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| luribel |
Publicado: Jue Nov 29, 2007 5:44 am |
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Seiya Adicto

Registrado: 05 Jul 2007
Mensajes: 73
Ubicación: La Comarca
Reputación: 9.1  
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Bueno, ya tengo el primer capitulo Afro. Espero que te guste. Aunque prometí que no volvería a publicar nada hasta que mis Musos terminaran algo, creo que necesito presión para sacudirme la flojera y terminarlo
Espero que te guste ... Aunque no esperes demasiado. No le pillo el punto a esta pareja.
Un beso enorme...
L
PD.- No tiene Beta, asi que perdón por las posibles faltas ortográficas que se hayan escapado...
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Capitulo 1
Resurrección
- Eh, Takeo ... Ponme otra. Bien cargada ...
El tal Takeo me mira con desaprobación desde el otro lado de la barra. Ni siquiera sé si se llama Takeo, pero le he estado llamando así en las últimas horas, mientras litros y litros de whiskey corren por mis venas.
Trato de embriagarme, de olvidar, de navegar en mares de pura destilería escocesa, con cubitos de hielo como icebergs para hundirme como el Titanic.
Claro que yo no soy Leonardo Di Caprio ... Ese papel siempre le ha correspondido a Hyoga, maldito cabrón afortunado.
Simplemente soy Seiya.
El menospreciado, atolondrado e inútil ex – caballero de Pegaso.
Sí.
Ex – caballero ... Con todas sus letras.
¿Qué misión puede tener en la vida alguien que ha servido a los mismos dioses, ahora que estos han abandonado la Tierra?
Takeo golpea la barra con mi vaso, interrumpiendo mis caóticos pensamientos, y lo vacío de un trago.
No es suficiente.
Nunca lo es.
Jamás podré olvidar ... Y seguir adelante.
Todavía puedo verla, hermosa como un amanecer, erguida frente a su estatua, con el Olimpo brillando tras de sí, refulgente e hiriente, despidiéndose de nosotros y alejándose para siempre.
Alejándose de mí.
Su caballero.
Siento una picazón en la nuca y me giro malhumorado. Dos estibadores con cara de orangután me miran desde el otro lado de la barra. Puedo sentir su apestoso olor desde aquí y sus ganas de buscar camorra.
Suele pasarme.
Ven a un enclenque y esmirriado japonés con el que quitarse las ganas. Primero se sentarán a mi lado. Buscaran invitarme. Me empujaran. Me provocaran. Tratarán de manosearme ... Y lo último que verán es una estela luminosa en forma de hecatombe galáctica.
Y lo peor es que estos pobres desgraciados ni siquiera saben lo que se les viene encima.
- Fuera
Esa voz ...
Esa voz .... Hacía tanto tiempo que no la escuchaba....
Me giro trabajosamente para ver a mi interlocutor. Pero este ni me dirige una mirada. Esta apostado tras de mí, con ese aire de suficiencia que siempre le ha caracterizado, con el ceño fruncido y sus ojos grises, mares embravecidos, ardiendo con fuegos infernales, sonriendo de forma cínica a los dos simios que avanzaban hacia mí, deteniéndolos al instante.
¿Cómo no?
Es el maldito Fénix.
- No quiero problemas en mi bar ... – Takeo saca una recortada de debajo de la barra y nos apunta a todos. ¡¡Que listo eres Takeo!! – Todos a la puta calle. ¡¡AHORA!! ¡¡O llamaré a la policía!!
- No habrá ningún problema – la profunda voz de Ikki vibra con una amenaza velada, pero pone varios billetes delante de las narices del tío antes de tirar de mí con dureza – Mi amigo y yo nos vamos ...
Entonces reacciono.
- Suéltame, Ikki – casi le escupo a la cara – No he terminado.
Vuelvo a mi vaso, a mi pequeño océano de olvido, pero no llego ni a alcanzarlo. De repente siento el alcohol resbalar por mi cara, cegándome con su escozor.
- Nos vamos
Los dos gorilas han retrocedido. Su apestoso olor ya ni me llega. Solo soy consciente de la cabrona presencia de Ikki arrastrándome sin miramientos por la puerta del bareto portuario.
Me deja caer en el primer charco maloliente de la salida y después se arregla la chaqueta de cuero con suficiencia.
- Eres un hijo de puta .... – trato de incorporarme, pero el maldito mundo gira a mi alrededor sin contemplaciones, y resbalo en el fétido arroyuelo que va al alcantarillado.
- Acabo de salvar tu virginal culo, Asno .... Deberías agradecérmelo.
- ¡¡Vete a la mierda... No necesito una niñera!!
Veo sus botas a la altura de mi cara. Levanto la vista y me encuentro con una mirada inclemente, llena de desprecio.
- Como quieras...
Le oigo alejarse con paso firme. Sus suelas repiqueteando sonoramente calle abajo hasta fundirse en las sombras.
- Mira lo que tenemos aquí .... Yoshi
Por Hades y sus espectros ... Mis amigos, los gorilas del bar.
- Si... ¿Y tu amiguito?¿Ya se cansó de ti?
Apenas si tengo tiempo de reaccionar mientras me arrastran hacia el callejón del tugurio, de malas maneras y con una maldita y sádica sonrisa en el rostro.
- Ven, nene ....Vamos a divertirnos los tres.
No veo venir el primer golpe. Un derechazo directo a la boca de mi estomago, que me dobla en dos... Trato de reaccionar, de alcanzar mi cosmos, pero esta en el fondo del maldito vaso de whiskey.
Como el Titanic.
Me empujan sobre los cubos de la basura. Trato de zafarme con desesperación ... Pero todo es una niebla, una vorágine caótica y siento el amargo sabor de la sangre en mi boca, mientras tratan de quitarme la ropa y la escasa dignidad que me queda.
De repente todo queda en calma.
Los dos gigantes están paralizados, con sus bocas abiertas en un grito eterno y silencioso, sus ojos desorbitados oteando el infierno en su máxima expresión.
Ahí están esas botas de nuevo ... Repiqueteando con jodida firmeza, como si fueran tambores del Apocalipsis...
Toso y vomito ... Hay sangre.
- Mierda ... – murmuro jodido – Mierda, mierda...MIERDA!!
Siento que está a mi lado, pero ni alzar la vista puedo.
- Nos vamos a casa, Asno ...
Ni respondo.
Ya no puedo más.
Sólo veo la negra oscuridad delante de mí.
Detrás.
En todas partes.
* * * * *
Oigo una voz en medio de la bruma. Una voz suave que me llama, colmada de luz y amor, llena de gloria y prados en flor, como primaveras eternas ..
Seiya ...
* * * * *
Un rico aroma me despierta ... Puedo diferenciar el dulce olor de las tortitas, del pan tostado, de las naranjas recién exprimidas, los cereales crujientes, la mermelada de manzana ... Soy capaz de diferenciar todos y cada uno de los alimentos por su aroma; es una habilidad que siempre he tenido y de la que siempre habia presumido delante de Shun, en la Mansión.
La Mansión ...
- Ya era hora, Asno dormilón ... – Ikki me mira desde la puerta, con esa sonrisa torcida que tiene y que no cambia – Había llegado a pensar que eras una marmota...
Miro desorientado las paredes de la habitación. No parece el dormitorio de Ikki en la Mansión. Es más grande, con motivos náuticos y parece totalmente inapropiado. Un suave rumor llega desde la ventana...
- ¿Dónde...?
- En mi casa ... Obviamente – se gira hacia la puerta – El desayuno esta listo .... De ti depende tomarlo caliente o frío.
Le veo desaparecer y trato de incorporarme. Un dolor sordo restalla en mis costillas. Con dificultad tomo aire, y palpo suavemente ... Seguramente algunas estén rotas. Levanto con cuidado el pijama prestado para reseguir el prieto vendaje que envuelve mi abdomen.
- Joder ...
Con cuidado consigo incorporarme y dirigirme hacia el pasillo. Sigo mi olfato y llego a una pequeña cocina americana, luminosa.
Le veo sentado en un taburete de espaldas a mi, tomando una taza de oloroso café negro. Sin saber porqué, o no queriendo saberlo aún, la visión de aquel espléndido desayuno, la paz que se respiraba en aquella blanca cocina, consiguió que se me saltaran las lágrimas.
Hacia mucho que no respiraba una calma como aquella.
Debió notar mi presencia, y mi congoja, porque no se giró. Simplemente, con su típico tono de todo-me-da-igual añadió
- Espera a probarlo antes de hacer juicios, asno idiota ... Te aseguro que es comestible.
Me reí, pero con una risa amarga, terrible y terrorífica.
Ikki no se giró, y siempre mantendré en mi cabeza aquel gesto que me permitió ocultar mi derrota, mi vergüenza y las indignas lágrimas que todo caballero no debía derramar.
Me senté en el taburete junto a él y empecé a dar cuenta del desayuno. Jamás había estado tan hambriento, como si tuviese una horrible bestia en mi interior que necesitase ser saciada, y cuando conseguí dar cuenta de las tostadas, y las tortitas, afloje el ritmo y empecé a saborearlo.
- Están preocupados por ti, Seiya ....
Casi escupí el desayuno ante semejante disparo a bocajarro. De repente, la mermelada de manzana sabía a cenizas y la cocina había dejado de ser un lugar acogedor y cálido.
- Estoy bien ...
- Ajá ... – sin miramientos me dio un codazo en las costillas, que hicieron saltárseme las lágrimas – Si, estás perfectamente.
- Hijo ... de puta – conseguí mascullar cuando recuperé el aire y el dolor dejo de ser insoportable.
Vi como se levantaba del taburete dando fin a la conversación, como si lo que quisiese saber o comprobar, o lo que los dioses supiesen que pasaba por su cabeza, estuviese concluido.
Salió al exterior por la puerta de la cocina y desapareció recortado contra un cielo azul claro, con el mar como escenario de fondo.
Me quede sentado un rato más, con la mano sobre las costillas, intentando contener el dolor y las lágrimas de frustración que se agolpaban en mis ojos.
Maldiciendo mi destino.
* * * * *
No sé cuanto tiempo más estuve en aquella casa. Supongo que el suficiente para encontrar mi ropa, que estaba perfectamente limpia y planchada, y mis zapatos, relucientes. Busqué mi billetera, que estaba medio vacía, y las llaves de mi apartamento ... Aquel que Miho me consiguió hace mil años en el puerto de Tokio, cuando todavía creía en el poder del cosmos.
Empecé a darme prisa, espoleado por la impaciencia y las pocas ganas que tenía de volver a encontrarme con Ikki y sus sermones. Estaba harto de que me juzgaran; de que metieran sus narices en mi vida ... Qué más daba lo que hiciese ahora. Ya no era el Caballero de Pegaso, sino un idiota sin armadura, sin diosa y sin objetivo en la vida...
Yo que caminé a su diestra, que fui su más fiel caballero y defensor ...
¿Qué soy ahora que ella no me acompaña?
No soy nada.
Me dirigí a la puerta con furia, moviéndome enérgicamente a pesar de mis magulladas costillas, deseando salir de aquel remanso que sentía amenazante, no queriéndome cruzar con Fénix bajo ningún concepto, y sintiéndome como una cucaracha desagradecida por ello.
Me llevé las manos a las costillas una vez más, recordando la vorágine de la noche anterior, contrapuestas mis emociones ... Deseando agradecerle el que me salvara el pellejo y odiándole por ello.
Salí sin más. Sin mirar atrás, sin dejar un miserable post-it en la nevera con un simple “Gracias” ... Pero si me hubiese dado cuenta, si hubiese prestado más atención, me habría percatado de aquel par de ojos grises que me observaban, meditaban y calculaban su siguiente movimiento...
El muy hijo de puta....
(Continuará...) |
Ultima edición por luribel el Mar Mar 04, 2008 10:05 am, editado 4 veces |
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| MaodeN |
Publicado: Vie Nov 30, 2007 3:05 pm |
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Seiya Maníaco

Registrado: 04 Jul 2007
Mensajes: 280
Ubicación: viendo la lluvia caer =B
Reputación: 26.8   votos: 2
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| muy bueno continualo plis y descuida, no eres la unica con pleitos con sus musas... |
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| diji_scan |
Publicado: Sab Dic 01, 2007 3:55 pm |
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Nuevo Fan

Registrado: 15 Sep 2007
Mensajes: 2
 
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muy bueno, espero lo continues pronto , tampoco hagas sufrir mucho a mi lindo seiya, ahora si sin mas que decir me despido..... |
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| Aphrodita |
Publicado: Mar Dic 04, 2007 8:46 pm |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
Mensajes: 3368
Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
Reputación: 170   votos: 5
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Waou! que sorpresa!
Mi vida es actualmente un caos, pero me hice de tiempo para leer lo que faltabaaaaaaaa! Ahhhh! porque me dejaste pìcando con ese pedazito de fic que me pasaste por correo.
Menos mal que rompiste tu promesa, a veces es bueno romperlas ¿? jajaj! sobre todo si salen cosas como estas.
Seiya SÌ te saliò bien acabado, en el fondo del abismo... Y me da la sensacion de que Ikki sabe mucho de eso, digo... el parece vivir en un abismo... Y no lo digo por el volcan donde regeneraba su armadura ja!
Muy bueno! yo quiero masssssssssss! No lo dejes inconcluso por favor.
Y mil gracias por este fic, lo vale y mucho.
Besos! |
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| nurikosan |
Publicado: Mie Dic 05, 2007 5:52 am |
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Maya de Sagita

Registrado: 05 Jul 2007
Mensajes: 174
Reputación: 30.8  
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Pobrecito Seiya, abandonado por su diosa. ¿Qué se podía esperar de semejante bruja? En fin, menos mal que el pollo va a ocuparse de él y seguro que, a su manera, le hace reaccionar.
Espero que no tardes mucho en actualizar, me gusta como lo has enfocado. |
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| luribel |
Publicado: Mar Dic 11, 2007 9:07 am |
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Seiya Adicto

Registrado: 05 Jul 2007
Mensajes: 73
Ubicación: La Comarca
Reputación: 9.1  
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Muchas gracias chic@s por leer esta especie de cosa que se hace pasar por un fic Los musos me tienen abandonada y no consigo hacer nada medianamente decente y eso que los fustigo , palabra de mayordomo de la tele...
Os dejo el capitulo 2 ... Espero que os guste, porque a mi no me termina de llenar, pero es que no hay forma de que salga mejor...
Besos
L
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CAPITULO 2
Cuando llegué a mi propio apartamento, dos autobuses y un par de horas después, me dejé caer pesadamente en el mugriento sofá mientras sentía como empezaban a temblarme las manos. Una debilidad inaudita se apoderó de mis miembros y sentí la imperiosa necesidad de un trago.
Algo que calmara mi ánimo.
Me levanté ansioso hacia la cocinilla americana que tenía, sorteando la ropa sucia y los restos de una pizza que no recordaba haber encargado.
Fui al armario y empecé a revolverlo. Cayeron varios cacharros pero los ignoré. Empezaba a ponerme frenético.
Encontré una botella de Jack Daniels ... Vacía.
Hubiese jurado que quedaba al menos un tercio. La tiré al fregadero sin miramientos, mientras seguía revolviendo los demás armarios. Fui sacando botellas ... Una tras otra.
Vacías.
Todas vacías.
¿Pero que demonios estaba pasando allí?
- Asno, no encontrarás nada ...
Aquella voz fue tan contundente como un golpe físico. La botella que sostenía en ese momento en mis manos estalló por la sorpresa y la furia. Un reguero de sangre resbaló por mi mano, mientras me giraba lentamente.
Ikki sostenía con gesto adusto mi última botella de whiskey y despacio, como si tuviese todo el tiempo del jodido mundo, extendió el brazo derramándola en el fregadero.
Mi mejor botella de Daniels ....
Me abalancé sobre él furioso, con todo el poder del universo brillando en mi mano ensangrentada. Le iba a hacer pagar el entrometerse en mi vida, mi apartamento y en mi cocina.
Sobre todo en mi cocina.
- Hijo de puta ... – escupí con saña mientras colisionaba como un meteoro contra él.
Justo en el momento que mi puño se estrelló contra su mano abierta recordé amargamente porqué siempre le habíamos considerado el más fuerte de los cinco. Una dolorosa sacudida me recorrió desde la base del brazo hasta el omoplato, dejándome sin resuello.
Las costillas fracturadas vibraron con el impacto y sentí como el mundo giraba peligrosamente en ángulo extraño.
- Seiya, detente.... – me pareció oír entre la bruma la preocupada voz de Ikki
¿Detenerme?
¿Yo?
Seiya de Pegaso jamás se rendía.
Volví a incorporarme trabajosamente, con el brazo derecho ensangrentado y llenos de esquirlas de cristal, mientras que con el otro me sostenía a mi mismo, protegiendo mis dolorosas fracturas.
- Sal de mi casa ... – le ordené furioso mientras tomaba de nuevo la posición de ataque.
Pareció que pasaba una eternidad mientras sentía sus ojos grises fijos en mí. Carecía de expresión alguna, pero sentía que podía penetrar hasta mi alma.
- ¡¡FUERA!! – exploté de nuevo.
Los temblores se hicieron más evidentes. Necesitaba como fuera un trago de cualquier cosa con graduación. Si hubiese tenido en mis manos alcohol etílico, me lo hubiese tomado allí mismo, logotipo de farmacia incluido.
- No
Tajante.
Seco y directo.
Eso fue todo lo que dijo mi niñera. Se mantuvo firme en su sitio, apostado como una roca de granito en medio de una tormenta, mi tormenta, y aquello fue la gota que colmó el vaso.
Jamás llegué a alcanzarle.
No vi como se movió.
Ni cuando atacó.
Ni cómo llegó hasta mí.
Sólo tuve conciencia de que el infierno se desataba a mi alrededor antes de que la nada me arrastrara de nuevo en medio de la oscuridad ....
* * * * *
Seiya .... Seiya.... Seiya....
Ahí estaba de nuevo su voz.
Cálida.
Suave.
Perfecta.
Traté de levantar mi mano hacia ella ... Mi diosa ... La única razón de mi existencia.
Su glorioso rostro refulgía y estaba tan lleno de amor que me sentí bendecido.
- Yo jamás te abandonaré ... Seiya
Sentí una especie de pánico atroz cuando vi como se diluía en medio del alba.
- Recuérdalo, mi caballero... Nunca te abandonaré.
* * * * * *
Desperté sobresaltado, con un grito angustioso atravesado en mitad de mi garganta, el corazón destrozado y el mundo girando a mi alrededor vertiginosamente.
Traté de incorporarme desorientado, notando un aire opresivo y amenazante en la atmósfera.
Lo último que recordaba era a Ikki en mi apartamento, regalándole a los peces una espléndida botella de Jack Daniels ... Después una vorágine y las visiones celestiales que últimamente poblaban mis sesiones de inconsciencia etílica.
Miré a mi alrededor... No tenía la más remota idea de donde estaba o cómo demonios había llegado hasta allí, aunque podía hacerme una idea de esto último, estando el cabrón de Ikki de por medio.
Las paredes parecían estar excavadas en la propia tierra, en un tono gris y áspero. El duro lugar donde tenía plantada mis posaderas era un incómodo jergón de paja, y el habitáculo parecía una celda, salvo que carecía de barrotes.
Una desvencijada puerta, la cama y un bacín era todo el mobiliario de aquella ... suite.
Un escalofrío de anticipación me recorrió la espina dorsal. Un recuerdo incómodo trataba de abrirse paso a través de mi confusa y desorientada mente, y no estaba seguro de querer alcanzarlo y averiguar que era... Al menos, hasta que hubiese tomado un largo trago de whiskey o cualquier otra bebida de elevada graduación que me despejara la mente y alejara esos incómodos temblores de mis manos.
Y entonces lo ví.
Un prieto vendaje rodeándome el brazo y la mano ... La moví con cuidado, y sentí la tirantez de unos puntos de sutura allí donde los cristales se habían incrustado.
Aquello me cabreó sobremanera.
- Jodida niñera....
¿Es que no se podía estar quieto? Yo no era Shun. No necesitaba ni de su ayuda ni de su compasión. ¿Quién rayos le había dado vela en aquel entierro? En mi entierro ...
- Ojalá te fueras al abismo más profundo de la Tierra... – murmuré en voz alta
Una voz a mis espaldas me sobresalto.
- En eso estamos, Asno ....
Me giré hacia él lentamente ... Hijo de la grandísima puta... Encima me venía con ese tonillo de autosuficiencia... No sólo me estaba jodiendo la existencia, sino que encima podía ver a su alrededor ese aire de autocomplacencia por ello.
Antes de poder darle una buena y ácida réplica, me tomó el brazo y miró los vendajes con atención.
- Hay que cambiarlos...
- ¡¡DÉJAME EN PAZ!!
La cólera me embargó con rapidez ... La cólera y un deseo loco de partirle el alma a ostias a aquel desgraciado que se había erigido en mi niñera sin que nadie se lo pidiera.
- Saori ... – levanté la vista hacia Ikki con el corazón encogido ante aquel nombre prohibido. Pareció dudar – Atenea me pidió que cuidara de ti ...
Cerré los puños con fuerza mientras un sordo dolor me oprimía el pecho ... Desvié la vista mirando a la nada, tratando de ocultar mis lágrimas y mi angustia.
Al cerrar los ojos, volví a verla, eterna y llena de luz ...
Yo jamás te abandonaré ... Seiya
Mentira ...
Sus palabras me sabían a amarga hiel. No solo me había abandonado, sino que aquella fría tarde de verano sus pasos la habían conducido hasta los aledaños de Templo en el Santuario y su cuerpo había caído helado y desmañado mientras su gloria divina ascendía hacía su sitio en el firmamento, dejándome el alma rota y el corazón destrozado.
Se había ido para jamás volver a este mundo ...
- Seiya ...
Era otra voz.
No era la de Atenea.
Era una voz profunda, preocupada y áspera.
- Déjame en paz, papá gallina ...
Sentí como sonreía ante el epíteto con el que solíamos llamarle en la Mansión, cuando revoloteaba alrededor de Shun como una verdadera gallina clueca. No había pretendido llamarle así, solo quería insultarle para que se fuera con viento fresco a cualquier otra parte.
- Eso a va ser difícil ... – levanté la vista molesto ante semejante intrusión en mis pensamientos – Estas en mi territorio y yo decido quién va y viene en esta isla....
Me quedé estático, envarado en el sitio, mientras la comprensión se abría paso como una locomotora furiosa en mi mente.
- Y tú, por el momento, estás bajo mi custodia ... Asno.
Esquivó el golpe sin esfuerzo y con una sonrisa de satisfacción en la cara, pagadísimo de sí mismo, mientras yo perdía en control a pasos agigantados, maldiciendo en japonés y en griego al mismo tiempo, sabiendo que mi estancia allí iba a ser larga y jodida.
- Bienvenido a la Isla de la Reina de la Muerte, Seiya de Pegaso.
Continuará .... |
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| nurikosan |
Publicado: Mie Dic 12, 2007 5:45 am |
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Maya de Sagita

Registrado: 05 Jul 2007
Mensajes: 174
Reputación: 30.8  
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| Me ha gustado mucho. Es adorable ese Ikki preocupado por el pegasito, pero al mismo tiempo, duro y exigente con él. Seguro que le va a hacer sudar la camiseta, en todos los sentidos, en la isla. Ya tengo ganas de saber que va a pasar ahora, así que no tardes mucho en actualizar linda. |
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| Aphrodita |
Publicado: Vie Dic 14, 2007 7:33 pm |
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Pegasus no Seiya

Registrado: 21 Jun 2007
Mensajes: 3368
Ubicación: En el teatro 'Solo para locos'
Reputación: 170   votos: 5
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Hay Luri... A duras penas puedo venir al cyber pero necesito leer de este fic antes de irme.
Muy bueno este segundo capi, debo admitir, lastimosamente, que me siento muy identificada con tu Seiya y dado que las chicas (Lèase chicas como: Venhu y eleniel) Dicen que no hago de Seiya, SOY Seiya... Me da una cosa en el estomago :S
Que sì, pasè por una etapa de acabose total que se agravò por culpa del alcohol... Y creo que tuve a mi Ikki aunque no supe verlo con claridad.
Muy groso el fic, me cuesta expresarte todo lo que me hace sentir... Pero mas allà de lo personal, la historia, el fic en sì està de 10 puntos, no solo narrado sino tambien ambientado y caracterizado...
Te mando otro beso, espero leer pronto el 3!!! |
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| luribel |
Publicado: Sab Dic 15, 2007 5:39 pm |
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Seiya Adicto

Registrado: 05 Jul 2007
Mensajes: 73
Ubicación: La Comarca
Reputación: 9.1  
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Hola!! Gracias por los comentarios. La verdad es que me indican si voy por buen camino o no con el fic. Porque he de reconocer que voy más perdida que un elefante en una cacharrería con esta pareja
Nurikosan, por supuesto que el Pegaso va a sudar la camiseta. Ikki va a ser tiernamente inflexible ... ¿o eso es incompatible? Gracias por leer.
Dita de mis amores. Odio a Seiya. Es un hecho conocido que no soporto al pony, pero tu lo haces con tal gracia y salero, que hay que quererlo. Asi que este pony es tuyo al 100%. Todos hemos pasado por fases oscuras en la vida, es lo que hay, pero lo importante es seguir adelante. Y esa es una caracteristica de Seiya ... jajaja. Me alegro que te guste!!
Un beso
L |
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| luribel |
Publicado: Sab Dic 15, 2007 5:47 pm |
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Seiya Adicto

Registrado: 05 Jul 2007
Mensajes: 73
Ubicación: La Comarca
Reputación: 9.1  
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CAPITULO 3
Y entonces comenzó mi calvario.
Llevaba dos días en aquella maldita isla y mi vida se había transformado en un infierno. Si me hubiesen dado a elegir entre recorrer descalzo y sin armadura los dominios de Hades y mi estancia en la Isla de la Reina de la Muerte, le hubiese jurado fidelidad al mismísimo señor del Inframundo.
Es más, le hubiese vendido mi alma.
Primero llegaron los temblores.
Mis manos cobraron vida propia y no podía tenerlas quietas. Aquella malsana excitación se extendió como ponzoña por todo mi cuerpo y sudores fríos me recorrieron, de arriba abajo. Podría haber jurado que el forzado castañeo de mis dientes tenía eco en la vacía celda, y así podíamos haber estado infinitamente, hasta que mi estómago se contrajo en un doloroso espasmo y vomité.
Y el ciclo volvía a empezar.
Incansable.
Una y otra vez.
¿Tan difícil era de entender que lo único que yo necesitaba era un maldito trago?
Aquello se transformó en una vorágine oscura. Tenía periodos de lucidez donde me parecía ver la sombra de Ikki tomando mi mano, sosteniéndome o acunándome contra su pecho. Otras veces, las más terribles, una bestia negra como noche sin estrellas, me acechaba entre las sombras, esperando para devorarme.
Y no podía escapar de ella.
Oía una voz que me llamaba desde la distancia. Imperiosa unas veces, frustrada y desesperada otras.
No recuerdo cuando duró aquello. Si me hubiesen preguntado en aquel momento, hubiese jurado que toda una vida .
Cuando abrí los ojos y pude enfocar algo, lo primero que vi fue el serio rostro de Ikki mirándome con preocupación.
Los párpados me pesaban muchísimo, y sentí como resbalaba en mi propia conciencia, rumbo a la nada.
Fénix me dio unas palmaditas en la cara con firmeza. Lo único que consiguieron fue que todo se volviera aún más confuso.
- Ey, Asno .... No te duermas. Mírame.
Ostia puta. ¿Es que Papá Gallina no podía dejar que muriera en paz? Se lo hice saber con elocuencia. Con bastante elocuencia, dadas las circunstancias. Incapaz de articular palabra, levanté mi mano con dificultad, y le hice un gesto bastante obsceno.
- Jó....de....te.
Una sonrisa, una genuina sonrisa, iluminó el rostro. Por todos los dioses del Olimpo, la estancia entera pareció brillar con el calor de su gesto y tuve que volver a cerrar los ojos, incapaz de hacer frente a tanto brillo.
- Está bien, pony maleducado ... Duérmete, que te lo has ganado.
Con un suspiró agotado me deje llevar. Esta vez un verdadero y reparador sueño vino a buscarme, mientras sentía como unas fuertes, pero ásperas manos, me acariciaban el pelo y me arropaban.
* * * * * * *
Cuando volví al mundo, una fuente de deliciosa sopa me estaba esperando. No había sido consciente de lo hambriento que estaba hasta que aquel nutritivo aroma inundó mis pulmones y mi estomagó rugió como una bestia en celo.
Ikki me acercó el tazón caliente y me ayudó a tomarlo, con paciencia, mientras sentí como un agradable calorcillo se extendía a lo largo y ancho de mi cuerpo.
- Despacio, Asno ... O te hará daño.
Cuando terminé, me deje caer de nuevo en la cama, extenuado.
- Arriba ...
¿Cómo que arriba? Si no tenía fuerzas para levantar ni una cuchara de sopa. Iba a protestar cuando sentí como me levantó en volandas y salimos de la celda.
- Te voy a llevar a las termas y te vas a quedar allí, flotando como un corcho, sin moverte y sin dar guerra hasta que yo diga. ¿Estamos, Asno?
No repliqué. Estaba demasiado asombrado y agotado para pelear. Además, conocía ese tono. Era el mismo tono implacable que utilizaba ante Shun cuando sus órdenes no admitían réplica.
Era el tono de “Papá Gallina”
Mientras me arrastraba hasta allí pude observar la estructura del “edificio”, por así decirlo. Parecía estar excavado en la misma roca. Había zonas, incluso que no habían podido ser modeladas, y la roca viva sobresalía en extrañas profusiones, mostrando una naturaleza primigenia.
Igual que Ikki.
- ¿Qué es este lugar?
- El Fortín de la Isla. ¿Dónde crees que vivíamos mientras entrenábamos aquí?¿Debajo de los cocoteros?
Su respuesta, cortante como el filo de una navaja, me advirtió de que pisaba arenas movedizas, y lo dejé correr. No me sentía en condiciones para sostener un enfrentamiento con un Ikki encabronado.
Quizá más adelante...
Mis pensamientos fueron interrumpidos al llegar a “Las Termas” y no pude evitar torcer el gesto. Quizá era porqué había entrenado con Marín en la cuna de la civilización, pero la palabra “terma” no se ajustaba en nada a aquella cueva natural sobre la que se alzaba el fortín.
Era una laguna subterránea, de escasa profundidad, a lo sumo un metro en la zona más alejada de la entrada, con un penetrante olor salino.
- Son aguas marinas con propiedades curativas – explicó sucintamente.
Me dejó sentado en una roca y sin darme tiempo a decir “ esta camisa es mía” me encontré como dios me trajo al mundo, dentro del agua.
- ¡Esta caliente! – exclamé un sorprendido y turbado
- Por supuesto que esta caliente, Asno ... Estamos en un volcán activo.
Le miré con mala cara mientras el salía del agua, pero me ignoró, dándome la espalda.
- Volveré dentro de un rato. Haz el favor de no ahogarte ....
Le hice un gesto obsceno mientras abandonaba la cueva y le vi sonreír de nuevo. Ese gesto consiguió enfadarme y estuve tentado de ahogarme en aquel charco sólo por llevarle la contraria.
* * * * * *
Mis heridas físicas empezaron a sanar con rapidez. No se si por mi natural encanto o porque aquellas aguas estaban realmente alimentadas por la llama del volcán del Fénix.
Los episodios de temblores y nauseas se repitieron periódicamente, pero nunca con la virulencia del principio, y poco a poco esos episodios tan desgastantes fueron espaciándose en el tiempo, conforme iba recuperándome y ganando peso.
Ikki se comportó como una verdadera gallina clueca. Sus modales no habían cambiado. Era Ikki. Seguía siendo un cabrón antisocial, de respuestas cortantes y gesto torvo. Pero pude empezar a ver algo en él que siempre me había pasado desapercibido.
La pétrea fachada con la que se obstinaba en cubrirse.
Durante mis episodios de enfermedad, durante esas noches de visiones alucinógenas con bestias negras devoradoras de ponnys indefensos, Ikki siempre estaba ahí.
Por el día estaba su ceño adusto, su mirada altiva y su aire se inaguantable autosuficiencia. Pero cuando caía la noche, y con ella, llegaban las pesadillas y los temblores, las ásperas manos de Ikki se volvían cuidadosas, y su voz se suavizaba mientras me aseguraba que velaría mi sueño. Yo dormía tranquilo, porque sabía que el Caballero del Fénix mantendría alejadas las sombras.
Y el punto estaba en que no entendía ese comportamiento. O sea... ¿porqué ser jodidamente hijo puta y cabrón cuando podía ser una persona amable y atenta?
¿Le caía mal? Bueno, era una posibilidad... Sé que puedo llegar a ser de un cansino exasperante, ya me lo decía Marín, pero entonces... ¿porqué esa diferencia? Era como tener dos Ikkis al mismo tiempo.
Si hubiese tenido a Saga cerca le habría preguntado sobre el complejo de Mr. Jeckyll y Hyde, pero como no lo tenía, ahí estaba yo, devanándome los sesos sin saber como actuar o que hacer con Ikki.
- Si sigues con esa mueca, se te quedara en la cara de por vida, Asno ...
Pequé un brinco sobresaltado y aparecieron en la punta de la lengua una serie de epítetos nada amables que estuve a punto de lanzarle. En mi solitario deambular por la isla, peleando con mis dilemas personales, no le había oído ni llegar.
- Eres un chusco como Caballero ... No oirías ni a una legión de espectros del Hades...
Estuve a punto de abalanzarme sobre él y demostrarle “lo chusco” que podía llegar a ser . Primero porque estaba molesto y enfadado conmigo mismo por haber sido sorprendido y segundo porqué veía que tenía razón y era un desgraciado por decírmelo a la cara.
- Mira, Señor Amabilidad ... Reconozco que no estoy en mi mejor momento... Pero te recuerdo que soy Seiya de Pegaso ... PE-GA-SO, ¿entiendes? Destructor de dioses ...
- Demuéstramelo.
Me cortó en seco, como era habitual en él, y casi me caí de espaldas cuando le ví tomar posición de defensa. Su cosmos se encendió como una tea y le vi formar surcos ardientes alrededor de su cuerpo.
- ¿Ahora?
Titubeé. No pude evitarlo y él lo notó. Pude ver su sonrisa de autosuficiencia que tanto me enervaba y fue como una chispa eléctrica que activó mi cosmos.
De repente tuve instintos suicidas, y sentí como mi energía brillaba. Volver a sentir aquella sensación por mi cuerpo, recorriéndome de arriba abajo, me hizo sentir exultante, como hacía mucho que no me sentía.
Vivo.
De nuevo uno con el universo.
- Demuéstrame de que pasta estas hecho, pony de pacotilla ...
Sonreí con ferocidad y comenzó el combate.
(Continuará) |
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