 |
| Autor |
Mensaje |
|
| Hawkflown |
Publicado: Vie Ene 04, 2008 1:54 pm |
|
|
Seiya Delirante Agudo

Registrado: 06 Jul 2007
Mensajes: 1037
Ubicación: Llevando a los gatos al monte ¿? xD
Reputación: 12.7  
|
Para empezar, quiero aclarar que este fic NO es mío, fue escrito, producido y liberado (¿?) Por SEIYARYU, quien ya no es miembro de este foro ._.
En fin, Sei me dio este fic tan genial como regalo de cumpleaños *diluvio de babas* y me dio la autorización de publicarl aquí, para aumentar el fanwork
Espero que le guste tanto como a mi  |
|
|
| Volver arriba |
|
| Hawkflown |
Publicado: Vie Ene 04, 2008 2:01 pm |
|
|
Seiya Delirante Agudo

Registrado: 06 Jul 2007
Mensajes: 1037
Ubicación: Llevando a los gatos al monte ¿? xD
Reputación: 12.7  
|
REDENCION
Una a una las gotas de sudor caían rápidamente a través de la frente y las mejillas de un joven caballero que ponía todo su empeño en un entrenamiento sin sentido. Llevaba toda la mañana siguiendo una rutina de ejercicios, que si bien le hubieran sido útiles en tiempos anteriores, ahora resultaban completamente obsoletos.
Sin embargo, era solo mientras enfrentaba a enemigos invisibles y lanzaba patadas al aire, que olvidaba el terrible dolor que lo atenazaba. Un dolor casi infinito, condenándolo a una vida de remordimiento y eterna pena…
El sol por esos días inundaba todo el Santuario de un calor solo soportable para el fénix, el guerrero de las llamas, pero que iba martirizando lentamente a los otros moradores de las casa doradas. No obstante, el caballero más fiel a Athena hacía caso omiso a las continuas propuestas de sus compañeros para que se relajara y dejara a un lado su empeño en continuar perfeccionando técnicas inútiles.
El capricorniano solo haría caso a una invitación, una que por cierto no llegaría.
Era ese conocimiento el que lo desesperaba, el que hacía que su vida se consumiera lenta y penosamente sumido en recuerdos de una juventud muy lejana, y una inocencia ya escondida bajo el peso de tantos errores consecutivos.
Afortunadamente para él, su tristeza no era imperceptible para los demás guardianes, quienes aún recibiendo su rechazo no dejaban de intentar integrarlo. Con todo y eso, poco era lo que podían hacer para mejorar su situación.
Llegó al fin el medio día, y fue Afrodita quien esta vez batalló contra la insensibilidad de piedra de Shura.
-Hola corazón – le saludó sensualmente mientras reprimía cualquier halago al ver al sudoroso guerrero solo vestido con unos pantalones ajustados exhibiendo un torso de ensueño- Venía a invitarte a almorzar, Camus y Milo llegarán en un rato, ¿porqué no nos acompañas?-
- No lo creo- musitó casi sin prestarle atención concentrando por completo su energía en un lejano punto en el horizonte, mientras encuadraba la mira con su brazo-
- Anda, no puedo creer que vayas a dejar pasar estos Spaguettis a la bolognesa que me quedaron de ensueño- insistió tratando de convencerlo, pero cuando iba a acercarse, una poderosa energía salió desde el puño del caballero golpeando exactamente el objetivo que según los cálculos de Piscis se hallaría a más de un kilómetro de distancia.
- Estoy muy ocupado por ahora… talvez luego- se excusó pacíficamente haciéndole saber al Pez con su diplomacia que no quería que estuviera allí.
-Bueno, entonces por lo menos déjame traértelos hasta aquí… a como eres seguro que no has comido nada en todo el día- le dijo dando un suspiro de resignación.
-Como quieras- contestó finalmente centrando su atención de nuevo en el horizonte, en busca de un nuevo objetivo. Esos arranques de abstracción eran totalmente nuevos para él y a veces no sabía ni como manejarlos. Debido a eso solía ensimismarse mucho, ignorando por completo lo que ocurría a su alrededor, como en este caso, en el que ni siquiera se dio cuenta el momento exacto en que el guerrero de la última casa partía de allí.
Lanzó un último ken golpeando como siempre el lugar señalado, y sin mayores problemas decidió descansar.
Entró a su casa y de inmediato se introdujo en el baño. Al abrir el grifo y sentir como el agua fría recorría su ardiente anatomía, se remontaba años atrás, a momentos de felicidad inconmesurada, y dicho sea de paso, de sexo sin límites.
Sus años dorados habían sido realmente buenos, es que es más, ni siquiera existía palabra que lograra definir lo que tales épocas significaban para él. Y no era precisamente por el entrenamiento agobiante, ni por la trama que se cernía sobre el Santuario… era por Aioros.
Sin darse cuenta, el simple hecho de que su mente trajera ese nombre al presente removía hasta la más mínima de sus células. El agua que recorría su anatomía permitía disimular las tenues lágrimas que querían asomarse; sin embargo, haciendo gala de su fuerza, contuvo cualquier sentimiento doloroso y disipó los recuerdos que tanto laceraban su espíritu.
Salió de la bañera algo agitado y tomó una toalla para secarse y cubrirse. Al salir se encontró de frente con Shiryu, quien sorprendido, miraba detenidamente la anatomía musculosa y casi divina que era recorrida por el agua.
-¿Se te ofrece algo?- cuestionó Shura un tanto incómodo por la manera en que era observado.
-Si, hola…- contestó- mira, Afrodita me pidió que te trajera una parte de lo que cocinó, la dejé sobre la mesa.
-No sabía que estabas invitado- agregó el dorado mientras se acercaba a la mesa y destapaba el plato con spaguettis.
-No no, no fuimos al almuerzo. Estábamos con Hyoga y con Ikki en la casa de Acuario cuando Afrodita venía para acá, así que me pidió el favor que te lo trajera-
-Ah, pues muchas gracias, no debiste molestarte- respondió.
-Sabes que no es molestia… todos… - habló el dragón.
-Todos… ¿que?- inquirió tratando de hacer que el bronceado terminara su frase.
-Todos nos preocupamos por ti, queremos que vuelvas a ser el mismo de antes- le dijo poniendo una mano sobre su hombro.
-No creo que una estadía en el Hades y una condena olímpica no nos transformen- se justificó sin afán.
-Sabes que no me refiero a eso…-
-Si lo dices porque ya no ando vagabundeando por ahí pues lo lamento, pero no quiero tener que exponer a Saori a otra tragedia como la que ya ocurrió- dijo mientras tomaba el plato y se dirigía a su habitación, dándole la espalda a su “alumno” favorito.
-No es Saori a la que quieres evitar exponer de nuevo- sentenció sereno como siempre, deteniendo por completo el avanzar del mayor.
-Pero que dem…-
-Incluso él te extraña… puedo verlo en sus ojos- dijo finalmente antes de abandonar la casa para dejar a un consternado y confundido Shura.
La tarde transcurrió medianamente normal para todos, exceptuando al arquero del zodiaco. Como cada día desde que volvió a la vida, se paraba en su risco favorito a contemplar el descenso del sol y la soberanía de la luna. Sus ojos estaban perdidos en algún lugar dentro del vasto mundo que sus orbes alcanzaban a cubrir, pero nada de lo que percibía era lo que buscaba.
Lo que su mirada escudriñaba con desesperación era un rastro del sentimiento que tanto logró conmoverlo antaño. El amor de un joven, casi un niño, a quien le había enseñado todos los secretos de la batalla, el santuario… y de él mismo.
Shura tendría casi la misma edad de Seiya, incluso de Shun cuando se conocieron. Su cara brillaba con ingenuidad y parecía una esponja con casi todos los temas; preguntaba por todo, cuestionaba por todo. Y esa curiosidad infantil hacía que Aioros quisiera ser el único en resolver sus dudas.
La proximidad de sus casas había sido la aliada perfecta, permitiendo que ambos se visitaran con una frecuencia altísima.
Al principio era el Capricorniano quien buscaba al griego para que entrenaran, o para mostrarle algún nuevo movimiento, a sabiendas de que la experiencia y el infinito poder de Sagitario eran su guía perfecta. Y como Aioros no tenía nada mejor que hacer, aceptaba esas prácticas rutinarias, hasta que llegó el momento en que le hacia falta verlo.
Fue en ese momento en el que las visitas se hicieron recíprocas… cuando Shura no venía, era el moreno quien salía en su busca hasta dar con el paradero definitivo.
Y hasta ahora aún seguía buscándolo en el horizonte…
Algunos pasos atrás alguien lo observaba detenidamente, contemplando en su semblante la misma congoja que martirizaba al décimo guerrero del zodiaco. Aunque le diera rabia aceptarlo, esa separación estaba lastimando al ser que más admiraba… y ya no iba a permitir que continuara.
Salió disparado de allí hasta encontrar la entrada a la morada de Shura. El guerrero de Excalibur estaba recostado en su cama cuando sintió que el huracán Aioria entraba de improviso en las instalaciones. Antes de que pudiera decir nada ya estaba siendo encarado por el puño de trueno que ajustició tantos enemigos.
-¿¡qué haces aquí Aioria!?- le preguntó confundido.
-Mira imbécil, sabes que no me caes nada, pero nada bien… y sabes también que por mí fuera ya estarías de nuevo visitando a nuestro amigo Hades- le decía con rabia, pero calmándose antes de continuar- sin embargo, no voy a dejar que vayas aniquilando poco a poco a mi hermano-.
-Él no me quiere ver, no puedo hacer nada- le contestó mirando hacia otro lado.
-No me salgas con ese tonto cuento… tú lo mataste y ahora lo ignoras… ¿no te cansas de hacer tan poco por tus compañeros?- le increpó con ira.
-No quise hacerlo Aioria, ¿cuándo demonios vas a entenderlo?- le reprochó herido.
-No lo voy a entender ni en mil años de intentarlo… pero lo que no te permitiré es que lo sigas arruinando…
-Pero es que
-Pero es que NADA!!!. Te vistes como un maldito hombre decente y te veo en media hora en la casa de Camus.
Y sin decir nada más dejo a Shura completamente consternado. Sabía que en este instante el león andaría llamando a su hermano para llevarlo hasta la casa del aguador y obligarlos a encontrarse.
Ese era el mayor temor que tenía. Si veía a Aioros se tendría que enfrentar a su peor pesadilla, al hecho de haberse equivocado de forma garrafal aniquilando a un ser al que tanto quería y exponiendo la vida de su diosa. No merecía llevar a Excalibur ni a la armadura dorada, así que no merecía una redención llena de gloria.
Estaba a punto de tomar una drástica decisión cuando, sin saber de dónde, una ligera brisa recorrió todo su cuerpo.
Por un segundo se detuvo a expandir su cosmos para encontrar algún rastro de energía, hallando un extraño surco de luz que descendía por su ventana. Caminó unos cuantos pasos hasta asomarse. Desde allí pudo observar un risco casi mítico en su memoria. Era el lugar en el que siempre se posaba Sagitario a contemplar el ocaso.
Suspiró de solo recordar aquella sensación de ser querido por tan gallardo guardián, y sin pensarlo dos veces tomó una camiseta ajustada y unos pantalones cualquiera y salió rumbo a la morada del maestro de los hielos.
La brisa seguía acompañándolo sin saber quien o qué era en realidad. Era como un cosmos antiguo, algo que siempre había estado con él y que parecía conocer más que a otra cosa.
Y fue entonces cuando reparó en el jardín que Shiryu se había construido para sí mismo, el lugar en el que aterrizó luego de usar el último dragón para aniquilarlo. Al acercarse le pareció que el filo de su espada en el brazo derecho vibraba. Y en ese preciso instante, un haz de luz lo golpeó con fuerza su rostro induciéndolo en lo que parecía una ilusión.
No podía ver nada ya que todo a su alrededor estaba a rebosar de una luz blanca e inmaculada. De repente, a sus espaldas, una delicada mano tomó su hombro.
Su acto reflejo fue de sorpresa dando un salto para poner distancia de por medio; acto seguido levantó su brazo a punto de usar su espada.
-¿Llegará el día en que dejes de apuntarme?- dijo una delicada voz con tono pícaro y maternal.
-A… A…. A…-
-Athena, Shura, soy Athena, y por favor no tartamudees- le habló haciendo que su cuerpo pudiera ser visto.
-Lo lamento mucho, perdone mi torpeza- se excusaba, poniéndose de rodillas ante la diosa protectora de la humanidad. Aunque Saori admiró ese gesto, reparó especialmente en el temblor que sacudía el cuerpo de su caballero. Ella sabía que eso era miedo, frustración, incluso vergüenza. Con una sonrisa en su rostro se puso a la altura de aquel guerrero y tomó su rostro con una mano.
-No me pareces torpe… de hecho un torpe no podría darle a un blanco que se encuentra a kilómetros- le dijo, haciendo que esos ojos se clavaran en ella tratando de encontrar una explicación, talvez una razón a lo que ocurría, pero sobretodo, consuelo.
-Usted lo ha dicho, no he dejado de amenazarla desde que la conozco, y eso, eso… detesto eso- se lamentaba con rabia.
-Algunas veces no podemos ver con claridad, pero no podemos ser juzgados por algo así. Eres mi más fiel caballero, y la prueba está en tu brazo-
-Eso no es cierto, intenté asesinarla, acabé con el que debía ser el patriarca, puse en crisis al Santuario y…-
-Y sacrificaste lo que más amabas por mí- le interrumpió con dulzura-. No creas que no conozco tu corazón, y por eso es que no puedo ignorar tu dolor, de hecho nadie lo ignora. La única persona que se juzga a sí misma eres tú y haciéndolo solo te lastimas, y de paso, lo lastimas a él.-
-No merezco que nadie sufra por mi causa- le replicó.
-Entonces no lo provoques Shura… ¿acaso crees que no soy lo suficientemente poderosa y sabia como para saber quien merece la redención y quién no?- le habló comprensivamente.
-Lo lamento de nuevo, no quise ser impertinente- volvió a excusarse.
-De todos mis caballeros eres el único que mantiene esa diplomacia conmigo, aún cuando les he repetido que soy su amiga, y que la mitad de mí también es mortal… nunca podrás abandonar tus creencias y por eso eres único mi pequeño Capricornio. Siempre me has puesto por encima de todo, incluso de ti mismo al permitir que Shiryu continuara con vida, e incluso por encima de tu amor por Aioros- le decía.
-No soy digno de que usted hable así de mí- le informó el dorado dirigiendo su mirada una vez más hacia el suelo.
-Yo decidiré de qué eres digno y de que no… pero mientras lo hago quiero que sepas que Excalibur está contigo porque así ha de ser por siempre. Solo alguien que me ama profundamente se atreve a enfrentar su propio corazón humano, desgarrando su alma en un instante. No te aflijas por haber perdido el rumbo en un océano completamente invadido por la neblina, sin brújula, sin luz y sin norte. No fue tu culpa- sentenció, sonriendo ampliamente. El rostro de Shura estaba transformándose; de repente parecía haber descargado un enorme peso, experimentando la libertad que le fue arrebatada en el momento en que se alzó contra su hogar.
-¿Cómo podría agradecerte esto?- balbuceaba por el montón de sentimientos encontrados.
-Cumple esa cita y déjalo muerto… aunque espero que no sigas esta orden literalmente- concluyó desapareciendo y transportando al dorado a la realidad.
Mientras Shura caminaba sentía que su corazón latía con más fuerza. Cada paso parecía irlo liberando más y más convencido de que su señora lo amaba y lo respetaba, y creía, al igual que todos, en su inocencia.
Mientras tanto en la onceava casa, un par de caballeros discutían en voz baja.
-No va a venir- decía Camus.
-Donde se atreva a faltarle a mi hermano voy a dejarlo sin huesos para volver a asistir a otra reunión- hablaba molesto el león.
-Cálmate Aioria, Aioros parece ser paciente, solo démosle el beneficio de la duda.- y en ese preciso instante, un agitado y acalorado Capricornio irrumpió por la entrada principal.
Avanzó hasta Sagitario sin pensarlo dos veces y sin siquiera fijarse en lo atentos que lo miraban Acuario y Leo.
-Antes de que digas nada solo quiero que sepas que en el momento en que moriste también yo lo hice; que no importa las veces en que me dijiste que era un idiota, o las ocasiones en que te burlabas de mis débiles técnicas.- le hablaba tan rápido como podía, dejando mudo al centauro- Que odio a tu hermano quizás tanto como él me odia a mí, pero es porque se roba el tiempo que debería ser para mí. Y quiero que sepas, por encima de cualquier cosa, que sin importar si me detestas, o si preferirías usar mi piel como tapete, eres el hombre que más he amado… el único- le soltó casi sin vocalizar bien.
-¿Y porqué lo dices hasta ahora?- le cuestionó el arquero sereno.
-Por idiota- contestó mientras se lanzaba a sus brazos y le robaba un beso que llevaba esperando y deseando por años.
-Espera, espera…- lo detuvo Aioros separándolo abruptamente, a lo que Shura lo miró con tristeza y resignación- Aquí no, mi hermano nos ve… mejor vamos a mi casa- terminó antes de ser él quien iniciara un segundo beso que tomó por sorpresa al español.
-¿Lo dices en serio?- cuestionó mientras era tomado de la mano y conducido hasta las escaleras.
-Pues sí, aunque no sé si prefieras esperar hasta una próxima reencarnación; digo, si es que aún quieres meditarlo más- le dijo el griego, recibiendo por respuesta un peculiar arranque de velocidad de Shura, quien casi lo transportaba a la velocidad de la luz a través de los templos.
-¿Dónde prefieres, en tu cama, tu cocina, tu baño?... – le dijo.
-Llevo casi 15 años sin tener sexo… lo haría aún si quieres encima de un cactus- contestó antes de entrar violentamente al comedor.
-Que no se te olvide que son los mismos 15 años para mí- concluyó Shura mientras empezaba a desnudarlo encima de la mesa del comedor y se iniciaba una larga noche para Seiya, su huésped y oyente casual.
Esta noche nadie dormiría en la novena casa del Zodiaco.
FIN |
|
|
| Volver arriba |
|
| Hawkflown |
Publicado: Vie Ene 04, 2008 2:29 pm |
|
|
Seiya Delirante Agudo

Registrado: 06 Jul 2007
Mensajes: 1037
Ubicación: Llevando a los gatos al monte ¿? xD
Reputación: 12.7  
|
Lo siento, pero mi mente Shura-Hentai no da para más xD
Sobre Sei (¿?): Eres una de las personas más geniales que he conocido en el mundo del yaoi/hentai. Te digo muchacho, cuando pensaba que eras una chica te adoraba (¿?), y no sabes lo feliz que me sentí cuando demostraste que confiabas lo suficiente en mi para decirme que eres un chico *¬* Cuando ya todo fue público, jo, nuestra amistad mejoro con creces (¿?). No solo eres colombiano, alguien muy carismático, talentoso y agradable... ¡¡eres un gran amigo en quien se puede confiar plenamente!! *¬* Si te desapareces me pongo mi traje ninja (¿¿¡¡!!??) y te secuestro, para que le hagas compañía a Dita Muchas gracias por todo lo que has hecho por mi Sei ^-^ te deseo lo mejor en tu vida, porque ciertamente te lo mereces ;D
Sobre el fic: Mi mente Shura Hentai no da para más.... xD Es que te digo Sei... ¡¡¡AMO ESTE FIC!!! Uff, que decirte del principio... imaginarme a un Shura todo sudado y entrenando *¬* Mi mente no dio para más, me sonrojé y caí con una sonrisa Hentai en mi rostro xD Cuando describes a Shurita *¬* ahí si no pude... me releí esa parte como 5 veces xD es que me encanta, los españoles son fuego *¬*
Jajaja, ¡todos quieren con Shura! xD Shiryu pervertido, que la cabra es de Aioros... o en su defecto Mascarita xD Te digo, otra parte en la que morí fue en la que Saori habla son Shura... ¡y es que desde hace poco he tenido la idea de un Shura x Saori! Y pues... al leer eso me decidí a hacerlo, pero después de los que tengo pendientes xD
Lo que más me gusta de esta pareja es su amor sufrido... me encanta cuando Shura sufre *Aich, soy malo ._.* por eso, y su GRAN sentido de devoción y lealtad es algo que le hace mucho daño, junto a la gran culpa de matar a su único amor *Seh * y tú lo manejaste muy bien *-* Te diría más cosas pero después me sale un testamento =P
Muchas gracias, cuídate Sei *¬* ¡Eres genial! |
|
|
| Volver arriba |
|
| yagi |
Publicado: Lun Ene 07, 2008 8:32 pm |
|
|
Shura de Capricornio

Registrado: 13 Jul 2007
Mensajes: 1718
Ubicación: Dome Regia
Reputación: 495.4   votos: 2
|
En primer lugar: felicidades atrasadas XP por tu cumple ¿cuanto fué el bonche de velitas? XDD Naaahh, no importan las que hayan sido espero que se te multiplique la felicidad este año y los próximos ^^ que aunque parezca que no quiera contacto más que en estos lares, la verdad es que no puedo tenerlo por más que quiera, estoy ocupada y la compu me odia ToT maldita!!! ¬¬
Y con respecto al fic, ofrécele mis felicitaciones a Seiyaryu por tan cuidadoso trabajo, se nota que te aprecian bien, pero tú tienes algo de culpa porque te sabes dar a querer ^^ y te lo mereces, me encantó la plática con Athena (qué es eso de que andas emocionado con esta pareja?) casi se me soltaron unas lagrimillas (será la época?o.o) cuando se dió cuenta Shura de que merecía perdonarse a sí mismo ¡qué bonita escena! y el final, pues pobrecito pegaso, no dormirá en varios días XDD a menos que le guste algo el voyeur, no se quejará demasiado... quisiera estar en su lugaaaar!!! XDD
Saludos ^^ |
|
|
| Volver arriba |
|
|
|
Todas las horas son GMT - 3 Horas
|
|
Puede publicar nuevos temas en este foro No puede responder a temas en este foro No puede editar sus mensajes en este foro No puede borrar sus mensajes en este foro No puede votar en encuestas en este foro
|
|  |