 |
| Autor |
Mensaje |
|
| Gadya |
Publicado: Mar Jul 10, 2007 8:34 pm |
|
|
Aldebarán de Tauro - Moderador

Registrado: 29 Jun 2007
Mensajes: 1417
Ubicación: Encerrada en el gabinete de la campaña "Albiore Presidente"
Reputación: 277.1   votos: 6
|
UNA VEZ
Antes de que empiece a amanecer
y vuelvas a tu vida habitual
Debes comprender que entre los dos
Todo ha sido puro y natural
Aún puedo ver la oscuridad en la habitación, envolviéndonos en su manto invisible, cómplice con las estrellas que, en el firmamento, se resisten a caer vencidas por los rayos del sol. A mi lado, tu roja cabellera, esparcida sobre mis sábanas de seda blanca, simulan un río de sangre entre la nieve que tu sola mirada desprende cuando, de día, se enfoca en cualquier ser humano que ose dirigirte la palabra… mas no en mí… no ahora, que, por fin, bajaste tus defensas y me dejaste entrar en tu corazón, liberándolo de la prisión de hielo a la que lo habías confinado. Mucho me costó acercarme a ti y ganarme tu confianza; mucho más conquistarte, lleno de dudas, y con el constante temor de perderte, de que, asustado, molesto o asqueado, te alejaras de mi lado.
Lentamente tus ojos se abren, soñolientos, y, perdidos en las sombras, me buscan; y yo tomo tu mano, convenciéndome a mí mismo de que lo que anoche sucedió entre nosotros no fue un sueño. Con pudor cubres tu cuerpo desnudo con la pálida tela, que, a la luz de la luna, se confunde con tu alba piel, y me miras contrariado, convencido de la bajeza de los actos que llevamos a cabo, antes que el sueño reclamara nuestros 15 años. Intento detenerte, robarte algunos minutos más a mi lado, y me miras asustado, incapaz de comprender ese cálido sentimiento que envuelve tu alma y que te arrojó a mis brazos, a mi cama, aquello a lo que yo llamo amor.
Te abrazo, y entre susurros te consuelo, explicándote que aquello a lo que tanto le temes es normal, y quizás, lo único que, ahora, le da sentido a mi vida, en el eterno recuerdo de la mágica noche que me diste. Me esfuerzo porque lo entiendas, porque no sientas pena de corresponderme, porque tus pupilas escarlata, gélidas para el mundo, me muestren nuevamente la calidez que tenían cuando te hacía el amor.
Tu loca manía
ha sido mía
Sólo una vez
dulce ironía
Fuego de noche
nieve de día
Mis ojos brillan al ver aquel cálido fulgor de regreso en los tuyos, y te beso, sumergiéndome en los recuerdos de la noche, que, intactos, se agolpan en mi mente, evocando tu entrega, todo aquel deseo oculto bajo el hielo de tu piel. Tus labios inexpertos sobre los míos, mi boca recorriendo tu cuerpo, y aquella conexión indestructible que sentí cuando entré en ti y te hice mío, entre tus gemidos en francés, tan incomprensibles para mí como el hecho de que bajo tu helaba apariencia se ocultara tanta pasión.
Toda aquella escena ocupa mi cabeza mientras tu boca se trenza con la mía, y tus manos se aferran a mi cuerpo, remarcando los arañazos que anoche me dejaste, cuando, enamorado, me robé tu virginidad sin pudores.
Luego te levantas y te vas
El te está esperando como siempre
Luces tu sonrisa más normal
blanca, pero fría
como nieve
Tus labios se separan de los míos al sentir el tibio contacto de los primeros rayos de sol, que juegan a quedarse en mis dorados bucles, y con parsimonia te levantas de la cama. Puedo admirar todo tu ser moverse con gracia por la habitación, rastreando tus ropas, que, molestas con ambos, se habían refugiado bajo mi lecho la noche anterior, y tu esbelta desnudez me hace sonreír. Tú sigues preocupado, tirando de tu rojiza cabellera, intentando recordar dónde dejaste el otro zapato, hasta que, dándote por vencido, te sientas sobre el colchón y comienzas a vestirte.
No quiero que te marches, pero sé que no tienes opción, tu Maestro está esperándote, y sé que ha planeado este día desde el momento en que te acogió en su Templo, convirtiéndote en el heredero de la Casa Acuario. Tus pupilas danzan nerviosas por sobre tu ropa, buscando la perfecta presentación para enorgullecer a tu mentor, y mi silencio no es más que mi modo de apoyarte, de calmarte sin palabras que puedan hacerte perder la compostura.
Te ajustas el cinturón y te acomodas el cabello, y sólo entonces te vuelves hacia mí, que aún permanezco desnudo en la cama, sólo separado de ti por mis sábanas y el espacio que has impuesto entre los dos.
-Camus…- te digo, y tus ojos se clavan en mi mirada, ansiosos por saber lo que voy a decirte. -Buena suerte-
-La tendré, Escorpión, no te preocupes- me dices con tu clásico tono impávido, para luego dedicarme una sonrisa, de ésas que todos creen inexistentes, de ésas que creía heladas como tu cosmos, y descubrí cálidas como tus besos.
… y te marchas, a obtener tu armadura.
Tu loca manía
ha sido mía
Sólo una vez
dulce ironía
Fuego de noche
nieve de día
Y mientras yo
me quedo sin ti
Como un huracán
rabioso y febril
Tanta pasión
tanta osadía
oh tú....
Fuego de noche
nieve de día
Me tumbo en mi lecho a recordarte, a intentar no imaginarte en las hirvientes arenas del Coliseo, envuelto en el alarido de la muchedumbre, parado frente a tu Maestro con tus ojos muertos, fiel reflejo de la razón libre de pasiones y de instintos, los mismos que, anoche, desbocaste en mi cama entre jadeos y gemidos. Cierro los ojos, y puedo ver tu rostro inexpresivo bajo el sol que te apartó de mi lado, y tengo que aferrarme a la almohada para no gritar lo injusto de todo esto… que no pueda amarte, que no puedas corresponderme, y que a escondidas haya podido avivar tu fuego oculto, con la condena de expulsión si llegaban a encontrarnos. Tú puedes vivir así, siempre ocultándolo todo, pero yo me siento explotar sabiendo que tengo que guardarme esto que siento, porque está prohibido; quiero poder gritar lo que siento y que todos lo sepan, quiero poder amarte sin esconderme, y mi coraje me enciende, al recordar que sólo en la noche podré volver a tenerte. Y entonces oigo el clamor en las tribunas, y sé que has ganado tus Sagradas Ropas, y con ellas, quizás, una nueva responsabilidad que te aleje de mí
Noche a noche en blanco sin dormir
Ardo entre los pliegues de mi cama
Sé que estás a punto de venir
pero sólo viene la mañana
Ya han pasado 4 años desde entonces, aquella noche que no he cesado de recordar, la primera y única vez que te tuve. Esta noche tampoco he podido dormir, enredándome en mis memorias, entrelazado con las sábanas que cubrieron tu cuerpo entonces, y, aún, cubren el mío, que te espera.
Mis párpados se cierran, intentando sobornar al sueño, y así, escaparme de tu recuerdo, pero no consigo evadirme del insomnio al que me condené desde que te fuiste, ese día, sin saludar, sin despedirte de mí, apenas recibiste tu Armadura. Te marchaste a Siberia, a mezclar tu gélida mirada con un paraje inhóspito, tan lleno de y hielo como la máscara que oculta la calidez de tu alma, y aquí me quedé yo, esperándote, velando cada noche, aguardando tu regreso.
Por un momento creo sentir pasos, y sonrío, reconociendo tus pisadas en mi Templo. Rápidamente me levanto a recibirte, y mis pies se congelan al contacto con el piso de piedra, recordándome los tuyos, tan fríos que me hacían temblar. Corro expectante, atravesando los silenciosos pasillos, hasta llegar a la entrada, tan vacía como siempre… Otra vez lo mismo, otra vez he soñado que te oigo, cuando lo único que he oído han sido las pisadas de la mañana. El sol se levanta, imponente, en el horizonte, iluminando majestuosamente al Santuario, pero nada me importa… sigues lejos, negándome tu calor cubriendo de escarcha tu recuerdo, que me niego a abandonar… y regreso a la cama, a seguir recordándote… a seguir esperando. |
|
|
| Volver arriba |
|
|
|
Todas las horas son GMT - 3 Horas
|
|
Puede publicar nuevos temas en este foro No puede responder a temas en este foro No puede editar sus mensajes en este foro No puede borrar sus mensajes en este foro No puede votar en encuestas en este foro
|
|  |