Pegasus Fantasy
Autor Mensaje

<  Saga x Aioros ~  Yaoi Dorado   ~  Soneto para piano 46 SagaxAioros Cap 3

Kairake
Publicado: Sab Jul 07, 2007 11:13 pm Responder citando
Seiya Maníaco Seiya Maníaco
Registrado: 03 Jul 2007 Mensajes: 274 Ubicación: Octavo templo Reputación: -1

Se que no he terminado los demas Lo siento pero ultimamente me pego la nostalguia, y no me pude resistir a terminar el primer capitulo. Solo advierto una cosa tenganme paciencia y no me maten por el capitulo tan corto.
Por otro lado este sera el primer foro al que lo subo, disfrutenlo.


***********************************************************
Capitulo 1: Bienvenido a casa

Una vieja casona de aspecto gótico rodeada de árboles amorfos que se mecen descuidamente bajo el influjo de un viento frió, la luna en cuarto menguante se asoma entre las densas nubes iluminando pálidamente la mansión.

Como notas tristes, de lamentos antiguos, entre las gruesas paredes de madera se filtran silenciosamente jugueteando con el viento. Una débil luz amarillenta, de una vela, se puede mirar en la sala de música, pronto es opacada por una silueta de finos talles.

Todas las noches se puede apreciar aquel fantasma encadenado a su pasado, vagando por toda la sala de música entonando un afligido canto mientras que el piano le acompaña, pero aquella voz es hermosa y sugestiva como la de las sirenas, encandila y seduce a todo aquel que la escuche. Es un ángel caído el que habita en la mansión de la rosa azul.

Las historias que rodean a este lugar le hacen inhabitable, esa casa es como si no existiera, la ignoran escondiendo sus secretos en lo más profundo de sus mentes, pero es que él hombre no sabe que cuanto más profundo es un secreto más fuertemente nos atrae.

La roza azul permaneció deshabitada por más de 250 años, hasta que un mugstan negro noche se detuvo frente a ella quitando el cartel de lámina que oscilaba chillante con la sutil brisa. Los nuevos propietarios una pequeña familia de 4 integrantes dos hermanos y la pareja e hijo de uno de ellos, él mayor de los hermanos había tenido que desaparecer, queriéndose apartar de lo que él llamaba mundo y los otros dos temiendo que en su aislamiento, en el fervor de su locura cometiera suicidio le siguieron.

-Lo sientes Aioria, esta casa pareciera que esta llorando- un joven rubio vestido totalmente de blanco, le comento a su acompañante.

Aioria y el rubio se encontraban parados en el pórtico de la puerta sin atreverse del todo a entrar, la casa les inspiraba un temor que les helaba los hueso, una ráfaga de viento soplo con tal fuerza que cerro la puerta en sus caras…Era como si la casa les dijera en silenciosas palabras que se marcharan, que no eran bienvenidos.

Aioros, el mayor de los hermanos, aun no baja de el coche cuando lo hizo paso por en medio de su hermano y de la pareja de este con una expresión neutral en su rostro, giro lentamente la perilla entrando a la casa. Aioria y Shaka podrían jurar, más tarde, el haber sentido algo en el aire estremecerse y rabiar cuando él moreno mayor entro.

Las horas pasaron lentamente, el paso del tiempo era marcado por el pendular movimiento del gran reloj del salón.

Shaka, Aioria y el pequeño niño se quedarían en la habitación verde, la ultima del pasillo principal en el segundo piso, en frente de esta la habitación de la celeste seria la de Aioros, a un lado de esta habitación se encontraba la de la rosa azul.

-Se supone que esta es la llave maestra, no entiendo por que no quiere abrir esta puerta, mañana deberé ir a ver esto con Sebastián- decía irritado el joven de ojos azules tras haber forcejeado por casi 15 minutos contra la cerradura de aquella habitación

-Hermano ¿era necesario que escogieras un lugar tan tétrico?- Pregunto de forma casual a su hermano recargándose en el marco de la puerta, la madera crujió por el peso, que antes Aioros había intentado abrir.

-Bromeas, es perfecta- sonrió despreocupado sin prestar realmente atención a su pariente, puesto que sus pensamiento se habían centrado en abrir aquella puerta, la única que se le había resistido.

Aioros presentaba una extraña dualidad en su vida por un lado esa faceta de poder e incluso en muchas vece rayaba en la arrogancia y soberbia, mientras que la otra cara menos vista era la más dulce y sensible. En el mundo tan competitivo en el que se desarrollaba el moreno no se podía permitir ser lo último.

Había comprado esa mansión precisamente para eso, para encontrar el detonante perfecto para escribir su obra maestra.

-Además la compre por casi nada deberías ver lo que hacen unos cuentos- el rostro de Aioria se contrajo en una mueca de desagrado, podía ser su hermano también mezquino y poco avaro

Tomo el juego de llaves llevándoselo al bolsillo, mirando hacia atrás para indicarle que lo siguiera. Bajando por la gran escalera de caracol que conducía a la entrada principal, Aioria escucho claramente como le susurraba un “largo” al oído con voz lúgubre, asustado se volvió con el rostro libido hacia donde se encontraba su hermano.

-¿Lo escuchaste?- Aioros negó con la cabeza, desconcertado para después reírse de la paranoia de su hermano

-Nunca te creí tan supersticioso Aioria, me sorprende que un profesor de ciencias crea en cuentos de ancianas.

Mientras tanto en la habitación verde Shaka ya había cambiado las sabanas de la cama y desempolvado un poco para recostar al pequeño rubio en la cama, se sentó a su lado como un ángel guardián cuidando sus sueños, de vez en cuando sus dedos se deslizaba por la tersa y nívea piel del pequeño que únicamente había sacado los ojos verdes y provocativos de su padre, pero en lo demás se parecía a la familia del rubio mayor, con esas finas facciones que rayaban en angelical.

Bostezo un par de vez, el largo viaje y las desveladas de los últimos días le reclamaban a su cuerpo por un poco de paz, dejo al chico en la cama, sus pies se vieron cubiertos por una finas sandalias de seda roja y con paso lento se retiro a lavarse el rostro al baño.

Dejando la puerta semiabierta abrió el grifo de agua, dejando correr el agua hasta que esta salio limpia y cristalina. Mientras Shaka enjabonaba el rostro, una sombra se deslizaba entre las oscuridades de la habitación, llegando a la pared que daba justo en frente de la cama de Alexandros, el hijo de Aioria, un par de manos comenzaron a cobrar forma, era como si salieran desde la propia oscuridad… la criatura que poseía a Rosa azul era dueña de la oscuridad eterna, se movía y vibraba entre las penumbras de la casa, acechando como un lobo estepario a su infortunada presa, cuando al fin se podía distinguir un par de manos humanas de un negro más intenso que la fría y penumbra, semejante en inmensidad a los abismos marítimos, pero mas abominable que esta; Un par de ojos, se abrieron perezosamente y de una boca que no era boca escapo un suspiro escarchado, ante la presencia de este ente la temperatura bajo súbitamente, él pequeño se estremeció en la cama, quedando hecho un ovillo, cubriéndose hasta los hombros con una de las mantas de lana que había sobre la cama, la puerta del baño comenzó a cerrarse lentamente para no alertar al Shaka, la sombra termino por cerrar la puerta y se abalanzo sobre el cuerpo virginal del pequeño Alexandros subiendo lentamente por el cobertor que colgaba generosamente por la cama, subió una mano a la vez con tal paciencia que estremecía, de vez en cuando esos ojos de un fulgor siniestros se dirigían hacia la puerta.

-No me gusta este lugar- se decía así mismo el rubio que ya se había trenzado el cabello, cuando escucho el grito alarmado de su hijo

Inundado por el terror Shaka corrió a auxiliar al pequeño, pero al tratar de girar la perilla de la puerta esta parecía no se ceder por más que se esforzaba en lo contrario, la giro en repetidas ocasiones lastimándose al golpearse el hombro derecho con la pared

-¿Qué esta pasando?- rugió golpeando con los puños a la puerta- Aioria ven te necesito, te necesita Alex- grito con más fuerza.

-Shaka, ¿Qué te pasa?- Aquel que respondía a este nombre suspiro tranquilo pensando que dios había escuchado sus suplicas.

-No puedo abrir esta puerta, pero eso es lo de menos ¿Alexandros esta bien?- pregunto y de sus labios exhalo frío, un fuerte escalofrió le cubrió hasta el ultimo de sus cabellos, algo esta mal más no sabia que.

-No tienes nada de que preocuparte Shaka, él estará bien a su manera- haciendo una pausa, Shaka noto aquello que estaba mal, Aioria habla con él como si nada pero nunca intento abrir la puerta y el pequeño Alexandros seguía gimoteando débilmente.

En el cuarto no había resonado ningún papito o algo semejante, cualquier frase cariñosa que un niño de la edad de Alexandros le diría a su padre después de haber tenido en apariencia un mal sueño. La perilla comenzó a girar y Shaka volvió sobre sus pasos.

Sentado en la taza del baño se encontraba Aioria, cuando Shaka le vio el joven le sonrió tranquilamente para después ponerse de pie y caminar hasta donde se encontraba el rubio aterrado, que tomo la jabonera y la arrojo contra aquel ente, el golpe le descarno la parte baja de la mandíbula dejando expuesto el blanco hueso

-¿No piensas darme un besito cariño?

-No te me acerques- El ente le miro risueño entrecerrando sus ojos, alzando los hombros despectivamente se apoyo en la pared, clavando en ella sus uñas para dejar 10 surcos escarlatas.
-No te entiendo no querías que viniera- Shaka negó con la cabeza- Ya veo no es a mi a quien llamabas, pero yo aun así vine-el ente sonrió descaradamente, soltando una estrepitosa carcajada que hizo tronar el foco del baño dejando todo a oscuras.

El aliento a muerte y enfermedad reino el lugar, Shaka ya no distinguía nada más en esta onírica realidad más que esa molesta risita que le retumbaba en la cabeza y comenzaba a llenarlo de dolor y nervios. Un soplo detrás de su nuca le hizo pegar un grito que resonó en toda la Rosa azul.

-Vete, vete- repetía una y otra vez cubriéndose la cabeza estando en posición fetal, pero aquella molesta risa no se iba, sino todo lo contrario se hacia más y más profunda.

El silencio inundo el cuarto en algún momento y la perilla a la que tan insistentemente le estuvo rogando para que abriera por fin cedió. Una calida caricia en su mejilla hizo que el rubio volviera a ser consiente de la realidad y presuroso corriera a la cama de Alexandros.

-¿Esta bien, no te duele nada?- le pregunto al pequeño que parecía aun en trance mirando la sombra que se formaba entre la pared y el dosel de la cama, el mismo destello de luz que había visto Shaka dentro de la oscuridad del baño le pareció ver de nuevo seguido por un fuerte olor a nardos que lleno toda la habitación.

-Si, solo tuve una pesadilla- explicaba el niño al momento en el que Aioria entra al cuarto preocupado tras escuchar el grito de Shaka.

Cuando el menor de los morenos entro se froto los ojos al ver que tanto Shaka como él pequeño estaban envueltos en una aura dorada, al parpadear de nueva cuenta esta se había ido.

Ya entrada la noche Shaka le contó a los hermanos lo que había pasado e incluso los llevo al baño para que vieran los 10 surcos escarlata, que aun seguía visible en la pared.

-Puede que sea sangre pero no es reciente- Aioros comenzó a rascar con la uña la pintura al rededor las marcas para comprobar su teoría- No se despega con facilita, lo que sea que es debe de tener más de 100 años.

-No me crees verdad, pero te digo que lo que vi- Aioros salio del cuarto con una mueca de hartazgo pintada en los labios, lo único que le faltaba es que su cuñado se pusiera neurótico- Por eso les dije que no vinieran son demasiado influenciables.

Shaka le rogó a Aioria que se marchara por el bien de Alexandros y de él mismo pues esa casa tenia algo que definitivamente no estaba bien, pero Aioria no quería dejar a su hermano.

En la sala de música Aioros ya tenia lista una partitura y sentándose delante del piano comenzó a tocar, cada nota era suave y hasta un poco romántica, toda la casa se vio envuelta por ese fuerte olor a nardos nuevamente. A la Rosa Azul le agradaba que tocara piezas de ese estilo, en el cuarto que lleva el mismo nombre de la mansión al dar las 12 de la noche, aun con las notas frescas del piano, se entreabrió.

Las luces del pasillo principal titilaron antes de apagarse, Aioria y su familia dormían placidamente en la habitación verde, Aioros era el único que permanecía despierto intentando, después de su calentamiento, encontrar la inspiración para completar su obra maestra.

Esta noche de luna nueva no se vio la pálida luz de la vela ir bajando las escaleras hasta llegar a la sala de música, ni se escucho el cantar de aquel ángel, lo único que se percibo en esa noche fueron las notas estrepitosas de la obra inconclusa de un artista frustrado.

-Jajaja, no lo haces mal- Aioros paro de tocar al escuchar esa voz tan suave y sensual hablarle al oído.

Enderezándose, reviso todo el cuarto para comprobar lo que ya sabia, estaba solo, esa voz era obra de su cansancio.

-Sino fue por la falta de sueño, debió ser el viento, mañana mandare a talar ese molesto árbol- las ramas del sauce golpetearon la ventana. El castaño por fin se retiro a dormir cuando el sonaron las campanadas que marcaban las 2 de la mañana en el reloj del salón

La vela que había dejado apagada sobre la repisa de la chimenea se encendió dejando ver que nadie tocaba el piano del salón, las teclas eran presionadas con tal suavidad que la música que desprendían era más que efímera.

Rosa azul había superado a sus nuevos habitantes, retándolos de manera sutil amenazando aquello que era importante para cada uno. La música que desprendía el piano jugueteaba burlonamente con las hojas del sauce


Ultima edición por Kairake el Lun Jul 23, 2007 10:11 pm, editado 2 veces

_________________

Seven Rings
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Visitar sitio web del autor
Gadya
Publicado: Lun Jul 09, 2007 7:05 pm Responder citando
Aldebarán de Tauro - Moderador Aldebarán de Tauro - Moderador
Registrado: 29 Jun 2007 Mensajes: 1437 Ubicación: Encerrada en el gabinete de la campaña "Albiore Presidente" Reputación: 298.2
votos: 6

KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!! QUIERO MÁS, QUIERO MÁS, DAME, DAME, DAME!!!!!!! o_O perdón, es que estoy en una etapa medio neuras XDDD

*O* Aioros tocando el pianooooooooooooo!!! u_u confeso que desde que Sakura escribió "El pianista", el piano se ha tornado un fetiche para mi XDD Y si a eso le sumamos una casa abandonada, embrujada, con un fantasma (peliazul? XD) rondando y asustando a sus habitantes, que se resisten a creer en su existencia, un ambiente lúgubre y mucho miedito, ya tienes un best seller XDDD al menos yo, me quedaré aquí esperando continuación (Todavía tienes que actualizar "Luz y oscuridad" ¬¬). Curiosamente, el nombre de "La rosa Azul" me recordó a Blood + XDD (sobre que ni la veo). No preguntes por qué.

Me marcho, a ver si luego empiezo a ver fantasmas de nuevo ¬¬ ya con lo que me hicieron la otra noche tengo más que suficiente.
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Kairake
Publicado: Mar Jul 10, 2007 11:48 pm Responder citando
Seiya Maníaco Seiya Maníaco
Registrado: 03 Jul 2007 Mensajes: 274 Ubicación: Octavo templo Reputación: -1

En este si tenme cariño que me cuesta mucho escribir sus capitulo, añoro los días en los que escribía de fantasmas con tal fluidez, pero en fin ya ni de que quejarme.
Me agrado mucho que leyeras este capitulo y màs que seas una de las primeras en verlo, lo único que se me hizo extraño es el hecho que no dijeras nada sobre el mprg- aun que debo admitir que eso aun esta por verse y todo por las malas influencias de Gaby y Dani que me dijeron que seria interesante por unos cuantos motivos que si fuese su hijo- Por otro lado lo del fantasma me lo reservo y èl único que no cree que la casa este embrujada es Aioros, pobrecito lo que va a padecer

_________________

Seven Rings
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Visitar sitio web del autor
Gadya
Publicado: Jue Jul 12, 2007 6:39 pm Responder citando
Aldebarán de Tauro - Moderador Aldebarán de Tauro - Moderador
Registrado: 29 Jun 2007 Mensajes: 1437 Ubicación: Encerrada en el gabinete de la campaña "Albiore Presidente" Reputación: 298.2
votos: 6

MPreg? ¬¬ ya ni me llama la atención XDD después de leerme toda la saga de 9 meses por 4 (aka: la citada 9 meses por 4, Dorada espera y Sanctuary kids) ya nada me sorprende XDD ni hablemos de los fics de Naruto quee stoy empezando a leer... o sea, el mpreg se me hace de lo más normal o_O tu onle lo que quieras, que para eso es esto... la imaginación al poder XDDD

Ku ku lu n_________n Aioros no cree en fantasmas??? *Saga arrasatrando cadenas por los pasillos*

Gadya: más fuerte, Saga! que de la planta baja no se escucha!
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Kairake
Publicado: Lun Jul 23, 2007 10:09 pm Responder citando
Seiya Maníaco Seiya Maníaco
Registrado: 03 Jul 2007 Mensajes: 274 Ubicación: Octavo templo Reputación: -1

Estos dos capitulos en realidad eran uno, solo que cuando iba a la mitad me di cuenta que desentonaba...no soy tan mala como para no subir los dos. Amor 0
*************************************************************
Capitulo 2: La mansión de las rosas

Se lavo el rostro maldiciendo por no encontrar una toalla a la mano, cuando hubo terminado su aseo se dispuso a dormir solo con el pantalón del pijama, la noche estaba fresca para dormir solamente en rompa interior.

El reloj de tocador marcaba cuarto para las 4 cuando la puerta se entreabrió dejando pasar a un sombra de forma indefinida, aquella se paro enfrente del castaño que dormía profundamente, la temperatura del cuarto descendió unos 6 grados.

Aioros dormía tranquilo, es decir no se movía constantemente en la cama dando vuelta y vueltas no tironeaba las cobijas ni nada semejante, dormía con las manos sobre el pecho siempre del lado izquierdo de la cama.

El ente le sonrió recordando aquella pieza que músico había ejecutado pocas horas atrás, se podría decir que le tenia cierto cariño y al mismo tiempo un odio infinito, cariño por que aparentemente compartían gustos similares y odio tanto por lo mismo como por el simple hecho de estar ahí.

Divagando en sus propios pensamientos cuando le llego a la mente una idea traviesa sin dejar de lado el macabro resultado, se materializo, solo una mano, materializarse implica gran esfuerzo para cualquier entidad por que necesita mucha energía, claro que con el rubio había recabado una enorme cantidad…
Una fría mano se deslizo por la mejilla del castaño haciéndole temblar, sin despertar, recorrió desde la mejilla hasta los labios del durmiente delineando los contornos de los mismos.

Aun que no se tratase de un incubo o un sucubo también podía obtener energía del acoso sexual y no solo del temor, ira y tristeza como sus compañeros con los que compartía la mansión. Inclino el rostro dejando que su frío aliento golpeara el rostro de Aioros antes de unir sus labios con los de este primero un rose muy ligero y hasta placentero para después fusionar sus labios por completo con los de su presa, la piel de un tono moreno saludable palideció considerablemente mientras que su cuerpo se ponía cada segundo más y más frío1.

Le soltó al sentir tras de si a media docena de entes de diferente jerarquía, les miro amenazante marcando su territorio, desistiendo al final, salio del cuarto de aquel a quien le había acortado la vida.

En el cuarto verde Shaka insistió que Alexandros se quedara en medio de Aioria y de él en lugar de darle al pequeño un cuarto propio como sugirió su tío “Lo miman demasiado, es tiempo de que tenga también su privacidad, no es común que un niño de su edad duerma entre sus padres” había dicho el mayor de los castaños, a veces Aioros era demasiado escrupuloso desde el punto de vista de Shaka.

Aioria de nuevo como en todas las ocasiones anteriores tuvo que mediar entre su hermano y su pareja. El niño se quedaría con ellos por una semana en lo que se acostumbraba a su nuevo hogar después tendría su propio cuarto.

Shaka se levanto temprano, había tenido una noche horrible, si concilio el sueño más de dos horas era demasiado, aquellos rasguños en la pared que asemejaban a ratas corriendo entre las paredes y ese golpeteo en la ventana. Con todo esto Aioria y Alex dormían placidamente, esto se debe a que el único de sueño ligero en esa familia siempre fue el rubio mayor.

Aseguro la puerta del baño para que esta no se cerrara por ningún motivo ya había tenido suficiente con lo anterior. En cuanto el rubio entro al cuarto una especia de lagartija, del tamaño de un perro chico, de 4 dedos largos y puntiagudos bajo corriendo desde una de las esquinas del cuarto cuando paso a un lado de la cama una mano peluda salio debajo de esta atrapándole para meterla debajo de la cama donde un par de ojos rojizos la esperaban.

Shaka regreso a la cama y justo al momento de sentarse en esta se escucho un crujir, que el rubio tomo por el crujir de una cama vieja, más sin embargo un charquito negro y espeso salio debajo de la cama. Se recostó para intentar conciliar el sueño.

La criatura que había atrapado a la lagartija se impulso con los pies para dejar a la vista la mitad de su cuerpo peludo y grotescamente redondo, sus cuatro brazos se agitaron copiosamente, de la mandíbula conformada por tres hileras de dientes puntiagudos y a simple vista bien afilados aun escurrían rastros de ese liquido negro y viscoso. Su cabeza estaba conformada de tal forma que su boca era lo que unía las dos partes de la misma a través de una delgada franja de piel lampiña, sus ojos pequeños y oblicuos miraban hacia arriba, ladeo el rostro intentado ver un poco más de lo que seria su próxima cena, la lengua semejante a la de una serpiente pero muchísimo más larga que su propio cuerpo salio a tantear el terreno, subió a través de las mantas, deslizándose hasta tocar la calida piel del infante, se enredo en su tobillo saboreándole lentamente con las papilas gustativas que tenia en la punta de la lengua…

A las nueve de la mañana la mansión se encontraba de nuevo viva, los sirvientes y empleados iban y venia, Aioros había decido remodelar unas cuantas cosas en la mansión sin alterarla por completo pues de hecho valía más si solo resanaba algunos problemas generados por el paso del tiempo

Se pulieron los pisos, se cambiaron las cortinas y cristales, se compro una sala nueva, lo único que si fue remodelado por completo fue la cocina. Todos estos cambios no duraron más de tres días en los cuales Aioros no se levanto de la cama, quejándose constantemente a causa de una fiebre terrible que le obligo a guardar reposo por el tiempo en el que se remodelaba la casa. El sauce no fue tirado ese día ni los que siguieron.

Mientras que el moreno mayor estuvo enfermo el menor se hizo cargo de todos los pagos y percances que se dieron.

Al cuarto día mientras que las cocineras preparaban la comida, Shaka alcanzo a escucharlas hablar sobre la maldición de la mansión y que esta aparentemente ya había comenzado a cobrarles alquiler a los nuevos dueños.

Todos los empleados que habían contratado llegaba a las 6 de la mañana a comenzar sus labores retirándose en cuanto el reloj del salón marcaba las 7, ninguno quiso permanecer en la mansión por más que se les ofreció.

-Niña ya te dije que no digas esas cosas, atraes a los malos espíritus- una señora gorda y muy supersticiosa se persino un par de veces.

-Pero tía Isa es la verdad, desde que ellos llegaron la casa esta molesta- la joven de cabello trenzado invito a las demás criadas a que se unieran en su plática con un ademán de mano- Ayer mientras lavaba alguien toco la ventana y cuando me asome pude ver a lo lejos una sombra…

-No eres la única Ester- repuso otro las mozas- Yo siempre tengo que recoger media docena de rosas blancas que amanecen regadas frente a la entrada principal y lo que es peor mientras las recojo se pueden oír risitas de niños…

En ese momento entro Shaka acabando con la plática de las jóvenes, su rostro lucia aun más pálido y muy ojeroso. Se sentó y pidió un café bien cargado.

-Iré a comprar una cosas al pueblo, despierten a mi hijo- Volviéndose para ver a Isabel endureció la mirada amenazante- Si vuelvo a escuchar que hablan de lo que pasa en esta casa las despido a todas.

Todas asintieron comprendiendo que el rubio hablaba en serio, al poco tiempo de que su padre entrara para tomar un café, el pequeño Alexandros entro a la cocina para desayunar un plato de maíz endulzado.
-Alex no juegues con tu desayuno- Le recrimino Shaka cuando el pequeño solo sopeaba el cereal sin comerlo- ¿No me quieres acompañar al pueblo?

-Si y ¿puedo comprar un perrito?- cariñosamente el rubio se puso de pie abrazando materialistamente a su pequeño hijito, con una ternura tal que resultaba hasta empalagosa.

-Si te comes tu cereal ya veremos- El pequeño hizo un puchero, era mucho cereal el que le faltaba pero la idea de que le comprarían un perrito era por demás tentadora, ante la mirada cariñosa de su padre se llevo a la boca grandes cucharadas de cereal, un pequeño hilito de leche le resbalo por la comisura de sus labios siendo limpiado inmediatamente por Shaka.

Aioria miraba la escena que protagonizaban su hijo y pareja desde el marco de la puerta, Shaka en los últimos días se había vuelto irritable y se enojaba con gran facilidad pero en esos momentos, al lado de Alex volvía a ser la persona a la que le juro amor eterno.

-¿Me llevas a mi también?- El par de rubios le miraron, Shaka sonrió ante la actitud infantil del castaño y Alexander corrió a sus brazos- Verdad que si me van a llevar yo me he portado bien- Cargo al niño, acentuando más esa actitud de niño chiquito.

-Papi yo te llevo- exclamo el pequeño rodeando el cuello del mayor con sus bracitos después de darle un beso en la mejilla.

-Son dos contra uno no puedo decir que no- Shaka sonrió, bajando al pequeño de los brazos de su esposo le dio una palmadita en la espalda para que fuera a lavarse los dientes antes de salir- Recuerda que tenemos que pasar por la medicina de tu hermano…- ante la mención del hermano de Aioria Shaka se molesto claramente, no era posible que el castaño mayo siguiera empecinado en permanecer en ese lugar después de todo lo que había pasado, Aioria notando el estado de su esposo le abrazo tiernamente acariciándole el cabello- esto es lo que Aioros llama paz, yo no quiero de su paz.

-Shaka ya habíamos hablado de esto, no puedo dejarle solo es mi hermano y él siempre cuido de mi desde pequeño- alzando los hombros con desgane- solo esta deprimido en cuanto componga esa pieza veras que se le pasara, mientras tanto hay que ser pacientes y más ahora que esta enfermo- inclino el rostro y aparto un mechoncito del cabellos rubios de su esposo para hablarle al oído- se pone histérico y mando cuando se enferma.

-Ni que lo digas- aquella pequeña broma le hizo sonreír y hasta mejorar un poco su humor, Alex regreso mostrando su blanca dentadura a sus padres- No me convences, abre un poco más la boca- el pequeño obedeció-Perfecto.

-¿Entonces me compraras un perrito?

-Yo creo que si se lo merece- cargando a su hijo Aioria le dio vueltas en el aire haciendo reír estrepitosamente al infante- tendrás un perro.

La verdad es que a Shaka nunca le habían gustado mucho los perros prefería a los gatos, a su gusto más inteligentes, elegantes e independientes que un perro.

-Esta bien tendrás tu perrito pero hazte responsable de él- si estaba de acuerdo en comprarle al perro era más por que ya se iba a cumplir la semana en la que tendría que ir a dormir a su propio cuarto que por que realmente le agradase la idea, necesitaba un guardián para su hijo.

En el mercado compraron fresas, uvas y una que otra curiosidad. El trío se encontraba caminado por una de las plazas del pueblito, Alex ya tenía a su cachorrito en brazos un pastor alemán que Aioria había logrado comprar a un muy buen precio.

-Disculpe usted trae un espíritu negro a los hombros- Una anciana se había acercado a Shaka a decirle esto mientras la que parecía su hija corría a donde ellos se encontraban disculpándose por su madre.

-Disculpen a mi madre ya es vieja…

-No estoy vieja y este joven tiene un mal espíritu- recalco la vieja apuntando con su dedo al rubio- Viene de la rosa azul no es verdad.

Aioria sabia que los rumores de quienes habían comprado la antigua mansión se esparcirían rápidamente por el pueblo, además que siendo este un lugar tan pequeño hacia fácilmente identificable a los extraños.

-Si, nosotros compramos la casa- la joven abrió los ojos impresionada, tomo la mano del castaño estrechándole fuertemente.

-No sabia que ustedes habían comprado nuestra propiedad- los celestes ojos del rubio se abrieron de par en par, no se suponía que era una casa sin dueño- como todos los tratos fueron por medio de los abogados.

La anciana molesta por el comportamiento de su hija tomo del brazo a Shaka apartándolo le su esposo le obligo a inclinarse, para este momento Shaka ya no estaba tan seguro de que esa mujer tuviera todas sus facultades mentales completas. La anciana le tironeo el cabello para que la mirara.

-Tú lo has visto, esa casa es mala- le sonrió mostrando su blanca dentadura perfectamente conservada para su edad- El cuarto verde es malo, el celeste es pero el demonio duerme en rosa azul.

-¿Usted como sabe eso?- De todos los miembros de la familia a él era a quien más le habían atormentado y cada vez que pasaba por el cuarto de la rosa azul, el cual aun no habían podido abrir alguien o algo intentaba tirarlo por la ventana que estaba al fondo del pasillo.

-Por que yo he estado ahí- una risilla se escapo de esos labios arrugados como pergaminos- ¿te han intentado empujar hacia el vitral niño?.

-Si, cuando paso enfrente de la habitación de la rosa azul-su voz sonaba más a un suspiro ahogado que a otra cosa.

-Son los Poltergeist…

La hija de la anciana se volvió tras acabar su plática con el castaño mirando a su madre molesta por esta hablando de esas cosas, no convenía espantar a los nuevos dueños de aquella mansión.

-Disculpe a mi madre de verdad que es inofensiva- la anciana golpeo con el bastón que traía a su hija cuando esta le puso una mano en cima. En muchos años la señora no había visto a su madre en ese estado, después de aquel golpe se comporto acatando los mandatos de su progenitora.

-Vengan con nosotros tengo algo que decirles- Aioria iba a protestar cuando Shaka lo silencio con la mirada, rendido fue por su hijo que jugaba con el perrito junto al quiosco

La casa de la anciana no era muy grande pero sin duda bastante lujosa, la mujer les invito a sentarse en la sala y se presento como Anne.

-Cuando se vende una casa como la que ustedes compraron deberían de decirles todo, las letras pequeñas también cuentan- de uno de los cajones del librero saco un viejo álbum de fotos y se los dio a la pareja, la primera foto era de la mansión de la rosa azul unos años después de que se construyo, el papel estaba ya amarillento y daba la impresión de quebrarse con el más ligero toque- Antes no se llamaba la mansión de la rosa azul- negó con la cabeza como queriendo atraer recuerdos de su pasado- Solía ser llamada la mansión de las rosas, mi padre y tío vivieron un tiempo en ella.

-¿Por qué le cambiaron el nombre, Anne?- pregunto Aioria mientras bebía su té con algo de crema

-Por que dos de las rosas se casaron y dejaron el lugar, solo rosa azul permaneció encerrada entre esas paredes…- asiendo un ademán con la mano mando a llamar a la sirvienta pidió a esta que nadie los molestara y que en cuanto llegara su nieto le informaran que deseaba verlo en la sala- ¿Conocen la historia de la mansión de las rosas?- Anne le dio la vuelta a la pagina para mostrarles la siguiente foto igual de vieja que exponía al fundador de la rosa azul con sus tres nietos, el anciano se encontraba sentado en una gran silla de madera y los pequeños de 7, 6 y 5 años se hallaban uno en cada lado y el más pequeño enfrente de él

Ambos jóvenes negaron al mismo tiempo, Anne les sonrió de tal forma que les hizo temblar, para Shaka todo lo que se refería a Rosa azul estaba maldito y eso incluía a sus antiguos dueños

Anne siguió pasando las hojas de aquel álbum amarillento hasta que al fin encontró lo que buscaba una foto de cada uno de los nietos por separado.

-Este es la rosa negra- señalando a un joven de mirada altiva, ojos del color del azabache y cortos cabellos negros, que hacían contraste con su blanca piel- Su nombre era Shura y es el mayor de las rosas- paso a la siguiente foto donde se encontraba un joven de cabellos rojizos y ojos tan fríos como el marfil pero de un color tan calido como la misma caoba- Él es la rosa roja, de todas las rosas el más arrogante y frió, su nombre era Camus- Por ultimo la tercera fotografía mostraba al más pequeño de los nietos un niño de mirada verdosa y hasta cierto punto tímida- Saga es el verdadero nombre de la rosa azul

_________________

Seven Rings
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Visitar sitio web del autor
Kairake
Publicado: Lun Jul 23, 2007 10:10 pm Responder citando
Seiya Maníaco Seiya Maníaco
Registrado: 03 Jul 2007 Mensajes: 274 Ubicación: Octavo templo Reputación: -1

Capitulo 3: La leyenda de la mansión de las rosas

El gran señor William Rabelais se caso en la fría mañana del 7 de septiembre con la duquesa de Camoens, como regalo de bodas para su esposa construyó la mansión de las rosas, adornado la entrada a la alcoba nupcial con fragantes rosas blancas de castilla.

Pasaron los años, llenos de felicidad a pesar de la guerra que había iniciado unos meses después de tan brillante enlace. La duquesa le dio a Rabelais por fin un heredero después de 3 años de matrimonio; El joven Luís de Camoens, futuro duque, así fue bautizado el primogénito de esta unión un joven que mostraría una excepcional aptitud en la música y en la equitación.

Dos años más tarde nacieron Paúl y Francis quienes también llenaron de orgullo a su padre, ¿Qué podía ser mejor que haber tenido puros niños?, en aquella época entre más varones se tuvieran mayor era la valía de un hombre.

Cuando Luis cumplió 8 años la duquesa murió dejando la mansión de las rosas sumida en una eterna oscuridad, ya no había cantos ni música, incluso los pajaritos que cantaban alegremente todos los días en sus jaulas de mimbre murieron exhalando sus últimos trinos junto con el suspiro fúnebre de la duquesa.

William, padre ejemplar, crió a sus tres hijo lo mejor que pudo, teniendo una marcada preferencia por su primogénito a quien envió a estudiar música a las mejores escuelas de la época, el dinero no importaba en realidad, aun que William hubiera dejado sus negocios con el dinero de la duquesa y lo que él había ganado a lo largo de los años seria suficiente para mantener cómodamente incluso hasta sus bisnietos.

Luís fue el primero en casarse con una bella y modesta muchacha griega, más en los siguientes 6 años no pudieron concebir un hijo. El anciano William parecía solo esperar tener nietos, escuchar aquellas pisaditas resonando en los pisos de madera de la mansión para poder descansar, pero no fue Luís quien le dio esa alegría sino Francis quien al año de casarse con una noble ibérica trajo al mundo a un pequeño retoño de alborotado cabello negro a quien llamaron Shura en honor al abuelo de la joven.

El siguiente en darle la alegría al viejo fue Paúl casándose con una bella dama francesa aristócrata, al año de que naciera Shura nació el hijo de Paúl, el pequeño Camus que por parte de su madre recibiría un titulo de nobleza.

Para Luís la frustración que sentían en aquellos momentos era algo difícil de controlar, le había fallado a la persona que mas amaba dos veces, la primera fue al casarse con Kira, que a diferencia de sus cuñadas no tenia ni una pizca de nobleza, no había sangre azul corriendo por las venas de aquella humilde muchacha; La segunda vez que le fallo a su padre fue en el momento en que no le pudo dar descendencia cuando sus hermanos no solo ya le habían dado un primogénito cada uno, aparte claro esta de ambas mujeres ya esperaban otros niños más, en los primeros años de casados sino hasta el sexto año en el que por fin Kira logro quedar preñada.

Para alegría de William aun que su primogénito no había sido el primero en darle descendencia, muy en el fondo sabia que cuando lo hiciera seria algo excepcional y no se equivocó, Luís tuvo a un saludable varón que era la viva imagen de la duquesa.

El pequeño Saga nació en la mansión de la rosas, fue la única de las rosas que nació en la mansión, en cuanto abrió los ojos demostró la pureza de su alma y los pajaritos que durante tantos años se habían negado a cantar lo hicieron en aquel día.

Saga vivió los primeros 5 años de su vida con su abuelo y primos en la faustosa mansión de las rosa. Todas las mañanas tomaba lecciones de canto y ayudaba a su abuelo a cuidar las rosas de la difunta duquesa.

Saga era la viva imagen de la esposa que tanto había amado y perdido Rabelais, lo que le llevo a tomar un decisión un tanto arbitraria, Saga seria el heredero universal de sus bienes después de que él aprobase su matrimonio con un hombre rico y de noble cuna.

Paúl y Francis se molestaron por tal decisión pues esperaban algo de herencia para ellos y sus hijos, su madre ya les había heredado pero ante los ojos de sus esposas también les correspondía una parte de la fortuna de su padre. Lo que ellos no sabían es que Rabelais ya había dejado cuentas de inversiones para sus otros nietos pero lo guardaría en secreto para ver si eran dignos de ello.

Cuando los pequeños tenían 7, 6 y 5 años respectivamente abandonaron la mansión de las rosas para ir con su familia a casa, Shura regreso a España, Camus se marcho a Francia y Saga volvió a Grecia. Las rosas se marcharon con la promesa de que en 12 años volverían a con su abuelo y durante este tiempo no deberían tener ningún tipo de contacto entre ellos.

Los años pasaron y Saga heredo no solo la efímera apariencia y melodiosa voz de su abuela sino que también una destreza muy superior a la de su propio padre para tocar el piano. En Grecia era el orgullo de su familia en especial de su madre, Kira, quien pasaba todas las tardes mirando la puesta de sol mientras Saga tocaba el piano; Las habilidades del muchacho pronto le ganaron diversos admiradores y pretendientes de ambos sexos, pero curiosamente y sin saber el decreto de su abuelo él nunca acepto a ninguno pues conforme crecía su actitud se volvía más aislada, depresiva y silenciosa, su mirada tímida se torno en una melancólica y un tanto soñadora.

En el balcón de su cuarto Saga tenia como compañía un pequeño rosal que no importaba la época de el año siempre destilaba suaves aromas y grandes rosas rojas.

Se cumplió la fecha y las rosas regresaron a la mansión. El primer carruaje que se detuvo lucia la insignia de un León en la portezuela de cedro negro, un paje bajo del estribo para abrirle la puerta a su señor, mientras que el anciano esperaba gusto en la puerta.

Shura descendió del carruaje, vestía un traje gris ricamente adornado con hilos de plata y oro, un camafeo regalo de su madre prendía de su cuello, con la cadena bien oculta entre los pliegues de la costosa camisa. Rabelais le llamo y tras saludarlo le coloco a su izquierda
El siguiente carruaje que llego estaba hecho de pino rojo y traía el blasón de la real familia de los Turrier.

Camus bajo de este carruaje luciendo un traje aun más ostentoso que el de su primo hecho con seda roja, su largo y rojizo cabello se veía sujeto por un broche de plata virgen. Saludo a su abuelo colocándose a su diestra.

El ultimo en llegar fue el más pequeño de las rosas y retando la majestuosidad de las carrozas de sus primos la suya, blanca, no presentaba ningún adorno ni escudo a parte de la rosa que se erguía triunfal y pura en la portezuela.

Por fin aquel joven de mirada melancólica apareció y su belleza dejo mudos a todos los sirvientes incluso algunos se atrevieron a decir que la señora de la casa había vuelto después de tanto tiempo. William no podía creerlo corrió a abrazar a su nieto que lo miraba entre confundido y consoladoramente.

A cada primo se le entrego una habitación dentro de la mansión, a Shura le toco la alcoba de su padre lo mismo que a Camus solo a Saga le dieron otra habitación, la habitación de las rosas donde la duquesa solía retirarse a descansar o leer y que daba justamente al jardín.

A pesar de las aclaraciones y habladas de sus padres, en especial de las madres de Shura y Camus los tres primos terminaron siendo inseparables, asistían a todas las fiestas de gala y pronto no se hablaba más que maravillas de los tres.

Un día un pintor andariego llego al pueblo se puso a vender sus obras en la plaza justamente durante el día en el que los primos solían salir a comprar, sus obras cautivaron tanto a los primos que estos mandaron hacer un retrato de cada uno para su abuelo y otro donde posaran los tres.

Aquel pintor quedo tan fascinado con los tres jóvenes y los matices que tomaba cada uno de ellos que en su primer cuadro, en memoria de su abuela, los retrato a los tres en el jardín de las rosas. Shura demostraba lo salvaje y rebelde, así que bautizo el cuadro en el que se encontraba el joven como la rosa negra; Camus por su parte era sensual, frió y discreto su cuadro fue llamado la rosa roja; Saga el más pequeño de los tres con una mirada siempre melancólica y pura se quedo con en el nombre la rosa azul

La fama de las rosas trascendió haciendo que varios nobles y ricos fueran a pedir su mano o entregarle a una dulce mujer. La maldición que al parecer tenia su padre el primero en quedar comprometido fue la rosa negra y le siguió la rosa roja, el que permaneció núbil y casadero fue como había sido antes su padre la rosa azul.

William llego en un momento a creer que esta curiosa relación se debía a que el alma de su muy amada esposa se encontraba en el cuerpo de su nieto Saga, es decir Saga era su reencarnación, y como tal, si fuera verdad, se quedaría soltero hasta que el falleciera o bien ¿debería tomar a su nieto?, todas estas ideas lo atormentaban de día y noche.

Nadie sabe si realmente la duquesa reencarno en aquel muchacho y como esposa fiel no contraería nupcias hasta que su esposo falleciera, pero 6 meses después de que falleciera Rabelais un noble Sajón ataco con su ejercito a la mansión de las rosas pues había escuchado que esta escondía grandes tesoros, los sirvientes y guerreros al mando de Saga lucharon pero trágicamente se vieron vencidos.

Cuando el sajón entro a la mansión montando su blanco corcel Saga sabia que esta era su única oportunidad para librarse de aquel intruso y desde el balcón del primer piso que da a la puerta se armo con arco y flecha, nunca fue mal tirador y sino fuera por que el sajón era un experto en el arte de la guerra, bloqueo la flecha que apuntaba contra su corazón.

Saga soltó el arma sabiendo que había sellado su destino, sus ojos se cruzaron con los del sajón y lo que no hizo su flecha lo hicieron estos. El sajón quedo prendado no solo de la belleza del peliazul sino del valor que había demostrado, así que decidió tomarlo como esposo.

Para el sajón el tesoro más grande de aquella mansión era la rosa azul y deseando que este lo amara tal y como él ya lo amaba dedico todo su tiempo a complacerlo, por fin dos años más tarde Saga acepto casarse con él.

Saga vivía una relación muy extraña por un lado amaba a quien había conquistado sus tierras y su corazón y por otro lado le odiaba por haber iniciado esa batalla que tantas vidas había costado. A pesar de todo lo que sucedió en esos dos años el sajón supo ganarse poco a poco su corazón sobrepasando incluso el mismo odio, le había dado lo que nunca encontró en otras personas ni siquiera en su propia familia, amor y valor propio, no le comparaba con nadie era único.

El sajón y Saga compartían algo más que fue el detonante principal del amor entre ambos, el extranjero adoraba la música y sabia tocar divinamente el piano, entre los dos todas las tardes e incluso durante la noche mientras Saga cantaba el sajón le acompañaba al piano regalándole un hermoso y costoso piano como regalo de bodas.

La guerra en la provincia del norte estallo llevándose al sajón al campo de batalla dos semanas antes de que este se casara con Saga, él peliazul triste por su partida le rogó que regresara lo más pronto y su amante confiado le prometió que estaría de vuelta en un mes.

Paso el mes y no regreso, algunos dicen que murió en batalla pero nadie sabe la verdad de este hecho, en la mansión de las rosa Saga espero un mes más y cuando este se cumplió corrió a toda la servidumbre y se encerró en la mansión.

Vivió al limite por una semana más, muriendo lentamente por el desamor odiando a aquel que le juro amor eterno y le dejo sin siquiera decirle adiós, su odio y dolor fue tan grande que se apropio de la casa hasta que el domingo de esa misma semana todo el pueblo le escucho cantar, la tonada más tristes, cada nota y estrofa se llevaba consigo la vida de aquel joven que con su ultimo suspiro termino aquella sinfonía fúnebre a las 12 de la noche.

Desde aquella noche se puede escuchar deambular el alma en pena de la rosa azul y entonar un canción que nadie logra recordar y todos los que la escuchan sufriendo mal de amores les acontece la muerte en una semana.

Algunos valientes han entrado a la mansión cuando el fantasma entona su canción acompañando del tenebroso sonido del piano ninguno de estos valientes ha sido encontrado después de haber profanado la mansión.

Muchos dicen que el alma de aquel joven esta encerrada junto con su odio y dolor pero que no esta solo sino que los demonios atraídos por lo anterior no se apartan de ese lugar atrapando el alma de todos los que mueren o desaparecen por culpa de la rosa para torturarlos eternamente- Termino de contar Anne, se puso de pie y agrego algo de licor a su té necesitaba algo más fuerte.

Aioria se regañaba a si mismo sobre el por que le había hecho caso a Shaka, esa señora estaba loca… como era posible que le pudiera engañar a él uno de los mejores matemáticos con un cuento de hadas.

Aioros tenia razón ese pueblo se vendría abajo sino estuviera sujeto por esas costumbres, por lo mismo todos sus habitantes había tomado en común acuerdo en algún momento en declara un historia tan absurda como real y esa realidad ficticia fue pasando de generación en generación hasta que se volvió ley. Esto siempre pasaba con las leyendas, el hombre necesita algo en que creer.

Pero si todo esto era cierto entonces por que cada vez que entraba en la casa sentía escalofríos, la voz que le había susurrado “largo” y tantas otras cosas extrañas y sin explicación real, por lo menos no de momento, le habían pasado. En cima de todo esto se encontraba el hecho de que su intuición le decía que la anciana no mentía, por lo mismo a quien debía hacerle caso a la fría y estricta razón o bien a la engañosa y pragmática intuición.

La intuición gano.

La anciana se puso de pie y camino hasta la chimenea mostrándoles a los dos jóvenes el cuadro pintado por aquel pintor andariego, donde se encontraba las tres rosas en el jardín, en ese mismo instante la puerta se abrió dando paso a un joven de piel blanca, ojos color verde azulados, hermoso cabello azulado largo y algo rebelde que le llegaba hasta los muslos… pero quizás lo más impactante de esa criatura era su rostro que junto con la sonrisa burlesca y hasta traviesa que adornaba sus labios daban a los que le miraba una rara sensación de placer y temor al mismo tiempo.

-Abuela me dijeron que querías verme- pronuncio aquel joven con voz serena y pasando de largo a Shaka y Aioria que aun no podían creer lo que sus ojos estaban viendo

-Te esperaba quiero que conozcas a unas personas- volviéndose a los extraños- les quiero presentar a mi nieto…

_________________

Seven Rings
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Visitar sitio web del autor

Mostrar mensajes de anteriores:  

Todas las horas son GMT - 3 Horas
Página 1 de 1
Publicar nuevo tema

Cambiar a:  

Puede publicar nuevos temas en este foro
No puede responder a temas en este foro
No puede editar sus mensajes en este foro
No puede borrar sus mensajes en este foro
No puede votar en encuestas en este foro
 

¿Quieres crear un foro gratis como este? foro gratis