuncio Ikki doblando el diario que leía mientras tomaba un café –Hace dos días que estas encerrado... No has comido nada.
--Me sentía engripado—Contesto sin importancia a la vez que colocaba la tetera para calentar el agua.
--¿Y por eso cierras la puerta con llave?—Pregunto situándose en el rol de hermano mayor.
--Quería privacidad—Volvió a contestar Andrómeda con el mismo tono de voz. Comenzó a prepararse el té, no quería preguntar. Quería no querer... Pero la verdad, Seiya aun le importaba tanto como antes, aun más:--Seiya... ¿Donde esta?.
--Fue a trabajar... Han pasado cosas desde tu encierro...—En las palabras del peliazul había cierto reproche.
--Solo estuve dos días...—Se defendió el peliverde... Su niisan exageraba, no había sido tanto tiempo.
--Bueno. Pero lo cierto es que Seiya esta trabajando a tiempo completo... Lunes, miércoles y viernes... Hoy tuvo que ir para cubrir el franco de un compañero—Contó Ikki con cierta... ¿Alegría?
--¿Hasta que hora?—Demonios... Era un problema para Shun, mas intentaba despreocuparse del Pegasus menos lo conseguía.
--Hasta tu entrada en la facultad.—El Phoenix dijo esto y dio un sorbo rápido a su café para terminarlo... Andrómeda recién se sentaba a la mesa con su té.
--¿Te iras niisan?—Pregunto el peliverde, no quería quedarse solo, aunque la presencia de su hermano le producía cierto... Rechazo.
No podía mirarlo a los ojos tan solo de pensar que había hecho el amor con Seiya y ahora ahí, se debatía su corazón y mente entre el amor de su niisan y el amor de su vida... Entre el respeto y lo prohibido, entre el odio y el amor. Decidir si quería ser cuñado o amante ¿Qué demonios era lo que quería? Ni siquiera el mismo Shun lo sabia... Solo quería ser feliz pero aparentemente la felicidad no era para el, o había errado al fijarse en el Pegasus... Si, seguro que era esto ultimo, si es que enamorarse se puede considerar un error.
--Si... Tengo que trabajar.—Respondió el peliazul.
¡Ja!... El mismo discurso de siempre... “Tengo que trabajar”... Si, claro ¿Cómo no?... Analizaba Shun para luego obligarse a dejar de pensar en ellos dos, sabia que seria difícil, sobre todo si tenían que convivir bajo el mismo techo. De alguna manera tenia que conseguirlo... No podía seguir torturándose con aquellos dos que iban y venían; que “si”, que “no”; Te odio, te amo... Estaba harto de siempre lo mismo.
****
Shun fue ese día a la facultad con desgano, a la vuelta sabia se encontraría con Seiya. Mejor era enfrentar ese momento de una buena vez y listo. Camino a paso lento hasta el departamento, disfrutando de una hermosa noche, inconscientemente trataba de retrasar el inevitable encuentro con esos ojos, con esa sonrisa. Llegó a la puerta y busco sus llaves, sin embargo no las necesito por que del otro lado el Pegasus le abría. Un frío saludo y una sencilla pregunta:
--¿Comerás algo Shun?
Andrómeda solo asintió quitándose su mochila para luego arrojarla sobre la cama. Con un amor fraternal, Seiya sirvió la cena para su cuñado.
--¿Mi niisan?—Pregunto sentándose a la mesa para cenar.
--Trabajando.
Que extraño y a la vez conocido sonó eso. Ninguno de los dos acoto nada por unos segundos hasta que la temida e inevitable pregunta se hizo escuchar:
--¿C-Como... Como estas?—Balbuceo el Pegasus nervioso e incomodo.
--Bien.—Fue la seca respuesta.
Cuanto odiaba Seiya eso... Extrañaba la amistad con Shun, extrañaba a su antiguo cuñado. No le gustaba estar en esa situación, mas sabia que era su culpa. Sin preámbulos, pues era la oportunidad para aclarar todo dice.
--Shun... Yo... Quería hablarte.
--Mañana ¿Si?... Hoy tengo sueño—Mintió el peliverde.
--No Shun... Ahora. Necesito saber como estas.—Insistió el morocho.
--Ya te conteste: Bien.—Dijo con cierto fastidio.
--No me huyas...
--No te huyo Seiya...
El clima estaba tenso.
--No seas así Shun... Se que te molesta pero quiero que entiendas que yo...
--Eres un idiota...—Interrumpió Andrómeda. El Pegasus se quedo de piedra—Quieres que entienda que eres un idiota.
--Si amar a tu niisan es ser idiota... Bueno, pues si...—Contesto ofendido.
--Mira Seiya—Nuevamente Shun estaba fastidiado –Si tu quieres seguir en la misma es tu problema...
--Las cosas con Ikki las resuelvo yo... Y el.—Interrumpió dando a entender lo poco que quería que se metiera en ese asunto –Contigo solo quiero aclarar las cosas... ¿Quiero saber como estas?—Finalizo mas tranquilo.
--¿Te importa?—Pregunto Andrómeda con tono hiriente arqueando una ceja.
--Shun... No seas así... No me castigues... Te juro que si pudiera cambiar las cosas, lo haría—Pronuncio Seiya dolido por todo el daño que había causado, arrepentido no se sentía, pues amaba al Phoenix.
--Yo no lo haría...—El peliverde dejando en claro que no se arrepentía de todo lo sucedido—No cambiara un solo segundo contigo.
--Perdón... Se que te estoy lastimando...—Dijo apenado al darse cuenta del dolor de su amigo, pero nada podía hacer por el... No podía amarlo, y sabia que eso era lo que Shun necesitaba para ser feliz... Pero el no podía, no... Y cuanto le dolía eso.
--No me pidas perdón... La culpa la tengo yo por permitir todo... Sabia desde un principio que solo era venganza, y quien mejor que yo... Que soy su otouto ¿No?
Aquellas palabras fueron una daga para el confundido corazón del Pegasus. Quería hacerle entender a su amigo que nunca tuvo intenciones de utilizarlo, pero no sabia que decir... Cada vez que hablaba parecía peor.
--Perdón Shun... Yo, no lo sabia...
--¿No sabias que yo te amaba?—Había cierto enojo en las palabras del peliverde –Seiya ¿Me dirás que no te dabas cuenta de?... ¿De que todo lo que hacia, lo hacia por ti?.
--Yo...
--Igual no te preocupes—Interrumpió Andrómeda –Nos soy masoquista como tu... A mi no me agrada que me lastimen, por lo tanto, no se como, pero me olvidare de ti.
Aquello fue un golpe bajo para Seiya.
--No digas esas cosas...—Pidió el Pegasus dolido –Tu niisan cambio...
--¡Ja!...—Soltó una risa irónica--¿Cuántas veces ya, ha cambiado mi niisan?
Haciendo caso omiso al veraz comentario continuo hablando:
--Me prometió que de ahora en mas hará las cosas como corresponden...
--¿Cuántas veces ya, te prometió eso mi niisan?.
--Shun... Créeme, lo conozco a Ikki y se que hablaba en serio. Cuando vino a hablarme llego llorando, pidiéndome el perdón...—Contó asombrado --Nunca lo había visto así. Hablaba muy en serio. Además, me eligió a mi.—Finalizo triunfante.
--¿A ti y a cuantos mas?
Aquello había sido suficiente
--¡Shun ya basta!... Estoy tratando de hacerte entender que...—Pero Seiya se censuro de golpe, sin embargo su amigo concluyo la idea:
--¿Hacerme entender que todo sigue igual?... ¿Que mi lugar es y será siempre el de hermano y cuñado?... Pues si, Seiya... No se si no lo has notado: jamás luche por ti como realmente debi hacerlo... Siempre, durante estos años vivi ocupando el lugar que me corresponde: Como cuñado. No me vengas a decir, ahora, como quedaran las cosas...—Finalizo realmente molesto para luego levantarse de la silla.
--Shun, espera...—Lo freno Seiya –No pueden quedar las cosas así... Tenemos que arreglar este asunto.
--No hay nada que arreglar Seiya. Sigamos con todo este circo, con toda esta farsa. Tu: el novio complaciente y cornudo... Ikki: el hermano ausente y amante ocasional... Y yo: el estúpido enamorado... Cuñado y hermano...
Nunca lo había visto a Shun tan enojado, sin embargo el asombro dio paso para el enojo: Entre dolido y molesto, el Pegasus exalto su voz:
--¡¿Y te crees que para mi todo es fácil?!... ¿¡Te piensas que yo busque esto!?... ¿¡Que busque enamorarme de un bastardo y tener como cuñado a un ángel!?... ¡¡NO!!... ¡Yo no quería esto en mi vida!... ¡Nunca busque lastimarte, nunca busque lastimar a nadie!... Menos a ti Shun... Solo... Solo quiero ser feliz...—Finalizo triste.
Las palabras en ves de molestar u ofender le provocaron a Andrómeda cierta ternura, la forma en que dijo aquello. Una pequeña sonrisa surco su rostro.
--Seiya...—La voz del peliverde era tranquila –Dejemos que todo siga su curso... Al fin y al cabo los dos sabemos en que terminara esto...
Seiya comprendió perfectamente a lo que se refería su amigo. En algún determinado momento todo volvería a ser lo mismo... La falsa felicidad duraría poco: Ikki volvería a sus andanzas, lagrimas, enojos, reproches y perdones... En su interior, aunque no quiso reconocerlo, el Pegasus lo sabia.
Shun continuo hablando:
--Esta en ti seguir con lo mismo. Yo por mi cuenta tratare de ser feliz... Solo; si es necesario, pero lo intentare.
--Yo... Mi problema... Bueno, no es un problema... Pero tus sentimientos... Eeeh...—Le costaba a Seiya preguntarle... No quería sonar frío e indiferente a los sentimientos de su amigo, pero necesitaba saber si algún día dejaría de sentir lo que sentía: Que tan fuerte era su amor.
--No te preocupes Seiya...—Adivino Andrómeda –Ikki es mi niisan y jamás, por mas que crea que es un bastardo, me interpondría en su felicidad, no después de todo lo que hizo por mi.
--Es... Algo muy noble de tu parte...—No sabia los motivos, pero una rebelde lagrima se escurría por su mejilla.
Shun camino con paso lento y firme hasta el lugar donde estaba de pie su morocho amigo, levantándole la barbilla descubrió que cerraba fuertemente los ojos. Con las yema de sus dedos seco aquella lagrima.
Por la puerta alguien entraba, era Ikki quien supuestamente volvía de “trabajar”. Al verlo ambos se distanciaron prudencialmente y se quedaron en silencio, sin embargo sus rostros hablaban por si mismos... No podían ocultar la angustia.
--¿Qué sucede?—Pregunto el Phoenix al ver la extraña actitud de aquellos dos.
Ambos negaron con su cabeza indicando que nada había pasado. El peliazul escudriñó la mirada y dejo su saco sobre el sillón.—Están raros... ¿Pelearon?—Pregunto con tono de reproche.
--No niisan ¿Por que motivos vamos a pelearnos?—Respondió Andrómeda.
Nuevamente Seiya ocultaba su vista.
--¿Comerás algo amor?—Pregunto el Pegasus casi en un susurro.
--Si.—Respondió sin seguir insistiendo.
Sin embargo esa sensación no lo abandonaba... La sensación de que “algo” entre ellos dos había pasado... Y el no saber, el mantenerse ajeno, lo enloquecía. No era que Ikki suponía que ellos dos se habían acostado... No era adivino, además se podría decir que tenia cierta inocencia con respecto a eso: Por su mente en ningún momento se le cruzo la idea de su otouto con Seiya. Pero sin duda algo le ocultaban: Shun encerrándose, Seiya reticente de a ratos... ¿¡Que pasaba en esa casa!?
***
La rutina, el circo, la farsa continuo. Con el tiempo los sentimientos se aquietaban aunque estaban ahí, siempre presentes. Ikki cumplió el primer tiempo, luego de una semana volvió a ser el mismo de siempre. La relación entre Seiya y Shun era forzadamente pasable. El Pegasus harto de todo, de extrañar a su amigo, lo busco una mañana para tomar el te. Depositando un fraternal beso en su frente lo despertó. Aquello provoco una sincera sonrisa en Andrómeda, notaba el esfuerzo de su amigo por que todo volviera a ser como antes, y a decir verdad, el peliverde también extrañaba aquello, por lo que se levanto dispuesto a no “castigarlo” mas con su indiferencia.
Mientras el morocho preparaba el desayuno con extrema felicidad, Shun no podía quitar la vista de aquel cuerpo que en una noche de locura fue suyo, su preciada posesión. Cuanto lo deseaba. Por un momento la idea surco su mente, pero con la misma rapidez con la que surgió Andrómeda desistió... Pero ¿Qué tan malo seria ocupar el lugar de amante?. Aun así, no lo seria. El peliverde no era así.
Seiya, por su lado, observaba la hermosa sonrisa que ese día portaba su amigo... Tantas ganas tenia de abrazarlo, pero no... Seria jugar con sus sentimientos. Se sintió feliz de ver a Andrómeda con mejor animo. Las palabras del peliverde, aquellos días, aun seguían dando vuelta en su cabeza, y el Pegasus quería que allí se quedaran... Pues era mas que reconfortante sentir que en el mundo había alguien que pensaba así de el... Lo hacia sentirse menos solo, menos desprotegido.
Era un día particularmente frío, si se tenia en cuenta que ya había llegado el verano. Los dos amigos en silencio disfrutaban de la mutua compañía, de vez en cuando Seiya daba una ojeada a la ventana de la cocina que tenia frente suyo, daba a una calle poco transitada pero bien vistosa. Shun, por su lado solo observaba su taza de te, sosteniéndola con ambas manos, sintiendo el calor hasta el punto del dolor. Había algo raro en todo aquello... Tal vez la sensación de ocultar un gran secreto, pero a diferencia de lo que suponían, ninguno de los dos se sentía mal o arrepentido de lo sucedido, es mas... Era extrañamente reconfortante la sensación de poseer un gran secreto que solo ellos dos conocían... Sentían que tenían un tesoro compartido. Ante esta idea el Pegasus sonrió mientras que Andrómeda se sonrojaba.
Aparentemente iba a ser un buen día, de echo ya tenían planes. A pesar de ser planes sencillos, era para ambos, gratificante sentarse juntos a mirar una película. Cuanto extrañaban esos momentos, esos acercamientos. Si... Sin duda se habían extrañado.
Fue raro el reencuentro... Como reconocerse nuevamente. Pero sentados en los sillones una simple broma por parte del morocho fue motivo suficiente para comenzar una lucha por demás divertida... Y así, entre carcajadas y miradas se volvieron a encontrar. Sin embargo, inevitablemente no era lo mismo... Eso noto Seiya cuando al intentar darle un almohadazo por la cabeza, sin poder contenerse el peliverde lo toma de la cintura atrayéndolo hacia su cuerpo. Aquel contacto fue placentero pero prohibido, y no llego mas lejos... Todo quedo ahí, en el aire, flotando.
El Pegasus estaba feliz, realmente lo era. Todo volvía a la normalidad, eso quería ver el... El amor de su vida lo correspondía en totalidad, solamente a el... Ikki lo había elegido a el, en lugar de Shaka, y eso si que era amor. Por otro lado volvía a recuperar a su lindo cuñado, a quien, inevitablemente con el tiempo lo había reconocido como a su mejor amigo. El trabajo perfecto, los estudios... Bueno, los estudios mas adelante los retomaría. Todo esto le hacia sentir al morocho que la vida le sonreía como nunca antes.
Por su lado Shun sentía a su alma llorar lagrimas de sangre. La imagen de Seiya le dolía, mas aun cuando estaba en los brazos del ser que mas admiraba: Su niisan... Admiraba, tiempo pasado... Pues todo lo que había echo, lo que había demostrado... Andrómeda se decepciono realmente de el, aun así era Ikki... Su niisan. Y el ahí, entre medio de esos dos seres que amaba con devoción. Metido entre medio de ellos dos... había perdido su identidad. Peor no se podía sentir, pero sin embargo Seiya sonreía... sonreía y se lo veía feliz... ¿Que mas quería Andrómeda que verlo así?... Hacia mucho tiempo que no disfrutaba de esas sonrisas sinceras de niño que portaba el Pegasus. Su corazón dolido, por ese instante brillo con el consuelo de: “Es feliz”... El peliverde creia que le dolía menos el alma cuando su morocho amigo estaba realmente bien.
Pero no todo seria color de rosas para Seiya, Shun ya se lo esperaba... Esperaba algo así, aunque a decir verdad se sorprendió.
habían terminado de almorzar y Andrómeda a duras penas había convencido a su amigo de que lo acompañara a caminar un poco... Para salir del encierro, pues el Pegasus mas que a trabajar no salía a ningún lado. Pero sin embargo la salida se vio interrumpida por una visita inesperada... Mas que inesperada.
El timbre sonó:
--¿Esperamos visitas?—Pregunto el morocho dirigiéndose a su amigo. Ambos preparándose para ir a caminar.
--Que yo sepa... No. Salvo que sea... Shiryu o Hyoga.—Respondió el peliverde tratando de acelerar el trabajo que le costaba ponerse las zapatilla, para abrir cuanto antes la puerta.
--Es cierto... Son los únicos dos que vendrían sin avisar...—Reconoció Seiya alcanzándole las llaves a su cuñado para que abriera la puerta -- Shiryu puede ser... Hyoga se fue a Siberia.
--¿¡Se fue a Siberia y yo ni enterado!?—Se ofendió Andrómeda --¡Nunca me tienen en cuenta!—Dijo esto para luego preguntar quien era.
--No te enojes... Ninguno lo sabíamos, se fue sin aviso por...—Pero se interrumpió al ver la extraña actitud del peliverde--¿Quién es?... Shun, abre la puerta—Ordeno entre asombrado y divertido de ver a su amigo parado frente a la puerta sin mover un músculo.
--Es... Es—Shun volteo para quedar frente a su cuñado—Es Shaka...—Susurro débilmente.
Eso si que lo había sorprendido... ¿Qué hacia Virgo ahí?
--Shun... Ya te escuchó... Abre la puerta—Concedió Seiya el permiso que Andrómeda necesitaba para hacer pasar al rubio.
Por la puerta ingresó un hermoso Shaka jamás visto, traía puesto un pantalón de vestir color marrón clarito que le sentaba muy bien a sus largas piernas y su trasero pequeño pero completamente deseable. Luego de quitarse la campera se pudo apreciar una camisa blanca de excelente calidad que le quedaba exquisitamente bien a su cintura tan finamente femenina. Con razón Seiya tenia complejo de inferioridad.
En completo silencio, el Pegasus observaba cada movimiento de Virgo mientras que este lo miraba con extrema seriedad; Shun luego de aceptar la campera, trata de demostrarle lo poco bienvenido que era en esa casa:
--¿A que has venido Shaka?... Ya nos íbamos...—Aclaro para que el rubio no se acomodara demasiado.
--Tranquilo, no tengo pensado quedarme demasiado...
--¿Qué quieres acá?—Pregunto el morocho con cierto enojo en sus palabras.
--Corroborar si mis sospechas eran ciertas... Y ahora que ya las corrobore, bueno... Vine a hablar contigo.—Dijo Shaka aun de pie junto a la puerta.
--Yo no tengo nada que hablar contigo...—Le espeto molesto Seiya.
Andrómeda no intervenía para nada, los tres se encontraban en el mismo espacio físico.
--Se que mi presencia es una amenaza para ti...—Dijo Virgo entrecerrando sus ojos—Y no lo puedo creer que tu lo seas para mi...—Finalizo resaltando el “tu”.
--¿A dónde quieres llegar con todo esto?—Pregunto el Pegasus mas tranquilo.
--Vine a hacerte un par de preguntas y me gustaría que seas sincero...—El rubio giro su vista para depositarla en el peliverde.
--Bueno... ¿Qué quieres saber?—Concedió el morocho con una mano en su cintura demostrando lo poco cómodo que se sentía.
Shaka jugaba nervioso con su lengua, tomando aire pregunto:
--Tu... Tu y... Tu y el Phoenix... ¿Son algo mas que amigos?—Luego tosió nervioso.
Si la situación hubiera sido otra, Shun y el morocho se estaría descostillando de la risa a mas no poder, revolcados en el suelo... Pero no, a decir verdad aquello los desarmo. Seiya lanzo una risita ahogada un tanto irónica.
--¿Me lo preguntas en serio?...—Pregunto Seiya incrédulo y enojado --Shaka me estas cargando...
--Si no me hubiese venido a vivir a Japón por Ikki, te juro que no estaría aquí preguntándote esto.
--Hace mas de un año y medio... Ya casi dos...—Exclamo el Pegasus con cierta gracia cínica.
--No... Si es un hijo de puta...—Exclamo el rubio tomándose la cabeza, parecía que en cualquier momento perdería la compostura.
--¿Me vas a decir que no lo sabias?—Pregunto el Pegasus incrédulo.
--Es una basura... ¡¿Cómo pude ser tan ciego?!... ¿¡Cómo pude ser tan estúpido!?—Shaka, para sorpresa de los otros dos comenzó a llorar.
--Siéntate...—Le ofreció el Pegasus casi ordenando.
--Y yo... Tan iluso... Claro, como no si...—Comenzó a hablar Virgo consigo mismo mientras se sentaba rendido.
Shun le alcanzo un vaso con agua y casi susurrando dijo:
--Yo... Mejor los dejo solos.
--No, Shun... Quédate...—Pidió el morocho sin quitarle la vista al rubio.
Andrómeda se quedo sintiéndose muy incomodo con la situación.
--Hace un año y medio...—Se reafirmo Shaka --¿Tu vives con el?
--Shaka...—Pronuncio Seiya sin poder creer aun que Virgo no estaba enterado de nada --¿No lo sabias?... ¿No sabias que yo estoy con Ikki?
--Ahora están juntos ¿No?.
El Pegasus afirmo para luego preguntarle.
--¿Tu?... ¿Ikki nunca te contó de lo nuestro?
--Nunca terminamos...—Respondió el rubio molesto --¿¡Como voy a saber de ti si nunca nos separamos!?
Eso si que lo dejo perplejo, no solo al morocho si no también a su amigo.
--¿N-Nunca?
--No Seiya... Nunca... Es mas... ¡Con razón! Cuando yo le hablaba de vivir juntos siempre me esquivaba...
--Hay Shaka—Intervino por primera vez Shun--¿No comenzaste a sospechar cuando dejaste de venir?
--Ikki me dijo que no estaba nunca en su casa, además siempre venia el a visitarme, decía que así era mejor, pues como Shun estaba todo el día aquí no podíamos tener la privacidad que teníamos en mi casa... Yo lo entendí, es mas, por eso comencé a hablarle de vivir juntos...
--¿Y... Y?—Seiya temía preguntar aunque ya sabia la respuesta--¿Y a que hora... En que momentos estaba contigo?.
--Pues... Luego de trabajar, al mediodía almorzábamos juntos y... Después volvía al trabajo hasta las cuatro de la tarde y pasaba el resto del día con migo, a veces también la noche... Nada mas que no se quedaba por Shun... Quería volver para verle... Eso decía.
--¿¡Por Shun!?—Exclamo el Pegasus comenzando a llorar–Nunca le importo si el necesitaba algo o no... Nunca estaba aquí.
--Es una basura...—Shaka también parecía perder la compostura.
--Shaka... Me extraña que siendo tu, no lo hayas notado...—Pronuncio el peliverde.
--No lo se... Tal vez no quería verlo, pero comencé a sospechar... Y quise venir a corroborarlo... Lo encontré a Seiya aquí y...
La cabeza de Virgo iba a mil... El sospechaba que el Phoenix tenia a alguien, pero no se animaba a descubrirlo, harto se dirigió a su casa y se encontró con el Pegasus... Era obvio que no era tan solo una visita. Pero descubrir que no solo Ikki estaba viviendo con el morocho, si no que además estaban juntos desde hacia un año y medio... Ahora le cerraba todo.
Por su lado Seiya también comprendió muchas cosas... El cansancio de Ikki, su ausencia escudado en el “trabajo”, la llamada telefónica que hicieron aquella vez con Shun. Todo ahora tenia sentido, y comprendió que Shaka era también una victima... Pues nunca había terminado la relación con Ikki.
--A mi... A mi Ikki me dijo que habían terminado...—Dijo Seiya luego de un silencio prolongado e incomodo.
--Nunca... Una vez, justamente hace un año y medio estuvimos mal, pero no... Nunca terminamos con la relación... Quiso dejarme y yo pensé que era por otra persona y parece que estaba en lo cierto... Tu sabias de nosotros, todos en la Mansión lo sabían...
--Pues... Si...
recién ahí, Virgo cayo en la cuenta:
--¿Tu comenzaste una relación con Ikki sabiendo que estaba conmigo o el te mintió diciéndote que habíamos terminado?
Tanto el rubio como Shun esperaron la respuesta que el Pegasus hizo rogar.
--Bueno... Heee...—Tosió nerviosamente –Yo... Lo busque por que... Me di cuenta que lo amaba, cuando comenzó contigo sentí que lo perdía...
--Seiya, responde la pregunta que te hice—Exigió Shaka
--Yo, le insistí... Y el me dijo que si... Que había terminado contigo...
Virgo sentía explotar en su interior.
--¿O sea que lo buscaste sabiendo que estaba conmigo?—Pregunto molesto.
--Era un pendejo en ese momento, no sabia lo que hacia...—Se excuso el Pegasus –En la guerra y en el amor todo se vale...—El morocho sentía en ese momento que todo lo que le pasaba se lo tenia bien merecido... Por haber buscado al Phoenix estando con alguien... Y ahora la vida se lo hacia pagar.
--Así que tu... No lo puedo creer... ¿Qué te vio?... Yo, no lo puedo creer—Comenzó a decir Virgo de forma hiriente, no podía creer que Ikki lo cambiara por ese pendejo... No era competencia para su belleza y el lo sabia.
--Le insistí y el me dijo un día que habían terminado, luego comenzamos la relación de una manera mas formal... Pero de todos modos yo sabia interiormente que aun seguía contigo... Shun muchas veces me lo quiso demostrar y yo no lo quería ver... Cuando me enojaba con el por que sospechaba... ¡Claro! ¡Que estúpido! ¿Quién tiene que trabajar de noche en una oficina?... Si las oficinas cierran—Finalizo el morocho para si mismo.
--Ya se lo que paso...—Comenzó el rubio—Seguro que estaba caliente contigo, te tenia ganas... Veras que una vez que se quite esas ganas volverá conmigo...—Shaka quería creerse que lo de Ikki y Seiya solo era una aventura pasajera, que el Pegasus lo había provocado.
--No hace falta...—Le dijo Seiya—Yo ya no quiero saber nada más de el...—Finalizo con lagrimas en sus ojos.
--¿Dejaras de interponerte entre nosotros?—Pregunto el rubio con tono de enojo.
--Yo nunca... Bueno, si me interpuso en tu camino una vez, pero esto no lo soporto... Es la ultima que Ikki me hace.
--Es una basura...—Pronuncio Shaka.
Interiormente todo era contradictorio: Lo amaba a Ikki pero en ese momento querí