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<  Yaoi Dorado   ~  Tortura * Aioros x Shura * One Shot / Lemon

Aphrodita
Publicado: Dom Jul 08, 2007 2:09 am Responder citando
Pegasus no Seiya Pegasus no Seiya
Registrado: 21 Jun 2007 Mensajes: 3355 Ubicación: En el teatro 'Solo para locos' Reputación: 156.2
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Tortura


Aphrodita





¿¿¿Yooo??? (Con tono de falsa inocencia) ¿¿Si leí los libros de Ann Rice?? Naaa... ¡Jajaja! Lo acepto, es un choreo descarado a la ambientación, y por otro lado quizás argumentalmente comience como mi otro fic: “Vivir en el pasado” pero ya verán que la historia es otra.
Sin mas vueltas comienzo:



§§§§§§


One Shoot / Lemon:


Como si la vida fuera un premio, los Dioses del Olimpo le concedieron la vida al Santo más fiel de Athena, por pedido de la misma, Aioros volvió a la Tierra como un mortal mas, y quizás convirtiéndose así en un semi – Dios... Una leyenda viviente, casi un mito salvo por el detalle que era tan real y mundano como cualquier otro ser humano.
Pero lejos de ser un premio, para Sagitario fue un castigo... Y cuanto dolor le provoco a su otouto descubrir el amor que aun permanecía en el corazón de su niisan por su antiguo compañero de armas y ejecutador: Shura.
¿De que le servia a Aioros la vida si no podía compartirla junto a quien amaba? Por que tanto Saga, Camus, Death Mask y Aphrodite... Como Shura no habían vuelto luego de Hades.
Entonces... ¿La vida era un castigo? Sagitario afirmaría que era una tortura... Y él viviría la vida como un mortal mas: Sufriendo por amor...


@@@@@@


Los días para Sagitario eran pesados y lentos, morían sin ningún acontecimiento importante... Alguna que otra visita a su Templo como si se tratase de la nueva atracción en el Santuario... Pero así como era el día, la noche era una completa agonía, una tortura inimaginable, pero al mismo tiempo Aioros disfrutaba de ella, cobijado en su obscuridad que ocultaba y disimulaba sus lagrimas de dolor. ¿Y cuantos años tenia? ¿Y cuantos más tendría que soportar hasta que su vida llegase por fin al ocaso? ¿Suicidio? No... ¿Qué le diría a los mismos Dioses que le concedieron la vida cuando este frente a ellos? A veces, los Dioses no nos entienden...


@@@@@@


Fue así que en una noche, a la que tanto se había encariñado por ser su consejera, sintió la clara presencia de alguien rondando los alrededores de su Templo. Con suma habilidad y agilidad Sagitario salió en busca del invasor y darle su merecido por semejante arrebato, pero para gran sorpresa de él, no había nadie... Así transcurrieron las noches, con atípicos sucesos y visitas... Pero... Aioros estaba mas que seguro: Alguien rondaba su Templo por las noches... ¿Quizás algún compañero? Eso era mas que evidente... Una persona común y corriente no podría ser más hábil y ágil que Sagitario. Sin duda era alguien con mucha destreza...
Pero una de esas tantas noches, Aioros no lo soporto mas, en parte por su orgullo: Alguien le estaba jugando una broma, a él, El Santo Dorado de Sagitario... No podía ser así, ¡Qué falta de respeto! Por eso salió a su patio completamente enfurecido y desconcertado, en plena obscuridad hablo al aire, confiado de que era escuchado:

--Escúchame bien, seas quien seas... Deja de molestar o me veré obligado a quitarte la vida...
--Eso... No seria un problema para mí... —Dijo con suma tranquilidad una voz extremadamente y escalofriantemente conocida –No quise molestarte...

Un sonido fugaz fue lo ultimo que escucho Aioros, luego se quedo un rato largo hablándole a la nada, intentando dar con ese ser que lo hostigaba y acosaba diurnamente... No supo por que pero su corazón lloraba a la par de sus ojos... Aquella voz, tan conocida, tan anhelada... ¿Cuántas veces quiso oírla? Desde que volvió a la vida... ¡Maldita vida!


@@@@@@


Pasaron varias noches y la extraña presencia no volvió a aparecer, aquello provoco en Aioros una angustia inexplicable, en parte siempre se sintió agradecido con su compañía, pero sin previo aviso aquel ser se hizo presente.
Sagitario se levanto de su cama y rápidamente salió a su patio secándose las lagrimas, miro hacia todos los lados pero no podía ver a alguien, pero sí sentirlo... Quiso hablar, pero la presencia se le adelanto:

--Yo... Solo venia a pedirte... Que no llores por mí...

El corazón de Aioros dio un vuelco, sus ojos que habían conseguido frenar las lagrimas, volvieron a empañarse haciendo vano todo intento por reprimirlas... Sus ojos abiertos, y sus palabras temblando, encerradas y atrapadas en su garganta, quiso gritar su nombre, pero en cambio salió de su boca un murmullo apagado:

--¿Shura?
--Si... Y también vine a pedirte perdón...
Sagitario se guardo la sorpresa de haber sido oído cuando prácticamente solo penso su nombre, en cambio cayo de rodillas abatido con las palmas de sus manos sobre el suelo.
--Yo... Yo te creía muerto... En Hades... Yo... — Balbuceo Aioros sin contener sus lagrimas.
¿Por qué, si Capricornio estaba vivo, no podía estar feliz? La respuesta estaba allí, pero Aioros no pudo descifrarla.
--Y lo estoy... Por eso, no llores... —Volvió a repetir Shura sin salir a la luz.
--¿Cómo?... ¿Cómo estas aquí entonces?
--El amor... Es la fuerza más poderosa... Después de la muerte, claro...
--Shura ¿Dónde estas?...—Pregunto Sagitario poniéndose de pie y buscándolo con la mirada, su voz fue un desgarro.
--Estoy aquí... –Respondió Capricornio caminando hasta una gran roca y sentándose en ella.
Aioros quiso acercarse a el, abrazarlo, besarlo... Pero sus pies no le obedecieron, había una fuerza extraña que se lo impidió.
--Shura...

Exclamo Sagitario al ver su apariencia tan cambiada, tan lúgubre... Su piel morena había adoptado por demás un color pálido, casi blanco... Sus pupilas en antaño picaras, eran obscuras, apagadas, sin ese brillo característico que Aioros conoció tan bien de su antiguo compañero de armas y ejecutador. Y su sonrisa, tan macabra... Sin duda había algo raro en él.

--¿Qué sucede Aioros? Te sorprende ¿Verdad?... Yo tan solo vine a pedirte el perdón...
--¿Perdón por que?... –Pregunto Aioros perturbado por la insistencia de aquel dichoso perdón.
En respuesta Capricornio soltó una sonora carcajada que retumbo en la tranquilidad de aquel patio, estirando su cabeza hacia atrás muy gestual, luego con compostura sentencio:
--¡Tan inocente! Siempre fuiste así... Puro e inocente... Así te conocí, así te asesine, y así te ame...
--Solo por eso lo dices...—Pronuncio Sagitario al comprender.
--¿Te parece poco? ¿Asesinar al hombre que te ama? ¿Qué te enseño lo que era amar?
--Eramos solo unos críos...
--Tal vez... Pero fue amor al fin...
¡Que hipócritas! Aun era amor... Acaso ¿Aioros no lloraba todas las noches en soledad por la falta de aquel hombre? Acaso ¿Shura no estaba ahí para verlo una vez mas?
--¿Qué harás? ¿Te quedaras aquí, en el Santuario?...—Pregunto Sagitario acercándose lentamente hasta donde estaba su amigo --¿Te quedaras conmigo? –No supo por que para ya sabia la respuesta y cuanto le dolió escucharla.
--No...
--¿Por qué?... Debes ocupar tu Casa... Eres Capricornio...
--No, no lo soy... —Interrumpió el español con suma tranquilidad. –Y no me quedo contigo no por que no quiera... Sino por que no puedo.

Cuando llegó hasta donde estaba su amigo, Aioros con lagrimas en sus ojos poso su mano sobre la mejilla de Shura... Por todos los Dioses, estaba frío, prácticamente helado. Al sentir aquel cálido contacto que durante tanto tiempo anhelo, el español no pudo evitar llorar.

--Había olvidado, lo que era una caricia tuya...—Dijo Shura tomando la mano de su amigo y besándola delicadamente.
--Shura... Tus lagrimas...—Sentencio Aioros asombrado, su compañero continuo la frase:
--Si... Son lagrimas de sangre...

Sagitario se agacho hasta quedar frente al español y tomando su rostro con ambas manos beso sus ojos saboreando la sangre que brotaba de ellos... No le dio asco, por el contrario, quiso quedarse ahí eternamente si era necesario para consolarlo.

--Shura... Quédate conmigo... Por favor... —Suplico con la voz quebrada y soltando el rostro de su antiguo amor.
--No me pidas eso... No puedo... Que más quisiera yo, pero no puedo...
--¿Por qué Shura? ¿Qué has hecho para que yo pueda verte y tocarte?
--Algo quizás imperdonable... —Shura bajo su vista entristecido y prosiguió –He pactado con un demonio... Llamado Magnus ... Que me concedió esta posibilidad que no quise desaprovechar... ¿Entiendes Aioros? No podemos estar juntos... Por que tú estas vivo, y yo estoy muerto...
¡Que ironía! Aioros anteriormente había muerto por amor a su Diosa, y Shura lo había hecho por amor a su hombre. Y quien ahora sufría por la muerte del otro era Sagitario.
--No entiendo... —Pronuncio Aioros sentándose junto al español.
--No lo vas a entender... Aun yo no logro comprender que esta sucediendo... Es todo tan confuso...

Se quedaron en silencio unos instantes, quizás fueron segundos, quizás fueron minutos u horas... Pero el tiempo era indispensable, por lo menos para Aioros quien tenia a su mejor amigo junto a él, y el amigo en cuestión, para quien el tiempo ya no tenia el mismo valor.
Shura se puso de pie y su compañero comprendió:

--¿Te iras?...
--Si... Debo irme... Ya casi amanece...
--Espera... No te vayas...—Suplico Sagitario poniéndose de pie y tomando el brazo del español.
--Me iré... De todos modos... —Dijo Shura soltándose de su amigo
--¿Volverás?...
--No lo creo... Ya te he dicho lo que quería decirte...
--¡¿Por qué Shura?! ¡NO LO COMPRENDO!...—Exclamo Aioros sin poder entender por que se iba.
--¡ENTIENDE MALDICION!... ¡NO PUEDO QUEDARME!...—La presión amenazaba con matarle, si era que podía.
--No lo entiendo, no lo entiendo... Quiero estar contigo ¿Por qué no puedo?...—Aioros ocultaba su rostro empañado de lagrimas.
Suspirando Shura tomó la barbilla de aquel hombre y lo miro fijamente... ¡Dioses! Era tan hermoso como recordaba.
--¿De verdad?... ¿Quieres estar conmigo?... –Al ver que Sagitario asintió continuó hablando--¿A cualquier precio?...
--Si... Quiero estar contigo... Ya bastante tiempo estuve alejado de ti... Y todo este tiempo no he dejado de pensar en todo lo que perdí... En las veces que te negué un beso, en las veces que reprimí mis deseos de entregarme... Perdimos tanto tiempo...—Finalizo intentando contenerse, busco sus labios pero el español lo esquivo con profundo dolor.
--No sabes lo que dices... No es fácil Aioros...
--¡No me importa!...—Exclamó desesperado.
--Tranquilo... Tu dices eso porque...
--Quiero estar contigo... No me importa...—Volvió a repetir Sagitario con seguridad y firmeza en sus palabras.
--Bien... —Asintió Shura alejándose de el. –No puedo quedarme, ya casi sale el sol... Debo irme... Te daré tiempo para decidirte... No te olvides de que perderás todo... ¿Serias capaz de eso solo para estar conmigo?...—Al ver que Aioros volvió a asentir con seguridad, acoto --¿Incluso estarías dispuesto a perderlo a Aioria? ¿Solo por mi?...

Eso fue lo ultimo que dijo el español antes de desaparecer por completo... Sagitario se quedo hasta que el sol nació con todo su esplendor, analizando las palabras, las ultimas palabras de su hombre... ¿Seria capaz de dejarlo todo? ¿Incluido Aioria?... No podía ser tan extremista... Claro que Aioros no imagino lo que implicaba pactar con eso... No imagino que seria real eso de perder a Aioria, no lo comprendió en su momento y por eso tomo una decisión que lo marcaría por siempre.


@@@@@@


Pasaron varias noches, demasiadas y tortuosas para Aioros, hasta que una buena noche Shura se digno a aparecer... Sagitario inclusive llego a creer que se había arrepentido y que no volvería nunca mas.

--Era hora... —Reprocho el griego.
--Quise darte tiempo para que te decidieras...
--Me decidí esa misma noche, antes de que te fueras... —Aioros se incorporo en la cama y se sentó invitando a su antiguo compañero.

Era la primera vez que el español ocupaba un lugar tan intimo y personal... Sagitario no pudo evitar sonrojarse como un adolescente cuando penso en esto... Jamas había estado con el hombre que amaba en semejante lugar con connotaciones tan sexuales... Shura noto esta incomodidad y sonrío parcamente.

--Shura... Quiero pertenecerte...—Dijo Sagitario tragando saliva nerviosamente, en pocas palabras se estaba ofreciendo en bandeja...—Quiero ser tuyo y quiero que seas mío...

Sonriendo, el español acerco su rostro hasta el de Aioros y bajando lentamente de dirigió a su cuello, olfateando y deleitándose con su aroma... Poso sus labios en aquella delicada piel, y al mismo tiempo que pasaba su lengua saboreándolo, con sus manos tomo el cuello frágil de su amigo, quien se sintió un poco incomodo y sorprendido por tan extraño comportamiento.
Shura volvió al rostro de Aioros cuando noto su temblor, y deposito sus labios en su boca haciendo real el anhelo... Se perdieron mutuamente saboreándose y reconociéndose, muchas veces, en el pasado, cuando era críos solían besarse a escondidas por pura curiosidad, anidando sin darse cuenta en ese momento, un amor que perduraría hasta el presente.
Aioros tomo la cintura de su hombre y lo atrajo hasta su cuerpo para sentirlo mas cerca... Cuando quisieron darse cuenta, las caricias ya no eran sobre la ropa, directamente eran sobre la piel desnuda.
El español, sobre su amigo, dejo de acariciarlo y de besarlo para poder observarlo y deleitarse con la vista... Aioros noto las miradas sobre su cuerpo desnudo y a pesar de ser ya un hombre y no un niño no pudo evitar sentir vergüenza... ¡Eran los dos hombres! ¡Y estaban en una cama, desnudos a punto de tener sexo! O mejor dicho: De hacer el amor. Pero el punto, era que en experiencia ambos estaban iguales... Eran hombres, pero tanto se amaron que jamas se entregaron a otra persona... Eso comprendieron en ese momento...
Las caricias fueron cada vez mas osadas, atrevidas, caprichosas, calurosas y prohibidas... Las manos de aquellos guerreros recorrieron las zonas mas prohibidas y personales de cada uno, motivando así sus miembros que se irguieron pidiendo por mas...

--Por favor Aioros...—Pidió Shura conteniendo un gemido al sentir como la leche saldría si su amante no dejaba de sacudirle el pedazo. --¿Por qué mejor no vas hasta allí y... Ya sabes?
--¿Qué?...—Pregunto Sagitario desconcertado...
--Dame un beso... Ahí abajo... En la punta.

Aioros comprendió sonrojándose súbitamente... Pero igual accedió, así que tan apenado no estaba, o por lo menos eso descubrió el español al ver que no fue solo un “beso”: Sagitario se tragó su pedazo hasta donde su garganta se lo permitió.
Aprovechando la situación de tenerlo a Shura de costado, Aioros busco su intimidad para comenzar a jugar con ella, cuando quiso darse cuenta un dedo se movía libremente en su interior... El español gimió y balbuceo frases inentendible y cuando sintió el segundo dedo de su amante abriéndose camino no lo soporto mas y largo su leche que golpeo en el paladar de Sagitario nublándole los sentidos... Al ver que su amante se había descargado, le toco el turno a Aioros de disfrutar... Acostándose sobre el, separo sus piernas apoyando la punta de su miembro en su intimidad ya abierta comenzó a empujar enterrando centímetro por centímetro su pedazo palpitante y caliente... Costo mucho mas de lo que pensaron, pero no fue imposible, de echo Sagitario se movió posesivamente y salvajemente dentro de su “amigo”... Jadeando y gimiendo con su voz varonil, sin dejar de besarlo y acariciarlo para demostrarle que le estaba haciendo el amor y no solo cojiendo. Así, Aioros acabo en el interior del español inundándolo con su néctar caliente y viscoso... Por supuesto que Shura no lo dejo ahí... Sentándolo sobre su pedazo previamente ensalivado dejo que el pequeño y frágil cuerpo de aquel humano se deslizara solo sobre su miembro, enterrándose cada vez mas hasta tocar fondo de una manera exquisitamente dolorosa y placentera.
Sin buscarlo, pero sin negarse, Sagitario acabo nuevamente frotándose contra su amante, era increíble el placer que en el se despertaba por ese español...
Shura hablo, pero Aioros no pudo escucharlo, estaba como ido, disfrutando del momento:

--¿Estas seguro de que quieres permanecer conmigo?—Pregunto sin dejar de moverse.
--Si... —Respondió como su agitación se lo permitió, sin dejar de cabalgar a su hombre, se aferro aun mas a su cuello, buscando no caerse de espaldas y quedar sentado de aquella forma.
--¿A pesar de lo que eso implique?...—Volvió a inquirir el español posando su lengua en el estirado cuello de su hombre.
--Si... —Volvió a afirmar Sagitario arqueando su espalda y ofreciendo aun mas su cuello, cuando quiso darse cuenta un dolo agudo en aquella zona lo desgarro por dentro...

Si mal no notó, Shura lo estaba mordiendo, o “abrazando” como dicen ellos... Su rostro se transfiguro convirtiéndolo en un demonio, y la sangre no dejaba de brotar de aquellas pequeñas heridas en su cuello, antes de caer inconsciente, antes de ver todo borroso y luego negro, Aioros alcanzo a susurrar:

--¿Por qué... Me haces esto?...

Sagitario, quien no era mas un Santo de Athena, comenzó a tener un sueño de lo más extraño, una pesadilla vivida y comprendió lo que el español quiso decirle, así como también comprendió el sufrimiento que este tuvo que pasar para poder estar ahí con él... Un sin fin de imágenes llegaron a su cabeza, como si lo acontecido, el dolor, la experiencia, lo vivido por Shura, fuera transmitido a Aioros... Una tristeza inexplicable lo embargó, y con lagrimas de sangre en sus ojos despertó... Sus sentidos se vieron nublados cuando noto la sangre del español goteando desde su muñeca cortada hasta su boca... Se aferro con real y desconocida hambre a aquella herida, clavando lo que serian ¿Sus colmillos?

--Tranquilo... Tranquilo... —Pidió Shura con nerviosismo al notar que su amigo no dejaba su brazo. –Me mataras si sigues... Detente...

A duras penas, Aioros consiguió controlarse debido a la separación brusca con Shura. Cuando noto el dolor en su corazón y la desolación de verse como un monstruo, el griego emitió un desgarrador grito seguido de un llanto, gateando alcanzo a llegar hasta la cama, cuando el español quiso tomarlo por la cintura para ayudarlo recibió un golpe.

--¡DÉJAME! ¡¿QUÉ ME HICISTE?! ¡¿QUÉ ME HICISTE?!
--Un monstruo... Como lo soy yo... –Respondió el español tomando cierta distancia.
--¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? – Repitió Aioros de manera frenética.
--Sé que es difícil de comprender, pero ya entenderás... Solo espero que algún día me perdones por esto... Y espero que algún día yo me perdone... –Sin temor, Shura se acerco hasta su amante y lo tomo entre sus brazos.
--¿Qué soy? ¿Qué soy? ¡¿En que me he convertido?!
--Tranquilo, estoy aquí...—En sus brazos, Aioros se meció sin comprender, aturdido y abatido. –De ahora en mas no tendrás necesidades... Ni siquiera necesidad de gozar... Solo la necesidad de alimentarte... Y quien sabe, quizás como yo... De amar...

Así se quedaron hasta que la luz del sol surgió poderosa, no podía permanecer bajo aquella luz, Sagitario jamas la volvería a ver sin sufrir las consecuencias... Atado a un egoísmo, no solo perdió la vida y a su otouto, si no también la capacidad de sentir, convirtiéndose en un monstruo que vagaba en compañía de otro ser similar, en la búsqueda desesperada por saciar su apetito... El egoísmo y el temor a la vida eterna en soledad... Entonces ¿No fue amor lo que buscó Shura, sino compañía?... Entonces ¿No era amor lo que sentían?... Acaso ¿Los vampiros pueden amar?...


ÇÇÇ FIN ÇÇÇ


Gracias por leer... Perdón Ann Rice por robar tu “mundo”... Perdón por no traerles una historia mejor. Que dicho sea de paso, se me había ocurrido para un Camus x Milo... Aunque en realidad para todos los “revividos” es un buen argumento, y creo que lo volveré a utilizar con un Douko x Shion, o alguna otra pareja.


Nos vemos, cuídense.


Rosas!


31/10/2005 07:50 a.m.


Argentina!
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