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| Aphrodita |
Publicado: Dom Jul 08, 2007 1:48 am |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
Mensajes: 3368
Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
Reputación: 170   votos: 5
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Quédate conmigo
Aphrodita
One Shoot / Lemon:
Ikki subió uno a uno los peldaños de la escalera, con extrema tranquilidad y seguridad en sus pasos y en su decisión... Una sola idea tenia en su cabeza que coincidía con la de su otouto.
* Flash back *
Ultimamente en la Mansión no se podía apreciar la dulce voz de cierto joven, ni su agradable presencia... El Phoenix comenzó a preocuparse por el creciente mutismo y encierro de Shun, intento averiguar que lo atormentaba aun siendo conocer de ello, incluso se atrevió a hablarle a su mejor amigo, a Hyoga, quien en ese tiempo se había convertido en el guardián de los secretos del peliverde. Pero nada, ni siquiera él podía afirmar o siquiera suponer algo.
Intento lo que cualquier persona intentaría por un ser querido... Acercarse a él, pero Andrómeda era realmente esquivo y no permitía que lo ayudaran mucho.
--Otouto... Abre... Shun abre la puerta... —Pidió el peliazul con voz autoritaria, pero no recibió respuesta alguna, intento forzar la entrada, pero esta estaba trabada con llave. –Shun, abre la maldita puerta de una buena vez
--¡¿Qué quieres?! ¡Déjame en paz! –Se escucho la voz apagada desde el interior de aquel cuarto.
--Te dejare en paz cuando abras la puta puerta. –Ikki no solía hablarle así a su otouto, pero la situación lo desesperaba... Quizás, si hubiera sido más comprensivo.
--¡NO! ¡VETE! ¡CÓMO SIEMPRE LO HACES!
--¿Podemos hablar?
--Contigo no se puede hablar... —Exclamo Shun abriendo la puerta de golpe.
--Hablemos Shun... Por favor... —Suplico Ikki llevando las manos a la cintura y bajando la vista.
--¿De que quieres hablar?—Pregunto Andrómeda con hartazgo cruzándose de brazos y apoyándose en el marco de la puerta.
--Sabes perfectamente de lo que quiero hablar... – Dijo casi en un susurro con extrema tranquilidad... De cierta forma, el Phoenix supo acertadamente lo que le ocurría a su otouto.
--¿De que sirve Ikki? ¿Sí de todos modos té iras? ¿No es así?
--Si Shun... Y no puedes hacerme esto... –Reprocho el peliazul profundamente dolido --¡Entiéndeme Shun! ¡Es por tu bien!
--¿Y tu que sabes? ¡¿He?! ¡¿QUÉ DEMONIOS SABES QUE ES MEJOR PARA MÍ?!...
--Si me quedo... Temo lastimarte... Lo mejor es que estemos un tiempo separados para organizar bien nuestras ideas...
--¿Ideas? ¿Ideas dices?...—Exclamo Andrómeda consternado. –Son sentimientos Ikki, no ideas... —Finalizo dolido y se encamino a su cuarto para arrojarse en la cama.
--Otouto... —Suspiro Ikki siguiendo a su hermano –Escúchame... Eres muy pequeño aun para...
--No soy un niño Ikki...
--Lo sé pero... No es... Normal... Entiende.
--No puedo entenderte... ¿Cómo me abandonas en un momento como este?
--Soy el causante de tu encierro Shun... Eso me demuestra que lo mejor es distanciarme un poco de ti... No será mucho tiempo solo un... –Dijo el Phoenix sentándose en la cama junto al peliverde.
--Ikki... Tu presencia no es la causante de mi tristeza... sino tu partida...
--Shun... Mi querido Shun... —Ikki comenzó a acariciar su verde melena.
--No hagas eso... Me lastima...
Aun más dolido que Shun, el peliazul quito la mano.
--Escúchame... ¿Qué haremos?
--Haces demasiado escándalo al respecto... —Sentencio Andrómeda molesto incorporándose en la cama.
--¿Demasiado escándalo? SHUN NOS BESAMOS... —Cuando noto que había elevado demasiado la voz, por precaución bajo el volumen –Entiendes, nos besamos... —Susurro.
--¿Y con eso? ¿Por ese motivo té iras?
--¡¿Te parece poco?!... No sé que hacer... Te juro que no sé que hacer...
--Quédate conmigo... —Suplico el peliverde tomando sutilmente la morena mano de su niisan.
--Pero si yo me quedo... ¿Qué sucederá con nosotros?
--No lo sé Ikki... Pero te necesito conmigo... Solo no podré con esto...
El Phoenix suspiro y cerro sus ojos buscando la calma y la solución... Supo que debía hacer algo, pero seguro, debería encontrar él solo esa solución... ¿Cómo ir con los demás a plantear semejante embrollo? No podía ir hasta Shiryu y decirle: “Nos besamos con Shun y ahora no sabemos que hacer”. Observo detenidamente a su otouto, sin duda lo quería con locura, pero... Aquello había estado tan mal... ¿Qué mente podía concebir algo tan aberrante?... Supo también, que necesitarían ayuda para superarlo, pero en parte lo que le decía Shun era coherente... Solo entre ellos podían salir adelante.
--Esta bien otouto... Me quedare un tiempo mas... Pero, debemos buscar ayuda... O intentar encontrar una solución... No puedo mas con la culpa...
Andrómeda sonrió iluminando el corazón del peliazul, quien en respuesta le dedico una sonrisa triste.
* Fin Flash back *
Ikki atravesó el pasillo que conducía a los cuartos y se freno en uno en particular, el de Shun... Abrió la puerta y suspiro... La cama de su otouto estaba echa, perfectamente acomodada, camino hasta ella y se sentó desplomándose... Giro su cabeza y observo el primer cajón de la mesilla... Ahí lo había escondido, para que ninguna persona lo hallase entre sus pertenencias. Desvío la mirada y busco en su bolsillo derecho del pantalón un pequeño papel que aferro con dolor... Necesitaba hablar con Shun...
* Flash back *
La noche era muy calurosa, aunque para Ikki eso no represento un problema a la hora de dormir. Había aceptado permanecer un tiempo mas en la Mansión, a pedido de Shun, pero contrario a lo esperado, su otouto no se comporto como habían pactado... O sea, como un verdadero hermano... Pero ¿Qué podía hacer el Phoenix? Era su otouto, no podía enojarse con él... ¿Cómo ayudarlo? ¿Cómo hacerle entender que era imposible una unión de ese tipo? Largas noches paso el peliazul en vela intentando encontrar una solución, hasta inclusive contempló la idea de un psicólogo o confesarles todo a sus amigos para que los ayudaran... Nada parecía ser la mejor solución... Y cada día que pasaba era peor.
Una noche, esa noche las cosas cambiaron para Ikki... Se despertó en plena madrugada sintiendo un peso sobre su pecho:
--¿S-shun?
--Lo siento niisan... No podía dormir...
El Phoenix noto su creciente erección... Acaso ¿Shun había hecho algo mientras él estaba dormido? No se atrevió a preguntarle.
El peliazul intento dormir, pero por mas que quisiera no podía conciliar el sueño, quizás por incomodidad o por nervios... Dioses... Antes dormir con Shun era algo gratificante, en cambio en ese momento era una tortura.
Shun llevo su cuerpo hasta estrecharlo con el de su niisan, y entonces Ikki lo noto... El miembro de su otouto erguido contra su muslo izquierdo.
El Phoenix respiro entrecortadamente, ahora si seria algo imposible poder dormir... Noto que Andrómeda estaba despierto, por que lo escucho gemir suavemente, además... Los vaivenes de su cintura no eran muy inocentes.
--Shun... ¿Por qué mejor no vas a dormir a tu cuarto?
--¿Y por que no mejor me rompes el culo?... –Contradijo el peliverde sin reparar en nada situándose rápidamente sobre su niisan...
--Shun... Otouto... No... —Pidió Ikki cuando noto el trasero de su otouto pegado a su pedazo, pero a decir verdad aquellas lujuriosas palabras había conseguido en el despertar un deseo morboso y prohibido.
En respuesta Andrómeda bajo hasta la entrepierna de su niisan y con extrema facilidad libero aquel miembro del cual, por la punta un liquido brilloso comenzaba a surgir... El peliverde lamió aquella pequeña abertura, saboreando ese néctar... Supo que su niisan estaba tan excitado como él, y que por tontos prejuicios no quería hacer nada.
Ikki comenzó a debatirse entre lo correcto y lo incorrecto, lo moral y lo inmoral... Mientras su lindo, pequeño e inocente otouto devoraba con ansias su palpitante pedazo.
--Shun... Por favor... Ahaaa... No hagas eso... Te lo pido... Haaaa...
--Niisan... —Gimió el peliverde introduciendo sus testículos en la boca –Te quiero sentir... —Exclamo preso de la pasión mientras que con una mano libre busco quitar su miembro del pijama para comenzar a masturbarse.
--¡No Shun! –Exclamo el peliazul incorporándose completamente en la cama y quitando la cabeza de su otouto entre sus piernas –Shun vete de mi cuarto...
--Ikki, eres un hipócrita...
--No puedo Shun...
--Por favor niisan, si me das lo que te pido... Si me das esta oportunidad te juro que no volveré a molestarte... Quítame las ganas... Eres el único que puede hacerlo...
--Shun... ¿De verdad?...—Ikki con la cabeza apoyada en la almohada intentaba regular su respiración --¿De verdad si te doy lo que me pides dejaras de insistir y seguiremos siendo hermanos?
--De verdad Ikki... Pero tienes que entregarte sin prejuicios, una única vez... Una sola vez y ya no volveré a molestarte.
El Phoenix medito aquellas palabras... Si le daba a su otouto lo que pedía después podrían seguir siendo hermanos, podría recuperar a su otouto, podría ser todo como antes de aquel beso... En realidad solo fue una excusa para poder penetrar a su otouto sin sentir tanta culpa al respecto, por que en verdad... Aquella, fue la peor decisión del peliazul.
Con extremo deseo contenido, Ikki tomo a su otouto de su trasero aferrándolo fuertemente y de esa manera conseguir gemidos mitad de dolor, y mitad de placer. Se quedo observándolo unos segundos en la penumbra de aquel cuarto, contemplando bien la idea y lo que iba a suceder en esas cuatro paredes, mientras que Andrómeda se limito a respirar con dificultad emocionado por la decisión de su hermano.
--¿Lo harás Ikki? –Su respiración era pesada --¿Me gozaras?
Ikki solo se limito a asentir con su cabeza de forma reiterada y acentuada, por ese simple gesto, el peliverde no pudo reprimir un jadeo, echando su cabeza hacia atrás perdió la razón cuando su niisan llevo la boca hasta su pedazo erguido al punto del dolor. El Phoenix apoyo sus labios acariciando sutilmente el tronco, la posición, Shun arrodillado y el peliazul sentado, facilito esta tarea.
Ikki no era partidario de andar probando los miembros de sus amantes, pero con su lindo otouto haría esa excepción... ¡Además, era tan exquisito!... Perfumado como bebe, y pulcro como solo Shun podía ser.
--Haa... Shun... Eres tan rico...
--¿Sí?... ¿Te gusta? –Pregunto el peliverde con morbosidad --Huuuu... Así Ikki, ya... ¿te doy la lechita?...—Pregunto por cortesía, pues supuso que su hermano no estaba acostumbrado a degustar ese liquido.
En respuesta Ikki comenzó a sobar mas y más ese delicioso pedazo, introduciéndolo hasta el fondo de su garganta, con una velocidad inigualable... Realmente aquello le estaba fascinando, no pudo entender lo tonto que había sido al negarse un millón de veces cuando sus ocasionales amantes se lo pedían. Pero era Shun, en él todo era más hermoso, todo era fantástico.
--Hay niisan... —Gimió el peliverde aferrando los cabellos azulados de su hermano, emitió un sonido gutural y muy masculino cuando sintió la mano de Ikki abriendo su trasero para llegar hasta su intimidad y jugar en ella.
El Phoenix comenzó a masturbar su miembro sin dejar de tener en su boca el delicioso manjar de su otouto, en pocos minutos ambos estaban a punto de llegar a la cima, los gemidos reprimidos de Shun así lo indicaron, el peliazul se acomodo dé manera que, cuando el semen salió disparado de su miembro golpeo contra las nalgas de Andrómeda ensuciándolo, parte de ese liquido cayo a la cama... Aquello fue demasiado para el peliverde quien intentando mantenerse cuerdo y no caer se aferro a los cabellos de su niisan con mas violencia descargando así su liquido que Ikki disfruto sin prejuicios.
Cuando su otouto se descargo, el Phoenix busco que le dé la espalda y de esa manera entretenerse con su trasero, paso su mano lujuriosa embadurnando su entrada con su propio semen, introduciendo un dedo con quizás, demasiada facilidad.
--Que fácil entró... —Exclamo el peliazul con la voz ronca y ya el segundo dedo hacia círculos en el interior del pequeño --¿Por qué Shun entro tan fácil?
--Me... Me masturbo mucho... Pensando en ti, niisan... –Respondió Andrómeda como su excitación se lo permitió.
Ikki no supo descifrar si aquello era verdad, si su lindo otouto se metía cosas pensando en él, pero fue motivo suficiente para aumentar su libido.
Cuando el orificio del peliverde se abrió dé manera que ya permitía la entrada de un grueso pedazo, Ikki se coloco de rodillas en la cama y elevo mas el trasero de Shun, apoyo la punta de su pedazo vibrando de placer, aquello tan prohibido era doblemente excitante.
Comenzó a empujar pero con su propio peso obligo a Andrómeda a quedar acostado boca abajo sobre el colchón... Y aun así, a pesar de que el peliverde no tenia a donde escapar solo le había entrado hasta la mitad. Para ayudar la tarea de su niisan, el peliverde elevo su cadera realizando pequeños vaivenes y de esa manera el pedazo se fue incrustando poco a poco... Aquello fue demasiado para el Phoenix, sentir como su adorable otouto movía las caderas en busca de ser penetrado, sintió que pronto volvería a largar su néctar y quiso evitarlo.
--Es-espera Shun... Quédate así... –Pidió el peliazul intentando frenar el movimiento de su otouto y el suyo propio.
Se quedaron unos segundos en silencio, disfrutando del momento, Ikki sintió como aquella cavidad caliente le aferraba con hambre su pedazo, mientras que Shun se sintió en la gloria con el miembro de su niisan por fin, donde siempre lo quiso tener.
--Ya niisan... Muévete, no lo soporto mas...
--¿T-te duele? –Pregunto el Phoenix preocupado aunque a decir verdad, de ser así no saldría de aquel lugar.
--No... Quiero que te muevas, quiero sentirte.
El peliazul emitió un gemido estrepitoso sin reparar en nada y comenzó a bombear, cada vez más violento a medida que el orificio iba acostumbrándose, entonces recién ahí Shun clamo por piedad...
--Niisan... Me estas matando...
--Shs... —Tranquilizo Ikki acariciando la melena de su otouto sin frenar su alocado y posesivo vaivén.
--Hay... Me duele... –Exclamo Andrómeda intentando incorporarse pero el peso de su niisan sobre él, no se lo permitió.
--Esto era lo que querías ¿No?... Entonces no llores... –Y comenzó a bombearlo con mas furia, como si fuera alguna especie de castigo.
En pocos segundos los sonidos guturales de su garganta avisaron que pronto acabaría, causándole aun más dolor a su pequeño hermano penetro con mas ansias tensando todos sus músculos, todo su cuerpo hasta que por fin el néctar caliente y viscoso salió inundando la intimidad de Shun... Cuando Ikki noto las lagrimas y el sollozo de Andrómeda se sintió culpable, hasta cierto punto, pues... Era lo que el peliverde quería. Lo volteo dejándolo boca arriba y cuando fue a su pedazo para darle los placeres pertinentes descubrió que este palpitaba violentamente largando pequeños e interrumpidos chorros de semen... Shun había acabado de aquella manera.
--Tan mal no la pasaste... —Pronuncio el Phoenix apoyando su cabeza sobre el agitado vientre de su otouto.
--Gracias niisan... –Dijo Andrómeda acariciando la azulada cabellera de su hermano mayor.
En la intimidad de aquel cuarto algo aberrante había dado comienzo, por su lado Ikki creyó de manera muy inocente que todo volvería a ser como antes, mientras que Shun en su interior anido la esperanza de poder ser alguien mas en la vida de aquel hombre que no solo consideraba su niisan, su padre, su mentor, su protector, sino el amor de su vida, un amor puro e incomprendido.
Cuándo el Phoenix pudo comprobar que cada vez eran menos hermanos, con el dolor en su pecho tomo la decisión de alejarse de Shun... Quizás así, de esa manera, podía olvidar ese enamoramiento fugaz, y entonces poder volver a ser hermanos... pero Andrómeda, como siempre le rogó que se quedara, pero el Phoenix no podía, no esa vez, si se quedaba... Dioses, la ultima vez que lo había decidido, con el pasar de los días habían tenido sexo, ¿Qué seria lo próximo? ¿Un enamoramiento prohibido?. El peliazul quiso evitar lo peor... peor para él, pero peor al fin y una noche le aclaro a su otouto que se iría, y a la mañana siguiente lo dejo en su cama, llorando.
* Fin Flash back *
Ikki sentado en la cama de su otouto, donde lo había dejado llorando la ultima vez, seco sus lagrimas con una mano, y comenzó a leer el papel, el corazón echo un nudo por aquellas palabras sinceras de amor... Entonces... ¿Sí era amor?.
Ikki:
¿Cómo puedes decir que no es amor?... Si tú eres lo único que tengo... ¿Cómo puedes decir que es algo inocente y fugaz?... Si lo siento en mi corazón desde que tengo uso de razón... Cuando te veo Niisan, sé que tengo una razón de vida... Que más quisiera yo que poder tenerte con migo...
Ikki no pudo seguir leyendo aquellas líneas, sus ojos surcado de lagrimas le hacían borrosa la visión, guardo el papel y abrió el primer cajón de la mesilla sacando de allí una pequeña caja y su contenido.
* Flash Back *
“Ikki, vuelve”... Fue lo único que Saori le dijo por teléfono luego de permanecer no más de un día alejado de su otouto. Sin mas opciones emprendió el regreso, llegando cerca de la noche. Ikki ingreso a la Mansión y se encontró con la mirada preocupada de Seiya.
--Ikki... Que bueno que viniste... —Dijo el Pegasus soltando un respiro.
--¿Le sucede algo a mi otouto?
--No quiere salir de su cuarto... Por favor Ikki, has algo... —Suplico Seiya y justo por la escalera Shiryu bajaba... En su cabeza tenia una idea pero no la quiso decir... detrás de él venia Hyoga.
--No hay caso... —Dijo el Cisne negando con su cabeza.—Ikki, eres el único que puede sacarlo de aquella habitación... Se enfermara si sigue así...
--¿Estuvo todo el día?—Pregunto el peliazul dejando su pequeño bolso a un costado y sin siquiera quitarse la campera comenzó a subir las escaleras.
--No... No ha salido... —Dijo el Dragón yendo tras él, su voz era entrecortada por el dolor y la suposición.
Llegaron a la puerta e Ikki golpeo despacio:
--¿Shun? Otouto... Abre...
--No hay caso Ikki... No responde...
El Phoenix llevo las manos a su cintura y liberando un suspiro volvió a la carga, pero esta vez, golpeo con mas fuerza:
--Siempre hace lo mismo... ¡Shun! Abre...
--Lo intentamos... —Dijo el pelilargo –Intentamos de todo pero...
--Shun... Soy yo... Ikki... Otouto...
--¿Ikki?...—Llamo Shiryu nervioso.
--¡Espera Shiryu no ves!... –Dijo molesto por la interrupción.
--¡Ikki!... ¡¡No responde!!... –Dijo el Dragón con voz firme intentando hacerle entrar en razón.
--¿Y con eso?... –Pregunto el peliazul con un nudo en la garganta.
--Tira la puerta abajo... —Señalo el pelilargo e Ikki no necesito mas, de una patada tumbo la puerta.
La escena de por sí fue dolorosa, entre Hyoga y Seiya consiguieron arrastrar al Phoenix fuera de aquel cuarto, mientras que Shiryu comprobaba el cuerpo inerte, frío y sin vida de Shun yaciendo sobre la cama cubierto de sangre ya seca... Quizás había pasado varias horas desangrándose en ella... Por que nadie muere cortándose las venas salvo que... ¡Dioses!
* Fin Flash back *
Ikki comprendió las miradas acusadoras de todos, aunque no se lo dijeron, supo que cuando descubrieron la carta y los motivos de Shun creyeron que fue culpa de él... En parte, tuvo cierta culpa... Si no se hubiera ido, si se hubiese quedado con él, si le hubiese escuchado, si le hubiese creído... Tantas cosas que no tenían importancia en ese momento, por que Shun ya no estaba... Y el duro Phoenix no podía con eso, no le importaba las miradas acusadoras de sus amigos, creyendo que se había aprovechado de la inocencia de Andrómeda, no le importaba el que dirán, del que antes estaba tan preocupado... Su lindo otouto, su sonrisa, su voz, su ser... Ya no estaban... Necesitaba hablar con el, necesitaba pedirle Perdón... Perdón por no comportarse como su niisan, por no comportarse como un hombre, por la hipocresía, y por haberlo abandonado.
Con mas seguridad que en un principio, el peliazul sostuvo aquello que había comprado en el mercado negro... Y cerro sus ojos, para mantener en su mente el grato recuerdo de su otouto. Sentado en la cama de su dulce Shun, llevo con firmeza el arma hasta su sien, y con una sonrisa en sus labios, producto de las imágenes en su cabeza, todas relacionadas con Shun, gatilló...
Un disparo se escucho en toda la Mansión, interrumpiendo la calma de aquella tarde calurosa, atravesó inclusive el jardín... Un rubio llego como rayo hasta la habitación de su difunto mejor amigo, encontrando en la cama a su, ahora, difunto niisan.
--- FIN ---
Muchas gracias por leer, este fic va dedicado a Sapphire y a todos los que me pidieron esta pareja.
Nos vemos quizás con otro Shun x Ikki, o con un Shaka x Muu / Aldebaran x Aphrodite... Veré mas adelante.
Rosas...
22/10/2005 03:48 p.m. |
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